12 ago. 1999

7-99. PICO MIR Y PUNTA DELMAS, LOS OCCIDENTALES DE LA MLADETA I. 12-8-1999.

Pico Mir desde Punta Delmás.
 
La Besurta, La Renclusa, Ibones de Paderna, Collado de Alba, Corredor Sur, Pico Mir y Punta Delmás.

12-08-1999.

Salida 18 h. Llegada 10 h.

Mixto.

Fácil.

2 d.

Ascensión.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de la Maladeta procedente de Prames. Vía en amarillo.


            Habíamos vuelto del Atlas con ese regusto que te dejan las montañas cuando no se cumplen todos los objetivos propuestos y además con ese estado de ánimo con el que no se puede emprender  empresa de ningún tipo, es decir, como si aquí nos hubiera dejado la riada. Se trata de una experiencia de la que querría conocer realmente las causas que conducen a esta situación que experimentamos y no precisamente por primera vez. Yo imagino que algo tendrá que ver la altitud y la presión con el tema. Pero qué se le va a hacer, habrá que conformarse con eso de que “no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.”

            Mi chica tiene vacaciones y decidimos marchar a Benasque con alguna disparidad de enfoque, pero a Benasque a por dos actividades sencillas y en principio dos días y medio más un sábado desprogramado pues Biola estará nadando en Grañen.

            El miércoles día 11de Agosto del 99  es el último eclipse total de sol del siglo y milenio. Mientras termino de prepara los bártulos por la mañana, observo el eclipse que aquí no llegará a ocultar al sol más allá del 80 %.También es el día del fin del mundo para los fallidos intérpretes de Mostradamus; pero nosotros, poco crédulos, haciendo caso omiso a tales predicciones, nos aprestamos para hacer lo mejor de este mundo  y del que puede venir tras su anunciado fin: irnos al monte.

            Comemos, marchamos Guarguera adelante, en Boltaña veladores a la sombra y en Benasque un pueblo hecho polvo con tanta ampliación, nada que tenga que ver con aquella medalla de pueblo que conociéramos.

            El Plan de Senarta está medio vacío y el Plan de Baños igual. ¿Dónde está la gente?

            Aparcamos en el Plan de Sarra y nada más cambiarnos de ropa llega el autobús: lo hace cada cuarto de hora y subimos solos. Son las seis menos cuarto.

            Son 550 pesetas dos idas y dos vueltas incluyendo la conversación con el conductor. En el valle se quiere el dinero del turista pero sin dar servicios a cambio, con lo que el futuro tiene poco idem.

Cubeta Lacustre y Pico Paderna. 31-7-04.
 
            A las seis y diez nos echamos al monte a 1900 metros de altitud, en dirección sur cruzamos el Barranco de la Valleta y por camino trillado entre turistas y montañeros nos llegamos al Refugio de la Renclusa a 2140 metros de altitud. La tarde está estupenda y subimos relajadamente pues las mochilas no pesan gran cosa.

            Son las siete menos cuarto cuando contemplamos y rodeamos las interminables obras de ampliación del refugio y atravesando el Barranco de la Renclusa por el puentecillo nos vamos hacia el oeste en busca de los Ibones de Paderna que alcanzamos a las siete y diez.

            Se queda Rosa junto al superior mientras yo me voy camino arriba en busca de un lugar menos descarado para acampar, ya que está prohibido.

Poco más adelante, junto al Torrente de Alba, lugar por el que discurre el camino que hemos de llevar al día siguiente, encuentro un buen lugar para acampar a 2300 metros de altitud, más abrigado que el de los Ibones de Paderna en el que acampamos el año anterior.

Pleta de Paderna. 3-7-08.
 
            Plantamos la tienda, preparamos enseguida las mochilas del día siguiente y nos hacemos la cena. Hace fresquillo aquí al inevitable sudor del ascenso con las mochilas a la espalda.

            A las ocho y media nos vamos al otro lado del barranco elevándonos sobre los desprendimientos  del Pico de Paderna. Desde allí contemplamos la Arista de los Portillones, La Maladeta con su glaciar, el Collado de la Rimaya, los Tres Picos Occidentales de la Maladeta, los Dientes de la Maladeta, el Collado superior de Alba y al Arista de Alba. La vista es sensacional pero hace fresco y a las nueve menos cuarto nos empiltramos en el saco para entrar en calor y accedemos a la gloria. Poco después llegará la noche y el sueño al blando tacto de la jugosa pradera alpina y al suave murmullo de las rumorosas aguas del torrente.

            Cuando el despertador toca a las siete menos cuarto del 12 de Agosto ya estamos preparando el desayuno. Es de día, lo que supone un cambio notable con respecto a Marruecos. Queremos aprovechar la luz para que a la vuelta podamos descansar un poco mientras esperamos que a las ocho de la tarde abran la barrera de Vallibierna.

            El cielo está nublado y algunas nieblas se agarran en las cimas de la Maladeta a pesar de que durante la noche ha estado el cielo totalmente estrellado.
 
La Norte de las Maladetas desde Paderna.2-9-10.
 
            A las siete iniciamos la marcha pues no corremos el riesgo de tener que deambular por terreno desconocido y complejo en el que se puede desorientar uno fácilmente, y además espero que se ventile el día.

            En dirección oeste iniciamos el camino para virar inmediatamente al sudoeste atravesando la pedrera granítica en la que confluyen todos los torrentes que bajan de la Zona de Alba. Atravesado el pedregal nos incorporamos hacia el espolón que baja por la orilla izquierda del Torrente de Alba.

            El transitado camino alcanza la pradera alpina y poco más arriba, terminada ésta se orienta al sur al encuentro de la Cresta de Tuca Blanca. Subimos tranquilamente a un ritmo normal  de 400 metros por hora. Las nubes, entre tanto, siguen con su tránsito de oeste a este, no bajando más abajo de los 3000 metros.

La Norte de Mir y Delmás desde debajo del Collado de Alba.
 
            Sorprendemos a cuatro sarrios que están haciendo la mañana, levantamos el vuelo de una pareja de perdices nivales, y ya muy arriba y próximos al Pico de Alba, nos orientamos ya directamente hacia el collado bajo el que nos espera un reducido nevero residual que probaremos en su parte inferior: no le queda casi nada de la nieve de temporada y por tanto nos enseña el hielo glaciar.

            Por la zona derecha en la que queda esa poca nieve avanzamos al encuentro de la parte superior del pedregoso e inestable corredor que tras estrecharse desemboca en el Collado Superior de Alba acotado con 3075 metros de altitud, cuando son las nueve de la mañana y el viento que reina en el lugar impide el asiento de las nieblas que son empujadas hacia arriba.

            En el mismo collado una cita nos invita a girar al este tal y como es nuestra intención. La arista que allí nace se pone de pie inmediatamente para culminar con el primer resalte importante que nosotros interpretamos como la Punta Delmás y que he fotografiado antes de llegar al collado.

La Norte de Punta Delmás.
 
            La ladera sur es un enorme canchal que se va encumbrando en busca de las cúspides de la arista. Nosotros, sin pérdida de tiempo, iniciamos su tránsito en ascenso siguiendo dispersas trazas de camino y algunas citas. Sabemos que en media hora estaremos arriba.

            Las nieblas nos respetan y no necesitamos tanto tiempo. A las nueve y veinte hacemos cima en el Tercer Pico Occidental de la Maladeta también llamado Pico Mir, situado a 3185 metros de altitud, un enorme caos de losas totalmente desarticulado.

En la Cima Delmás. Detrás Mir y Sayó.
 
            Allí tenemos, efectivamente al noroeste, la cúspide que he fotografiado desde abajo. Una arista fácil de unos 50 metros de desnivel  conduce a un pequeño collado y desde allí, una trepada fácil buscando camino de paso nos conduce hasta los 3170 metros de altitud de la Punta Delmás. Hemos empleado veinte minutos de cima a cima y estamos en el segundo tresmil de la jornada, cuando son las diez menos veinte.

Desde la Cima del Pico Mir la Ladera Oeste de Sayó.
 
Hacemos una fotografía, confirmo la situación con los Dientes de la Maladeta rompiendo el glaciar del mismo nombre 300 metros más abajo, y sin más nos damos la vuelta por el mismo camino por el que hemos venido, comprobando que no se trata de una vía única y sin poder hacer la foto de la Cresta de Alba sitiada por las nieblas.

            Veinte minutos después recogemos la mochila que al final ha dejado Rosa al iniciar el ascenso, y en la cima de nuevo del Pico Mir hacemos una fotografía con la cruz de hierro que está suelta y colocada entre dos piedras, y echamos un trago.

 

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