9 jun. 2017

38-17. PALA DE LOS RAYOS POR LA ARISTA OESTE. 6-6-2017.


Todo el recorrido en la Pala de los Rayos vista desde la Faja del Ganado de Canales.

Ibón de Bucuesa y Arista Oeste. Descenso hacia el Collado de Puerto Pobre y Cara Sudoeste.
06-06-2017.
Salida 15 h. Llegada 18 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la pala de los Rayos procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            A la Pala de los Rayos, que es uno de los baluartes que dominan el Circo Lacustre de Bucuesa, hemos subido en un par de  ocasiones y lo hicimos por su cara sudoeste  a partir del Circo de Canales y utilizándola primera vez una entrada al nordeste del circo y la segunda una  próxima al corredor por el que desagua el Puerto Pobre y en la que encontramos una cuerda que facilitaba el ascenso del zócalo inicial.
            Sabemos que hay una vía que asciende por su arista oeste pero desconocemos detalles de la misma salvo que existe.

La Oeste de la Pala de los Rayos desde el Ibón de Bucuesa.

            Descendiendo los neveros del Corral Blanco, a la vuelta del Pico Bucuesa,  disfrutamos de una vista frontal de la arista que se eleva desde el Ibón del mismo nombre.
            Comemos junto al ibón y como disponemos de toda una enorme tarde para hacer algo más que contemplar el circo decidimos darnos un garbeo vespertino y, de paso conocer la vía.

Busando perspectiva sobre la Norte de la Pala de los Rayos. 

            Estamos a 6 de Junio de 2017 y van a ser las tres de la tarde cuando con poca mochila por no llevarla vacía nos ponemos en marcha. El Ibón de Bucuesa está a 2120 metros de altitud y nos espera un remonte modesto de 500 metros para ayudar a hacer la digestión.

Flores del viento en la Pala de los Rayos. 

            La arista que se inicia como una pala herbosa suavemente inclinada y vestida con algún nevero residual fundamentalmente acunado al norte, se convierte poco a poco en arista y se orienta prácticamente al este a la vez que se viste con un traje de calizas ocres salpicadas de pratenses  y flores entre las que abundan gencianas varias, algunas androsáceas, ranúnculos, pulsatilas y soldanelas.
            Sabemos que la parte visible del pico oculta el hombro que conforma la arista y el casquete somital y en busca de seguridad evolucionamos hacia la naciente arista dejándonos caer un poco al norte al objeto de localizar alguna línea de hitos que denuncia la trayectoria de la vía.

Faldeando los Resaltes Inferiores de la Pala de los Rayos. 

            No localizaremos ni hitos ni trazas de camino pues, como suponemos, se trata de una vía poco utilizada a un  pico fuera de las preferencias de la mayoría de los montañeros.

Las "rayas" de la Norte de la Pala de los Rayos. 

            Concretada la arista nos permite ganar altura cómodamente entre un erguido corredor de verdura al sur y las clásicas viras calizas paralelas y bastante horizontales que visten con su traje a casi toda su cara norte y me hacen pensar que si el nombre tan rotundo de Pala de los Rayos no sería originalmente el de Pala de las Rayas… pero vale de desvaríos pues la arista se afila un poco y se yergue vestida de placas calizas ocres entre las que hay que buscar ascenso cómodo que encontramos.

Rinconada de Arbenuso desde la Oeste de la Pala de los Rayos. 

            La arista sube y se alarga un poco más de lo esperado y puesto que tenemos que hacer nuestro camino lo hacemos con ligera tendencia al sur para lo que atravesamos la misma cuando quieren aparecer los primeros gendarmes de la misma que faldeamos por esa vertiente.

Ascendiendo hacia el Hombro de la Oeste de la Pala de los rayos.

            Un tramo más de canales entre placas por las que se sube bastante bien, nos eleva hasta alcanzar un rellano medianamente amplio en el que se inicia el hombro y desde el que, entre dos suaves promontorios emerge el casquete somital del pico todavía distante. Estamos por encima de los 2450 metros de altitud y son las cuatro menos cuarto.

Casquete Somital de la Pala de los Rayos y comienzo de las hostilidades.

            Desde el lugar por el que hemos visto emerger el pico contemplamos todo el hombro salpicado de gendarmes dispuestos en muy suave ascenso y el casquete somital erguido y con una arista poco agradable.
            Unos neveros salpicados defienden la vertiente norte, la arista no tiene buen aspecto para transitarla y la opción pasa por buscarnos la vida en la vertiente sur no demasiado agradable por cierto.

Remontando una de las enormes placas cuarteadas en nuestro faldeo por el sur. 

            Al objeto de faldear los gendarmes vestidos de placas bastante lisas e inclinadas, sobre todo la primera hemos de perder una treintena de metros, pasar  junto a un nevero e iniciar la travesía horizontal de una segunda placa algo cuarteada para remontar la siguiente, muy erguida y junto a otro nevero residual, que nos permita faldear cuantos más gendarmes mejor.
            El ascenso de la placa lo hacemos por uno de sus laterales que está extraordinariamente cuarteado y nos permite un ascenso comodísimo a pesar de la pendiente, solamente con la preocupación de que no queden más gendarmes que faldear y el mal aspecto de la arista somital desde esta vertiente.  

En el final del Hombro de la Oeste de la Pala de los Rayos el asunto mejora. 

            Alcanzada la arista, su aspecto mejora y además parecen las “rayas” de la cara norte que se elevan suavemente por la pared  y que vamos a seguir como procedimiento de acercarnos a la cima. Si hay que trepar luego ya se trepará.
            Utilizamos tres viras  sucesivamente  sin apurar hacia la arista  hasta que alcanzamos un corredorcillo que guarda nieve todavía y que muy estrecho marcha directo a la cima.
            La pendiente es fuerte, la ladera está bastante descompuesta y tras trepar unos metros con repisas pequeñas decidimos tomar el corredor  y ganar unos pocos metros para salirnos al otro lado donde el terreno mejora.

Espléndida imagen de Retona desde la Pala de los Rayos.

            El corredor tiene la nieve completamente podrida y cruzarlo requiere compactar nieve para un solo apoyo en el que pierdo un metro. Al otro lado, la rimaya y la roca firme ayudan a treparlo para salir del mismo e inmediatamente alcanzar la Cima de la pala de los Rayos situada a 2619 metros de altitud. Son las cuatro y media y la vía ha quedado desvelada.

En la Cima de la Pala de los Rayos. 

            En la alargada cima cortada por las clásicas paredes que conforman la Norte de la Partacua domina la poderosa Arista Norte de Peña Retona muy vestida de nieve y de la que rescatamos con los ojos la faja superior que recorriéramos en su día como vía alternativa de ascenso a la cima  que obvia el paso de escalada para alcanzar la arista somital llegando por Punta Blanca. Más allá Puerto Rico, Punta Plana y Telera de Telonera. Al oeste las Samolas, Nevera, Collaradas, Cuchillares, Bucuesa, el Aguila, el Hombro de Escarra en el que está puesto nuestro mañana y la esbelta pirámide de Escarra. Más abajo Arbenuso Porrón  y Calcín separando los Puertos de Lana Mayor y Balsera y detrás  de Culibillas  a Royo, Tres Huegas, Tres Hombres, Sorpena,  Condiana, Tosquera, Pacino y al fondo con ciertas dificultades Midi, Pallas, Balaitus, Tendeñera…  y quedan más pero no está mal.

Iniciando el descenso hacia el Collado de Puerto Pobre o de la Canal Estrecha.

            Hacemos algunas fotos  e iniciamos el descenso de manera circular. Bajaremos por la cara sudoeste.

Bajando la Sudoeste de la Pala de los Rayos también cuarteada.

            Para ello iniciamos el descenso por la arista sur o sus inmediaciones buscando las zonas más cuarteadas que visten el casquete somital para bajar lo más cómodamente posible. Se trata de un descenso cuidadoso y pausado que nos deposita en el Collado de Puerto Pobre sobre los 2530 metros de altitud. Desde allí contemplamos la complicada salida de la Canal Estrecha y nos vamos para abajo, en dirección oeste, bolo a bolo y nunca mejor dicho. No queremos utilizar los neveros residuales que se estiran por la ladera para conservar las botas lo más secas posible pues nunca se sabe lo que necesitaremos al día siguiente ni lo que secará la noche. En algunos casos es mejor poner la venda antes de que aparezca la herida.

La Faja del Ganado de Canales desde la Sudoeste de la Pala de los Rayos. 

            Al agradable sol de la tarde en tan abrigado lugar y con un cielo que se ha ido limpiando a partir de las nieblas de la mañana, consumimos metros de descenso al encuentro del praderío que nos espera arrellanado por encima del Circo de Canales.

La Sudoeste de la Pala de los Rayos. 

            Alcanzada la comodidad del mismo giramos poco a poco al norte para entrar de la manera más cómoda al Circo de Bucuesa donde nos espera el ibón y la tienda tras una travesía suavemente descendente durante la que hemos ido contemplando la Baseta de Aurín y la Faja del Ganado de Canales por la que bajaremos mañana.

Volviendo hacia el Circo Lacustre de Bucuesa.

            Son las seis de la tarde cuando liquidamos la jornada vespertina. Luego picotearemos al sol de la tarde unas aceitunas para beber más que otra cosa. Daremos la vuelta al ibón para hacer algunas fotos con luces cambiantes y cenaremos antes de que el sol se ponga destrozado por los Cuchillares.

Atardecer en el Ibón de Bucuesa.

Luces y colores en el Ibón de Bucuesa.


            Queda pedazo de sol en la Pala de los rayos pero aquí junto al ibón se está de cine dentro de la tienda sobre el mullido de la hierba y con el agradable dulzor del chocolate y otras laminerías. ¡Que venga la noche cuando quiera!

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