16 ago. 2004

24-04. CRABIOULES PUNTA MAMY Y PUNTA LACQ. ¡UNA DE PORTILLON!, POR FAVOR. 16-8-2004.

 Crabioules. 18-7-09.

Collado Inferior de Literota, Brecha Mamy, Punta Mamy, Punta Lacq, Punta Mamy, Brecha Mamy, Corredor Oeste, Crabioules Occidental y Crabioules Oriental. Vuelta  al Crabioules Occidental, Brecha Mamy, Collado Inferior de Literola, Ibón Blanco de Literola y Valle de Literola.

16-08-2004.

Salida 12 h. Llegada 19 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Marcos el menorquín, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Crabioules procedente de Alpina. Via en Amarillo
 
            Hemos bajado de la Aguja de Literola especulando con el corredor que conduce a la Brecha Mamy. Hay una huella en la nieve que parece conducir a la base del mismo y con ella nos quedamos. Lo vemos de frente y sobre un tramo de pedrera limpia nos paramos a almorzar.

La Oeste del Circo del Portillón de Oo desde el Collado Inferior de Literola.
 
            Contemplamos largamente el paisaje despejado del sur y oeste del Circo de Oo mientras comprobamos como baja a todo trapo un montañero que sigue nuestros pasos y que hemos localizado ya antes sobre la arista del Pico Royo.

Ibón Blanco de Literola con Crabioules al fondo. 17-8-09.
 
            Como le he dicho a Rosa, viene en busca de compañía y se trata de Marcos, el menorquín que ha vivaqueado en las proximidades del Ibón Blanco de Literola, que ha salido antes que nosotros pero que yéndose a la cabecera del ibón, ha tenido que reorientarse con lo que ya ha venido todo el rato tras nuestros pasos. Las nieblas no nos han permitido vernos antes.

Lezat, Agujas de Lezat, Lacq, Mamy y Crabioules. 17-7-08.
 
Collado Inferior de Literola desde encima del Ibón Blanco. 18-7-09.
 
            Coincidimos a la entrada del corredor y charlamos. Lleva las mismas referencias que nosotros y con nosotros va a hacer algo que no hubiera hecho solo. Nosotros que teóricamente hemos concluido nuestra actividad proyectada para hoy 16 de Agosto de 2004 nos vamos a dar un homenaje pues son poco más de las doce de la mañana y tenemos cuerda para rato.

Mami y Punta Mamy.
 
            El corredor, ya me lo había parecido desde la Aguja de Literola, es fácil además de amplio, tiene bastante basura pero también buen granito y abundantes presas y repisas, algo que para nosotros no ofrece ninguna dificultad especial, será de IIº o por allí, es un corredor tieso, ni vertical ni tendido.

Lacq, Mamy y Crabioules de nuestros recuerdos. 17-7-08.
 
Asciende en dirección nordeste, no tendrá 100 metros de desnivel y nos deposita tranquilamente en la Brecha Mamy a 3038 metros de altitud.

Punta Mamy. 18-7-09.
 
            Subo como un explorador a ver qué pasa, a ver ese muro de 10 metros que defiende el acceso a Punta Mamy y,  a mi izquierda, sorpresa: allí no hay tal muro, hay un pasaje bastante erguido, algo más corto pues no tendrá más de 5 ó 6 metros con buenas piezas de granito y abundantes presas. Además no es un tramo muy expuesto puesto que para mí es más entre corredor y diedro que muro. Bueno, está calificado como PD +, y a lo mejor es que había despertado en mí demasiadas expectativas.

En la Cima de Punta Mamy con Crabioules.
 
            Ni nos lo pensamos. Tiramos para arriba y estamos en la Punta Mamy, un “pico” de 3048 metros de altitud.

            La arista prosigue en dirección oeste-noroeste  y no se ve complicada de momento. Por lo tanto sigo, y me siguen, adelante.



            Pasamos una serie de dientecillos fáciles en descenso en una arista ya muy aérea que nada tiene que ver con la de Literola y alcanzamos una zona de bloques de granito ennegrecido de líquenes.

 


Crabioules y  Punta Mamy.

 
            Una repisa permite contornear por el sur el primero y me deposita en un potente escalón algo extraplomado de un par de metros que nada más tiene una buena presa de pie pero muy alta y las presas de manos son muy pequeñas.

            Lo pruebo con mucho cuidado pues debajo hay una repisa amplia pero algo inclinada y patio a los dos lados y me doy la vuelta.

            Hay que asegurar el paso y también el siguiente. Para eso llevo la cuerda y  en la cabecera del bloque hay una vieja clavija.

            Rapelo, con la desaprobación de mi esposa, el paso y en la repisa inclinada avisto el siguiente paso: es similar con mejores presas pero hay que meter el “body” sobre cualquiera de los dos “patios.”

            Antes de decidirme a rapelarlo observo la continuación y confirmando mi primera impresión le digo a Rosa que baje con ayuda de la cuerda que con un poco de seguro no hay problema.

            ¡Convencida! Rosa agarrada a la cuerda y con los pies que le aseguro yo destrepa el primer bloque, rapelo el segundo bloque y le ayudo de manera similar. Con la cuerda libre, rapela Marcos que ha hecho espeleología y lleva un arnés de espeleo.

Agujasn de Lezat  sobre Lezat desde Punta Lacq.
 
            Luego proseguimos por la afilada arista sorteando bloques y dientes pequeños y alcanzamos, ya fácilmente, la Punta Lacq de 3010 metros de altitud. A mí no me ha parecido PD como indicaban mis referencias. Sin la cuerda no hubiéramos pasado pues para mí son pasos de IIIº+.

Punta Literola, Royo,  y Perdiguero. 19-7-08.
 
            Son las doce y media, hacemos unas fotos de la arista y nos volvemos por idéntico camino hasta alcanzar la cuerda.

            Trepar los dos pasos ya resulta más sencillo por conocidos al menos, aunque no por ello mi señora, y en el más bajo, no deja de marcarse un péndulo que detengo yo.

 
Desde la Aguja Noroeste de Lezat. 19-7-08.
 
            Luego se van adelante mientras me quedo recuperando el mosquetón que he colocado en la clavija y peleando con la cuerda. Mis relaciones con las cuerdas son inevitablemente peleas pero estoy satisfecho pues me he decidido a emplearla que para eso se echa abundantes sueños en el fondo de mi mochila.

La discreta arista que une Lezat con Crabioules. 18-7-09.
 
            Los alcanzo en la Brecha Mamy y ya puestos en harina faldeamos fácilmente mediante una serie de viras hasta incorporarnos a la rama este del corredor nacida unos metros debajo.

            El corredor prosigue similar alrededor de 50 metros para arriba pero enseguida tropezamos con un resalte erguido de tres metros que se sube bien por la derecha del corredor  utilizando buenas presas de granito firme. Poco más arriba, otro resalte similar se sortea bastante bien por la izquierda del corredor  y lo liquida desembocando  en una media ladera muy inclinada y a la vez muy próxima al filo de la arista.

En la Cima de Crabioules Occidental.
 
            Enseguida y fácilmente alcanzamos la cima del Pico Crabioules Occidental a 3106 metros de altitud cuando es la una y diez.

            Hacemos una foto mientras contemplo unos bloques importantes en las cercanías del otro Crabioules, entre ellos la Arista de los Crabioules que no presenta otras dificultades especiales que las derivadas de un largo pasaje aéreo.

            Continuamos en plan explorador. No me gusta gran cosa lo que he visto allá adelante, quizás en la distancia no lo haya apreciado correctamente; pero voy un poco escéptico. Esos grandes adjetivos que el personal suele dar a las cosas  a modo de sintetizador universal a mí me gustan poco: decir de una arista que es lo “más divertido” de los últimos días de actividad en este circo me deja con la mosca tras la oreja y algo inapetente, pues puede salir cualquier cosa.

            La arista tendrá por allá los 200 metros de largo o quizás algo más ya que no es fácil de calcular en escorzo, desciende un poco inicialmente, salvando pequeños bloques y algunos dientes con granito generalmente en buen estado y con buenas presas tanto para manos como para pies, es siempre muy aérea pero no te sientes mal en la misma.

Lezat y Gran Quayrat.
 
            Luego prosigue más en horizontal con algún pasaje más aéreo en el mismo filo nunca difícil, incluso hay bastantes pasajes que pueden pasarse a toda cresta o faldearse generalmente por el sur.

En Crabioules Oriental.
 
            Vamos a buen ritmo pero la cresta se lleva su tiempo hasta que alcanzamos  la zona de los grandes bloques. Son difíciles de escalar pero tampoco es necesario hacerlo ya que enseguida se ve un posible faldeo por el sur perdiendo unos cuantos metros que no se destrepan mal. Luego un corredor regularcillo, bastante erguido y muy descompuesto nos va a permitir retornar al filo y ya, enseguida y fácilmente alcanzar la cima de Pico Crabioules Oriental de 3116 metros de altitud.

Crbioules Occidental desde el oriental.
 
            Es la una y media pasada, y tras la casi media hora que se nos ha llevado la arista, especulamos con la alternativa de desmontarnos de la arista más al este o retornar como teníamos descontado ya con anterioridad.

            El rápel anunciado junto a la Aguja Jean Garnier nos liquida la  continuación por la arista, las proximidades del corredor en la pared sur no son muy claras y ante la posibilidad de tener que darnos la vuelta  desde mucho más abajo y que a Rosa no le apetece nada ir “a descubrir”, nos damos la vuelta; ella que ha venido rezongando como siempre al pensar en la vuelta me deja tranquilo, pues prefiere diablo conocido, y en paz. Hacemos de nuevo la arista de regreso como motos y sin más preámbulos nos bajamos todo el corredor al paso, y evidentemente, sin ninguna de las “enormes dificultades” que su  delirante imaginación crea a granel, como siempre. Tan sabido resulta el tema que hasta ella misma ha llegado a decir algo así como “no, si al final, casi seguro que no tendrá nada.”

            Faldeamos bajo las paredes del Crabioules Occidental y alcanzamos el Collado Inferior de Literola. Van a ser las dos y media.

            Marcos que ha bajado delante llega después y nos vamos nevero para abajo en dirección prácticamente sur en busca de un espolón limpio de nieve para dejar a nuestra izquierda un iboncillo prácticamente helado, atravesar la cabecera de la cubeta lacustre y a media ladera, irregularmente alcanzar el emplazamiento de la tienda cuando son las tres pasadas.

            Sacamos la cerveza de la nevera, comemos y bebemos abundantemente. Al final el día ha entrado en calores y hemos disfrutado finalmente de un espléndido y radiante día de sol; vamos, que en la arista se estaba en la gloria más si cabe teniendo en cuenta que el viento de la mañana ha desaparecido con las nieblas      

            Recogemos la tienda en un periquete, enmochilamos y decidimos bajar por el Valle de Literola que desconocemos. Son las cuatro de la tarde.

            Bajamos hasta la salida del Ibón Blanco de Literola, luego un trozo de nevero, oteamos camino por la derecha del barranco pero remontamos la pared granítica de su orilla izquierda hasta alcanzar las citas del camino que hemos localizado desde abajo.

            Ya con citas pasamos junto al pequeño  y recóndito Ibonet de Literola para seguir una serie de viras herbosas bastante horizontales que nos mantienen muy altos en la ladera izquierda del valle, próximos a la arista sur de la Tuca de Remuñé y sus escorrentías. Luego, cuando se ensancha un poco el barranco el camino comienza una larga aproximación hacia el cauce del mismo a través de largas pendientes sobre pradera alpina, más primero y menos después, fresca y densa.

Perdigueret y Perdiguero desde el Valle de Literola.
 
            Por debajo del rellano en el que se asienta la Cabaña Forcallo el camino se aproxima al barranco pero sin coincidir. La confluencia se producirá un poco más abajo en una preciosa badina en la que Marcos se queda para remojarse mientras que nosotros nos despedimos y nos continuamos con el descenso contemplando una larga y espumosa cascada.

            El camino nos pasa cumplida factura por la jornada que pagamos religiosamente pasando calor y padeciendo especialmente con pies y rodillas. Ha sido una actividad de bastante caña en la que terminaremos moviendo 2350 metros de desnivel.

            Pero a pesar de todo bajamos a buen ritmo, adelantamos a gente y entramos en el bosque como promesa de un final próximo confirmado con la vista de los Baños de Benasque.

            Son las seis y diez de la tarde cuando llegamos a la carretera. Estamos a 1580 metros de desnivel y me queda la última: suelto la mochila y empiezo  a caminar carretera arriba pues he de recuperar el coche.

            Rosa se queda con Marcos que ha bajado despendolado a nuestro encuentro con el objeto de bajarse con nosotros hasta Benasque ya que él ha subido medio a dedo y medio andando.

            Me cuesta cambiar de marcha pues me pesan las piernas pero a todo se aclimata un machaca. Advierto a Rosa que tiene agua para sus pies unos metros más arriba en la cuneta y cogiendo ritmo me llego hasta el desvío del Plan d’Están sobre los 1700 metros de altitud. Inmediatamente para un coche: son la pareja a la que le hemos preguntado si llevaban algo para apuntar la dirección de Marcos cuando se iba a quedar a darse el chapuzón.

            Les informo sobre el Valle de Remuñé puesto que uno de ellos se ha quedado en una ocasión en el rellano de los ibones desorientado y le gustaría subir al Ibón Blanco de Literola por allí. Ellos me dejan junto al coche y nos damos la vuelta a la vez ya que ellos no han visto a la familia y suponían que a lo mejor les esperaban a la entrada de Remuñé en previsión de que pudieran bajar por allí.

              Son las seis y media. Apuntamos nuestras respectivas direcciones y luego que yo me cambio de ropa nos bajamos hasta Benasque y  paramos a echar una cerveza.

            Hemos de despedirnos puesto que son las siete y media y nos queda el regreso que haremos comiendo un poco y comentando con satisfacción la jornada y con las quejas sempiternas de Rosa que no empañan el resultado de una jornada en la que hemos hecho 11 tresmiles de los cuales 9 eran desconocidos y uno ni siquiera sabíamos que lo habíamos hecho: ese que se ve tan bien desde el valle, la joroba de la izquierda de la pareja que se aprecia claramente subiendo por Remuñé. Además le hemos pegado un buen bocado a esa manzana que tantas veces hemos tenido en la mano dispuestos a comerla y que estaba casi empezando a pudrirse entera y sin un solo mordisco.

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