4 dic. 2010

45-10. UN PASEO HASTA PUNTA TOSQUERA. 4-12-2010.

Punta Tosquera.

Carretera bajo la Urbanización de Formigal, Laderas de Tosquera, Barranco Furco y Arista oeste. Descenso por el Hayedo de Formigal.

4-12-2010.

Salida 10 h. Llegada 14 h.

Sol.

Muy fácil.

Esquís de travesía.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Punta Tosquera procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Hay bastante nieve en altitud, recién caída, sin transformar y con cierto riesgo de aludes. Estamos en el inicio del Puente de la Inmaculada Constitución, es 4 de Diciembre de 2010 y tenemos dudas. Queremos dar un paseo con los esquís pues el día aunque frío puede a resultar espléndido.

            Entre unas cosas y otras, y no debidas a las previstas aglomeraciones  en estas fechas de la carretera en el Valle de Tena, aparcamos en una pequeña salida de la orilla norte de la carretera que sube directamente  a la Urbanización de Formigal en las inmediaciones del puente sobre el Gállego. Son pasadas las diez de la mañana.

            Al sol y sobre la nieve nos preparamos, cruzamos la carretera sobre el puente y nos echamos para arriba en dirección sur.


            Hay una única huella de caminantes en las inmediaciones de la rama sur del Barranco del Furco pero nosotros nos vamos por medio de la Ladera de la Tosquera a dibujar nuestro camino sobre un lienzo inmaculadamente blanco. Estamos en Formigal pero nadie lo diría.

            La Estación de Esquí de Formigal está abierta pero de Tres Hombres hacia el norte, la zona sur, la del Bosque y la Tosquera está cerrada. Es una zona muy amplia y abierta y suavemente inclinada  ideal para paseos, además, hoy no entra viento.


            Se puede elegir camino libremente y nosotros lo hacemos con un solo condicionante consistente en  soslayar las acumulaciones de nieve polvo, profunda y ventada. Fuera de ellas se progresa bastante bien aunque al no estar prácticamente transformada no sea para echar cohetes.

            Hemos salido a 1500 metros de altitud y la mañana está espléndida a seis bajo cero: ni se nos ha hecho frío con los preparativos ni mucho menos ahora suavemente en ascenso.

            Tocamos en nuestro ascenso la Pista del Río pero enseguida se marcha hacia el viejo Aparcamiento de Sestas mientras que nosotros continuamos hacia el sur por otro resalte con poca nieve, lo que facilita nuestro avance.


            Llevamos al este el ahora oscuro Hayedo de Sallent que será nuestro objetivo de descenso, al sur aparecen las alomadas Puntas de la Mosquera, al oeste cierto movimiento de esquiadores en zona abierta de la estación y al norte el Pirineo Axial vestido de un blanco inmaculado: subimos con la vista entretenida.



            Algo arriba nos aproximamos a la rama oeste del Barranco del Furco y tras introducirnos en el mismo suavemente a través  de una profundísima capa de nieve polvo, avanzamos unos metros por el fondo del mismo ya que el barranco está perfectamente cubierto.


Solamente nuestra huella en el Barranco Furco.

            Salimos del poco profundo barranco por un lugar favorable y nos dirigimos, loma adelante hacia la zona occidental de las Puntas de la Tosquera. Se trata de un amplísimo collado que separa a estas de Punta Condiana y que es un paso natural hacia Escarra.

Condiana y Sorpena.

Tosquera con poca nieve.

            Atravesamos la Pista del Bosque con huellas de haber sido pisada por las máquinas y rellena de nieve venteada y nos aproximamos al casquete somital de Tosquera que presenta una pinta malísima: el viento ha limpiado parcialmente la parte alta de las puntas y habrá que ver cómo negociamos el asunto.

            A Punta Tosquera se puede subir cómodamente por su alomada arista nordeste, nosotros lo haremos por la oeste. Se trata de un corto ascenso que no más allá de 50 metros de desnivel, medianamente inclinado pero muy pelado. Vamos buscando zonas de nieve acumulada, pasamos con cuidado algunas zonas de pedreguilla prácticamente limpia de nieve, sorteamos pequeñas piedras que afloran sobre la nieve pero ganamos altura sobre la ladera y alcanzamos finalmente la Cima de Punta Tosquera a 1946 metros de altitud.



            Son las doce de la mañana un poco pasadas y en la cima ni siquiera podemos clavar los esquís. Los apoyamos unos con otros, comemos un poco, hacemos unas fotos y contemplamos un paisaje para nosotros espectacular y conocido.
Corral Blanco y Bucuesa.

            Al sur, la Cara Norte de la Sierra de la Partacua nos contempla recóndita y oscura pero el Circo de Bucuesa esta sublime, espectacular y lleno de encanto bravío. Al norte desde el soberbio Midí hasta las rotundas Argualas enmarcan a la Arista Este de Formigal, los  delicadamente albinos Arrieles, Balaitus-Frondiellas, Musales, Tebarray, Infiernos y ya más próximos Foratata pardilla con su traje invernal de siempre y debajo el hayedo al que nos dirigiremos.

            Media hora después, con los esquís preparados para el descenso pero al hombro, desandamos el mismo camino en la parte alta de la loma y la primera pendiente. Cuando la nieve se uniforma medianamente nos montamos sobre los esquís y girando al este continuamos con el descenso.


            Pasamos en suave descenso, cuando no llaneamos, la zona plana de la Pista del Bosque para alcanzar la cabecera del hayedo. En algunos momentos hemos de remar pues la nieve venteada es profunda y pierdes la poca inercia que consigues.

Disfrutando en el Bosque.

            Ya en la cabecera del hayedo la pendiente  nos permite el disfrute del descenso de la pista cubierta con una capa de 20 centímetros de nieve polvo. A estas alturas de la mañana ya hay alguna huella tanto de caminantes como de esquiadores pero como la pista es amplia puedes trazar tus giros casi siempre por nieve virgen; bueno, una delicia incluso para los más mantas como nosotros.

            El cruce del barranco marca el final del placentero rato. Mi chica quiere bajar directamente al coche y yo prefiero acercarme hasta la zona del nuevo Baby de Sestas y suavemente alcanzar el puente de la zona de servicios de Sestas que está bastante concurrida  entre esquiadores y visitantes.

            Luego, unos cientos de metros por la carretera me devuelven al lugar donde hemos aparcado el coche y al que ya ha llegado Rosa.

            Son las dos de la tarde que sigue espléndida. Hemos dado nuestro paseo con 450 metros de desnivel, hemos matado el gusanillo y disfrutado con lo que nos gusta. Si además nos libramos del martirio de los atascos en carretera ¿podemos pedir más?    
  


             

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