10 ago 2006

13h-06. DE ANDORRA A CAMPRODON. ETAPA 8 Y ULTIMA. PLA DE LLIENS-CAMPRODON. 10-8-2006.

  
En Pla de Lliens. Atrás el descenso desde el Col de la Marrana.

Pla de Lliens, Col de Lliens, Sierra de Fembra Morta, Molló y Camprodón.
10-08-2006.
Desnivel ascendido 197 m.
Desnivel descendido 957 m.
Distancia recorrida 16500 m.
Tiempo efectivo 03:50 h
Sol.
Muy fácil.
Las travesías nos tientan con sus encantos naturales: ir de acá para allá, pero este indudable encanto no es gratuito: tiene sus contribuciones.
La más significativa quizás sea el hecho del retorno al lugar de inicio, casi siempre incómodo e inseguro en un medio como la montaña, tradicional y naturalmente mal comunicado y  que en nuestro Pirineo se hace sensible realidad siempre.
Gestionar de manera asequible esta contingencia es la base imprescindible que te puede  capacitar para emprender la travesía, lo demás es sencillamente posible contando con que nada será gratuito y con el beneplácito del tiempo
Agua en el Pla de Lliens, Molló y Camprodón.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Pla de Lliens a Camprodón procedente de Prames. Vía en amarillo.

El 10 de Agosto llega un poco tarde para compensar el palo extra del día anterior. Son las siete de la mañana, para satisfacción especial de mi esposa, cuando nos ponemos de pie. Nos va a sobrar día para la última jornada de la travesía.

En cuarenta minutos liquidamos los prolegómenos habituales y nos echamos a la espalda las mochilas un poco más ligeras y vacías. Tomamos las balizas y comenzamos en ascenso y en dirección este.
 
El Sistra y la Collada de Lliens.

Enseguida se aclara el pinar y nos enseña los amplios e inclinados praderíos del Pla de Lliens que alcanzamos tras atravesar un barranco al que llega una vieja y plana pista vestida de verde hierba. Aquí si que hay buenos lugares para acampar pero ya no van a ser necesarios. La verdad es que salvo esta excepción no localizamos muchos lugares planos para montar la tienda.

Seguimos en horizontal hasta que algo antes del collado tomamos un barranco y por su orilla derecha ascendemos hasta el praderío superior de la divisoria de valles marcada con una cerca de alambre.

Las balizas no son muy fáciles de seguir y nos vemos obligados a ascender al nordeste, junto a la valla para coronar un pequeño lomo y bajar seguidamente al Coll de Lliens situado a 1877 metros de altitud, justamente en el lugar en que se adivinaba; por lo que no entendemos lo del barranco para tener luego que flanquear.
 
En Fembra Morta.

Pasamos la cerca  y de llano nos vamos a faldear la Cara Sur del Pico de Sistra hasta que alcanzamos la Divisoria de la Sierra de Fembra Morta con la que tomamos la dirección sudeste y en suave descenso alcanzamos enseguida el Coll de Fembra Morta  a 1735 metros de altitud cuando son las ocho y media de la mañana.
 
Praderíos en Fembra Morta.

Seguimos junto a la alambrada que recorre toda la sierra. Hacemos algunas fotos tanto de ganado vacuno como a una preciosa manada de caballos y  después de un pequeño quiebro al sur tomamos la dirección sudeste y enseguida localizamos el emplazamiento del Pueblo de Molló.
 
Caballos en Pla del Abet.

Al este se va escondiendo poco a poco el Canigó y nosotros sin prisa pero sin pausa, pista abajo nos vamos un poco al sur hacia una urbanización del pueblo. Comemos unas moras que están dulces y frescas y tras alcanzar la urbanización de segundas residencias no nos queda otro remedio que acercarnos hasta el núcleo fundamental del pueblo.

Bajamos a Molló.
 
           Alcanzamos el Barranco de la Font y buscamos la sombra y el agua de la fuente junto al lavadero. Son las diez de la mañana, hemos bajado hasta los 1184 metros de altitud y se nota calor.

Almorzamos con tranquilidad pues a pesar de que el programa del día parece complicado y requerirá su tiempo, vamos muy bien de hora.

Echamos cerca de una hora en el tajo y a las once menos diez continuamos.

El pueblo está en un lugar complejo. Su parte antigua está en un lomo a caballo entre dos barrancos. No nos atrevemos a continuar por el Barranco de la Fuente y entrando al pueblo nos vamos hacia el sur para alcanzar la carretera próxima al Río Ritort que viene del norte.

La carretera ha sido remodelada recientemente y sus laderas muy cortadas y vestidas de malla posiblemente nos hubiera puesto dificultades si tratamos de bajar directamente.

Son aproximadamente ocho kilómetros de carretera. Y como no merece la pena especular con la misma decidimos poner una marcha ligera que cuesta abajo no se lleva nada mal y a once minutos por kilómetro vamos bien.
 
Puente sobre el Ritort en Camprodón.

Pasamos junto al enorme cámping que está en la orilla izquierda del río, que por cierto tiene bañistas en sus orillas y cuando son las doce y diez cruzamos el puente sobre el Río Ritort a la entrada de Camprodón y buscamos un sitio para lavarnos y poner fin a ocho días de camino

El remojón es de los que se agradecen pues hace calor y el agua no está demasiado fría. Seguidamente nos cambiamos de ropa y hechos unos brazos de mar nos juntamos para continuar hacia el pueblo. Pero aprovechando que el prado que hemos cruzado tiene un par de frutales que proporcionan una sombra estupenda nos quedamos allí para comer aunque la una  sea un poco pronto.

El plan es sencillo: en Camprodón haré dedo hasta Ripoll y de allí a Puigcerdá para recoger el coche y volver en busca de los socios que si hacen dedo después deberán quedarse a la entrada de Ripoll para no liar la jugada. Además me llevaré el un poco de comida y mi mochila por si acaso.

A las dos menos cuarto nos ponemos en camino en medio de un mediodía con cierta nubosidad, pasamos junto a la zona deportiva y entramos al pueblo en lugar de marchar por la circunvalación. Los socios dicen de localizar la estación de autobuses y ver un poco el pueblo.

Camprodón es un pueblo recorrido por el Río Ritort que, evidentemente, no responde a la imagen que tengo en mi memoria, casi siempre pasa.

Lo recorremos de punta a punta por una de las calles junto al río ya que la estación de autobuses está al final del pueblo.

Yo paseo relajado aunque me apetezca poco. El pueblo no tiene nada de especial más que una inusitada densidad de restaurantes y una estación de autobuses cerrada pero que nos anuncia que a las tres sale un autobús para Ripoll.

En poco más de media hora nos hemos liquidado el pueblo y para hacer hora nos vamos a un parquecillo al otro lado de la carretera de circunvalación y allí me entra el relajo total pues parece que de momento no tendré que hacer dedo.

A las tres tomamos el autobús en el que continuo con mi descanso iniciado en el jardín.

Le preguntamos al chofer por autobuses hacia Puigcerdá y nos dice que el tren. Que él siempre que va lo hace en tren. El asunto nos sorprende pero como la estación del tren está junto a la parada del autobús... pues no hay problema.
 
El Ter en Ripoll.

En poco más de cuarto de hora nos llegamos a Ripoll. Hace un calor de la leche o al menos así me lo parece.

No hay estación de autobuses como tal, hay una pequeña sala de espera junto a un bar y allí preguntamos. No saben muy bien si hay autobús a Puigcerdá, creen que no, a pesar de un viejo cartel.
 
En el Monasterio de Ripoll.

Al lado está la estación del ferrocarril y allí nos enteramos que hay uno que sale sobre las seis de la tarde, así que, no hay problema. Vamos a visitar el Monasterio de Ripoll.

Nos han dicho que está muy cerca y así es. La calle del autobús nos lleva a un puente sobre el Río Ter y otra calle nos deposita en la amplia plaza en la que se encuentra el monasterio.

Yo me encuentro muy cansado y cualquier cosa me agota. En los jardines de la fachada principal del monasterio me acuesto. ¡Qué bien se está! Me encuentro extraordinariamente cansado como si hubiera acabado con todas mis reservas pero estoy contento por haber terminado la travesía con la amenaza de la diarrea, que por cierto, no se ha cortado todavía.

La oficina de turismo está allí. Se ofrecen a guardarnos las mochilas para que podamos visitar el pueblo tranquilamente y nos dicen que al tren, que la carretera es infernal y que no va nadie por ella. El Puerto de Tossas con sus 1800 metros la convierte en poco útil salvo para casos de precisa necesidad.

Visto el monasteio y los alrededores nos volvemos. En la sala de espera de la estación sacamos billetes y esperamos. Para eso deben ser las salas de espera. El autobús nos ha costado 2’6 euros y el tren 2’9 euros por lo que sale baratísimo el tren.

El tren pasa por Campdevanol y sube hasta Ribes de Freser, allí se partirá en dos. Luego transita por Planoles y el Puerto de Tosas pero con muchos túneles y a través de un medio muy verde y arbolado. Hace el camino inverso al que hemos hecho nosotros pero a una cota más baja.

Tengo tiempo para hacer el recuento del día. Hemos subido 197 metros, hemos bajado 957 metros y hemos caminado 16’5 kilómetros en tres horas y cuarenta minutos efectivos. Hoy ha sido una despedida absolutamente ligera.

A veces la carretera por debajo del tren, otras veces túneles. ¡Qué poco vamos en tren!

En Puigcerdá nos bajamos y con las mochilas recorremos un camino conocido hasta el coche que se hace más corto que hace cuatro días.

Son las siete pasadas de la tarde cuando nos montamos en el coche y nos vamos al Intermarché junto al que hice dedo.

Compramos un poco de jamón de york para mi estómago, pan fruta, leche y una bolsa de hielo. Hay que celebrar el final de la travesía.

Pasamos Bellver de Cerdanya y tomamos una pista que se acerca al río y en un prado cerca de la orilla nos detenemos. Será nuestro campamento. Van a ser las ocho de la tarde.

Rosa prepara el Ceps que he encontrado esta mañana al empezar a caminar, abrimos una lata de aceitunas y unas heineken con lo que iniciamos nuestra tradicional y particular celebración.

La seta está deliciosa y el resto no está mal pero yo no quiero abusar de mi estómago y no ceno demasiado, Juan tampoco está mucho por la labor, no tiene demasiado apetito. Luego los postres sin ganas… ¡Pues Vaya celebración! Rosa igual se queda hasta con hambre.

Cae la noche bajo la alameda

A media noche me levanto y sigo con diarrea que ahora ya no tiene ninguna importancia. Ya se pasará.

Serán sobre las siete de la mañana cuando nos levantamos Juan no desayuna, tiene el vientre suelto. Ya ha salido la inapetencia de ayer. Lo cierto es que los tres hemos comido lo mismo y Rosa será la única a la que no le pase nada. ¿Habrá sido el agua de Engorgs, la de Planoles, los ciruelos? Quién sabe.

Desayunamos y nos ponemos en carretera. Son las ocho de la mañana.
 
Palacio de los Condes de Urgel.

Hacemos unos kilómetros y enseguida llagamos a  Seo de Urgel. La Mañana es espléndida y damos un paseo por la parte antigua de la ciudad visitando la zona del Palacio de los Condes de Urgel.

            La vuelta la haremos por Lérida al objeto de entrar en el Unipreu de deportes. Lo hacemos en buen momento pues compramos una tienda para los tres y Rosa se compra por fin unas botas Escarpa para hacer esquí de travesía

            Pasamos por Monzón y paramos en casa de la hermana de Juan. Luego, pasadas las cuatro dejamos a Juan en la puerta de su casa. Una vez más la misión está cumplida. Después vendrá lo de siempre y el recuento general de la actividad que ha supuesto subir 9808 metros, bajar 10361 metros y recorrer 184,2 kilómetros empleando para ello 54 horas y 50 minutos de marcha efectiva realizada a lo largo de ocho días.

            La media es interesante pues con bastante carga hemos subido un promedio de 1226 metros, hemos bajado 1295 metros por día, hemos recorrido 23 kilómetros diarios y hemos caminado durante seis horas y cincuenta y dos minutos cada día.

            Ahora quedan pendientes un par de tramos del GR11.: del Cabo de Higer a Ibañeta y de Molló al Cabo de Creus, oeste y este del GR. que no sé si haremos en algún momento. Conocemos la mayor parte, el GR11. no es una alta ruta y además los Pirineos dejan de serlo en estos dos tramos. No sé si muy en primavera podrán tener cierto interés pero creo que, en todo caso lo tendrán como reto personal y no como atractivo para montañeros. Creo que hay cosas más de nuestro particular interés.

Puedes ver el Comienzo.

 

 

9 ago 2006

13g-06. DE ANDORRA A CAMPRODON. ETAPA 7. NURIA-PRADOS DE LLIENS. 9-8-2006.

Estanis de Carança.

Nuria, Valle de Noufonts, Collado de Noufonts, Pic de Noucreus, Coma de Vaca, Tirapits, Col de la Marana, Refugio de Ull de Ter, Setcases y Praderíos de Lliens.
09-08-2006.
Desnivel ascendido 1689 m.
Desnivel descendido 1926 m.
Distancia recorrida 24500 m.
Tiempo efectivo 09:20 h.
Sol.
Fácil.
Agua en Nuria, en el refugio de Ull de Ter, en Setcases y en los Prados de Lliens.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Nuria a Setcases procedente de Prames. Vía en amarillo.

Mapa de Setcases a Pla de Lliens procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            El suelo está duro al ser de madera pero se está caliente y a salvo de contingencias desagradables.

            Son casi las seis y media de la mañana y me levanto con prisas: sigo con una diarrea descomunal  que no ha cortado el tanagel que tomé ayer por lo que tendré que tomar más. El 9 de Agosto de 2006 empieza complicado.

            A pesar de ello no me encuentro mal pero ya veremos.

Camino en el valle de Noufonts y puente que no tomamos.
 
A las siete y diez dejamos todos juntos nuestro “hotel de noche”, los vascos se van al bar a desayunar, van a otro ritmo que nosotros aunque vayan en la misma dirección y a lo mismo, y nosotros salimos en dirección norte por el Camino Balizado del Valle de Noufonts el orientado más al norte y que recorrió Juan ayer, a pesar de que hay un puente sobre el Barranco de la Coma de Mulleres que indica claramente tomarlo.

            Seguimos balizas rojas y blancas en suave ascenso por la orilla izquierda del barranco y alcanzamos el rellano final del circo, lugar en el que podíamos haber acampado y de pronto se pierden las balizas.

Las nieblas esperan que cambiemos al Valle de Noufonts.
 
            El camino al norte se cierra en un circo de paredes escarpadas en las que aparecen el Collado de Nuria al noroeste, el Pico y el Collado de Eina al norte y la arista que baja del Pico Noufonts al este.

Collado de Noufonts en su vertiente sudoeste.
 
 Buscamos visualmente pero no localizamos nada de nuestro interés por lo que viramos al este y ascendemos hacia un par de collados suaves en la Arista Sur del Noufonts.

Arriba, cada uno por nuestro lado, tratamos de localizar balizas en una ladera muy suave  que es la orilla derecha de un barranco intermedio y subsidiario del Barranco de Mulleres.

Parece el camino lógico hacia la arista y consecuentemente nos vamos en dirección este y en suave ascenso para atravesar la pradera y localizar el camino.

Atravesamos el barranco que baja del Coll de Noufonts y me voy en horizontal al encuentro del camino que sube por la orilla izquierda del barranco  y que está balizado.

Poco más arriba nos reunimos y comentamos que este valle si habría sido mejor para acampar pues, más amplio, ofrece muchos lugares al efecto.

El Valle de Noufonts y el collado de paso desde el Valle de Enia.
 
Una pedrera metamórfica en la que desde abajo hemos localizado el camino nos conduce en fuerte ascenso al Collado de Noufonts a 2645 metros de altitud. Nos hemos parado un poco antes de llegar para abrigarnos y cuando llegamos al collado quiere entrar el sol pero lo que de verdad entra es un ventarrón de esos que no te dejan claro si es más fuerte o frío. Las nieblas juguetean en la cresta.

Ascendiendo hacia Noucreus.
 
Una mirada a la Arista Este del Pico Noufonts de sencillo ascenso y nos orientamos al este-sudeste para iniciar el ascenso de la Arista Oeste del Pico Noucreus.

Nos cruzamos con un trío con perro que bajan y se van hacia el Noufonts al trote mientras nosotros proseguimos hacia arriba por camino y contra el viento que entra por todas partes.

La arista es rocosa y erguida aunque fácil y cuenta con un vivac de fortuna en plena arista que se encuentra ocupado todavía  ahora que van a ser las nueve de la mañana.

PIco de la Fosa del Gigante desde Noucreus.
 
Noufonts desde la Cima de Noucreus.
 
Enseguida alcanzamos la plana Cima del Pico Noucreus situado a 2809 metros de altitud. Hacemos alguna foto y en pleno vendaval he de cambiar la tarjeta de la cámara. Luego proseguimos cresta adelante fundamentalmente en dirección este.

Collado de Carança.
 
Descendemos suavemente hasta el Collado de Noucreus situado a 2785 metros de altitud para subir también suavemente al Pico de la Fosa del Gigante de 2805 metros de altitud. El viento nos zarandea pero la vista norte es espléndida sobre todo la Fosa del Gigante que nos regala con el Estany Bleu y el Estany Noir que se continúan más al norte con los Estanis de Caranca. La imagen desde el Coll de Caranca es sensacional a 2730 metros de altitud. Al sur tenemos la Coma de Mulleres que nos habría permitido subir directamente hasta aquí por el valle en el que estaban trabajando las máquinas en la ampliación de la estación de esquí, es la vía más al este de las tres que nacen en Nuria y nosotros nos hemos ido por la norte. Me encuentro bastante bien y doy algunas vueltas para hacer bonitas fotografías.

Ascendemos suavemente  y en un pequeño faldeo al abrigo del viento nos paramos a almorzar cuando son las diez de la mañana.

Yo sigo con mi miedo y mi agua de limón que los socios no quieren compartir, no vaya a ser que lo mío sea contagioso.

La Coma de Freser.
 
Media hora después, nos hemos puesto crema protectora pues el sol conjuntamente con el viento pueden hace estragos en nuestra piel, continuamos adelante hacia  el este por un camino que conduce a la Coma de Vaca y el Pico de Vaca a 2824 metros de altitud y desciende suavemente hasta el Coll de Tirapits situado a 2791 metros de altitud y adornado de una profusión inusitada de cruces conmemorativas, piolets, placas y zarandajas similares.

Otra imagen de los Estanis de Carança.

Picos de Freser y Bastiments.
 
A nuestra izquierda aparecen El Pico del Infierno, el Pico Freser y se empieza a perfilar el Bastiments, a nuestra derecha y hacia el hondo la Coma de Vaca y se empieza a ver la Coma de Freser. Pero antes hemos de iniciar un fuerte descenso primero por un anchísimo camino y luego a través del circo de la Feixa Llarga en la que encontraremos gente y un refugio en pésimo estado con radioteléfono.

En el praderío del rellano hay ganado vacuno y algún rebeco que comparte majada pero la estampa más deliciosa es la de un ternero recién nacido al que su madre lo ha puesto en un terreno un tanto delicado para él y que falto de fuerzas se cae una y otra vez e incluso rueda para abajo totalmente desvencijado. Le va a costar sudores salir de allí.

Col de la Marrana y Gra de Fajol de Dalt.
 
Cruzamos el recién nacido Río Freser e iniciamos un suave ascenso que nos conducirá enseguida al amplio Coll de la Marrana a 2520 metros de altitud copado de caminantes y turistas que han venido hasta aquí para fotografiar el Bastiments, un pico emblemático para los catalanes

La Sudeste de Bastimets desde el Col de la Marrana.
 
Tenemos al sudeste la pirámide esbelta del Gra de Fajol y al noroeste la enorme mole del Bastiments y al este, discreto y oscuro se perfila el Canigó.

En el Col de la Marrana con el Canigó.
 
Son las once y media pasadas y hacemos fotos como los demás.

¿De dónde sale tanta gente? Pues muy sencillo, debajo de nosotros está la Estación de Esquí de Valter 2000. La carretera sube como poco hasta los 2000 metros, un poco más arriba está el Refugio de Ull de Ter y de aquí al Coll de la Marrana hay un repechillo de nada.

Canigó mientras bajamos a Ull de Ter.

Nosotros nos vamos para abajo y enseguida alcanzamos una de las pistas de esquí que pasa enseguida por el Refugio de Ull de Ter situado a 2200 metros de altitud.

En el refugio de Ull de Ter.
 
Se trata de un amplio refugio guardado que tiene concurrencia a estas horas. Ni siquiera le echamos un vistazo. Proseguimos para abajo por la orilla izquierda del barranco,  sorprendidos por la presencia de una pista por la orilla derecha del mismo que no tiene arrastre propio. El tema se soluciona enseguida: la pista  cruza artificialmente el barranco y se baja hasta un pequeño estacionamiento de la estación desde el que se puede remontar con una silla.

Hasta allí nos llegamos tras tocar un par de veces la sinuosa carretera que asciende hasta un enorme aparcamiento superior desde el que salen la mayoría de los remontes mecánicos.

Es la una menos cuarto y junto al barranco nos detenemos. Es pronto para comer pero yo al menos tengo ganas de remojarme los pies y descansar un poco.

El agua del barranco baja congelada, la noche ha sido fría sin paliativos. Los pies en el agua duelen enseguida pero a cambio se descansan un montón. Al sol se está de cine protegidos del viento.

Comemos luego tranquilamente  y sobre las dos nos ponemos en marcha de nuevo por la carretera hacia abajo, nos espera Setcases.

En algún momento hemos dejado las balizas porque no las volvemos a ver. Sabemos que el camino tiene que ir por la izquierda del río pero no precisamente por la carretera que es por donde vamos con la esperanza de que en algún momento aparezca el camino pero no va a ser así.

La carretera desciende a media ladera por la orilla izquierda del río pero enseguida se queda colgada pues el río se ahonda y no nos queda otro remedio que proseguir por ella hacia abajo ya que no encontramos ningún camino que baje al río.

La carretera, como todas se hace larga y aburrida. Da un par de lazadas fuertes y vuelve hacia el sudoeste hasta que alcanza la orilla del río. Entonces volvemos a encontrar las balizas y con ellas, prácticamente de llano contemplando algún que otro chalet encantador, una horrorosa cantera abandonada y unos prados jugosos como pocos llegamos a Setcases cuando son las cuatro y cuarto. Estamos a 1265 metros de altitud.

Setcases es ahora “Seticientescases” es lo que se lleva en estos tiempos. Me quedo en la fuente del pueblo mientras mis socios se van de compras. Charlo con un abuelo y espero.

Cuando los socios llegan les pongo al corriente de mis averiguaciones y como ya teníamos calculado cogemos un poco de agua y nos ponemos en marcha de nuevo.

Son las cinco. Cruzamos el pueblo, alcanzamos de nuevo la carretera y el puente por el que pasamos a la orilla derecha del Freser. Para tomar un camino que se interna en la Vall Hobre elevándose sobre la orilla izquierda del barranco.
 
Setcases desde la subida a Pla de Lliens.

El camino que es una pista asciende fuertemente y nos mete en sudores enseguida. El sol pega en la espalda machaconamente y los pantalones se pegan en las piernas como pocas veces se nota así. Subimos con la idea de que enseguida encontraremos algo para poder acampar con agua pero no va a ser así.

El valle es bastante angosto y la ladera izquierda muy erguida. De esta manera no es fácil encontrar rellanos.

Algo arriba encontramos unas pequeñas praderas inclinadas y perdemos las balizas. No nos quedará más remedio que proseguir hasta el Pla de Lliens que allí si habrá llano y agua.

Desde el Bosque de Lliens los Gra de Fajol.
 
Seguimos un camino y otro, pasamos algún barranco con agua de dudosa cualidad pues hay bastante ganado y el Pla que no aparece.

Ascendemos un poco de frente dejando los caminos que llevábamos  y tampoco no localizamos ningún llano. Finalmente optamos por recuperar el camino que traíamos finalmente y volver sobre nuestros pasos hasta recuperar las balizas.

Lo hacemos en los pradillos inclinados. El camino se iba para arriba en lugar de seguir en horizontal.

Poco más arriba localizo una surgencia, echamos un trago y rellenamos todo por si encontramos algún lugar para acampar sin agua.

Ultimo campamento bajo Pla de Lliens.
 
Así es pues enseguida llegamos aun pequeño rellano despejado de arbolado en medio del vestido pinar y allí nos vamos a quedar. Son las siete de la tarde y estamos sobre los 1700 metros de altitud. No es el Pla de Lliens pero estamos muy cerca.

Montamos la tienda mientras Rosa prepara la cena que incluye como aperitivo un boleto edulis que he encontrado.

Cenamos a las ocho menos cuarto sobre unas piedras junto a la tienda mientras va cayendo la tarde. Rosa ha hecho una ensalada de tomate con bonito y, consecuentemente, no nos sabemos terminar las sardinas. Yo no como demasiado y Juan y Rosa no pueden con todo.

A las nueve menos cuarto me meto en el saco. Quiero descansar pues mañana hay que acabar la travesía y hoy bajando a Setcases he comprobado que la diarrea sigue por todo lo alto.

El día ha sido más que interesante y no me ha ido mal para haber subido 1689 metros, haber bajado 1926 metros y caminado una distancia aproximada de 24,5 kilómetros, cloro que, hemos empleado en ello nueve horas y veinte minutos efectivos de camino.

Mis socios se empiltran y la conversación es más bien breve. La noche está buena, las mochilas ahorcadas en las ramas de un viejo pino y el forro polar en mis caderas unido al mullido de la hierba serán el bálsamo adecuado para curar todas las heridas del día.

8 ago 2006

13f-06. DE ANDORRA A CAMPRODON. ETAPA 6. PLANOLES-NURIA. 8-8-2006.

Llegando a Nuria.

Planoles, Col de Barraques, Barranco Estremera, Col de Fontalba y Nuria.
08-08-2006.
 Desnivel ascendido1250 m
Desnivel descendido 483 m.
Distancia recorrida 17700 m.
Tiempo efectivo 04:45 h.
Sol.
Fácil.
Los agentes meteorológicos adversos, especialmente la lluvia, son algo a gestionar de manera medianamente satisfactoria ya que, de no ser así, pueden poner en grave riesgo el éxito de la empresa en la que se esta inmerso. El medio en el que nos desenvolvemos casi siempre ofrece posibilidades pero hay que intuirlas, localizarlas y aprovecharlas. 
Agua en Planoles, Coma del Perdiu y Nuria.
Juan Castejon, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Planoles a Nuria procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
La noche resulta regular. Duermo mal, me despierto repetidamente y al final sobre las seis de la mañana me tengo que levantar: tengo diarrea.

Me vuelvo a la tienda con pocas ganas y a las seis y media nos levantamos al martes 8 de Agosto de 2006 con menos ganas todavía pero...

Las maniobras normales de cada mañana, probablemente por mi culpa, se nos llevan un poco más de tiempo de lo habitual pero a las siete y cuarto, todo está en orden  y nos ponemos en marcha.

La mañana está un tanto nublada y fresquilla lo que nos va a venir estupendamente para caminar. Y en ello nos ocupamos. Lo hacemos en dirección nor-nordeste y en ascenso. Se trata de un camino amplio que se cruza sistemáticamente con una pista asfaltada que asciende la Sierra de Estremera.

Vamos ganando altura aunque yo no voy muy allá. Las balizas nos ayudan a no perder el camino que ahora discurre a través de una ladera un tanto arrellanada que enseguida nos conduce a un área de recreo con bancos parrillas y una caseta refugio que tiene las puertas cerradas aunque, evidentemente, está ocupado ya que las ventanas de arriba están abiertas Estamos sobre los 1800 metros de altitud y hay bastante vacuno por la zona.

El Col de Barracas desde el  camino a Fontalbá.
 
Ni siquiera me acerco al refugio. Sigo para arriba hasta la carretera  y sobre ella caminaremos un poco. Luego alternamos tiraderas de madera con tramos de camino que nos llevan al alto de la sierra. Allí giramos a nuestra derecha  ya de llano y tras una consistente lazada alcanzamos el Coll des Barraques a 1900 metros de altitud.

En el collado seguimos con cuidado balizas en mal estado  que nos llevan hacia la izquierda del mismo, es decir, al norte, prácticamente en horizontal. Delante de nosotros tenemos el Barranco de Estremera que es un tajo profundo que hemos de atravesar.

Para ello el camino transita su orilla derecha  en suave descenso que se hace largo a pesar de que el trabajo gordo de una etapa corta lo hemos rematado.

Ayer a media mañana nos encontramos con un vasco que venía en sentido contrario, le facilitamos algunas indicaciones interesantes y nos ofreció una alternativa de llegar a Nuria sin bajar hasta Queralbs que hoy me puede venir como agua de Mayo.

Nosotros no vamos a Queralbs.
 
Bajamos poco que a mí me parece mucho y alcanzamos el barranco sobre los 1800 metros de altitud al que llega una pista procedente de Queralbs y que no vamos a utilizar ya que el pueblo está a 1220 y luego habría que subir largamente hasta Nuria que está a 1967 metros.

Fontalbá más cerca.
 
Son las nueve y cuarto y no vamos mal. Estamos sobre la mitad de la etapa teóricamente.

La continuación la hacemos localizando y siguiendo balizas blancas y amarillas en ascenso que se me hace fuerte aunque no lo sea y en dirección este transitando la orilla izquierda del barranco.

Se trata de un camino alto, bastante transitado y que enseguida se va a arrellanar un poco para virar al nordeste progresando por una ladera de pradera alpina bastante despejada.

La Pista de Queralbs a Fontalbá.
 
Nuestro objetivo es el Coll de Fontalba situado en un amplio espolón que se eleva directamente desde el pueblo y que está remontado por una pista que da lazadas sobre el mismo.
 
Vertiente Este de la Colladeta de Fontalbá.

A las diez menos cuarto alcanzamos las características rocas del Collado de Fontalba sobre los 2100 metros de altitud y aprovechando el calorcillo del sol que nos rinde visita desde hace poco rato, en vez de almorzar ya que no tengo ninguna gana, saco una esterilla y me acuesto un poco a descansar protegido de la brisa que corre en el collado. Solamente tengo ganas de cerrar los ojos y olvidarme del mundo. ¡Estoy bueno!

Mis socios almuerzan y yo, a duras penas, me traspaso un poco con la esperanza de que cuando despierte haya pasado todo.

No será así. Me levanto con ganas de evacuar y confirmo una diarrea en toda regla. Luego me siento sin gana, bebo un poco de agua con limón pues tengo mucha sed y me como con todos los esfuerzos del mundo una barrita energética.

A las diez y media me echo la mochila a las costillas, por cierto algo aligerada de peso y continuamos la marcha al encuentro del personal que se mueve desde Nuria hasta las proximidades del Collado de Fontalba al que llegan los coches por la pista.

El Barranco de Coma de Vaca.

En suave descenso progresamos lentamente hacia al fondo del valle en el que está alojado el Santuario de Nuria. Pero parece lejano y más lejano que resultará. La enorme Ladera Este del Puigmal con sus repetidos y profundos barrancos nos va a exigir un esfuerzo no previsto.
 
la Este de Puigmal.

En cada barranco el camino se ahonda interminablemente y tras atravesarlo en descenso hay que remontar casi siempre lo que me supone un esfuerzo infinito. No sé cuantas veces se repetirá el proceso en un camino que me parece interminable y se convierte en absolutamente pestoso.

En la Coma del Perdiu, baja un chorro de agua interesante, nos encontramos con un montañero con ganas de charlar. Echa todas las pestes imaginables sobre la gestión de Nuria  y sobre las atrocidades que los políticos y los interesados han hecho para echar a los montañeros de la montaña con la excusa de alejar de la misma a los impresentables. Quizás se pasa algún pelín pero le entendemos perfectamente. Luego la práctica resultará un poco más racional de lo que nos vaticina.

Barranco de Freser debajo de Nuria.

Cuando ya nos aproximamos a nuestro objetivo todavía el camino ascenderá inesperadamente para salvar unos paredones sobre el fondo del barranco, ahora ya próximo, que será como el remate del tomate.

Instalaciones de Esquí de Nuria y barranco continuación para el día siguiente.
 
Sobre las rocas de la parte alta me paro a descansar y a consultar el mapa. Localizamos a medias el barranco por el que hemos de salir de Nuria en previsión de que en las instalaciones del santuario no tengamos posibilidades y ya a lo que sea hacemos el último descenso que en fuertes lazadas nos deposita en las proximidades de la Presa del Embalse de Nuria a 1967 metros de altitud. Es la una del mediodía.

La zona es un conglomerado compuesto por las instalaciones del Santuario, Hospedería y anejos, todo situado al norte de la verde, jugosa y cuidada pradera de la cola del embalse. En la orilla este del mismo está la estación del Tren Cremallera que sube por el valle y por el que llegan la inmensa mayoría de los visitantes; y también al este pero más arriba hay un enorme edificio correspondiente a las instalaciones de la Estación de Esquí. Detrás del complejo religioso-comercial está el Terreno del Cámping.

El camino accede por la orilla oeste del embalse y en la parte oeste de la pradera donde se encuentra la Ermita de San Gil nos detenemos. Yo me paro y me echo en la hierba al solecito que se cuela intermitentemente por entre las nubes y al abrigo del viento que corre por el lugar y que ofrece un mediodía suavecillo.

Ermita de San Gil en el Complejo de Nuria.
 
No tengo ganas ni de quitarme las botas y por supuesto, no caeré en la tentación de ir al encauzado barranco a remojarme los pies. Tengo mejor cosa que hacer que es ni más ni menos que no hacer nada.

            Mis socios visitan la ermita, se remojan los pies y yo quieto en la mata.

Vuelven y como hay que comer me incorporo un poco y como aunque sepa que no sea precisamente lo mejor para mi cuerpo, pero nunca se sabe lo que nos espera antes de que cerremos el día definitivamente.

Fachada principal de Nuestra señora de Nuria.
 
Sobre las dos y cuarto cuando nos movemos para recorrer un poco las instalaciones en medio de un paquete considerable de visitantes que pululan de aquí para allá. El centro de un gran edificio de dos alas está ocupado por el Santuario de Nuestra Señora de Nuria. No es gran cosa pero qué bien se está dentro sentado en los bancos.

En una de las alas del edificio está el restaurante  y en la otra la zona comercial, recreativa y cultural unida a la Estación del Tren Cremallera. Además hay una planta inferior  en la que a pie de calle hay un enorme bar.

Juan se va a localizar el camino de salida y algún lugar discreto además de  adecuado para montar nuestro campamento y pasar la noche. Rosa y yo nos quedamos, nos metemos en el bar que se está calentito y apetece y esperamos.

De buenas a primeras la gente corre pues se ha echado a llover con viento y con ganas. Ya tenemos aquí el anunciado Clima de Nuria: todos los días hay tormenta, nos habían repetidamente anunciado.

Juan ha marchado a pelo y yo le digo a Rosa que se ponga la capa y con la mía marche al encuentro pues se va a calar ya que va en mangas de camisa.

Juan se refugio entre la fronda de un pino negro para pasar el chaparrón con suerte pues no es muy largo. Luego se encontrarán con Rosa, regresarán a las instalaciones y se quedarán viendo un poco las exposiciones que hay. A mí se me hace largo pero no me levanto del asiento ni aunque le peguen fuego pues es de madera.

Vuelven, me cuentan y tomamos un café con leche caliente que estiraremos hasta   que son casi las seis y media y no queda casi nadie en el bar ya que los trenes los han ido sacando para abajo. Entre tanto se han sucedido tres chaparrones interesantes que han dejado una tarde más bien fría.

Yo he salido al aseo y me he lavado los pies en un lavabo con lo que he quedado bastante bien y me encuentro aceptablemente descansado. No he vuelto a ir al aseo.

Salimos del bar, recorremos un poco las exposiciones pero a mí me preocupa el final de la tarde y la noche que viene.

El cielo está muy nublado y lo que ha hecho lo puede repetir esta noche. Con este panorama Juan ha localizado algo arriba un rellano para acampar pero claro, está algo más arriba, casi en las nieblas que bajan del norte y sin abrigo. Tenemos el cámping que es un trozo de hierba completamente desprotegido y a merced del viento del norte que se encañona  decididamente dispuesto a empujar toda la noche a una cara. También ha localizado un porche amplio, cubierto pero abierto al viento del norte que baja consistentemente frío. Para rematar el asunto nos tememos que tan pronto como baje el último tren cerrarán instalaciones y aquí no quedará ni el gato. Pero... yo tengo esperanzas de algo mejor.

Los aseos del cámping, además del vigilante que pulula por allí, difícilmente nos permitirían cocinar allí y menos dormir en caso de lluvia. Los aseos suponemos que se cerrarán. Vámonos a la estación que es muy grande.

Los aseos de la parte inferior seguramente se cerrarán pues tienen cerradura. La sala de espera que es muy amplia y tiene bancos además de maquinetas para pequeñas consumiciones también, pero el triple hall de entrada desde el andén no se puede cerrar, tiene bancos y nos ofrece abrigo del viento además de posibilidad de extender los sacos y dormir allí. Algo es algo.

Enfrente de la estación del tren cremallera hay una instalación para una silla de la estación de eskí. Me voy a inspeccionarla tan pronto como se marcha el personal y ¡bingo!

Casi tendré que enfadarme con mis socios que en este aspecto siempre andan un poco en la inopia. Finalmente y medio a regañadientes se vienen conmigo y se convencen definitivamente: en la parte baja hay un hall abierto con bancos, suelo enlosado y un rincón al abrigo del viento donde cocinaremos y en la planta intermedia hay un rincón junto a la escalera con tres paredes, techo un poco alto y suelo de madera donde podremos dormir bastante abrigados. A las instalaciones no creo que venga nadie a mirar ya que no pertenece al complejo del santuario, estamos en un lugar discreto y fuera del control de las cámaras de vigilancia de las instalaciones y de las rondas de los vigilantes cuando vayan a cerrar la sala de espera.

Del agua me encargo yo antes de que cierren los aseos de la estación. Mientras tanto Rosa y Juan preparan la cena que tomaré junto a una cumplida ración de razón por el lugar encontrado.

A las siete y cuarto ha partido el último tren y a las siete y media estamos en el tajo. Sobre las ocho y media hemos cenado, hemos recogido y nos subimos a la segunda planta, echamos en el suelo la tienda sin montar y las esterillas, colocamos los sacos y las mochilas por delante para cortar el viento un poco y sobre las nueve nos empiltramos con la sensación de comodidad más grande que imaginarse pueda.

Ponemos fin a un día infernal para mí que está teniendo un buen final. Ha sido a pesar de los pesares una jornada suave en la que hemos ascendido 1250 metros, hemos bajado 483 metros hemos recorrido 17’7 kilómetros en cuatro horas y tres cuartos, y a pesar de todo aquí estoy y contento puesto que el descanso de la tarde me ha venido muy bien.

La tarde se ha ventilado un tanto a base de viento que revoloteará durante casi toda la noche en el amplio interior del edificio en el que nos encontramos por lo que masticaremos un poco de polvo que removerá del suelo. Es el menor de los males imaginables.

A las diez oímos voces, alguna se supone lo peor, pero se trata de un trío de vascos que vienen a lo mismo. No saben si alguna tienda del cámping no terminará dentro del embalse. Dicen que hay un par de chicas en la entrada de la estación. Se van para la planta de arriba en la que paran las sillas y dormirán sobre la goma antideslizante del suelo, un poco ventilados pero a salvo del agua.

El suelo está duro al ser de madera pero se está caliente y a salvo de contingencias desagradables.