19 ago. 2003

22-03. EL CIRCO DE CORONAS. CORONAS SUDESTE, PICO DE CORONAS, PICO DEL MEDIO, PUNTA ASTORG, PICO MALDITO Y GENDARME SCHMIDT-ENDELL. 19-8-2003.

Coronas y Cresta del Medio desde Aneto.

Collado de Coronas, Coronas Sudeste, Pico de Coronas, Pico del Medio, Punta Astorg, Pico Maldito, Gendarme Schmidt-Endel, Cabecera de la Arista de Cregüeña e Ibones de Coronas.

19-08-2003.

Salida 13 h. Llegada 18 h.

Sol.

Dificultad media.

Ascensión.

Miguel Lanaspa, Juan Castejón y Mariano Javierre.

Mapa del Circo de Coronas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Tampoco pasamos junto a la cubeta del Ibón Coronado ya que desde arriba hemos visto que no estaba, continuamos por la huella hasta un hilillo de agua que discurre por el glaciar, reponemos nuestras existencias en las cantimploras y ascendiendo suavemente por el glaciar alcanzamos de nuevo la pedrera, retomamos la dirección noroeste e iniciamos de nuevo el ascenso del resalte rocoso vestido de pedrera granítica.

            Vamos a por la Cresta del Medio que Juan y yo conocemos y que así conocerá Miguel. Estamos sobre los 3250 metros de altitud y es la una menos cuarto del mediodía de este 19 de Agosto de 2003 que va a cundir de lo lindo.

Cresta del Medio desde Coronas.
 
            Lo que realmente no sé es de dónde a dónde se considera como Cresta del Medio. Habitualmente suele comprender desde el Collado Maldito hasta el Collado de Coronas, aunque personalmente pienso que debería ser desde el Collado Maldito al Aneto.

Coronas e Ibón Coronado. 31-7-04.
 
Sea como sea, superado el resalte tomamos la alomada arista sobre la vertiente de Coronas y ascendiendo suavemente por cualquier parte alcanzamos la cima del Coronas Sudeste. Es la una, estamos a 3286 metros de altitud y no podemos rescatar nuestros ojos del desastroso, lamentable y ruinoso estado en el que se encuentra el Glaciar de Aneto. En un visto y no visto nos vamos a quedar sin glaciares en el Pirineo.

Medio, Coronas y Maladeta desde Coronas Este.
 
Personalmente no aconsejaría a nadie que viniera aquí a contemplar y padecer tan deplorable desastre.

Que en el Circo de Coronas, por ejemplo, queden pocos y pequeños neveros es lo justo, así ha sido siempre el Pirineo que conocimos y aprendimos a querer. Lo de hoy sobre el medio extinto Glaciar de Aneto me llena  de profunda tristeza.

Ibón Grande de Coronas desde el Pico Coronas.
 
Una suave depresión a través de bloques graníticos de todos los calibres y un corto ascenso en idénticas condiciones nos conducen a la cima del Pico de Coronas de 3293 metros de altura, un cuarto de hora después.

Cresta del medio desde Maladeta. 24-8-97.
 
De nuevo vuelta a otro suave descenso para alcanzar el Collado del Medio, lugar desde el que se puede desmontar uno hacia el norte con suma facilidad. Luego, se  inicia un suave ascenso que paulatinamente se irá empinando a la vez que el amplio terreno se reduce hasta convertirse en arista que desemboca al final del resalte en el Pico del Medio.

Detalle de la <Cresta del medio desde la Pared este de Maladet. 24-8-97.
 
Son las dos menos veinte y estamos a 3346 metros de altitud. El corto ascenso nos ha metido en sudores de nuevo y es que, a estas horas del día que llevamos, cualquier partícula de granito se nos hace pico. Pero con este ascenso hemos ganado la parte alta de la arista y de ascenso nos queda poco menos de nada.

La este del Pico del Medio.
 
Solamente hay que continuar adelante por una arista que ahora además de llana es aérea; pero ni es larga, ni complicada, ni difícil pero si entretenida.

Astorg desde el Medio.
 
Luego el asunto cambia bastante con la presencia de un par de gendarmes que complican las inmediaciones del siguiente pico: resulta bastante complicado acceder a la brecha que articula la arista, pasar a toda cresta y bajar a ella se las trae por no faldear más abajo en la ladera de Coronas no sin dificultad.

La Este de Punta Astorg. 24-8-97.
 
La salida de la brecha es realmente difícil. Hay una opción mediante una fisura vertical bastante decente a nuestra izquierda pero algo más abajo de la brecha que no es tenida en consideración y otra consistente en sacar la cuerda y escalar a toda arista un paso de IV, muy aéreo, vertical y con pocas y malas presas, de alrededor de 10 metros; pero Miguel lo tiene claro: coloca un fisurero en un buzón y progresa en adherencia por el filo de la arista al encuentro de una buena presa con lo que se olvida de la placa y tras escalar un vertical corredor atlético y protegido asegura en los cintajos del rápel que se hace en sentido contrario

Debajo del Rápel de Punta Astorg.
 
Hago el paso asegurado y como ya no voy muy sobrado de fuerzas me ayudo con la vaga del fisurero y a otra cosa. Detrás Juan recupera el material y tras recoger la cuerda  superamos la pared del monolito cimero y retrocediendo ligeramente alcanzamos la cima de Punta Astorg con lo que hemos liquidado la dificultad más importante de la Cresta del Medio.

Cresta del Medio desde Astorg.
 
Son las tres menos cuarto, estamos a 3355 metros de altitud y recuerdo el péndulo que se marcó mi señora el día que rapelamos el paso. Todavía no tengo muy claro si va o vuelve.

Ibones de Coronas desde Astorg.
 
A partir de aquí el terreno se torna bastante llano y poco accidentado. Lo recorro intentando localizar el corredor que utilizamos para ascender desde el glaciar. No lo conseguiré pero enseguida alcanzamos el enorme y plano bloque que constituye la cima del Pico Maldito, con vivac incorporado a 3350 metros de altitud. Son las tres de la tarde

Maldito desde Astorg.
 
Bloque Cimero de Astorg desde Maldito.
 
Un potente resalte  vertical, un tanto extraplomado impide la continuación por la arista. Por tanto busco en   la vertiente sur un paso que me permita alcanzar la arista unos metros más abajo. Tras un fallido intento he de retornar y proseguir algo más abajo hasta encontrar una serie de repisas que me permiten salvar la dificultad y retornar a la arista. De allí en adelante unos pocos pasos  no difíciles conducen a la cima del Gendarme Schmidt-Endell a 3335 metros de altura, último pico de la Arista del Medio y que no había hecho en la ocasión anterior.

Cresta del medio desde el Gendarme Schmidt-Endell.
 
Echo una visual a la arista que se desploma salvaje hasta el Collado Maldito y para atrás.

Me ha costado cinco minutos la ida pero con tres tengo de sobra para la vuelta que haré faldeando el resalte por unas viras y un corredor  fáciles aunque muy aéreos en la vertiente norte y que no he advertido al localizar paso por la otra vertiente.

Me reúno con los socios que no han querido venir,  comemos un poco y echamos unos tragos con sed.

No tenemos ya prisa, además de que estamos algo zurrados. Nos queda la vuelta que vamos a realizar a través de la Arista  de Cregüeña. Por tanto, iniciamos el descenso en dirección sudoeste al principio por terreno algo inclinado, fácil y amplio para luego arrellanarse y afilarse a continuación una vez que hemos dejado atrás el casquete somital del Maldito.

Localizamos un rápel justo antes de las primeras dificultades pero la pared es muy vertical, lisa y demasiado larga para nuestra cuerda. Por ello alcanzamos la parte superior de unos grandes bloques verticales y como la continuación por la arista es enormemente complicada buscamos faldeo por el lado de Cregüeña.

Salir de la parte superior del primer bloque no es cosa fácil. Tomamos un largo diedro muy vertical y con no demasiadas presas y  abandonamos las alturas. Luego vendrá un considerable faldeo para dejar a nuestra izquierda tres gendarmes escalonados importantes. El terreno está muy descompuesto y absolutamente vertical pero lo tenemos claro a pesar de que bajamos más de lo previsto y hay que hacer algún paso atlético en algún espinazo que presenta materiales muy lisos y de grandes proporciones.

Cresta de Cregüeña desde Aragüels. 20-8-03.
 
Luego tomamos un descompuesto corredor que nos devuelve a la arista en el punto donde nace el corredor que buscamos para abandonar definitivamente la misma.

Hemos visto bajar por allí a una pareja que en un momento ha aparecido delante de nosotros y no tenemos dudas, por tanto, de la bondad de la vía. Destrepamos con cuidado un descompuesto corredor a lo largo de alrededor de 30 metros y alcanzando la cabecera de dos grandes bloques que no lo estrangulan totalmente, salimos del mismo para tomar una serie de viras y repisas escalonadas que fáciles a base de paciencia nos sacan de la pared depositándonos  en la pedrera. Luego, en la distancia se distinguirá perfectamente la zona transitada por su coloración ocre claro, absolutamente singular en toda la zona granítica.

Queda por delante bajar el enorme pedregal granítico en dirección sur al encuentro del más alto de los Ibones Superiores de Coronas, cosa que hacemos tranquilamente.

En la parte norte del ibón, junto al aporte de aguas hacemos un alto y echamos un cumplido trago de agua a temperatura de nevero. Hace calorcillo y el sol ha estado y está hoy en todo lo alto.

Después atravesamos la cubeta lacustre y tomamos una canal amplia y fácil para descender los últimos 100 metros, también en dirección sur, que nos depositan en el Ibón Inferior de Coronas junto a las cervezas que pusimos ayer a refrescar.

Son las cinco y media de la tarde, de una soleada tarde que invita a pegarse un remojón en el Ibón. Miguel hasta  se echa de cabeza. Nos aseamos mientras tomamos las heineken y descansamos ya de un día que ha resultado interesante. Hemos movido 1264 metros de desnivel para hacer 15 tresmiles, de entre los que 9 de ellos eran desconocidos para mí; pero cuando me pregunta Miguel le digo que en estos recorridos de arista el desnivel fundamental no lo es todo y para evaluar el esfuerzo hay que añadir un plus importante al desnivel, amén de la dificultad.

Después subimos al emplazamiento de la tienda con las provisiones de agua rellenas y a las siete empezamos con la cena para licenciar un par de bolsas de pasta, sardinas, aceitunas, jamón, quesitos, galletas, chocolate y pan abundante, y rematar con un buen vaso de leche, además de beber como auténticos hipopótamos.

Ha hecho una tarde mejor que la de ayer y a las ocho y media no tenemos otra cosa que hacer más que charlar y empiltrarnos sobre las nueve para dejar que la conversación se alargue hasta que el sueño nos conquiste pasadas las nueve y media.

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