20 abr. 2001

3-01. UN HISTORIADO GALLINERO POR ARRASAN. 20-4-2001.

La Sudeste del Gallinero.

Refugio de Arasán, Pista de Piedras Blancas, Cara Sudeste y Arista Sur.

20-04-2001.

Salida 08 h. Llegada 11 h.

Sol.

Muy fácil.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del gallinero procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Al fin y siendo casi tan resistentes como la memoria, conseguimos celebrar la Semana Santa 2001 a nuestra manera.

Dolmen de Tella y Castillo Mayor.
 
            El tiempo sin ser malo no acompañó gran cosa pero con todo y con ello comenzamos el miércoles 18 al mediodía recorriendo el Valle de Añisclo. Continuamos la tarde subiéndonos a visitar Revilla abandonado y que están reconstruyendo, luego Tella en manos del organismo encargado del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido y su dolmen que no conocíamos. La tarde está fría sin paliativos y nos bajamos  hasta un refugio junto a la carretera 2 kilómetros más abajo del dolmen.

            El refugio está cerrado pero su planta baja de 1´4 metros de altura tiene abierto el hueco de una puerta, está hormigonado y muy limpio. Allí cenamos y dormimos de cine.

            El jueves 19 sale con nieblas, por lo que se nos escapa la ascensión a la Pala Montinier: otro día será. A cambio nos vamos a ver Plan, San Juán, Gistaín y nos subimos hasta la Virgen Blanca para darnos un paseo hasta le Refugio de Biadós recordando.

            El día sigue regular y por la tarde nos llegamos hasta el Collado de Sahún. Solamente podemos ver un nevero que corta el paso hacia Chía, de paisaje nada de nada ya que las nieblas están puestas sobre los 2200 metros de altitud y además nevusquea. En el collado encontramos abierto y muy limpio un extraordinario refugio con algún cristal que otro roto.

            Intentamos volviendo la pista hacia Barbaruéns que está bien hasta la faraónica ermita de Nuestra Señora de La Plana y que se convierte en impracticable poco después, y nos volvemos de nuevo hacia otra que dice conducir a Chía.

            Pasada la pista, de Chía a Castejón para subimos hasta Arrasán. Hemos visto una capilla que nos puede servir de abrigo para pasar la noche pero en el pueblo, guiados por una señora mayor, tomamos la Pista de Piedras Blancas que conduce hasta los pastizales desde los que se lanzan los parapentistas.

            Son 9 kilómetros de una pista que sube mucho y que salvo el principio está estupenda. La lluvia se convierte en nieve que poco después cubrirá la pista  y ya muy arriba se abre en dos. Salimos, uno para cada rama, en busca de algún refugio que suponemos habrá y sí lo hay: Rosa me llama pues habíamos parado a 50 metros del mismo, la niebla no dejaba ver nada.

El Refugio de Arrasán de vuelta del Gallinero.
 
            El refugio está abierto, es nuevo y por estar sin terminar suponemos que se trata del mismo que empezaron Eloy y compañía  hace un par de veranos. En medio de la gélida noche que se avecina es un auténtico chollo. Yo he subido muy cabreado porque Rosa ha tomado la decisión de subir sin valorar todas las circunstancias que rodeaban a la decisión, ya que no teníamos noticia de nada y el hecho de no encontrar algo útil y abierto suponía inexcusablemente bajar nevando la pista para llegar a cenar y montar la tienda para dormir, todo ello de noche, dada la hora.

            La planta baja tiene tres paredes, está hormigonada y muy limpia. La de arriba está cerrada con cristales y contravientos, tiene el suelo hormigonado el techo entarimado y también está limpia: divina.

            Cenamos con todo dentro y nos acostamos con la doble amenaza de la nieve y de la temperatura y sus consecuencias ya que estamos a 2125 metros de altitud.

            El viernes 20 nos levantamos intencionadamente  tarde, a las ocho menos cuarto. Desayunamos y recogemos pues la mañana está despejada: hace frío y el sol se cuela por el Collado de la Corva. El pico, frente a nosotros, está impecablemente resplandeciente. Ayer no se veía nada.

Casquete Somital del Gallinero.17-3-11.
 
            A las ocho y media hemos recogido todo en el coche que se ha podido abrir gracias a que intencionadamente dejé un par de puertas sin cerrar, salimos para arriba siguiendo el ramal de pista que conduce hacia el Collado de la Arca Morús, pero enseguida la abandonamos comenzando a ganar altura en dirección nordeste en busca del Collado de la Corba.

            Hay 10 centímetros de nieve recién caída pero se camina muy bien ya que debajo está la pradera alpina. El día está, como poco, fresco y vamos con casi todo puesto. Lo que nos falta nos lo pondremos enseguida ya que el viento que se ha levantado es bastante frío.

Vertiente Oeste de Gallinero.
 
            El ramal izquierdo de la pista da una vuelta y se orienta poco más arriba, pasando bajo la cara sur del pico, hacia el Collado de la Corva. Alcanzamos el final de la misma sobre los 2300 metros de altitud cuando el viento ya es importante. Por ello decidimos atacar la ascensión directamente sin ir al collado, suponiendo que de esta forma estaremos más protegidos del viento.

            La pala se va empinando y nosotros vamos ganado altura sorteando los neveros, que suponemos con nieve dura bajo la recién caída; en dirección a la arista sudeste pero ya a media altura, atravesando un nevero que confirma nuestra suposición.

            La arista es una loma que subimos soleados y muy bien venteados. Poco más arriba superamos un resalte rocoso al que le sigue un minúsculo rellano anterior al casquete somital que subimos sin otra dificultad que la debida al viento.

En la Cima del Gallinero.
 
            Son las diez de la mañana y estamos en la cima del Pico Gallinero a 2728 metros de altitud. El viento es frío de verdad.

Frío tremendo en el Gallinero. Al fondo Maladetas.
 
A duras penas hacemos un par de fotos, contemplamos el Pico Cibollés al este, muy próximo y de la misma talla, el Collado del Ampriu y el Pico de Cogulla a los que llegan los arrastres de Cerler que están funcionando pero no vomitan esquiadores, y más lejos, de sur a oeste el Congosto de Ventamillo, el Turbón, Cotiella, el Perdido entre nieblas, los Eristes, el Posets y todo el Macizo de la Maladeta de cierre.
 
Cibollés desde Gallinero.
 
Aneto desde el Gallinero.

Nos vamos enseguida para abajo ya que el rato está resultando infernal. Tengo la mano derecha fría como no la recuerdo.


Tuca de Urmella desde Gallinero.
 
Bajado el casquete somital se para el viento y nosotros nos detenemos para comer unos dulces. Luego continuamos hacia  abajo en dirección al Collado de la Corva, situado sobre los 2400 metros de altitud, contemplando la fácil y corta subida a la Tuca de Urmella que está aquí mismo y utilizando los neveros como procedimiento de bajar más cómodamente. Entramos en calor con la ausencia de viento en parajes ya protegidos.

La Plana de Piedras Blancas bajando de Gallinero.

Son poco más de las once cuando llegamos al refugio.

Al abrigo del viento en la Sudeste de Gallinero ya es otro día.
 
El coche está cochino pero deshelado. Recogemos las mochilas y tranquilamente nos vamos, por una pista que negrea, para abajo. La nieve en esta epoca ya sabemos lo que dura. A 1900 metros de altitud ya ha desaparecido. Entramos en calor poco a poco.

En Nuestra Señora de Obarra.
 
Paramos frecuentemente contemplando el paisaje y nos vamos hacia el Coll de Fadas disfrutando de un par de vistas espléndidas del pico durante la subida al mismo. Después Espés Bajo, luego más pista y fresco para comer a pesar de buscar un paraje teóricamente abrigado. Luego Obarra, Puebla de Roda, Roda de Isábena, Graus y Barbastro con visita familiar como colofón de una Semana Santa con atrayentes propósitos que se ha liquidado con 800 metros subidos en total y a duras penas, pero nos queda la esperanza de que otra vez será.

           

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