27 abr. 2016

32-16. DE LA MOTA A PUNTA RUEGO EN LIENA. 25-4-2016.

Espectaculares cornisas en la Noroeste de la Mota. 

Aparcamiento de Pietramula, Cabaña Barbietos, Plana Ruego, Collado Noroeste de la Mota, La Mota, Puntas Oriental y Occidental de Liena, Punta Ruego y Cabaña Barbietos.
25-04-2016.
Salida 10:15 h.Llegada16:30 h.
Sol.
Esquís de Montaña.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Liena procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La Sierra de Liena para nosotros es poco más que un trozo de Pirineo dibujado en los mapas pues acostumbramos a acudir por la zona muy de tarde en tarde, aunque haciendo memoria  son varias y viejas nuestras actividades por el Circo de Barrosa o por el Real para subir, como no, a Robiñera.
            Aquella mañana de primeros de Octubre del 14 cuando recorríamos la arista intermedia de la sierra que arranca en la Aduana y culmina en Robiñera,  accedimos a la misma en el Collado Noroeste de la Mota en busca del Collado de las Pardas para recorrer la Senda en circular. Durante la cabalgada, además de las suaves lomas que recorrimos nuestra atención se centró en las Planas de Ruego un inmenso y amable praderío que ni pintado para nuestro gusto con los esquís. Luego, en el Collado de las Pardas tanto la continuación de la arista como la Senda de las Pardas ya es otro mundo.
            Solamente nos faltó una tentación llamada Lameteoqueviene y hoy 25 de Abril de 2016 allí estamos a las diez de la mañana.

Tras la Gran Revuelta de Pietramula algo nos dice que habrá algún corte en la nieve.

            Hemos dejado atrás un mes de Abril con una meteorología mala como pocos para la nieve. Es algo tarde, todas las estaciones de esquí han cerrado hace días pero quizás tengamos completamente limpia la Pista de Chisagüés lo que puede ser algo bueno y a la vez malo.
            Hemos de parar en Bielsa y esperar a que abran para comprar pan y nos retrasamos  algo pero la pista transitada y en perfecto estado incluso para la furgo nos permite llegar hasta 100 metros antes del Aparcamiento de Pietramula a 1920 metros de altitud.
            Son las diez y cuarto cuando nos ponemos los esquís en una pista que se ha llenado de nieve de súbito antes de la Gran Revuelta de Pietramula. Nos huele que más arriba tendrá cortes.
            Así será  pues en el contrafuerte rocoso  de la Sobrespluca hemos de quitarlos para portear un par de cortes importantes al sol de la mañana que ya es moza. Ha habido un buen rehielo.

La pista se rellena de nieve y nos deposita en el praderío fundamentalmente blanco.

            Un rebeco nos vigila impertérrito desde su inexpugnable atalaya mientras calzamos de nuevo los esquís cuando la pista se vuelve a llenar de nieve a la entrada del puerto tras cruzar el Barranco Ruego.

La nieve brilla a la luz de una espléndida mañana

            Hay algunas manchas de tierra en los terraplenes de la pista pero el resto aparece cubierto de un manto blanco, liso y refulgente al sol der la mañana cuando alcanzamos la Cabaña de los Barbietos.

Debajo la pista de acceso desde Pietramula.

            Ante nosotros se extiende un mundo de suaves lomas que nos enseñan la arista desde el Collado de las Pardas a la Sur de la Mota.

El Collado de las Pardas es inconfundible.

            Vamos dejando atrás tanto Sobrespluca como Espluca Ruego y dudamos entre ir de oeste a este como teníamos previsto o viceversa.
            Pensando más que otra cosa en el descenso decidimos irnos al este y comenzar por la Mota. Para ello hay que atravesar todo el puerto que es la Plana Ruego en busca del Collado Noroeste de la Mota que de momento no es visible.

Campos de nieve amables e impecables.

            Hace rato que nos hemos olvidado de la pista, por otra parte ilocalizable en el rellano y avanzamos cómodamente disfrutando del rehielo que en algunos dorsos orientados al oeste está más duro de lo deseado y nos obliga a alguna maniobra que otra dentro de una línea de foqueo absolutamente placentera.

La Oeste de la Mota tras la Hoya.

            Van a ser las doce cuando contemplamos toda la Pala Oeste de la Mota, el collado noroeste que buscamos y la Hoya que recorreremos por su cabecera en un soleado flanqueo.


En el Collado Noroeste de la Mota.

            La llegada al collado es erguida y la nieve está algo dura pero llegamos sin cuchillas. Estamos a 2546 metros de altitud y ante nosotros se extiende una arista vestida de impresionantes cornisas fruto inequívoco de una temporada campanilleramente  ventosa como pocas.
            No es demasiado frecuente ver cornisas de esta magnitud en Pirineos. La línea de rotura que localizamos en el collado tendrá fácilmente media docena de metros y ante esta situación y evaluando el riesgo de rotura  en algún giro poco controlado por nuestra parte, decidimos dejar los esquís, poner crampones y marchar par arriba a pesar de que no es más que una amplia loma.
            Hay que pasar dos pináculos  acornisados para alcanzar el  resalte cimero en muy suave ascenso y llegar el Vértice Geodésico de la Mota situado a 2579 metros de altitud. Es la una menos cuarto.

En la Cima de la Mota con Robiñera y la Munia.

            Hacemos algunas fotos de una panorámica indescriptible pero  no disfrutamos a nuestro gusto de la cima puesto que nos gusta asomarnos por todas partes y hoy como que no.


Fulsa y Suelza desde la Mota.

            Imaginamos más que vemos la ladera este que baja hasta la Antigua Aduana y que nos permite contemplar tras ella la zona de Suelza y Trigoniero  de gratos recuerdos, Maristás y Orbar  y Montañesa aquí mismo, Suelza impresionantemente blanca y Fulsa oscura para contrastar y un este acaballado con  Portillón, Posets y Maladetas en bloque, y seguidamente nos damos la vuelta en busca de los esquís.


Con toda la arista del día por delante.

            En uno de las escasas rocas metamórficas emergentes de las inmediaciones del collado nos sentamos a echar un bocado, poco  más de un cuarto de hora.


Año de vientos en la Noroeste de la Mota. 

            El Poste indicador que tendrá sus buenos dos metros está prácticamente enterrado y la brecha de paso entre vertientes hoy es inexistente. Contemplamos la última parte de nuestro ascenso de hace un par de años y nos vamos en busca de las dos Cimas Innominadas que yo conozco por algunos mapas  como Punta Liena.


Punta de Liena Oriental.

            Para ello hay que continuar el recorrido por la arista en dirección oeste con un resalte poco consistente que enseguida se aloma y nos permite subir cómodamente los alrededor de 50 metros que nos depositan en la Cima Oriental de Liena acotada a 2602 metros de altitud. Son las dos de la tarde.
            La arista completamente alomada se alarga al oeste de llano y luego en suave descenso y nos enseña la cúpula nevada de nuestra siguiente prominencia a la que llegaremos  contemplando las cornisas que la adornan en su vertiente norte.


La Arista de Liena tiene más cornisas que desniveles. 

            Van a ser las dos de la tarde cuando alcanzamos la Cima Occidental de Liena situada a 2604 metros de altitud y que será a la postre nuestro punto alto de la jornada.
            Su panorámica norte es ciertamente interesante  con Trigoniero, Garlitz, Bataillence, Marioules, Puerto Viejo, Piau, más atrás Midi de Bigorre y todo el Macizo de Neouvielle.


En el descenso hacia Punta Ruego.

            Quitamos pieles y nos echamos para abajo puesto que el collado próximo se encuentra casi 100 metros por debajo. La nieve está divina y cometemos el error de no bajar 50 metros más hasta el rellano y remontar cómodamente.
            Juan se va por la arista que presenta algún tramo rocoso y erguido y nosotros a media ladera en una pendiente importante que unida a la nieve demasiado reblandecida nos obliga a descender ya con las pieles puestas de nuevo en plan a lo que salga.


En la Cima de Punta Ruego. 

            Luego, una larga diagonal nos permite remontar la mayor parte de lo perdido  y nos deposita en las inmediaciones y seguidamente, tras unas zetas en la Cima de Punta Ruego situada a 2589 metros de altitud cuando son las tres de la tarde.


De Espluca Ruego a Robiñera desde cerca del Collado de las Pardas.

            Nuestro horizonte oeste nos enseña tras un tramo de arista alomada y descendente el Collado de las Pardas que es inconfundible pues aquí se cortan bruscamente las amabilidades de la sierra: un paretazo enorme y vertical  es la continuación hacia Espluca Ruego en cuya cara norte discurre la Senda de las Pardas, para continuar elevándose hacia Sobrespluca  y culminar en Robiñera, apareciendo al norte una buena parte del Cresterío de la Munia; bajo el Robiñera se adivina el Collado de las Puertas pues no se ve el fondo como tampoco la subida desde Pietramula, si en cambio, la diagonal en la Este de la Punta de las Puertas que es lo que nos va por nuestras cabezas. Más al oeste y girando al sur aparece Ordesa desde Astazus  hasta el Portillo Tella y Bachaco. El día es espléndido.


Disfrutando de una nieve inmejorable en la Sur de Liena.

            Juan se baja hasta el Collado de las Pardas para echar una visual ya que él no ha estado por allí pero nosotros no lo hacemos puesto que cambiamos la ida y la vuelta con muy suave pendiente,  ya que no queremos entrar en el territorio del Barranco Ruego, por la preferida pala sur de pico y bajar luego por donde hemos subido.


En la Sur de Punta Ruego. 

            Mientras se alarga hasta el collado nosotros quitamos pieles y nos aprestamos tranquilamente para disfrutar del sublime gozo de la nieve primavera: hasta parece que sepamos esquiar.
            Hemos quedado para comer en unas piedras que afloran en la parte inferior de la Pala Sur de Ruego, aproximadamente en la ubicación de un ibonciecho que no localizaremos al estar completamente cubierto de nieve y allí estaremos al sol hasta las tres y media que reanudaremos el descenso por lomas y palas ya más suaves pero que se esquían divinamente.
            El descenso es corto, placentero y rápido a pesar de estirarlo un poco. Cerramos el refugio que hemos abierto a la mañana para que se secara un poco y nos introducimos en la pista para bajarnos hasta el primer corte.



Terminando la jornanda bajo la Cabaña Barbietos.

            Quitamos esquís y con ellos al hombro bajamos unos metros de pista y atajamos por praderío escalonado directamente a la furgo que nos espera al sol y con compañía de dos congéneres más.
            Son las cuatro y media de la tarde cuando ponemos los bártulos a secar.  Mientras Rosa se queda con el asunto Juan y yo nos vamos a ver cómo está el cruce de barrancos de camino al Collado de las Puertas pues también tenemos otros planes opcionales.
            Cruzaremos el puente del Real y enseguida veremos casi todo lo que se puede ver y que es de nuestro interés: mañana intentaremos Peña Blanca.
            Nos queda una enorme tarde para relajarnos de la jornada en la que hemos movido un desnivel cercano a los 850 metros y ahogar los no demasiados esfuerzos con unas cervezas y un picoteo vario para colmar la sed. Luego vendrá una cena caliente por derecho y prontito a la duerma pues el sol se despedirá sobre las siete y enseguida viene le fresqui y luego las estrellas que cambiaré decididamente por el amor del saco y a otra cosa.
              

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