30 jun. 2015

47-15. BILLARE. 29-6-2015.

Dec de Lhurs y Billare desde Lescun.

Plateau Sanchese, Cayolars de Anaye, Barranco Cara Norte, Arista Oeste, Billare Oeste, Billare Este, Collado en la Arista Oeste, Lac de Lhurs y Hayedo Larrangus.

29-06-2015.

Salida 08:30 h. Llegada 16 h.

Sol.

Fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Billare procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            A Lescun, nos parecía muy lejos, solíamos ir poco pero este año ya llevamos dos. Hicimos el Dec de Lhurs, la Peña del Ibón de Acherito, la Mesa de los Tres Reyes…este año repetimos  la Mesa y hoy  cumpliremos un viejo sueño: ascender a esa pirámide caliza que domina el pueblo y que nos parecía inexpugnable, el Billare.

            En alguna ocasión me pareció que se podía subir desde el Lac de Lhurs pues se trataba de una empinada ladera de verdura que conducía a la arista cimera en la que suponía erróneamente grandes dificultades. Luego te enteras que el personal sube por el norte y en ello estamos pues la temida, por mí, arista oeste parece que no es tal.
 
En el Plateau Sanchese con el Pic de la Breque.

            Son las ocho y cuarto de la mañana cuando llegamos a Lescun y como siempre, llegamos a donde queremos pero con dudas, debe ser nuestro signo. En este caso queríamos subir por Anapia que conocemos y continuar hasta el Plateau Sanchese pero terminamos subiendo por la vertiente este del barranco que desconocemos.

            Son las ocho y media cuando aparcamos a la sombra de un haya en el plateau situado a 1080 metros de altitud y nos metemos por el praderío hacia la Cascada del Barranco Anaye que baja espectacular. Nos sirve para contemplarla y nos damos la vuelta en busca del segundo puente que hemos pasado con el coche que está aquí mismo.

El Plateau Sanchese desde el Barranco Anaye.
 
            Enseguida pasamos junto a la cascada pero ahora en la orilla izquierda del barranco y tomamos un camino que va a transitar por dicha orilla en ascenso siempre entre el barranco y la espléndida aguja del Pic de Breque y su acolito Bidet que dominan el rellano pastoril.

            Enseguida entramos al Hayedo de Anaye que nos preserva de los furibundos rigores del sol de estos días de horripilante calima y a la deliciosa sombra que nos propicia vamos ascendiendo en dirección oeste valle arriba.

            El hayedo presenta algunos claros concedidos al praderío pero se alarga lo suficiente para permitirnos alcanzar la entrada del rellano en el que el valle se amplía en los Cayolars de Anaye.
 
Corredor relleno de pedriza en la Norte de Billare.

            Hace un calor importante pero a pesar de ello subimos a buen ritmo. Estamos ligeramente por debajo de los 1500 metros de altitud y ya hemos visto la enorme pedrera de calizas claras que baja desde el pico que es nuestro objetivo, para sumergirse en el praderío. Son las nueve y media.

            Cruzamos el Barranco de Anaye y nos vamos a por ella. Bueno, es un decir porque visto lo visto no la vamos a tocar. Hay unas lomas herbosas al oeste de la misma que parecen abordables y a ellas nos vamos  pero, está llegando el sol a las mismas y tomamos un estrecho corredor, entre la pedrera y las lomas herbosas,  que sube bastante  y además está sombreado. Nos gusta hacer nuestros propios caminos.
 
Barranco al oeste de la Gran Pedrera.

            El barranco-corredor es una auténtica delicia, perfectamente escalonado y  muy estabilizado  nos permite subir cómodamente hasta casi cansarnos. Alcanzamos un resalte intermedio que superamos por el oeste del mismo y proseguimos corredor arriba ahora menos profundo y soleado débilmente pero nos sigue subiendo hasta que algunos caminillos provenientes de la pedrera atraviesan el mismo donde nos parece que va a desaparecer.

Fin provisional del barranco bajo un rellano intermedio de la gran pedrera.
 
            Tomamos el camino con hitos que asciende un pequeño dorso y se orienta hacia la cabecera de la pedrera. Estamos sobre los 1900 metros de altitud y nos sentamos a la sombra a echar un bocado mientras contemplamos  las herbosas laderas de la Coutende y los espléndidos murallones de los Organos de Camplong. La pedrera sigue subiendo al este de donde nos encontramos.
 
Rellano bajo los paredones de la Norte de Billare.

            Veinte minutos después continuamos atravesando el espolón que enseguida nos deposita en un rellano lleno de bloques calizos en los que anidan algunos neveros residuales a la sombra de las paredes de Petit Billare y Billare.
 
Tramo final del camino por un corredor más al oeste de la Gran Pedrera.

            El camino se aleja de la pedrera y toma otro corredor más estrecho y bastante estabilizado por el que se va a marchar para arriba primero por las inmediaciones del crestón de su orilla derecha para cruzarlo luego y zetear por la otra orilla siempre lleno de hitos.
 
En la Arista Oeste de Billare.

            Son las once de la mañana cuando alcanzamos la herbosa arista situada por encima de los 2200 metros de altitud momento en el que la tomamos  a nuestra izquierda o este para ascender un primer promontorio herboso y bajar a un pequeño collado en el que continua la arista ahora de calizas desnudas.
 
Inicio de la Parte Rocosa de la Oeste de Billare.

            Se trata de una arista con abundantes trazas de paso que presenta opciones varias para progresar por la misma. Nos conduce a un pequeño hombro del que se sale por medio de un corredor vertical de cuatro metros al que le sobran presas tanto para pies como para manos. Parece el paso clave de la arista que será un IIº.
 
La Oeste de Billare es fácil.

            De allí para arriba una arista facilona nos deposita enseguida en la Cima del Billare Occidental situado a 2318 metros de altitud cuando son las once y media de la mañana.
 
Billare Este desde Billare Oeste.

            Inmediatamente al este aparece la amble cima de su hermano gemelo. Para ello hay que perder una treintena de metros para alcanzar la brecha de separación a la que se llega tras destrepar un escalón en el que hay que emplear las manos. Luego un caminillo nos conduce enseguida a la Cima del Billare Este prácticamente de la misma altitud que el anterior.
 
Petit Billare desde Billare Este.

            Son las doce menos cuarto. La cima es alargada y nos vamos hacia la parte este de la misma para contemplar el Casquete Somital del Petit Billare que está aquí mismo separado por una ladera fácil bajo la que imaginamos una profunda brecha. Es una pena puesto que en la cara oeste del pico hay una serie de viras herbosas y escalonadas que permiten un fácil acceso a esta cima.
 
La Este de Billare Oeste.

            Desde cualquiera de las cimas se observa un dilatado paisaje próximo que las rodea: Anie, Coutende, Camplong, Dec, Petrechema, Tabla, Mesa, Peneblanque… más lejos no faltan los perfiles azules de Sesques, Ger, Amoulat, Balaitus, Frondiellas, Vignemale, Tendeñera, Anayet, Escarra, Ip, Collarada, Aspe, Puntal de Labata, Bisaurín, Secús…
 
La Tabla, la Mesa y Peneblanque desde Billare Oeste.

            Hacemos algunas fotos y un rato después nos volvemos a la cima occidental para deshacer la arista hacia el collado al que hemos llegado.
 
Pared de descenso hacia el Lac de Lhurs.

            Desde el collado arranca al sur un estrecho corredor que es practicable en la parte que vemos pero no lo vemos entero por lo que remontamos un breve promontorio de verdura hacia el oeste e iniciamos el descenso de la ladera sur por terreno más amplio aunque igualmente inclinado. No hay camino.
 
Descendiendo con cuidado entre asfódelos.

            Se trata de una ladera que se puede bajar casi por cualquier parte pero en la que hay que asegurar cada paso. En el inicio hay un estrangulamiento entre dos farallones rocosos y aprovechamos las rocas para descender ese primer escalón con más seguridad.    Luego, con tranquilidad vamos haciendo pared en la que se alternan tramos de hierbas crecidas, finas y sin comer por el ganado con otros de hierbas más consistentes entre las que destacan los asfódelos, los enebros de mínima talla y los mirtillos.

            Bajamos fundamentalmente al oeste del corredor hasta más debajo de media pared para derivar luego un poco a nuestra derecha orientándonos hacia la Cabaña de Lhurs. Bajo nosotros siempre está la tersa plancha del Lacs de Lhurs.

            Cogemos agua bajo un pequeño resalte en el que medio afloran las rocas y de allí para abajo la pendiente suaviza y nos deposita en la cola del Lac de Lhurs. Estamos a 1700 metros de altitud y nos hemos chupado un paretazo directo de 500 metros en una hora.

Desde el Lac de Lhurs la Mesa de los Tres Reyes.
 
            En el lac nos remojamos los pies y mi chica inaugura su temporada de baños. El agua está calentorra. Luego buscamos una sombra que encontramos bajo unos bloques de calizas y nos sentamos a comer cuando son las dos de la tarde y el sol aplasta.

            Media hora después y ya en dirección este tomamos el camino balizado en amarillo y nos vamos en busca del hayedo que nos preserve del sol por camino conocido y transitado.
 
Bajando hacia el Hayedo Larrangus.

            El Barranco que atravesamos guarda un cumplido nevero que nos da idea del montón de nieve que aloja allí el viento. Luego de un ratito de sol nos volvemos a introducir en  el hayedo y sin prisa pero sin pausa nos vamos para abajo recorriendo parajes conocidos. El camino se cruza con la pista maderera y desemboca en la pista que va a faldear el Promontorio de Aloun.
 
Amapola pirenaica.

            La pista lo rodea por el sur y el este desciende suavemente hacia Anapia. Antes de alcanzar el aparcamiento, en lugar de tomar un ramal de pista poco usado y directo al aparcamiento tomamos el ramal de la izquierda que nos deposita en la pista que asciende al Plateau Sanchese.
 
Erizo despistado.

            Serán alrededor de un par de kilómetros que hacemos en dirección norte comiendo fresas y fotografiando flores y a un erizo que encontramos en la pista.

            Son las cuatro de la tarde cuando retornamos al Plateau Sanchese cerrando el bucle de nuestra actividad circular en el que hemos salvado un desnivel de alrededor de 1275 metros. Incluso a la sombra hace un calor importante.

            Luego nos vamos pista abajo hasta la carretera pasando el pueblo como siempre hacemos a la vuelta, sin dudas para llegarnos a casa antes de las seis y otro día más pero a ser posible con menos calor. Beberemos toda la tarde como camellos en un oasis.

Para ver más fotos.

27 jun. 2015

46-15. CASTILLO MAYOR EN CIRCULAR. 25-6-2015.

Castillo Mayor desde Puértolas.

Abrevadero y Crucero de Puértolas, Carretera y Pista de la Montaña   y Cara Sur. Descenso por la Arista Oeste, Barranco de la Valle, pista y Carretera a Puértolas.

25-06-2015.

Salida 09:45 h. Llegada 16 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Castillo Mayor procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En Castillo Mayor habíamos estado en una ocasión allá por el 98. Recorrimos la vía normal que parte del cruce de carreteras a Bestué y Escuain dándonos una vuelta por la arista cimera.

            Hoy 25 de Junio de 2015 volvemos como recurso y sin consultar información tiraremos de recuerdos. La Ferrata de Foradada del Toscar está cerrada y elegimos Castillo Mayor antes que Sestrales.

            Hemos dormido en el Refugio de Plana Canal y bajaremos hasta Ainsa  para que nos confirmen el tema de la ferrata y volver hasta Puértolas. Son las diez menos cuarto cuando dudamos acerca del inicio del camino que por cierto no encontraremos. Nos llegamos al cruce de carreteras y nos volvemos para aparcar junto a la fuente abrevadero unos metros más arriba. Estamos a 1180 metros de altitud.

            Fotografiamos la conocida cara sur del pico en la que se aprecia el punto de rotura de las paredes que es por donde se accede al sinclinal colgado superior y nos bajamos hasta el cruce de carreteras tomando la que conduce a Bestué como procedimiento de acercarnos a las paredes del Castillo.

En la Pista a Plana Canal.
 
            El camino, como nos indicarán poco después una pareja que parecen de la zona, arrancaba de las inmediaciones del cruce de carreteras y ascendía por medio del pinar a la Collada Custodia hasta acercarse a las paredes en busca del acceso en plena cara sur.

            Nosotros bajando hemos visto el inicio de un camino que tiene que coincidir forzosamente con la vía normal y confirmado por la pareja nos vamos en su busca.

            Recorreremos  alrededor de 3 kilómetros de carretera en suave ascenso a través de un maduro robledal que nos propicia una deliciosa sombra en esta tan cálida mañana hasta que alcanzamos el inicio de la Pista de Plana Canal, o “Camino de la Montaña.”

Martagón silvestre en Castillo Mayor.
 
            Todavía tendremos que caminar alrededor de un kilómetro más por la pista que en dirección oeste gana altura lentamente hasta que aparece un pequeño aparcamiento y una cita de piedras señala el inicio del camino que parte en dirección norte por medio del bosque mixto.

            Estamos sobre los 1300 metros de altitud,  el camino inicialmente está empedrado y conduce enseguida a una fuente desde la que se recoge el agua para conducirla entubada para abajo, no sabemos a dónde. Luego en fuerte y sostenido ascenso se va para arriba vuelta a vuelta a través de un espeso sotobosque de boj que nos preserva del sol.

            Las paredes que parecen próximas se resisten lo suyo a ser alcanzadas pero un persistente ascenso nos conduce a las mismas y a la confluencia con el camino que asciende suavemente por la Collada Custodia y que en su día ya recorriéramos.

            El camino que de nuevo presenta tramos empedrados  asciende en diagonal un poco al oeste para introducirse entre las paredes y superar las mismas sabiamente y vuelta a vuelta.

Lis del Pirineo en Castillo Mayor.
 
            Poco más arriba se ensancha el terreno atraviesa un hayedo y alcanza un claro todavía no copado por la masa arbustivo-forestal que se conoce como el Prado del Cura y en el que encontramos Iris del Pirineo, martagones, antericos y asfódelos.

El Casquete Somital de Castillo Mayor se asoma.
 
            Superado el hayedo el camino prosigue ascenso entre bojes y genistas que empiezan a florecer y tras sucesivas lazadas alcanza el borde del sinclinal colgado similar al de su gemelo el Castillo de Acher al que también se accede por el sur  presentando bordes calizos que culminan en la cima situada en la parte norte vestida de paredes verticales.

            Hay una balsa con paredes de piedra seca, estamos por encima de los 1750 metros de altitud y disponemos de  tres opciones de alcanzar la cima que corona un lapiaz calizo que arranca del rellano herboso del sinclinal que en su día fuera pasto para el ganado.

Valle Colgado de la Plan y Lapiaz de Castillo Mayor.
 
            Desechamos las opciones más lógicas y amables consistentes en rodear tanto por el este como por el oeste para recorrer la cresta pues tenemos otros objetivos y nos vamos de frente atravesando el rellano. Un caminillo en el praderío se incorpora enseguida al lapiaz y con hitos por todas partes nos eleva hacia la cima que alcanzamos no sin esfuerzo y un tanto al oeste de la misma.

Alcanzando la Arista Oeste de Castillo Mayor.
 
            Recorremos el resto de arista en busca del vértice geodésico que se recorta un poco más arriba mientras contemplamos pequeñas brechas de las que arrancan verticales corredores que recorren las paredes de la cara norte hasta alcanzar las pedrizas algunos cientos de metros más abajo en la vertiente del Río Yaga.

Cima de Castillo Mayor.
 
            Son las doce menos cuarto cuando alcanzamos la Cima del Castillo Mayor situada a 2020 metros de altitud uno de los clásicos y espectaculares miradores situados en el Prepirineo y que suelen ser asiduamente visitados en busca de las preciadas vistas que ofrecen tan magníficos miradores.

Portillo de acceso a la Plan de Castillo Mayor.
 
            Hoy no es el caso pues la nubosidad secuestra la mayor parte del Paisaje, sobre todo el distante y localizamos poco más que Sestrales, Alguna Zuqueta, el Portillo Tella, algo que quiere relucir sobre Cotiella, Llerga, Solana y Montañesa. A nuestros pies El caserío de Escuain y el Barranco del Yaga con el Circo de Gurundué, Revilla y Tella.

            Hacemos alguna foto con poca luz y menos profundidad y nos sentamos a echar un bocado mientras nieblas y nubes siguen a lo suyo.

Descendiendo por la Oeste de Castillo Mayor.
 
            Alrededor de las doce y media iniciamos el descenso recorriendo la arista hacia el oeste en suave descenso. Cuando menos lo esperas la abandonas y te introduces en el lapiaz que se camina generalmente bien pero que de cuando en cuando se vuelve algo incómodo.

            Pasamos unos tramos de placas calizas lisas y alcanzamos el inicio de una depresión ya en las proximidades de la Peña del Hombre en el final de la arista que se prolonga al noroeste.

Entrada al Barranco la Valle en Castillo Mayor.
 
            La depresión se ahonda y confluye en el inicio de un corredor entre paredes, más consistentes las de su orilla derecha.

            Nos asomamos a la cabecera, no vemos huellas de tránsito pero si posibilidades y posibles dificultades. Con todo y con ello nos vamos para abajo dispuestos a jabalinear si fuera preciso. Es la una y cuarto.

La Cabecera del Barranco la Valle o Comapuarta.
 
            La cabecera del corredor tiene el aspecto de viejo camino en desuso vestido de hierba en el inicio del barranco y nos permite cómodamente pasar el estrangulamiento de las paredes.

            Debajo aparece la pedriza  vestida de bojes entre los que se desciende bien. Unos metros más abajo desaparecen los bojes y un par de pedrizas inclinadas que se patinan excelentemente nos permiten descender al menos un centenar de metros y nos depositan en el inicio del Barranco de la Valle o Comapuarta que desciende en dirección oeste.

Bajando las Pedreras del Barranco la Valle.
 
            Hay una opción lógica que hemos abandonado al tomar las pedreras y que suponemos consistiría en proseguir camino por la parte derecha del barranco hasta alcanzar un lomo vestido de praderío que alcanzaba la Pista de Plana Canal en uno de sus salientes; pero la tentación ha podido con nosotros más en este caso en el que el supuesto camino deberá estar completamente perdido pues no veremos ni un solo hito ni siquiera en la cabecera.

            Nos queda el barranco que, con un poco de agua, se introduce rectilíneo en un espeso bosque mixto aunque su inicio está bastante limpio y perfectamente transitable.

El Barranco la Valle.
 
            Pero solamente es el inicio y nos queda un considerable tramo de barranco en el que poco a poco se cierra la vegetación y aparecen saltos que descendemos cómoda y fácilmente hasta que nos vemos obligados a vadearlos bien por un lado o por otro ya que la roca o está mojada o el salto es demasiado consistente para destreparlo.

Llegada a la pista del Barranco la Valle.
 
            Hay un par de vadeos delicados sobre todo uno por la derecha del barranco que nos obliga a descender una decena de metros verticales agarrándonos a cualquier arbusto que aparece a nuestra mano y otro por la izquierda en el que nos introducimos ente bojes viejos y crecidos alejándonos un poco del cauce para retornar al mismo y enseguida alcanzar la pista en el más bajo de los vados encementados. Son las dos y media, hemos rematado el barranco que era la complicación prevista y no hemos hecho ni un solo hito pues no es un camino demasiado aconsejable si no se tiene una considerable experiencia. Mi chica ha bajado cabreada como una mona.

Sestrales desde el Barranco la Valle.
 
            Nos queda tomar la pista para abajo y caminar alrededor de 3 kilómetros que llaneando o cuesta abajo no se hacen mal y nos permiten alcanzar el lugar donde la hemos abandonado a la subida con lo que cerramos el bucle a 1300 metros de altitud.

El Barranco la Valle desde la pista.
 
            La continuación es un kilómetro más de pista hasta la carretera y tres más hasta las inmediaciones de Puértolas que es donde hemos dejado el coche.

            Son las cuatro de la tarde cuando nos llegamos al coche liquidando el recorrido de la jornada que se ha saldado con alrededor de 900 metros de desnivel no exentos de dudas y algunas complicaciones que no son más que una de las salsas con las que nos gusta aderezar el plato de la montaña que sigue teniendo un delicioso sabor y un encanto inigualable.    

26 jun. 2015

45-15. SUCA Y TRES MARÍAS POR AÑISCLO Y VASONES. 24-6-2015.

Arista Norte de la Suca desde el Collado de Añisclo.

Barrera de Plana Canal, Refugio San Vicenda, Barranco de Añisclo, Fuen Blanca, Collado de Añisclo, Arista Norte, Suca, Zuqueta Punchuda, Zuqueta Roncha, Zuqueta Plana, Collado Monesma, Cuello Viceto y Tozal de Vasones.

24-06-2015.

Salida 08:30 h. Llegada 18 h.

Mixto.

Bastante fácil.

Ascensión.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Suca procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Ya ni sé el tiempo que hace que me propusiera ascender  la Suca desde el Collado de Añisclo por su arista norte. Incluso aquella mañana  del 2001 las nieblas nos impidieron tomarla de descenso para conocerla: estábamos dispuestos a chupárnosla de bajada y de subida a continuación.

            Hoy 24 de Junio de 2015 nos vamos a por ella sabiendo que la ronda no saldrá barata.

            A las siete nos echamos a la carretera y en Ainsa, tras comprobar que nuestros intereses puntuales están cerrados,  continuamos  hasta Puértolas y luego por la pista hasta Plana Canal, la barrera ya no nos permite proseguir hasta San Vicenda como en tiempos.

Tres Serols desde Plana Canal.
 
            Estamos a 1750 metros de altitud, en la entrada más oriental del Parque Nacional de Ordesa y con pequeñas mochilas nos echamos a la pista cuando son las ocho y media de una mañana deliciosamente soleada pero con tendencia a evolucionar.

            Pasamos junto al refugio de Plana Canal en el que pasaremos la noche pues está muy limpio y proseguimos pista adelante con sube y bajas y entrantes diversos hasta que alcanzamos la Fuente de San Vicenda  y poco después la cabaña del mismo nombre.

Hacia el Barranco de Añisclo.
 
            Ya orientados al norte  y prácticamente de llano dejamos a nuestra derecha el Camino a Cuello Viceto y nos dirigimos en busca de las paredes de la Orilla Izquierda del Rio Bellos.

En las Paredes de Añisclo.
 
            Sobre los 1700 metros de altitud, son las nueve y media, un cartel del parque  nos indica el inicio del camino que se derrumba pared abajo. Se trata de un inimaginable camino para el que no lo conozca y que debió ser utilizado por cazadores al objeto de bajar al fondo del Cañón de Añisclo. En la actualidad cuenta con algún tramo de estrechas escalinatas encementadas y de faja en faja se va pared abajo entre cumplido sotobosque de boj. Se alarga más de lo esperado incluso para el que lo conoce y terminará por bajar al rededor de 200 metros hasta el punto en el que coincide con el camino que sube desde San Urbez al Collado de Añisclo por el fondo del cañón.

Hay que bajar hasta el Lecho del Bellos.
 
            Enseguida alcanzamos la orilla del río y tomamos de nuevo dirección norte para seguir un irregular camino bien balizado de rojo y blanco que nos acerca al Barranco de la Fuen Blanca.

El Mallo Oscuro y la Fuen Blanca.
 
            Hemos salido por encima del Estrecho y ahora el praderío rellena la amplitud del fondo del cañón  desde el que contemplamos las  espléndidas las Cascadas del Barranco de la Fuen Blanca y la Fuen Blanca que nace de las Paredes del Mallo Oscuro y que baja esplendorosa. Van a ser las diez y media.

            Nosotros continuamos por la orilla izquierda del barranco siguiendo un transitado camino que  nos va a permitir superar los sucesivos resaltes que conforman el valle mientras nos muestra las pequeñas cascadas que solucionan el descenso del agua por los resaltes.

            El camino medianamente erguido se da sus vueltas para mitigar el ascenso y nos deposita en las inmediaciones de una de las cascadas superiores junto a la que nos sentamos a echar un bocado. Estaremos sobre los 2150 metros de altitud.

            La mañana está muy cálida, nos hemos pegado una buena sudada y las nubes van creciendo, agarrándose a las puntas del circo más deprisa de lo que esperábamos. Consecuentemente, no perdemos demasiado tiempo con el tema y veinte minutos después continuamos con el GR 11 que nos debe de conducir al Collado de Añisclo siempre en dirección norte ascendiendo.

Hacia la Zona este del Collado de Añisclo.
 
            Alcanzamos un rellano un poco más dilatado, sorprendemos a un par de rebecos que han pastado el fresco praderío del rellano y abandonando el camino nos vamos en dirección nordeste para acceder al collado en su parte más oriental transitando bajo las paredes de la Suca sobre las que se apelmazan las nieblas.

            Hay un amplio corredor descompuesto y relleno de calizas claras que no tocaremos hasta alcanzar su zona superior bajo el collado y que nos ofrece una orilla derecha amable escalonada y tachonada de manchas de verdura por la que ascenderemos con cierta comodidad no exenta de esfuerzo pues el desnivel que salvamos lo requiere.

            Finalmente alcanzamos las pedrizas claras con mucha y abundante roca madre que visten el Collado de Añisclo y entre nieblas nos situamos en el extremo este del Collado de Añisclo. Estaremos sobre los 2500 metros de altitud.

            El norte está más limpio que el sur de dónde venimos, fotografiamos el Circo de La Larry, contemplamos el Valle de Pineta soleado intermitentemente y tomamos un poco marcado camino con alguna cita que inicia la Arista Norte de la Suca cuando son las doce y aquí queríamos llegar.

Faja Herbosa en la Norte de la Suca.
 
            Una primera pared nos invita a marcharnos al este para superarla pero yo prefiero volver a la arista y allí encontramos las citas. Es el momento en el que el camino inicia el tránsito de una serie de fajas ascendentes, siempre en la vertiente oeste de la misma y que nos va a propiciar un fácil paso sobre los murallones que conforman la cara oeste del pico.

La Norte de la Suca es una sucesión de viras fáciles.
 
            Las abundantes citas de piedras nos van elevando de faja en faja siempre muy próximos a la arista que alcanzamos en algunos momentos  para retornar de nuevo a la siguiente faja.

Casquete Somital Norte de la Suca.
 
            Transitamos alguna zona de placas de calizas ocres ya muy arriba, cuando se incorpora una arista de calizas claras que sube desde el oeste en un pequeño rellano de nuestra vía. Algún apoyo de manos para equilibrio más que otra cosa nos permiten ascender un último resalte un poco más erguido y nos deposita en la Cima de la Suca o Pico Inferior de Añisclo situada a 2802 metros de altitud cuando es la una del mediodía.

Cima de la Suca.
 
            En la alargada cima medio sitiada por las nieblas esperamos que se disipen un poco para hacer  alguna foto pero no tenemos futuro. Hay que tirar lo poco que se ve y rogar para que no se espesen más.

Cantaritos y polígalas dispersas en la Cima de la Suca.
 
             Se debe hacer una puntualización importante: con nieblas  no se debe andar por la montaña ni aunque se conozca pues a veces no sirve ni la experiencia. A pesar de ello, van dos de dos con nieblas en la Suca.

Zuquetas Punchuda y Roncha desde la Suca.
 
            Nos asomamos hacia el oeste en vano y recorriendo la cima de punta a punta nos asomamos a la arista que continúa al sureste. Vamos a darnos un garbeo por la Sierra de las Sucas  que se inicia con las Marías. Si ya lo hiciéramos con una niebla de cojones hoy con menos tiene que ser mejor y de paso veremos algo.

Arista Oeste de la Zuqueta Punchuda o María Occidental.
 
            Una arista medianamente inclinada y de andar nos va a permitir bajar fácilmente alrededor de 100 metros  para desde allí, siempre transitando calizas claras, iniciar el ascenso de la arista nordeste que nos situará con facilidad en la afilada Cima de la Zuqueta Punchuda o María Occidental situada a 2780 metros de altitud.

En la María Occidental o Zuqueta Punchuda.
 
            Nos ha costado media hora de punta a punta y a partir de aquí la tónica seguirá similar pero en disminución tanto para los desniveles a descender como los subsiguientes a ascender ya que se trata de una arista uniformemente descendente.

La Este de la Zuqueta Punchuda.
 
Hacia la Zuqueta Roncha.
 
            El inicio del descenso es un pelín más erguido pero no ofrece dificultades dignas de mención. Luego se alarga suavemente al encuentro de un collado amplio y similar al anterior para que con el cambio de marcha correspondiente ascendamos alrededor de 80 metros que nos depositan en la María Central o Zuqueta Roncha situada a 2757 metros de altitud.

Casquete Somital Oeste de la Zuqueta Roncha.
 
            Son las dos menos diez y nos sentamos a comer mientras seguimos contemplando las idas y venidas de las nieblas que ni se cierran ni se van para dejarnos otear paisaje a gusto.

La Oeste de la Zuqueta Plana.
 
            Media hora después continuamos arista adelante en descenso para alcanzar un tercer collado y remontar  una arista que alcanza un hombro y una suave pared orientada al norte que subimos con algún apoyo de manos y que nos deja en la Cima de la María Oriental o Zuqueta Plana situada a 2732 metros de altitud.

En la Zuqueta Plana.
 
            Las nieblas que han entrado durante todo el día del oeste siguen haciéndolo e incluso quieren ser más espesas cuando alcanzan el lugar en el que nos encontramos. Más allá al sudeste incluso se estratifican más bajas.

            Con este porvenir nos empezamos a plantear el abandono de la arista ya que llevamos mucho tiempo esperando que se disipen y parece que la evolución es en contrario.

            El descenso hacia el collado con la Monesma tiene algún paso en los que hay que apoyar las manos o quizás es que no buscamos el camino. Bajados unos metros la arista amable y suave se ahonda en busca de un collado sumido en las nieblas. Estamos sobre los 2550 metros de altitud y difícilmente imaginamos el diente con el que se inicia la Monesma. Así las cosas nos cuesta muy poco ponernos de acuerdo: le damos la espalda e iniciamos el descenso.

            Sé que la Zuqueta Plana es la más agreste de las tres y que en su día al iniciar el descenso desde la cima en dirección sur fuimos a parar a una zona de paredes que en medio de las nieblas nos invitaron a faldear hacia la depresión que arranca de entre María Central y la María oriental, en  camino coincidente con la idea de descender hacia Cuello Viceto. Ahora estamos más al sudeste todavía y nos vamos para abajo con la idea de alcanzar una zona comprendida entre los 2350 y 2450 metros de altitud que nos permitirá retornar con comodidad hasta Cuello Viceto. Son las tres de la tarde.
 
            Descendemos un par de corredores que permiten salvar su correspondiente par de resaltes siempre contando con la incertidumbre de no poder visualizar mucho más allá de donde nos encontramos y seguidamente iniciamos una travesía en dirección oeste con la intención de que sea suavemente descendente y nos lleve a la cota altitudinal esperada.

            Una serie de barrancos nacientes rellenos de nieve y situados entre crestones se oponen a nuestra pretendida dirección y nos obligan a llanear  con continuos sube y bajas sobre la cota 2450 metros. El fondo del Valle de Gurundué queda remoto y profundo y por arriba las nieblas no nos dejan orientarnos con lo cual habrá que perseverar en nuestro empeño orientados por lo que creemos que se trata de la verde Loma de Vasones.

            Un par de barrancos más allá aparece un potente resalte  que pasaremos por la base de sus paredes y desde allí visualizaremos un enorme rellano que nos permitirá acercarnos a nuestro objetivo que es Cuello Viceto. Bajamos pero no queremos hacerlo demasiado para no llegar al barranco y tener que terminar remontando.

Hacia Cuello Viceto.
 
            Pasamos una zona de depresiones con algún ibonciecho y atravesándola en diagonal asomados al borde visualizamos Cuello Viceto.

Cuello Viceto, Tozal de San Vicenda y Vasones.
 
            Una ladera de hierbas crecidas y suavemente descendente nos permite alcanzar el Praderío de Cuello Viceto situado sobre los 2000 metros de altitud. A estas alturas ya hemos visto, marcado en la hierba, el camino que hemos de tomar para volver a Plana Canal.

            El amplísimo collado está cubierto de hierbas altas y su firme revuelto por los jabalíes no tiene un metro cuadrado plano y está como siempre. Lo atravesamos de norte a sur y tomamos un camino que en suave ascenso  nos va a permitir alcanzar un amplio y verde collado situado entre el Tozal de San Vicenda que faldeamos por este y el Tozal de Vasones que es a donde nos dirigimos.

La Norte del Tozal de Vasones.
 
            El camino asciende la amable cara norte  pero a media subida faldea la cima por el oeste. Nosotros continuamos el ascenso de la cara norte hasta alcanzar la amable amplia y verde Cima del Tozal de Vasones situada a 2151 metros de altitud. Llueve en Ordesa y quieren caer gotas aquí cuando son las cinco y cuarto.

            El Tozal de Plana Canal que es nuestro paso último tiene de por medio el Barranco de Mallo Sasé  que se ahonda bastante presentándosenos dos opciones: una bajar al barranco para alcanzar la pista y volver con ella a la barrera y la otra consistente en dar un poco de rodeo descendente hacia la Forqueta Sorrivas y atravesarlo por la cabecera sin pérdida de nivel.

            Optamos por esta segunda opción y descendemos larga y suavemente por una ladera de verdura crecida que está un tanto resbaladiza ya que quiere gotear además de que ayer noche debió de llover algo y todavía no se ha secado.

            Nuestro descenso generalmente en dirección sur nos lleva a un cuello con vacas donde nos ponemos los cortavientos pues lleva un ratillo ya goteando  y desde allí, Juan rodea el Tozal de Plana Canal por el este y nosotros tomamos el camino que lo rodea por el oeste.

            Las gotas cesarán enseguida y terminados nuestros correspondientes rodeos nos juntamos en las inmediaciones de la Barrera de Plana Canal que es donde tenemos el coche. Son las seis de la tarde.

            Nos queda tarde para llegarnos con los sacos y demás hasta el Refugio de Plana Canal, darnos un remojón en un barranquillo próximo y descansar un poco mientras tomamos unas cervezas calientes con unas aceitunas y dejamos que se asienten los 1800 metros movidos.

            Luego cenamos con apetito una carne estofada que está de vicio y unos fideos chinos, comida algo sazonada que nos ayuda a beber para reponer líquidos además de fruta y dulces.

            Incluso lloverá un buen chaparrón pero no es problema para nosotros que nos empiltraremos sobre las esterillas para pelear largamente con la dureza del hormigón que casi no recordábamos en una larga noche agradable y cálida amenizada por la actividad roedora de un ratoncillo que está domiciliado en el refugio.

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