28 jun. 2014

46-14. TOZAL DEL CEBOLLAR Y FENEZ, UNA CIRCULAR INVEROSIMIL. 27-6-2014.

La Este del Tozal del Cebollar.

Inmediaciones Puente de los Navarros, Camino de Bujaruelo, Camino Cebollar, Tozal del Zebollar, Barranco Bozo, Arista Este, Cima Fenez, Collado Fenez, Barranco Turmo, Faldeo Cebollar y Arista Fenez y Collado Cebollar.

27-06-2014.

Salida 09 h. Llegada 18 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Fenez procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Cuando el año pasado alcanzamos la Arista este de Fenez, habíamos subido por el Sorrosal, y nos dimos la vuelta por las nieblas, nos dijimos que volveríamos. En Fenez habíamos estado ya hace un montón de años por el Barranco del Turbón y con nieve pero había que hacer la arista.

            Es 27 de Junio de 2014, el día se espera medio medio pero nos vamos a Fenez con la intención de pasar de camino por el Tozal del Cebollar y bajar por el Turbón.

            Cenamos en casa con amigos y se nos hace tarde; así que acordamos salir a las ocho, un poco tarde pero el día es muy largo con permiso de las tormentas vespertinas en este inicio de verano absolutamente primaveral.

            Son las nueve menos diez cuando aparcamos junto a la carretera unos cientos de metros más bajo del Puente de los Navarros, allí no hay sitio y el aparcamiento del Camping de San Antón queda algo distante.

            Tomamos el Camino Viejo de Bujaruelo, que conocemos a 1080 metros de altitud, y tras un resalte inicial erguido junto a la limpia bajo la línea de alta tensión alcanzamos un pequeño rellano desde el que contemplamos la entrada al cañón del Arazas y nos orientamos al noroeste para llanear paralelos al cauce del Río Ara.

            El camino pasa por unos prados que sucumben al empuje de los pinos y enseguida se adentra en el pinar y se bifurca: hacia abajo prosigue hacia Bujaruelo y hacia arriba hacia el Tozal del Cebollar.
 
Camino Viejo de Bujaruelo.

            Ascendemos suavemente y enseguida alcanzamos un tramo del camino labrado a pico en las paredes verticales de la orilla derecha del cañón, trescientos verticales metros por encima del nivel del río.

            A partir de allí el camino sigue en ascenso, atraviesa un barranco seco y se aproxima al Barranco de las Comas ya por encima de la Cascada Carpín enseñándonos la espléndida Cara este del Tozal del Cebollar y el verde lomo del Cebollar.

            En la zona hay demasiado cebollar como para despistar a cualquiera. Esta lo que se conoce vulgarmente como el Cebollar que es Plana Cuasta  a la que llega la pista  de servicio del repetidor en la Arista este de las Comas; el Tozal del Cebollar que es ese castillo calizo limitado por el Barranco de las Comas y los Barrancos del Bozo y Santa Elena que se juntan y tenemos también el Cebollar que es el final norte de la Arista de Fenez ya que la arista se abre en dos. Todavía tenemos el Cebollar de Suaso pero ese está en el valle del Sorrosal. Lo de cebollar hace referencia a las cebollas bulbos de los asfódelos gamón blanco, abozos en fabla, que pueblan abundantemente toda esta zona.


            Enseguida alcanzamos el Barranco las Comas, y pasando a su orilla izquierda nos introducimos en el hayedo que ha sido masacrado por los vientos de este invierno.

            El camino en el hayedo asciende pacientemente y vuelta a vuelta en busca del Collado del Cebollar. Se nos hace un pelín más largo de lo que creíamos recordar.

Atrás Fenez desde el Tozal del Cebollar.
 
            En el collado, a 1700 metros de altitud, dejamos el camino y nos encaramamos a través de unos escalones calizos, es la única posibilidad, hasta la aplanada cima del Tozal del Cebollar situada a 1756 metros de altitud. Son las diez y media.

Cañón del Arazas desde el Tozal del Cebollar.
 
            Se trata de una cima especial con praderío escalonado lleno de flores entre las que destaca la genciana lútea o amarilla que contrasta con las paredes que defienden  las otras tres vertientes. Pero la especialidad principal radica en la frontal y espléndida imagen que propicia del Cañón del Arazas. Nosotros la conocemos y nuestra vista se centra al oeste hacia la Arista de Fenez y el Cebollar. Otal no se ve.

            Diez minutos después, nos volvemos para abajo abreviando ya que la nubosidad comienza a evolucionar más deprisa de lo esperado.

Vista atrás el Tozal de Cebollar y los Murallones de la Gatera.
 
            Volvemos al collado y tomando el camino que hemos dejado iniciamos el ascenso de la Arista Nordeste de las Comas en sus primeros metros para alcanzar el nivel superior de los pinos que pueblan el barranco y girar ligeramente para orientarnos al oeste y proseguir llaneando valle adentro por la orilla derecha del barranco.

Izquierda Fenez, centro corredor a la arista este.
 
            Permanecemos bastante en la orilla derecha del barranco al objeto de identificar correctamente el corredor que buscamos ya que lo vemos con una perspectiva diferente a la que lo conocemos. Casi a 2000 metros de altitud, cruzamos el barranco y en una surgencia nos detenemos a echar un trago y un café, el cielo está demasiado cubierto y hay que abreviar.

            Ascendemos directamente en dirección norte en busca de las paredes y nuestro corredor por una ladera medianamente empinada que nos ofrece un rellano cubierto de hierba crecida y que las vacas ya han mordisqueado. Seguimos algunas trochas de animales que nos facilitan la aproximación al corredor.

            Una zona erguida y escalonada de calizas claras salpicadas de genista nos mete en la pared y nos sitúa enseguida en una rampa herbosa de la que acaban de bajar unos rebecos confirmándonos nuestro objetivo.


            La rampa herbosa remata en un par de corredores de los que tomamos el del oeste, erguido, escalonado y siempre fácil permite superar la pared. Luego se amplía herboso con una salida poco agradable que solventamos en las rocas de su izquierda.

            Nos conduce a un minúsculo rellano herboso del que arranca un paretazo fácil de media docena de metros y que nos deposita en la Arista Este de Fenez, unos metros más al oeste del punto que alcanzáramos el año pasado, con lo que nos evitamos un par de pequeños dientes muy afilados. Estamos a 2150 metros de altitud y no son todavía las doce.
 

            Ni siquiera faldeamos sino que tomamos la arista al oeste y a toda cresta puesto que es fácil con los cuidados necesarios ya que alguna que otra piedra está suelta y prosigue muy afilada.

            Enseguida alcanzamos un resalte en el que se amplía un poco la cresta y nos enseña una continuación fácil, incluso con asentamientos de pratenses, que se eleva paulatinamente en busca de una prominencia importante que es la Antecima Este de Fenez, esa que tiene las impresionantes placas calizas por las que se conoce al pico en su vertiente nordeste.

Casquete Somital de Fenez.

            El cielo, gris oscuro y muy uniforme no nos preocupa demasiado pero no infunde la tranquilidad que quisiéramos. Con todo ello, asistimos al nacimiento del Barranco Santa Elena y pasamos sucesivamente por los sumideros de la cabecera rellenos de nieve alcanzando la Antecima Este de Fenez a 2444 metros de altitud, buscando el pequeño collado desde el que avistamos la Este de Otal y el Resalte Somital de Fenez.

            Se trata de una amplia ladera que se yergue paulatinamente cambiando la pedreguilla caliza por materiales me mayor tamaño a la vez que desaparecen las pratenses que afloraban en el collado.

            Subimos por cualquier parte incluso por la arista vestida al sur con verticales paredones que nos resultan familiares al ser visibles desde Sabi.

Otal desde la Cima de Fenez.
 
            Son las doce y media  de la mañana cuan do alcanzamos la Cima de Fenez situada a 2538 metros de altitud, es más oriental de los picos de la Sierra de Tendeñera.

Comas y Mondiniero.

            Las nieblas paulatinamente vienen por nosotros después de haber copado la Cima de Otal. Vignemale está con gorro al igual que Tendeñera. Nos quedan medianamente visibles los contrafuertes orientados al sur de la sierra: Comas y Mondiniero, el Cebollar de Suaso y las Fañanizas en la Cabecera del Sorrosal, Toronzué-Navariecho, Campaniacha y muy al fondo el perfil de Oroel. De Ordesa poco más que los paredones inferiores del cañón, Los Murallones de la Gatera, Punta Escusaneta y más al norte con alguna dificultad, la Punta del Puerto y Gabiet o Bernatuara.
 
Arista Oeste hacia el Collado Fenez.

            Un cuarto de hora después proseguimos arista adelante con la intención de alcanzar un deseo largamente acariciado: llegar al Collado de Fenez.

            La arista que arranca de la largada sima en principio desciende suave a la vez que se afila y enseguida nos obliga a emplear las manos. Se trata de una serie de dientes pequeños,  descendentes y afilados que se pasan generalmente a toda cresta sin mayores problemas.


            Luego aparece un  diente más consistente con descenso más vertical y con mejor roca en el que hay que extremar la atención pues de baja a toda cresta utilizando una fisura vertical en su parte media.
 

            Enseguida pierde pendiente la arista y se amplía apareciendo pequeños establecimientos de pratenses que bajamos caminando tranquilamente. Es la zona desde la que pensábamos abandonar la arista pero no va a ser así ya que debajo tenemos o neveros o paredes demasiado lisas e inclinadas.

            Proseguimos por la arista hasta las inmediaciones de un diente y allí próximo al collado, aprovechando que la vertiente norte se ha rellenado de afloraciones calizas afiladas y muy firmes entre retazos de pradera, iniciamos el descenso de la pared.

            Se trata de describir una diagonal descendente en busca de un corredor que baja desde el diente. Allí, la roca sigue siendo firme  y a pesar de que la pared es muy vertical, bajamos con cierta comodidad y muy seguros.


            Alcanzado el corredor al que llega la nieve descendemos por el crestón de su orilla izquierda hasta que ya muy abajo, entramos al nevero cuando este ha moderado suficientemente su pendiente.

            Atravesamos un par de neveros en suave descenso y alcanzamos un promontorio en medio del circo en el que nos sentamos a comer cuando es la una y media.

            Se hace un poco de fresqui ya que la ausencia de sol y la presencia de las nieblas así lo propician. Comemos con gana y bebemos ya que la jornada va cumplida aunque no lo parezca.

Antecima con las Placas y la Cima de Fenez con nieblas.
 
            Media hora después reiniciamos el descenso tras contemplar largamente las placas calizas de la Antecima Este de Fenez y con la intención de descender por el Barranco del Turbón. Para lo cual tratamos de ir evolucionando hacia el norte del amplio circo.

            Descendemos largamente y de manera progresiva en un valle que no recordamos ya que subimos con algo de nieve y hace mucho tiempo. Alternamos laderas inclinadas con mucho material suelto sobre roca madre con neveros de los fondos de los barrancos que se bajan muy bien hasta que alcanzamos la zona de praderío, lugar en el que se perfilan caminillos y encontramos algún hito desperdigado.

            De los varios barrancos que configuran el valle nos encontramos en las proximidades de la Orilla Derecha del Barranco del Turbón. Creo que hemos de pasar a la orilla izquierda para entrar luego al pinar pero no vemos ni hitos, ni señal de camino. Consecuentemente proseguimos por las trochas de los animales, corridas recientemente y que se alejan del barranco hacia la zona del Cebollar que es la divisoria entre el Barranco del Turbón y el de santa Elena. No me gusta pues m i memoria suele ser casi siempre bastante fiel pero… no hay nada mejor. Estaremos ya por debajo de los 2000 metros.
 

            El camino faldea horizontal entre zonas de praderío y se aleja definitivamente de nuestro objetivo inicial pues avanzamos directamente al sur faldeando el Cebollar.

            El faldeo es suavemente descendente intercalando pequeños remontes sobre zonas de crecido praderío en los que seguimos la huella reciente del paso de las ovejas.

            En un momento, tras un pequeño remonte localizamos una doble flecha verde y decidimos seguirla cueste lo que cueste. El camino terminará con el flanqueo del Cebollar introduciéndonos en el Barranco de Santa Elena.

            El flanqueo de la orilla izquierda del Barranco de Santa Elena tiene menos vegetación pero podemos seguir la trocha de los animales incluso la llegada al teórico cauce del mismo ya que baja seco, se realiza a través de zonas terrosa con mucha pedriza suelta. En la otra orilla nos esperan los verticales paredones de la Arista de Fenez  y una enorme manada de rebecos con muchísimos cabritos.
 
Paso de los rebecos desde el faldeo del Cebollar.

            Desde el cauce del barranco localizamos el rebaño de ovejas cuyas huellas nos han traído hasta aquí y se termina nuestro camino de flanqueo ya que la trocha se eleva hacia la majada y en la ladera derecha del barranco solamente hay algunas trochas de rebecos por las que huye la manada aunque en esta ocasión lo hace a dos niveles.

            Entre remontar alrededor de 250 metros para alcanzar la arista en el lugar que la hemos tomado esta mañana o intentar la eventualidad del faldeo, optamos por ésta última. En todo caso no perderemos demasiado tiempo si tenemos que deshacer camino.

            El Barranco se ahonda salvajemente, sabemos que en las profundidades se junta con el del Bozo al que tenemos que llegar, por arriba tenemos paredes solamente útiles para rebecos y nos queda tirar a media altura. Consecuentemente, bajamos al barranco e iniciamos un suave ascenso en diagonal al encuentro del camino inferior de huída de la manada que avanza al sudeste iniciando el contorno de la Arista de Fenez.

El Cebollar desde el faldeo de la Arista de Fenez.

            De vira en vira  con subidas y bajadas vamos rodeando hasta que a nivel del centro de la arista aparece una nueva marca de pintura verde: parece ser que no solamente pasan por aquí los rebecos. Estaremos sobre los 1850 metros de altitud.

            Todavía hemos de remontar ya que por debajo las paredes son demasiado severas y contornear un poco más para entrar en la vertiente del barranco del Bozo. Allí las trazas de camino nos conducen a las paredes.

            En la pared hay una flecha verde que nos da una solución nada visible aunque evidente: el camino, si así se puede llamar, baja por allí. Solamente alguna rama de boj tronzada nos permite el descenso de un paretazo vertical y muy vestido de genista en el que difícilmente se puede imaginar un camino. Los bojes nos ayudan como presas de mano.

Pared al Barranco del Bozo.
 
            Bajo la pared se extiende una ladera de genista crecida que hay que atravesar el diagonal descendente al encuentro del Barranco del Bozo en algún lugar favorable. Se nos lleva un ratillo pero finalmente cogemos agua del barranco. Son las cinco menos cuarto y estamos a 1750 metros de altitud.
 
            Remontamos ya sobre praderío inclinado y volvemos la vista atrás para contemplar  el último tramo de faldeo que acabamos de realizar poco antes de alcanzar el camino que hemos llevado esta mañana: hemos cerrado un inimaginable bucle en un terreno mayoritariamente salvaje e intransitado.
 
Saxifraga Androsacea.

            Con el camino remontamos ligeramente disfrutando de una flora increíble al igual que a la mañana, para seguidamente bajar al Collado del Tozal del Cebollar e introducirnos inmediatamente en el hayedo.

            Luego cruzamos el Barranco del Bozo y proseguimos para abajo disfrutando de flores, admirando los paredones que se despeñan en el Ara y llegando a la furgo cuando son las seis de la tarde con ganitas: nos habremos metido alrededor de 1650 metros de desnivel, eso sí, muy variados y aderezados con cierta inquietud.
 
Otra del Cañón del Arazas desde cerca del Puente de los Navarros.

             No es una circular recomendable pero si alguien quiere tralla puede servirse. Hoy la compensación han sido las gencianas amarillas, los calderones, las aguileñas, geranios robertianos, pensamientos, rododendros, saxífragas varias incluida la corona de rey, ranúnculos, iris, lotus, asfódelos gamón blanco, lis del pirineo, edelweis verde todavía… la primavera en todo su esplendor.

Puedes ver más fotos.

2 comentarios:

  1. Bonita actividad por terrenos de los poco habituales. Esto si que es aventura!
    Esta es una zona que tengo pendiente de visitar, habrá que incluirla en la larga lista de actividades por hacer...

    Un saludo!
    Luis

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  2. Creo que gente como tú puede ir por allí perfectamente, solamente se necesita que guste.
    Puede resultar complicado el paso del Barranco Turbón al del Bozo con el de Santa Elena de por medio ya que solamente pillamos tres balizas verdes y ni un solo hito de piedras.
    ¡Cuidate y que vaya bueno!

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