9 ago. 2006

13g-06. DE ANDORRA A CAMPRODON. ETAPA 7. NURIA-PRADOS DE LLIENS. 9-8-2006.

Estanis de Carança.

Nuria, Valle de Noufonts, Collado de Noufonts, Pic de Noucreus, Coma de Vaca, Tirapits, Col de la Marana, Refugio de Ull de Ter, Setcases y Praderíos de Lliens.

09-08-2006.

Desnivel ascendido 1689 m.

Desnivel descendido 1926 m.

Distancia recorrida 24500 m.

Tiempo efectivo 09:20 h.

Sol.

Fácil.

3 p.

1 d.

Travesía.

Agua en Nuria, en el refugio de Ull de Ter, en Setcases y en los Prados de Lliens.

 Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Nuria a Setcases procedente de Prames. Vía en amarillo.

Mapa de Setcases a Pla de Lliens procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            El suelo está duro al ser de madera pero se está caliente y a salvo de contingencias desagradables.

            Son casi las seis y media de la mañana y me levanto con prisas: sigo con una diarrea descomunal  que no ha cortado el tanagel que tomé ayer por lo que tendré que tomar más. El 9 de Agosto de 2006 empieza complicado.

            A pesar de ello no me encuentro mal pero ya veremos.

Camino en el valle de Noufonts y puente que no tomamos.
 
A las siete y diez dejamos todos juntos nuestro “hotel de noche”, los vascos se van al bar a desayunar, van a otro ritmo que nosotros aunque vayan en la misma dirección y a lo mismo, y nosotros salimos en dirección norte por el camino balizado del Valle de Noufonts el orientado más al norte y que recorrió Juan ayer, a pesar de que hay un puente sobre el Barranco de la Coma de Mulleres que indica claramente tomarlo.

            Seguimos balizas rojas y blancas en suave ascenso por la orilla izquierda del barranco y alcanzamos el rellano final del circo, lugar en el que podíamos haber acampado y de pronto se pierden las balizas.

Las nieblas esperan que cambiemos al Valle de Noufonts.
 
            El camino al norte se cierra en un circo de paredes escarpadas en las que aparecen el Collado de Nuria al noroeste, el Pico y el Collado de Eina al norte y la arista que baja del Pico Noufonts al este.

Collado de Noufonts en su vertiente sudoeste.
 
 Buscamos visualmente pero no localizamos nada de nuestro interés por lo que viramos al este y ascendemos hacia un par de collados suaves en la Arista Sur del Noufonts.

Arriba, cada uno por nuestro lado, tratamos de localizar balizas en una ladera muy suave  que es la orilla derecha de un barranco intermedio y subsidiario del Barranco de Mulleres.

Parece el camino lógico hacia la arista y consecuentemente nos vamos en dirección este y en suave ascenso para atravesar la pradera y localizar el camino.

Atravesamos el barranco que baja del Coll de Noufonts y me voy en horizontal al encuentro del camino que sube por la orilla izquierda del barranco  y que está balizado.

Poco más arriba nos reunimos y comentamos que este valle si habría sido mejor para acampar pues, más amplio, ofrece muchos lugares al efecto.

El Valle de Noufonts y el collado de paso desde el Valle de Enia.
 
Una pedrera metamórfica en la que desde abajo hemos localizado el camino nos conduce en fuerte ascenso al Collado de Noufonts a 2645 metros de altitud. Nos hemos parado un poco antes de llegar para abrigarnos y cuando llegamos al collado quiere entrar el sol pero lo que de verdad entra es un ventarrón de esos que no te dejan claro si es más fuerte o frío. Las nieblas juguetean en la cresta.

Ascendiendo hacia Noucreus.
 
Una mirada a la Arista Este del Pico Noufonts de sencillo ascenso y nos orientamos al este-sudeste para iniciar el ascenso de la Arista Oeste del Pico Noucreus.

Nos cruzamos con un trío con perro que bajan y se van hacia el Noufonts al trote mientras nosotros proseguimos hacia arriba por camino y contra el viento que entra por todas partes.

La arista es rocosa y erguida aunque fácil y cuenta con un vivac de fortuna en plena arista que se encuentra ocupado todavía  ahora que van a ser las nueve de la mañana.

PIco de la Fosa del Gigante desde Noucreus.
 
Noufonts desde la Cima de Noucreus.
 
Enseguida alcanzamos la plana cima del Pico Noucreus situado a 2809 metros de altitud. Hacemos alguna foto y en pleno vendaval he de cambiar la tarjeta de la cámara. Luego proseguimos cresta adelante fundamentalmente en dirección este.

Collado de Carança.
 
Descendemos suavemente hasta el Collado de Noucreus situado a 27 85 metros de altitud para subir también suavemente al Pico de la Fosa del Gigante de 2805 metros de altura. El viento nos zarandea pero la vista norte es espléndida sobre todo la Fosa del Gigante que nos regala con el Estany Bleu y el Estany Noir que se continúan más al norte con los Estanis de Caranca. La imagen desde el Coll de Caranca es sensacional a 2730 metros de altitud. Al sur tenemos la Coma de Mulleres que nos habría permitido subir directamente hasta aquí por el valle en el que estaban trabajando las máquinas en la ampliación de la estación de esquí, es la vía más al este de las tres que nacen en Nuria y nosotros nos hemos ido por la norte. Me encuentro bastante bien y doy algunas vueltas para hacer bonitas fotografías.

Ascendemos suavemente  y en un pequeño faldeo al abrigo del viento nos paramos a almorzar cuando son las diez de la mañana.

Yo sigo con mi miedo y mi agua de limón que los socios no quieren compartir, no vaya a ser que lo mío sea contagioso.

La Coma de Freser.
 
Media hora después, nos hemos puesto crema protectora pues el sol conjuntamente con el viento pueden hace estragos en nuestra piel, continuamos adelante hacia  el este por un camino que conduce a la Coma de Vaca y el Pico de Vaca a 2824 metros de altitud y desciende suavemente hasta el Coll de Tirapits situado a 2791 metros de altitud y adornado de una profusión inusitada de cruces conmemorativas, piolets, placas y zarandajas similares.

Otra imagen de los Estanis de Carança.

Picos de Freser y Bastiments.
 
A nuestra izquierda aparecen El Pico del Infierno, el Pico Freser y se empieza a perfilar el Bastiments, a nuestra derecha y hacia el hondo la Coma de Vaca y se empieza a ver la Coma de Freser. Pero antes hemos de iniciar un fuerte descenso primero por un anchísimo camino y luego a través del circo de la Feixa Llarga en la que encontraremos gente y un refugio en pésimo estado con radioteléfono.

En el praderío del rellano hay ganado vacuno y algún sarrio que comparte majada pero la estampa más deliciosa es la de un ternero recién nacido al que su madre lo ha puesto en un terreno un tanto delicado para él y que falto de fuerzas se cae una y otra vez e incluso rueda para abajo totalmente desvencijado. Le va a costar sudores salir de allí.

Col de la Marrana y Gra de Fajol de Dalt.
 
Cruzamos el recién nacido Río Freser e iniciamos un suave ascenso que nos conducirá enseguida al amplio Coll de la Marrana a 2520 metros de altitud copado de caminantes y turistas que han venido hasta aquí para fotografiar el Bastiments, un pico emblemático para los catalanes

La Sudeste de Bastimets desde el Col de la Marrana.
 
Tenemos al sudeste la pirámide esbelta del Gra de Fajol y al noroeste la enorme mole del Bastiments y al este, discreto y oscuro se perfila el Canigó.

En el Col de la Marrana con el Canigó.
 
Son las once y media pasadas y hacemos fotos como los demás.

¿De dónde sale tanta gente? Pues muy sencillo, debajo de nosotros está la Estación de Esquí de Valter 2000. La carretera sube como poco hasta los 2000 metros, un poco más arriba está el Refugio de Ull de Ter y de aquí al Coll de la Marrana hay un repechillo de nada.

Canigó mientras bajamos a Ull de Ter.

Nosotros nos vamos para abajo y enseguida alcanzamos una de las pistas de esquí que pasa enseguida por el Refugio de Ull de Ter situado a 2200 metros de altitud.

En el refugio de Ull de Ter.
 
Se trata de un amplio refugio guardado que tiene concurrencia a estas horas. Ni siquiera le echamos un vistazo. Proseguimos para abajo por la orilla izquierda del barranco,  sorprendidos por la presencia de una pista por la orilla derecha del mismo que no tiene arrastre propio. El tema se soluciona enseguida: la pista  cruza artificialmente el barranco y se baja hasta un pequeño estacionamiento de la estación desde el que se puede remontar con una silla.

Hasta allí nos llegamos tras tocar un par de veces la sinuosa carretera que asciende hasta un enorme aparcamiento superior desde el que salen la mayoría de los remontes mecánicos.

Es la una menos cuarto y junto al barranco nos detenemos. Es pronto para comer pero yo al menos tengo ganas de remojarme los pies y descansar un poco.

El agua del barranco baja congelada, la noche ha sido fría sin paliativos. Los pies en el agua duelen enseguida pero a cambio se descansan un montón. Al sol se está de cine protegidos del viento.

Comemos luego tranquilamente  y sobre las dos nos ponemos en marcha de nuevo por la carretera hacia abajo, nos espera Setcases.

En algún momento hemos dejado las balizas porque no las volvemos a ver. Sabemos que el camino tiene que ir por la izquierda del río pero no precisamente por la carretera que es por donde vamos con la esperanza de que en algún momento aparezca el camino pero no va a ser así.

La carretera desciende a media ladera por la orilla izquierda del río pero enseguida se queda colgada pues el río se ahonda y no nos queda otro remedio que proseguir por ella hacia abajo ya que no encontramos ningún camino que baje al río.

La carretera, como todas se hace larga y aburrida. Da un par de lazadas fuertes y vuelve hacia el sudoeste hasta que alcanza la orilla del río. Entonces volvemos a encontrar las balizas y con ellas, prácticamente de llano contemplando algún que otro chalet encantador, una horrorosa cantera abandonada y unos prados jugosos como pocos llegamos a Setcases cuando son las cuatro y cuarto. Estamos a 1265 metros de altitud.

Setcases es ahora “Seticientescases” es lo que se lleva en estos tiempos. Me quedo en la fuente del pueblo mientras mis socios se van de compras. Charlo con un abuelo y espero.

Cuando los socios llegan les pongo al corriente de mis averiguaciones y como ya teníamos calculado cogemos un poco de agua y nos ponemos en marcha de nuevo.

Son las cinco. Cruzamos el pueblo, alcanzamos de nuevo la carretera y el puente por el que pasamos a la orilla derecha del Freser. Para tomar un camino que se interna en la Vall Hobre elevándose sobre la orilla izquierda del barranco.
 
Setcases desde la subida a Pla de Lliens.

El camino que es una pista asciende fuertemente y nos mete en sudores enseguida. El sol pega en la espalda machaconamente y los pantalones se pegan en las piernas como pocas veces se nota así. Subimos con la idea de que enseguida encontraremos algo para poder acampar con agua pero no va a ser así.

El valle es bastante angosto y la ladera izquierda muy erguida. De esta manera no es fácil encontrar rellanos.

Algo arriba encontramos unas pequeñas praderas inclinadas y perdemos las balizas. No nos quedará más remedio que proseguir hasta el Pla de Lliens que allí si habrá llano y agua.

Desde el Bosque de Lliens los Gra de Fajol.
 
Seguimos un camino y otro, pasamos algún barranco con agua de dudosa cualidad pues hay bastante ganado y el Pla que no aparece.

Ascendemos un poco de frente dejando los caminos que llevábamos  y tampoco no localizamos ningún llano. Finalmente optamos por recuperar el camino que traíamos finalmente y volver sobre nuestros pasos hasta recuperar las balizas.

Lo hacemos en los pradillos inclinados. El camino se iba para arriba en lugar de seguir en horizontal.

Poco más arriba localizo una surgencia, echamos un trago y rellenamos todo por si encontramos algún lugar para acampar sin agua.

Ultimo campamento bajo Pla de Lliens.
 
Así es pues enseguida llegamos aun pequeño rellano despejado de arbolado en medio del vestido pinar y allí nos vamos a quedar. Son las siete de la tarde y estamos sobre los 1700 metros de altitud. No es el Pla de Lliens pero estamos muy cerca.

Montamos la tienda mientras Rosa prepara la cena que incluye como aperitivo un boleto edulis que he encontrado.

Cenamos a las ocho menos cuarto sobre unas piedras junto a la tienda mientras va cayendo la tarde. Rosa ha hecho una ensalada de tomate con bonito y, consecuentemente, no nos sabemos terminar las sardinas. Yo no como demasiado y Juan y Rosa no pueden con todo.

A las nueve menos cuarto me meto en el saco. Quiero descansar pues mañana hay que acabar la travesía y hoy bajando a Setcases he comprobado que la diarrea sigue por todo lo alto.

El día ha sido más que interesante y no me ha ido mal para haber subido 1689 metros, haber bajado 1926 metros y caminado una distancia aproximada de 24,5 kilómetros, cloro que, hemos empleado en ello nueve horas y veinte minutos efectivos de camino.

Mis socios se empiltran y la conversación es más bien breve. La noche está buena, las mochilas ahorcadas en las ramas de un viejo pino y el forro polar en mis caderas unido al mullido de la hierba serán el bálsamo adecuado para curar todas las heridas del día.

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