Ushuaia, Calles Magallanes y Aldo Moter,
Camino del Martial, Estaciones Aerosilla y Sendero en Morrena del Martial.
3-12-2025.
Desnivel acumulado 1000 m.
Distancia recorrida 18000 m.
Tiempo efectivo de marcha 03:45 h.
Mixto.
Fácil.
Es una actividad de senderismo mitad
urbana mitad por camino que casi todo el mundo realiza en parte con vehículo
con lo que queda convertida en algo asumible por cualquiera. La pena es que se
trata de glaciar extinto y no se vende
así.
El agua mejor llevarla aunque se puede
comprar en determinados puntos.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
Desde
Iguazú el punto más al norte de nuestro viaje nos vamos vía Buenos Aires hasta
el punto más sur, Ushuaia en la isla Grande de la Tierra del Fuego a orillas del Canal de Beagle.
La
mañana del 3 de Diciembre de 2025 visitamos el parque Nacional de la Tierra de
Fuego y alrededor de las dos y media, tras comernos un choripán rápido en un
chiringuito, como llevamos encima todo lo necesario y sin necesidad de pasar
por nuestro hotel que está aquí mismo, nos ponemos en camino pues ya hice los
deberes Vía Google.
La
tarde está medianucha con bastante nubosidad que cubre el sol pero respeta las
Puntas de Martial por lo que comenzamos a callejear en dirección oeste y en
busca de la Calle Magallanes que se ha de continuar con la Aldo Moter y que con
alguna indicación dispersa nos tiene que llevar a una plazoleta en la que se
encuentra el Cartel de Bienvenida al Martial y desde la que arranca tanto la
carreta como el Camino del Glaciar Martial que es nuestro objetivo.
Hemos
partido prácticamente del nivel del mar y no tenemos excesivamente claro hasta
donde llegaremos pero en cualquier caso nuestro objetivo es pisar la nieve del
Glaciar Martial. Son cerca de las tres y media y las dudas siempre son caras de
tiempo.
Allí
mismo tomamos el camino indicado que irá atajando las sucesivas revueltas de la
carretera que ha de pasar por los
Hoteles de los Acebos y las Hayas, luego junto a la Entrada a las Cabañas del
Martial y el Refugio Cauquen que está cerrado así como la estación de esquí de
Fondo.
Antes
de alcanzar las cabañas el camino muere en la carretera que poco a poco se
convierte en amplia pista y prosigue ascenso ya al noroeste en busca de la Base
de la Aerosilla del Martial, lugar en el que hay un restaurante y al que
teóricamente se puede llegar en coche. Estaremos sobre los 700 metros de
altitud y son las cuatro menos cuarto.
Nos
pasábamos de largo en la zona que está de obras y al ser una zona protegida, no
sabemos de qué, nos llaman. Hay una caseta informativa que de nada nos sirve y
donde nos indican que queda mucho trozo hasta el glaciar y que es muy tarde
para la caminata. Entonces le digo que hace hora y cuarto estábamos en el Canal
de Beagle y que nos va a sobrar día, con lo que terminamos la conminación y
arreamos para arriba.
La
Aerosilla está desmontada, están rehaciendo las pilonas y hay una amplísima
pista que será a la que dará servicio la nueva, es una especie de pista azul
que llega hasta la Estación Término de la Aerosilla donde hay algunos
edificios.
La
pista ya muy estrecha cruza el Arroyo de Buena Esperanza por el que desagua el
glaciar, a través de un par de puentes de maderas y dejando atrás la vegetación
arbórea, se introduce en una morrena en la que paulatinamente irá
desapareciendo la vegetación y desde aquí contemplamos ya el posible
alojamiento del glaciar.
Hay
que decir que el glaciar lo habíamos visto a la hora del desayuno en la terraza de
nuestro hotel y que de forma más o menos discontinua nos ha ido guiando. Ahora
tenemos delante de nosotros un transitado camino que enseguida tomará pendiente
para zatear en una ladera de pedriza ganando altitud con garbo.
Es
un tramo en el que la gente va y viene en medio de una tarde fresquilla y
ligeramente venteada en la que se impone la frescura del glaciar mientras
avanzamos entre neverillos residuales. Incluso quiere chispear un poco.
Por
encima, nuestro camino termina en una prominencia terrosa y detrás de la misma
parece asentarse la base de las paredes nevadas de entre 200 y 300 metros que
bajan de las Puntas del Martial formando un recoleto circo.
Hemos
subido arreando caña pues habremos recorrido alrededor de 9 kilómetros y
estamos sobre los 1000 metros de altitud habiendo empleado un par de horas en
el tajo y estamos donde parece ser que queríamos estar pues detrás de la
prominencia terrosa hay un viejo cartel que informa del final del Sendero al Glaciar
del Martial que debió existir en su día; hoy es una pequeña depresión con nieve
de la temporada y desde ella arranca de manera dislocada un circo de laderas nevadas que se encaraman
en las Cimas del Martial.
En
las paredes nevadas se ve una huella que las supera con un gran quiebro y se
pierde por una de las brechas cimeras y fin de la transmisión pues no hay
restos de hielo viejo.
Hacemos
alguna foto, nos abrigamos un poco y tras echar una última visual al circo nos
vamos para abajo por donde hemos venido; bueno, yo descenderé un tramo del
neverillo acostado junto al camino: la nieve no tiene hielo de fondo.
Hemos
subido ligeros y el descenso nos lo tomamos con más calma conocedores del
papatar pero tampoco nos dormiremos.
Salidos
de la zona de morrena desnuda la brisilla desaparece al abrigo del bosque y el
ambiente se torna más agradable. Luego, en la Estación Base del Aerosilla la
chica de la caseta ya ha terminado su jornada informativa y todavía sube alguno
para arriba a estas horas.
Queda tarde
todavía y en la calle San Martín, junto al hotel compraremos un pendrive para
descargar la tarjeta de la cámara ya que con sus 2 MB. igual hacemos corto y no
sería plan. Luego iremos a cenar por allí y pronto a la duerma pues mañana hay
que madrugar bastante para comprobar que la vida del turista es bastante dura.
Y tanto que arreando caña, Mariano. Como motos. Esa chica de la caseta de información no sabía con quien trataba, je, je.
ResponderEliminarPero vosotros, muy cucos, con el as en la manga de que en esas latitudes tan al sur anochece casi a las 23 h. estabais tan panchos. Al volver al pueblo teníais tiempo de hacer otro sube y baja.
¡Hola Alfredo!
ResponderEliminarBueno, la chica estaba en su trabajo pero se puso en situación cuando le dije que llevávamos poco más de una hora desde el Canal de Beagle.
Pues sí, los días australes del final de la primavera son enormes aunque nosotros lo notábamos más por la mañana ya que con el ritmo que llevábamos había que acostarse pronto, je,je, conocedores de la dureza de la vida del turista.
Un abraazo para los dos y ¡que vaya bueno!