13 oct. 2011

54-11. PUNTA SUELZA POR EL CAO. 13-10-2011.

Suelza desde la Pleta del Cao.

Puente sobre el Cinca de Bielsa, Barranco del Cao, pleta e Ibón del Cao y Cara Sudoeste. Descenso por la Plan de Chisarzes, Corredor Noroeste, Pleta y Barranco del Cao.

13-10-2011.

Salida 08 h. Llegada 18 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Suelza procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Hace ya un porrón de años, era allá por el 87, cuando pretendíamos bajar de Urdiceto a Bielsa por el Barranco del Cao. Mi chica llegó muy tocada de los pies y allí se quedó el proyecto. Nos dirían: “…oh, no hubieran encontrado el camino, está muy cerrado y es malo”. En aquella ocasión no íbamos a Suelza.

Años después, al menos si alcanzamos el Collado del Cao por dos veces en el mismo día con motivo de hacer Fulsa primero y Suelza después fue en el 98 y bueno, fue una jornada de descubrir, aunque casi siempre lo suelen ser.

Son las ocho de la mañana y hemos dormido en Bielsa. Nos hemos levantado con el clarear del alba pues estamos a 13 de Octubre de 2011 y nos ponemos en camino bajando al Puente sobre el Cinca y tomamos el camino que arranca en la orilla izquierda y que indica cuatro horas al Ibón del Cao.

¡Ya será menos!, pensamos  mientras que el camino asciende suavemente por entre viejas terrazas de viñas, balizado de amarillo y blanco, en dirección nordeste y al encuentro del Barranco del Cao que baja por medio de un espeso pinar. Hemos partido rondando los 1000 metros de altitud.
 
Barranco del Cao que coincide con el de Barleto.
 
El camino está bastante cerrado pues hace tiempo que no se ha limpiado pero está algo transitado a pesar de que las indicaciones del senderismo local lo califican como difícil.

Con algún sube y baja y música de fondo de barranco rumoroso nos acercamos al mismo pero tardamos en alcanzarlo. Comprobaremos que no es fácil hacer tanto ruido con tan poco agua.

Alcanzamos el barranco, sobre los 1400 metros de altitud, en el lugar en el que el valle se divide: una rama  se va al este como Desagüe de los Ibones de Barleto y la otra  sigue fundamentalmente al norte como desagüe del Ibón del Cao.

En algún momento habíamos pensado hacer el camino de los Ibones de Barleto y luego empalmar por arriba con el Cao pero visto lo visto, de abandonar el camino nada de nada y en la confluencia de barrancos no advertimos ningún indicio de camino aunque fuera poco transitado.

Se nos va una hora en alcanzar una vieja borda deshabitada en la orilla derecha del barranco. Y siguiendo la orilla derecha del mismo nos vamos para arriba por un camino que bien balizado menos en un corto tramo, que sucede al rellano de la borda y en el que lo perdemos, se dedica a atravesar barranquillos subsidiarios que secos, nos muestran un bolerío granítico muy redondeado para estar tan próximo a la arista que limita el barranco por el oeste y de la que se han desprendido.

Serán nueve barrancos los que habrá que atravesar en un camino tedioso, descompuesto, erguido e inestable que se desarrolla sobre la morrena lateral del valle. Pero no todo lo relativo al camino es malo: subimos a la sombra de la mañana y con la pendiente del camino es algo que hay que saber agradecer.

Portillo Tella.
 
Puede ser uno de los caminos más malos que hayamos recorrido pero a pesar de ello ganamos altura y tras atravesar un penúltimo barranco  de tres ramas, los pinos comienzan a clarear y aparece la pradera alpina  a la vez que la pendiente se acuesta.

Estaremos sobre los 2150 metros de altitud y hemos ido girando un tanto al este con lo que entramos en el umbral del circo colgado y, prácticamente llaneando, iniciamos la travesía de la Pleta del Cao, un puerto de altura completamente vestido de hierba absolutamente socarrada y en la que meandrea un  débil barranquillo en la parte sur.

Agujas del Collado del Cao.

El praderío es de enormes proporciones y está estructurado a dos niveles  entre los que salta una pequeña cascada prácticamente sin agua.

Cruzar la Pleta del Cao se nos lleva media hora prácticamente y son las once y veinte cuando alcanzamos el Ibón del Cao situado a 2320 metros de altitud. Nos ha costado lo suyo.
 

El apacible Ibón del Cao, 24 años después de lo previsto, que no es nada.
Se trata de un ibón redondeado de dimensiones medianas y poco profundo que ocupa la parte alta del circo rodeado por paredes en su mitad nordeste.

Almorzamos al sol mientras contemplamos la belleza serena y solitaria del ibón al contraluz del sol de la mañana que nos ha alcanzado en la Pleta.

Bajaremos por el crestón izquierdo y visible de ese corredor.

Al norte tenemos el Collada del Cao y sus tres Agujas entre la Brecha y el Collado. Al nor-noroeste la espléndida Aguja de Punta Fulsa o Fuesa, de nombre funesto y de no demasiado agradable recuerdo. Al nor-nordeste la mole de Punta Suelza con una espléndida pared que vamos a subir.

Al este del ibón las verticales paredes metamórficas impiden el paso  para bajar del Plan de Chisarzes, lugar desde el que podremos contemplar los Ibones de Barleto, pero… hay un corredor un poco más  al sureste con un tremendo cono de deyección que aparentemente no tiene resaltes en la parte alta o al menos yo no los advierto al alejarme un poco al frente del mismo para visualizarlo.

           

 
Son casi las doce cuando dejamos el ibón a nuestra derecha y ascendiendo el praderío de fondo tomamos un corredor bastante tendido que se orienta directamente a la Brecha del Cao. Subimos unos pocos metros con él y alcanzamos un pequeño rellano herboso en la vertical de la Brecha por debajo de las pedrizas metamórficas que sustentan las tres agujas.

Somital del Ibón del Cao.
 
Nuestra vía va a consistir en atravesar toda la pared de oeste a este y para ello iniciamos la travesía en la terraza herbosa que en un punto intermedio se va hacia arriba contándose enseguida y reanudándose un centenar de metros más arriba. A toro pasado creemos que deberíamos haber ascendido por la rampa pero…

 
Atrás Fulsa.
 
Tras atravesar la rampa continuamos por una pared más descompuesta que erguida, se puede ir por cualquier parte pero ninguna es cómoda. Hemos de atravesar un par de corredores  también muy descompuestos y tenemos que emplear las manos para buscar pasos más seguros en un terreno que se ha puesto bastante tieso.
 
Pleta del Cao.
 
Travesía adelante y pasados los corredores nos aproximamos a una zona de placas poco amables ante las que decidimos tirar un poco más de frente para arriba. La pared está muy erguida pero es más segura. Son una cincuentena de metros que hay que hacer con mucho cuidado hasta que la pared se acuesta un poco ya bastante próxima a la arista oeste del pico.

 
 
La continuación es fácil y enseguida alcanzamos la arista y el camino que ha llegado a la misma por la vertiente norte.

Nos aproximamos a la antecima oeste que está defendida por unos paredones interesantes, primos de los de las Agujas y la senda se orienta hacia la cara sur, muy llana, faldeando las paredes de la antecima. Luego, suavemente prosigue en ascenso por un enorme canchal calizo ascendiendo en diagonal de manera persistente hasta que se asoma el vértice geodésico.

Ibones de Urdiceto.

Es la una y media. La Cima de Punta Suelza está a 2972 metros de altitud. Ha sido una dura subida de 2000 metros de desnivel que no es ninguna tontería.

Machimala.
Fulsa.
 
El paisaje es extraordinario y no faltan a la cita visual casi todo Ordesa por comenzar en algún lugar, el Circo de Troumouse, el Midí de Bigorre, la Arista fronteriza de Bielsa, el Macizo de Neouvielle, Machimala, Perdiguero-Portillón, Posets, Eristes, Cotiella, Turbón, Montañesa, incluso Peña Oroel y el tajo de mañana al oeste del Portillo Tella. Debajo están los Ibones de Urdiceto y la pista que serpentea hasta el represado.

Plan Chisarzes.
 
Un cuarto de hora más tarde iniciamos el descenso pero no vamos a desandar camino sino que nos vamos para abajo en dirección sudoeste hasta salir de la pedrera e incorporarnos a un hombro que presenta la ladera antes de convertirse en arista.
 
En este punto  que puede ser de retorno si no sale bien nuestro proyecto, estaremos sobre los 2800 metros de altitud, abordamos el descenso de un resalte más consistente que nos ha de bajar hasta la cabecera del Plan de Chisarzes, una majada alta  e inclinada hacia la Cubeta Lacustre de los Ibones de Barleto.

Superior de Barleto.

Inferior de Barleto.
 
Antes de alcanzar la cabecera de la arista que recién nacida aquí se va a alargar en dirección oeste-sudoeste faldeamos un poco  hacia el sur para contemplar desde un lugar privilegiado los Ibones de Barleto. Primero vemos el Ibón Bajo de Barleto situado ligeramente por debajo de los 2500 metros de altitud, acorazonado, mermado de nivel pero elegantísimo y enseguida el ibón Alto de Barleto, unos metros más arriba y más irregular y completamente lleno.


Luego, pasado el primer promontorio alcanzamos la arista y en suave descenso nos ocupamos en escudriñar cada una de las cabeceras de los múltiples corredores que nacen en la misma, los primeros descontados ya  que mueren en las placas verticales del este, luego vendrán los que buscamos.

Pasadas las cabeceras de las primeras brechas aparecen embudos metamórficos de entrada a corredores que, o se cortan inmediatamente, o no tienen el aspecto deseado; sabido que la estampa de un corredor difiera bastante si se contempla desde abajo o desde arriba.

El Cao queda lejos hondo desde la cabecera del corredor.
 
Ya estamos a punto de desistir y darnos la vuelta sobre nuestro pasos cuando me voy para abajo en busca de la cabecera de otro corredor. Rosa se queda esperando.

El cono de entrada es muy terroso y rojizamente metamórfico, lo buscado. No es excesivamente erguido pero se pierde la vista a pesar de que no se estrangula y ya puestos allí intentaré ampliar y precisar la visión del mismo.

A la izquierda del corredor hay un crestón que aparece inicialmente bastante escalonado. No me cuesta nada, me digo, y me voy para abajo fácilmente. Terminará bajando un buen tramo hasta que el crestón de pone vertical  y desde allí me permite contemplar todos sus secretos.


¡Baja por el crestón! ¡No estrés al corredor!

Mi chica que me ha visto destrepar el crestón se viene tras de mí mientras yo vuelvo a su encuentro hasta casi la cabecera del mismo para destrepar juntos. Está muy escalonado y bastante descompuesto además de muy erguido pero se baja bastante bien ya que los asentamientos de pratenses tienen poco desarrollo pero compactan el terreno.

Bajaremos alrededor de 75 metros gasta que alcanzamos un especie de repisa en la cabecera de un potente pilar. Allí nace una vira bastante amplia inclinada y descompuesta que se incorpora al fondo del corredor 25 metros más abajo. El descenso es fácil pero lo más importante es que ya se ve el corredor entero coincidiendo con lo que yo había visto desde el ibón a la subida.
 

Ya en el corredor incluso patinamos algunos tramos estrechos y muy erguidos, sorteamos algunos  inseguros  o con piedras poco estables pero bajamos mejor de lo esperado hasta introducirnos en el cono de deyección que también patinamos en su mitad superior.

Con las botas llenas de pedreguilla nos bajamos hasta el barranquillo para remojarnos los pies y comer. Son las tres de la tarde, estamos a 2280 metros de altitud y nos hemos bajado los 300 metros del corredor soñado olvidándonos de la pestosa pared sudoeste de Suelza.

Media hora más tarde, con el ritmo de resistencia nos vamos para abajo. La jornada va un pelín cargada.

Atravesamos la Pleta del Cao, descendemos la parte inferior de la misma hasta alcanzar la pared y bajamos al sol el camino que irá atravesando los barrancos sucesivos.

Madre con hijo.
 
Volvemos a perder el camino en el mismo lugar que a la subida pero recuperado nos llegamos a la Borda que se encuentra sumergida entre zarzas.

Poco más abajo alcanzamos el barranco, echamos un buen trago de agua y proseguimos impenitentemente el descenso con ganas de ver la calabaza de rebiqué pintando a todo color la huerta del inicio del camino.

A unos metros de alcanzar la carretera y en el Barranquillo Plañera que tiene unas preciosas pozas perfectamente cinceladas en la pared  soltamos las mochilas y nos pegamos un remojón compartiendo el remojo con las hojas de fresno que flotan amarillas sobre la superficie del agua.

A las seis y media estamos en la furgo. Hemos conocido el Barranco del Cao cuyo camino no permite, en una buena parte, ni siquiera poner el piloto automático y para ello hemos pagado un peaje de 2000 metros de desnivel pero conocer un trocito de Pirineo no tiene precio.  

Para que veas más fotos.

   

 

  

 

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