13 nov. 2015

75-15. LA CORONA DE ASPE. 12-11-2015.

Vertiente Sur de la Corona de Aspe.

Pista de Aisa, Refugio de Saleras, Lapiaz y Corredor Sudoeste de Aspe, Aspe, Paso  de la Garganta, Cara Sur, Llena de la Garganta, Paso Napazal y Llena del Bozo. Descenso por el Barranco de Izagra al Abrevadero y Refugio de Saleras.

12-11-2015.

Salida 08 h. Llegada 15:15 h.

Sol.

Bastante fácil.

Ascensión.

Ignacio Ciprés, Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Aspe procedente de Iberpix. Vía en amarillo.
 
            Queríamos conocer la vía de ascenso a la Llena de la Garganta por el sur pues siempre accedíamos al pico por su cara oeste. Era uno de esos proyectos previstos sinedíe y que tras unas jornadas largas decidimos afrontar el 11 de Noviembre de 2015, aunque por circunstancias lo vamos a hacer al día siguiente.

            Sobre la marcha me pasa por la cabeza hacer los tres picos del macizo encadenados  a pesar de que a mediados de Julio habíamos estado en Aspe: era la Corona del Aspe.

            Quedamos al fin con Ignacio y lo sentimos pues, no habíamos caído en la cuenta de que el sube desde Esposa por aquí con relativa frecuencia.

En busca del Embudo mientras se esconde el Aspe.
 
            Son las ocho de la mañana cuando nos ponemos en camino en la Portera del final de la Pista de Aisa a 1490 metros de altitud. Subiremos por el sur.

            La mañana está sencillamente deliciosa y a juego con este Veranazo de San Martín que estamos aprovechando de lo lindo. Ya se sabe, nieblas en los valles y delicias climáticas en la montaña.

            Tomamos la pista que tras pasar la portera se eleva en dirección norte y encementada al encuentro del Refugio de Saleras a 1570 metros de altitud. La pista prosigue por la orilla derecha del Barranco Igüer que baja desde el Collado del Bozo mientras que nosotros atravesamos el barranco y proseguimos en dirección norte por un camino que transita praderíos salpicados de enebros rastreros en el límite con el Barranco de Rigüelo.

            El camino asciende suavemente en busca del abrevadero bajo el Embudo de Aspe, una característica rotura del zócalo de paredes que limita el praderío, pero nosotros no vamos hacia el abrevadero sino que nos dirigimos directamente al embudo situado alrededor de los 1900 metros de altitud.

Entrando al Lapiaz de las Llanas de Aspe.
 
            Por encima del embudo se extiende una empinada ladera de calizas claras bastante descompuesta y en la que el camino se orienta al nordeste para proseguir para arriba muy transitado y vuelta tras vuelta nos ha de conducir a la brecha de entrada a los Llanos situada sobre los 2100 metros de altitud.

            Se trata de un enorme rellano kárstico que ocupa toda la vertiente sudoeste del Pico de Aspe que ya es visible desde la entrada.

Hacia el Corredor Sudoeste de Aspe.
 
            El tránsito por el lapiaz no es cómodo puesto que las simas y las grietas te obligan a deambular entre ellas con un continuo sube y baja. Se puede pasar por la parte alta del oeste, por medio o por la parte más baja del mismo situada al este. Nosotros nos vamos por la parte alta pero terminaremos por pasarnos al fondo ya que vamos a subir el Corredor Sudoeste que nunca hemos hecho.

Calizas ocres en el Sudoeste de Aspe.
 
            Aquel “corredor terrorífico que siempre tiene nieve” es una amplia pedriza de calizas ocres, muy estabilizadas que arranca de la zona hundida del lapiaz y que en dirección nordeste se eleva paulatinamente. Ascenderá alrededor de 200 metros y en su parte intermedia se estrecha y empina un poco más  no siendo difícil en ningún momento su ascenso que termina entre reducidas paredes que lo encajonan.

Subiendo el Corredor Sudoeste de Aspe.
 
             La nieve que le queda ni la tocamos. Apoyamos alguna mano más por comodidad que por necesidad hasta que, finalmente, se ensancha descompuesto para alcanzar la arista oeste del pico bajo el casquete somital y en la llegada del corredor norte que sube desde Tortiellas Baja.

Casquete Somital Oeste de Aspe.
 
            Sopla un fresca brisilla que nos invita a poner los guantes y proseguir arista arriba en dirección sudeste para pisotear un transitado camino que la recorre y nos deposita en la soleada rampa cimera que ascendemos brevemente hasta alcanzar la Cima de Aspe situada a 2640 metros de altitud. Son las diez y cuarto de la mañana y hemos subido sin apurar en dos horas y cuarto.

En la Cima de Aspe.

Murallones de Borau desde Aspe.
 
            En la cima, al sol de la mañana recordamos discrecionalmente, hacemos fotos, contemplamos un amplio paisaje que no por conocido deja de ser querido y diez minutos después nos vamos para abajo. No hay prisas excesivas pero tampoco es cuestión de echar raíces.

Llenas de la Garganta y del Bozo bajando hacia el Paso de la Garganta.
 
            Descendemos hasta la llegada de los corredores a la arista y tras faldear ligeramente la arista por la entrada del corredor que hemos subido continuamos arista para abajo hasta alcanzar enseguida el Paso de la Garganta situado a 2427 metros de altitud, vía normal al pico y lugar al que llega el Corredor de Aspe por el que discurre el barranco del mismo nombre hacia el Hayedo de Sansanet.

Todavía en flor y por encima de los 2500 metros en Aspe.
 
            Abandonamos el collado y en dirección oeste todavía descenderemos unos metros hasta colocarnos sobre unas piedras en la base de las paredes de la cara Sur de la Llena de la Garganta, alrededor de 2400 metros de altitud, lugar en el que nos sentamos a echar un bocado.  Van a ser las once menos cuarto.

En busca del Paseo Clave en la Sur de la Llena de la Garganta.
 
            Veinte minutos después y siguiendo unas débiles trazas de camino proseguimos  al oeste bajo las paredes y enseguida alcanzamos una enorme pedriza de calizas claras muy descompuestas, inclinada y bajada de Las paredes que la limitan por arriba.

            Hay que atravesar toda la pedrera en busca de su límite oeste en el que las paredes pierden algo de verticalidad y potencia y por donde se puede ascender a una brecha con un enorme hito visible a gran distancia. Hay algún caminillo medianamente establecido en la pedriza que seguimos religiosamente.

            Nos deposita cómodamente en la base de las paredes. Solamente queda ascender un incómodo tramo en el que la gravilla convive con la roca madre y trepar un corredor fácil de media docena de metros que nos deposita en la brecha de un espolón que baja en dirección sur.

Pared por encima del Paso Clave en la LLena de la Garganta.
 
            De la brecha arranca un paretazo fácil por muy escalonado y con materiales estables que en dirección norte nos levantará un centenar de metros cortos y nos depositará en la rampa cimera del pico.

En la Rampa Cimera de la Llena de la Garganta.
 
            Siguiendo tramos con asentamientos de verdura que se alternan con pedrizas y restos de lapiaz ganamos altura persistentemente pues no en vano ascenderemos algo más de otros 100 metros de desnivel que nos depositarán en la Cima de la Llena o Llana de la Garganta situada a 2597 metros de altitud cuando van a ser las doce menos diez de una mañana interesante.

En la Cima de la Llena de la Garganta.

La Oeste de Aspe desde la Llena de la Garganta.
 
            En la cima hacemos fotos y contemplamos un paisaje similar al de Aspe. Recordamos Isabe, Arrious, Pallas… al oeste la Llena del Bozo y al Este el Aspe que apunta a Collarada. A nuestros pies el Barranco de Aspe. El Aspe oculta la Arista de Tortiellas que tan bien hemos visto desde el pico anterior.

Bajando hacia la LLena del Bozo por encima de los corredores.
 
            Enseguida iniciamos el descenso en dirección sudoeste en busca del descenso por el corredor de la cara oeste del pico que es la vía que utilizamos para ascender y descender.

            Unos hitos nos conducen a la cabecera de la pared oeste pero a dos puntos diferentes. Conducen a dos corredores manchados de nieve nueva que está muy transformada y dura.

            Dudamos pues no recordamos con absoluta precisión más en este caso que hay tramos de los corredores cubiertos de nieve.

            Terminaremos bajando por dos lugares diferentes: Ignacio y Rosa se van por un corredor más al sur de la pared que baja más abajo mientras que Juan y yo lo haremos por otro más al norte que nos obliga a emplear las manos y nos deposita más altos que a ellos.

Espléndida Cara Oeste de la Llena de la Garganta y corredores de descenso.
 
            Luego, cada uno siguiendo  hitos  y caminos atravesamos el resto de la pared convertida en pedriza y coincidimos en las inmediaciones del Collado Wallon o Paso de Napazal situado sobre los 2400 metros de altitud, al que llegaremos tras un corto descenso por las inmediaciones de la arista.

            El amplio collado tiene dos accesos diferentes y el más al oeste es una doble brecha. De los tres puntos se descuelgan al norte corredores similares que suelen tener un delicioso ascenso en primavera.

Remontando la Este de la Llena del Bozo.
 
            Desde el collado iniciamos el tercer ascenso del día que haremos ligeramente al sur de la arista que en dirección oeste  nos recordará que la jornada viene cumplida.

            Se trata de una ladera soleada y muy descompuesta en la que hay establecidos algunos caminillos que vamos siguiendo y que abandonamos de cuando en cuando para ascender por manchas de hierba.

            La rampa muere en las paredes somitales del pico que nosotros alcanzamos en su arista este, desde la que nos asomamos a la cara nordeste.

Aspe y Lena de la Garganta desde Llena del Bozo.
 
            Hay una vira horizontal que atraviesa la cara nordeste del pico y que conduce a la arista norte que tiene un comodísimo acceso hasta la cima ya muy próxima. Esta con algo de nieve y rehusamos su tránsito para volver al sur y ascender por entre medio de las placas cimeras que nos depositan, también cómodamente en la arista sur.

            Un rampa amplia y suavemente inclinada nos permite ganar los últimos metros que nos depositan en la Cima de la Llena o Llana del Bozo situada a 2559 metros de altitud cuando es la una menos diez.

En la Cima de la Llena del Bozo.
 
            En la cima nuevas fotos y comentarios acerca de las Zonas de Bernera y Olibón próximas al oeste. Más allá se extiende todo el skyline de Aragüés, Hecho y Ansó. Al sur azulean las sierras interiores que emergen de los valles llenos de nieblas y sobre las que cabalga difuminado el Moncayo.

            Solamente nos queda el descenso para finalizar la corona y lo vamos a hacer sin prisa pero sin pausa. Se trata de bajar hasta el Paso de Napazal desandando el camino de ascenso que acabamos de hacer, Se pueden hacer otros descensos pero ya vale por hoy.

Desde la Cabecera del Resalte Inferior hacia el Refugio de Izagra.
 
            Alcanzado el paso de Napazal tomamos el corredor que establecido entre las Llenas del Bozo y la Garganta desciende escalonadamente hasta el Igüer en dirección sur.

            Lo haremos siguiendo un caminillo que transita el fondo del barranco seco y que se arrellana antes de alcanzar  el resalte intermedio.

            De la cabecera del resalte se descuelga un amplio e inclinado corredor de pedrizas claras que permite salvar con comodidad siguiendo un camino que lo recorre entre las paredes que se extienden a ambos lados del mismo.

Corredor entre las Llenas desde las inmediaciones del Abrevadero.
 
            Descendida la parte superior que es la más erguida del mismo, la pedriza gana dimensiones y se mezcla con calizas ocres apareciendo paulatinamente el praderío.

            El camino se aleja del fondo del corredor que bajará escalonadamente hasta la Cabaña  de Izagra y continúa por la ladera izquierda del corredor entrando en los praderíos del puerto.

            Poco después y tras persistente travesía en dirección sur alcanzamos el abrevadero y nos detenemos a comer. Son las dos menos cuarto.

            Media hora después, solamente nos queda continuar camino de descenso para cerrar el bucle que hemos abierto a la mañana, recoger unos champiñones que hemos visto subiendo y llegarnos a la pista en las inmediaciones del Refugio de Saleras para seguidamente alcanzar el coche cuando son las tres y cuarto.

            Todavía me daré una pequeña propina pues tendré que volver a por el bastón que he dejado donde recogía los últimos champiñones. Lo haré cansinamente pues no en vano hoy han sido 1625 metros de desnivel acumulado y ya es suficiente.

            Llegaremos a casa a muy buena hora, ducha para descansar un poco y luego el partidillo de futbol sala de los jueves, no con demasiadas ganas. Otras cosas son peores.

Para ver más fotos.

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