17 ago 2019

62 -19. VIVAC EN EL GARMO NEGRO. 15-8-2019.


Garmo Negro desde Argualas.

Balneario de Panticosa, Majadas Baja y Alta, Falso Collado de Argualas y Cara Sur del Garmo Negro. Ascenso por Collado de Argualas, Algas Norte, Algas, Argualas, Collado de Argualas y Camino de Invierno a la Majada Alta.
15 y 16-08-2019.
Salida 14:30 h. Llegada 13:15 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Garmo Negro procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Tenemos como costumbre  no escrita pero completamente asumida el realizar todos los años algún vivac preferentemente en un tresmil. Bueno, yo aprovecho para programar una actividad generalmente exigente y poco común con carga para aprovechar los dos días.
            Este año quería el Posets con algún “abalorio” o tal vez Marboré pero convenimos con mis chicos en que debería ser algo rápido, breve… pues eso, el Garmo Negro que cumple de sobra con todos los condicionantes y no quieren oír hablar de subir por la Aguja de Pondiellos con carga.

Se estaría mejor en la Orilla del Ibón de los Baños. 

            El 15 de Agosto de 2019 estamos aparcando a las dos y media en un atestado Balneario de Panticosa 1630 metros de altitud. No nos preocupa la hora, que dicen poco recomendable para meterse entre pecho y espalda un repecho de 1400 metros largos de desnivel y al sol, ni el peso de la mochila que es llevadero sin agua, lo que nos preocupa es el lugar donde tendremos que abastecernos de agua.
            Tomamos el algo sombreado a estas horas Camino de las Argualas dándole la espalda al atractivo azul de las aguas del Ibón de los Baños de Panticosa y pacientemente iniciamos el ascenso al noroeste.

En busca de la sombra de la Majada Baja. 

            Enseguida nos cruzamos con una pareja que nos dice que hay agua en la cascada de cerca del collado cosa que nos confirma otro grupo y y nos alegran la tarde.
            Alcanzada la Majada Baja nos elevamos en busca del pinar y a la salida echamos un trago en un arroyuelo que todavía baja con agua y fresca.

Entrando en la Majada Alta de Argualas.

            Zeteamos con el camino un resalte que nos pasará a la Majada Alta y nos vamos cruzando con gente que baja con Dios y ayuda. ¡Qué meterá el Garmo Negro en las cabezas de la gente que aterriza en el Balneario sin demasiado de nada más que  atrevimiento!

Rampas de hierba bajo el Collado de Pondiellos en la Majada Alta.

            Subimos sin prisa pero sin pausa como acostumbramos a 500 metros por hora,  dejamos a nuestra izquierda el desvío de la Ruta de Invierno por la que bajaremos a la vuelta y seguimos ascendiendo fundamentalmente retazos de praderío acercándonos al Collado de Pondiellos y posteriormente a la Pared Este del Garmo Negro localizando algún terrentillo con agua que hoy no nos es útil.

Collado de Argualas.

            Las rampas herbosas de la Majada Alta nos depositan en la pedriza de la Este del Garmo Negro en las que seguimos uno de los carios caminillos que la surcan y cruzándonos con gentes que todavía bajan.
            Ya muy arriba, vemos brillar el agua sobre la roca metamórfica madre en las inmediaciones del Falso Collado de Argualas. Juan creía recordar roca madre a la salida de la cubeta entre Argualas y Garmo. El nevero que otras temporadas persiste ha desaparecido ya pero en cambio permanece todavía el de la cubeta como comprobaremos después junto a  la presencia de un par de pequeños ibonciechos de los que poder coger agua.

La Sur de Garmo Negro tras coger agua.

            Localizamos la cascada de la que nos han hablado pero todavía subimos  un tramo más  hasta prácticamente el borde de la cubeta donde nos detenemos a coger nuestros casi 8 litros de agua, tendríamos suficiente con menos pero estamos prácticamente a 2900 metros y no nos queda nada.
            No llegaremos al Collado de Argualas sino que entraremos por medio de la pared siguiendo uno de los varios caminillos que más incómodos que otra cosa marchan para arriba y enseguida contemplaremos los ibonciechos del fondo de la cubeta en los que flota hielo azul.

Ibones de Pondiellos desde Garmo Negro. 

            La Cara Sur del pico es un pedregal metamórfico absolutamente descompuesto que permite remontar los algo menos de 200 metros de desnivel que nos depositan en la Cima del Garmo Negro a 3064 metros de altitud cuando son las cinco y media pasadas.
            No hay más que un par de pequeños vivacs y malos. Somos tres y nos metemos manos a la obra para alargar y ensanchar un poco el más grande en el que nos empiltraremos dos y machacar y arrancar algunas rocas emergentes para dejar lecho plano y cómodo para el tercero. Quedarán dos llanos y buenos vivacs que nos servirán a nosotros esta noche y a cualquiera que vivaquee posteriormente pero hemos echado una hora larga de trabajo.

Cenando en Garmo Negro.

            La tarde está espléndida. Durante el ascenso nos han acompañado algunas ligeras rachas de viento fresquito y muy delicado y la presencia de algunos cúmulos de desarrollo nos han reglado con su sombra intermitente. Ahora aquí arriba la nubosidad y la brisilla se han disipado. Hacemos fotos, bebemos, contemplamos el paisaje, picoteamos unas aceitunas y alrededor de las ocho nos hacemos un puré de patatas algo aliñado y nos arreamos unos filetes de carne empanada que no precisan fuego, rematando con alguna laminería mientras vemos pasar la tarde y a un grupo que se ha dado la vuelta pues quería bajar por el Corredor de la Aguja de Pondiellos.

Ocaso en Petrechema desde Garmo Negro.

            Alrededor de las nueve y cuarto marchamos al extremo oeste de la cima para contemplar la puesta de sol que se producirá en Petrechema, llenando todo el ámbito con cálidos tonos que navegan sobre el oscuro de los valles, algunos de los cuales blanquea por las nieblas acumuladas y  provenientes de la Llanura Gala.

Luna Llena en Garmo Negro.

            Un cuarto de hora después desaparecen los tonos cálidos del ocaso y aparece la Luna Llena en el extremo opuesto reinando sobre la oscuridad de una noche sin estrellas: solamente veremos una fugaz Lágrima de San Lorenzo y será de madrugada; también el triángulo de Verano, Casiopea y Polaris pero poco más  salvo algún satélite o avión que cruza rápido el cielo del Garmo Negro. También contemplamos las luces de Formigal, Sabi y creemos que las de Huesca y Almudévar.
            Nos dormimos casi de inmediato aunque luego algunos pasemos de duermevela más de la mitad de la noche desvelados por una luna que lo llena todo de luz y con una temperatura de las mejores que recordamos en nuestros vivacs.

Un nuevo día desde Garmo Negro.

            La noche resultará larga pues tenemos poca carne y muchos huesos pero amanece el 16 antes de que salga el sol que se hace de rogar y más en nuestra posición un poco a cubierto de los primeros rayos del día. Son las siete pasadas.
            Hacemos algunas fotos, remoloneamos un poco en los sacos pero preferimos levantarnos y  contemplar como el sol va pintando de luz las cimas situadas al oeste de donde nos encontramos.

Iniciando el descenso hacia Algas Norte y Algas. 

            Un madrugador que ha salido a caminar con la frontal llega poco después y charlamos mientras vamos recogiendo nuestro vivac, preparamos el desayuno y lo liquidamos.
            Alrededor de las ocho y media iniciamos el descenso con destino al Collado de Argualas situado a 2940 metros de altitud. Bajamos inicialmente por medio de la cara sur y a media ladera vamos buscando la arista oeste del pico.

En la Cima de Algas Norte con Garmo Negro detrás. 

            En el collado que se despeña al oeste por la pared para mostrarnos el recóndito, encantador y oscuro a estas horas Ibón de la Sartén, dejamos las mochilas y nos vamos a recorrer la Arista de Argualas.
            Hay un caminillo bastante transitado que se desarrolla en ascenso por las inmediaciones de la arista nordeste para terminar empinándose rocoso. Algún apoyo de manos por no buscar camino nos sitúan en la pequeña plataforma que constituye la Cima del Pico Algas Norte situado a 3031 metros de altitud cuando son las nueve un poco pasadas.

Argualas y Algas desde Algas Norte.

            Mientras hemos realizado este breve  ascenso los ojos se va inevitablemente  al este contemplando la arista que conduce hasta Argualas que ahora desde esta cima tiene una estampa espectacular, una de las más montañeras que recuerdo siempre para mi gusto. También atrás para contemplar la oscura mole mineral del Garmo Negro.

Algas Norte desde Algas. 

            La continuación  es al este y a toda cresta en suave descenso hasta alcanzar la Salida del  Corredor Oeste de Algas marcado por un monolito metamórfico inconfundible que nos recuerda nuestro reconocimiento en su día, entre otras razones porque no es un tránsito para nada habitual.

Hacia Argualas.

            A partir de allí la arista se yergue breve y fácilmente con posibilidades varias para alcanzar la Cima del Pico de las Algas situado a 3036 metros de altitud. Nos ha costado de pico a pico poco más de diez minutos. Hacemos alguna foto y continuamos. 

A toda cresta hacia Argualas. 

            A partir de aquí, la arista que sigue bastante llana con la inclusión de dos pequeñas brechas fáciles se afila un poco, por lo que el avance se ralentiza obligando a emplear un poco más las manos. Juan marcha por la cresta y nosotros iniciamos un descenso breve en busca de las pedrizas de la vertiente nordeste para alcanzar un difuso caminillo en la base de la pared y faldear un tramo de la arista.

Llegando a Argualas. 

            El caminillo se introduce en la pared y utiliza un par de viras estrechas y ascendentes para retornar a la arista en la que volvemos a coincidir para continuar a toda cresta  atravesando o faldeando un par de gendarmes hasta alcanzar la base del casquete somital del pico.
            En este punto, la vía normal faldea por la vertiente sudoeste pero nosotros la tomamos por una serie de corredores erguidos pero con buena roca y abundantes apoyos que nos lleva directamente al puntón occidental, separado por un pequeño collado y seguidamente a la Cima del Pico Argualas o Pico de la Bandera situado a 3044 metros de altitud. Son las diez menos cuarto.

En la Cima de Argualas. 

            Junto a la bandera blanca que ondea en la cima, esa bandera  que sí se puede abrazar sin ningún rubor, nos hacemos una foto orgullosos o bien porque pueda indicar que no hay peste, enfermedad contagiosa, en la ciudad o porque significa la Paz más allá de cualquier otra intención. Cada día estamos más hartos de banderas y banderitas que no significan un patriotismo sano y envidiable sino que son, cada vez más, enseñas de un odio multirracial e injustificado.

Bajaremos por la Ruta de Invierno,

            Descendemos de la cima faldeando la arista, nos descolgamos hasta la pedrera de la nordeste y siguiendo el caminillo que hemos traído nosotros, que continuamos con un faldeo horizontal sin camino, alcanzamos el Collado de Argualas donde recuperamos las mochilas e iniciamos el descenso final de la jornada.

El corredor es más largo de lo que parece. 

            El descenso lo haremos siguiendo la Ruta de Invierno que nunca hemos recorrido en verano. Para ello hay que atravesar la cubeta por su ladera norte, también se puede hacer por el fondo o por la sur y alcanzado el umbral de la cubeta descender siguiendo camino el resalte de roca madre y proseguir para abajo entre gentes que suben.
            Los caminillos que trajimos ayer marchan al nordeste y nosotros lo hacemos al este por un pedregal en el que enseguida encontramos hitos y poco después trazas de camino en una ladera amplia y transitable en la que comienza a aparecer la hierba.


Bajamos el Corredor de la Ruta de Invierno por las campas herbosas.

            Hay que seguir en descenso al este bordeando por arriba el barranco y atravesando los corredores que se ahondan hacia el mismo para alcanzar la cabecera del amplio corredor que en dirección sur desciende hasta la Majada Alta de Argualas.

Camino de Invierno de Argualas tomado a la ida.

            Aquí, el camino que ya se ha definido completamente zetea corredor abajo en el tramo superior. Se puede continuar por el fondo del mismo pero al ser muy rocoso y algo descompuesto se desarrolla por la herbosa ladera izquierda  sin tocar el fondo en ningún momento, que se ha estrechado bastante es su tramo intermedio por el que ya corre el agua. A medio corredor nos sentamos a echar un bocado al todavía agradable sol de la mañana.

Garmo Negro y Aguja de Pondiellos desde la Majada Baja. 

            Tras el largo descenso ya que el corredor también lo es, alcanzamos el pedregoso y amplio rellano situado a 2250 metros de altitud donde coincidimos con el Camino de Verano para desde allí iniciar el descenso del resalte que nos deposita en la Majada Baja.

Saxifraga aizoides en la Majada Baja.

            Solamente nos queda faldear en busca del pinar para atravesarlo y alcanzar la parte baja de la majada en la que coincidimos con el camino que baja de los Ibones de Ordicuso que son, quizás, la actividad   más “light” del Balneario de Panticosa y no por ello menos gratificante.
            Veinte minutos después nos llegamos al coche situado a la inestimable sombra del arbolado del Balneario de Panticosa. Es la una y cuarto y con ello liquidamos nuestro proyectado vivac  con sus 1600 metros de desnivel acumulado para el mismo.

Balneario de Panticosa desde la Majada Baja. 

            El Balneario está que revienta de coches y gentes y hasta tenemos retenciones para abandonarlo. A las dos en la ducha.

3 comentarios:

  1. Hola Mariano.

    Clásica trilogía en la zona de los baños de Panticosa. Con eso de que dicen que el Garmo Negro, es de los tres miles "fáciles", la gente se piensa que es coser y contar, pero van muy engañados, 1.500 metros en unos 5 kilómetros, atravesando pedreras, es mucho para el que no está habituado y llegar a la cima "se puede llegar", pero es que nadie cuenta con que la bajada hasta la Mallata Alta, es de las que desgastan.

    Un saludo

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    1. ¡Hola Eduardo!
      Hace ya algún tiempo, cuando hablábamos del Balaitus, lo hacíamos como si fuera una machada por su desnivel. Ahora, haces casi cualquier actividad y sin darte cuenta te metes una burrada de metros entre pecho y espalda. Bueno, el Garmo Negro, Infiernos, Argualas... te exigen ese plus que da el desnivel a superar que no es gratis precisamente. Veíamos subiendo algunas caras, creo que más de senderistas ocasionales que de montañeros, que daban auténtica pena y sus posturas en descenso, ni te cuento. Bueno, cada uno paga su peaje y para nosotros fue algo agradable ya que el agua la pillamos muy arriba y la noche fue de sebo.
      ¡Que vaya bueno!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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