18 abr 2016

30-16. CONGOSTO DE MONT REBEI Y PASARELAS DE MONTFALCO. 17-4-2016.


Primer Tramo de las Pasarelas de Montfalco desde abajo.

Aparcamiento de la Masieta, Congosto de Mont Rebei Pasarelas de Montfalcó y Albergue de Montfalcó.
17-04-2016.
Desnivel acumulado 700 m.
Distancia recorrida 17000 m.
Tiempo efectivo 06:00 h.
Mixto.
Fácil.
4 p.
1 d.
Senderismo.

Recorrido espectacular aunque pierde interés al hacer la vuelta por idéntico camino.
Agua en la Fuente de Montfalco.

Clara Abadía, Raúl López, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Mont Rebei y Montfalcó procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Raúl nos sugiere ir a visitar las Pasarelas de Montfalcó, le han dicho… Nosotros conocimos en su día el Congosto de Mont Rebei y como el asunto se puede complicar de aquí en adelante y el tema de la nieve está casi finiquitado, montamos el asunto a la carrera aprovechando que el Domingo 17 de Abril de 2016 será bueno por aquellas tierras del Embalse de Canelles. Aquí en Pirineos: sol y sombra como en los toros.
            Madrugamos un poco,  a las ocho de la mañana estamos en Huesca y a las nueve y cuarto en el Aparcamiento de la Masieta que conocemos. Hemos pasado por Benabarre y en las inmediaciones de Puente de Montañana hemos cruzado el Noguera Ribagorzana y por una carreterucha de su orilla izquierda nos hemos llegado hasta aquí. Estamos a 530 metros de altitud tras pagar a la entrada 4 euros y aparcar junto al Refugio de Pescadores.

Puente Colgante sobre el Barranco Fondo.

            Son las nueve y media de la mañana cuando nos echamos al barro de la pista que nos ha de acercar al congosto en dirección sudoeste. Ha debido de llover bastante durante la noche anterior y hay un barrizal de cuidado.
            Se trata de un recorrido que engloba al Congosto y las Pasarelas que se suele hacer ida y vuelta  y a partir de cualquiera de sus extremos: el Aparcamiento de la Masieta al norte y el Refugio de Montfalcó al sur. Nosotros entramos por el norte ya que de esta forma no hay que hacer los 15 kilómetros de buena pista pero a cambio la carretera local hasta el aparcamiento está hecha polvo.
            La mañana está neblinosa esperando que evolucione a soleada cuando nos acercamos prácticamente de llano al Puente Colgante del Barranco Fondo con gente por todas partes y eso que no ha llegado la marabunta. Se trata de un recorrido de senderistas espectacular que atrae a muchísimo personal.
            El puente metálico colgante, bien anclado en sus dos extremos y en los laterales se cimbrea un poco y suele ser una de las delicias de los paseantes, nos permite aproximarnos a la entrada del congosto sin necesidad de dar una vuelta nada interesante para cruzar el barranco más arriba.

Acercándonos al Congosto de Mont Rebei. 

            A partir del puente un caminillo muy transitado y ligeramente ascendente entra en el congosto tras mostrarnos  la brecha del mismo, la Pared de Aragón, la Ermita de Pla Madre de Dios del Congosto y los reflejos mañaneros de las paredes sobre el esmeralda de las mansas aguas del embalse.

Entrando en la zona estrecha del Congosto de Mont Rebei. 

            Se trata de un camino de un par de metros de ancho, defendido con un pasamanos de sirga, bastante horizontal y a tramos más o menos excavado sobre la caliza de la Pared de Cataluña

Detalle del Túnel del Congosto de Mont Rebei. 

            Se desarrolla a una altura aproximada de 40 metros sobre  la superficie del Embalse de Canelles que da la impresión de encontrarse bastante alta ya que el camino de abajo está cubierto por las aguas y en consecuencia no se puede recorrer.

Ramonda miconi u oreja de oso bajo la Cueva Colomera. 

            En la parte central del tramo excavado en la roca hay un pequeño túnel con mirador incorporado e inmediatamente aparece un entrante más consistente que los demás y  coronado por la Cueva Colomera.

Entrada a la Cueva Colomera. 

            Para acceder a la misma hay que remontar un estrecho corredor de calizas claras y húmedas en el que hay tramos equipados con cadena y algunas pequeñas grapas para vencer algún corto resalte. Tras la parte estrecha, el corredor se amplia y se convierte en una rampa terrosa que nos deposita en la entrada de la Cueva Colomera  situada alrededor de 50 metros por encima del camino del congosto.

En el interior de la Cueva Colomera.

            Se trata de una cueva de medianas dimensiones en la que se están haciendo catas de subsuelo por lo que mantiene cerrado la mitad de su ámbito.

Desde el interior de la Cueva Colomera. 

No tiene especial interés por lo que hacemos algunas fotos y nos bajamos en busca del camino que hemos abandonado un cuarto de hora antes.

Piraguas en el Embalse de Canelles.

De nuevo en el camino, proseguimos ahora al sur mientras el congosto se consume y se amplía en la zona en la que se tiene la alternativa de tomar el camino de abajo para el retorno. Nosotros continuamos por el GR1. que asciende suavemente  en dirección a Corca hasta que lo abandonamos en medio del ascenso para tomar otro que inicia el descenso hacia el embalse.

El camino llanea con sirgas en el Congosto de Mont Rebei. 

Defendido a tramos por barandillas con sirgas y con escalones de madera desciende casi 100 metros suavemente hasta depositarnos en el Puente Colgante de Montfalcó que nos permitirá abandonar Cataluña y pasar a Aragón.

Detalle del Puente de Montfalcó.

Detalle del camino entre el Puente y las Pasarelas de Montfalcó.

Se trata de un puente similar al anterior pero de menor longitud aunque se columpia un poco más que el otro y que nos ofrece una ladera de calizas claras, medianamente inclinada que nos ha de llevar al inicio del Primer Tramo de las Pasarelas de Montfalcó que hemos visto ya un tanto de perfil.

Llegando al Puente Colgante de Montfalcó. 

El repecho ascenderá algo más de 100 metros de altura facilitados por los escalones y detenciones de madera anclados al suelo en casi su totalidad que al personal le saca el resuello.

Hacia el Primer Tramo de las Pasarelas de Montfalcó

Casi arriba nos asomamos a la cabecera de las paredes que se asoman al embalse y nos sentamos a echar un bocado. Son las once y media.
Media hora después proseguimos camino alcanzando de inmediato la entrada superior a las Pasarelas.

El Primer Tramo de las Pasarelas de Montfalcó. ´

Se trata de media docena de rampas sucesivas de madera adosadas a una pared vertical y defendidas por una barandilla continua de sirgas alternando pasillos y pequeños tramos de escaleras con peldaños solamente para colocar los tacones del calzado.
Es una vía absolutamente artificial, espectacular para los visitantes pero que no le encuentro objetivo práctico alguno. Bueno, allí está; se pasa tanto con comodidad como con seguridad y desde su parte inferior, calculo que alrededor de 100 metros más abajo de la entrada no es muy fácil de fotografiar. Otra cosa sería desde la otra orilla del embalse.

Hacia el Segundo Tramo de las Pasarelas de Montfalcó.

Hay que proseguir  por un amplio camino bastante llano que en dirección sudoeste transita un bosque mixto en el que predominan pinos, encinas, madroños y bojes y que se alarga al sol de la mañana en busca del Segundo Tramo de las Pasarelas de Montfalcó.

El Segundo tramo de las Pasarelas de Montfalcó es más corto pero similar al primero. 

Se trata de un tramo más corto, igualmente sobre una pared vertical, de morfología y equipamiento  similar con el que descendemos una treintena larga de metros aproximadamente para depositarnos de nuevo en el bosque mixto.

Hacia el Albergue de Montfalcó.

Un polvoriento y transitado camino asciende por la base de las paredes que acabamos de descender y en dirección sudoeste se alarga en ascenso para introducirse en el bosque que propicia alguna sombra.

En la Fuente de Montfalcó.

Se alarga en ascenso hasta que alcanza la Fuente de Montfalcó. Unos metros más arriba cruzamos una pista medio abandonada y enseguida llaneamos para llegar el Albergue de Montfalcó situado a 778 metros de altitud. Es la una y media y nos sentamos a tomar unas cervezas.

Llegando al Albergue de Montfalcó. 

Alrededor de las dos  iniciamos la vuelta sobre nuestros pasos tras contemplar la pista que desde Viacamp conduce hasta aquí.
Cogemos agua en la fuente y relajadamente nos vamos en busca de las pasarelas que ascenderemos sucesivamente haciendo fotos aprovechando que parece haber disminuido algo la cantidad de personal.

Volviendo hacia las Pasarelas de Montfalcó. 

Se puede decir que se suben casi mejor que se bajan pero de cualquier forma son una de las “salsas” del recorrido.
Tras las pasarelas  y contemplando las Paredes del Congosto del Seguer, nos bajamos hasta el Puente Colgante de Montfalcó y de allí a un pequeño embarcadero junto al agua para comer.

Camino defendido con tablones y escalinatas en la caliza de Montfalcó. 

Caen unas gotas y antes de empezar volvemos al camino para detenernos cinco minutos después y sentarnos a comer en unas piedras. Estamos en primavera.
Alrededor de las cuatro menos cuarto reemprendemos la vuelta para ganar unos metros hasta coincidir con el GR1. y ya seguirlo hasta la entrada del Congosto de Mont Rebei que recorreremos contemplando la dureza del contraste de luces y sombras sobre las verticales paredes del mismo. También algunos peces de considerable tamaño que indolentes toman el sol bajo la superficie del agua y a salvo de visitantes.

Terminando la vuelta por el Congosto de Mont Rebei. 

En el camino ya solamente quedan algunos pequeños charcos y el barro ha  desaparecido por completo con lo que el tramo final de camino, pasado el otro puente colgante, es mucho más cómodo que a la mañana.
Son las cinco de la tarde cuando llegamos al Aparcamiento de la Masieta tras una jornada primaveral de senderismo espectacular  en la que no habremos movido un desnivel de más allá de 700 metros recorriendo  una distancia de alrededor de 17 kilómetros. El único pero que podríamos ponerle es que la vuelta por el mismo camino resulta poco interesante.
Luego vendrá la carretera hasta Huesca, la Cena en casa de Raúl y Clara y la vuelta a casa a las tantas. Hemos pasado un día estupendo.

16 abr 2016

29-16. FERRATA DE FORADADA DEL TOSCAR. 15-4-2016.

De vuelta de la Ferrata de Foradada del Toscar. 

Ferrata completa.
15-04-2016.
Desnivel acumulado 260 m.
Distancia recorrida 2000 m.
Tiempo efectivo 02:30 h.
Sol.
Bastante fácil. K4.
Ferrata aérea, vertical medianamente atlética y espectacular, completamente limpia de basura, con una excelente caliza y perfectísimamente equipada.
No hay agua.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Croquis ilustrativo de la ferrata. Recorrido desde el aparcamiento.

            En Junio del pasado año 2015 quisimos ir a la Ferrata de Foradada del Toscar pero al enterarnos de que estaba cerrada por reparaciones nos vamos a Castillo Mayor y a otra cosa. Hoy 15 de Abril volvemos a la carga y de rebote pues como desde nuestras casas contemplamos una buena parte del Pirineo, la nubosidad que no remite nos invita a dejar en casa los esquís y marcharnos al Sobrarbe bien entrada la mañana.

Allí está la incógnita de la Ferrata de Foradada del Toscar. 

            Son las once y media cuando subido el Puerto de Foradada tomamos el desvío de acceso a la ferrata sobre el kilómetro 414 de la Carretera de Ainsa a Campo, para aparcar en un rellanito próximo a la entrada sobre los 1000 metros de altitud. Un cartel comunica la existencia e ilustra la misma.

Llegando al inicio de la ferrata.

            Una pista  de gravas calizas asciende suavemente un poco hacia el este y tras un cuarto de hora corto de camino que también se puede subir en coche, una revuelta en fuerte ascenso nos deposita en la base de una de las agujas varias, la central, que vamos a ascender.
            Junto a un nuevo cartel informativo de la ferrata en el inicio de la misma nos equipamos  y alrededor de las doce nos metemos en la pared que orientada al sudoeste  ascenderemos por su arista sur.

En la parte alta de la Torre Inicial de la ferrata.

            Hay que superar dos pequeños monolitos en diagonal ascendente para tomar la arista de una primera torre que no se escala en su totalidad. Aquí comienza un largo tramo vertical que es la tarjeta de presentación de la ferrata con línea de vida en perfecto estado y cosido de grapas donde comenzamos a disfrutar de la verticalidad al sol de la mañana.


Todavía nos queda tiempo para esta delicadeza gualda en plena pared de la hippocrepis comosa.

            La torre extraploma un poco y cambia de color cuando se abandona la arista inicial, para hacer una travesía horizontal a nuestra derecha que nos lleva al fondo de un corredor que atravesaremos, para incorporarnos a la pared del torreón adjunto que es la arista este por la que proseguiremos el ascenso.

Pared vertical en el Segundo Torreón de la ferrata.

            Juan por delante y yo detrás hacemos fotos a barullo con mi chica en medio a su marcheta. Hay que decir que la equipación es excelente en toda la ferrata y nunca falta una grapa tanto para pies como para manos además de que la caliza es extraordinaria aunque algo lisa en la primera parte del recorrido.

Progresión en las placas del Segundo Torreón.

            Tras la travesía hay que superar un paredón vertical de otra veintena de metros en  un estrecho corredor  que se prolongan algo más no visible desde abajo con una placa subsiguiente a la sombra de la mañana. Las aristas, en fuga vertical, ofrecen unas imágenes hacia abajo espectaculares.

Superando un corredor encajado tras el Segundo Torreón de la ferrata.

            Tras unos pocos metros en un corredor encajonado en el que hay algo de vegetación continuamos con unas placas verticales que nos sacan al sol y nos conducen a una pequeña brecha en la que iniciamos una travesía con algunos tramos horizontales.

En el Puente de la Traviesa.

            Desde una nueva brecha hay que contornear un pequeño gendarme en descenso hasta atravesar el Puente de la Traviesa que facilita la travesía de un corredor vertiginoso y en el que la rama de una vieja carrasquilla falicita la incorporación a la pared subsiguiente que habrá que atravesar.

Cruzando el Puente del Cable.

            Una placa vertical nos conduce a una travesía, también sobre otra  placa vertical con unas fisuras horizontales que facilitan los apoyos para los pies y nos conducen a un nuevo corredor enclaustrado y estrecho  que desemboca en una nueva brecha.

Ascendiendo una placa bajo un imponente torreón.

            De la brecha salimos en un breve descenso en busca del Puente de Cable que, entre vegetación establecida milagrosamente,  nos permite un tránsito cómodo para cambiar de pared. Se trata de un puente de cuatro sirgas para pies, manos y línea de vida de alrededor de 8 metros de longitud que se pasa con más comodidad que el acceso a la pared siguiente.


En el torreón por encima del Puente del Cable. 

En el Torreón fianl de la Primera Cima de la Ferrata de Foradada del Toscar.

            Se trata de un torreón vertical  que nos enseña la culminación de la primera parte de la ferrata.
            Ascendidos unos metros cambiamos de pared en una vertical fisura y proseguimos ascenso. 


Coronando la Primera Cima de la Ferrata de Foradada del Toscar. 

          Unos metros más arriba retornamos a la pared anterior y por su placa vertical  ascendemos próximos a la fisura que nos conduce a la Primera Cima de la Ferrata de Foradada del Toscar, una plataforma estrecha y alargada de calizas claras visible desde el inicio de la pista de acceso.


Alternamos travesías horizontales con tramos descendentes.

            Terminada la primera parte de la ferrata, continuamos bajando a la brecha a la que no hemos llegado en ascenso, para continuar con una larga travesía descendente en busca de la arista oeste de la aguja y de su cara norte a continuación.


Descenso de cierta consistencia en una pared bastante rugosa.

            Tras la brecha rodeamos un gendarme en descenso y nos incorporamos a una pared algo más cuarteada y salpicada de pequeñas placas donde ya hay más apoyos naturales. Para mí es el paso más dudoso de toda la ferrata aunque no sea difícil.
            Hay que seguir con travesías diagonales descendentes, todas bien equipadas que nos conducen a nuevas brechas a las que no llegaremos. La línea general de la ferrata es aquí más indecisa y cambia con frecuencia de trazado siendo más variada y entretenida.


Destrepe aereo en busca de la Arista Oeste de la ferrata.

            Alcanzamos la arista oeste de la aguja y siguiendo la línea de travesías nos introducimos en su cara norte en la que las placas lisas escasean. Rodeamos un nuevo espolón en el que hay establecida una vira descendente y avistamos el puente colgante.


Travesía de acceso al Puente Colgante. 

            Para alcanzar la entrada al mismo en el que falta la placa inicial no necesaria, hay que describir una travesía horizontal en una zona un tanto extraplomada.
            El puente de cinco sirgas y peldaños para los pies tendrá una docena larga de metros y se balancea suavemente columpiándonos de manera delicada. Hacemos fotos  y terminamos la segunda parte de la ferrata. Es la una y diez.


Mis socios en el Puente Colgante.

            Aquí terminamos con la Primera Torre. Continuaremos con el ascenso a la Segunda Cima situada al norte de la anterior y de morfología y aspecto bastante diferente.
            Se inicia con una primera placa vertical, quizás la más larga de esta tercera parte tras la que aparece a nuestra izquierda una vía de escape. Lo más espectacular de la ferrata ha concluido y esta parte dicen que no aporta nada  a la misma.

Atrás se queda el Puente Colgante.

            Se trata de una pared estrecha y erguida que culmina en un monolito cimero. Está bastante vestida de vegetación e irá alternando travesías de andar incluso sin línea de vida con resaltes algo tumbados y escalonados entre los que se intercalan algunos tramos de pared vertical y similares a la aguja anterior.
            Progresamos entre  la vegetación en la que destaca la coscoja con algunos ejemplares de fuste y ganamos altura relajadamente disfrutando de la caliza que ofrece multitud de apoyos para pies y manos y que permite una progresión atlética sin necesidad de medios artificiales.


Aparecen algunas cadenas entre placas rodeadas de vegetación.

            Dejamos abajo al Puente Colgante y a una cordada de cuatro que está finalizando la primera parte de la ferrata y nos incorporamos a un diedro largo y característico de calizas ocres en el que las grapas están intercaladas a ambos lados del diedro.


Entrando al diedro final de la Ferrata de Foradada del Toscar.

 Salvo en las placas verticales progresamos fundamentalmente con esporádicos anclajes a la línea de vida mientras pensamos que nos daríamos con un canto en los dientes por contar con tramos similares muchos días en los que los hacemos a pelo.
Terminado el diedro una travesía a nuestra derecha nos deposita en la Cabecera del Monolito Cimero en el que termina la pared y la Ferrata de Foradada del Toscar.


En la Segunda Cima de la Ferrata de Foradada del Toscar con la Montañesa de fondo.

Son las dos menos cuarto, la mañana está espléndida y nos sentamos a comer tras hacer una foto de los tres.
Estaremos algo más de media hora con este tajo hasta que alrededor de las dos y media iniciamos el descenso.


Iniciando el descenso de la ferrata por un tobogán terroso y empinado.

Un tramo de sirga no necesaria más que para indicar el camino de descenso parte hacia el este para rodear una pequeña pared y alcanzar una brecha al norte de la cima.
Desde allí un estrecho corredor inclinado, lleno de vegetación y con firme terroso y húmedo nos baja hacia el oeste. Hay unas cuerdas de nudos que ayudaran en el descenso al personal no acostumbrado a transitar toboganes como éste. También hay ramas de boj que ayudan al control del ritmo de descenso antes de hacerlo con el culo arrastro.


Antes de cambiar de corredor en el descenso de la ferrata.

Poco más abajo el corredor se amplía y se llena de pedriza mezclada con la tierra y con abundante materia  orgánica, de la coscoja, en la que se desciende ya por medio de la vegetación. El corredor continúa con una encina yacente  pero un caminillo por la roca de la derecha del corredor permite saltear la misma tras la que el corredor se despeja y se inclina algo más.
Es el momento de cambiar de corredor por otro situado más al oeste, más amplio y en el que el caminillo deambulará haciendo un descenso cómodo mientras escuchamos el jolgorio del personal en el Puente Colgante al que acaban de llegar.


Visualizando un tramo del descenso de la ferrta. 

Unas fotos a la Arista Oeste de la Aguja  mientras retornamos plácidamente al inicio de la ferrata para bajarnos seguidamente por la pista al coche al que llegamos pasadas las tres, nos ha costado poco más de media hora el descenso.
En el cartel indicativo de la ferrata se indica que el recorrido es de 600 metros y el desnivel de 240 metros. También, aunque nosotros no entendemos de ferratas, indica que se trata de una ferrata de nivel C ó K4  de dificultad.


Esquema de la Ferrata de Foradada del Toscar.

A nosotros que no somos ferrateros pero tenemos costumbre de trepar en libre nos ha parecido una ferrata aérea, vertical medianamente atlética y espectacular, completamente limpia de basura, con una excelente caliza y perfectísimamente equipada, para la que puede ser muy útil tanto la costumbre a la verticalidad como un poco de resistencia física.
Desde la cima hemos aprovechado para despeñar algunos fantasmas que suelen anidar en los cerebros más inocentes y vulnerables.