11 nov 2011

58b-11. ARLET Y ARRI. 11-11-2011.

Arlet desde el Col de Arlet.

Cima de Aillary, Col de Arlet, Antecima Oeste de Arlet, Pic de Arlet, Pic de Arri, Col de Acue, Cabaña de Saramayou y Hayedo de Espelunguere.
11-11-2011.
Salida 13 h. Llegada 17 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Arlet y Arri procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            Un cuarto de hora más tarde, será la una y media, tras fotografiarnos con un enigmáticamente oscuro Castillo de Acher desde la Cima del Aillary y nos vamos para abajo desandando la arista este, serán poco más de 100 metros, para alcanzar el Collado de Arlet a 2095 metros de altitud.


            La decisión ha sido tomada en virtud del tiempo empleado en el ascenso: volveremos por la arista hacia el oeste al menos hasta Arlet.

Aillary.

            Para ello hemos de superar un promontorio inicial bastante suave que hemos de atacar por el norte para salvar un pequeño y vertical muro. Hay trazas de senda que nos devuelven fácilmente a la arista en la cima del mismo.

Hacia la Antecima Oeste de Arlet.

            El Arlet está detrás escudado en su Antecima Oeste y el presente pasa por ascender la arista que tenemos delante: primero transita unos bloques dispersos en la misma que se pueden crestear o faldear por el sur para elevarse suavemente hasta conducirnos a un doble resalte intermedio bastante vertical que se supera fácilmente un poco por el sur del filo transitando unas rampas herbosas entre bloques calizos ocres.




            Superado el resalte nos espera un suave acceso al casquete somital de la Antecima Oeste de Arlet a la que llegamos por fuera de  una arista de nieve venteada que se alarga hasta la cima situada a 2175 metros de altitud cuando son las dos de la tarde.

Arri, Gebedeille y Acue.

            La vista atrás es obligada al igual que hacia el fondo de las dos vertientes: todo sigue igual y nosotros no le concedemos mucho tiempo puesto que la vuelta por donde queremos hacerla alguna complicación tendrá. Siempre pasa lo mismo.

Anzotielle, Gorreta

            El Arri queda lejos y sobre la cabecera de un valle orientado al oeste y muy nevado. La nieve está blanda.

Arlet.

            El descenso hasta la brecha de separación no tiene ninguna complicación y no serán más de 50 metros de descenso por lo que enseguida la alcanzamos e iniciamos inmediatamente el ascenso de la Arista Oeste de Arlet.

            Es muy parecida a la de la Antecima. Tiene una primera parte suave, un resalte central un poco más erguido y consistente que nos obliga a apoyar las manos en una rampa muy tiesa y con restos de nieve que a mi chica no gustan ni un pelo.

Antecima Oeste de Arlet y Aillary

            Con un poco de cuidado no supone dificultad especial. Salidos del resalte volvemos a la arista  que se yergue de nuevo ligeramente y nos deposita prácticamente en la cima del Pic Arlet a 2207 metros de altitud. Son las dos y cuarto pasadas.


            No estaremos más allá de cinco minutos en la cima mientras contemplamos un paisaje similar al de la arista que traemos a la vez que deshojamos nuestra margarita particular: un  pétalo dice de desmontarnos hacia el norte para volver por el Rellano de la Banasse y otro hacer la arista y bajar por el Col de Acue.

Lac de Arlet.

            Yo lo tengo claro y mi chic accede: nos vamos en suave descenso arista adelante, el Arri nos espera.


            Tendremos que atravesar tres promontorios sucesivos sin importante pérdidas ni remontes. En el primero de ellos encontramos una urna perteneciente a un club de montaña Vasco-navarro que supone la ha colocado en la “Cima de Arlet” ya que en la placa acota a 2207 metros.


Laquettes de la Bnasse.

            Los promontorios sucesivos nos permiten un tránsito cómodo a la orilla de la nieve que llega hasta la misma arista; de esta forma abreviamos en nuestro tránsito por la misma que terminará girando al sur para ascender suavísimamente a la Cima del Pic Arri situado a 2157 metros de altitud. Hemos venido poniendo en fuga a diseminados rebecos que no gustan de nuestra compañía.

Hacia atrás desde Arri.

            Tenemos que bajar la pared sur del pico que recuerdo muy erguida y vestida de enebros rastreros y he dado por descontado que estará limpia de nieve pero el inicio antes de ponerse tiesa esa lleno de nieve lo que desata todos los peores presagios de mi compañera, tan dada al fatalismo.

Gebedeille.

            Lo primero que hay que hacer es localizar la vía de bajada que recuerdo vagamente. Para ello recorreré la cabecera de la pared hasta que hechos los correspondientes descartes me voy para abajo en busca de un pequeño espolón central. Enseguida reconozco unas discretísimas trazas de camino e iniciamos el descenso a través de los enebros que cubren la rampa superior ente retazos de nieve.

            Un pequeño corredor de verdura, limpio de nieve y bien escalonado nos deposita en la cabecera del espolón del que hay que bajar por el corredor situado al este del mismo.

            El corredor bajará una veintena de metros, está limpio de nieve pero el embudo de entrada está cubierto y nos va a obligar a hacer un poco de travesía  por el límite superior de la nieve para tomarlo ya limpio por su parte izquierda. Luego no tiene otra historia que bajar escalón a escalón, alguno largo, para alcanzar la inclinada rampa inferior vestida de manchas de nieve sobre hierba crecida que hay que pasar con cuidado.
            Salidos del vertical de la pared y bajo un pilar más al este de donde hemos bajado, nos sentamos al delicioso sol de la tarde a comer, son las tres y cuarto.


            Contemplamos a una pareja que baja de Acue por una ladera espectacularmente nevada y a un francés que parece andar un poco perdido.  Pero solo lo parece ya que se llega hasta donde nos encontramos y charlamos. Quiere ir hasta el refugio de Arlet, conoce la zona y se alegra cuando le decimos que la arista está limpia.

            A las cuatro menos cuarto reemprendemos el descenso, fotografiamos la pared que acabamos de bajar y girando al este nos vamos valle abajo en busca de la Cabaña Saramayou.

            Abandonamos el Collado Acue lleno de sol a las cuatro menos cuarto y por la orilla izquierda del barranco nos vamos a introducir en la sombra de la tarde. Poco más abajo el barranco pierde pendiente y lo atravesamos, recién nacido, para proseguir por la orilla derecha al encuentro de la pista y del camino que nos acerque al hayedo.

            Antes de entrar en el Hayedo Espelunguere recogemos un par de robellones huérfanos da cariño y nos vamos para abajo tranquilamente disfrutando del almohadillado de la hojarasca sobre la senda húmeda.

Pala de Ip.

            Alcanzada la pista, hacemos su tramo obligado y retomando el camino nos llegamos al praderío inferior en el que recolectamos otro par de macrolepiotas en todavía buen estado de conservación. Rematamos la jornada del 11 del 11 del 2011, un día pretendidamente mágico, contemplando, ahora con otra luz, la Cascada de Espelunguere que sigue espectacular. En el coche liquidamos los 1100 metros de desnivel de la jornada cuando son las cinco menos cuarto, hemos bajado en una hora y desde luego la vuelta ha resultado más corta que si la hubiéramos hecho por la Banasse. Como a la mañana.

            Luego vendrá el Túnel del Somport a 80, recoger las pieles de foca en Azus y otro día más que los habrá.

58a-11. AILLARY. 11-11-2011.


Aillary desde la Banasse.

Aparcamiento de Espelunguere, Cabaña Saramayou, Col Lapachoauo, Lac de Arlet, Cara Nordeste y Arista este.
11-11-2011.
Salida 10 h. llegada 13h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Aillary procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            Habíamos visto el Lac y el Refugio de Arlet primero desde el Aillary en aquella ocasión en la que subiéramos desde el Cerrojo de Aguas Tuertas y posteriormente desde el Pic Sesques y no recuerdo si también desde la Cima del Gazies. Teníamos una cita, ya vieja, con la Montagne de la Banasse y tarde o temprano acudiríamos a la misma. ¡Qué bueno es ir cumpliendo con las citas que la montaña nos propone!

            Es el 11 del 11 del 2011, por cierto, Fiesta Nacional en Francia y nos vamos a Arlet.

            Sin prisa, haciendo tiempo para que abran la tienda de Villanúa donde dejaremos a reparar las pieles de foca, nos llegamos por el Túnel del Somport hasta la entrada de la Carretra de les Forges de Abel.

            El inicio de la carretera está muy bajo, a 1100 metros de altitud, y 3 kilómetros de carreta con un tramo primero muy llano dan para poco  pero al final tras unos metros por pista alcanzamos el Aparcamiento de les Forges de Abel por encima de la Central Hidroélectrica que aprovecha las aguas del Ibón de Estanés y situado a 1330 metros de altitud. Una barrera prohíbe el paso aunque está levantada Son las diez de la mañana.

Cascada de Espelunguere.

            Hay una primera parte del camino que conocemos. La senda nos enseña la rutilante Cascada de Espelunguere, en la que dejamos a refrescar una cerveza, y seguidamente se entrecruza con la pista que sosegadamente se introduce en el Hayedo de Espelunguere mientras que el camino lo hace de manera más directa y en dirección noroeste para girar al norte dentro del hayedo, coincidir de nuevo con la pista y en sostenido ascenso alcanzar el praderío dejando atrás el hayedo en el Rellano Pastoril de la Montaña de Couerq.


Csabaña Saramayou y Acue.

            A nuestrs izquierda o este tenemos el Acue y el collado del mismo nombre, en frente la Cabaña de Saramayou y ligeramente al nordeste el camino que se va a faldear la Arista Este de Arri.

            En otro momento hubiéramos tratado de atravesar la Arista Este del Arri pero como ya han caído las primeras nieves que suponemos acostadas en la ladera opuesta a la que vemos, tomamos el camino balizado de rojo y blanco y nos vamos para arriba en suave ascenso.

            Estamos a 1650 metros de altitud, hemos cruzado el Barranco de Couerq y el camino que pasa junto a la Cabaña de Saramayou primero al nordeste y luego al norte alcanza un difuso collado y posteriormente otro situado a 1900 metros de altitud, lugar en el que se orienta prácticamente al oeste.

Caperan de Sesques.

            Aquí iniciamos un faldeo prácticamente horizontal, dejando a nuestra derecha a la Cabaña Lapachouau un poco honda, que nos ha de conducir a la cabecera del valle en el Col Lapachouau situado también sobre los 1900 metros de altitud.

Col Lapachouau.

            Hay un nutrido grupo que asciende hacia el Pic Baralet y que de alguna forma nos atrae en un medio realmente desconocido para nosotros; pero llegados al collado no tenemos dudas, hay que introducirse horizontalmente en el Rellano de la Banasse para describir un arco horizontal y paralelo a la arista que nos ha de llevar a nuestro objetivo.

Lacs de la Banasse.

            Hemos venido a tren espoleados por un cartel que en el aparcamiento hablaba de tres horas y cuarenta minutos. El rellano es enorme y proseguimos ligeros para pasar por medio de los varios y desperdigados laquettes que salpican el Rellano de la Banasse en el que describimos un pequeño recodo para terminar orientándonos finalmente al oeste, pasar junto a algunas cabañas tanto a un lado como al otro del camino, contemplar el níveo Macizo de Sesques y ganar altura suavemente y siempre al norte de la arista para alcanzar un  distante collado desde el que suponemos que podremos contemplar el Lac de Arlet.
Baralet.

Permayou, Isabe, Sesques y Caperan.

            Hace ya un tiempo que hemos advertido de la poca exactitud del cartel inicial pero ya, metidos en harina… alcanzamos un punto alto, que no collado y desde allí contemplamos el Pic Aillary, el Lac y a su lado el Refugio de Arlet y el oscuro pico del mismo nombre que luce su falda blanca recién estrenada de la temporada.

Refugio de Arlet.

Lac de Arlet.

            Son las doce y cuarto cuando nos sentamos al sol de la orilla del lac para echar un bocado. Mas no estaremos demasiado puesto que a pesar de que disfrutamos de un sol espectacular, una brisilla descarada y nada cálida agita las pacíficas aguas del lac y a nosotros nos refresca descaradamente. No es vano y estamos a 2000 metros de altitud.

            Un cuarto de hora después nos subimos al refugio para echar un vistazo a la zona de invierno que tiene literas, mantas y teléfono, un auténtico caprichazo para los amantes de la soledad invernal.

Hacia Arlet.

            El grupo que estaba en la cima del Pic Aillary se ha bajado al Collado de Arlet mientras nosotros abandonamos el refugio y nos orientamos hacia el pico que nos muestra   su amplia cara sureste.

            Se puede acceder al mismo por su arista este que conocemos o por la norte que presenta una rampa tendida y sin resaltes. Únicamente hay que evitar las verticales paredes que defienden la parte central del mismo.

            Avanzamos indecisos en suave ascenso y pisando intermitentes neveros blandos y poco profundos hasta que finalmente la pereza puede con nosotros, descartamos la arista norte que nos obliga a dar un pequeño rodeo y nos vamos de frente para arriba, atravesando neveros de creciente inclinación que nos han de depositar a media arista. Allí nos recibe el viento y la huella del grupo que ha bajado aunque en esta ocasión no resulte necesaria. En otras hubieras dado un mundo por ellas.


            La arista es fácil y se remata con un casquete somital nevado y alargado en la dirección de la arista. Es la una y cuarto del mediodía cuando alcanzamos la Cima del Pic Aillary a 2215 metros de altitud.

Castillo de Acher.

Gazies.
            Contemplamos, salvando algunas brumas ocasionales, un dilatado paisaje con un este repleto de los picos que conforman la Arista Fronteriza y la Divisoria de los Valles Occidentales: Chipeta, Acherito, Petrechema, Anie… El sur está lleno de brumas estratificadas al igual que el este, que nos ocultan el  Macizo de Bisaurín y nos muestran un Midí con bufanda. Solamente queda medianamente diáfano el norte en el que destaca poderosamente el Sesques y el Gazies. El Caperán reina en medio.

Lac de Arlet.
Aguas Tuertas.

2 nov 2011

57-11. CIRCULAR A LA CRUZ DE SANTA OROSIA. 2-11-2011.


Cruz de Santa Orosia.

Cruz Guáriz, Camino de Satué, Pista de San Cocoba y Cruz del Mallo de Santa Orosia. Descenso por el Camino de Isún hasta Cruz Guáriz.
02-11-2011.
Desnivel acumulado 625 m.
Distancia recorrida 15000 m.
Tiempo efectivo 4:00 h.
Mixto.
Muy fácil.
Marcha circular utilizando senderos de pequeño recorrido.
La extensión hacia la Pista de San Cocoba no es necesaria.
Agua en las dos fuentes del Camino de Satué, en la Fuente de San Cocoba y en la Ermita de Santa Orosia en caso necesario. También en Isún.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Santa Orosia procedente de Prames. Vía en amarillo.

            La Cruz de Santa Orosia fue colocada allá por los  años  sesenta en la zona oeste del “Mallo”, como así decía mi abuela. Perfectamente visible desde Sabiñánigo me sirvió para denunciar esa miopía que me colocaría las gafas correctoras. Ahora, je,je,  ya vuelvo a verla sin gafas.

            La primera vez que recuerdo subir a la Cruz fue en un día de Santa Orosia que partiendo de Satué, extraviamos el camino y terminamos trepando directamente hasta su localización. Entonces, no teníamos ninguna capacitación especial para la montaña ni maldita la falta que le encontrábamos, estábamos capacitados de manera natural.

            Hemos ido a la Cruz desde el Rellano de Santa Orosia que es la forma convencional y también he subido directamente por el Pinar de Isún. El entorno de Santa Orosia-Oturia es el recurso para aquellos que no gustamos demasiado pasear la Calle Serrablo.

La Cruz de Santa Orosia desde Cruz Guáriz.

            Por fin llegan las lluvias de otoño y la mañana del 2 de Noviembre de 2011 puede estar decentilla. Por arriba estará mal. Son las nueve de la mañana cuando aparcamos el coche en  Cruz Guariz, al este de la Ralla de Latas. En algunas ocasiones iniciamos la marcha en el Pueblo de Satué y otras, como hoy, desde aquí. Estamos a 940 metros de altitud.




            El camino se orienta en dirección este hasta cruzar con el que une Satué con Isún. Allí y por una pista de servicio para los campos se eleva suavemente en busca del Pinar de Isún, hasta alcanzar otra vieja pista que recorre la falda del pinar.

Con ella y en dirección norte, ascendemos suavemente hasta que cruzamos el camino que en dirección este sube desde Satué.



            Hemos caminado alrededor de media hora, quizás un poco más que desde el pueblo pero sin gran diferencia.

Coincidiendo con el camino que sube desde Satué.

            Allí tomamos el transitado camino que asciende por medio del pinar abrigado de profundo sotobosque de boj y que tras pasar por un discreto mirador para la Cruz se va introduciendo poco a poco en la orilla izquierda del Barranco de Situé.

            Poco más arriba, el pinar se mezcla con el hayedo-abetal y transita sobre unas gradas de conglomerados en las que anida la oreja de oso.

Ramonda myconi u oreja de oso.

            Con algún pequeño sube y baja, pasamos por la fuente, ahora seca y enseguida cruzamos el barranco junto a una deliciosa poza.




            Ya en la orilla derecha pasamos bajo el Cura de Aurín que ya perdió su cabeza y nos alargamos de llano para volver a cruzarlo y proseguir por lo más profundo del hayebo-abetal. En un nuevo cruce del barranco justo en el inicio de la zona de genista de la orilla derecha tomamos agua de la fuente que mana discreta junto al barranco y nos alargamos camino adelante localizando algunos suillus dispersos.

Fuente en la cabecera del hayedo junto al Barranco de Satué.

            Junto a la majada del puerto, en el cruce de caminos, paramos a echar un bocado al abrigo de los bojes pues por el puerto campan las nieblas y el viento. Son las diez y media y estamos ligeramente por debajo de los 1600 metros de altitud.

            Luego, nos ponemos el cortavientos y nos vamos hasta la Pista de San Cocoba aprovechando que ni el viento ni las nieblas molestan demasiado. Damos una vuelta por el joven pinar de las inmediaciones de la Ermita de Santa Orosia para comprobar que hay cuatro setas viejas y aguachinadas y tomando dirección  oeste nos vamos prácticamente de llano hacia la Cruz.

            Hay que atravesar una considerable extensión del puerto contorneando incipientes declives que se convertirán más abajo en barranquillos subsidiarios del de Satué, a través de un praderío raso y socarrado que quiere empezar a verdear.

            Pasamos al noroeste de los repetidores y proseguimos por el camino balizado que se marchará hacia Isún.

            Alcanzado el lugar donde el camino se introducirá en la ladera sudoeste en descenso hacia Isún, unos hotos en medio de la masa de boj y genista se orientan hacia el oeste y coronan un pequeño resalte  en las inmediaciones de los paredones del Mallo, desde el que se ve la Cruz.


            El caminillo baja ligeramente y por medio de la genista nos deposita en la Base de la Cruz de Santa Orosia situada a 1580 metros de altitud. Son las doce menos cuarto.

            Las nieblas nos rodean y nos impiden contemplar tanto el paisaje distante como el de mayor altitud de la que nos encontramos. A pesar de ello, la mañana es buena y disfrutamos recordando caminos que hemos recorrido para llegar hasta aquí.

Llegando al Camino de Isún.

            Un cuarto de hora después, son las doce, iniciamos la vuelta. Pero ya puestos aquí y teniendo en cuenta que el sotobosque de boj está bastante mojado, lo que nos obligaría a desandar la mayoría del camino hecho sobre el praderío, nos acercamos a la Cabecera del Camino de Isún volviendo un poco al este, contemplamos la zona de despegue de los parapentistas y tomamos para abajo el Camino de Isún.

La Val Ancha y Sabiñánigo.

            El camino se introduce en los paredones de conglomerado de pudingas, “patatones” y comienza a zetear pared abajo alcanzando primero en una zona húmeda y seguidamente sumergiéndose en el pinar.

Isún desde las alturas.

            Bajamos en dirección sur-sudoeste sin prisa pero sin pausa y en cincuenta minutos nos llegamos a Isún nos recibe con la deliciosa cara de un pueblo remozado y ampliado con cierto gusto.


Isún.
            A la entrada del pueblo tomamos el camino que partiendo hacia el norte se alarga hasta Satué. Transitamos una zona de margas azules, en la que abundan los fósiles del eoceno, en el límite de los campos de labor de Guáriz y en suavísimo  cerramos el bucle abierto unas horas antes en el inicio de la primera pista.

Cerrando el bucle. Al fondo Cruz Guáriz.

            Cinco minutos más tarde llegamos al coche en Cruz Guáriz cuando quieren empezar a caer unas tímidas gotas. Hoy ha sido un pequeño y delicioso paseo en el que hemos subido un desnivel de poco más de 600 metros. Santa Orosia siempre nos regala vivencias entrañables.