17 jul 2016

49-16. PICO DE LA MINA. 14-7-2016.

La Mina desde las Ruinas de Casa Cabellut que no hemos podido hacer a la subida.

Fin de la Carretera de Benasque, Hospital de Benasque, Portillón de Benasque, Arista Oeste, Corredor sur y Arista Oeste.
14-07-2016.
Salida 07:15. Llegada 13:15.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Mina procedente de Iberpix. V.<31    de0`nía en amarillo.

            El Portillón de Benasque  es un  tajo en parte artificial entre los Picos de Salvaguardia al oeste y la Mina al este, dos picos de similares características morfológicas pero de muy distinto aprecio o fama. El Salvaguardia es una cima muy visitada  pero a la Mina no va ni el gato, los montañeros somos así.
            Hacía tiempo que queríamos ir a la Mina pero por unas cosas u otras seguía pendiente allí, en su espectacular sitio, tentándonos con su imaginada vía de la arista oeste, por lógica tenía que ser su vía de acceso que, evidentemente, no conocíamos.

Bajando hacia el Plan de Hospital de Benasque.

            Hoy 14 de Julio de 2016 nos vamos a la Mina con la intención de tratar de bajar hacia los Lacs de Boum de Port y volver por el Puerto de la Glera. Para ello hemos aparcado en el final de la Carretera de Benasque a 1780 metros de altitud tras haber pasado la noche en la furgo aparcada en los Barracones de Estós.
            Son las siete y cuarto de la mañana cuando nos ponemos en camino  bajando ligeramente para transitar en dirección prácticamente este por el Rellano del Hospital de Benasque. Hace una mañana fresquita  que nos ha hecho colocar los forros polares y los guantes.

Peña Blanca nos orienta.

            La ascensión a la Mina tiene dos partes completamente diferenciadas. La primera y conocida comprende la aproximación al Portillón de Benasque por camino transitado desde  antaño que recorre los sucesivos planes de camino a la Besurta para abandonar el fondo del valle e incorporarse a la Pared de Peña Blanca, siempre a la izquierda del barranco del mismo nombre.

En la característica vira de mármol de Peña Blanca. 

            El resalte se sube por medio de revueltas en un praderío de vacas para incorporarse después a la marmolera blanca en la que se recorre una lineal y característica vira excavada en la roca metamórfica.
            Sobre los 2250 metros el camino se arrellana y se introduce en un vallecillo colgado que se alarga hasta el Rellano de Casa Cabellud donde se encuentran sus ruinas.

En el Vallecillo bajo el Portillón de Benasque.

            Deberíamos visualizar desde aquí nuestra arista de ascenso pero el mar de nubes instalado al norte de la cadena fronteriza  se deshilacha tratando de pasar por brechas y collados a tomar efímeramente el sol del sur.

Lac de Boum de Port desde el Portillón de Benasque. 

            Atajamos directamente una larga lazada y alcanzamos el Portillón de Benasque situado a 2244 metros de altitud. Son las nueve de la mañana y aquí termina la parte conocida de la ascensión.
            Hacemos una foto a la vertiente norte  con permiso de las nieblas e iniciamos inmediatamente el ascenso en busca de la cresta avanzando a media ladera por terreno metamórfico mixto de verduras algo escalonado.

Tratando de alcanzar la Arista Oeste de la Mina.

            Hay un trozo de arista bastante llano que se adorna con algún pequeño gendarme y que no tiene demasiado buen aspecto pero ascendemos hacia la zona  de las protuberancias por terreno bastante escarpado.

Accediendo al Corredor Sur de la Mina.

            Con algunas dudas  remontamos los últimos metros  alcanzando la arista  justamente en la base de un resalte  de mal aspecto. Al otro lado están las nieblas que lo rellenan todo y sin mirar mucho más, Juan ya se ha dado la vuelta, nos vamos para abajo  en busca de un corredor amplio que se incorpora a la arista en el inicio del resalte somital del pico.
            Con cuidado y a través de una ladera bastante inclinada terminaremos perdiendo alrededor de 50 metros para pasar por debajo de unas placas  erguidas y alcanzar el corredor unos metros por debajo del estrangulamiento en el que se inicia el cono de deyección del corredor.

Trepando el Corredor Sur de la Mina.

            Se trata de un erguido y estrecho corredor de verduras escalonadas con algo de basura suelta que hay que subir con cuidado pero sin otra dificultad que un bloque empotrado que se supera con cierta comodidad por la pared izquierda del corredor o se trepa directamente con un paso algo largo.

Entrando a la Arista Somital de la Mina. 

            Tendrá alrededor de 50 metros que nos depositan en la Brecha más próxima al pico ya que en la parte superior se abre en dos ramas prácticamente equivalentes y separadas por un gendarme que tiene camino de faldeo por el norte.
            Estamos a 2500 metros de altitud y nos quedan 200 que Juan nos ha anunciado que son amplios pues no se trata de una arista afilada sino que es alomada con contados puntos donde aparece algo de filo.

La Oeste de La Mina tiene algún tramo algo erguido.

            En la brecha encontramos hitos de piedras que nos van a guiar en una ladera generalmente amplia y con opciones y en la que habrá que emplear de cuando en cuando las manos,  sobre todo en la parte superior en la que aparecen un par de tramos bastante verticales que no pasarán de IIº.
            Al sol, alternativamente con nieblas, vamos ascendiendo con tranquilidad pues en ningún momento la vía se pone dura. La inquietud no proviene del ascenso sino de la continuación.

Arista hacia Pessó, Tucas de Bargas y Forcanadas.

            La arista se arrellana tras el muro final que se faldea parcialmente por el sur  y que nos deposita en la alargada Cima del Pico de la Mina situado a 2704 metros de altitud. Son las diez y cuarto de la mañana.

En la Cima del Pico de la Mina.

            Desde la cima, las vistas de la vertiente sur son una copia de las que ofrece el Salvaguardia con una sola diferencia en contra y es que la vertiente norte hoy está ocupada por un mar de nubes  asentado bajo los 2600 metros de altitud.

Macizo de la Maladeta desde la Mina. 

            Los crestones y aristas que arrancan de esta cima, todos en la vertiente norte parecen intocables y más con las nieblas así que la suerte está echada pues para no ver nada no merece la pena calentarse los pies.
            Le decimos adiós a nuestro periplo programado y nos sentamos a almorzar al sol contemplando el Macizo de la Maladeta. Media hora después nos vamos para abajo por donde hemos subido.

Iniciando el descenso de la Oeste de la Mina.

            El descenso no tiene otra historia que desandar pasos relajadamente mientras llenamos nuestros ojos con las imágenes que dejan las nieblas al oeste de la cresta que estamos bajando.

Abandonando el Corredor Sur de la Mina unos metros más abajo del inicio de la pedriza.

            No somos capaces de ver si el corredor opuesto al que hemos subido alcanza la pedrera de base o se corta y tras comprobar la doble salida de la brecha nos vamos para abajo por el corredor pero en el estrangulamiento proseguimos un poco más por el mismo para faldear hacia el oeste por el escalón inferior, menos comprometido que el de subida.

El Aneto desde una de las minas de la Mina. 

            Encontraremos la boca de una mina poco profunda y otra que está prácticamente taponada por un derrumbe de roca por lo que podemos suponer el origen del nombre del pico. Luego y con una línea uniforme de pendiente alcanzamos el Rellano de las Ruinas de Casa Cabellud ocupado por el personal que ronda los alrededores del Portillón pues no en vano creo que tras Aiguallut éste es el segundo destino de Benasque más visitado.

Atrás se queda la Mina ahora sin nieblas.

            Aprovechamos que las nieblas no penetran en este momento hacia el sur para hacer las fotografías del pico que no hemos podido hacer a la subida y proseguimos sin prisa pero sin pausa para abajo contemplando y fotografiando flores además de cruzarnos con gentes que vienen y van por el camino.

Flor de algodón o erophorium vaginatum en el Hospital de Benasque.

            Es la una y cuarto cuando remontamos ligeramente para fotografiar las Ruinas controladas del Hospital de Benasque junto al final de la carretera y nos llegamos a la furgo liquidando una jornada que ha resultado más light de lo esperado y en la que, valga por vez, solamente hemos movido un desnivel de 1025 metros.
            Por segundo día consecutivo corre más viento por abajo que por arriba y la temperatura a la sombra sigue siendo fresca, esta mañana teníamos 5º centígrados.

Ruinas del Hospital de Benasque cerca de la carretera.

            Nos remojamos un poco en el torrentillo que baja junto al final de la carretera, comemos y luego carretera y vuelta a casa. Todavía llegaremos a tiempo para ver el final del Tour en el Mont Ventoux el día de la Fiesta Nacional Francesa de gratos recuerdos.

15 jul 2016

48-16. TUCAS DE IXEIA Y LA TRAPA. 13-7-2016.



La Norte de la Tuca de Ixeia  y el corredor a la brecha que se asoma.

Barracones de Estós, Ibonet de Batisielles y Escarpinosa, Canal de Ixeia, Brecha de Ixeia, Arista este y Tuca de Ixeia. Descenso a Brecha de Ixeia, Cara Noroeste y Tuca de la Trapa. Descenso por Corredor Sur, Brecha de Ixeia, Ibones de Parramo y de Batisielles.
13-07-2016.
Salida 08 h. Llegada 19 h.
Sol.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Tucas de Ixeia y Trapa procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La Sierra de San Chulián o Julián arranca boscosa de Eriste como divisoria entre la Aigüeta de Eriste y el Esera.  Es una sierra poco conocida que se encumbra paulatinamente para dominar en su horizonte norte al Circo Lacustre de Batisielles en el Valle de Estós.
            Siempre que el caminante accede al circo, que es uno de los lugares de culto del Pirineo, además de contemplar las beldades de los numerosos ibones que el glaciar pariera en el circo, la vista se va por las alturas para contemplar las lejanas cumbres del Perdiguero, Portillón o Posets y a las agrestes, desafiantes  y próximas como Perramó, Escorbets o Ixeia.

Ibonet de Batisielles y Aguja de Perramó. 

            El conjunto de las Agujas de Ixeia coronan la Sierra de San Chulián y siempre te regalan la imagen de inaccesibles. El reto está allí.
            Son las ocho de la mañana del 13 de Julio de 2016. Hemos salido de Sabi a las seis de la mañana y hemos aparcado en los Barracones de Estós a 1300 metros de altitud, para ponernos en camino valle adentro en dirección norte por la pista que conduce a la Cabaña de Turmo.

De camino o los Ibones de la Escarpinosa aparece la Tuca de Chuisé

            La mañana está fresquita a las ocho de la mañana, pero excelente para caminar por la pista que transita la orilla izquierda del Barranco de Estós, que baja  espléndido y espumoso, para cambiar de orilla en la Palanca de Aigüacari y llegarse a la Cabaña de Santa Ana en la que hay un nutrido grupo de jovenzanos aprendices de montañeros.
            Sobre la ladera oeste se alzan la arrogantes  Agujas de  Serisueles y Chuisé y hacia ellas hemos de ir tras un cumplido rodeo.

Ibón de la Escarpinosa y Perdiguero.

            Poco más arriba abandonamos la pista por un transitado camino que asciende consistentemente en dirección noroeste para confluir con el camino que sube junto al Barranco de Batisielles proveniente de la Cabaña de Turmo.
            En el rellano inferior del circo se asienta el recoleto Ibonet de Batisielles y su discreta cabaña situado a 1860 metros de altitud. Hemos empleado una hora bastante cumplida en llegar hasta aquí y tras las fotos de rigor y las primeras miradas a la zona de las Agujas de Ixeia proseguimos transitado camino al sur en busca de los Ibones de la Escarpinosa mientras nos entretenemos con las Cascadas que el Barranco de Batisielles va dejando en su descenso junto al camino.

Inicio de la Canal de Ixeia bajo la Tuca de Chuisé.

            Alcanzamos el Ibón de la Escarpinosa situado a 2040 metros de altitud y lo rodeamos un poco sin querer por su orilla oeste entreteniéndonos un poco más de lo previsto pues lo conveniente en nuestro caso hubiera sido pasar directamente  por la este.
            Nos sirve para contemplar los pequeños ibones que anidan al sur del mismo y en el inicio de la pedrera de la Norte de la Aguja de Chuisé que domina el circo, nos sentamos a echar un bocado mirando a los ibones y no queriendo contemplar los paretazos que nos aguardan. Son las diez.

Localizando la Norte de la Tuca de Ixeia. 

            Veinte minutos después iniciamos la ladera buscando unas rampas de materiales bastante estables y encontramos un débil caminillo con algunos hitos  que nos permiten subir con comodidad la primera mitad de la ladera.
            Entramos a la sombra de la Aguja de Chuisé y proseguimos el ascenso por pedregal bastante asentado iniciando el rodeo de la aguja por su vertiente oeste.
            Alcanzamos un pequeño rellano  desde el que parten los caminantes hacia la Tartera de Perramó y desde allí iniciamos el remonte de una ladera alomada y parcialmente vestida de verdura que forma parte de la Canal de Ixeia. Se puede dar un rodeo más amplio por el oeste pero nosotros atajamos un tanto ascendiendo directamente con ganas de ver.

La Norte de la Tuca de Ixeia.

            Coronada la rampa con cierta comodidad avistamos la canal que se orienta al sureste y que está ocupada por neveros residuales que no hay que tocar si no se quiere.
            Continuamos ascenso por la parte derecha de la canal metamórfica mientras contemplamos el final de la misma en el Collado Sur de Chuisé y los Paredones Somitales de la Norte de la Tuca de Ixeia surcados por dos inquietantes corredores que no son nuestro objetivo.

Desde el Collado Sur de Chuisé vemos el Corredor Norte de la Brecha de Ixeia.

            Algún tramo un poco más descompuesto, al que hay que buscarle las vueltas, nos permite alcanzar el collado que no es tal sino un rellano al sur de la Aguja de Chuisé y desde el que vemos el Corredor Norte de la Brecha de Ixeia que es nuestro objetivo.
            Estamos sobre los 2600 metros de altitud y del rellano ocupado por un potente nevero arranca en dirección sur un corredor también nevado que vamos a subir. Llevamos crampones y piolet pero vamos a probarlo por la rimaya derecha.

Cerca de la Salida del Corredor Norte de la Brecha de Ixeia. 

            La nieve está algo dura pues ha recibido muy poco sol en el mejor de los casos por lo que cruzando el nevero nos incorporamos a la pedriza del lateral del corredor algo descompuesta pero las paredes de nuestra izquierda colaboran facilitando la progresión junto a la nieve.
            Damos un pequeño garbeo por la pared de la Tuca de la Trapa y salvada la pequeña dificultad volvemos al corredor en su parte más erguida que rondará los 30º y proseguimos en busca de la brecha de salida.

Vertiente Este de la Tuca de Ixeia. 

            La lengua de nieve se afila y se yergue en busca de la brecha mientras que aparece un ramal  al este muy descompuesto pero limpio de nieve que permite alcanzar la cresta  con facilidad. Juan alcanza la Brecha de Ixeia por la rimaya. El Tramo final se pasa bien. Son las doce y cuarto y estamos a 2740 metros de altitud.
            Hay que faldear un par de dientes que  decoran el collado utilizando unas viras herbosas descendentes que nos depositan en la brecha de la que arranca una pared vertical de cuatro metros con muy buenas presas, es un paso de IIº superior en el descenso que permiten acceder a un corredor herboso y bastante erguida  que culmina en un diminuto hombro señalado con un hito.

En la Sur de la Tuca de Ixeia.

            Alcanzado el hombro aparece una pared con tramos de verdura escalonada que nos va a permitir alcanzar la arista  pasadas las hostilidades de la brecha. Es un tramo que hay que hacer con cuidado pues se trata de una ladera bastante inclinada desde la que contemplamos Benasque y a la que llega la vía de acceso al pico por el sur.
            Alcanzada la arista  continuamos con algunos apoyos de manos  hasta alcanzar la arista cimera. Se trata de una arista bastante llana y amplia  que enlaza un par de prominencias.

La Tuca de Chuisé desde la de Ixeia.

            Pasada la depresión intermedia alcanzamos la Cima de la Tuca de Ixeia, de mayor elevación de todas las agujas y situad a 2837 metros de altitud cuando son las doce y media.

En la Cima de la Tuca de Ixeia.

            A pesar de algunos conatos de viento a lo largo de la mañana en la cima se está de maravilla y la recorremos de punta a punta distrayendo la vista en el la misma que se alarga hacia el oeste en busca del Collado de Eriste y más allá Escorbets y los Picos de Eriste, Posets , los Picos de Batisielles y Perramó girando al norte; Gourgs Blancs, Jean Arlaud , los Picos de Baque y el Perdiguero al norte y ya girando al este el Macizo de las Maladetas y el Gallinero entrando al sur para rematar en el Turbón. Más cerca el circo lacustre a nuestros pies o la Tucas Dalliu y Frontonet de gratos recuerdos y aquí mismo la Tuca de Chuisé a la que se podría meter mano y la Tuca de la Trapa que no sé si no la intentaremos.

Vertiente Oeste de la Tuca de la Trapa. 

            Un cuarto de hora después empezamos la vuelta con un descenso cómodo por conocido hasta la Brecha de Ixeia y allí  faldeamos los dos dientes  y, puesto que también se trata de una doble cima que vemos en escorzo, nos engaña. Nos olvidamos de su cara sur por no verla completamente y nos vamos a echar una ojeada por la norte: fea, pero por probar…

Bajando el corredor herboso de la Sur de Ixeia.

            La doble cima también tiene un vertical corredor que parte la abrupta y vertical cara nor-noroeste. El corredor muy descompuesto tiene pinta de poderse subir con relativa facilidad pero para llegar hasta allí hay que hacer un faldeo que resultará en suave descenso obligado por las placas que aparecen a nuestro tránsito y con mucho cuidado pues la pared metamórfica está también muy descompuesta.

Iniciando el faldeo de la Norte de la Tuca de la Trapa. 

            Hago la travesía delante abriendo vía, y mientras los socios vienen detrás con mucho cuidado para no tirarse piedras; trepo el corredor, avisto otro siguiente que será la clave y me vuelvo para avisarles.

En el corredor de la Norte de la Trapa.

            El tramo de crestón entre los dos corredores y el flanqueo del segundo es fácil y enseguida nos deposita en el pequeño collado herboso que separa la doble cima.
             Es la una y media cuando alcanzamos la Cima de la Tuca de la Trapa situada a 2797 metros de altitud. Estamos satisfechos pero la cara sur…

En la Cima Oriental de la Tuca de la Trapa.

            Las vistas son similares, perdemos media docena de metros y remontamos a la punta situada más al oeste que tiene una espléndida vista de la Arista Este de la Tuca de Ixeia que hemos utilizado tanto para subir como para bajar.
            Ha resultado quizás mejor de lo esperado a pesar de todo y nos sentamos a comer al sol de una mediodiada divina disfrutando de una deliciosa soledad que nos ha acompañado durante toda la jornada a partir de los ibones.

Bajando el Corredor Sur de la Tuca de la Trapa.

            Media hora después iniciamos el descenso pero no lo vamos a hacer por la cara norte sino por el corredor de la cara sur al que me he asomado.
            Se trata de un corto corredor de una treintena de metros, bastante tieso pero de verdura escalonada que bajamos con tranquilidad y rapidez. La falta de perspectiva nos había echado para atrás antes de intentar el acceso por esta cara.

La Sudoeste de la Tuca de la Trapa. 

            No llegamos a la Brecha de Ixeia sino que tomamos la rama lateral del este y que empezamos a patinar con cuidado. Luego junto al nevero desandamos camino de ascenso liquidando el corredor con facilidad hasta entrar al nevero cuando se arrellana y bajarlo al paso pues la nieve no permite patinar.

Bajamos el corredor por donde lo hemos subido.

           Luego, del rellano para abajo buscamos y patinamos las pedrizas que lo permiten y descendemos los neveros del fondo de la canal que permiten un tránsito más cómodo y rápido que la pedrera.

La Noroeste de la Tuca de la Trapa.

            Terminada la nieve dejamos también la línea de subida y continuamos descenso hacia la Tartera de Perramó en dirección noroeste. El descenso hasta el Ibón de Perramó es cómodo y sin dificultades con lo que concluimos en que la Canal de Ixeia ha resultado mucho más cómoda de lo que suponíamos a priori.

Vertiente Sudeste de las Agujas de Perramó.

            No subiremos hasta los Ibones de la Tartera de Perramó quedándonos en el de Perramó mientras mi chica se da  el primer baño de la temporada en uno de los Ibones Chicos adjuntos al principal mientras aprovecho para inmortalizar la escena con las Tucas de la jornada a la delicada flor del rododendro. Estamos a  2260 metros de altitud. Son las tres y media.

El primero de la temporada en uno de los Ibones Chicos de Perramó.

            Un rato después recorremos el circo en dirección norte para ascender ligeramente en busca de la Pedrera de la Este de las Agujas de Perramó que atravesáramos hace ya algunos años en busca de los Ibones de Batisielles.
            Es una pedrera granítica de bloques de grandes proporciones que es una delicia o un martirio según para quien tenga que atravesarla. Lo hacemos en suave ascenso  para alcanzar  luego, de llano uno de los Ibones Altos de Batisielles, todavía quedará un último más alto al que se asomarán Juan y Rosa.

La Norte de las Agujas de Perramó.

            Desechando el camino que baja a Escarpinosa  proseguimos de ibón en ibón hasta alcanzar el resalte que nos va a permitir descender hasta el Ibón Grande de Batisielles, ese que tiene la piedra emergente.
            Bajamos el resalte de tal forma que accederemos a la salida del ibón situada a 2210 metros de altitud donde amallata el grupo de aprendices de montañeros que hemos visto a la mañana en Santa Ana. No lloverá les decimos a algunas pero vais a pasar una noche fresquita.

Ibón Grande de Batisielles.

            Alrededor de las cinco menos cuarto tomamos el camino que nos ha de bajar hasta el Ibonet de Batisielles recorriendo una ladera seca, pedregosa y orientada al este.
            Una hora después alcanzamos el Ibonet de Batisielles y junto a la cabaña tomamos el camino que tras llanear unos metros se va para abajo al encuentro de la pista del Barranco de Estós. Luego ya junto al río se termina por hacer un pelín larga la jornada en la que hemos estado en danza alrededor de 10 horas descontando paradas y en el que habremos acumulado un desnivel de 1700 metros.

Armeria alpina en Batisielles.

            Son las siete de la tarde cuando llegamos a la furgoneta. Es curioso: corre viento aquí cosa que tan apenas hemos tenido por arriba y como este puede ser un lugar tranquilo y abrigado del viento nos vamos a quedar a descansar, beber, cenar y pasar la noche que mañana tenemos tajo previsto.

7 jul 2016

47-16. MONESMA A PEÑA CABEZ DESDE REVILLA. 6-7-2016.

Desde el Tozal de Siso la última parte de la arista que vamos a recorrer.

Revilla, Refugio de Foratarruego, Cabecera del Circo de Gurundue, Arista Este, Monesma, Suca, Puntas Verdes, Coplan, Tozal de Siso, Punta Cabez, Facera, Pala Portañús, Peña Cabez, Cara Sur y Revilla.
 06-07-2016.
Salida 08:30 h. Llegada 17:30 h.
Mixto.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Sierra de las Ticas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La Sierra de las Tucas es la divisoria entre los Valles de Pineta y Escuaín.  Arranca en el Collado de Añisclo y pasado el Portillo de Tella baja a sumergir sus pies en el Cinca un poco al sur de Bielsa.
            La teníamos emprendida por sus dos extremos pero nos quedaba pendiente la parte central que ya que es muy larga y no cuenta con cómodos accesos.
            Es una pateada importante, lo sabemos, pero hoy 6 de Julio de 2016 nos vamos a ello tras decidir hacer una circular desde Revilla con bastantes incógnitas.
            Hay una pequeña kilometrada hasta el Mesón de Puértolas para tomar allí la carretera primero a Tella y luego, tras una equivocación, a Revilla.

El camino recorre la Ladera Izquierda del Río Yaga. 

            Son las ocho y media de la mañana cuando a 1220 metros de altitud tomamos un incierto camino que se eleva sobre el escalonado y disperso caserío para orientar se unos metros más arriba hacia el oeste.
            Se trata del camino que forma parte de la circular sobre el Barranco de Escuaín y que limpio y transitado  llanea casi tanto como asciende para atravesar primero el Barranco Consusa y seguidamente entrar en territorio del Parque nacional de Ordesa por camino bien indicado y sombreado lo que se agradece a estas horas en una mañana muy cálida que nos va a hacer sudar de lo lindo

Llegando al barranco Consusa.

            Poco después entramos en territorio del Barranco Angonés  para atravesarlo por puente también metálico y coger agua en un lugar de encanto innegable, especialmente para barranquistas.
           Seguimos muy de llano para seguidamente cruzar otro barranco seco y aproximarnos al Barranco del Puerto.

Cerca del Barranco de la Canal.

            Estamos sobre los 1600 metros de altitud y ahora, abandonamos el camino de Escuaín y nos vamos en busca del Refugio de Pastores de Foratarruego saliendo al sol y comenzando el ascenso un poco más en serio.

La Majada Foratarruego y el refugio al fondo sobre las peñas.

            Siempre en dirección oeste ganamos altura hasta alcanzar la Majada de Foratarruego, lugar donde abandonamos el bosque y localizamos sobre las peñas el refugio.

Refugio de Foratarruego y Castillo Mayor. 

            Abandonamos el camino que hemos traído hasta ahora y nos llegamos al Refugio de Foratarruego situado a 1970 metros de altitud. Está abierto, en buenas condiciones y con un cartel que indica !no permanecer en el interior en caso de tormenta¡ Son las diez y cuarto.

Flor de nieve en Foratarruego.

            Hay un camino muy poco transitado que no pasa por el refugio y que hay que localizar cuando el praderío se inclina hacia el Barranco de Gurundué y que asciende en dirección norte en busca del Tozal de la Falda situado sobre los 2200 metros de altitud.

Monesma y la Suca limitando al Circo de Gurundué.

            A partir de allí el praderío se amplía y allana conformando el Puerto de Revilla  justamente en la vertical de la Suca.

Verdor impresionante en el Puerto de Revilla.

            A nuestra izquierda u oeste tenemos la Depresión del Circo de Gurundue con sus sucesivos escalones y cascadas. Justamente en el borde nos sentamos a echar un bocado cuando son las once.
            Un cuarto de hora más tarde continuamos  para ascender suavemente por la orilla izquierda del circo en el límite de las paredes y alcanzar el Rellano de las Planas sobre los 2350 metros de altitud.  
            La idea original era alcanzar el collado entre la Zuca Plana y Monesma e iniciar la arista a partir de allí hacia el este, pero mientras almorzamos  advertimos que hay que dar un rodeo muy largo hacia el oeste y que va a resultar más corto acceder por el este de Monesma. Por tanto liquidamos el rodeo de la cabecera y alcanzamos la parte alta del rellano a 2360 metros de altitud.

En las Planas bajo la Suca. 

            Al norte tenemos un amplísimo corredor que se puede afrontar por varios lugares. Nosotros  atravesamos una zona de grandes bloques y ascendemos un cono de deyección de pedrizas algo inestable que nos deposita en una trocha de animales que transita bajo las paredes del oeste del corredor. Por allí ganamos una cincuentena de metros.
            Luego hay que dejar las paredes y ascender un poco por medio hacia el centro del corredor pisando neveros residuales. Desde aquí proseguimos en ascenso atravesando completamente el corredor para proseguir ya en fuerte ascenso en la Pared Sudeste de Monesma.
            Se trata de una pared bastante erguida y salpicada de viras escalonadas que ascendemos con algún apoyo de manos. Ya algo arriba volvemos un poco hacia el centro del corredor y en mediano ascenso proseguimos para arriba en busca de la arista que se perfila ya cerca.

Las Puntas de la Monesma.

            Se trata de una zona mixta de calizas y asentamientos de verdura en el que se aloja algún neverillo residual. Nos asomamos a Pineta, dejamos las mochilas y mientras se airea y solea la espalda ascendemos unos metros más que nos depositan en la Cima de la Monesma cuando son las doce de la mañana.
            Se trata de una cima con cuatro cabezas de similar altitud, dos de ellas de 2673 metros separadas por unas depresiones  muy poco significativas. Las une una arista caliza descompuesta y astillada que puede recorrerse con algún cuidado por el filo o bien por una vira  continuada en la ladera sur muy próxima a la arista.
            Recorreremos dos puntas más y nos llegaremos hasta la brecha de separación con la punta más occidental, la de calizas más claras, que cuenta con un resalte vertical que se faldea por el sur. Se puede pasar sin grandes problemas pero en vista de la hora y de lo que nos queda por delante nos damos la vuelta tras hacer alguna foto a Pineta, La Larry, Munia, Robiñera y Comodoto.

Detrás de las dos primeras puntas aparece la Suca.

            Algunas nieblas quieren aparecer dispersas y despeinadas sobre las cimas de los alrededores cuando recuperadas las mochilas proseguimos arista hacia el este por un amplísimo y plano collado del que emergen un par de prominencias, la segunda de mejor estampa que la punta que aparece justamente al este, se trata de la Antecima Oeste de la Suca y para la que hay que superar unos últimos metros rocosos.
            Un breve descenso posterior nos conduce a un collado desde el que arranca un largo nevero de viento que se encumbra hasta la amable Cima de la Suca situada sobre los 2663 metros de altitud. Esta no es la Suca de siempre o Pico Inferior de Añisclo.
            Es la una  del mediodía  y la arista no ha hecho más que empezar. Nos vamos a mantener sobre esta altitud pero con continuos y variados subes y bajas no demasiado consistentes pero que irán sumando metros a nuestras piernas. A cambio disfrutaremos  del placer de los amplios paisajes en ambas vertientes con permiso de las nieblas.
            Se trata de una cima pedregosa con salpicaduras de verdura desde la que contemplamos el descenso al siguiente collado, también amplio y las siguientes prominencias.

Puntas Verdes y Coplán.

            Un descenso suave  de alrededor de 100 metros  nos conduce a un plano y meteorizado collado de calizas  desde el que arrancamos de nuevo para arriba  tras contemplar el Circo Colgado del Embasador sobre el Valle de Pineta.
            Se trata de un ascenso corto y medianamente inclinado que nos deposita fácilmente en la Cima de Puntas Verdes situada a 2617 metros de altitud cuando es la una y media.
            Contemplamos la arista que arranca hacia el norte hasta el Mallo Gran y seguidamente continuamos con un suave descenso que nos tiene que conducir a Punta Coplán que en este sentido no es más que un hombro en la arista que llevamos.

Coplan, Siso y Cabez en la distancia. 

            Las nieblas parece que se disipan alrededor de nuestro entorno  pero siguen condensadas a media distancia cuando alcanzamos Punta Coplán setenta metros más abajo. Desde allí descendemos un corto tramo de ladera erguida que nos conduce a la Cabecera del Circo de Angonés situado sobre los 2400 metros de altitud tras un nuevo descenso de 150 metros, quizás el más consistente de los del día entre puntas.

Bajando de Coplán a Siso.

            Transitando el amplísimo collado contemplamos Los Verdes que es otro circo colgado en la Vertiente de Pineta y  ascendemos una prominencia intermedia tras la que vendrá la ascensión al Tozal de Siso situado a 2488 metros de altitud. Son las dos de la tarde.
            Se trata de una pirámide con tres aristas perfectamente determinadas, las dos que recorreremos y la orientada al norte hacia el Mallo Chico. También contemplamos la Cabecera del Angonés y sin perder tiempo nos vamos de nuevo para abajo en un descenso cómodo y fácil de otros 100 metros largos.

Sucesivamente, Punta Cabez, Facera, Pala Portañús y Peña Cabez. 

            Las nieblas siguen disipándose hacia el este lo que nos permite contemplar la arista que tenemos por delante y que va a cambiar radicalmente de aspecto apareciendo las calizas claras de muros, gendarmes y paredes. Vamos a entrar a una zona que ya conocemos.

En la Cima de Punta Cabez.

            La vertiente noroeste que ascendemos seguidamente está conformada como un cono de deyección de calizas meteorizadas que conducen a una cabeza rocosa de una veintena de metros que Juan sube de frente y que nosotros faldeamos un poco por el oeste para salvar el muro directo. Luego reunidos ascendemos los últimos metros tendidos que nos depositan en la Cima de Punta Cabez o de Revilla situada a 2483 metros de altitud.
            Es una cima alargada en forma de arista y orientada al este que recorremos por el filo en busca de un lugar abrigado de la brisa que corre intermitentemente y que en ausencia del sol nos puede enfriar las sudadas espaldas un poco más de la cuenta.

Detalle de la Pared de Punta Facera.

            Bajamos unos metros en busca de la brecha siguiente y nos sentamos a comer mientras contemplamos el vertical paredón de Punta Facera.
            Con media hora tenemos suficiente y a las tres menos cuarto proseguimos hacia el este transitando un par de gendarmes que se faldean por el sur, para alcanzar las paredes de Punta Facera que hemos fotografiado desde nuestro comedor.

La continuación de Facera a Peña Cabez.

            Un breve faldeo por el sur y un ascenso con algún apoyo de manos un poco por cualquier parte nos deposita en la Cima de Punta Facera situada a 2521 metros de altitud.
            La continuación es una arista suavemente ascendente  en busca de una punta que se perfila como la más elevada del horizonte este y a la que se puede llegar a toda arista o faldeando ligeramente por el sur cosa que haré yo trazando una diagonal suave, directa y ascendente.

Cima de la Pala Portañús.

            Son las tres y cuarto cuando alcanzamos la Cima de la Pala Portañús situada a 2593 metros de altitud. Estamos casi en la vertical del Embalse de Pineta y a punto de abandonar la arista, tenemos medio claro por donde bajaremos.

Portillo Tella, Altura y Bachaco desde Peña Cabez.

            Hacemos algunas fotos  y nos alargamos todavía arista adelante y muy de llano  entre calizas y verduras para alcanzar enseguida otra nueva cota poco significativa que es la Peña Cabez situada a 2571 metros de altitud  alargándonos todavía unos metros para poder contemplar como la arista comienza a descender consistentemente en busca del Portillo de Tella  y más allá la Peña de Altura y el Puntal de Bachaco.

Myosotis en la Pala Portañús.

            Son las tres y media y ya no va más. Nos despedimos de la arista que hemos solapado sobradamente y nos vamos para abajo para bajar toda la cara sur que supone una incógnita ya que sabemos que está salpicada de barras calizas.

Iniciando el descenso desde la Peña Cabez. 

            Vamos a tener una suerte de la leche pues la pared somital sur tiene tres partes una primera de 150 metros sostenida y uniforme además de rellena de calizas con pratenses, una parte intermedia  de otros 150 metros un poco más erguida y de calizas claras con algo de gravilla sobre la roca madre que hay que bajar con un poco más de cuidado y una tercera de 200 metros largos en la que utilizamos un corredorcillo fácil para bajar la única barrera de nuestro descenso; luego del corredor la pedrera se acuesta paulatinamente para depositarnos en el rellano del Puerto de Tella en la majada del final de la pista que sube de Tella. Son las cuatro y cuarto.

Desde la Rebechor, la pared que acabamos de bajar.

            Hace calor, echamos un trago de agua fresca ya que hemos rellenado las cantimploras con nieve arriba en la cresta y nos vamos para abajo por el praderío  controlando los caminos, más bien trochas de animales que utilizan para ir a beber a Consusa.
            Estamos a 2050 metros de altitud bajamos un centenar corto de metros y nos introducimos en la masa de genista que recubre el puerto hasta el límite del pinar establecido por debajo.
            No vemos un camino que tendría que subir de Revilla hacia Puntas Verdes y que suponemos con algún tránsito pero nos vamos para abajo tirando de lógica.

Entrando en el pinar encontramos el Camino a Revilla.

            Justo a la entrada del Pinar y en un naciente barranquillo localizamos un hito de piedras y los sucesivos que nos depositan en un camino poco transitado pero lleno de hitos que se va pinar abajo.
            El pinar está lleno de pinos añosos y bastante limpio, menos mal pues se trata de un pinar de solano y si hubiera estado cubierto de sotobosque podría haber resultado infernal sin camino.
            Bajamos al sur largamente, al sol y al calor de la tarde, siempre al este del Consusa, hasta que bastante abajo el camino describe una larguísima diagonal al sudeste que nos hace temer que nos lleve a Tella y ahora está sin hitos.
            No será así y un buen rato después comienza a virar hacia el oeste y enseguida nos enseña algún tejado de Revilla, lo que no es muy fácil de ver ya que el pueblo está adosado a la pared y en medio del pinar.
            Pero Revilla todavía está bajo y nos cuesta llegar más de lo esperado ya que el calor aprieta en esta soleada ladera.
            Son las cinco y media de la tarde pasadas cuando llegamos al pueblo. Todavía tenemos agua fresca en las cantimploras que bebemos con deleite, tras un pequeño rifirrafe con una lugareña mosqueada y del que paso olímpicamente; nos metemos en el coche y nos vamos carretera abajo.
            El aire acondicionado nos rescatará de los calores y sudores que nos han propiciado los alrededor de 2050 metros de desnivel acumulado. Nuestros particulares vicios cada vez nos están saliendo más caros pero ya sabemos que hay amores que te pueden matar a besos.