30 jul. 1992

5.92. CASTOR POR PUNTA FELICK. 30.7-92.

Castor. 28-7-95.

Refugio Quintino Sella, Collado Felik, Punta Felik, Cima del Castor y descenso por la Norte al Collado Zwillings.
30-07-1992.
Salida 04 h. Llegada 08 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª Martínez y Mariano Javierre.

Croquis del Castor procedente de publicidad. Vía en amarillo.

            En el Refugio Quintino Sella pasamos una tarde dilatada con siesta incorporada, cenamos pronto para dejar sitio en el comedor pues somos unos españoles civilizados y nos acostamos pronto sin miedo a pasar una noche inteminable a pesar de que el follón en el refugio es monumental ya que los italianos le pegan al vino que es un primor. Es un refugio grande, muy visitado y todavía lo están ampliando.
            Rosa me despierta para ir al aseo y advierto desagradablemente que son las  tres de la mañana, hora de levantarnos al 30 de Julio de 1992.

Refugio Quintino Sella. 29-7-92.

            Desayunamos a la carta que es la misma de todos los días, reorganizamos las mochilas ahora que empiezan a ir de capa caída y a las cuatro nos echamos al monte. La noche deslunada se ilumina con las frontales de los socios mientras que yo me sirvo con el resplandor de la nocturna nieve. Siempre me he apañado muy bien con poca luz.
            La huella visible todavía a pesar de la nieve recién caída nos permite seguirla sin duda. Abajo, a nuestra derecha y en el valle aparece una luminosidad que suponemos será de Alagna Valserina. Vamos en dirección norte subiendo lo que bajamos ayer.

Castor desde el refugio Quintino Sella 29-7-92.

            No voy muy bien pues con poca luz, la nieve nueva lo ha igualado todo, sobre la huella dura de debajo zozobro. A pesar de ello y de que al amparo del viento hay un poco más de nieve, con ritmo regular nos acercamos al Collado Felik regresando de nuevo al reino de los cuatromil metros.
            Nada más pisar el collado viramos al noroeste y comprobamos de paso que nos habíamos confundido por unos míseros 10 metros que no nos permitió ver la niebla.

Suben las nieblas tras el Castor y el Pollúx desde la Oeste de Liskam. 28-7-92.

            Iniciamos la Cresta Sureste de Punta Felik nevada y con huella venteada y visible. Ascendemos poco a poco, la cresta se va afilando y alabeando delicadamente.

Desde Quintino Sella remontando hacia el Collado Felick. 30-7-92.

            La parte suiza del Collado felick donde nace el Glaciar de Zwillngs nos acompaña un rato a nuestra derecha. No ocurre lo mismo con el Glaciar de Felik que nos ha abandonado al abismo de nuestra izquierda.

Llegando al Collado felick. 30-7-92.

            Un afilado resalte en la cresta nos lleva a la Punta Felik. Estamos a 4170 metros de altitud y aunque es un cuatromil, se puede considerar como la antecima del castor.

Arista a Punta Felick. 28-7-95.

            Tras una breve transición en el nivel, continuamos con una cresta imponentemente aérea, algo delicada pues la nieve está helada y cubierta de nieve polvo, decididamente estrecha y bellamente alabeada: ideal para la fotografía y que Juan no perdona. Consecuentemente, perdemos un poco de tiempo con el placer fotográfico y a las seis de la mañana hacemos cima en el Castor tras superar la severidad  del último tramo que defiende al pico.

Montblanc y Gand Combin desde Punta Felick. 28-7-95.

            Estamos en el Castor a 4226 metros de altitud, nuestro segundo cuatromil del día y hace frío en esta salida de sol lo que no invita excesivamente a la contemplación. Por tanto, enseguida superamos la cima, nos vamos para abajo y perdemos las huellas siguiendo la trayectoria de la cresta fronteriza. No se ven trazas de huellas y pensamos que la gente no hará mucho el pico por esta arista y la nieve habrá borrado la poca huella que hubiera.

Arista Sudeste del Castor. 28-7-95.

            Bajamos unos 100 metros y no encontramos rastro de nada. La nieve está muy dura y lo hacemos con cuidado.

Punta Felick desde el Castor. 30-7-92.

            Indecisos vemos una cordada en el Alto Glaciar de Verra que viene hacia la base del Castor y decidimos esperar al sol, en un lugar protegido bajo una enorme grieta, con el fin de que nos indiquen por dónde va la vía normal.

La clásica desde la Cima del Castor. 28-7-95.

            Comemos un poco, bebemos menos pues hace frío y de paso se nos hace larga la media hora que esperamos. Al fin, cuando estimamos que ya debían haber asomado y que si no lo han hecho debe haber sido porque la huella va más al oeste, decidimos buscarnos la vida por nuestra cuenta.
            Abandonamos nuestro lugar de espera y salimos en dirección nordeste en busca de perspectiva. Vamos un poco hacia el centro de la cara norte que, como suponíamos está severamente tiesa.

Punta Felick desde Castor. 30-7-92.

            Describimos una diagonal en busca de unas afloraciones rocosas y llega el momento de deshojar la margarita que, por otra parte, es tarea sencilla ya que las alternativas de descenso que se nos ofrecen, son prácticamente iguales: hay que tomar la pala para abajo.
            Hacemos seguro y de espaldas al valle haciendo presas con la cuchilla del piolet, voy bajando en busca de puntos rocosos en los que se pueda asegurar un poco. Luego los socios viene tras mis pasos.
            Tenemos que hacer una travesía hacia el oeste por una zona mixta de hielo podrido que se las trae. La pendiente estará sobre los 60 grados de inclinación.
            La travesía nos permite acceder a un corredor que desemboca en el collado y por tanto, de frente y para abajo. Salimos de las rocas y del hielo vivo, hacemos un par de largos, se suaviza la pendiente y el hielo se convierte en nieve dura continuando ya cara al valle y en ensamble.

La Pared del Castor que acabamos de bajar desde el Pollux. 30-7-92.

            En el fondo, la nieve ventada lo ha allanado todo y nos hundimos ocasionalmente hasta más arriba de media pierna. Son las ocho de la mañana cuando abandonamos la lóbrega Pared Norte del Castor y salimos al sol de la mañana en el Collado Zwillings o de los Gemelos, Castor y Pollux que, según dice la leyenda, eran dos hermanos mitológicos  que transportados la cielo se convirtieron en la Constelación de Géminis. A los ocho de la mañana estamos a 3848 metros de altitud y nuestro Castor se las ha traído.

Para ver la Continuaión.

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