27 jul. 1992

1.92. PUNTA DUFOUR. 27-7-1992.

En la estación Rotbodem, primera decepción. 26-7-92.

27-7-1992.
Estación Rotboden, Refugio Monte Rosa, Glaciar de Monte Rosa y Arista Oeste.
Salida 16 h. Llegada 16 h.
2 días.
3 personas.
Sol.
Algo difícil.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Croquis de Punta Dufour procedente de publicidad. Travesía en rojo, vía en amarillo.

    Un cartel anuncia: “Tach, 1500 m. Prohibido aparcar en todo el casco urbano”.
            Buscamos un lugar discreto y lo encontramos siempre lo conseguimos. Tenemos a nuestra espalda las paredes de la oeste de la Arista de Mischabel  y delante un glaciar altísimo en la zona de Weisshorn unido al fondo del valle por unos pastos alpestres inimaginables, salpicados de cabañas de labor. Suponemos que el ganado saldrá a pastar con crampones y encordado.
            Nos llegamos a la estación, sacamos billetes y como los trenes parten con mucha frecuencia enseguida estamos en marcha.
            Van a ser diez minutos al encuentro con el Cervino. Entre tanto mitigo mi reducida inquietud contemplando el río y la carretera de uso restringido entrecruzándose en la angostura natural del valle.
            La estación de Zermat es amplia y lóbrega pues está cubierta  y pobremente iluminada. Un enorme portalón la comunica con la calle-plaza de la que parten varias calles. Al frente, nada mías atravesarla esta la estación del tren cremallera de Gornergrat.

Lo que queríamos ver y no vimos desde el Silbersatel en el 89. 1-8-07.

            Zermat esta a 1620 metros de altitud. El tren, nada mías salir, engancha la cremallera y se empina por la ladera derecha del valle hacia el este. Utiliza pasos artificiales y gana altura considerablemente. Contemplamos la ansiada imagen del Cervino tocado con su característica boina vespertina y los Breithorn, Lyskam y Monte Rosa.
            Poco mías arriba localizamos la Arista de Mischabel entre la que distinguimos la Nadelgrat y el Rimpfischhorn de imborrables recuerdos.
            Tras media hora de viaje, sobre las tres de la tarde, bajamos en la Estación de Gornergrat a 3130 metros de altitud.
            Los ojos se nos llenan de paisaje mientras nos acercamos al precipicio en el que termina la amplia plazoleta.
            La primera impresión es desoladora: esperábamos un descenso de alrededor de 200 metros hasta el fondo del Glaciar del Gorner y aquí tenemos un paretazo de 500 metros y no hay camino.
            ¡Por aquí no es!
            Montamos inmediatamente en el tren, no esperábamos utilizar tan pronto el billete de vuelta, y en diez minutos nos situamos en la Estación de Rotboden a 2819 metros de altitud. ¡Esto es lo que buscábamos! Son las cuatro.

Gorner y Grenz desde Rotboden. 26-7-92.

            Un camino acartelado se orienta al sur a través de una amplia brecha de la arista, pasa junto al Rifelsee situado al pie del Rifelhorn, vira al sureste y desciende por amplio y machacado camino al encuentro del Gorner.
            Bajamos a ritmo, hace calor y enseguida nos encontraremos de nuevo bajo la Estación Gornergrat pero 500 metros mas abajo.
            Alcanzamos el glaciar sobre los 2600 metros de altitud y siguiendo una trayectoria balizada lo atravesamos en dirección sudeste al Refugio Monte Rosa que previamente hemos localizado desde arriba.


Pasando enormes grietas veraniegas en el Gorner. 26-7-92.

            En el glaciar deambulamos entre enormes grietas de hielo viejo que nos obligan a dar alguna vuelta que otra, alcanzamos un punto bajo e iniciamos el ascenso a través del Glaciar de Grenz, el más fotografiado de los Alpes, para pasar una pequeña rimalla y encaramarnos en el espolón rocoso en el que se asienta el refugio. Los últimos 100 metros de desnivel se realizan por un empinado terreno de granito pulido por el glaciar y cubierto de arenilla lo que unido al cumplido peso de nuestras mochilas se convierte en un pequeño pero sofisticado martirio, rematado con la subida de una treintena de escalerones metálicos que acaban con  el poco resuello que nos queda. Son los seis y hemos metido un par de horas en lo que suponíamos un paseo. ¿Será una premonición?
            El refugio Monte Rosa esta a 2750 metros de altitud, es un enorme caserón de piedra, vestido interiormente de madera, bien conservado y perteneciente al Club Alpino Suizo. Está muy bien situado como punto de partida de variadas actividades glaciares.
            La tarde está espléndida y fuera hacemos un cumplido curso de patinaje con los zuecos de madera sobre granito pulido por el Glaciar de Grenz que debió conocer tiempos mejores.
            Acaloramos, cenamos y consultamos el libro del refugio: el personal va mayoritariamente a Punta Dufour y lo hispano es raro.
            A las nueve menos cuarto nos vamos a amortizar los 15 francos suizos de la litera.
            La noche va de camino en medio de un follón considerable y la madrugada viene “de andar”. Cuando queremos enterarnos la marabunta ya ruge. Son las dos menos diez del lunes 27 de Julio.
            Desayunamos, enmochilamos y a las tres nos plantamos en la calle, frontales en ristre pues hace una noche de boca de lobo como ya suponíamos.
            Bajamos las escaleras metálicas y nos incorporamos a un machacado camino que transita un lomo morrénico bajo el Glaciar de Monte Rosa en dirección este-sudeste. Vamos guiados por un intermitente gusano de luces.
            Cogemos nuestro ritmo, empezamos a pasar gente cuando pensamos que algunas cordadas se han extraviado yéndose  un poco hacia el sur.


En el inicio de la Arista Oeste de Punta Dufour. 27-7-92.

            Poco después alcanzamos la parte alta del espolón y enseguida encontramos los neveros inferiores del glaciar. Un primer resalte nos lleva sobre los campos de nieve del Obere Platje. Es un pequeño laberinto en el que están enfrascadas unas cuantas cordadas que dejamos atrás para proseguir por la huella vestida de nieve dura del Glaciar de Monte Rosa.
            El glaciar se empina un poco, la nieve está dura pero no se sube mal del todo.
            Son las cinco de la mañana cuando la mañana quiere comenzar a clarear. Hemos subido casi 700 metros con la carga y las frontales, lo que no está mal, y la nieve muy dura nos invita a ponernos los crampones. Pasamos inmediatamente del calor del repecho al frío del glaciar venteado. Se hielan los dedos y las maniobras son torpes. A pesar de ello no nos abrigamos demasiado puesto que esperamos entrar en calor tan pronto como prosigamos la marcha.
            El glaciar sigue inclinado, lleno de grietas que vamos sorteando y siempre en dirección sur-sudeste. Pasamos sucesivamente el Unterer y el Oberer Scholle y desembocamos en un amplio y casi plano anfiteatro glaciar cuando el altímetro marca los 4000 metros.
            Giramos un tanto al sur con la gente y allí estará nuestro error, luego lo sabríamos. Deberíamos haber ido aquí hacia el este abandonando la ruta de la mayoría.
             Lo que creemos como la Nordend es Punta Dufour.
            Vamos perdiendo ritmo pues empezamos a estar un poquillo cansados. Ganamos altura y adivinamos la presencia del Silversattle, pero son las ocho de la mañana cuando alcanzamos el Collado Oeste de Punta Dufour. A nuestros pies y al frente se encuentra la zona alta del Glaciar de Grenz, el Plateau de Lys y el Collado Gnifetti y a la derecha no hay nada considerable; por tanto, lo que está a nuestra izquierda no es la Nordend sino Punta Dufour en el mejor de los casos. Aquí venía la mayoría, según decían en el libro del refugio y aquí estamos nosotros.


Cima de Punta Dufour con la Norte del Lyskam. 27-7-92.

            Paramos brevemente, estamos a 4500 metros de altitud y no hay duda, tenemos que continuar. Debe ser esta la vía fácil al pico, pienso para mí, y de momento, esto no supone más que una pequeña alteración en el orden de hacer los picos proyectados en nuestra travesía.
            Estamos cansados, muy altos con toda la carga y con cierto adelanto en el mejor de nuestros cálculos de tiempo. Tenemos ante nosotros una arista con dos dientes nevados y una continuación rocosa.
            Una fina arista permite salvar con facilidad y cierto cuidado los dos resaltes de nieve. Luego nos incorporamos a la arista rocosa que es muy aérea y bastante descompuesta  pero no tiene demasiada piedra suelta al estar transitada. Los arañazos de los crampones nos invitan a no quitárnoslos. Esperamos algún tramo de hielo más arriba.
            La arista prosigue dentada, pasamos algunas depresiones con nieve bastante decente, todo ello dentro de una línea ascendente que se lleva su tiempo con los crampones y el peso. La arista es aérea, requiere algunas trepadas con cuidado y hacemos cola para cruzarnos con alguna cordada que ya vuelve.
            Rematamos el diente somital con una trepada equipada con una cuerda fija y alcanzamos la cima de Punta Dufour a 4634 metros de altitud cuando son las nueve y media de la mañana. Hemos subido 1839 metros en seis horas y media.


Mascullando nuestra decepción en Dufour. Al fondo la Capanna Marguerita. y Zunstein. 27-7-92.

            La cima de reducidas dimensiones es un caos de bloques graníticos en la que hay una gran cruz metálica, hueca y acristalada. Está llena de placas que deben conmemorar más tragedias que fiestas. Nos quitamos las mochilas con ganas de perderlas.
            La mañana es espléndida y compartimos cima con una cordada de suizos. Comemos y bebemos un poco que ya era hora.
            El paisaje es, como dicen,”de primera magnitud”. Solamente hay una incipiente bruma que rebosa de los valles italianos pero no nos preocupa, tenemos otras preocupaciones.
            Lo fotografiamos casi todo: La Norte del Lyskam, el Plateau de Lys, El Corno Nero, El Ludwishoehe, La Punta Parrots, La Punta Gnifetti, Punta Zunstein, La Nordend todo al sur . Al norte, el Stralhorn, El Rimpfischhorn y toda la cadena de los Mischabel y al oeste, un tanto alejado el Cervino.


Cara Sur de Punta Dufour desde el Plateau de Lys. De nuevo para arriba. 28-7-92.

            La cresta hacia el oeste se afila y hay una cordada enzarzada un rato tremendo. La arista enseguida se abre en dos y no hay forma de ver el descenso. El Silversattle no se ve y el Greenzsattle se localiza fuera ya de la pared. Hay un tramo muy “chungo” y más desde nuestro cansancio. Nos ponemos de acuerdo de inmediato: por aquí no vamos a continuar y la decisión es muy dura.
            No ocultaré que el cielo se me vino encima cuando el proyecto se había despeñado en la cima de Dufour. Un tanto aturdido incluso llego a pensar que se habían evaporado las cimas de Monte Rosa, ahora tan cercanas.


Monte Rosa desde Lyskam Este: Nordend Dufour Zunstein y Gnifetti. 29-7-92.

            De mala gana rumio mi desolación: hemos subido casi 2000 metros cargados como mulas con todo para cuatro días y total para nada. Hay que volver al punto de partida. Me siento estafado.
            Allí está la Nordend a la que no vemos el acceso fácil que dice Michel Vaucher. Alguien dirá que “…los franceses todo lo ponen fácil. Luego…”
            Nosotros queríamos hacerlo sin peso desde el Silbersattle que no es más desde aquí que una vía llena de cornisas importantes. Luego suponíamos que, también sin carga, subiríamos y bajaríamos a Punta Dufour para alcanzar de manera fácil el Grenzsattle y de allí pasando por Punta Zunstein llegarnos a la Capanna Marguerita en la cima de Punta Gnifetti.


En el Galciar de Monte Rosa viendo la Arista a Punta Dufour. 27-7-92.

            Bueno, ahora hay que volver. Hemos estado en la cima dos horas, no hemos disfrutado lo que nos hemos ganado pero…
            Descansados dentro de lo razonable la vuelta por la arista no tiene más historia que ir delante asegurando un poco a Rosa que va en medio y disfrutar, a la subida iba ya un poco justillo.
            En el collado oeste, nos aligeramos un poco de ropa, hacemos fotos, contemplamos el paisaje y nos vamos glaciar abajo.
            Desde el anfiteatro contemplamos lo que debía de haber sido nuestra vía que, por cierto, rodea un par “garajes” de auténtico respeto y luego, sin querer aligeramos entre grietas, algunas más de las que hemos visto en la subida y las que nos ha ocultado la noche.
            El sol abrasador se encarga de hacer larga la bajado que prolongamos por la nieve cuanto podemos, a pesar de que blandea demasiado y nos ofrece un buen repertorio de trampas.


De vuelta en la Refugio Monte Rosa con el Gorner y el Riffelhorn detrás de la bandera. 27-7-92.

            Salimos de la nieve, quitamos las polainas y los crampones y a las cuatro de la tarde estamos pidiendo litera en el Refugio Monte Rosa cuando en teoría deberíamos estar haciéndolo en la Capanna Marguerita.
            Hemos llegado machacados de pies y de hombros pero un rato después nos encontramos muy recuperados, algo que deberemos achacar a nuestro decente estado de forma.


Desde la Capanna Marguerita Punta Zunstein, Dufour y Nordend. 28-7-95.

            Disfrutamos de una dilatada y copiosa cena sin miedo a la indigestión, mientras ultimamos nuestro plan alternativo: mañana nos iremos por donde marchaban las linternas esta mañana cuando creíamos que se habían extraviado en la morrena. Por el Glaciar de Grenz alcanzaremos el Plateau de Lys y todavía tendremos tiempo de hacer algunas cimas de Monte Rosa. Luego nos espera el Lyskam y otros más.

Para ver la Continuación.

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