1 may. 2011

27-11. PEÑA CANCIAS A CIEGAS DESDE FISCAL. 1-5-2011.

 
Hacia la Cima de Cancias.

Barrera del desvío frente a Lardiés, Pista del Barranco de Petralba, Cara Norte, Collado Este del espantallo de Cancias y Arista Oeste.

01-05-2011.

Salida 10 h. Llegada 17 h.

Nieblas.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cancias procedente del Periódico. Vía en amarillo.
 
            La noche se hace larga en el coche pues nos acostamos a las ocho de la tarde y nos dura hasta las siete de la mañana. Entre tanto llueve y graniza frecuente y repetidamente. El martilleo sobre la chapa del coche nos desmonta nuestro proyecto: el pinar estará harto de agua y el granizo habrá cubierto inestablemente toda la ladera y la Arista hacia Cotielleta.

            A las siete y media de la mañana está muy nublado y nos levantamos al 1 de mayo de 2011 con la decisión tomada: Adiós a Cotielleta y hola a Canciás.

            Desayunamos, recogemos y nos volvemos por la pista hasta la Collada pasando alguna mancha de granizo caído durante la noche. La mañana debería estar mejor pero…

            Bajamos la pista hasta Ceresa y retornamos por la Espuña hasta Ainsa, Boltaña para llegarnos a Fiscal.


            Cruzamos el Ara por el puente de la parte este del pueblo, hacemos una foto de la Norte de Canciás con nieblas y llegados al desvío dejamos Borastre a nuestra izquierda y nos vamos hacia Lardiés.

            Poco más adelante, cuando la carretera inicia el repecho hacia el pueblo, hay una pista que sale a nuestra izquierda y que se orienta hacia el Barranco de Petralba. Inmediatamente se parte en dos y la de nuestra izquierda nos enseña la señal que restringe la circulación por la misma.

            Subimos un poco, la pista está muy bien, pero decidimos dejar el coche fuera de la barrera por si las moscas. Mientras mi chica se prepara yo bajo con el coche y vuelvo. Son las diez de la mañana cuando nos ponemos en marcha a 825 metros de altitud con las nieblas sobre nuestras cabezas y un tímido sol que se trasluce instantáneamente por el este.

            Unos metros más arriba de la caseta en la que me espera mi chica, la pista cruza el barranco pero el viejo camino, balizado como PR. continúa por la orilla izquierda del barranco y por allí nos vamos no sin dudas.

            Progresamos por la orilla izquierda del barranco alrededor de 20 minutos hasta que, bruscamente, el camino desaparece en la ladera cubierto por el terraplén de la Carretera Yebra-Fiscal.  Luego a la vuelta veríamos que estaba mal tachada la indicación del camino y no habían borrado un par de balizas muy claras.

 
            Entre volver al lugar de inicio para tomar la pista y proseguir camino adelante nos subimos a la caja de la carretera y por ella nos llegamos hasta la Boca Sur de los Túneles de Petralba.

            No hay continuación y sí una pista de servicio para las obras que baja hacia el barranco y por ella n os vamos con la intención de que tan pronto como nos permita un paso fácil, cruzamos el barranco y subimos por libre al encuentro de la pista que no sube alejada del lecho del barranco.

            El barranco va muy profundo, el pinar está muy vestido y, por suerte, la pista termina cruzando el barranco para volver al encuentro de la pista que buscamos algo más abajo.

            Nosotros tomamos una trocha medio limpia de vegetación que en un par de minutos nos sitúa en la pista con lo que salimos del marroncillo. Son las once de la mañana.

            Ya por la pista que se encuentra en muy buen estado proseguimos en suave ascenso avanzando valle arriba en dirección oeste-sudoeste, prácticamente igual que en el camino fallido.

            La pista se encuentra balizada de rojo, muy balizada suponemos que por la Subida Popular a Cancíás y sobre los 1200 metros de altitud nos sentamos en una piedra a almorzar un poco cuando son las once y media pasadas.


            Poco después continuamos pista arriba y en un amplio rellano atravesamos el barranco que nos regala una pequeña cascada y nos enseña el Refugio Forestal de la orilla de la pista. Estamos a 1250 metros de altitud.

            A partir de aquí la pista se estropea inmediatamente hasta convertirse en intransitable además de se deja de pamplinas y empieza a ascender en serio. Pronto se convierte en una tiradera de madera  y, poco después, comienza a describir una amplia travesía en la cabecera del barranco girando al sudoeste cuando ya transitamos un camino que sigue muy balizado.

            Llevamos las nieblas de gorro durante toda la mañana y no hay forma de ver dónde nos encontramos ni por donde superaremos las paredes de la cara norte; vamos por tanto a ciegas. Menos mal que la visión inmediata no ofrece ningún problema y además no llueve. El que no se consuela es porque no quiere a pesar de que el altímetro se ha dormido en torno a los 1500 metros de altitud y nosotros estamos enzarzados en un camino con frecuentes sube y bajas que nos saben mentalmente a cuerno en medio de un hayedo lleno de fronda joven musgos y bojes.

            Suponemos terminada la travesía cuando localizamos un rellano verde a la misma altitud y el camino enseguida nos conduce a una especie de lomo con rellanos herbosos que se transitan de nuevo en ascenso.

            Nosotros, lo veríamos luego en descenso, nos encontramos en la vertical del Espantallo de Canciás, una punta adornada con un enorme panel metálico y visible desde múltiples lugares. Anteriormente hemos descrito un enorme arco al noroeste pues el camino no ha debido de pasar muy lejos del Collado de Petralba.
 

            Un lomo herboso seguido de  un par de minúsculos rellanos herbosos se continúa con una nueva travesía ahora entre afloraciones de conglomerados de pudingas que nos anuncia la proximidad de la pared.

            Alcanzamos un amplio y poco definido barranco y desde allí las nieblas nos enseñan un paretazo de conglomerado por lo que respiramos: al fin alcanzaremos la base de la pared y sabremos dónde estamos. Bueno, sabremos dónde estamos cuando superemos la pared.

            En la base de la pared  hacemos una pequeña travesía hacia el oeste en busca de un punto fácil  donde la verticalidad se escalona y se reduce a superar un par de cortos zócalos uno en forma de diedro y otro una pared húmeda y corta que cuenta con suficientes presas a pesar de la humedad y en la que hay un ala de mosca.


            Luego una serie de gradas fáciles entre las que se instala el camino que sigue balizado nos deposita en el Collado Este del Espantallo de Canciás.

            Estamos sobre los 1850 metros de altitud en un lugar que conozco. Allí se encuentran tres del coche que hemos visto abajo, la cuarta se ha quedado almorzando un poco antes de las paredes. Peña Canciäs queda todavía lejos y por medio tenemos un tedioso camino de genista hórrida y veinte minutos largos de travesía entre la misma y en suave ascenso.

            El camino se va directamente al sur para alcanzar un punto bajo de camino proveniente de Gillué pero nosotros nos vamos en dirección sudoeste para ir haciendo camino directos a la cima.


            Hay que practicar una trepada por una grieta con buenas presas que conozco y que permite salvar un escalón de 4 metros. Mi chica refunfuña, debe ser cosa de sus apetencias por el lugar, pero salvado el resalte y buscando zonas con poca genista avanzamos hacia un segundo escalón rocoso más fácil y terminamos por llanear al encuentro del camino del fondo de la depresión en el que se han perdido las balizas.
 

            Cruzamos la depresión herbosa y a media ladera en suave ascenso nos elevamos hasta la parte alta de la loma alcanzando la  alargada y plana Cima de Punta Canciäs situada a 1919 metros de altitud cuando son las dos de la tarde.

            En el vértice geodésico nos sentamos para comer lo de siempre aderezado con cierta satisfacción puesto que en algunos momentos no dábamos un céntimo por llegar hasta aquí.

            La vertiente de Laguarta está llena de nieblas lo mismo que los paredones de la norte con lo que nos vemos privados de su espectacularidad. Por el collado que hemos accedido tras las paredes entran bocanadas de niebla que terminan casi por sitiarnos. Ha sido una jornada de ir a ciegas y no es el pico más adecuado para ello pues el camino no es precisamente de libro y si de los más artificiosos e imprevisibles que conocemos. Canciás es un monte bastante especial pues por Laguarta la subida también se las trae por poco evidente.
 
Pasivo al fondo.
 
            Veinte minutos después iniciamos la vuelta. Lo hacemos hasta el fondo de la depresión herbosa para recuperar en dirección norte, de manera cansina el collado desde el que abordaremos el descenso de la cara norte y así nos libramos de la genista.


            Desde el collado localizamos  al grupo que transita la zona de la loma con los escalones herbosos y, parece ser que las nieblas  se han elevado para dejarnos un cielo con mucha nubosidad pero que al menos nos permite cierta visibilidad.

Narciso blanco.


            Destrepamos los dos pasos de la pared y con el firme propósito de no extraviar el camino, nos vamos para abajo.


El Pasivo de Cancias.
 
            Descendido el barranquillo hacemos la travesía hacia la loma y seguidamente, tras coger agua en una escorrentía descendemos la loma de escalón en escalón para introducirnos seguidamente en la larga travesía horizontal que se nos hará mucho más corta en ascenso.

Calizas en la Norte de Cancias.

            Miramos las inmediaciones del camino en el hayedo tratando de localizar alguna colmenilla, recuperamos la que hemos localizado a la subida y tras un quiebro el camino se convierte en la tiradera de madera y sucesivamente en pista.

Hayedo de Petralba.
 
            Son las cuatro de la tarde cuando alcanzamos el Refugio Forestal. Descendemos a buen ritmo con excepción del rato del hayedo y las colmenillas.

Preciosas anémonas.

            No advertimos el desvío a la Ermita de San Salvador que se quedará colgada allá arriba y poco después alcanzamos el lugar en el que nos hemos incorporado a la pista por la mañana.

            Unos metros por debajo se incorpora la pista de servicio de las obras que nosotros hemos utilizado para bajar desde la boca de los túneles a cruzar el barranco.

            Tras la gran lazada que describe la pista nos llegamos al puente sobre el barranco donde contemplamos las señalizaciones que nos han llevado al embarque de la mañana y enseguida llegamos al coche cunado son las cinco de la tarde.

La Norte de Cancias desde el coche.
 
            Con el grupo que acaba de llegar comentamos la enorme vuelta que da el camino aprovechando que ahora podemos ver un poco lo que hemos hecho a ciegas en una jornada que se ha saldado con 1300 metros de desnivel, cien largos de ellos han sido de propina.

            Hemos subido a Canciás por Laguarta, por Gillué y por Petralba nos queda por Borastre. Nos volvemos para casa por Cotefablo.

Para ver algunas fotos más.
  

           

             

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