8 abr. 2006

3a-06. EL PIRINEO NAVARRO POR EL GR 11. DE ISABA A OCHAGABIA. 8-4-2006.

Hacia el Collado Belozcarre.

Isaba, Santuario de Idoia, Hayedo de Kakueta, Collado Belozcarre, Collado de Kakueta, Merendero Zotrapea y Pista a Escárroz.

08-04-2006.

Salida 18 h. Llegada 13 h.

Desnivel acumulado 625 m.

Distancia recorrida 24000 m.
 

Sol.


Muy fácil.

 
Travesía.

Agua segura al inicio del camino y en el Santuario de Nuestra Señora de Idoya. También según temporada, en el Hayedo Kakueta.
 
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Isaba-Ochagabía procedente de Prames. Vía en rojo.

            No recuerdo ningún invierno tan aciago como el del 2006.  No pude subir a montar el belén, las vacaciones de Navidad no nos salieron bien, el calendario de fiestas de Rosa en el mes de Enero no nos resultó favorable, el tiempo de los fines de semana fue malo generalmente, Rosa se cayó cuando venía de hacer yoga y tuvo un pequeño problema en las últimas vértebras, yo tuve una distensión del ligamento cruzado de la rodilla derecha que se me produjo jugando a fútbol sala que me alejó de toda actividad física a cambio de un reposo relativo... en fin, un cúmulo de circunstancias que  nos dejaron sin esquí en un año de nieves como no se recuerda otro y prácticamente sin salir al monte.

            A primeros de marzo tuvo mi abuela su última recaída y nos dedicamos a cuidarla en los últimos días de su vida. Fueros 18 lastimosos días hasta que  Dios se acordó de ella el día 30 de Marzo.

            Las vacaciones de Semana Santa estaban encima ya y la verdad es que no teníamos muchas ganas. Lo único que nos apetecía un poco era hacer algo sencillo de montaña y sin complicaciones pues se trataba fundamentalmente de probar mi rodilla. Por otra parte, había mucha nieve en altitud y yo, al menos, me encontraba muy flojo. Así que  combinando la montaña con la vida familiar organizamos una actividad recorriendo el GR 11. desde Isaba hasta Burguete, a pesar de que el tiempo anunciado era, como poco, regular.

            Preparamos los bártulos en función de la posibilidad de precipitaciones acuosas anunciadas fundamentalmente para el domingo, y el sábado 8 de Abril a media mañana nos ponemos en marcha, compramos a nuestra hija un regalo de cumpleaños, que había sido el día 5  y que no habíamos podido pasar juntos y sin prisa puesto que  el lunes tenía un examen final y no era cuestión de que perdiera demasiado tiempo con nosotros, nos vamos a Pamplona. Queremos estar un poco con ella y que a la vez aproveche su tiempo para preparar su examen.

            Comemos con ella y luego nos vamos a por el coche para emprender camino hacia Isaba.

            El día está muy decente, soleado por abajo y medianamente nublado por arriba, se trata de un tiempo clásico de primavera y poco a poco, hacia las nubes nos vamos.

            Antes de llegar a Yesa nos desviamos  para llegar hasta Navascués y de allí pasar a Burgui para tomar allí el Valle del Roncal hacia arriba. La tarde sigue medio nublada.

            Llegados a Isaba, son las cuatro y media de la tarde,  damos una vuelta para reconocer el pueblo y tras dejar a Rosa con las mochilas en los jardines de al lado de la carretera junto a uno de los bares, por si se echa a llover o tardo demasiado, me voy hacia Ochagabía.

            Son 24 kilómetros, ya hemos decidido dejar el coche con la mayor parte del avituallamiento allí y no en Escárroz, y tras aparcar a la entrada del pueblo en el aparcamiento que ya conocemos, cierro el coche y con el cortavientos y el paraguas me echo a la carretera para volver a Isaba.

            Nada más salir del pueblo y pasado el desvío de la carretera que sube hasta el Santuario de Muskilda me pongo a hacer dedo y me paran de inmediato. Se trata de un chaval joven que me lleva hasta Izalzu.

            Cruzo el pueblo andando y a la salida me para otro coche. Es un monitor de una de las estaciones de esquí de la zona que va a Isaba a jugar un partillo de fútbol sala para celebrar el fin de temporada.

            Todavía cogerá a tres chavalas en Uztarroz pero a las cinco y media estoy sorprendiendo a Rosa que casi no se lo cree. Yo tenía muy claro que en montaña te paran siempre y era muy buena hora para que hubiera circulación desde Ochagabía a Isaba. Son las consabidas historias de las travesías y los medios de transporte en la montaña.

            Tratamos de coger agua por si las moscas y nos dicen que en Idoya hay fuente y que a la salida del pueblo también hay otra fuente.

Camin o al santuario de Idoya.
 
            Por lo tanto son las seis de la tarde del sábado 8 de Abril y nos ponemos en camino a 814 metros de altitud. Nuestros objetivos se van cumpliendo, la tarde está incluso medio soleada y ahora tras alguna duda en el comienzo, tomamos un camino por la orilla derecha de un pequeño barranco. Se trata de un venerable camino sombreado y empedrado que cruza enseguida el barranco y se empina hacia el Santuario de Nuestra Señora de Idoya.

El Santuario de Idoya.

            Hemos pasado junto a la fuente anunciada pero no hemos cogido agua. El camino nos mete en calores aunque será por poco tiempo. Enseguida se acaba el Calvario que nos ha acompañado desde el principio y llegamos al Santuario de Idoya. Se trata de una un pequeño conjunto de edificios bastante deteriorados a los que se le ha adjuntado un merendero sobre unos minúsculos prados rescatados del bosque mixto. Hay un grupo de paseantes.

Parte trasera del Santuario de Nuestra Señora de Idoya.
 
Nos quitamos las mochilas que, de momento, pesan y nos vamos a reconocer el lugar.  El reconocimiento es corto y la conclusión es que no ofrece casi ninguna posibilidad de pernocta a cubierto en caso de lluvia que ese era nuestro objetivo. Por lo tanto, cogemos agua, hacemos alguna foto y continuamos en dirección oeste tras abandonar el santuario.

Salimos de llano pero inmediatamente nos sumergimos en el bosque en el que el camino nos regala con un fuerte ascenso o así nos lo parece. Nos mete en calores de nuevo en una tarde medianamente cálida y medio despejada.

El bosque mixto nos conduce a un espinar un tanto incómodo pero enseguida alcanzamos una borda completamente derruida y asentada sobre un pequeño espolón en el que se arrellana el camino.

Poco después las hayas se hacen más abundantes y nos introducimos en el hayedo de la ladera nordeste de Kakueta. Allí el camino se amplia, atravesamos un  recién nacido barranco en el que hubiéramos podido coger agua y nos vamos aproximando al Collado Belozcarre.

El camino se hace pista maderera y aprovechando que atraviesa una zona arrellanada buscamos un buen lugar para plantar la tienda pues son las siete y media, queda un poquillo para alcanzar el collado y no sabemos cómo puede estar el otro lado para encontrar un buen sitio y acampar.

Estamos sobre los 1250 metros de altitud y sobre un mullido de hojarasca de haya plantamos nuestra tienda e invitados por la humedad general del ambiente nos introducimos en la misma para hacernos la cena que liquidamos con cierto apetito.

Nos hacemos nuestro vaso de café con leche caliente, montamos los sacos y antes de las nueve nos ponemos horizontales dispuestos a descansar, han sido 436 metros subidos pero mentalmente ha sido una jornada tras la que ha de llegar otra en la que esperamos estar mejor.

La noche es buena, nos respeta la lluvia y con eso solamente ya estamos encantados.

Nuestro campamento bajo el Collado Belozcarre.
 
El domingo 9 lo comenzamos sin demasiadas prisas pasadas las siete de la mañana. El día está muy decente de momento.

Recogemos la tienda casi seca, desayunamos, hacemos las mochilas y antes de las ocho estamos en marcha.

Continuamos en dirección oeste y en suave ascenso aproximándonos al Collado Belozcarre. La tiradera de madera que llevamos se prolonga hasta las inmediaciones del collado para unirse con una pista que sube por nuestra izquierda y alcanzar el suave Collado de Belozcarre a 1370 metros de altitud tras quince minutos de camino.

El horizonte oeste desde el Collado Belozcarre.
 
Orhi desde el Collado Belozcarre.
            Nos recibe un extenso praderío pirenaico suavemente hundido hacia el norte y un camino que en dirección oeste prosigue sin perder altura prácticamente.

Hacia el Collado Kakueta.
 
Dejamos a nuestra izquierda las suaves pendientes de Kakueta y tras admirar entre la bruma de la mañana  la majestuosa estampa del Orhy nos aproximamos, siempre a través del praderío hacia el Collado Kakueta que situado a 1365 metros de altitud es recorrido por una pista que sube del sur.

Inesperada mañana en el Collado Kakueta.

Collado Belozcarre desde el de Kakueta.
 
Van a ser las nueve menos cuarto cuando tomamos la pista y nos vamos por ella prácticamente en horizontal. El sol se abre paso entre la nubosidad y nos alegra un poco la mañana pensando en las malas previsiones meteorológicas que había para hoy. Suaves rachas de viento se encargan de ventilarnos un poco y de paso remueven la nubosidad.

El norte está brumoso.

Lagunilla Zotrapea.
 
La pista sube y baja suavemente y se alarga hacia el oeste  para cruzarse, poco más adelante con el GR 13. En la Lagunilla de Zotrapea, ciertamente encantadora.

en la Lagunilla del merendero Zotrapea.
 
Rodeamos la lagunilla haciendo algunas fotos y continuamos luego pista adelante al encuentro del Merendero Zotrapea situado a 1300 metros de altitud y en estado bastante descuidado. Suponemos que debió conocer tiempos mejores.

Otra más del Orhi en medio de la bruma.

Poco más adelante paramos a almorzar cuando son las diez menos cuarto. Se nos va media hora relajadamente con el tema al suave sol de la mañana y recostados sobre los troncos de dos pinos silvestres de considerables proporciones.

Zona kárstica bajando a Ochagabía.
 
Nos queda una suave y larga bajada y en ello nos vamos a ocupar. Son aproximadamente 6 kilómetros hasta la bifurcación con la pista a Ezcárroz. En ese tramo localizamos una cabaña que a pesar de estar bastante abandonada puede servir como refugio ocasional y poco más adelante una cabaña de cazadores en muy buen estado. La zona está llena de puestos artificiales para la caza de palomas.

No vemos gente por el GR., únicamente nos cruzamos con un par de caminantes que no parecen hacer senderismo precisamente.

La pista se hace larga finalmente puesto que hay que añadir otros 6 kilómetros más, que lazada a lazada nos bajan poco a poco.

El Orhi desde cerca de Ochagabía.

Localizamos Ochagabía pero nos va a costar llegar todavía un poco más.

Mata de violetas en Ochagabía.
 
A la una menos cuarto entramos en Ochagabía situado a 775 metros de altitud por la zona nordeste, justamente por el aparcamiento en el que tenemos el coche.

Con esto terminamos la primera etapa en la que hemos tenido que recorrer 24 kilómetros, hemos empleado seis horas y cuarto y habremos subido entre ayer y hoy 626 metros y bajado 665 metros.

 

2 p.

2 d.

Travesía.

Agua segura al inicio del camino y en el Santuario de Nuestra Señora de Idoya. También según temporada, en el Hayedo Kakueta.

 

 

            No recuerdo ningún invierno tan aciago como el del 2006.  No pude subir a montar el belén, las vacaciones de Navidad no nos salieron bien, el calendario de fiestas de Rosa en el mes de Enero no nos resultó favorable, el tiempo de los fines de semana fue malo generalmente, Rosa se cayó cuando venía de hacer yoga y tuvo un pequeño problema en las últimas vértebras, yo tuve una distensión del ligamento cruzado de la rodilla derecha que se me produjo jugando a fútbol sala que me alejó de toda actividad física a cambio de un reposo relativo... en fin, un cúmulo de circunstancias que  nos dejaron sin esquí en un año de nieves como no se recuerda otro y prácticamente sin salir al monte.

            A primeros de marzo tuvo mi abuela su última recaída y nos dedicamos a cuidarla en los últimos días de su vida. Fueros 18 lastimosos días hasta que  Dios se acordó de ella el día 30 de Marzo.

            Las vacaciones de Semana Santa estaban encima ya y la verdad es que no teníamos muchas ganas. Lo único que nos apetecía un poco era hacer algo sencillo de montaña y sin complicaciones pues se trataba fundamentalmente de probar mi rodilla. Por otra parte, había mucha nieve en altitud y yo, al menos, me encontraba muy flojo. Así que  combinando la montaña con la vida familiar organizamos una actividad recorriendo el GR 11. desde Isaba hasta Burguete, a pesar de que el tiempo anunciado era, como poco, regular.

            Preparamos los bártulos en función de la posibilidad de precipitaciones acuosas anunciadas fundamentalmente para el domingo, y el sábado 8 de Abril a media mañana nos ponemos en marcha, compramos a nuestra hija un regalo de cumpleaños, que había sido el día 5  y que no habíamos podido pasar juntos y sin prisa puesto que  el lunes tenía un examen final y no era cuestión de que perdiera demasiado tiempo con nosotros, nos vamos a Pamplona. Queremos estar un poco con ella y que a la vez aproveche su tiempo para preparar su examen.

            Comemos con ella y luego nos vamos a por el coche para emprender camino hacia Isaba.

            El día está muy decente, soleado por abajo y medianamente nublado por arriba, se trata de un tiempo clásico de primavera y poco a poco, hacia las nubes nos vamos.

            Antes de llegar a Yesa nos desviamos  para llegar hasta Navascués y de allí pasar a Burgui para tomar allí el Valle del Roncal hacia arriba. La tarde sigue medio nublada.

            Llegados a Isaba, son las cuatro y media de la tarde,  damos una vuelta para reconocer el pueblo y tras dejar a Rosa con las mochilas en los jardines de al lado de la carretera junto a uno de los bares, por si se echa a llover o tardo demasiado, me voy hacia Ochagabía.

            Son 24 kilómetros, ya hemos decidido dejar el coche con la mayor parte del avituallamiento allí y no en Escárroz, y tras aparcar a la entrada del pueblo en el aparcamiento que ya conocemos, cierro el coche y con el cortavientos y el paraguas me echo a la carretera para volver a Isaba.

            Nada más salir del pueblo y pasado el desvío de la carretera que sube hasta el Santuario de Muskilda me pongo a hacer dedo y me paran de inmediato. Se trata de un chaval joven que me lleva hasta Izalzu.

            Cruzo el pueblo andando y a la salida me para otro coche. Es un monitor de una de las estaciones de esquí de la zona que va a Isaba a jugar un partillo de fútbol sala para celebrar el fin de temporada.

            Todavía cogerá a tres chavalas en Uztarroz pero a las cinco y media estoy sorprendiendo a Rosa que casi no se lo cree. Yo tenía muy claro que en montaña te paran siempre y era muy buena hora para que hubiera circulación desde Ochagabía a Isaba. Son las consabidas historias de las travesías y los medios de transporte en la montaña.

            Tratamos de coger agua por si las moscas y nos dicen que en Idoya hay fuente y que a la salida del pueblo también hay otra fuente.

            Por lo tanto son las seis de la tarde del sábado 8 de Abril y nos ponemos en camino a 814 metros de altitud. Nuestros objetivos se van cumpliendo, la tarde está incluso medio soleada y ahora tras alguna duda en el comienzo, tomamos un camino por la orilla derecha de un pequeño barranco. Se trata de un venerable camino sombreado y empedrado que cruza enseguida el barranco y se empina hacia el Santuario de Nuestra Señora de Idoya.

            Hemos pasado junto a la fuente anunciada pero no hemos cogido agua. El camino nos mete en calores aunque será por poco tiempo. Enseguida se acaba el Calvario que nos ha acompañado desde el principio y llegamos al Santuario de Idoya. Se trata de una un pequeño conjunto de edificios bastante deteriorados a los que se le ha adjuntado un merendero sobre unos minúsculos prados rescatados del bosque mixto. Hay un grupo de paseantes.

Nos quitamos las mochilas que, de momento, pesan y nos vamos a reconocer el lugar.  El reconocimiento es corto y la conclusión es que no ofrece casi ninguna posibilidad de pernocta a cubierto en caso de lluvia que ese era nuestro objetivo. Por lo tanto, cogemos agua, hacemos alguna foto y continuamos en dirección oeste tras abandonar el santuario.

Salimos de llano pero inmediatamente nos sumergimos en el bosque en el que el camino nos regala con un fuerte ascenso o así nos lo parece. Nos mete en calores de nuevo en una tarde medianamente cálida y medio despejada.

El bosque mixto nos conduce a un espinar un tanto incómodo pero enseguida alcanzamos una borda completamente derruida y asentada sobre un pequeño espolón en el que se arrellana el camino.

Poco después las hayas se hacen más abundantes y nos introducimos en el hayedo de la ladera nordeste de Kakueta. Allí el camino se amplia, atravesamos un  recién nacido barranco en el que hubiéramos podido coger agua y nos vamos aproximando al Collado Belozcarre.

El camino se hace pista maderera y aprovechando que atraviesa una zona arrellanada buscamos un buen lugar para plantar la tienda pues son las siete y media, queda un poquillo para alcanzar el collado y no sabemos cómo puede estar el otro lado para encontrar un buen sitio y acampar.

Estamos sobre los 1250 metros de altitud y sobre un mullido de hojarasca de haya plantamos nuestra tienda e invitados por la humedad general del ambiente nos introducimos en la misma para hacernos la cena que liquidamos con cierto apetito.

Nos hacemos nuestro vaso de café con leche caliente, montamos los sacos y antes de las nueve nos ponemos horizontales dispuestos a descansar, han sido 436 metros subidos pero mentalmente ha sido una jornada tras la que ha de llegar otra en la que esperamos estar mejor.

La noche es buena, nos respeta la lluvia y con eso solamente ya estamos encantados.

El domingo 9 lo comenzamos sin demasiadas prisas pasadas las siete de la mañana. El día está muy decente de momento.

Recogemos la tienda casi seca, desayunamos, hacemos las mochilas y antes de las ocho estamos en marcha.

Continuamos en dirección oeste y en suave ascenso aproximándonos al Collado Belozcarre. La tiradera de madera que llevamos se prolonga hasta las inmediaciones del collado para unirse con una pista que sube por nuestra izquierda y alcanzar el suave Collado de Belozcarre a 1370 metros de altitud tras quince minutos de camino.

            Nos recibe un extenso praderío pirenaico suavemente hundido hacia el norte y un camino que en dirección oeste prosigue sin perder altura prácticamente.

Dejamos a nuestra izquierda las suaves pendientes de Kakueta y tras admirar entre la bruma de la mañana  la majestuosa estampa del Orhy nos aproximamos, siempre a través del praderío hacia el Collado Kakueta que situado a 1365 metros de altitud es recorrido por una pista que sube del sur.

Van a ser las nueve menos cuarto cuando tomamos la pista y nos vamos por ella prácticamente en horizontal. El sol se abre paso entre la nubosidad y nos alegra un poco la mañana pensando en las malas previsiones meteorológicas que había para hoy. Suaves rachas de viento se encargan de ventilarnos un poco y de paso remueven la nubosidad.

La pista sube y baja suavemente y se alarga hacia el oeste  para cruzarse, poco más adelante con el GR 13. En la Lagunilla de Zotrapea, ciertamente encantadora.

Rodeamos la lagunilla haciendo algunas fotos y continuamos luego pista adelante al encuentro del Merendero Zotrapea situado a 1300 metros de altitud y en estado bastante descuidado. Suponemos que debió conocer tiempos mejores.

Poco más adelante paramos a almorzar cuando son las diez menos cuarto. Se nos va media hora relajadamente con el tema al suave sol de la mañana y recostados sobre los troncos de dos pinos silvestres de considerables proporciones.

Nos queda una suave y larga bajada y en ello nos vamos a ocupar. Son aproximadamente 6 kilómetros hasta la bifurcación con la pista a Ezcárroz. En ese tramo localizamos una cabaña que a pesar de estar bastante abandonada puede servir como refugio ocasional y poco más adelante una cabaña de cazadores en muy buen estado. La zona está llena de puestos artificiales para la caza de palomas.

No vemos gente por el GR., únicamente nos cruzamos con un par de caminantes que no parecen hacer senderismo precisamente.

La pista se hace larga finalmente puesto que hay que añadir otros 6 kilómetros más, que lazada a lazada nos bajan poco a poco.

Localizamos Ochagabía pero nos va a costar llegar todavía un poco más.

A la una menos cuarto entramos en Ochagabía situado a 775 metros de altitud por la zona nordeste, justamente por el aparcamiento en el que tenemos el coche.

Con esto terminamos la primera etapa en la que hemos tenido que recorrer 24 kilómetros, hemos empleado seis horas y cuarto y habremos subido entre ayer y hoy 626 metros y bajado 665 metros.

Para ver alguna foto más.

 
           También puedes ver la Continuación.

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