29 feb. 2016

A VUELTAS CON LA CATALOGACION DE LA DIFICULTAD EN ACTIVIDADES DE MONTAÑA.


¡Hola Ignacio!
Soy uno de esos todos al que le preocupa el tema.
Creo que no todos somos guías como tú y aunque de cuando en cuando se nos eche encima algún “aventurero”, no será de los que pagan y… pero a pesar de ello tratamos de graduar.
En mi blog tengo una Escala de dificultad, personal y bien visible ya que, sin quererlo al menos en mi caso, nuestras actividades pueden ser consultadas y de hecho lo son.
Yo dejé en su día de dibujar las vías sobre las fotos motivado por la gran variedad de competencias que podía ver y leer esa actividad. Si alguien quiere se la facilito.
Entiendo que en internet es  imprescindible, salvo camino a un posible suicidio, la identificación de la fuente y a partir de ese momento no sé, pero tengo una idea aproximada de lo que significa la dificultad anunciada. A partir de allí mi competencia debe hacer el resto.
En esa competencia incluyo entre muchas otras cosas la certeza de que la montaña es un medio cambiante y  la responsabilidad personal de mis actos a los que de ninguna manera me ha obligado una descripción consultada por muy reputado que sea su autor.
Calificar dificultades es complicado  desde la subjetividad personal, siempre lo hacemos sin pretenderlo, tratando de ser objetivos.
He estado en una sola ocasión en ese monte y creo que mi calificación fue de fácil motivado fundamentalmente por el desnivel, la distancia y el desconocimiento del entorno pero eso creo que significa poco y el que lee tiene más elementos para elaborar un juicio que el solo término de una calificación.
No sé si me estoy liando o lo estoy liando.

¡Que vaya bueno!

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