3 ago. 2006

13a-06. DE ANDORRA A CAMPRODON. ETAPA 1. ARINSAL-ARINSAL. 3-8-2006.

 
Cara Este de Coma Pedrosa.

Arinsal, Barranco de Coma Pedrosa, Refugio de Coma Pedrosa, Estanis de Coma Pedrosa y Portela de Baiau. Vuelta por el Collado Norte de Coma Pedrosa, corredor este y pista a Arinsal.

03-08-2006.

Desnivel ascendido 1360 m.

Desnivel descendido 1370 m.

Distancia recorrida 25000 m.

Tiempo efectivo 06:10 h.

Mixto.

Fácil.

Travesía.

Agua en el Barranco y Refugio de Coma Pedrosa y  en el Estany Negre de Coma Pedrosa.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Arinsal procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            La Primavera del 2006 había resultado algo atípica ya que tanto antes de la artroscopia de mi rodilla como después, nos habíamos visto parcialmente limitados de cara a nuestra actividad montañera. Fue a finales de Mayo

            Después de le operación y aprovechando que “estaba en garantía” la probamos debidamente. Ya se sabe que el verano se pasa enseguida y nunca se hace todo aquello que se planea o al menos así nos parece. Estuvimos a primeros de Julio en Turquía, luego unos pocos días en la Playa, pasamos Santiago en casa como nunca y nos fuimos a Cotiella como aperitivo de lo que iba a venir después.

            Yo había preparado al principio del invierno pasado un poco de travesía como continuación de la que hiciéramos en el 2004 y ese iba a ser nuestro reto. Habíamos llegado hasta el Refugio de Baiau y pretendíamos continuar a partir de allí atravesando Andorra y entrando a Gerona para terminar en Camprodón.

             A nosotros nos gusta la alta montaña y el GR 11. no es una Alta Ruta salvo en contados lugares. Lo que conocimos en Navarra poco menos que nos defraudó, lo de Lérida a excepción del parque nacional de Aguas Tuertas pues lo mismo y ahora teníamos esperanzas en Andorra y Nuria.

            La logística de la travesía es sencilla: son ocho días de actividad seguidos con un avituallamiento en medio, en Puigcerdá. Por lo demás seremos autosuficientes pues los refugios por los que pasamos no nos vienen nada bien y hay que llevar material de acampada.

            Llega el Jueves día 2 de Agosto temprano, a las seis menos diez estamos recogiendo a Juan en su casa y a las seis, puntuales como relojes suizos emprendemos viaje.

            Bajamos hasta Binéfar, Alfarrás hasta Balaguer en donde nos incorporamos a la carretera que sube de Lérida a Andorra.

A la entrada de Seo de Urgel tenemos la oficina de turismo en la que nos facilitan los horarios de autobuses entre Seo y Puigcerdá. Hay tres posibilidades.

            Luego vienen los 10 kilómetros hasta entrar en el Principado de Andorra con algo más de circulación y con una pequeña detención en la frontera y de allí para arriba colas y atascos. Andorra parece ser que no ha cambiado demasiado a pesar de los notables esfuerzos para mejorar el intenso tráfico en un valle absolutamente angosto y superpoblado.

Luego de La Masana llegamos a  Arinsal.

Paramos en el pueblo pues lo imaginaba más plano y amplio según la idea que me había hecho con el Google y tras comprobar los horarios de autobuses nos vamos hacia la Estación de Esquí de Arinsal, fin de la carretera  e inicio de nuestro camino para el día siguiente.

Comienzo de nuestra trevesía en Arinsal con la Ladera de Percanela.
 
            Son las once de la mañana cuando alcanzamos el aparcamiento más alto de la estación. Nos orientamos y buscamos un lugar para comer tranquilamente, un lugar para que mis socios pasen la tarde, buen sitio para plantar la tienda a la noche y, de paso, el GR 11.

            Encontramos el GR 11. con bastantes balizas rojiblancas y un buen lugar a la sombra y junto al Barranco de Coma Pedrosa para comer y organizarlo todo.

            Comemos al gusto como lo hacen los reos la víspera del viaje al encuentro con la parca y con cierto nerviosismo mezcla con prisa: a mí me queda una jornada complicada para la que necesitaré todo el tiempo posible.

            Hemos descargado todo lo que nos hemos de llevar con nosotros y tras cargar lo que ha de quedarse en el coche me despido y me voy para abajo con el coche.

            La bajada hasta salir de San Julia de Loira, aproximadamente 25 kilómetros, se me lleva una hora de reloj.

            Relleno el depósito de gasolina un poco más barata que en España y ya a buen ritmo me llego hasta Seo de Urgel y sin entrar en el pueblo marcho hacia Puigcerdá.

            Hay un poco de tráfico y la carretera no es demasiado buena, así que, se lleva su tiempo hacer los 48 kilómetros que hay. A pesar de ello a las dos y media entro en Puigcerdá, localizo las dos plazas circulares y en una calle próxima, sin tráfico aunque es un poco estrecha, aparco el coche. Allí se va a quedar justo en el inicio de la carretera que lleva a Aje: el GR 11.

            El autobús del mediodía sale a las tres y cuarto pero a las tres menos diez ya estoy haciendo dedo en la carretera a Seo de Urgel. No es la carretera de montaña con poco tráfico, ideal para hacer autostop, pero que le vamos a hacer.

            Pasa la hora del autobús y que si quieres, no veré tal autobús y creo que debería pasar obligatoriamente por aquí.

            Cuando la cosa se está empezando a complicar pues son ya las cuatro y diez me para un chileno que trabaja en algo de estaciones de esquí y que va, ni más ni menos, hasta Andorra. ¡Toma ya! Me deja cerca de la parada del autobús que va a La Masana.

            Luego tomaré el autobús que va a Arinsal. No tengo ganas de caminar media hora larga para arriba y finalmente a las siete menos diez llega y diez me doposita en la última parada que es, ni más ni menos, el último aparcamiento de la estación de Arinsal.

            Mis socios sonríen cuando me ven llegar. ¡Misión cumplida!

            Rosa se ha aburrido como una india guardando las mochilas mientras que Juan ha bajado al pueblo para localizar cómo estaba el patatar de la continuación

            Lo primero que hago es comprobar que el GR 11. no va por el barranco, sigue una amplia pista. Me lo confirma un grupo que baja de hacer el Pico Coma Pedrosa. El barranco coincide con la pista poco más arriba.
 
            Luego nos vamos al pequeño pic-nik y mientras los socios preparan la cena yo me encargo de preparar el terreno con la arena para plantar la tienda.

            A las ocho cenamos tranquilamente pues hace una tarde estupenda, casi calurosa para el lugar en el que nos encontramos y no es consecuencia de otra cosa más que el cielo se ha encapotado un poco. Para mañana dan un día regularcillo con bastante riesgo de lluvia pero ahora nadie lo podría asegurar.

            Sobre las nueve y aprovechando que por la carretera solamente suben los ocupantes de un bloque de apartamentos y no hay movida, plantamos la tienda, preparamos las mochilas y organizamos lo que hemos de dejar escondido para no marchar mañana cargados con todo, ya que hemos de volver a pasar por aquí.

            Son casi las diez de la noche que llega a toda pastilla cuando nos empiltramos. La noche será cálida y se hará calor.

            No hemos puesto despertador pero no es necesario. A las seis y veinte, cuando ya se ve un poco nos levantamos al día 3 de Agosto.

            Juan y yo recogemos mientras Rosa prepara el desayuno. Una vez desayunados, montamos las mochilas, ponemos dentro de un saco de basura todo lo que no vamos a llevar y lo escondemos encima del pic-nik.

            Cuando volvemos para coger las mochilas, son las siete, para iniciar la marcha se echa a llover. ¡Bueno!

            Nos refugiamos bajo el alero de la casa, nos sentamos en unos trozos de madero que hay por allí y nos disponemos a esperar. El cielo que se ha puesto gris y uniforme en un santiamén nos regala con una lluvia fina y pertinaz que promete un buen remojón para el caminante.

A pesar de todo la lluvia resulta ser un tanto irregular y las nubes comienzan a moverse lo que nos invita a aprovechar un momento en el que prácticamente cesa de llover, nos ponemos las capas y nos echamos al camino. Son las ocho de la mañana.

 Hemos de transitar una pista en principio por lo que podemos caminar aunque llueva y si llueve mucho nos podemos quedar en el Refugio de Coma Pedrosa y darnos la vuelta desde allí sin llegar a la Portela de Baiau, pero todo eso ya se verá.
 
Llueve de camino de Coma Pedrosa.
 
            El camino tras la primera vuelta de la pista se orienta prácticamente en dirección oeste y asciende con cierta consistencia en principio a través de un pinar algo mezclado. Enseguida el GR 11. se bifurca y nosotros dejamos la pista para irnos por camino balizado próximos al barranco. La pista asciende hacia un rellano para hacer un circuito de estanis y volver por el Refugio de Coma Pedrosa. Nosotros lo vamos a hacer al revés.

            El camino se arrellana un poco cruza el barranco y continúa en ascenso por su orilla derecha. La lluvia no es muy consistente pero a pesar de ventilar las capas nos humedecemos con el sudor.

Hierba de algodón debajo del Refugio de Coma Pedrosa.

            Poco más arriba localizamos la Cascada de Coma Pedrosa y adelantamos a una pareja de ingleses con los que charlamos un poco.

Pico de Port Vell promesa de un mejor día.
 
            Dejamos a nuestra derecha la cascada cuando ya el bosque está prácticamente desaparecido, pasamos de nuevo el barranco y por su orilla izquierda ascendemos un resalte que nos conduce a un collado herboso cuando el sol quiere aparecer por medio de los jirones de las nubes entre la arista que une los picos Negro y Port Vell.

Llegando al Refugio de Coma Pedrosa.
 
            El collado da acceso a un rellano herboso que cuenta con una pequeña cabaña de pastores en la parte norte, lugar por el que se va el camino. Nosotros giramos un poco al sudoeste y ascendemos una corta ladera herbosa que nos deposita en el Refugio de Coma Pedrosa cuando son las nueve de la mañana.

            El refugio situado a 2260 metros de altitud está guardado. Se trata de un refugio mediano que se ha debido de poner en marcha para acoger al montañismo del Coma Pedrosa. Nos quitamos las capas  y nos introducimos al comedor para secarnos un poco, comer algo y ver qué pasa.

            El comedor está fresquillo y la gente deambula por allí indecisa. Yo me cambio de camisa aunque no espero que con este ambiente se seque y nos sentamos a almorzar.

            Se nos hacen las diez entre que almorzamos, charlamos y nos informamos del circuito de los lagos. Nos dice uno de los guardas que el tiempo se arregla de ahora en adelante confirmando las previsiones que tenemos. Solamente nos advierte de las nieblas en altitud.

Camino a Port de Baiau desde el refugio.
 
            Algunos salen del refugio pues ha cesado la lluvia entre tanto y nosotros hacemos lo propio cuando son las diez de la mañana, vamos detrás de una pareja que se encamina hacia la Portela de Baiau. Ni siquiera echamos una mirada al Estany de las Truites que está junto al refugio. Tenemos otros intereses.

            Para retomar el camino a la Portela de Baiau hay que progresar en horizontal a media ladera vestida de ericas y rododendros, en dirección noroeste y avanzar hacia el valle por el que el camino asciende suavemente.

            Reencontramos el camino perfectamente balizado y ascendemos medianamente pero de forma consistente adentrándonos en un circo metamórfico de marcados colores oscuros. No llueve pero las nieblas nos regalan un ambiente muy húmedo que a pesar de todo damos por bueno.
 
El Rellano del Refugio de Coma Pedrosa.

Estany Negre Inferior de Coma Pedrosa.

            Viramos con el camino al norte y alcanzamos el lecho de un minúsculo estany que superamos por su orilla izquierda y junto al barranco de alimentación que proviene de otro estany superior.

Estany Negre bajo la Arista Sur de Baiau.
 
Se trata del Estany Negre de Coma Pedrosa situado a 2650 metros de altitud que también se rodea por su orilla izquierda, lugar en el que parte el camino al Pico de Coma Pedrosa.

            Juan ha dejado la mochila y se ha ido para arriba a pelear con las nieblas. Yo le digo a Rosa que no haga tonterías y que prosiga, que podemos dar por bueno lo bueno. Juan volverá enseguida pues no hacía nada entre las nieblas.

En la Portel de Baiau viento y nieblas.

            Superada la cubeta lacustre  un amplio corredor nacido en la cara sur del Pico de Baiau nos permite ganar los últimos metros que nos depositan en la infernal ventolera que sopla en la Portela de Baiau situada a 2757 metros de altitud. Son las doce menos cuarto.
 
            El momento es infernal pero allí abajo, al noroeste están los Estanis de Baiau y el refugio. La verdad es que están relativamente cerca y la impresión es más favorable de la que sacamos cuando hace dos años llegamos hasta el Refugio de Baiau.

 


Estanis y Refugio de Baiau.

           
Llega la pareja detrás de nosotros, intercambiamos fotografías con más voluntad que apetencia, ellos se van hacia Vall Ferrera y nosotros nos apartamos de la ferocidad del viento en el collado recostándonos hacia la cara sur del Pico de Baiau.     

            En el mismo collado y hacia el norte parte un camino que conduce a la Roca Entrevesada y, luego lo sabríamos, al Circuito de los Estanis. Pero nosotros estamos en el límite inferior de las nieblas y tenemos nuestras dudas.

            Mientras me abrigo localizo un par de citas y con ellas nos vamos hacia un collado que se adivina al nordeste. Perdemos las citas en medio de una considerable pedrera metamórfica pero nos alargamos hasta el collado que es una brecha con acceso relativamente fácil por ambas vertientes.
 

Inicio del Corredor Este de Coma Pedrosa.
 
            El descenso hacia el este es bastante vertical pero está transitado. Así que, como nos lleva en dirección aceptable, por allí nos bajamos aunque no haya señales del GR., lo que evidencia que no estamos en la ruta de los estanis.

            Se trata de un corredor rectilíneo que se articula en tres tramos. El superior es muy vertical pero con camino practicado a base de repetidas lazadas sobre inestable pedrera metamórfica. Nos conduce a un gran rellano ocupado por una enorme pedrera que transitamos en descenso diagonal hacia las paredes del lado derecho del corredor, guiados por citas.

La Parte Superior del Corredor este de Coma Pedrosa.

El rellano conduce a una enorme rampa algo inclinada que se remata en un espolón herboso del que nosotros salimos por la derecha del mismo: un embudo herboso y muy tieso que se pone vertical en la parte final  y que a través de un estrangulamiento complicado por la humedad de una surgencia, nos deposita en el cono de deyección del corredor también  muy inclinado que es  la tercera parte y  final del mismo.

Parte Inferior del Corredor Este de Coma Pedrosa.
 
En el rellano al que llegamos hay un pequeño refugio de pastores y es el lugar al que llegan los paseantes del circuito de los lagos y no me extrañaría que la mayoría desista de completarlo ya que la salida para arriba es un paredón de mucho cuidado, de esos de los que hacen que te tiemblen las patas.

El rellano bajo el Corredor Este de Coma Pedrosa.

El Collado Norte de Coma Pedrosa estará sobre los 2750 metros de altitud y el refugio se encuentra sobre los 2200 metros. Allá arriba se han quedado las nieblas y aquí abajo hace ahora un día espléndido de sol. Paramos a echar un trago y comer un poco pues son las dos de la tarde.
 
Camino hacia los estanis desde el rellano.

Poco después continuamos con nuestro descenso e inmediatamente alcanzamos la pista que sube desde Arinsal.

Cono de Deyección del Corredor Este de Coma Pedrosa.
 
Está muy poco transitada y en regular estado en su tramo superior pero enseguida mejora para dar acceso a unas casetas de pastor y unos depósitos de agua.
 
Pista hacia Arinsal.
 
La Cascada de Coma Pedrosa

Comemos frambuesas que están deliciosas y contemplamos el Barranco de Coma Pedrosa con su cascada ahora libre de nieblas y a la cálida luz del sol de la tarde

Cara Sur de Coma Pedrosa.
 
En tres cuartos de hora nos llegamos al pequeño pic-nic de la Estación de Esquí de Arinsal. Son las tres y cuarto de la tarde.

Ponemos a remojo los pies en el barranco, nos aseamos, bebemos y comemos un poco y recomponemos las mochilas al sol y sombra del lugar y de la tarde.

A las cinco menos cuarto  nos ponemos de nuevo en marcha carretera abajo para pasar bajo el túnel del paranieves y alcanzar las casas más altas de Arinsal.

Contemplamos el tremendo impacto de la estructura de hormigón del enorme complejo urbanístico que parece abandonado y sin futuro, a Dios gracias, y localizadas las citas las seguimos para abandonar el pueblo por su parte sur a través de una calle que es la carretera que asciende a una urbanización, el Mas de Ribafeta, en la orilla derecha de un barranco seco.

Cuando la carretera cruza el barranco por última vez para irse de llano hacia unos edificios en obras, el GR 11. se introduce en un empinado camino que transita la orilla izquierda del barranco en fuerte ascenso.

Unos metros más arriba aparecen unas pequeñas fajas de terreno planas y abandonadas para el cultivo y allí nos vamos a quedar para montar nuestro campamento alrededor de los 1530 metros de altitud. Son las seis menos veinticinco y estamos donde queríamos estar tras haber subido 1360 metros, bajado 1370 metros y recorrido 24,5 kilómetros caminando efectivamente seis horas y diez minutos.
 
Para ver más fotos.

También puedes ver la Continuación.

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