9 ago. 2012

42b-12. PIEDRAS ALBAS EN DESCENSO DEL ANETO. 9-8-2012.

La este del Piedras Albas.
 
Cima del Aneto, Collado de Coronas, Ibón Medio de Coronas, Collado de Piedras Albas y Cara Este. Descenso por la cara sur, Ibón de Piedras Albas y Puente de Coronas.

09-08-2012.

Salida 09 h. Llegada 15 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Piedras Albas procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            La madrugada del 9 de Agosto de 2012 es fresquilla sin más. Juan se levanta a fotografiar el amanecer mientras que nosotros seguimos empiltrados a la espera de que el sol se eleve sobre el horizonte y nos temple la mañana, cosa que sucederá alrededor de las ocho menos cuarto.

 
            Se está bien empiltrado pero hay que levantarse para disfrutar del día.

 
            Lo hacemos a las ocho cuando los compañeros de noche ya se van pues han de viajar luego. Con una temperatura envidiable desayunamos, recogemos, enmochilamos y a las nueve menos cuarto dejamos la Cima del Aneto para descender el Paso de Mahoma y marcharnos en busca de la entrada al glaciar.

 
            Mientras nos ponemos los crampones llega el primer montañero del día con destino a la cumbre. Luego en un instante atravesamos el tramo de hielo que se sumerge en un cortísimo tramo con nieve, atravesamos con cuidado el dorso de pedriza y sin siquiera dejar que se mojen los crampones nos los estamos quitando junto al Collado de Coronas.

            Hemos descendido en dirección noroeste y en el Collado de Coronas nos vamos para abajo en dirección sudoeste.

Ibón Medio de Coronas, Aragüels y Piedras Albas.
 
            Nos cruzamos con algunos que suben y hacemos camino de descenso, salidos de la pared, por la zona de placas lisas en busca del camino de la morrena que nos lleve al Ibón Medio de Coronas.

            Descendemos tranquilamente con la intención de faldear el Aragüels por el sur y desestimamos el faldeo alto para proseguir por el camino hasta el Ibón Medio de Coronas.

            En las inmediaciones del mismo decidimos rodearlo por el sur y llegarnos a la cola del mismo para coger agua.

            Son las once menos cuarto cuando cruzamos el Desagüe del Ibón Medio de Coronas  a 2660 metros de altitud, e iniciamos el faldeo del Pico Aragüels emprendiendo una larga travesía en dirección oeste-sudoeste.

            Elegimos como horizonte el collado al sur del Piedras Albas y a partir de allí ya veremos. Nos sirve para atravesar la enorme ladera noroeste del Circo de Coronas.

            Lo hacemos en suave ascenso, atravesamos el barranco que baja del Collado de Cregüeña y proseguimos en nuestro empeño hasta alcanzar el amplio corredor que se origina en la arista entre Aragüels y Piedras Albas.
 

            Una vez en el fondo del mismo y antes de atravesarlo para proseguir en ascenso por su lado derecho nos lo pensamos mejor y decidimos atacar directamente la cabecera del corredor en el que aparece un claro collado de fácil acceso.

            El fondo del corredor está lleno de bloques graníticos de importantes proporciones lo que nos invita a mantenernos en la ladera izquierda y ganar altura de forma más cómoda hasta que finalmente hay que atravesar la pedrera de fondo y remontar seguidamente los aproximadamente 100 metros últimos, bastante erguidos y en los que se puede elegir camino. Son las once y media.

            El repecho con el sol en la espalda nos mete definitivamente en calores por si no lo había conseguido la larga travesía pero no tenemos mayor problema que la incertidumbre de alcanzar el collado y ver dónde estamos realmente.

            En la parte baja del amplio collado, a 2950 metros de altitud, agradecemos el esperado bofetón del Ibón de Cregüeña. A nuestra izquierda  o norte tenemos la Arista Sur de Aragüels y una antecima un tanto escabrosa que nos hubiera obligado a un faldeo por el este en el caso de haber coronado primero el Aragüels. Al sur tenemos el Casquete Somital del Pico de Piedras Albas que es nuestro objetivo.

            Unos metros en dirección sur nos depositan en una pared conformada por enormes bloques graníticos llenos de líquenes que ennegrecen la roca. Por el oeste la cima se defiende con paredes verticales que se asoman al ibón de Cregüeña y por el este se encumbra recortada y dentellada la Arista Este de Piedras Albas; así que, nuestra alternativa no consiste en otra cosa que progresar hacia la cima en dirección sur por medio del laberinto de enorme bloques que nos obliga a cambiar de rumbo continuamente.

 
            Suerte que no son más que unos pocos metros atléticos con pasos muy grandes en los que hay que emplear las manos para progresar. Rebotados de la arista ya muy arriba hemos de franquear la entrada a un corredorcillo por debajo de una roca extraplomada y con patio que es el paso más significativo del corto ascenso. El corredor conduce inmediata y fácilmente a la Cima de Piedras Albas a 2993 metros de altitud.

            Son las doce y en la alargada cima nos sentamos a almorzar.

            En Aragüels hay gente pero poco miedo de tropezarnos con nadie por aquí, al Pìedras Albas le falta 7 metros para la gloria. Supongo que eso al pico le da lo mismo pero a mí me parece estupendo disfrutar de una cima espléndida además de solitaria. Este es el Pirineo que me gusta.

Cregüeña.
 
            Estamos en un mirador singular para contemplar la enorme magnitud del Ibón de Cregüeña, la Arista de los Quince gendarmes, el Alba y sus satélites, las Maladetas Occidentales, el Abadías con el Maladeta detrás ni siquiera ensombrecido por el Aragüels, la cresta del medio, los Coronas, el Aneto con sus Agujas y el Oliberas además de Toda la Cresta de Llosas y detrás desde Tempestades al Collado de los Bucardos pasando por los Russell más Ballibierna y Sierra Negra. ¿Acaso no es motivo suficiente como para emprender su ascenso?

            Almorzamos tranquilamente mientras recordamos, ¡qué seríamos sin nuestros recuerdos¡

 
            Alrededor de las doce y media iniciamos el descenso pues ya hemos decidido abandonar la
arista sur y dejarla para otra ocasión pues está absolutamente erizada y llena de torres y gendarmes que nos son otra casa que escalada pura y dura, algo similar que la Arista Este.

            Aprovechamos unos primeros metros de la sur que inicia un suave descenso y perdemos altura con ella hasta que visualizamos una vira herbosa por la que la vamos a dejar definitivamente en diagonal.
 

                Se trata de una erguida ladera articulada por placas graníticas ampliamente fisuradas en las que se han establecido pratenses y a través de las fisuras vamos a perder altura siempre en busca de pasos fáciles ya que todavía no vemos completa la conexión de la pared con la pedrera de fondo del Valle de Piedras Albas.

Clavelinas de pastor.
 
            Con paciencia, algún paso largo de cuando en cuando y dando algún que otro rodeo descendemos un auténtico paretazo como contemplaremos luego desde abajo. Pero solucionado el laberinto de la pared nos introducimos en la pedrera y relajadamente nos vamos en descenso orientados al sur donde nos espera el Ibón de Piedras Albas.



            Es la una y cuarto cuando rodeamos el ibón, situado a 2690 metros de altitud. Lo hacemos por su orilla oeste y en su teórica cola porque las aguas se filtran nos sentamos a echar un trago y a contemplar un precioso y solitario circo que no conocíamos.
 
Delicioso Ibón de Piedras Albas.

La Sur de Piedras Albas.
 
            El ibón, de medianas proporciones, carece de aportes visibles y aunque tiene cierta profundidad albergando unas deliciosas aguas azules tiene el agua bastante caliente para su altitud.

 
            Poco después y sobre el teórico desagüe continuamos en dirección sur nuestro descenso guiados acústicamente por el sonido del agua subterránea que lleva nuestro camino.

Ballibierna y Tuqueta Blanca.

            Nuestra intención es la de rodear la Arista de Piedras Albas antes de que se sumerja en el pinar y desde allí acceder al Ibonet de Coronas para terminar el descenso por el camino del Barranco de Coronas. Por tanto, descendemos alrededor de 200 metros por el barranco tratando de buscar un faldeo cómodo que no aparece puesto que la cresta además de erguida está llena de corredores vestidos de placas graníticas.

            Ante un faldeo completamente incierto y con la inseguridad que tengo a causa de mi rodilla que me está matando, sugiero a mis socios tirar para abajo de frente aprovechando que se ven unos tramos bastante largos y factibles de descender ya que el pinar parece bastante claro aunque muy erguido.

            Bajaré de medio lado hasta que finalmente me hace efecto un antiinflamatorio que mitiga las molestias de la rodilla.

            Se trata de un paretazo situado al este del Barranco de Piedras Albas que baja por encima de 700 metros de desnivel y del que sospechamos algún corte que esperamos solventar dada la amplitud de la pared.

            Desde luego que no hay camino por lo que descendemos siguiendo inclinadas rampas de crecidas hierbas que rellenan pequeñas torrenteras salpicadas de bloques graníticos sueltos.

            Enseguida aparecen jóvenes pinos que nos sirven de apoyos ocasionales y que nos ayudarán a bajar al encuentro del pinar, siempre buscando tramos limpios y asequibles que nos permiten bajar con cierta facilidad y con la permanente sospecha de que la pared se pueda cortar en algún momento.

            Pero no será así. Solamente un corto resalte de un torrentillo por el que bajamos nos obliga a abandonarlo por unos pocos metros para proseguir nuestro descenso cuando ya se ha adueñado de nosotros la idea de que la elección ha sido correcta y el descenso lo culminaremos sin complicaciones.
 

            Nos ha guiado en todo el descenso el refugio del Puente de Coronas y una pequeña majada de las inmediaciones de la pista junto a la que comemos dulces frambuesas y arándanos y son las tres de la tarde cuando llegamos al Puente de Coronas  poniendo fin a nuestra proyectada actividad en la que hemos movido un desnivel de 1900 metros.

            El autobús sale a las cuatro, pedimos la vez pues puede haber problemas de overbooking y nos marchamos al barranco.

            Nos remojamos y comemos un poco a la sombra de un viejo pino negro, es nuestro conocido lugar en el que ya hiciéramos lo propio a la bajada de los Russell.

            Luego vendrá el autobús que nos llevará pista abajo hasta Senarta donde cogeremos la furgo que está ardiendo y nos bajaremos hasta la sombra de la entrada del Valle de Estós donde nos aligeraremos de ropa y echaremos un trago fresco. Hace un día de auténtica calima inimaginable con el viento cierzo que movía esta noche en la Cima del Aneto, pero queda claro que en esta vida no lo hemos visto todo ni mucho menos.

Aquí tienes el Comienzo.

           

 

 

 

 

 

      

 

   

           

 

 

           

           

 

 

 

  

           

           

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