31 ene. 2016

9-16. PEYREGET EN CIRCULAR DESDE ANEU. 30-1-2016.

Peyreget desde los Laquettes de Pombie. 

Aparcamiento de Aneu, Col de Soum de Pombie, Refugio de Pombie, Col Peyreget, Cara Norte, Peyreget, Col Peyreget, Lac de L’Iou, Col y Peña del Col de L’Iou y Aparcamiento de Aneu.
30-01-2016.
Salida 11 h. Llegada 16:30 h.
Mixto.
Fácil.
Esquís de montaña.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Peyreget procedente del ING. francés. Vía en amarillo.

            El Pic Peyreget, quizás hijo orográfico de su padre el Midi de Ossau es un pico de contrastes en el que se unen abruptas paredes con laderas incluso amables.
            Notorio y notable como objetivo aproximativo  al “icono de los deseos” de muchos montañeros, lo hemos subido bastantes veces, por diversas vías y épocas del año pero… estaba pendiente con los esquís: nos hacía tilín pero nos daba respeto pues los esquís no son “nuestro reino” si es que tenemos alguno.
            Queríamos contornearlo y de paso…
            Sería bueno pillarlo con un día soleado y con nieve recién caída o primavera, ¡no te jode! como para todos; más  hoy 30 de Enero de 2016 que dan un espléndido día vamos a ver qué pasa con el propósito de echarle la paciencia necesaria.

Hacia Peyreget desde Aneu.

            Salimos de casa relajados sobre las nueve de la mañana y nos pilla la retención del día siguiente a San Valero en Búbal pues hay razones por las que, a pesar de saber la casuística, somos víctimas de la misma.
            A las once nos echamos al monte tras aparcar comiéndonos un trozo de carril en la carretera y a media distancia entre el Portalet y el Aparcamiento de Aneu pues está todo a tope.

Hacia el Col de Pombie.

            El día está espléndido y la nieve dura cuando bajamos para pasar los puentes de los Barrancos del Valle de Aneu a 1710 metros de altitud hasta que ponemos los esquís bajo el primer resalte y tomamos las suaves campas bastante cubiertas de nieve que en dirección oeste nos tienen que llevar a la Cabaña Senescau 100 metros más arriba.
            Foqueamos entre raquetistas y esquiadores en este paraíso invernal y nos acercamos a la Pared del Soum de Pombie ya en dirección norte  con la vista puesta en los pasillos de nieve puesto que la ladera está bastante pelada y en los grupos que nos preceden, varios y numerosos.

En el Collado de Pombie. 

            Atravesando algunas pequeñas peladuras ganamos la terraza intermedia bastante nevada y con una nueva diagonal nos llegamos al Col de Soum de Pombie situado a 2129 metros de altitud  cuando todavía no son las doce.
            La arista hacia el Soum está para hacerla, el Saoubiste tiene una preciosa estampa y no hay huellas visibles pues de los 2000 metros para arriba hay un par de centímetros de nieve nueva y del Midí para qué decir nada: allí está como siempre.

Descendiendo hacia la Cabaña de Pombie. 

            Hay que perder suavemente alrededor de 100 metros para alcanzar la Cabaña de la Pombie a 2031 metros de altitud pero para tan incómodo y pírrico descenso, que conocemos, ni siquiera quitamos las pieles. Será un acierto puesto que la nieve de los varios barranquillos que atravesamos está muy dura y la capilla de nieve reciente de poco  sirve.

Saoubiste y Pombien detrás del Refugio de Pombie.

            Pasamos casi media hora entretenidos hasta que en las inmediaciones del Refugio de Pombie viramos al oeste e iniciamos el ascenso en busca del Col de Peyreget.

La vía hacia Peyreget es amable.

            Siempre que hemos pasado por este corredor lo hemos hecho por su ladera izquierda y recordamos que es bastante irregular sobre todo en la zona de los laquettes por lo que no descartamos tener que quitarnos los esquís para superar alguno de los pequeños muros por los que transita   el camino y consecuentemente vamos con las “orejas tiesas.”

Hay un centímetro de nieve reciente.

            No encontraremos esa profunda huella con la que se suele soñar cuando vas por terreno desconocido pero nuestra agradable sorpresa será mayúscula: el camino discurre amablemente siempre por la ladera derecha del corredor y salpicado de suaves resaltes, nos pasa por el lecho de los laquettes y tras afrontar un muro no demasiado erguido y en el que no son necesarias las cuchillas que hemos puesto nos deposita en el Col de Peyreget a 2320 metros de altitud cuando es la una del mediodía.

La zona más erguida no lo es demasiado. 

            La nieve recién caída no parece servir más que para hacerme incómodos zuecos y en el collado la de debajo está costrosa. El cielo se está cubriendo de nubes altas y el día sin ser malo no era lo prometido.

La Norte de Peyreget desde el collado del mismo nombre.

La Cara Norte de Peyreget es amble y compuesta de suaves resaltes sucesivos que se pueden subir con relativa facilidad practicando largas zetas de hombro a hombro.

Rampa cimera en la Norte de Peyreget.

Ganamos altura hasta mitad de ladera y próximos a la arista este aprovechamos un rellano protegido para dejar los esquís. Rosa quería continuar y luego le daré la razón pero yo subía incómodo con los zuecos que persistían en mis esquís. Quedaba una larga y suave diagonal al este para alcanzar el rellano cimero y el tramo final de pared un poco más erguida pero con un poco más de nieve reciente aunque sigue costrosa.

Hacia Aspe y Bisaurín desde Peyreget.

Nosotros  llevamos crampones y piolets que no emplearemos, nos vamos de frente para arriba aprovechando alguna huella y en alrededor de diez minutos alcanzamos la Cima de Peyreget a 2487 metros de altitud cuando es la una y media pasadas.
En la cima a la que el personal no llega con los esquís pues los deja en una brecha de la arista este para iniciar los descensos por ambas caras, hacemos y nos hacen fotos, charlamos con el personal, contemplamos un paisaje con nubosidad alta creciente y recordamos algunas de las muchas visitas que realizamos a esta zona a la que venimos con tanta frecuencia: siempre es un placer.

En la Cima de Peyreget.

Tranquilizamos a un grupo que nos dice que una esquiadora se ha caído pero ha logrado detenerse y un cuarto de hora más tarde, habíamos echado el café al poner las cuchillas, nos vamos para abajo.
La nieve costra cede a los tacones de las botas de plástico y en un pis-pas nos llegamos a los esquís.
Podríamos haber subido con ellos hasta arriba, no había mala salida pero no lo sabíamos. Desde aquí la salida es estupenda y para nosotros es muy importante tener una salida agradable. Unos giros con nieve costra que negociamos bien buscando las acumulaciones de nieve reciente nos conducen de nuevo al Col Peyreget al que llegan un trio de esquiadores que han subido el corredor oeste que queremos bajar.

En la Vertiente Oeste del Col Peyreget.

No hay huellas de bajada y solamente una débil de subida por lo que estamos tentados de bajar por donde hemos subido y olvidarnos de la circular. Charlamos con el primero de ellos que nos dice lo que ya esperábamos: nieve dura, algo de hielo y peladuras además de rocas, pero estamos dispuestos a todo.
Iniciamos el descenso del primer resalte que enseguida se pone muy tieso y que liquidamos con unos giros decentes y una diagonal hacia Midí. Alcanzado el fondo del corredor aparece la nieve dura y el hielo entre grandes bloques rocosos. Me asomo para reconocer el patatar y hay que quitar los esquís, poner crampones y bajar el segundo resalte con los esquís en la mochila.

Resalte Intermedio del  Corredor Oeste de Peyreget.

Se trata del resalte que recordaba como muy erguido y lóbrego pues está a la sombra der la Pared Oeste de Peyreget por lo que apenas ve el sol. No tiene tan mala pinta como queríamos recordar pero tiene una mitad pelada que se puede subir con cuidado pero no bajar y arranca en hielo de fusión entre rocas.
Veinte minutos de preparación y en menos de otros diez nos bajamos tranquilamente la treintena de metros de corredor y nos ponemos los esquís. El resto de corredor está muy tumbado y girando entre bloques pues no hay demasiada nieve como ya sabemos, nos vamos para abajo a por el tercer resalte que descenderemos por el norte aprovechando nieve bastante buena.
Nos deposita en nuestro comedor, la cabecera de una pared que cae vertical sobre el Lac de L’Iou. Son las tres de la tarde.

Echando un bocado en nuestro comedor con el Midi. 

Comemos sentados en un enebro rastrero sin nieve mientras contemplamos la Norte de la Peña Peyreget. Nos guarda las espaldas el Midi. La nubosidad va descendiendo poco a poco y a pesar de que cuando en cuando el sol se quiere traslucir la visibilidad desciende.

Remonte hacia el Col de L'Iou.

No será problema para que media hora después nos bajemos girando placenteramente hasta el Lac de L’Iou y desde la superficie helada del mismo a la que llegamos, pongamos pieles e iniciemos el remonte en busca del Col de L’Iou. Se puede evitar este último resalte haciendo una diagonal por la ladera oeste del pico que estamos rodeando.

Poniendo pieles en el Lac de L'Iou.

Estamos a 2074 metros de altitud y nos queda un suave remonte que está de cine para bajarlo y que en un cuarto de hora nos deposita en el Col de L’Iou e inmediatamente en la Cima de la Peña del Col de L’Iou a 2216 metros de altitud.

En la Cima de la Peña del Col de L'Iou.

Son las cuatro de la tarde y el tiempo apremia. Quitamos pieles y nos vamos inmediatamente para abajo haciendo la diagonal alta que nos deposita en la Arista Sudoeste de Peyreget por encima de la Falsa Peña del Col de L’Iou para desde allí descender la amplia y amable ladera del Valle de Aneu, cruzar los barranquillos por puentes de nieve cómodos, pasar por la Cabaña Senescau y quitar la nieve de los esquís en el primer puente del barranco.

Esquiando en el Valle de Aneu.

Con los esquís en el hombro remontamos hasta la carretera y a las cuatro y media liquidamos los 1050 metros de desnivel de nuestra circular a Peyreget con la satisfacción de haber cumplido uno de nuestros viejos retos.

Negociando nieve costra en el Valle de Aneu.

Nada más llegar al Corral de las Mulas tenemos un conato de caravana que se disuelve tras la Circular de Sextas pues la gente va desembarcando en Marchica. Hoy ha sido una jornada de concurrencia en los Valles de Tena y Aneu.

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