22 mar. 2009

10-09. AL TURBON DESDE SAN MARTIN. 22-3-2009.

Arista Sur del Turbón.

San Martín, Puerto de la Muria, y Collado y Valle de San Adrián.
 
22-03-2009.
 
Salida 09 h. Llegada 18 h.

Sol.

Fácil.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Turbón procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            El Castillo del Turbón como así es llamado, es un monte aislado que destaca poderosamente en el horizonte y que, sin querer, casi siempre lo busco. Suele marcarme un poco el este.

            Es una importante mole caliza, un monte ciertamente emblemático como lo puede ser Guara, La Montañesa o Cotiella por poner algún ejemplo. Cuando subes el Monrepós hacia el Pirineo, el paisaje no está completo hasta localizarle allá emergiendo en el horizonte este.

            Conocimos el Turbón con nuestra hija cuando ascendíamos desde el Balneario de las Vilas allá por Abril del 90. Bueno, lo de conocer es un eufemismo puesto que fue una jornada tremenda de viento y nieblas desde algo más abajo de la Portella situada ligeramente al norte del Turbonet. Hicimos cima “a guevo” y pasamos frío en un auténtico día de perros.

            El año pasado volvimos al Turbón ascendiendo desde el refugio de la Plana, fue un corto paseíllo ya que subimos toda la pista con el coche, caminando desde Pueyo hubiera sido otra cosa bien distinta.

            Sirvió para hacerse una idea general de la zona pero a mí me llamaba la atención subir el Valle de San Adrián, perfectamente orientado al norte y en invierno que tendría que estar colmado de nieve
 
            San Feliu, La Muria, San Martín… Previendo que el tener que recorrer algún tramo de pista supusiera el riesgo de no poder pasar con el coche por causa de la nieve, nos decidimos por San Martín. Hasta allí llega carretera y se terminó la incertidumbre.

            Es el 22 de marzo de 2009. Desde Castejón de Sos hay que tomar la carretera que sube al Puerto de Fadas y en Bisaurri tomar la carretera hacia San Martín sin desviarse hacia Gabas.

            Son las nueve menos cuarto cuando aparcamos en medio del diminuto pueblo situado a 1320 metros de altitud. Es una agradable y soleada  mañana ligeramente arañada.
 
            Tomamos el camino de la fuente y nos introducimos entre prados en suave descenso hacia el Barranco de las Cuastas. Antes hemos de atravesar un torrentillo proveniente del nordeste y seguidamente el ya, un poco más crecido, barranco por un puente de obra, lugar en el que las balizas rojiblancas se cambian por las blancas y amarillas de un sendero de pequeño recorrido que atraviesa hacia el oeste el Puerto de la Muria y a nosotros nos interesa.

            Hemos perdido unos pocos metros en dirección sudeste pero a partir de allí nos reorientamos fundamentalmente al sur a través de un pinar que necesitaría una buena mano, aunque nos da la impresión de que caminemos buscando el este.

            El pinar se aclara en unos prados soleados  pero enseguida empieza a subir  por medio de lazadas en las que aparecen acumulaciones de nieve dura, sin apenas huellas.

            Poco a poco, el camino nos conduce al sombrío de un barranco en el que ya han  aparecido abetos y hayas y la nieve es prácticamente continua. Poco más arriba  gira un tanto al oeste saliendo un poco al  y arrellanándose entre medio de calizas claras y desgastadas.

El Gallinero desde el Puerto de la Muria.
 
            Inmediatamente alcanzamos el Puerto de la Muria situado a 1620 metros de altitud. Van a ser las diez de la mañana.

            Las balizas, a través de la genista hórrida, atraviesan el rellano en dirección oeste, avanzamos unos metros, no localizamos camino ni citas que nos conduzcan hacia la arista norte del Turbón y decidimos volver al inicio del collado y tomar unos tramos de sotobosque bastante claros y transitables para tratar de acceder a la misma. Sabemos que hay que alcanzar la arista para introducirnos en el valle de San Adrián.
 
La Norte del Tozal del Mallo desde la Cuasta.

            Atravesamos la cabecera del pinar dando alguna vuelta que otra y al rato nos situamos en la cabecera de una loma divisoria desde la que divisamos la nevada ladera  que conduce a la arista norte del pico. Es la Cuasta.

            Unos metros por la loma nos introducen  en la ladera nevada que se va elevando paulatinamente. La nieve es continua, la pendiente se acentúa y decidimos seguir unas profundas y viejas huellas de descenso.

            La Cuasta es un costerón de alrededor de 200 metros de desnivel y en su parte central se yergue considerablemente por lo que decidimos ponernos las raquetas y así aligeramos peso.  
 
La Arista Norte del Tozal desde la Cuasta.

            Es un rato entretenido pero al final, muy cerca de la arista, la pendiente se arrellana hasta conducirnos a la misma donde podemos comprobar que nuestra perspectiva de ruta es correcta.

            Proseguimos por la cinta nevada de la arista entre bojes, genistas hórridas y afloraciones calizas, hasta que decidimos abandonarla y a través de un terreno ondulado y seminevado alcanzar un lomo limpio que es el Tozal del Llaners situado a 1918 metros de altitud y que supone el cierre del Valle hacia la Muria. Son las once y media.
 
El Valle de San Adrián desde la arista.


            Del Tozal hay que bajar ligeramente hasta alcanzar enseguida el Collado de san Adrián situado sobre los 1890 metros de altitud cosa que hacemos con cuidado por no quitarnos las raquetas pues hay tramos pelados.

            La continuación se puede realizar por el fondo del valle pero nosotros preferimos la ladera derecha del mismo en la que encontraremos la nieve menos soleada y en mejores condiciones.

Zona Intermedia del valle de San Adrián.
 
            De esta manera vamos ganando altura mediante el ascenso de sucesivos resaltes alternados con medias laderas, siempre en busca de una pendiente suave y uniforme.

            La mañana está sencillamente espléndida, la nieve está muy buena pero las medias laderas nos van castigando de tal manera que alcanzar la zona de los Gendarmes del Turbonet se lleva lo suyo.

Collado de Porroduno.
 
            Hemos parado un poco más abajo a comer unos dulces y ahora, debajo de los gendarmes dejamos las raquetas, echamos un trago y nos ponemos los crampones que harán la ascensión más cómoda esperando que la nieve nos conceda esa gracia.

El Turbonet y sus gendarmes.

            La nieve está bien pero el ritmo se ralentiza debido a un problema con los crampones. Sin solución y a paso de carga alcanzamos tras un faldeo y un nuevo resalte la Portella que es el collado utilizado para subir desde el balneario y que está situado a 2280 metros de altitud.

            Es la una menos cuarto y nos espera otro incómodo faldeo para alcanzar el collado de cierre del valle, lugar en el que giramos al oeste para afrontar parte superior de la cara este del pico que nos ha de llevar a la arista cimera.

            La pared está medianamente inclinada pero completamente cubierta de nieve transformada que se sube muy bien. Cerca de la arista hace viento y más que ha debido hacer a juzgar por los trabajos realizados en la ladera.

            Alcanzada la arista ascendemos, contemplando los Puertos de la Plana, por una arista alomada que suavemente se alarga hacia el norte hasta que, tras un par de imperceptibles resaltes, alcanzamos la cima del Turbón a 2492 metros de altitud.  Es la una y media y nos ha costado una eternidad pero… En el pueblo nos dirán que hay el mismo desnivel que de la Renclusa al Aneto.

            Comemos un poco aligerando, invitados por el viento, mientras vemos crecer la nubosidad en el horizonte de alrededor a la vez que trato de apañar el problema de los crampones con cierta fortuna.
 

            No son las dos de la tarde cuando nos vamos para abajo abandonando enseguida la arista e introduciéndonos en la cara este por encima de los murallones.

            Superados estos, acortamos hacia el collado y tan pronto como lo alcanzamos nos vamos directamente para abajo hacia el centro del valle a todo trapo.
 
Turbón desde Fontarruego.

Valle de San Adrián desde Fontarruego.
 
            Una vez en el fondo lo atravesamos en suave descenso para alcanzar la ladera opuesta y recuperar las raquetas y bastones que habíamos dejado en compañía de los Gendarmes del Turbonet.


            Seguimos cramponeando para abajo aprovechando que la nieve no está pesada y en poco más de una hora nos plantamos en el Collado de san Adrián.
Detalle del Gendarme Principal.

Desde el Tozal des Llaners.

            Remontamos suavemente el Tozal des Llaners y siguiendo un trazado similar alcanzamos la cabecera de la Cuasta.

            El descenso es un visto y no visto. Al final de la nieve nos quitamos los crampones y decidimos bajar hasta el Puerto de la Muria utilizando una especie de cortafuegos que muere un poco más al oeste del lugar al que hemos llegado a la subida. Son las cuatro menos cuarto.
 
Bajando la Cuasta.

            Ya con el camino de ascenso nos introducimos en el pinar y cuando queremos dar cuenta hemos tomado el camino que baja a las fuentes según nos dirán en el pueblo. Es un camino que va por el fondo del barranco y por tanto tiene un poco más de nieve que el otro.

            Ese detalle me llama la atención pero… finalmente reconozco claramente que nos hemos embarcado y que las balizas han desaparecido.

            La broma se salda con veinte minutos más de ascenso hasta recuperar las balizas, el camino y el descenso hasta el Barranco cuando van a ser las cinco y media.

            Encontramos a un grupo de vecinos que suben de paseo por los prados y charlando con ellos nos subimos hasta el pueblo dando por movidos alrededor de 1250 metros de desnivel.

El Turbón desde Egea.
 
            La conversación se dilata un tanto con un señor que hizo la mili en Sabi y que no ha vuelto desde entonces por allí. Agradablemente nos pregunta por todo, estamos muy a gusto pero a las seis nos metemos en el coche pues hemos volver a casa, el puente ha terminado y mañana todos tenemos tajo.

Puedes ver más fotos.

           

 

           

 

             

 

21 mar. 2009

9-09. FOQUEANDO AL IBON DE COLL DE TORO. 21-3-2009.

En la Escaleta.

Barrera de la Pista de la Besurta, Hospital de Benasque, la Besurta, Forao de Aigualluts, y Barranco de la Escaleta
 
21-3-09.
 
Desnivel acumulado 600 m.
 
Distancia recorrida 18000 metros.
 
Tiempo efectivo 5:00 h.

Sol.

Fácil.

Eskís de Travesía.

Recorrido demasiado plano y bastante largo.

Agua en el Esera y  escorrentías laterales del norte hasta el Plan de Aiguallut.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Ibón de Coll de Toro procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El Alto Valle del Esera es un valle amplio y fundamentalmente llano, ocupado por un praderío pirenaico de ensueño y rodeado a ambos lados por impresionantes paredones vestidos de majestuosos pinos negros.

            Se puede recorrer en cualquier estación del año y disfrutar de sus permanentes encantos. Lo saben los senderistas que visitan la Besurta, el Forau de Aiguallut o se acercan a los delicados ibones que se acurrucan en sus laderas y lo conocen los montañeros suban o no al Aneto. También lo recorren raquetistas y esquiadores. ¿Es más bonito cubierto de botón de oro o inmaculada nieve?

            Van a ser las nueve de la mañana del 21 de marzo de 2009 cuando llegamos al aparcamiento bajo el Plan de Hospital y nos encontramos con la barrera echada. Negociamos con el guarda que accede a realizar el porteo del material y volver para aparcar el coche.

            Queríamos llegar hasta el Albergue del Hospital de Benasque pero… Mientras Mi chica se queda preparando los bártulos yo bajo a aparcar y me subo al trote el kilómetro de carretera hasta el inicio de la pista de Esquí de Fondo a 1754 metros de altitud.

            Son las nueve y cuarto cuando emprendemos el foqueo de la pista valle adelante en medio de una mañana absolutamente espléndida. Progresamos en suave ascenso y en dirección este contemplando los restos del fatal alud de la cara sur del Salvaguardia y dejando que la vista se pose  sucesivamente sobre las conocidas cimas de la arista fronteriza. Enseguida aparecerán al sur las Tucas.
 
La Sur del Salvaguardia.

            Un espeso manto de nieve muy transformada recubre el fondo del valle y se eleva sobre ambas laderas cuanto la ley de la gravedad permite; una nieve que, a estas horas está bastante dura y permite el tránsito sobre ella sin necesidad de raquetas o esquís.

Tuca de Esera desde la Colladeta de los Aranesos.

            Enseguida alcanzamos la Colladeta de los Aranesos, el valle se ensancha y el Esera sestea describiendo indolentes meandros que comienzan a aflorar de entre la capa de nieve, estamos tocando la Primavera.

            Nosotros abandonamos la pista de esquí que se va a juguetear con el río y comenzamos a ganar altura por la ladera izquierda del valle. Lo hacemos un poco perdidos entre varias trazadas de eskís y terminamos sobre el cubierto lecho del Barranco de la Renclusa para dejar a nuestra izquierda las instalaciones de la Besurta y alcanzar tras un corto resalte la divisoria de caminos con cartel indicador prácticamente enterrado en la nieve: al sur las laderas que conducen a la Renclusa y al sureste nuestro camino.

 
            Tenemos por delante el resalte del Turó de la Renclusa, que bien recordamos, y siguiendo la huella lo ascendemos en compañía de una pareja de esquiadores. Hay mucha nieve y no supone problema para nosotros, lo que ya es decir.
 
Hacia el Barranco de la escaleta.

            De la parte alta del Turó sobre los 2020 metros de altitud  hay que bajar un poco para alcanzar el rellano al noroeste del Forau de Aiguallut pero nosotros preferimos progresar a media ladera por la parte izquierda del valle en suave descenso y avanzar con cierta economía de esfuerzo.
 
Forau de Aiguallut.

            Prácticamente de llano alcanzamos el Forau de Aiguallut, espectacular como siempre, lleno de nieve y con trazas menguadas de la corriente de agua camino de su destierro natural.

Cascada de Aigualluts.
 
            Hacemos algunas fotos y nos detenemos sobre unas piedras para comer un poco y curarnos algunas ampollas en los pies.
 
Valle de Barrancs.

            Sobre las doce menos cuarto reemprendemos camino orientados al sur-sudeste para recorrer el Plan de Aiguallut con parada previa en la cascada que baja bastante menguada y contemplar el Aneto con su glaciar que espléndidamente blanco baja a rellenar el Valle de Barrancs.
 
Glaciar del Aneto.

            Nosotros, al final del plan, tomamos en dirección este-sudeste el Valle de la Escaleta, que comienza con un estrecho corredor medianamente inclinado y perfectamente nevado que se continúa con un par de pequeños resaltes y que en conjunto nos permite subir alrededor de 100 metros de desnivel.
Subiendo por el Barranco de la Escaleta.

            Superado el tramo el valle se ensancha y se arrellana ampliamente debajo de los Ibones Inferiores de la Escaleta. Estamos sobre los 2175 metros de altitud y seguimos una huella que transita la parte norte del rellano a media ladera de la pared que conduce al acceso natural al Ibón de Coll de Toro, que no al desagüe ya que vierte sus aguas hacia el norte y no hacia el Valle de la Escaleta.

 
            Es la una y cuarto cuando nos quitamos los esquís y con los bastones nos vamos ascendiendo suavemente para alcanzar la base de la pared en las inmediaciones de una pequeña afloración rocosa. La nieve soleada está muy buena y dejamos aparcados los crampones y los piolets.
 
Arista de los Portillones.

            La pared tiene un corto tramo bastante erguido en el que la nieve está profundamente agrietada pero se asciende sin dificultad y nos permite colocarnos en un diminuto declive bajo la cornisa que el viento del norte ha originado sobre la nieve del collado de acceso.
 
Ibón de Coll de Toro.
 
Mulleres desde Coll de Toro.
 
            Superada la cornisa por su lugar más favorable alcanzamos el collado de acceso situado a 2236 metros de altitud y desde allí contemplamos a unos pocos metros y ligeramente por debajo de este nivel la plana e inmaculada superficie del Ibón de Coll de Toro, acunado por los oscuros paredones de la Peña Negra de Pomeró y del Mall de la Artiga. Es la una y media, una hora excelente para contemplar el casquete somital del Pico Mulleres, el Pico Barrancs, el Pico de Aiguallut, Aneto y Maladeta. Las elegantísimas Furcanadas se ven mejor desde abajo que desde aquí.
 
La Nordeste del Pico de Aigualluts.

La Este de la Maladeta.
 
            Nos damos la vuelta por donde hemos venido y alcanzado el lugar donde hemos dejado el material nos sentamos a comer.
 
 
La Rimalla bajo el Ibón de Coll de Toro.

            A las dos y cuarto, recogidas las pieles de foca y todo el material emprendemos un largo regreso, no en vano nos esperan alrededor de 9 kilómetros que no esperamos demasiado favorables.

            Los resaltes y el corredor se bajan decentemente pero el Plan de Aiguallut hay que remarlo en buena parte. Lo mismo sucederá con el tramo posterior al Forau de Aiguallut que transitamos por la orilla derecha del valle, para terminar remontando a pie unos metros sobre el Turó de la Renclusa y recuperar ya en descenso la bifurcación con el camino a la Renclusa.

            Enseguida llegamos remando de nuevo a la B esurta, cogemos agua en el barranco y echamos un trago con sed: ha sido un día de justicia.
 
De vuelta en Plan de Están.

            En el Plan d’Están toca de nuevo remar hasta que alcanzamos la parte alta de la Colladeta de los Aranesos. A partir de allí y en suave descenso por la pista nos llegamos  al Albergue del Hospital de Benasque. Van a ser las cinco de la tarde y hemos liquidado 600 metros de desnivel pero para ello habremos recorrido alrededor de 18 kilómetros.

            Y otra vez arrea en busca del coche para no tener que hacer con toda la carga el kilómetro de carretera hasta al aparcamiento. Bueno, el Ibón de Coll de Toro bien merece el esfuerzo de una visita en esta temporada.

 

   

 

19 mar. 2009

8-09. PICO CANAL ROYA. 19-3-2009.

Casquete Somital de Canal Roya.

Portalet d’Aneu, Pla de la Gradillera y cara norte.
 
19-3-09.
 
Salida 11 h. Llegada 15 h.

Sol.

Muy fácil.

Esquís de montaña.
 
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Canal Roya procedente de Prames. Vía en amarillo.

 

            El Canal Roya es la cima más amable del Circo de Aneu y consecuentemente, la más visitada. El Valle d’Aneu es un auténtico paraíso para disfrutar de la nieve. Concurrido siempre, nosotros lo visitamos con frecuencia, especialmente en invierno que nunca le falta. Este año, está a tope.

            Hemos estado en repetidas ocasiones pero hoy volvemos de nuevo, es 19 de Marzo de 2009 y disponemos de un día de postal.

            Algo tarde pues dependemos de los relevos del trabajo de mi chica, aparcamos con ciertas dificultades  en el aparcamiento de la carretera en la vertiente francesa, a 1730 metros de altitud y alrededor de las once de la mañana iniciamos la marcha en suave descenso hacia el oeste.

 
            No recitamos utilizar el puente, la nieve cubre el barranco que baja del Portalet.

Hacia el Centro Pastoral.
 
            Pasamos junto a la Cabaña Secaze mientras contemplamos el conocido circo lleno de viejos “momentos y amigos”: La Campana d’Aneu, el Pico d’Aneu, la Peña de la Glera, el Peygeret o Peyreget, nunca me aclaro y el padre Midí d’Ossau pastoreando el circo inmaculadamente blanco y refulgente a estas horas de la mañana.
 

            El personal va para arriba, está por todas partes con raquetas, a pie… nosotros vamos con los esquís.


            Son tres resaltes suaves y sucesivos los que nos aproximan a la Peña de la Glera y nos permiten contemplar la cara norte del pico. Poco más arriba, atravesamos el Barranco de la Gradillera que está absolutamente cubierto de nieve y llaneamos sobre el Pla de la Gradillera.

            Un nuevo resalte muy amplio, como todo el valle, medianamente consistente, nos deposita en la base de la cara norte del Canal Roya.
 

            Tenemos la opción de ascender por un declive  al este de la cima o hacer el  flanqueo clásico de la cara nordeste. Nosotros, malos esquiadores, nos vamos a por el suave flanqueo que nos deposita en el rellano al norte del pico.

Midi, Soubiste y Gradillera.

En el Col Houer.
            Solamente queda por encarar la parte de cara noroeste del pico sorteando al personal que esta de “picnic” por la zona. Ascendemos por las proximidades de la leve arista que nace en el collado y con suaves lazadas alcanzamos la cima del Pico de Canal Roya situado a 2345 metros de altitud y es la una del mediodía. ¡Estamos solos!


Cornisa en Canal Roya.
 
            Sentados disfrutamos de nuestro almuerzo-comida que incluye la inevitable lata de sardinas entre otras cosillas de costumbre rematando con el consabido café con leche y sobretodo nos deleitamos contemplando aquí el Midí, el Diente de Anayet o la Peña de la Glera, allá el Aspe, Tendeñera o Lurién; aquí bajo la Canal Roya  sombreada en su cabecera por las Negras de Anayet, o las espectaculares cornisas que el viento del norte ha laminado en la cima.

Espelunciecha y Diente de Anayet.

En la Cima de Canal Roya.
 
            Llega un francés que nos hace una fotografía a contraluz y media hora larga después vamos a disfrutar por primera vez de una bajada con disfrute incorporado, nuestros descensos con esquís son siempre un delicado martirio.

Lsa Oeste de Canal Roya.

La Canal Roya y el Macizo de Aspe.
 
            La nieve está sencillamente impecable: para llorar de placer. Arriba nos permite unos giros maravillosos y luego debajo, muy transformada y soleada se deja pasar con facilidad. Ahora entendemos el placer que experimentan la mayoría de los esquiadores de travesía que manejan un poco el asunto.

            A las dos y media algo pasadas, hemos parado lo indecible como es nuestra costumbre, liquidamos el tema y sus 615 metros de desnivel. Un buen comienzo para un espectacular puente meteorológicamente hablando.