13 jul. 2004

18b-04. DEL TUNEL DE VIELLA AL REFUGIO SABOREDOEL PIRINEO DE LERIDA POR EL GR.11 ETAPA 2. 13-7-2004.

Camino del Port de Rious las Maladetas.
 
Boca Sur del Túnel de Viella, Port de Rius, Estani de Rius, Barranco de Rius, Estani de la Restanca, Port de Guellicrestada, Port de Caldes, Estani Mayor de Colomers, Collado de Sendrosa y Refugio de Saboredo.

13-07-2004.

Desnivel ascendido 1836 m.

1Desnivel descendido 156 m.

2Distancia recorrida 2500 m.

Tiempo efectivo 08:30 h.

Sol.

Fácil.

Travesía.

 Agua en Hospital de Viella y en los Refugios de la  Restanca, Colomers y Saboredo. Según costumbre y condiciones en los múltiples estanis del camino evitando los situados en los lugares más concurridos.

 Se trata de una etapa un poco larga pero asumible, que de alguna manera te limita el tiempo de contemplación de un paisaje ciertamente interesante. La parte central está muy concurrida en verano. Atención con sus refugios.

 Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de la Boca Sur del Túnel de Viella al Coll de Guellicrestada procedente de Prames. Vía en rojo.

            La noche es larga y hay que pasarla de todas las posturas imaginables sobre los asientos del coche pero a pesar de ello suena el despertador a las siete menos cuarto y comenzamos de esta forma el martes día 13 de Julio de 2004.

Mapa del Coll de Guellicrestada al Refugio de Saboredo procedente de Prames. Vía en rojo.
 
Unas maniobras similares a las del día anterior pero con más costumbre nos ponen en disposición de montar en el coche, subir los aproximadamente 3 kilómetros de carretera y llegando a la entrada del túnel salirnos a nuestra derecha para aparcar en el aparcamiento próximo a las oficinas de la obra y al Hospital de Viella. Allí se va a quedar el coche hasta el domingo próximo si todo va bien. Estamos a 1630 metros de altitud.

Son las siete y media cuando pasamos por delante de la puerta del refugio y tomamos un camino que asciende en medio del praderío orientándose hacia el este al encuentro del Barranco de la Escaleta.

Tras algunas dudas a causa de las balizas alcanzamos el barranco y el camino se hace nítido por la orilla derecha del mismo para arriba, entre hayas que poco a poco serán sustituidas por pinos que nacen sobre la pradera alpina salpicada de granito.

Subiendo al Port de Rious.

El horizonte este se encuentra cancelado por un circo de potentes paredes y enseguida se despejará la duda al respecto de cómo superarlo: hay un camino de tiralíneas. Se trata del que entra en el valle por la pista en la que nosotros hemos pasado las dos noches, que cruza la pedrera del circo de sur a norte con un trazado olímpico y se pierde ilógicamente yendo a parar a una zona de lajas graníticas bastante verticales; cuando nosotros, que hemos subido por el fondo del valle, hacemos lazadas hacia el norte dejando claramente a nuestra derecha el lugar donde se pierde el otro camino.

Ascendemos la pared por su parte norte con marcado camino y  continuamos en fuerte ascenso hasta que se disipan nuestras dudas cuando el camino se abre a nuestra izquierda hacia el Estany Redón. Allí nos vamos por nuestra derecha continuando el fuerte ascenso, ya al sol de la mañana, hasta que la pendiente se arrellane un poco virando paulatinamente al este hasta alcanzar el plano y salpicado de verde Port de Rius a 2355 metros de altitud, situado entre los picos Redón y Conanglós. Son las nueve y media de la mañana.

Rodeando el Estany de Rious.
 
Prácticamente en horizontal  y en dirección nordeste dejamos a nuestra derecha un pequeño estany  y enseguida comenzamos a rodear por el norte el Estany de Rius, una cubeta lacustre absolutamente irregular y de considerables proporciones, instalada en un lugar definitivamente encantador.

Hacemos alguna fotografía sobre un paisaje inequívocamente alpino como solamente el granito es capaz de generarlo y casi al final del estany nos paramos a almorzar y a deleitar nuestros ojos. Son las diez de la mañana.

Quince minutos después, hemos almorzado mejor de lo que es nuestra costumbre ya que llevamos comida abundante a pesar de lo que no resultan pesadas nuestras mochilas, continuamos el camino descendiendo por la orilla derecha del Barranco de Rius, entre restos de obras y con camino hecho exprofesamente a tramos, llevando siempre en la orilla izquierda  la potente Arista de Betrén con sus consistentes y verticales paredones.

La Sierra de Rious camino de la Restanca.

Bajamos considerablemente siempre por la orilla derecha del barranco hasta que situados en la cabecera del valle que se ensancha confluyendo con la pista que sube por el valle desde Artiés, comenzamos a faldear primero y seguidamente a ascender un pequeño resalte cubierto de vegetación   arbustiva fundamentalmente; a la que le va a suceder de inmediato un nuevo descenso para atravesar un barranco que baja del sur e iniciar, sin solución de continuidad, un ascenso de algo más de 100 metros de desnivel, por un escalón granítico muy vertical y sobre el que un tortuosísimo camino describe una colección completa de pequeños giros y recovecos.

El resalte nos mete en sudores cuando son las once y media de la mañana. Pero coronado el resalte, enseguida aparece a nuestros ojos el Estany de La Restanca  y el refugio de su orilla norte.

Hay que bajar todavía una cincuentena de metros, cosa que hacemos buscando la vía de salida de la cubeta lacustre, para alcanzar la pared de la presa. Al otro lado se encuentra el Refugio de La Restanca situado a 2010 metros de altitud. Hay otro más viejo pero no lo localizamos.

Estany de la Restanca de camino a Guellicrestada.
 
Son las doce menos cuarto. El día está absolutamente espléndido, hay personal por los alrededores del refugio pero lo nuestro pasa por confirmar la continuación del camino en el refugio, echar un buen trago de agua y un cuarto de hora después salir por el sur del refugio y tomar una empinada ladera surcada por abundantes escorrentías y, en dirección este-sudeste, ganar altura para introducirnos en el corredor por el que baja el desagüe del Estany de Cap de Port.

Queremos hacer dos etapas juntas y por esa razón hemos desistido de pasar por el Estany Mar, ya que nos obligaba a ampliar el recorrido y por idéntica razón hemos elegido la continuación por el Puerto de Güellicrestada, que aunque nos obliga a pasar más alto, el camino es mucho más corto que por el Puente de Ressec.
 
En el estany con el Puerto de Guellicrestada al fondo.

El ascenso es continuado pero solamente son 220 metros de desnivel por lo que el tema se liquida relativamente pronto. Además un grupo tan fogoso como inexperto, nos ameniza el ascenso: vienen como una moto y nos pasan en el rellano donde se asienta el estany.

            Bordeamos por el norte en horizontal y nos introducimos de inmediato en el corredor que en dirección sudeste conduce al Puerto de Güellicretada en plena ladera sur del Montardó.

Las piedras, el calor y la pendiente se van a encargar de pasar la correspondiente factura a nuestros compañeros de ascenso mientras que nosotros, tras el parón para la foto de rigor y esas cosas, nos vamos para arriba con una marcha más.

Cap de Port de Guellicrestada desde el Port de Guellicrestada.

El Puerto de Güellicrestada es frontera entre la Comarca del Pallas y La Vall d’Arán y está situado a 2475 metros de altitud. Se trata de una pequeña brecha de la que se ha de descender suave y brevemente hasta alcanzar un poste indicador sobre el praderío situado al norte del Estany de Monges, lugar en el que los jóvenes dan por concluida la marcha.

Nosotros atravesamos la cabecera del circo lacustre e iniciamos un suave ascenso hacia un collado situado al este y a una altitud de 2540.
 
Estany de Mangades y la Vertiente Oeste del Port de Caldes.   
 
Alcanzado el pequeño collado hemos de descender del mismo a través de un empinadísimo corredor a la orilla de un nevero residual. Abajo nos espera un caos de bloque tras los que encontramos los Estanis de Mangades al sur y el de Port de Caldes al norte.

Pasamos entre ellos y junto al segundo nos paramos a comer un poco, es la una y media del mediodía y el paisaje merece ser contemplado.
 
Estany de Monges y Agujas de Travesany.
 
Media hora después siguiendo fundamentalmente al este continuamos nuestro camino en ascenso entre pequeños neveros residuales.

Nuestro objetivo es el Port de Caldes al que llegamos tras un final de fuerte ascenso. Estamos a 2550 metros de altitud y allí encontramos a una pareja con la que charlamos un ratillo. Luego iniciamos el descenso en dirección este y empezamos a encontrar gente a montón.

Pasamos junto al Estany Cap de Rencules y junto a su desagüe continuamos para abajo hasta encontrarnos con el barranco que se ha engrosado considerablemente y proseguimos en descenso por su margen izquierda.

Estany Mengades, detrás Besiberris.

El valle se amplía, se arrellana y se llena de verdura entre bloques graníticos. Nosotros junto al barranco alcanzamos el lugar en el que confluye la variante del GR11. que hemos desestimado y poco después avistamos el Estany Mayor de Colomers, en cuya orilla noroeste se encuentra el refugio en el que vamos a dar por concluida nuestra jornada.

Por fuerte pendiente de granito pulimentado por el glaciar alcanzamos el Refugio de Colomers situado a 2086 metros de altitud cuando son las tres y media de la tarde.

El refugio está, según nos dice uno de los guardas lleno a rebosar. Cuando ve nuestras licencias federativas llama al jefe que nos confirmará lo mismo y lleno de atenciones se apresta a ayudarnos sugiriéndonos diversas alternativas.

Charlamos un rato, le decimos que venimos desde el Hospital de Viella y que vamos sin material de vivac. Termina por sugerirnos primero, es hora de moverse todavía según él, el Refugio de Saboredo y finalmente nos reserva plaza por teléfono tras comprobar esa posibilidad.

Este “hotelero”, ms que “guarda”, con una pista que llega hasta casi el refugio debe tener un negocio montado de la leche con el refugio lleno a reventar todo el verano. Nos ha debido de ver en condiciones y se nos ha quitado de en medio. Lo que no sé es qué hubiera pasado si llegamos reventados, con muy mal tiempo o muy tarde. Nos ha dicho que para una emergencia se haría lo que fuera. ¡Menos mal!

De cualquier manera, se confirma una vez más mi apreciación de que los montañeros de nuestra especie cada vez tenemos menos que hacer en los refugios. Aquí hay que reservar y consumir pues el negocio es el negocio y hacer montaña es accesorio. ¿Para qué pagamos más de 100 euros anuales a la Federación Aragonesa de Montaña? ¿Para recibir el Heraldo de Aragón los jueves del verano?

Nos indica el camino y con cierta sensación de estar revolcándonos en una basura que no es la nuestra, nos echamos la mochila al hombro y nos vamos. Son las cuatro de la tarde.

En días como hoy es dónde se templa la resistencia. Es relativamente sencillo hacer un ascenso más o menos duro y largo para rematar con un descenso que te lleve a casa o al lugar de descanso. Hacer ese ascenso seguido de su descenso correspondiente, para inmediatamente después encadenar otro ascenso en medio del calor del mediodía, que se ha de rematar con otro descenso, es otra cosa. Encadenar el tercer ascenso fuera de todo programa cuando de alguna manera tu cerebro daba por bien liquidada la comida y la gasolina de tu cuerpo es una arriesgada vuelta de tuerca más, pero a nosotros todavía nos queda alguna vuelta de más y eso, hay que suponer que lo ha debido ver el guarda. Yo le he dicho que veníamos ligeros haciendo las etapas de dos en dos pero que no queríamos en modo alguno liquidarnos hoy la travesía.
 
Estany Major de Colomers iniciando el camino a Saboredo.

Bajamos unos metros para alcanzar la pared de la presa del Estany Mayor de Colomers, la atravesamos en dirección este y siguiendo en la misma dirección ascendemos una pequeña loma dejando a nuestra izquierda un suave promontorio y cuando aparece al norte un pequeño valle lateral abandonamos las balizas rojiblancas y al personal y nos introducimos en un pequeño corredor en dirección nordeste, para alcanzar en su fondo el lecho de unas pequeñas lagunas casi colmatadas.

Continuamos en la misma dirección siguiendo citas por un terreno suavemente ondulado hasta atravesar un casi seco barranco por el que desagua el Estany Llarg e inmediatamente comenzamos a contornear por abajo la arista oeste-noroeste de la Tuca de Sendrosa.
 
Hay el Coll Sendrosa.
 
La ladera está densamente vestida de rododendro que no ha florecido prácticamente todavía y a pesar de que la orografía nos permitiría ir ganando altura sobre la ladera para alcanzar el corredor algo más arriba, no lo hacemos ante el posible riesgo de ascender y quedarnos cortados. Por lo tanto faldeamos en suave ascenso hasta alcanzar el centro del amplio corredor que en dirección este oeste nos ha de llevar al Collado de Sendrosa.

Con un sol de auténtica justicia afrontamos el ascenso de los 350 metros que nos quedan de los 450 que hemos de subir en total pasando primero el tramo de pradera alpina, luego el pedregal granítico sólidamente instalado y por último las lazadas del camino, al principio sobre praderío para luego introducirse en  materiales más sueltos ya que las pratenses tienen poca densidad.

A las cinco y cuarto alcanzamos el suave Collado de  Sendrosa situado entre la Tuca de Sendrosa y la Tuca de Pigader a 2446 metros de altitud.

Entrando al Circo Lacustre de Saboredo.

Hemos subido bien, echamos un trago de agua y comenzamos el descenso girando a media ladera en dirección sur. Tenemos que rodear la Tuca de Sendrosa desde su arista norte en la que se encuentra el collado hasta el sudeste del pico, lugar en el que se localiza la parte inferior de la zona lacustre del Circo de Saboredo.

Faldeamos con cuidado de no perder demasiada altura puesto que el refugio se encuentra a 2310 metros de altitud y lo buscamos en la orilla oeste del circo junto a un estany de considerables dimensiones. Vamos, que no debe tener pérdida.

Poco después avistamos unas instalaciones con pinta de refugio ocasional y ligeramente elevado sobre la parte este del circo. Se ve de lejos pero nosotros lo buscamos en el lugar que lo sitúa el mapa.

No localizando nada donde buscamos, decidimos bajar al fondo de la cubeta lacustre, atravesar por medio de los Estanis de Saboredo y remontar suavemente hasta alcanzar  lo que en realidad es el Refugio de Saboredo. Son las seis de la tarde.

Refugio de Saboredo.
 
Nos reciben una de las dos guardas con un “¡Ah, ya estáis aquí! Pues habéis llegado pronto, hace un momento que han llamado.

Charlamos un poco con ellas ya que la cocina está anexa al comedor.

Se trata de un pequeño refugio, sin aseos, con algún añadido exterior  que le confiere aspecto de barracones de obras, y no faltan materiales correspondientes a ellas, desde luego.

La tarde se va nublando muy suavemente pero nos da lo mismo. Nosotros hemos liquidado nuestra segunda etapa con propina: hemos subido 1836 metros, bajado 1156 metros, hemos recorrido aproximadamente 22 kilómetros y hemos empleado el mismo tiempo que ayer, diez horas y media. Estamos bien.

Nos aseamos un poco en una charca próxima y contemplamos la subida de las nieblas mientras reponemos líquido impíamente.

Sobre las siete y media nos hacemos la cena en una mesita del pequeño comedor y cenamos tranquilamente junto a un grupo de americanos con los que charlamos un poco puesto que resultan francamente agradables y con los que intercambiamos algunas cosillas que ellos desconocen.

A las nueve nos vamos a la piltra puesto que mentalmente queremos descansar aunque físicamente no estemos agotados ni mucho menos.
 
Esquema Etapa 2.

El personal tarda en acostarse pues estaremos alrededor de docena y media de personas pero al final lo hará, suponemos, puesto que nosotros estamos para otros menesteres mucho más interesantes.

Puedes ver la Continuación.

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