19 ago. 2002

13-02. EL ULTIMO TRESMIL DE ORDESA. ESPALDA DE ESPARRETS PASANDO POR ASTAZUS. 19-8-2002.

Espalda de Esparrets desde Troumousse. 4-8-98.

Balcón de Pineta, cara norte de Monteperdido y collado norte de Monteperdido.

19-8-2002.

Salida 15 h. Llegada 18 h.

Mixto.

Dificultad media.

2 p.

2 d.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Espalda de Esparrets procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Difícilmente podía entrar en mi cabeza que fuera capaz de asediar a una montaña.

            Habíamos proyectado hacer la Espalda de Esparets aprovechando la Vía de las Escaleras. En una primera ocasión ni siquiera el tiempo nos permitió el ataque desde la cima del Perdido. Intentamos alcanzar el Collado del Soum de Ramond y las omnipresentes nieblas de este verano 2002 nos lo impidieron. Luego, a Rosa se le ocurre eso de subir a los Astazou por Pineta y a mí me va por la cabeza utilizar el Glaciar del Perdido para abreviar y encadenar las dos cosas, aunque también es posible hacer el pico en el día desde Nerín por la Punta de las Olas como modo más económico con relación a desniveles.

            El 18 de Agosto. Del tiempo ya ni caso pues llevamos un verano abonados a un mapa de nubes y tormentas, y lo peor es que se cumplen a pesar de que se trata de un verano bastante seco. Estamos con el tiempo tan incrédulos como moscas.

            Pasadas las dos de la tarde llegamos a Pineta, 1275 metros de altitud  y en dirección  noroeste, tenemos una dura tarea por delante.

            Las dos veces que hemos salido hacia el Balcón de Pineta han sido al mediodía, hora no demasiado conveniente para los grandes esfuerzos. La primera vez fue en la Travesía 87 y ya se sabe que en las travesías toca lo que toca cuando toca.

Espalda de Esparrets desde Comodoto. Dencima Perdido.  27-1-08.
 
            El Balcón vomita intermitentemente nubes de cierto desarrollo que se concentran sobre Troumouse.

            Cuando el camino se quiere poner peleón caen las primeras gotas.

            Sobre las cinco de la tarde y en la Cruz de Marboré contemplamos, además de loa Astazus y la Arista de Esparets, el Glaciar Norte de Monteperdido que es el objeto de mis mayores intereses por circunstancias obvias.

            Rodeando el Ibón de Marboré arreglamos un par de cantimploras con la intención de saciarnos y así no tener que bajar a buscar más agua, pues el refugio está colgado 60 metros por encima del ibón y entre trago y trago nos agarra una pedregada de campanillas que tendrá como consecuencias que se harten de agua nuestros anoraks y nuestras mochilas, aunque lo mejor será la visión que nos regala el Ibón de Pineta con una  maravillosa, grisácea e inimaginablemente erizada superficie.

Cuando alcanzamos la Brecha Tucaroya a 2666 metros de altitud ya ha cesado la granizada y aprovecharé inmediatamente para llenar el cazo con agua de una escorrentía que baja del emplazamiento de la Virgen de Tucaroya.

            De aquel refugio cutre, lóbrego, húmedo, sucio, vacío y maloliente que recordamos no queda nada. Sabíamos que ha sido reparado recientemente: el Club Alpino de Lurdes ha hecho muy bien los deberes 
 
            A las nueve estamos acomodados todos sobre la gomaespuma de los colchones dispuestos a secar con el calor humano todo lo posible. Los anoraks y las mochilas que hagan lo que puedan durante la noche que no será gran cosa.

La noche dentro del refugio resulta cálida y larga; fuera tormentosa, atronadora, relampagueante y ventosa que terminará por regalarnos con otra cumplida pedregada que tendrá en su momento consecuencias positivas.

Detalle de la Norte del Perdido desde Tucarroya. Que nos espere un poco.
 
            A las cinco y poco los franceses amanecen al 20 de Agosto. Nosotros nos resistimos pero…

            Fuera, en un lugar tan inhóspito como esta brecha, hace un día de perros que  puede resultar muy complicado.

            Se hace de día y faldeamos por la orilla norte el ibón, una serie de viras a distintos niveles en medio de la pared permiten el tránsito…

            …hacemos las dos cimas de Astazu con cambiantes e irregulares condiciones atmosféricas  propiciadas por un viento que terminará secándolo todo y… 

Aprovechando una insignificante ventana de sol desde Astazus.
 
            …atravesamos fácilmente todos los torrentes recién nacidos de neveros residuales del noroeste del Rellano de Marboré y cuando llegamos al torrente  situado más al sudoeste, lugar donde ya no perderemos más altitud, sobre los 2600 metros, paramos a almorzar cuando son las diez de la mañana.

            Al sol contemplo lleno de inquietud, una vez más el glaciar que hemos de atravesar, después de estar harto de patear glaciares. Los glaciares siempre me inquietan y éste no lo conozco con lo que las conclusiones que saco a priori pueden ser de todos los colores. Me preocupa fundamentalmente la rimalla superior que parece cortar todo el glaciar y con esa pendiente si que puede estar muy abierta, con lo que la alternativa de la Arista de Esparets, medio blanca de granizo hoy, aparece como una solución  llena de complicaciones.

            Empleamos poco tiempo en el tema y retomando las mochilas comenzamos el ascenso de la morrena lateral del circo al encuentro de los paredones inferiores que defienden el glaciar colgante, con la tranquilidad de saber que hay un paso fácil al menos.

            Enseguida encontramos citas conforme vamos ganado altitud. Además he localizado a una pareja que sube por un corredor bastante al oeste en la pared junto a una escorrentía importante. Bueno, por allí iremos a ver qué pasa.

            Rosa me recuerda que la vez anterior pasamos más al este pero viendo que hay una cuerda fija y que el paso es fácil nos metemos en él a pesar de que sabemos que se no se trata del que conocemos.

Trepada directa al Embudo del Cilindro.
 
            Se compone de una pequeña escalera sobre roca húmeda de 4 metros que se introduce a la derecha en un pequeño corredor de presas gastadas y que un poco en diagonal hacia la izquierda se acerca, cediendo inclinación, al cauce de la escorrentía para salir de inmediato sobre ella.

            El resalte no tendrá más allá de 20 metros de altura y en el rellano intermedio localizamos a la pareja que sube por la derecha. Nosotros decidimos tomar un estrecho corredor poco inclinado y lleno de nieve reciente que nos permite salvar fácilmente la segunda parte de la pared ya en nuestra dirección para atravesar el glaciar en dirección sudeste.

            Tranquilamente sentados en unas afloraciones calizas nos ponemos los crampones y nos encordamos al sol contemplando algunos hilachones de niebla sobre el glaciar. Estaremos sobre los 2750 metros de altitud

Seracs de la Lengua Terminal del Glaciar del Perdido.
 
            Son las once cuando iniciamos la travesía a media ladera sobre hielo viejo apenas cubierto del granizo que ha caído esta noche y que prácticamente esta desapareciendo aquí.

            He decidido, al fin, ir delante como procedimiento de localizar grietas y elegir vía. Así, si caigo en una de ellas, Rosa me detendrá fácilmente puesto que tendría que arrastrarla hacia arriba. Atravesamos un par de grietas longitudinales bastante cerradas y continuamos en suave ascenso en busca  de pasar por debajo de una importante grieta horizontal, describir una ceta en ascenso y transitar sobre otra importante grieta, de orientación paralela a la anterior unos metros más arriba.

            Se trata de un pasillo seguro, próximo a la zona erguida del glaciar, limpio de grietas y que en suave ascenso nos va a permitir situarnos en medio del glaciar por encima de la barrera inferior de seracs.

            Sobre el hielo hay aproximadamente 10 centímetros de granizo bastante compactados que nos permiten un paso cómodo. Solamente al principio y en las zonas donde no se ha podido depositar capa de granizo las huellas son más dudosas pero en cualquier caso absolutamente estables con los crampones.

            Pasamos bajo un pequeño tramo de fuerte rimalla lateral dejando por debajo una zona importante de grietas y nos vamos prácticamente en horizontal a por la rimalla superior.

            He visto enseguida dos puentes: uno en la parte central que está hueco por debajo y que desechamos de inmediato y otro en la parte este que parece consistente. La alternativa de incorporarnos a la arista mixta tiene sus complicaciones pero si hace falta se podría intentar.

            No será necesario. El puente aunque estrecho está firme, la rimalla no es muy profunda y en cualquier caso se podría bajar al fondo ya que está rellena y escalar la pared del labio superior utilizando los dos piolets.

            Describo otra ceta a la izquierda y en el extremo de una potente grieta superior recupero cuerda para que pase Rosa. Nos reunimos por primera vez, el resto ha sido y será en ensamble.

Ultimo largo al Collado Oeste de la Espalda de Esparrets.
 
            Estamos sobre los 2900 metros de altitud y nos queda una pala de alrededor de 200 metros d altura que es la parte más erguida del glaciar de alrededor de 35º de inclinación, absolutamente lisa y sostenida. Se trata de una rampa preciosa que subimos de frente en ensamble y con frecuentes descansos. La capa de granizo permite hacer una huella impecable y suficientemente consistente que hace innecesario emplear la cuchilla del piolet.

            Unos pocos pasos mixtos al final del glaciar nos depositan en el collado sudoeste del pico que estará situado por encima de los 3050 metros de altitud.

            En dirección nordeste pasamos  un pequeño lomo en la arista y fácilmente alcanzamos la parte superior del minúsculo casquete somital del pico.

En la espalda de Esparrets el día se complica.
 
            Son las doce del mediodía cuando llegamos a la cima de la Espalda de Esparets de 3077 metros de altitud. Las ganas que tenía de hacer este pico; se trata del último tresmil que nos quedaba por hacer en Ordesa.

            No podemos disfrutar ni siquiera un poco del trabajo realizado: las nieblas que no han parado apenas, están subiendo a todo trapo por el sudeste.

            Hemos de bajar un corto corredor nevado, en dirección sudeste, cuyo inicio en el collado está absolutamente vertical y  preferimos bajar otro limpio de nieve, pedregoso y descompuesto, que nace en la base del casquete somital y que con los crampones lo hacemos con mucho cuidado.

El Pico Noroeste de Braudimont, llegan las nieblas.
 
            Enseguida alcanzamos el corredor nevado cuando las nieblas nos engullen. ¡Menudo verano de nieblas llevamos!

            He tenido tiempo suficiente para comprobar que hay que flanquear enseguida  a nuestra derecha para introducirnos en el corredor nevado que baja del Collado del Soum de Ramond y que separa a los dos picos de Braudimont  dejando a la izquierda la arista noroeste de la Punta Rabada o Pico Noroeste de Baudrimont.

            Alcanzado el corredor hay que remontar alrededor de 50 metros atravesándolo en diagonal y subir otros tantos metros de pared muy escalonada mixta y mojada, que ya conocemos y que nos ha de depositar en el falso rellano al este del Soum de Ramond.

            Luego, adivinando más que otra cosa, la dirección sur-sudeste y pegados a las paredes del Soum iniciamos un suave descenso por pedregal mixto hasta que decidimos quitarnos los crampones y desencordarnos. Hay que aligerar.

            Poco después un minúsculo claro nos permite localizar el Pico Navarro o Sudeste de Braudimont con lo que confirmamos la dirección correcta y cesan un tanto las inquietudes.

            Enseguida envueltos de nuevo en nieblas pasamos por la entrada del Corredor Sudoeste del Soum que reconozco con certeza a pesar de que no existe ya la enorme cita que en tiempos señalaba su inicio, y tras unas minúsculas lomas alcanzamos la cima de la Punta de las Olas de 3002 metros de altitud. Será nuestro último tresmil del día aunque la inquietud no haya terminado. El paraje no es el más aconsejable para ir con nieblas. Yo quería además hacer fotografías de la zona ya que cuando subimos con Biola olvidé la cámara fotográfica y, a duras penas he podido sacar el Pico Rabada.

            En la cima localizo trazas de senda y alguna cita  sobre la arista sudeste que es lo que quiero e inmediatamente iniciamos le descenso.

            Enseguida dejamos la arista pues el granizo nos señala un par de marcadísimos caminos sobre la pedrera de la cara oeste del pico. Tomamos la más consistente y con ella a todo trapo nos bajamos al encuentro de la luz cosa que se producirá alrededor de los 2800 metros de altitud y que nos permitirá ver el Barranco de la Fon Blanca, la Torre de Góriz, parte del Cañón de Añisclo... ¡Conseguido chaval!

            Una gran cita en la parte superior de una potente grada nos obliga a buscar otras en horizontal hacia el este. Localizamos a una pareja que sube hacia las Olas y enseguida la cita que por un fácil corredor permite bajar a la grada inferior por la que transita la GR 11.

            Saludamos a un par que están comiendo y nos vamos sobre balizas rojiblancas en dirección este y en suave ascenso para contornear por el sur la Punta de las Olas.

            Poco más adelante en una de las cascadas ocasionada por una surgencia en la pared paramos a comer, son las dos de la tarde.

            Continuamos después el rodeo del pico en suave ascenso tomando casi dirección norte. Pasamos bajo la cascada que nos remojó el año pasado con Miguel Angel, esta vez sin nieblas un poco por debajo a salvo del agua, y tras subir el corredor equipado con la cadena, pasamos al otro lado e iniciamos el descenso de la laja inclinada justo en el lugar en que se puede tomar la amplia vira que conduce a la arista de las Olas y que fue la que tomamos cuando subimos con nuestra hija.

            La laja también está equipada con cadena pero hoy sin nieblas ni nieve ni se necesitan las cadenas ni se pierden las balizas.

            Un suave descenso nos conduce a los primeros retazos de pradera alpina y poco después al inicio de la arista del Collado de Añisclo.

            Faldeamos por el sur el promontorio pues no tenemos muchas ganas de subidas y a las tres de la tarde alcanzamos en dirección este-sudeste el Collado d Añisclo a 2450 metros de altitud.

            Sin pausa iniciamos el descenso primero en dirección sudeste apuntando a la zona del Parador un largo tramo sobre pedrera hasta que alcanzamos un corredor más terroso que nos deposita en un tramo con pradera alpina en la que abunda la flor de nieve como recordamos. Cogeré tres “antes de que suba la marea.”

            Luego el camino se pone en dirección este y comienza también en fuerte descenso el tránsito sucesivo de tres barrancos que bajan desde la Suca, alternando los conocidos tramos escalonados ya introducidos en el bosque mixto.

            Vamos echando algunos tragos y paramos en el segundo barranco muy cansados. Nuestro ritmo es flojo pero es que el día se las ha traído. Me duelen los pies a los que solamente les han faltado hoy los 200 metros de huella de la rampa final del Glaciar del Perdido.

            Pero sabemos que en este mundo todo llega y pasando entre los destrozos no muy viejos de un potente alud alcanzamos la gravera del río en el que unas citas nos guiarán en dirección norte a comprobar que la tormenta de la noche anterior ha deshecho el paso del Cinca y no nos quedará otra alternativa que descalzarnos para pasarlo cosa que no nos apetece un pelo pero que agradecerán nuestros pies. El barranco en su crecida ha llegado hasta la puerta del Refugio de Pineta.

            Son las cinco y media cuando dejo apoyada la mochila en la pared del refugio y me voy a la carretera para subir a buen paso los 2 kilómetros largos que hay hasta el aparcamiento que es donde está nuestro coche y allí doy por liquidada la actividad que se ha saldado con 2700 metros movidos, de los cuales hoy han sido 1310 metros subidos y 2700 metros bajados.

            A las seis y diez recojo a mi chica. Doce horas dan hasta para esto. Hoy ha sido un día tremendo.

           

             

           

 

           

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