29 sept 2002

19-02. ESPER, TABLA,TUCA BLANCA Y LA ZAPATILLA. 29-9-2002.


La Sur de la Zapatilla y nuestra vía de ascenso. 29-2-12.

Aparcamiento de Candanchú, Collado Causiat, Punta Esper, La Tabla, Collado Oeste de Tuca Blanca, Arista Nordeste de la Zapatilla. Descenso por la Pista de Tortiellas a Candanchú.
29-09-2002.
Salida 06 h. Llegada 20 h.
Sol.
Bastante Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Candanchú procedente de Prames. Vía en amarillo.

La primera semana del Otoño 2002 nos regala con un tiempo que ni siquiera el mes de Junio pasado lo iguala. Han bajado las temperaturas nocturnas bastante, mientras que las diurnas se mantienen gracias a que el Anticiclón de las Azores está en su sitio. En fin, ese tiempo de otoño con el que se suele soñar.

La Norte de la Zapatilla. 13-6-09.

El sábado 29 de Septiembre sale Rosa del trabajo a la dos de la tarde y a las tres y cuarto nos montamos en el coche para acercarnos a Candanchú. Ella prefería ir a Barbastro pero a mí no me apetece un pelo; la propuesta, por consiguiente, no es demasiado bien acogida, pero a las cuatro menos cuarto, con dos mochilas pequeñas medio vacías, iniciamos el camino a 1557 metros de altitud y en dirección oeste tras aparcar en lo alto del párking de la estación de esquí.

Acceso al Calzinar en la Norte de la tabla. 13-6-09.

La pista está abierta, hay coches aparcados más adelante, pero nosotros lo hemos dejado por esta vez.
De camino hacia el Collado Causiat encontramos las balizas del Circuito de Biatlón de Montaña de Verano que se disputará mañana. Antes de alcanzar el collado comenzamos a virar un poco al sudeste y en un pequeño dorso encontramos un camino balizado en negro con él que nos vamos, pues creo que se trata del que conduce a los Collados de la Cara Norte de Aspe.

El Hayedo de Sansanet y Acue desde Esper. 13-6-09.

Onduleando entre pradera alpina salpicada de afloraciones calizas claras se acerca ya claramente en dirección sur a los Paredones de la Zapatilla. Alcanzada la pedrera inferior del pico el camino vira a media pedrera en dirección oeste, por marcado camino que en suave ascenso pasará junto un par de protecciones contra aludes hechas por la estación de esquí y luego junto a una pequeña cueva en la que guardan materiales para las mismas para incorporarnos, abandonando el camino, al casquete somital del Pico Esper al que llegamos sin ninguna dificultad transitando pradera alpina.

Cara Oeste de la Zapatilla y Tuca Blanca desde la Entrada al Calcinar. 13-6-09.

El pico está situado a 1878 metros de altitud y su acceso nada ha tenido que ver con los paredones de su cara norte por la que en alguna ocasión pensaba subir.

Son las cuatro y media. Nos acercamos hacia el oeste en suave descenso para avistar el Paso de Aspe y enseguida volvemos sin remontar para en dirección nordeste atravesar un pequeño valle secundario que desemboca en el Paso de Aspe y recuperar por lógica el camino que hemos abandonado para ascender el casquete somital del pico.

La Este de la Tuca Blanca y Aspe que asoma. 29-2-12.

Recuperado el camino subimos un primer resalte calizo claro que nos coloca en la ladera norte del Pico de la Tabla.

Superamos con toda facilidad el resalte, proseguimos un poco más por el camino que se orienta hacia el sudoeste para faldear La Tabla y dirigirse hacia los collados de los paredones del norte. Pero enseguida lo abandonamos para tomar la dirección sudeste y continuar ascendiendo directamente al pico.

Atravesamos una zona de simas en la que sorprendemos a una liebre que no tiene otro remedio que escapar hacia arriba, luego bordeamos por arriba unas lisas lajas de calizas ocres bastante inclinadas para atravesarlas poco más arriba y proseguir directamente hacia el pico.

El Corredor de la Zapatilla. 14-6-08.

Son las cinco y cuarto cuando alcanzamos la Cima de La Tabla, un plano dorso orientado este-oeste, situado a 2129 metros de altitud y en el que ni siquiera nos detenemos.

Bajamos una suave depresión, asustamos a una parte de manada de rebecos ya que la otra se perfila en el horizonte noroeste y siguiendo trazas de camino, encontramos dos o tres balizas rojiblancas y enseguida alcanzamos el Collado Oeste de  Tuca Blanca uno de los pasos naturales hacia la zona de Tortiellas.

Cara Sudoeste de la Tuca Blanca. 14-6-08.

Nos asomamos al lado sur para contemplar tanto la pared sur como la arista oeste, contemplamos el Paso de la Garganta de Aisa y decidimos faldear el pico por la pedrera norte hasta alcanzar el final de la pista que conduce a la Ultima Torre de la Silla de Tuca Blanca, para ascender el pico por su arista nordeste.

Se puede subir casi con seguridad la pared sur desde las inmediaciones del collado al que hemos llegado pero no veo el final del corredor herboso, que llega hasta arriba pero no sé a cuál de las dos puntas y no tengo claro el paso de punta a punta. Por ello hemos decidido hacer la arista nordeste.

 Puntas de Esper desde la Tuca Blanca. 29-2-12.

Encontramos a tres montañeros que toman junto a nosotros el inicio de la pista. Saludamos al último y antes de alcanzar el inicio de la arista viramos al sur e iniciamos el ascenso de un trozo de gravera bastante descompuesta, que nos conduce a un empinado corredor que desemboca en la arista pasado su primer tercio.

Cima de la Tuca Blanca.

La continuación por la arista es fácil y enseguida alcanzamos la cima de Tuca Blanca a 2323 metros de altitud cuando son las cinco y media de la tarde.

La Zapatilla y la Tuca Blanca delante de Aspe vistos desde Astún. 21-2-08.

Comprobamos que el corredor de la cara sur llega justamente a la brecha existente entre las dos puntas. Desde allí se puede acceder con cierta facilidad a la punta oeste directamente por la arista pero la este está defendida por una placa vertical y hay que faldear la arista por la cara sur con alguna pequeña dificultad.

Desde la Tuca Blanca vemos hasta Anie. 23-4-09.

Nos damos la vuelta y bajamos toda la arista en dirección nordeste hasta alcanzar el collado en el que se asienta la silla y siguiendo aproximadamente la misma dirección nos introducimos a media ladera bajo la cara sudoeste de la Zapatilla. La arista tiene una loma fácil pero llega a una brecha de la que hay que salir escalando unas placas verticales imponentes, por lo tanto, nosotros rodeamos el pico y alcanzamos el collado nordeste siguiendo algunos tramos de camino en la pedrera.

Arista Oeste de la Zapatilla. 23-4-09.

En el collado se ve rápidamente la vía de acceso. Se trata de un corredor inclinado en plena arista  que se junta con un diedro vertical de la cara sudeste. Allí nace una estrecha vira medianamente inclinada que hay que subir muy agachados ya que tropieza la mochila en el inclinado techo. Luego el techo se aleja y ya de pie se alcanza un bloque empotrado en plena pared sudeste.

Paso delicado para ascender a la Zapatilla. 23-4-09.

Tengo que volver a buscar a Rosa porque le da cosa el paso que es más desagradable que difícil. Luego la pongo delante, superamos el bloque por arriba y nos introducimos en un tramo de pared muy vertical   que se escalona a la vez que se instala la pradera alpina.

Tras el tramo de pared vestida de pradera, muy vertical aunque fácil, nos acercamos hasta la arista vestida de calizas ocres en las que haré un hito para el descenso, pues no me fío en medio de tanta verticalidad. Luego, ya la arista se ensancha y se convierte en una escalonada pared de calizas claras que nos conducen a la antecima nordeste.

Detalle de la Sudeste de la Zapatilla.

El plano collado se viste de verde y en suave ascenso nos conduce rápidamente a la Cima Pequeña de la Zapatilla. La cima principal hay que pelearla un poco. Rosa no quiere venir pero a mí me apetece. La arista se vuelve rocosa y para alcanzar la brecha de separación hay que subir a una gran placa que se extraploma en descenso. Hay que subirse a la parte superior y de espaldas buscar apoyo para los pies que han de colgar previamente al aire.

Con los pies en firme hay que destrepar de espaldas una placa inclinada de 4 metros que tiene buenas presas pero que impresiona lo suyo. Luego un pequeño salto en la arista permite el inicio del ascenso para salir del fondo de la brecha y alcanzar la Cima Principal de la Zapatilla a 2228 metros de altitud, 3 metros más que la anterior según reza el mapa de la Alpina.

Campos de nieve de Ossau. 29-2-12.

Son las seis y media, veo a Rosa que ya está en el collado y me doy la vuelta a toda prisa para alcanzarla antes de que se meta en el vertical del tramo herboso de la pared, no vaya a ser que se embarque, lo que no resultaría demasiado agradable.

El paso en ascenso resulta más fácil confirmando la idea general sobre el tema de las dificultades en la escalada, alcanzo a Rosa antes de que llegue al hito que he hecho en la arista y ya, tranquilamente y con cuidado nos llegamos al bloque empotrado y a la estrecha vira que pasamos, de cara al valle apoyando pies y manos, ahora  tranquilamente ya que no molesta la mochila.

Salidos del paso le digo a Rosa que, en cierto modo, se parece al paso que permitió alcanzar el Col des Glaciers bajando del Petit Vignemale. Se trata de un paso de adherencia que hay que hacer con confianza ya que es mucho más impresionante que difícil.

Zapatilla y Tuca Blanca desde el Hayedo de Sansanet. 2-5-08.

Luego en el collado nos pasamos de largo el inicio del Tubo de la Zapatilla que queríamos bajar y que descarto ya que pensando en los esquiadores, no me imagino que tengan que remontar con los esquís puestos y tras echar un trago de agua de una surgencia bajo el collado del tubo,  alcanzamos el Collado de Tortiellas en  el que nace el  amplio corredor por el que sube la Silla de Tortiellas.

 En dirección norte bajamos por el lecho de la pista de esquí que ocupa todo el corredor y que nos deposita en la parte baja de la estación junto a la balsa de agua que emplean para alimentar los cañones de nieve.

Luego atravesando la pradera alpina del fondo de la estación nos llegamos al coche cuando son las ocho menos cuarto de la tarde. Han sido 950 metros movidos tranquilamente en medio de una espléndida tarde que a la sombra estaba fresca, al sol cálida y por tanto agradable y que al final, la caída de la tarde nos ha invitado a ponernos una manga.

Paramos a echar gasolina en el Eroski y a las ocho y media llegamos a casa con tiempo suficiente para ducharnos, cambiarnos y marchar a casa de Raquel ya que estamos invitados a cenar.

15 sept 2002

18-02. LOS PICOS DE BACHIMAÑA.15-9-2002.

La Sur de la Punta Oeste de Bachimaña. 27-7-07.

Balneario de Panticosa, Ibón Bachimaña Inferior, Ibón Bachimaña Superior, Arista de Bachimaña, Bachimaña Este, Bachimaña Oeste, Brecha de Bachimaña, y Cuesta del Fraile.
15-09-2002.
Salida 12 h. Llegada 19 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Bachimaña procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Es 15 de Setiembre de 2002. Rosa que ha salido de trabajar a las seis de la maña se despierta a las diez y media pasadas. Nos vamos al monte para hacer una cosa fácil y tenemos tiempo de sobra.


            Las mochilas están montadas por lo que tras comprar pan nos llegamos rápidamente al Balneario de Panticosa aparcando el coche en los aparcamientos del nuevo restaurante.


Ibón de los Baños y Barranco de Bachimaña.

            Son las doce de la mañana cuando atravesamos el Balneario hacia la Casa de Piedra. Allí tomamos el archiconocido camino que en dirección norte nos saca de la cubeta lacustre y nos conduce Caldarés de Baños hacia arriba.


            Hay gente cogiendo setas pero nosotros no hemos venido a eso.


            En la surgencia que baja de los Picos de Bachimaña cogemos agua e iniciamos la Cuesta del Fraile. A estas alturas ya hemos decidido subir dando la vuelta en lugar de marchar directamente hacia el noroeste pues Rosa no ha dormido gran cosa y un repecho al sol de 700 nos parece un poco fuerte a estas horas y en estas circunstancias.


 Cara Noroeste de las Agujas de Bachimaña. 28-9-05.

            En hora y cuarto alcanzamos el Ibón Inferior de Bachimaña y por el camino de su orilla derecha continuamos hacia arriba para contornear el Ibón de Bachimaña Superior, que por cierto, está bajísimo de nivel.


            Frente a la isla grande, y a una altitud de 2230 metros abandonamos el camino e iniciamos el ascenso en dirección oeste, de frente y para arriba aprovechando que la pared se puede franquear fácilmente a pesar de la inclinación del inicio.


            La Arista de Bachimaña es amplia y vestida de grandes lajas lisas de granito pulido entre las que aparecen con cierta frecuencia pequeños asentamientos de pratenses.

 
            Subidos los primeros 100 metros de desnivel nos vamos un poco a nuestra izquierda al encuentro de la arista siempre en busca de los tramos más adecuados que nos faciliten la progresión.


            Poco más arriba, la arista se ensancha un poco y se arrellana sobre los 2400 metros de altitud. Progresamos en horizontal prácticamente por un paraje en el que menudean amplios retazos de pradera alpina. Incluso localizamos una minúscula charca de agua clara y a una enorme marmota, señora del lugar.


El Serrato desde el inicio de la Arista de Bachimaña.

            La pared se pone de pié de inmediato frente a nosotros ofreciéndonos dos pasos fáciles y la oportunidad de rodear por la derecha. Optamos por el paso central que se aleja un poco de la vertical de los paredones y tomando la pedrera un poco al norte nos introduce en la pared en la que un par de corredores escalonados nos depositan en una vira herbosa bastante inclinada que nos saca a la parte superior de la pared inicial.


            La continuación es evidente fuera del filo de la arista que aparece, como poco, entretenida. Se trata de transitar por la ladera norte que es un enorme pedregal granítico vestido de materiales de grandes proporciones.


Refugio de Bachimaña, detrás Gaurier y Zarre. 5-10-11.

            La progresión es fácil siempre buscando la arista y alejándonos de la vía que transita bajo la enorme pedrera en la que se asienta en Ibón Azul Inferior.


            Nos cuesta localizar el primer pico al que vamos ya que la arista está adornada con varias agujas de considerables dimensiones. Nosotros vamos ganando altura sabiendo que tras el pico hay un collado que será inconfundible.


Arista de Bachimña desde el Ariel Inferior. 28-9-05.

            Al fin, poco más arriba un hitoe n la misma cima nos indica su situación, algo indefinida al no avanzar por el filo de la arista.


            Para alcanzala tomamos una ancha vira inclinada de materiales ocres, perfectamente destacada sobre los tonos de la zona y que en una longitud de alrededor de 200 metros nos deposita, en suave ascenso, en la cima del Pico Este de Bachimaña situada a 2625 metros de altitud. Son las dos y media y nos sentamos a comer.


Azul Inferior y Bramatuero Bajo. 28-9-05.

            Habíamos pensado comer en el otro pico, incluso bajar a comer a los Ibones de los Arnales, pero eso era la teoría. La práctica, esta vez, es muy otra. Las dos lomas que suponía fácilmente superpuestas forman parte de una arista de la leche. Nos la hemos saltado hasta aquí y con ella un par de agujas de respeto y un buen trecho, como poco entretenido; y lo que te rondaré.


Arista de Bachimaña desde el Ibonet de los Infiernos. 28-9-05.

            Para empezar, cuatro metros más allá de la cima, hay una brecha vertical de 8 ó 10 metros de alto que hay que rapelar. La salida de la misma es parecida y poco más allá he querido ver otra brecha terrorífica.


Ibonet de los Infiernos. 28-9-05.

            Comemos en un pináculo maravilloso: al norte y a nuestros pies tenemos la depresión de los Infiernos, Bachimaña y Bramatuero de la que se destaca poderosamente el Ibón Azul Inferior haciendo honor a su nombre y cierra el horizonte la cadena que va desde Arnales hasta Vignemale pasando por Infiernos, Piedrafita ó La Faxa. En el lado sur además de la Fosa Lacustre del Balneario que remonta hacia el nordeste con el Macizo de las Argualas mostrándonos la Cara Norte del Garmo Negro con la primera mano del blanco invierno, tenemos los imponentes paredones bajo la delicada Arista Sudeste del Pico Oeste de Bachimaña.


            Comemos lo de siempre y además un poco de inquietud: la brecha que separa al pico al que queremos llegar del Arnales tiene mala pinta y el conjunto de la arista sudeste impresiona. El día es sencillamente espléndido.


Cara Sur de la Brecha Arnales-Bachimaña. 28-9-05.

            Veinte minutos después, nos desmontamos de la arista una veintena de metros en dirección norte y tomando una amplia vira pretendemos faldear muy arriba como procedimiento de no hacer mucho desnivel ya que los Azules están muy abajo.


            La vira se corta en mitad de la pared y hemos de volver un poco para bajar otra treintena de metros y tomar unas repisas bastante horizontales que vuelven a desembocar en otros paredones verticales más al oeste


            Estamos girando un poco al oeste acompañando a la arista y no tendremos más remedio que terminar destrepando un vertical y complicado corredor de media docena de metros que, al fin, nos saca de la pared y nos deposita en la pedrera inferior.

            De allí para arriba fácilmente piedra a piedra vamos ganando altura alternando materiales y tramos de distintos tamaños y consistencias para los pies a la vez que nos enfrentamos a la cara noroeste del pico.

 La Arista de Bachimaña desde los Infiernos. 28-8-10.

            Pasamos unos tramos de placas graníticas fáciles, faldeamos bajo un nevero bastante duro que se encumbra un tanto hacia el pico y a continuación proseguimos ya ascendiendo directamente hacia la cima.


            Para ello utilizamos una serie de terrazas vestidas de verde y muy verticales a las que llegaremos tras una travesía a nuestra izquierda; luego, superamos un par de corredores cortos separados por algunas zonas de grandes piedras muy cerca ya de la cima y finalmente, por cualquier parte, con apoyos de manos continuos accedemos a la cresta y a la cima. Son las tres y media de la tarde y estamos en el Pico Oeste de Bachimaña de 2763 metros de altitud.


La Arsita de Bachimaña desde el Lago de Brazato. 13-2-11.

            Echamos un trago y una visual a la brecha que en principio pretendíamos utilizar para el descenso con la que confirmamos nuestra apreciación anterior: iniciamos el descenso de la arista sudeste.


            La arista que no desciende gran cosa en principio nos ofrece una serie de pequeños dientes que pasamos fácilmente por el filo para faldear los siguientes por el lado oeste y volver de nuevo a la arista con la duda de probar algún corredor hacia este lado.


            Desistimos de momento ya que aunque la primera parte de la ladera se baja por cualquier parte, el tramo final es un paredon vertical que desemboca en la pedrera inferior.


            En la arista comprobamos que la ladera este es más abrupta y los paredones inferiores tienen mayor altura. Pasamos un par de dientes más sin dificultad pero ya en franco descenso y ante la presencia de un gendarme más importante a partir del cual la arista se despeña para abajo decidimos probar algún paso por la ladera oeste.



Los Paredones que nos echan para atrás vistos desde la Vira a la Brecha Arnales. 28-9-05.

            Rosa se queda arriba y yo comienzo un peregrinaje de corredor en corredor en busca de alguno que nos permita acceder a la pedrera inferior. Todos se cortan en paredes verticales más o menos altas. Tan solo he encontrado, volviendo bastante hacia la brecha y aprovechando que la pedrera también se va encumbrando, un pequeño corredor que se liquida con un diedro de 3 metros no excesivamente difícil, la dificultad está en el inicio del mismo. Llegar al paso es delicado pero el diedro es un IIIº superior, mi chica no sé si está para eso y sin la cuerda es bastante dudosa la ayuda que le pueda proporcionar.

            Rosa que ha bajado un poco me llama. Subo a su encuentro y decido seguir arista abajo a ver qué sale. Siempre nos queda la posibilidad de volver a la punta y bajar por terreno que ya conocemos.

            Pasamos el siguiente gendarme flanqueándolo por la derecha y ante una arista que ya en fuerte descenso se complica más de lo que estamos dispuestos a asumir, me bajo a probar el fuerte corredor en la cara oeste como última posibilidad, la ladera este sigue imposible. Mientras Rosa se queda de nuevo arriba con la consigna de que si no encuentro paso se irá de vuelta por la arista hacia el pico.

Arista de Bachimaña desde el Ibon de Labaza. 27-7-07.

            No encuentro nada para nosotros y le grito que se vaya para arriba. Yo he de remontar pues he bajado un montón de metros aprovechando el borde derecho del corredor.

            Cansado de subir y bajar arriesgando sobre la cabecera de los paredones pues si no arriesgas no ves sobre la vertical, me vuelvo para arriba y alcanzada la arista me voy tras los pasos de Rosa que va como una moto: ¡lo tuyo son las aristas, chavala!

             Me cuesta un buen rato alcanzarla. Nos encontramos casi en la cima.

Cresta de Bachimaña desde los neveros del Ibón de Bachimaña Superior. Junio 82.

            Son las cinco y media. Se nos han ido un par de horas en un visto y no visto y ahora nos queda un largo descenso que pretendo abreviar.

            De corrido nos vamos para abajo sin prestar demasiada atención para seguir la misma vía llevada en ascenso. Busco un poco de camino para que Rosa baje el tramo más vertical con cierta comodidad e inmediatamente inicio una larga travesía en suave descenso que me lleve directamente hasta el collado norte. No he visto la llegada de la pedrera hasta arriba pero hay que verlo.

            Rosa se queda, a su ritmo allá atrás, mientras yo me llego como un avión al amplio collado. Compruebo que ese es nuestro paso y me vuelvo hasta la vista de Rosa para indicarle que continúe hasta aquí, abandonando la posibilidad de bajar por los Azules más del gusto de mi señora.

Arista de Bachimaña desde el Caldarés de Baños. 13-8-06.

            En el plano y suave collado de unos 20 metros de ancho arranca un amplio corredor que, en dirección sudeste, baja un largo primer tramo de pedrera de grandes dimensiones hasta un corto tramo, de pradera escalonada en la que aflora el barranco en el que nos detenemos para beber y comer un poco. Luego continuamos con otro corto tramo de pradera escalonada que nos deposita en la parte alta del camino de la Cuesta del Fraile cuando son las seis y media.

Inicio de la Arista de Bachimaña desde la Subida a Pecico. 13-8-06.

            Han sido 600 metros muy sostenidos los que hemos bajado en media hora. Nos hemos ahorrado una hora, según mis cálculos, en el caso de que hubiéramos bajado por los Azules y esta ha sido la razón por la que no he accedido a lo que quería Rosa.

Corredor de descenso desde la Cuesta del fraile.

             Media hora después, prácticamente ya en el Balneario cogeré media docena de robellones que nos comeremos fritos para la cena con gran placer.

Llegando al Balneario de Panticosa. 15-9-01.

            A las siete estamos pidiendo unas cañas con limón en la Casa de Piedra que tomamos en las mesas de fuera. Luego llega un nutrido grupo de franceses que bajan de los Infiernos y que parece ser que son los que oíamos cuando estábamos enzarzados en la arista.
            A las siete y cuarto nos vamos para abajo y a las ocho nos llegamos a casa con ganas: hemos movido 1400 metros de los cuales 600 han sido en arista. ¡Toma ya las dos lomas superpuestas!

30 ago 2002

17-02. LA INTEGRAL DE SIERRANEVADA. ETAPA 4. DE LAS CALDERETAS A LA HOYA DE LA MORA Y FIN. 30-8-02.

La Este de Mulhacén.

Lagunas de las Calderetas, Collado de Siete Lagunas, Collado del Ciervo, Puntal de la Caldera, Loma Pelada, Crestones de Río Seco, Collado de la Carihuela y Hoya de la Mora.
30-8-02.
Salida 09 h. Llegada16 h.
Sol
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa María Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Calderetas a la Hoya de la Mora procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

La noche resultará regular. Rosa se levanta a las cuatro y diez a hacer un pis, momento que aprovecharé para felicitarla por su Santo y Nuestro Aniversario de Bodas y nos desvelamos todos individualmente. El resto se hará largo y lo negociaremos con vueltas y más vueltas dentro del saco para notar con marcada suficiencia la dureza del suelo en nuestras caderas.

El sol nos saca de la tienda a las ocho menos diez del viernes 30 de Agosto de 2002.

Puntal de Vacares y Lagunas de las Calderetas, nuestro vivac.

          Es un día de vuelta que hay que hacer y a las ocho y media, en medio de una cálida mañana, iniciamos la marcha.

Nos despedimos del trío que me facilita una página web para disponer de buena información sobre Sierra Nevada: nevasport.com, y casi en dirección sur nos volvemos sobre idéntico camino que a la llegada para remontar y bajar sucesivamente el contrafuerte sur del Puntal del Goterón.

Almorzando en el Collado Nordeste de Mulhacén detrás Puntal de la Caldera, Crestones de Rio Seco y Veleta.

En el rellano siguiente nos vamos perdiendo la mínima altura al encuentro de la pedrera para abordarla a media ladera y en horizontal e incorporarnos a la pared nordeste de la Alcazaba.

Hemos especulado con una ruta que no nos obligue a subir al pico y que nos permita alcanzar el rellano antecima del Siete Lagunas y la Alcazaba. Descartamos la opción de entrar al Circo de Siete Lagunas por el sur y elegimos una vía que a media ladera pasa sobre unas afloraciones rocosas, asciende la pedrera bajo unas surgencias verdosas y o bien por ellas en las que la pared se escalona claramente o bien por una marcada vira al norte de las surgencias, que no convence demasiado a Juan, nos permita erguirnos sobre la pared de la Alcazaba.
Corredores de descenso de la Norte de Mulhacén.

Nada más comenzar la pedrera bajo la pared encontramos huellas de paso que se pierden en la zona de piedra grande pero que recuperamos de inmediato hacia la vira que yo había propuesto.

La vira es de libro y la dejaremos amojonada convenientemente. De izquierda a derecha transita una faja alta, se encajona sobre unos pequeños paredones y rompe el tramo final de pared por un fácil corredor. El hito que colocamos en el final de la pedrera superior e inicio del corredor en la pared es casi “otro tresmil de Sierra Nevada.”

Recorremos en ascenso suave y en dirección oeste  la Antecima plana de la Alcazaba hasta enfrentarnos al Casquete Somital del Siete Lagunas, siguiendo el camino que aproximadamente llevaba la pareja que bajó de la Alcazaba cuando comíamos dos días atrás tras bajar del Siete Lagunas.

Mulhacén desde Lomo Pelado.

Se trata de una impresionante losera en la que se pueden encontrar las mejores y más impresionantes losas que jamás haya visto. Una losera que se hace larga hasta que alcanzamos la entrada de la vira que nos bajará al Circo de Siete Lagunas.

El descenso por la vira corredor es conocido y nos permite describir una trayectoria  similar a la que describimos con Rosa a la ida. Con ella circunvalamos la Laguna Altera y nos incorporamos a la transitada huella que conduce, tras unos pocos metros terrosos al Collado de Siete Lagunas que ya había inspeccionado Juan.

Son las diez y media, un poco pronto, pero nos paramos a almorzar en el collado contemplando la Arista Norte de Mulhacén y el inicio del corredor que baja hasta la Laguna de la Mosca o de Mulhacén.
Mulhacén desde el Puntal de la Caldera.

Son las once menos cuarto, estamos sobre los 3250 metros de altitud e iniciamos en dirección oeste el descenso, por transitado y terroso camino, de un amplio corredor al que le salen piedras enseguida. Poco después una serie de lazadas cortas dulcifican la inclinación del corredor y lo conducen a un estrechamiento sobre materiales firmes.

Desechamos la posibilidad de tomar unas terrazas horizontales sobre la Pared Norte de Mulhacén y proseguimos para abajo ahora por un estrecho corredor de paredes firmes y verticales y que cuenta con un lecho lleno de basura sobre la que se trazan minúsculas lazadas como procedimiento para no bajar a salto limpio.

El corredor se estrecha y ahonda todavía más, resulta algo lóbrego y húmedo pero enseguida desemboca en la pedrera de su cono de deyección en la que se pierde el camino ya que unos irán hasta la Laguna de la Mosca, origen del Río Valdecasillas y otros faldearán a su libre albedrío en busca del Collado del Ciervo o de Mulhacén.

Laguna de la Mosca desde el Puntal de la Caldera.

Nosotros faldeamos a media ladera toda la pedrera bajo los Paredones de la Norte de Mulhacén, especulamos con otro corredor que lleva agua y que baja de la vertical del pico, tocamos el hielo de un nevero residual fuera de las caricias del sol y perdiendo la mínima altitud, pasaremos sobre los 2925 metros, iniciamos el ascenso del amplio corredor que culmina en el Collado de Mulhacén.

El ascenso con el sol en la espalda después de haber pasado un buen rato a la sombra y en descenso lo vamos a hacer utilizando el pedregal de la parte sur, fuera del camino que transita la parte norte. Previamente hemos desechado la idea de cruzar el corredor y por la pedrera del lado norte pasarnos de largo el collado y elevarnos hasta el Pico de la Caldera. Iremos paso a paso.

La subida de la pared no resulta excesivamente costosa y enseguida alcanzamos el Collado del Ciervo a 3128 metros de altitud.

Laguma de la Caldera desde el Puntal de la Caldera.

Seguidamente tomamos la arista en dirección noroeste o ligeramente en su ladera noroeste y continuamos en ascenso.

Antes de alcanzar el casquete somital rocoso y blanquecino del  pico transitamos la fácil arista para trepar fácilmente por lisas y fáciles placas a la cima. El Puntal de la Caldera situado a 3226 metros de altitud.

Hacemos alguna foto, dejamos el Pico del Juego de Bolos perdido allá abajo en la arista norte y proseguimos arista adelante, ahora en dirección oeste.

El camino que hicimos por abajo en la pedrera, contorneando la Laguna de la Caldera, vamos a hacerlo en sentido contrario pero por arriba. Comprobaremos de inmediato que no tiene nada que ver el uno con el otro.
Laguna y Crestones de Rioseco un rato entretenido.

Nos enzarzamos en una afilada arista en la que van a salir dientes por un tubo. Algunos, fáciles los escalamos a toda cresta, otros  no tanto, nos obligan a realizar fáciles y transitados flanqueos por el lado norte. Por tanto, la progresión se hace lenta. Vamos relajadamente, tenemos tiempo, disfrutamos del paisaje norte en el que destaca majestuosamente la Laguna Larga  de imponente azul cielo a la sombra del mediodía. Para “aligerar” más la marcha vamos cogiendo té. Si ya había poco, aquí hay menos todavía.

Empleamos las manos con cierta asiduidad y alcanzamos, digamos que en ligero ascenso, el Pico  Norte de Loma Pelada de 3187 metros de altitud, segundo tresmil del día y gemelo del pico sur.

Decidimos continuar adelante enfrentándonos a los Crestones de Rioseco, la roca es más oscura y en principio parece más consistente. Pasamos algunos dientes fáciles, hemos de faldear algún otro y alcanzamos el punto culminante de los Crestones de Rioseco a 3198 metros de altitud, tercer tresmil y último del día cuando es la una y cuarto pasadas.

Detalle de los Crestones de Rioseco

Pretendemos ir crestones adelante hasta llegar a la pista pero poco más adelante, uno de ellos tiene un paretazo importante para bajar del mismo. Hemos de contornearlo por la cara sur pero viendo que la continuación va a resultar entretenida, con aire de marcha, en lugar de incorporarnos de nuevo a la cresta nos sentamos al tornasol del día para comer antes de abandonar la arista. Son las dos menos veinte.

Comemos lo de siempre aderezado con Raspones de Rioseco que se encuentran próximos  en dirección sur y al otro lado de la pista, contemplamos a los “domingueros” que deambulan por la pista, quién sabe si hacia o de Mulhacén, la Meca de Sierra Nevada y a las dos algo pasadas nos bajamos por cualquier parte de la pedrera hasta la pista y ¡se acabó!

La Sur del Veleta y nuestra vía de descenso del pico.

Recorremos tramos de pista ya pisados y otros que pasamos por arriba, ninguno medianamente plano y alguno bastante estropeado pues no se debe hacer mantenimiento de la pista, pasamos la “falsa brecha”, hacemos alguna foto de nuestro descenso del Veleta y ascendemos cansinamente desde las proximidades de la Laguna de Aguas Verdes, un tanto sucia pues se encuentra muy cerca de la pista a 3050 metros de altitud, hasta el Collado de la Carihuela.

Son las tres de la tarde, el refugio está vacío y no nos queda otra cosa que hacer que recoger nuestra basura que dejamos escondida y continuar pista abajo al encuentro de la carretera.

Veleta, Zacatín y Machos desde las inmediaciones de la Carihuela.

A las cuatro menos cuarto y a buen paso llegamos al autobús y nos sentamos poniendo otro punto final en nuestra actividad. Habíamos apalabrado la vuelta para las dos de la tarde pero no hay problema ahora en el de las cuatro. Hemos rematado nuestra jornada montañera con 1004 metros subidos y 901 metros bajados para hacer tres nuevos tresmiles.

De camino para abajo el mismo guía tiene las mismas ganas que a la subida, no nos aclarará casi ninguna duda de las que le sugieren nuestras preguntas. ¡Consultará!

            A las cuatro y cuarto cargamos con nuestras mochilas y nos llegamos a nuestro coche en la Hoya de la Mora.

            La tarde está cálida, recorremos un poco la urbanización de Prado Llano, visitamos y charlamos de nuevo con Pepe en el Dornajo que tampoco nos aclara todas nuestras dudas pero nos regala el pin del Plantago de Sierra Nevada, símbolo de la sierra y a las siete y media de la tarde, sentados al sol sobre las sillas playeras, a 2050 metros de altitud y con 18 º de temperatura iniciamos las celebraciones con Heineken helada y aceitunas La Española.

            Después del trago relajado viene la cena, fruta, sidra, dulces, café y copa.

            Brindamos. Brindamos como siempre, por la próxima. No hemos terminado ésta que ya estamos locos por la próxima. También por las montañas para que nos sigan regalando tanta felicidad como sudores y por nosotros, sin nosotros no hay fiesta.

Croquis general de la travesía.

            Caída ya la noche nos empiltramos con la mente llena de ilusiones y con una cierta pena por abandonar estas agradables montañas.

            Nos levantamos a las siete menos cuarto y recogemos con prisa, hay que hacer la vuelta por carretera y es 31 de Agosto.

            Paramos en Guaromán, tenemos autovía con pésimo firme y marroquíes que vuelven de las vacaciones y un día no demasiado cálido.

            Poco antes de entrar en la Provincia de Soria, es la una y media,  paramos a comer pues yo me canso de conducir. A la fresca sombra de un pino corre una brisa celestial que nos hace pensar en que la gloria debe ser algo parecido a esto.

            Comemos relajadamente con bebida fresca pues hay hielo en la nevera todavía. Luego reclino el asiento y me echo una siesta de cuarenta minutos que no la iguala un recién nacido, cambiado y después de tetar.

            Entre tanto mis socios han hecho café que tomo todavía caliente y tras echarme una copa de pacharán a la salud de los de tráfico nos ponemos en carretera. A las seis y media llegamos a Sabiñánigo

            Y ya, fin de la fiesta que se ha saldado con 4523 metros movidos en 4 días en los que hemos hecho 23 tresmiles de Sierranevada, una colección nada despreciable; además de haber acertado de pleno con el tema del tiempo que ha resultado maravilloso mientras que por Pirineos ha sido sencillamente infernal, a juego que este verano que nos ha tocado soportar.