5 jun. 2004

15c-04. PEÑA CASTILLON. 5-6-2004.

Desde Tres Huegas de Urdiceto hacia Peña Castillón. 29-8-98.

Tres Huegas de Urdiceto, Arista Nordeste, Tuca Montarruego, Peña Blanca y peña Castillón. Vuelta por la Ariata hastares Huegas de Urdiceto, Arista Sudoseste, Ibón de Urdiceto y Cabaña Pista de Urdiceto.

05-06-2004.

Salida 12 h. Llegada 18 h.

Sol.

Facil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Peña Castillón procedente de Prames. Vía en amarillo.

Son las doce y media, estamos en la Cima del Tres Huegas de Urdiceto y en contra de lo que teníamos previsto, decidimos continuar con el tajo del día siguiente. Echamos un trago, comemos una naranja y nos vamos arista adelante ahora en dirección nordeste. La hora nos permite encadenar tranquilamente las dos actividades previstas.

Un corto y rápido descenso sobre nieve medianamente blanda nos deposita en un minúsculo collado vestido con una descomunal cornisa que vuela grácil y elegantemente hacia el sur. Pasamos con cuidado tanteándola e inmediatamente ascendemos una cota secundaria de 2560 metros de altitud que se alargará hasta otra gemela poco más adelante.

Un rellano medio vestido de nieve nos conduce hacia un resalte un poco más consistente pero suave que nos mete en calores pues en las piernas se comienza a notar la jornada.

Peña Castillón desde el paso de los Caballos de Urdiceto. 13-5-08.
 
Enseguida alcanzamos la planicie de la Tuca de Montarruego situada a 2636 metros de altitud. Allí viramos al este y nos alargamos horizontalmente hasta la base de la cúpula nevada de Peña Blanca.

Cuando ya estamos muy próximos a la cima faldeamos en suave descenso por su ladera noroeste, nos llegamos al collado norte y en corto pero consistente ascenso alcanzamos la cima de Peña Castillón a 2655 metros de altitud, punto este y final de nuestro viaje por la arista.

Arista de Culfreda desde Peña Castillón.
 
¿A qué hemos venido hasta aquí? Pues, sencillamente, para poder contemplar el valle que conduce al Puerto de La Madera y del que tenemos un grato recuerdo algo añejo y reconocer la subida a Urdiceto desde la Virgen Blanca, recuerdo todavía más añejo de pasadas  e inolvidables correrías con nuestro amigo Juan.

Son las dos de la tarde y nuestra mente está llena de rododendros  maravillosamente florecido en un Julio inolvidable, de un tremendo rato de inimaginable frío, de la dura desesperanza que  puede proporcionar el cansancio que te obliga a renunciar a algo perseguido y  de la espléndida felicidad que nos proporcionó una de las primeras aristas de nuestra joven vida montañera en el Circo de Machimala. Nos sentamos a comer tranquilamente y a bebernos el paisaje por el que hemos venido hasta aquí.

Machimala desde Peña Castillón.
 
A las tres menos cuarto y con nuevas fuerzas iniciamos la vuelta sobre nuestros pasos. En poco más de una hora volvemos al Pico de las Tres Güegas pues hemos desechado otras alternativas en la ladera sudeste para alcanzar el Paso de los Caballos.

Allí tomamos la arista sur y nos vamos para abajo.

La arista está prácticamente limpia de nieve y se trata en principio de una amplia pedrera metamórfica salpicada de afloraciones rocosas que se pasan de cualquier manera. Luego se inclina y se viste de nieve para hacerse poco a poco vertical y aérea conduciéndonos a una serie de resaltes bastante verticales y descompuestos que nos llenan de dudas.

Ibón de Urdiceto.13-5-08.
 
Destrepamos un par de ellos y no terminando de ver clara la continuación por el filo, descartamos el vertical nevero de la ladera oeste que hubiera sido la decisión más acertada y nos vamos por un corredor también vertical, amplio y muy descompuesto en la ladera este.

Con cuidado y paciencia alcanzamos la pedrera de la base de la pared y tras un corto faldeo alcanzamos el Refugio del Collado de los Caballos a 2326 metros de altitud que era el lugar en el que pretendíamos acampar o algo parecido. Bueno, el collado también se le llama de Chistén y de Urdiceto. Por nombres que no sea.

La Espada y el Pico de Urdiceto desde el Ibón de Urdiceto.  29-8-98.
 
Poco después y en dirección sudoeste sorteando neveros pero inevitablemente por la nieve que todavía cubre la zona alcanzamos el Ibón de Urdiceto sobre un pequeño resalte situado alrededor de los 2380 metros de altitud y desde el que divisamos el ibón pequeño situado un poco más al oeste.

Son las cinco de la tarde y echamos un trago pues la bajada hasta el refugio y la llegada hasta aquí se nos ha llevado una hora de trabajo y van...

Mi esposa se solea un tanto al abrigo de la ligera brisa que de cuando en cuando aletea mientras contemplo y recuerdo nuestra visita a Punta Suelza y Punta Fulsa.

A las seis menos veinte y en dirección norte iniciamos el descenso al encuentro de la pista. Localizamos a un par de montañeros en la puerta del refugio y buscando suavemente el barranco lo alcanzamos en su cabecera y tomando las huellas de los dos montañeros nos vamos para abajo tranquilamente pero en polvo. El corredor  orientado al noroeste es durísimo por empinado pero resulta cómodo pues se talonea de cine. Nos deposita a 2140 metros de altitud, lugar al que llega el camino inferior limpio de nieve.

La Central de Urdiceto desde la cabaña pastoril de la pista.
 
Luego, siguiendo el camino que desciende suavemente girando hacia el oeste, nos cruzamos con un matrimonio que pasea con una niña pequeña y alcanzamos la pista en la lazada de la que nos dimos ayer la vuelta.

Los 1200 metros de pista que nos quedan se van en un corto cuarto de hora al sol que va secando nuestras mojadas botas, pues de esta nieve en esta época ya se sabe.

A las seis y veinte alcanzamos el coche y liquidamos la jornada de hoy día 5 de Junio de 2004 que ha arrojado un balance de 1600 metros movidos. Estamos un poco cansadillos pero no demasiado para el año que llevamos en el que no hemos hecho grandes desniveles.

Ponemos a refrescar un par de cervezas, descansamos, nos soleamos y proyectamos el día siguiente. Luego, bajamos los bártulos a nuestro refugio, las comidas y nos tomamos las cervezas tranquilamente mientras se va haciendo la hora de la cena.

Va cayendo la tarde, cenamos más bien pronto y cuando todavía es de día nos empiltramos. Son las nueve y es hora de dar descanso a nuestros “bodys.”

Puedes ver el Comienzo.

 

 

 

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