29 sept. 2008

28-08. LA CUCA. 29-9-2008.

La Cuca desde el Collado de Estiviellas.

Canfranc Pueblo, Barranco de Estiviellas y Arista Sudoseste.
 
29-09-2008.

Salida 14:00 h. Llegada 20:00.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Cuca procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Es lunes día 29 de Septiembre, a las dos menos veinte aparcamos frente a la Estación de Canfranc y nos ponemos en camino.

            Hemos decidido partir de los 1180 metros de altitud de Canfranc y hacerlo por camino, que subir hasta Rioseta, a mayor altitud; pero sin camino; para ascender el amplio Barranco de Estiviellas que recorrimos en descenso hace ya algunos años. Tenemos una cita pendiente

            Damos alguna vuelta para salir del pueblo pero finalmente tomamos el camino que en dirección oeste se va a elevar por la ladera derecha del Valle del Aragón.

La Moleta desde la Hoya de Estiviellas.
 
            Se trata del Camino de los Ayerbe que transita el bosque mixto que se asienta sobre la ladera del barranco. Es un camino para pasear y, consecuentemente, las lazadas del mismo son innumerables e interminables. Nos conducen, poco a poco, hacia la Olla de Estiviellas, transitando siempre por la orilla izquierda de este barranco.

Barranco de Estiviellas bajo la Olla.

La Olla de Estiviellas.
 
            Pasamos junto a los miradores que son defensas contra aludes en el, ahora, seco cauce del barranco y vamos asistiendo a la sucesiva implantación de especies vegetales en función de la altitud: los arces, hayas, abetos,  fresnos y abedules se han ido quedando abajo sustituidos por el pino silvestre, el abeto rojo y el alerce.

Alerce en Estiviellas.

            ¿Y qué hacen aquí los alerces y los abetos rojos? Suponemos que además de, evidentemente, sorprendernos, adaptarse y vivir en las condiciones bioclimáticas del valle.

            El proyecto del Canfranc de primeros del siglo XX por el Valle del Aragón trajo consigo una profunda transformación del valle por encima de Los Arañones. Se tuvo que levantar el nivel del río un montón de metros al objeto de conseguir una necesaria plataforma en la que ubicar las importantes y amplias instalaciones de la Estación del Ferrocarril Internacional de Canfranc, para lo que los materiales del túnel resultaron inestimables. Pero no terminó allí el asunto puesto que, paralelamente hubo que afrontar una ingente obra de defensa contra aludes en las dos verticales y altísimas paredes del valle, con lo que el agreste y severo paisaje natural quedó cosido de caminos que facilitaran la realización de las obras de defensa y a la vez permitieran acometer una inmensa tarea de repoblación vegetal en unas laderas tradicionalmente devastadas por terroríficos aludes. No debieron considerar debidamente apropiado el pino negro autóctono, secular morador de los altos del Pirineo y, consecuentemente, le buscaron ayuda con los tradicionales abetos rojos  de los Alpes Austriacos y los emblemáticos alerces de los Alpes más occidentales. No conozco masas forestales naturales de estas especies en la península Ibérica.

Barranco de Estiviellas por encima de la Olla.
 
            Sucesivas lazadas con muros de mampostería artificial nos elevan y nos aproximan al barranco terminando por alcanzarlo sobre los 1700 metros de altitud. Son las tres y comemos junto al barranco. Hay que decidir si nos vamos hacia el incierto camino que conduce al Contrafuerte Este de Tortiellas o nos vamos hacia el Collado de Estiviellas.

Murallones de Tortiellas desde el Barranco Estiviellas.
 
            El cielo está parcialmente cubierto y el sol está escondido tras una reducida masa nubosa de poco desarrollo que entra por el oeste, el mediodía es estupendo pero la espalda se nos refresca. Comemos contemplando la vertiente sur del cordal que va de la Moleta a Collarada, recordando un salvaje descenso hasta Col de Ladrones. También recuerdo mi único viaje en el Carretón de Ip cuando era crío y el maravilloso jardín de flor de nieve de la cola de aquel Ibón de Ip en cuya presa estaban inyectando cemento pues las filtraciones eran apreciablemente escandalosas.

Collado de Estiviellas debajo de Tortiellas.
 
            Media hora después nos vamos hacia el Collado de Estiviellas en pleno Borreguil de la Cuca. Para ello proseguimos en dirección oeste-noroeste un camino que se eterniza entre lazadas transitando una inclinada ladera alpina en la que siguen establecidos tanto el pino negro como las especies importadas con una nota puntual propia de este año 2008: las cuantiosas e importantísimas nieves tardías del final del invierno provocaron una serie de aludes que, no se llevaron por delante la iglesia del pueblo, como en alguna ocasión casi ha sucedido, pero que dejaron un montón de víctimas naturales a su paso. Los ejemplares resistentes están fuertemente acodados,  las motosierras han dado buena cuenta de las víctimas cuya madera abunda en la ladera y los cortes de los troncos de los árboles caídos rezuman resina todavía.
 
El Aguila de Rioseta.

            El camino se orienta hacia la Arista Este de la Cuca y nos muestra unas imágenes extraordinarias del casquete somital de la Punta del Aguila de incierto recuerdo.
 
Lecherines tras el Collado de Estiviellas

            Murete a murete y vuelta a vuelta el artificioso camino nos deposita finalmente en el Collado de Estiviellas a 2050 metros de altitud. Allí tomamos la amplia arista en dirección nordeste, ascendemos un suave lomo que nos deposita en la base de un pequeño resalte calizo y un poco por cualquier parte, faldeamos por el este y alcanzamos la cima de la Cuca de 2097 metros de altitud. Son las cuatro y media.

El Aguila desde la Cuca.
Circo de Rioseta y Tortiellas Altas desde la Cuca.
 
            La arista continua con una pequeña brecha que conduce a un diente secundario de similar altitud pero más estrecho y escalonado. De allí hacia el norte la arista dentellada se precipita brutalmente al encuentro del Collado del Aguila conviviendo con los pinos negros más resistentes y aguerridos.

La Norte de la Cuca, el Collado de estiviellas y Tortiellas.
 
            Un cuarto de hora después, tras contemplar Izas y Canal Roya por una parte y Tortiellas, Lecherines y Aspe por otra, volvemos al amplio collado y nos decantamos por descender hacia Tortiellas Bajas. Las nieblas van entrando por el norte y el oeste.

Tortiellas.

            En el collado encontramos un caminillo que primero se orienta al oeste para sacarnos de los paredones que defienden la cara oeste de la Cuca y enseguida girará al norte para pasar bajo los mismos en dirección hacia la cabecera de los paredones del Cerrojo de Rioseta.

La Oeste de la Cuca desde Tortiellas Bajas.
 
            Un importante rebaño de ovejas que estaba comiendo en la majada alta desciende hacia el fondo de Tortiellas Bajas quizás empujado por las nieblas que sistemáticamente van cubriendo las partes altas del circo.

La Norte del Aguila.

            Nosotros pasamos un tanto alejados de la orilla este del colmatado Ibón de Tortiellas, próximos a las paredes, recorremos los sube y bajas por encima de las mismas y remontamos en dirección noroeste para alcanzar Tortiellas Altas.
 
Los Murallones de Tortiellas Bajas.

            Antes de llegar arriba paramos a merendar un poco y a contemplar como las nieblas van rellenando la casi totalidad de la majada baja, teminando por envolvernos tenuemente.

            Un cuarto de hora después, son las seis, continuamos hasta alcanzar el balizado camino del GR y tras atravesar un pequeño laberinto calizo en descenso continuamos descendiendo al este  por el conocido camino que baja a Rioseta.

            Contemplamos los abrigos naturales de la parte este del circo y los espectaculares paredones que lo conforman a la vez que nosotros descendemos por debajo del nivel de las nieblas.

Las Paredes del Circo de Rioseta.

El Aguila con nieblas.
 
            Poco después faldeamos bajo los murallones de la sur del Tobazo hasta alcanzar la cabecera del viejo remonte que los militares instalaron para enseñar a los soldados a esquiar. Ahora los dos remontes están abandonados puesto que el aprendizaje lo realizan en Astún.

            Alcanzamos la carretera cuando son las siete menos cuarto y para abajo. Nos quedan cuatro kilómetros para llegar a Canfranc Estación.

            Pasamos frente a la entrada de la canal Roya, luego por delante del Hotel Santa Cristina, más abajo echamos una ojeada al puente de Col de ladrones sobre el Río Aragón y  recordando nuestra bajada desde la Moleta nos llegamos a Canfranc cuando son las siete y media y el Barranco de Estiviellas está copado por las nieblas. Hoy ha sido un suave, igual a largo, paseo en el que hemos terminado moviendo 1100 metros de desnivel. El Valle de Canfranc es muy angosto y salir del mismo si no es por carretera se las trae. 

Para ver más fotos.

              

 

           

 

             

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