20 abr 2018

29-18. ACUE EN CIRCULAR UN PELIN TARDE. 19-4-2018.


En el Rellano de Couecq, Acue y Arri. 

Aparcamiento de Espelunguere, Cabañas de Couecq, Col. Arista Noroeste y Cima de Acue, Barranco de Acue, Aguastuertas, Paso y Cabaña de Escalé.
19-04-2018.
Salida 09 h. Llegada 15:15 h.
Mixto.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Acue procedente de Iberpix. Vía en amarillo. 

            El Jueves 19 de Abril de 2018 marchamos a Acue antes de que se pueda pasar el asado ya que la primavera de sol, calor y deshielo parece que ha venido para quedarse.
            A las ocho y media salimos del Túnel del Somport y echamos inmediatamente la vista a les Forges de Abel: parece ser que ha nevado algo menos en la vertiente francesa y la nieve está altísima.
            Pensábamos que podríamos llegar con un poco de suerte a la Central Eléctrica de Estaens contando con que suelen limpiar la carreta pasa pasar a trabajar  pero no solamente llegaremos allí sino que también al Aparcamiento de Espelunguere donde la barrera cierra el paso  a la circulación de vehículos no autorizados. Nos alegramos de que haya un par de coches aparcados.

En el Aparcamiento de Espelunguere.

            Son casi las nueve cuando comenzamos a foquear a 1330 metros de altitud  y pista  arriba, queremos tomar la Pista a las Cabañas de Couecq y no queremos subir por el camino que suponemos con poca nieve.
            Enseguida abandonamos la pista  que llevamos para tomar otra a nuestra derecha, en peor estado, que tiene que ser la que buscamos.

Oye tía que hay que foquear por lo blanco.

            La pista lacea al norte limpia de nieve hasta que casi arriba la nieve se hace bastante continua y tras cuarenta minutos de porteo comenzamos a foquear con algún corte hasta alcanzar enseguida el Umbral del Relleno de Couecq a 1620 metros de altitud. El camino solamente contaba con una pequeña mancha de nieve a la salida.

Ya teníamos ganas de nieve continua.

            A partir de aquí la nieve muy transformada se hará continua y siguiendo alguna vieja huella iniciamos la travesía del Rellano de las Cabañas de Couecq en dirección noroeste.

Los Barrancos de Couecq están todos abiertos.

            La mañana está espléndidamente soleada con temperatura casi veraniega, la nieve blandea bastante y los barranquillos están abiertos lo que nos obliga a sortearlos hasta ponernos por encima de la rama principal del Barranco de Couecq. Nos guía perfectamente recortado en el horizonte entre Gabedeille y Arri, el Col de Acue.

Atravesando el Barranco Central de Couecq.

            Progresamos luego unos cientos de metros por el fondo del barranco y antes de que se ponga de pie nos elevamos sobre la ladera norte como acostumbramos a hacerlo al objeto se paliar la severidad  de la pendiente de la parte alta.

En el Col de Acue. 

            Progresamos en persistente y suave ascenso para trazar una diagonal suavemente ascendente que nos depositará en el  falso collado, el verdadero Collado de Acue se encuentra unos metros más arriba por encima de una pequeña comba, a 2019 metros de altitud. Van a ser las once y cuarto.

Gabedeille y Acue detrás. 

            Hemos echado un trago y alcanzado el collado, inventariado el Castillo de Acher, la vista se nos marcha a Petrechema, vertical y rocoso a derechas mientras que bien nevado y de gratos recuerdos de anteayer en su parte izquierda. Luego, girando al sur continuamos el ascenso sobre nieve bastante rehelada  a pesar de estar ya al sol.

La Noroeste de Acue.

            Faldearemos la Cresta Gabedeille-Acue en busca de la Arista Noroeste de Acue y por una vez la comba orientada al oeste, casi siempre dura y cristalina, tiene una nieve que aunque dura permite un agarre perfecto para los esquís. Mientras tanto Juan se ha ido de frente para arriba.

Ultimos metros en la Arista de Acue sin los esquís. 

            Alcanzada la arista sobre los 2120 metros de altitud, nos vamos loma arriba ya que la nieve permite un foqueo fácil, con lo que superamos cómodamente un par de resaltes y antes de que la arista se complique, sabemos que es una cima que no se hace con esquís, descalzamos y nos vamos hasta la cima pasando primero un corto rellano afilado,  y dos resaltes finales mixtos.

En la Cima de Acue.

            Son las doce cuando no reunimos en la Cima de Acue a 2258 metros de altitud. Hacemos unas fotos sobre un paisaje muy brumoso que prevé cierta evolución y bajándonos el resalte superior nos sentamos en las pizarras limpias de nieve para comer. 

El Rellano de Couecq por donde hemos subido desde Acue.

            Entra tanto especulamos entre si hacer la circular prevista que no va a tener la nieve soñada de ninguna manera o volvernos por dónde hemos venido. Yo le tengo claro pues nos conocemos.

En la Noroeste de Acue.

            A pesar de que Aguastuertas presenta bastantes cortes en lo poco que se ve desde aquí decidimos la circular. Para ello, desandamos brevemente la arista, recuperamos los esquís y nos vamos girándola hasta el collado, la nieve se ha transformado lo suficiente hasta para “exigentes” como nosotros.

El Altiplano Noroeste de Acue por donde vamos a bajar.

            Desde el pequeño collado de la arista, contemplamos una vez más el delicioso y amplísimo campo de nieve que se extiende hacia el oeste: una alfombra inmaculadamente blanca.

Aguastuertas 200 metros más abajo.

            La nieve está deliciosa y disfrutamos como niños recién bañados girando al gusto los suaves resaltes que se ahondan primero al sur del no nato Barranco de Acue, al encuentro del mismo cuando éste gire al sur y desagüe en Aguastuertas.

Al final hay que buscarse la vida con poca nieve.

            Pasamos por un hombro de la arista que llevamos a nuestra izquierda y desde allí proseguimos descenso por un corredor muy bien nevado para alcanzar una amplia pala, muy inclinada y con una nieve perfecta que nos va a permitir bajar hasta las inmediaciones del Rellano de Aguastuertas. Con buena nieve hasta los ”zapos” giramos  como los ángeles.

Foqueando en Aguastuertas hacia el Paso de Escalé.   

            Es la una y media cuando finalmente la pala se corta entre paredes y calvas de nieve pero nos ofrece una escapatoria hacia el sudeste que negociamos con cuidado pues la nieve tiene cortes y está blandísima;  con ella nos situamos sobre los 1625 metros de altitud finalizando el descenso. Ponemos pieles, nos aligeramos de ropa y comenzamos a foquear el rellano de Aguastuertas siempre al norte del sinuoso cauce que recoge aguas para verterlas en Guarrinza.

Avanzamos entre escorrentías abiertas y ojos de primavera. 

            El foqueo sabemos que será largo  pues hemos de recorrer alrededor de tres kilómetros y medio que haremos persistentemente primero salvando escorrentías en las que ya falta la nieve por puentes que nos obligan a deambular en nuestra marcha siempre al este.

La Primavera ha llegado con fuerza en la Sur de Acue.

            El cielo se ha ido cubriendo paulatinamente  cosa que agradecemos mientras alcanzamos la divisoria de aguas en suave ascenso para proseguir, cada vez con más discontinuidades de la nieve que terminaremos atravesando sin buscar puentes.
            Tras una hora de foqueo, alcanzamos el Paso de Escalé  situado a 1650 metros de altitud, donde confirmamos nuestras peores estimaciones: habrá que descender porteando al coche.

Recogiendo los esquís en el Paso de Escalé.

            Colgamos los esquís en las mochilas y nos vamos para abajo con alguna dificultad para seguir el camino que aparece cortadísimo. Entrados al hayedo el camino se limpia casi por completo y solamente alguna lengua de nieve aparece junto al barranco pero ni siquiera nos tienta.

La  Cascada de espelunguere vale por dos.

            En las proximidades de la Cabaña Espelunguere alcanzamos la pista que iremos atajando convenientemente para acortar el camino. Luego la abandonaremos para pasar junto a la Cascada de Espelunguere que baja suntuosa y llegarnos al coche a las tres y cuarto, un poco antes de lo previsto.  Hoy no hemos visto más que a unos rebecos y algunas chobas, los coches ya se han ido.

Daphne mezereum en el Hayedo de Espelunguere. 

            Nos quitamos las botas con el calor que nos ha propiciado un desnivel acumulado de 950 metros pero especialmente por un importante porteo y un largo foqueo sobre nieve blanda que no nos ha pillado de sorpresa visto el patatar a la mañana. Hay placeres que si no matan te dejan bien tocado.

18 abr 2018

28-18. PETRECHEMA DIFICILMENTE MEJORABLE. 17-4-2018.


Petrechema desde el Collado de Linza. 

Refugio de Linza, Loma Sobrante, Collado de Linza, Corredor y Arista Oeste de Petrechema.
17-04-2018.
Salida 09:45 h. Llegada 15:45 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Petrechema procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Jaca, Puente la Reina, Hecho, Ansó Zuriza… a las nueve y media de la mañana estamos fotografiando el Aparcamiento del Refugio de Linza, limpio de nieve  y con la misma colgada algo arriba pues no en vano estamos a 17 de Abril de 2018 y la nieve, que la hay, está acantonada  por encima de los 1500 metros en lugares favorables.

En el Refugio de Linza la nieve está un poco alta. 

            Nunca hemos subido a Petrechema con los esquís y las imágenes que guardamos del pico están vestidas de hielo pues se trata de un pico que siempre nos ha resultado entretenido con crampones y ni pensar en hacerlo con los esquís. A pesar de ello creemos que hoy podría ser el día y en el peor de los casos siempre nos quedará la agradable Paquiza de Linzola.

Comenzamos porteando entre algunas manchas de nieve.

            Son las diez menos cuarto cuando comenzamos el porteo de los esquís en dirección este hacia la Loma del Sobrante. Estamos a 1350 metros de altitud y la ladera chorrea agua por los neverillos residuales que se derriten ya  empujados por un sol espléndido a estas horas de la mañana  y porque ayer llovió. El firme bastante blando nos favorece el camino con las botas de plástico.

Tras cuarenta minutos de porteo calzamos los esquís. 

            Nuestra duda reside en dónde podremos calzar los esquís y será cuando el camino se aproxime al torrente que baja de la Sur de la Paquiza de Linzola a 1570 metros de altitud y tras cuarenta minutos de porteo. La vez anterior salimos del refugio foqueando.

En la Rampa Erguida sobre la Cabaña del Sobrante de Linza. Maz detrás.

            Llevamos por delante algún esquiador y un grupo de docena de portugueses a paso de carga y enseguida, bajo el Paso Erguido del Refugio del Sobrante nos hemos de quitar los esquís brevemente.

Foqueando con el Mallo de Acherito.

            Por encima del resalte, hecho un patatal, la huella se allana y se alarga suavemente en busca de un todavía distante Collado de Linza. Nos entretenemos contemplando la Sur de la Paquiza y nos orienta el Mallo de Acherito.
            La nieve está perfecta, ni dura ni blanda sobre la que dejamos una huella que no pasará del centímetro, ha habido un buen rehielo y o mucho me equivoco o será la protagonista de la jornada.

Rampas suaves hacia el Collado de Linza. 

            Adelantamos al grupo de portugueses y siguiendo viejas huellas de botas y raquetas nos llegamos al Collado de Linza acompañados de las intermitentes huellas del esquiador.
            En el collado, a 1903 metros de altitud, nos hemos subido un poco más de la mitad del desnivel, contemplamos la Vertiente Oeste de Petrechema que nos impresiona como siempre mientras trazamos nuestra hipotética vía de ascenso pues no vemos huellas definidas. Son las once y cuarto.

Llegando al Collado de Linza aparece Petrechema.

            Perdemos unos pocos metros hacia la Hoya de la Solana y aprovechando la bondad de la nieve faldeamos sin bajar al fondo para entrar  con mínima pérdida de altura en el Corredor Oeste de Petrechema.

Faldeando un promontorio al sur del Collado de Linza. 

            Primero por el fondo del corredor y luego por la arista  que baja más directa de la cima ganamos altura con un foqueo suave y persistente siguiendo las débiles trazas de dos esquiadores que ni vemos ni veremos bajar.

Atrás el Collado de Linza entre Maz y la Paquiza de Linzola.

            El corredor nace de la apertura en dos ramas de la arista oeste del pico es muy tendido pero se empina bastante en su arranque por lo que siguiendo huellas nos elevamos hacia la arista somital del pico.

Nieve acanala por la lluvia en el Corredor Oeste de Petrechema. 

            La arista que impresiona desde el Collado de Linza no es demasiado erguida y con esta nieve de fábula nos vamos para arriba  mientras en algún punto hay labores de viento y cornisas que no probaremos sobre los paredones de su cara norte.

En la Arista Oeste de Petrechema trabajada por el viento.

            Se sube de cine sin siquiera hacer vueltas maría y el único problema es echar la vista para arriba para comprobar que sigue subiendo, que se afila y que se alarga sin final, pero subimos.
            Pasamos algún tramo más afilado, un pequeño resalte y ante el último y en previsión de que nos regale algún lío de salida dejamos los esquís sabedores de que es muy importante para nosotros comenzar cómodamente los descensos.

La Arista Oeste de Petrechema acornisada y con muy buena nieve.

            El resalte no es importante, la arista se acuesta pero se afila bastante en un tramo breve que haremos por el filo para ensancharse un poco y depositarnos inmediatamente en la Cima de Petrechema situada a 2371 metros de altitud. Uno de los esquiadores ha llegado hasta arriba.

La Aguja Pequeña de Ansabere desde la Cima de Petrechema. 

            Es la una menos cuarto. En la cima estamos solos para hacer las fotos acostumbradas a las Agujas de Ansabere, Midi, Anayet, Collarada, Aspe, Bisaurín, Agüerri, Chipeta, Acherito, Mesa, Paquiza-Orhi y en la distancia Moncayo y acólitos vestidos levemente de blanco. Nuestros alrededores están redondos de nieve  sobre la que contrasta la oscuridad de las paredes repartidas a granel.

Foto de cima en Petrechema. 

            La cima está vestida de cornisas de norte a oeste, nos abrigamos un poco a pesar de que no corre ni la más leve brisa y nos sentamos a comer y a descansar cara al sur mientras contemplamos un dilatado paisaje.

la Arista Oeste de Petrechema hacia la Paquiza y Orhi. 

            Tres cuartos de hora después iniciamos el descenso. Los primeros giros cortos son agradables y a partir de allí viene el delirio en una arista estrecha e inclinada pero en la que, la bondad de la nieve, nos permite hacer giros confiados incluso hacia la pared sur que se ahonda vertical de inmediato. Gozosos hacemos fotos para el recuerdo en un lugar en el que no confiábamos demasiado en poder estar. Mi chica ha dicho abajo que le parecía el Cervino y posiblemente tenga razón a su manera, salvando distancias.

La nieve primavera de la Oeste de Petrechema es una delicia. 

            Confiados por la nieve primavera  nos llegamos hasta el inicio del corredor para bajarlo por el fondo girándolo de punta a punta como me gusta. Hasta la nieve acanalada parecía uniformarse a nuestro paso aunque retemblaban ligeramente los esquís.

Una gozada en la Oeste de Petrechema.

            Bajamos casi hasta el fondo, Juan se ha ido por arriba y en la dinámica de no tener que remar para alcanzar el Collado de Linza faldeamos tanto que nos lo pasamos.

El Corredor Oeste de Petrechema es toda una amabilidad.

            Cuando alcanzamos el siguiente collado ya en la Arista Este de la Paquiza lo encuentro desconocido, sin huellas pero como ahora desaparecen tan deprisa…

Petrechema igual a merengue. 

            Dudamos pues la perspectiva de Petrechema es algo distinta, nos asomamos y vemos la huella por debajo de nosotros. La ladera tiene algunos cortes pero se puede bajar.
            El descenso es tieso pero se hace bien hasta alcanzar la cabecera de un resalte vertical en el que haré una diagonal entre piedras, soltando una colada importante sin problemas ni para mí ni para nadie. Rosa Baja detrás más deprisa y también sin problemas.

Hasta la nieve acanalada se esquía bien en Petrechema. 

            En la huella visualizamos el Collado de Linza dándonos cuenta de nuestro error y esperamos a Juan. Un buen rato después continuamos para abajo con la esperanza de que él lo haya hecho por delante mientras que vamos deteniéndonos continuamente mirando hacia arriba.
            Bajamos el resalte de la Cabaña del Sobrante, quitamos los esquís brevemente y luego nos llegamos deslizando al cruce de barranquillos donde los hemos puesto a la mañana.

Faldeando más al oeste del Collado de Linza. 

            Juan no está aquí, no hemos visto huellas claras de sus raquetas pero a estas horas tiene que estar abajo. Cargamos los esquís en la mochila y a buen paso nos llegamos hasta el Refugio de Linza cuando son las cuatro menos cuarto. Juan no ha llegado al coche y nos lo hemos dejado por arriba.
            Un cuarto de hora después, tras recoger bártulos, cambiado de botas y con la mochila aligerada me voy para arriba a su encuentro.
            Al rato, me cruzo con una pareja de valencianos que me dice que lo han visto subiendo a la Paquiza cuando ellos bajaban con lo que me quedo más tranquilo aunque a estas horas debería de estar ya aquí abajo.

Narcisos nacidos de la nieve en Petrechema. 

            Poco después me cruzo con los portugueses que me confirman lo mismo. Llegaré hasta el lugar donde hemos puesto y quitado los esquís y me quedo allí puesto que es completamente visible la ruta hasta el Collado de Linza.
            Son casi las cinco de la tarde, a Juan no le ha pasado nada y ha tenido que bajar  por la Arista de Aztaparreta directo al refugio.
            Me doy la vuelta convencido de que así ha debido ser puesto que hacia arriba no se ve y enseguida nos encontramos pues sube a mi encuentro.

Porteando hacia el Refugio de Linza a la vuelta. 

            Mientras cresteaba nosotros le hemos adelantado por abajo. Nos ha visto que pasábamos de largo bajo el Collado de Linza y se ha dicho que nos íbamos a la Paquiza. Ha subido detrás y al no ver nuestras huellas se ha imaginado que nos habíamos ido para abajo en lugar de ascender hasta la Paquiza. Luego después de idas y vueltas en la cima ha decidido bajar por la Arista de Aztaparreta como procedimiento de acortar el descenso y cuando ha llegado al coche ha visto el material dentro, ha dejado la mochila en el refugio y ha marchado para arriba a nuestro encuentro, Rosa también aburrida se ha ido un poco para arriba.
            Juan no lleva móvil pero nosotros sí y no había cobertura con lo que hubiera sido lo mismo, así que nos hemos hecho el Petrechema con propina, lo que no es más que la libertad que nos confieren nuestras competencias.
            Todavía echaremos unas cervezas con limón en el refugio para ahogar la sed que si bien no nos la ha producido los 1025 metros subidos si la propina fundamentalmente el descenso juntos que hemos hecho medio al trote. “Ustedes están en buena forma” nos dirá uno de los valencianos, yo ya les había dicho que mi amigo era de plástico fino.

16 abr 2018

27-18. SAMOLA BAJA QUE VEMOS DESDE NUESTRA CASA. 15-4-2018.


En la Larga Diagonal oeste-este de la Sur de Samola Baja. 

Puente de la Fuente del Paco, Camino Puicerbera, Pista al Cubilar de la Espata, Barranco Bozuelo, Arista Sudoeste y Cara Sur de Samola Baja.
15-04-2018.
Salida 08:50 h. Llegada 15:05 h.
Mixto.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Samola Baja procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Ha llegado Abril con sus nieves mil y ha dejado un Pirineo redondo de nieve media y alta que es donde tiene que estar, aunque para ello no haya quedado otro remedio que pagarla al contado con un mal tiempo persistente, pero yo nunca he visto nevar sin que haya nubes.
            Hemos pasado la semana el blanco  cuidando nuestros catarros, ayer sábado no nos creímos que el día terminaría estando mejor de lo anunciado y hoy 15 de Abril de 2018 aprovechando favorables predicciones nos vamos a Samola Baja. Me había pasado por la cabeza Collarada pero desde aquel día que vi bajar arrastro a un esquiador y cada vez que pienso en el desnivel pues  como que no. Es curioso que no me importen 1700 metros a calcetín y en cambio me echan para atrás con los esquís.

Iniciando el porteo desde las inmediaciones de la Fuente del Paco.

            A las nueve menos cuarto estamos aparcando al norte del puente que conduce a la Fuente del Paco a 1250 metros de altitud, el aparcamiento tiene concurrencia y nosotros tenemos un sitio justamente donde arranca el camino.

Alcanzamos la Pista de la Espata y comenzamos a foquear.

            La mañana está estupenda, con el cielo algo arañado y la vieja tiradera de madera que asciende consistentemente nos mete en calores. Media hora después alcanzamos la Pista de la Trapa con lo que liquidamos el porteo y calzamos los esquís  1450 metros de altitud.

Punta Espata desde la Pista a Collarada.

            La pista tiene rodadas y nieve escasa en las zonas abrigadas pero permite el foqueo por las orillas  sin necesidad de descalzar esquís. Pasadas las dos primeras lazadas encontramos un par de coches aparcados y a partir de allí la nieve es más que sobrada tanto para foquearla como para deslizarla en descenso.

Refugio de la Espata y nuestro Corredor al Collado de Marañán.

            Son 3 kilómetros al solecillo de la mañana y sobre nieve que blandea bastante los que nos depositan en el Refugio del Cubilar de la Espata a 1670 metros de altitud, pero sobre el sur y este aparecen nubes demasiado oscuras y compactas que no presagian nada bueno. Son las diez y media.

El cielo se ha cubierto bastante subiendo el Barranco Bozuelo.

            Entramos al Barranco de Bozuelo extraordinariamente cubierto de nieve acanalada pues ha debido llover algo y antes de acceder al corredor perfectamente orientado de este a oeste la visibilidad disminuye alarmantemente haciendo peligrar nuestro futuro, pues charlamos con un esquiador que baja sin hacer el pico y nos dice que por arriba hace bastante viento.

Acercándonos al Cierre bajo el Collado de Marañán.

            El corredor vestido de buena nieve permite un foqueo cómodo que hacemos sin una sola vuelta maría. Pasado el bloque calizo se arrellana y hasta disfrutamos de un hueco de sol que nos alegra la mañana. Será la señal que marca el inicio de la fuga de la nubosidad al menos por la zona que transitamos.

Remontando el Cierre del Collado de Marañán.

            Poco después alcanzamos el cierre del corredor bajo el Collado de Marañán y virando al norte ascendemos la pala que permite el acceso al Cubilar de los Bueyes.
            Se trata de un tramo algo erguido en el que mis pieles resbalan por lo que calzamos cuchillas y pelillos a la mar. Remontada la pala volvemos a virar al este y a través de unas lomas suavemente ascendentes buscamos la Arista Sudoeste de Samola Baja que arranca de la parte más occidental del altiplano cimero.

Entrando en la Sur de Samola Baja con las Collaradas detrás.

            Desde la arista, suavemente ascendente y ya por encima del Collado de Marañán, divisamos toda la Cara Sur que es la que vamos a recorrer. Se trata de una amplísima pala  fastuosamente soleada con nieve por un tubo y en la que vamos a encontrar algo de nieve costra pero mayoritariamente nieve que se está transformando.
            Ganamos altura por la alomada arista siguiendo la huella de descenso de algún esquiador de ayer  y en el pequeño rellano de la misma iniciamos una larga diagonal, suavemente ascendente y orientada al este para ganar altura sobre unas afloraciones rocosas de la parte más oriental de la pala.

Acercándonos a nuestro comedor particular en Samola Baja. 

            Antes y en el rellano, pasaremos junto a un gran bloque calizo errático, nuestro comedor particular y nos detendremos brevemente para echar un café y un trago de agua. Juan se ha marchado para arriba siguiendo la loma.
            No perdemos prácticamente tiempo y proseguimos con la diagonal que nos lleva hasta el extremo este de la pala, lugar donde se arrellana un poco la pared  de nuevo y virando seguidamente al norte iniciamos otra larga diagonal que nos tiene que depositar en el altiplano cimero.

Liquidada la gran diagonal emprendemos otra en busca del Altiplano Cimero de Samola Baja.

            La diagonal atraviesa tramos de nieve costra, otras de primavera pues ya ha revenido y restos de nieve polvo y se arrellana para entrar en el altiplano cimero, en que de nuevo viramos al este para superar un suave y corto resalte que nos deposita en la Cima de Samola Baja situada a 2568 metros de altitud. Son las doce y veinte y hemos subido en tres horas y media mejorando la anterior subida  a pesar de que abrigaba algún temor fundamentalmente a causa de los antibióticos que he estado tomando.

En el altiplano cimero con el Resalte Final a Samola Baja. 

            Juan que se ha ido a dar un garbeo con nieve polvo profunda y ha tenido que  trabajar de lo lindo. Aparecerá por la vertiente norte enseguida.

Con Samola Alta desde Samola Baja. 

            En la cima vestida de importantes cornisas hacia el Valle del Aurín hacemos algunas fotos con un cielo que nos rodea con nubosidad estropeando la fotografía pero que sigue respetando la zona en la que nos encontramos y disfrutamos de un paisaje próximo nevado como pocas veces lo hemos tenido.

Foto de Cima de Samola Baja. 

            Veinte minutos después iniciamos el descenso pues queremos aprovechar la claridad del día antes de un eventual empeoramiento que pueda malograr el descenso.

El Altiplano de Samola Baja y Villanúa azulada. 

            El altiplano vestido de nieve costra no demasiado profunda no es de lo mejor que hemos esquiado pero mejora en cuanto nos introducimos en la pala sur donde la costra ha desaparecido prácticamente transformada en nieve primavera.

En el Altiplano de Samola Baja.

            Giramos para abajo al gusto siguiendo aproximadamente el camino de subida hasta alcanzar nuestro comedor al que hemos de trepar para comer sentados fuera de la nieve, es la una y cuarto. Media hora después proseguimos con el descenso, la nieve ha perdido la costra y está divina.

Nieve un poco costra en la parte alta de Samola Baja. 

            Cerca ya del Collado de Marañán abandonamos la loma y nos bajamos al Desagüe de Marañán para bajar la pala en la que hemos puesto las cuchillas a la subida y que ahora está divina.

Trepando a nuestro comedor en Samola Baja.

            El Corredor del Barranco de Bozuelo es un plato que tomo a mi gusto, girando de punta a punta hasta aburrir a las marmotas. Para una vez que pillo nieve buena…

Disfrutando en el Corredor del Barranco Bozuelo.

            Enseguida alcanzamos el Refugio del Cubilar de la Espata, son las dos de la tarde  y tras cerrar la ventana que ha abierto Juan a la subida para que se ventilara, tomamos la pista cada uno por su sitio. Tras la primera revuelta, larga y casi sin pendiente en la que hay que remar un poco, atajamos la siguiente. Juan que nos espera en la revuelta para hacernos una foto casi ni nos ve.

Finalizando el Corredor del Barranco Bozuelo. 

            De allí para abajo se desliza despacio pero bastante bien hasta que muy próximos al incipiente corte más alto de la mañana, donde confluye uno de los caminos que bajan de la Trapa, nos juntamos con el grupo que tenía los coches aparcados en la Fuente del Paco y que bajan de Collarada porteando.

Deslizaremos cuanto podamos en la Pista de Collarada.

            Recogemos los esquís mientras charlamos con ellos a la vez nos alcanza Juan  con aire marcial. Nosotros creíamos que lo tendríamos por delante.
            Caminaremos alrededor de diez minutos por la pista y en el cartel más alto de los dos que indican descensos a la Fuente del Paco, lo tomamos para conocer.

Hepáticas nobilis en el Barranco de la Espata.

            Se trata de un camino que algo más tendido que el de la mañana y un poco más largo que se acerca enseguida al Barranco de la Espata y por su orilla izquierda continúa un suave descenso, el firme del camino es algo más mullido que el otro y más cómodo para las botas de plástico.

Zoom sobre la Sur de Samola Baja desde nuestra casa.

            Alcanzamos los Prados de la Fuente del Paco y a las tres pelín pasadas llegamos al coche liquidando una agradable jornada con sus 1350 metros de desnivel de tacada, algo que suponíamos en principio pero que a las once de la mañana aparecía francamente amenazada. Le ha costado pero al fin parece que la Primavera que nos gusta ha llegado, esperamos que para quedarse aunque en los alrededores del Ebro estén haciendo cursillos de natación acelerados pues el agua, parece ser, que va a llegar al río.