9 may 2009

17-09. PICO DE LOS MONJES. 9-5-2009.

La Sur de los Monjes.

Aparcamiento de Astún, Barranco Escalar y cara y arista sur.
09-05-2009.
Salida 08:30 h. Llegada 12:30 h.
Nublado.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Nuestro primer pico con esquís. 8-3-03.

            Era por Marzo del 2003 cuando nos estrenábamos con los esquís de travesía. ¡Nuestro primer pico!

Cima de los Monjes. 8-3-03.

             Subimos por la orilla izquierda del Barranco de Escalar, al final del rellano pasamos al otro lado y alcanzábamos con relativa facilidad el Ibón de Escalar. De allí al Collado de los Monjes y luego hasta las proximidades del casquete somital. Hacemos la cima con crampones, bajamos para recuperar los esquís y luego… la nieve estaba muy blanda…¡Qué desatre! Faldeamos y aparecemos en el Ibón de las Truchas para terminar bajando por la pista, poniendo fin a  una jornada de infausta competencia para ir por libre con los esquís.

            Hoy, 9 de mayo de 2009, volvemos. No es que digamos que digamos pero tampoco digamos que digamos. La temporada está tocando a su fin, no es el mejor momento pero como todavía hay nieve, vamos a apurarla.

            Han anunciado alerta por tormentas, hay cierta nubosidad, las temperaturas están elevadísimas pero… lo vamos a intentar.

            A las ocho y media de la mañana estamos en la parte trasera de los Edificios de Astún a 1710 metros de altitud, iniciando la marcha con los esquís en la mano. Hay unas peladuras en la salida y ni siquiera los atamos en las mochilas.

            Tomamos dirección norte por la orilla izquierda del Barranco de Escalar y un poco de frente, remontamos el primer resalte que nos saca del agujero y nos deposita en un pequeño rellano al que llegan las trazas de una pista.

            Allí aparece nieve, por lo que vemos continua y nos ponemos los esquís. Son las nueve menos cuarto y estamos a 1780 metros de altitud.

            Un suave resalte que ascendemos tranquilamente nos deposita en la zona inferior de un rellano desde la que se divisa la mayor parte del barranco y desde donde podemos ver algunos cortes en la continuidad de la nieve y abundantes materiales de pequeños aludes bajados de la ladera derecha del barranco que se acumulan especialmente bajo el estrangulamiento superior del mismo.

Cortes en la nieve del Barranco Escalar.

            Buscamos puentes de tasca para pasar los cortes de la nieve, atravesamos los restos de las avalanchas que han bajado más abajo, casi hasta alcanzar el lecho del barranco y especulamos sobre la ladera derecha del mismo recordando nuestra primera ascensión con esquís. La vía que utilizamos está muy cortada y, en estas condiciones no nos parece de lo más apropiada.

            Hemos de concentrar nuestra atención o en el fondo del barranco que no vemos en su totalidad pues en la cabecera se orienta al nor-nordeste y aparece desde aquí oculto o en la ladera rocosa de la izquierda del estrangulamiento por donde discurre el camino de acceso al ibón.


Estrangulamiento del Barranco Escalar.

            La abundancia de materiales de avalanchas, la temperatura del momento y la incógnita acerca del estado del estrangulamiento nos empuja a ganar altura junto al mismo para salirnos y alcanzar el camino que está mixto.

            Con los esquís en la mochila remontamos alrededor de 50 metros de desnivel siguiendo el camino de manera intermitente hasta que la pared se arrellana un poco y se cubre completamente de nieve, lugar en el que nos calzamos de nuevo los esquís ya por encima de los 2000 metros.

            Una suave pendiente perfectamente nevada nos permite contemplar la parte del barranco oculta hasta entonces y comprobar que se veían desde abajo todos los materiales de alud y que el barranco no estaba cortado y alcanzar suavemente el lecho del Ibón de Escalar o de las Ranas situado a 2090 metros de altitud.

Todavía se puede pasar sobre el Ibón de Escalar.

            Contemplamos momentáneamente la planicie del ibón con ojos y lo atravesamos un poco por su parte noroeste en busca del barranco que, en dirección este nos ha de elevar hasta el Collado de los Monjes.
Antecima Noroeste del Pico de Astún desde el Ibón de Escalar.

Bajo el Collado de los Monjes.

            Hasta quiere clarear cuando comenzamos el ascenso del corredor. Se trata de una pendiente suave que sin resaltes  nos sitúa bajo una pequeña cornisa que adorna el final del corredor y que sirve como relieve óptico. Son las diez y diez.

La Sur de los Monjes.

            En las inmediaciones del Collado de los Monjes situado a 2175 metros de altitud  tomamos una ligera depresión que articula la cara sur del pico y con ella trazamos una larguísima diagonal en suave ascenso y en dirección noroeste, atraviesa la pared de punta a punta y nos deposita  en la confluencia de las aristas que unen el Pico Escalar con el Pico de Astún.

            Son las diez y media, estamos 2290 metros de altitud, nos quitamos los esquís e iniciamos el pateo de la arista sur del pico al encuentro del casquete somital del mismo.

Casquete Somital de los Monjes.

            Son unos metros de suave descenso por una arista afilada y completamente vestida de nieve blanda la que nos deposita en la base de la pared.


            Nos restan poco más de 50 metros de desnivel que hay que subir por una pared fácil, próximos a la arista y siempre en la vertiente oeste. Está compuesta de dos resaltes sucesivos con un rellanito intermedio, todavía vestido de nieve.

            Es una trepada fácil y por camino que tiene como única dificultad el hacerla con las botas rígidas para lo que hay que poner un poco más de cuidado.

Cima de los Monjes.

            Son las once menos cuarto cuando alcanzamos la Cima del Pico de los Monjes situada a 2349 metros de altitud. Coincidimos con una pareja de franceses y nos hacemos fotos mutuamente.

Valle de Escalar.

            El día no está para demasiadas florituras y el paisaje prácticamente sin relieve. A pesar de todo nos deleitamos con la elegancia de las paredes del Pic Paradis, nos fotografiamos con el oscuro Midí d’Ossau, contemplamos la arista hacia el Escalar y Belonseiche, que nos parece muy esquiable y nos fundimos el las neblinas que difuminan el Macizo de Aspe.

Canal Roya y Diente de Anayet.

            Un cuarto de hora más tarde iniciamos el descenso por el mismo camino que hemos utilizado para la subida. Recuperamos los esquís y nos despedimos de la pareja francesa.

Fina arista de nieve bajo la pared somital.

Midi desde la Arista de nieve.

            Echamos un trago de café con leche y nos vamos para abajo disfrutando de una corta bajada con nieve blanda pero bastante esquiable.

Escalar, Belonseiche y Benou.

En la Sur de los Monjes.

La norte del Belonseiche tiene mejor pinta que la Sur de los Monjes.

            Nos salimos del corredor con cuidado para poder faldear el ibón  por su orilla norte con el mínimo esfuerzo, pero unas afloraciones rocosas nos obligan a perder unos pocos metros que hemos de recuperar seguidamente para proseguir en travesía suavemente ascendente hacia el Ibón de las Truchas o de Astún.

Faldeo sobre el Ibón de Escalar.

            La vertiente sudoeste de la Cresta de Astún todavía está adornada de cornisas. Han caído pequeñas avalanchas  que han atravesado el lecho de la pista establecida entre los ibones pero todavía queda algo que no supone especial peligro.

Hacia Truchas bajo la Arista de Astún.

            Transitar a media ladera no resulta demasiado cómodo puesto que la nieve blanda no aguanta con firmeza los esquís pero con paciencia alcanzamos la Cabecera del Ibón de las Truchas situado a 2100 metros de altitud cuando van a ser las doce menos cuarto.

Canal Roya y Mala Cara desde Truchas.

            Como el tiempo amenaza pero no apura nos paramos a comer un poco antes de reiniciar el descenso.
Pico de Astún sobre el Ibón de las Truchas.

            Hemos subido por el barranco Escalar y vamos a bajar por el Barranco de Astún. Para ello utilizamos parcialmente el trazado de las pistas de esquí aunque la diferencia sea prácticamente inexistente con la nieve virgen puesto que hace ya medio mes que la etación está cerrada.

            A mitad de la bajada nos separamos del recién nacido Barranco de Astún y permaneciendo en la dirección sudoeste remontamos suavemente para tomar un corredor   orientado al noroeste y con mejor nieve que la de las proximidades del barranco. Disfrutamos posiblemente de los últimos giros de la temporada.

            Cinco minutos después llegamos a la base de la estación cerrando el bucle iniciado a la mañana. Son las doce y media y hemos terminado una ascensión circular con 650 metros de desnivel, que podría haber sido un poco más agradable, pero ¡qué vamos a pedir a mitad de Mayo! Estamos en Pirineos y sobre los 2000. La parte alta del Glaciar del Aneto seguro que tiene mejor nieve y el Circo de Saas Fee también.

3 may 2009

16-09. LAS FOYAS DE BRAZATO. 3-5-2009.

Entrando a las Foyas de Brazato.

Balneario de Panticosa y Barranco Tablado.
Desnivel acumulado 750 m.
Distancia recorrida 9000 m.
Tiempo efectivo 05:30 h.
Sol.
Fácil.
Se trata de una ascensión fácil para principiantes en la técnica del esquí de travesía que, supone un poco más de un paseo con  esquís. Con climatología favorable una delicia.
Agua en las fuentes del Balneario  o al cruzar el barranco. En verano tampoco falta el agua en la zona de ibones.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Foyas de Brazato procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Es bastante difícil imaginar el ciclópeo trabajo durante el Cuaternario de los Glaciares de Argualas, Bachimaña y Brazato para modelar la actual cubeta lacustre en la que se asienta el Ibón de los Baños de Panticosa. Después llegaría Nozar y…pero eso es otra historia.

            Para poder salir del fondo de la cubeta en cualquiera de las direcciones que elijas hay que pagar un ineludible peaje de copiosos sudores y si ha de ser con los esquís en la chepa pues eso.

            Hoy, 3 de Mayo de 2009, puede ser un día que señale el tránsito entre simples paseantes con esquís a  felices disfrutadores del esquí de montaña, que a eso aspiramos.

 
            Son las nueve de la mañana y tras aparcar en las inmediaciones del Gran Hotel a 1650 metros de altitud, nada de hacerlo en la quinta puñeta más bajo de la Embotelladora; nos metemos en camino por las escaleras que, pasando junto a la Fuente de San Agustín nos conducen al amplio camino  que nos saca del fondo de la cubeta en dirección este.

            No hemos querido empezar antes puesto que imaginábamos, como así será, la dureza de la nieve matutina, en una ladera orientada al este y abrasada por el sol del día anterior. No conviene exagerar y para novedad ya vale con cargar los esquís en la mochila. Las cuchillas pueden seguir con su sueño mochilero.

            El camino con suaves lazadas y manchas de nieve mezcladas con agua que baja  ya a raudales por el camino, se orienta al  nordeste hasta alcanzar un paravalanachas junto al cruce de caminos de Bachimaña y Brazato convenientemente señalizado. Seguidamente gira al sudeste para enseguida avanzar sobre manchas de nieve medianamente uniformes y aparecer, poco después, las primera huellas de esquís que se aproximan al Barranco Tablato.

            Hay un momento en el que creo recordar que el camino remonta una pala un tanto al nordeste en la que no distingo huellas pero… nos vamos con la mayoría hacia el barranco para progresar por la orilla derecha del mismo, en consistente ascenso y con machas, todavía intermitentes, de nieve.

Con los esquís puestos frente a Foratula.
 
             Ascendemos muy lentamente pues no tenemos costumbre de caminar con las botas de travesía pero vamos para arriba. Nos hemos separado un poco del rumor del barranco y en un punto en el que ya vemos huellas de esquí de descenso, descargamos las mochilas y nos ponemos los esquís. Estamos sobre los 1900 metros de altitud y son las diez y cuarto de una primaveral mañana en la que ya hemos entrado en calor.

            Enseguida la pendiente se suaviza y variadas huellas transitan entre pinos aproximándose de nuevo al barranco en busca de puentes de nieve.

            Dejamos a nuestra izquierda una larga diagonal que permite superar fácilmente el escalón que conduce al Ibón Inferior de Brazato y enseguida atravesamos el Barranco Tablado sobre los 2000 metros de altitud y proseguimos al sur-sureste  por la orilla izquierda del mismo.

La doble Cima de Tablto.
 
            El barranco se allana y se amplia completamente cubierto de nieve y nos ofrece unos amables y maravillosos campos de nieve por los que ir ganando altura con suma tranquilidad, todavía entre majestuosos pinos negros que hoy, si cabe, son más negros aún debido a la insultante luminosidad de la mañana.

            Dejamos atrás los pinos más altos del circo y proseguimos por el fondo del mismo ya en dirección casi sur superando resaltes suaves que alargan el camino y nos acercan a los torreones limítrofes del mismo a los que hemos ascendido tanto en verano como en Invierno: las Puntas de Brazato, Tablato y Foratula.

            Ganamos altura hasta enrasarnos con el lecho del Ibón Inferior de Brazato a la vez que dejamos a nuestra izquierda un amplio y suave corredor que se yergue en el cuarto superior para alcanzar el rellano del Ibón. Detrás aparece la nevada cúpula de la Punta del Puerto.

            Todavía proseguimos un poco más arriba ya en dirección sur hacia la vertical del Collado Bajo de Brazato, superando la ubicación de los dos Ibonciechos de lo Alto de las Foyas absolutamente enterrados en la nieve.

Tablato de Piniecho.
 
            Superamos un último resalte hasta la cabecera de una suave loma bajo la pared que defiende el acceso al collado y allí nos quedamos. Estamos a 2400 metros de altitud y son las doce y cuarto.


Quitando pieles en las Foyas de Brazato.
 
            Cien metros más arriba tenemos el Collado Bajo de Brazato y el Collado  de Tablato con Foratula que enlaza con las Puntas de la Foratula que más al noroeste se alarga hasta la Peña de los Baños. Encima de nosotros tenemos las Puntas de Tablato y el Pico Tablato de Piniecho y detrás, escondiéndose de nuestra vista la Peña Brazato y el Pico Brazato pero fuera ya de nuestro circo. Al norte se asoman por encima de la cubeta del lago de Brazato y de los Ibones Altos de Brazato los Picos de Labaza, los del Serrato y detrás todavía sacan la cabeza los Dientes de los Batanes y la Peña Xuans. Quedan ya, fuera del valle y al noroeste desde Argualas hasta la Faxa, destacando poderosamente la mole de los Infiernos defendida con el Arnales y el Piedrafita soportado por el contrafuerte del Marmoleras. A sus pies la arista de Bachimaña que te conduce la vista al recóndito discreto y, todavía en obras, Refugio de Bachimaña.

Puntas de la Foratula desde las Foyas de Brazato.
 
Los Infiernos y el Nuevo Refugio de Bachimaña.
 
            Comemos con apetito pues solamente hemos comido una naranja y echado un trago de café con leche en todo el ascenso, mientras somos achicharrados inmisericordemente por un sol de justicia. Estamos solos pues la gente ya ha pasado el valle en descenso.

 
            Media hora después, hemos descansado lo suficiente, nos disponemos  para el descenso con fundadas esperanzas: creemos que por una vez, la primera parte del descenso que nos aguarda no será ni un suplicio más y ni siquiera, en el mejor de los casos, un poco agradable trámite que te permita llegar para abajo.

 
            La nieve esta sencillamente divina para nosotros: giramos como potrillos sueltos, como irrefrenables posesos, de un lado a otro en las amplias laderas vestidas de una nieve completamente transformada. ¡Qué gozada! La gloria celestial tiene que ser algo parecido a esto.

Punta del Puerto sobre el Lago de Brazato.
 
Que maravilla de descenso.
 
            Descendemos dichosa y largamente hasta la entrada en los pinos y como la nieve sigue igualmente transformada aunque un pelín más blanda, trazamos nuestro propio camino por entre el laberinto de los pinos nunca muy lejos del barranco.

Brazato y Tablato desde la entrada a los pinos.

Cascada bajo el Ibón Inferior de Brazato.

Puente de nieve sobre el barranco.
 
            Decidimos aprovechar a tope el descenso por la orilla izquierda del barranco e incluso estamos dispuestos a pasarlo como sea, pero tenemos la fortuna de encontrar un puente de nieve cuando ya debíamos de hacer rebasado casi todos ellos.

            Hemos de remontar unos metros en la orilla derecha del barranco y enseguida alcanzamos una huella de esquís que nos lleva a otra más confirmada que baja de otros puentes superiores.

            Nosotros que, por razones que conocemos, somos muy malos esquiando en nieve virgen, estamos crecidos y terminamos descendiendo hasta las manchas intermitentes de nieve que hemos ascendido al principio de la mañana y que habíamos descontado para hacer andando. Terminamos en el lugar en el que nos hemos calzado los esquís a la mañana. Son las dos de la tarde.
 
Trampas de nieve continuas.

            Tranquilamente rehacemos las mochilas, cargamos los esquís y nos vamos para abajo. La nieve dura de la mañana que se subía muy bien, esta absolutamente soleada y blanda. El descenso se convierte en un suplicio que no empañará en modo alguno el disfrute placentero de la jornada. Mi chica contará algo más de una docena de trampas de nieve y yo por el estilo, cada uno por su sitio pero compartiendo la misma “pejiguera”.
 
Ibón de los Baños de Panticosa.

            Pero como dice el adagio: “No hay mal ni bien que cien años dure...”  Se ha terminado el placer del descenso y también se terminará el martirio posterior del mismo. La nieve se acaba y el camino que a la subida nos parecía tan malo con las botas de suelas rígidas ya nos parece estupendo.

            A las tres y media liquidados los 750 metros de desnivel, llegamos al coche, nos quitamos las mochilas y nos sonreímos felices. ¡Qué gozada, Carlos!

25 abr 2009

15-09. EL CIRCO DE LA GARCIPOLLERA. 25-4-09.

Desde Colluguane de Bacún a Mondé.

Collado de San Antón, Colluguané y circo en sentido contrario a las agujas del reloj.
25-04-2009.
Salida 08 h. Llegada 16 h.
Mixto.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Circo de la Garcipollera procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Casi siempre que vamos a la Garcipollera hace mal tiempo. Nos ocurre algo similar con Guara; claro que solemos ir a estos lugares cuando el tiempo por arriba está imposible y así nos va.

            Han anunciado catástrofes meteorológicas para el fin de semana; las nieblas, a las siete de la mañana del 25 de Abril de 2009, están metidas sobre los 2000 metros de altitud y, con tendencia a empeorar, cambiamos de rumbo y nos vamos a hacer la circular  del Circo de la Garcipollera.

            Nos pasamos por Larrés, debajo de Isín tomamos la pista que está recién reparada, pasamos junto a los restos de la Pardina de Bolás y nos llegamos al Collado de San Antón situado a 1310 metros de altitud y en el cordal divisorio de los Valles de Acumuer con los de Isín y la Garcipollera.
            Son las ocho de la mañana cuando iniciamos el camino pista adelante y en dirección noroeste, tras echar una ojeada al Pueblo de Acumuer recostado sobre la amplia arista sudoeste de Lucas. La pista discurre en suave ascenso, pasamos por el desvío del GR15. y nos acercamos al Collado de Colluguané situado a 1410 metros de altitud tras veinte minutos de camino.

En Colluguané.

            Dejamos a nuestra izquierda la pista que se ahonda hacia Larrosa y proseguimos pista adelante, en dirección casi norte hacia Punta Aspra.

            Para ello superamos un resalte poco consistente, pasamos junto al derruido casetón a 1490 metros de altitud y proseguimos onduladamente por la parte superior de la sierra en la que el pino silvestre va dejando paso al boj y a la genista hórrida entremezcladas con afloraciones de areniscas, que tan buen papel han desempeñado en la arquitectura popular de esta parte del Pirineo.


            Desaparece la masa arbolada y aparece el viento del norte que va trayendo nieblas a la vez que encontramos las primeras manchas de nieve que han resistido los feroces embates primaverales de esta semana.

Hacia Punta Lorbito.

            Cruzamos la pista que arrancando de la del fondo de la Garcipollera se encarama a la sierra y se introduce en el Valle de Acumuer hasta la Caseta del Fenal y proseguimos en suave ascenso peleando con el viento que va creciendo en intensidad paulatinamente con el avance de la mañana.

Circo de Canales desde Lorbito.

            Un suave resalte nos coloca en Punta Lorbito cuando ya tratamos de protegernos del frío viento, que nos azota inmisericordemente, transitando ligeramente sobre la ladera oeste.

Romanón Pelau

            Se trata de una larga loma que culmina en un minúsculo resalte rocoso que emerge de la nieve. Es el Pico de la Leta situado 2121 metros de altitud.

La Sur de la Leta.

            Justamente debajo de su cima y al amparo del viento nos colocamos los cortavientos puesto que el frío viento se pasa de incómodo. Echamos un ligero bocado y un trago de café con leche.

Punta Espata.o Bacún Norte desde la Leta.

            Son las diez y media cuando nos asomamos a la cima y a la nevada arista que se ahonda ligeramente para introducirse en la amplia loma nor-noroeste de Punta Espata. Las nieblas se han ido consolidando y estacionando sobre los 2300 metros de altitud con lo que nos hurtan el espléndido paisaje que desde la arista se contempla en días más propicios y que incluyen la Cara Sur de la Sierra de la Partacua, el Circo de Bucuesa y de las Samolas a Collarada. Al sur el paisaje es un auténtico mar indefinido de azules.

En Bacún Norte o Espata.

            La nieve, ni dura ni blanda nos permite avanzar con cierta comodidad de tal forma que tras alcanzar un punto bajo en la arista remontamos suavemente para llegar a Punta Espata o Bacún Norte acotada con 2191 metros de altitud cuando van a ser las once y media.

Nieblas hacia Collarada.

            Poco hay que ver, en estas circunstancias, además de las nieblas que se refaldan en la Oeste de Collarada, la poco estética desde aquí Punta Ralla  y las Peñas Ratona y Gabacha con cierta dificultad.

Hacia Bacún Sur.

            Y visto lo visto tomamos la arista sudoeste y nos vamos para abajo empujados por el viento. Bueno, más que empujados, decididamente zarandeados Se está desatando un furibundo vendaval acompañado de una débil nevada de copos cristalinos, que por suerte, nos azotan por la espalda.

La Leta desde el Collado entre las dos Cimas de Bacún.

La Norte de Bacún Sur.

            La temperatura ha bajado considerablemente y alcanzar la Cima de Bacún Sur  a 2114 metros de altitud requiere un generoso esfuerzo que hemos de invertir en contra de los elementos.

            Son las doce cuando en dirección casi sur abandonamos la cima  y enseguida salimos de la nieve a la vez que la intensidad del viento decrece considerablemente. Ponemos fin a nuestra primera y no demasiado afortunada visita a Bacún, ya que creo que del collado con Espata no habíamos pasado hacia el sur.

Hacia Punta Costueña.

            La continuación consiste en ir perdiendo altura en dirección sur una vez que dejamos al oeste la Cabecera del Abetar de la Espata. Lo hacemos primero por pradera en la que se va instalando el enebro rastrero hasta hacerla desaparecer. Poco más abajo, paulatinamente, vamos entrando en el pinar.

            Hay que andarse con cierto cuidado puesto que  no es conveniente introducirse en ninguna de las dos vertientes. Hay que progresar fundamentalmente por la parte alta de la loma y en algunos momentos no es demasiado fácil.

            Por suerte, el pinar está bastante limpio y finalmente aparecen hitos que señalan un indeciso y poco transitado camino.

            Seguimos los hitos que algo más abajo jalonan un viejo camino  que nos deposita  en el collado al norte de Punta Costueña lugar al que llega una pista ascendente de Bescós y allí encontramos el GR15.

            Estamos sobre los 1400 metros de altitud y el sendero abandona inmediatamente la pista para irse  al fondo del barranco en dirección este a través de la espesura del pinar.


            Enseguida nos enseña la Ermita de Nuestra Señora de Iguazel situada sobre los 1200 metros de altitud y a la que llegamos cuando va a ser la una y cuarto.

Nuestra Señora de Iguacel.

La Fuente de Iguacel.

            En un cubierto próximo nos sentamos a comer  pues quiere gotear. Mientras tanto nos deleitamos con la contemplación de la ermita. Se trata de una obra religiosa de estilo románico que consta de una nave rectangular rematada con un ábside semicircular y una torre cuadrangular adosada en la zona trasera orientada al nordeste. Además del merendero hay una estupenda fuente detrás de la ermita.

Detalle de Iguacel.

            Hacemos algunas fotos  y a la una y media pasadas reemprendemos el camino en dirección sur por la pista del fondo del valle.

            Descendemos suavemente con la pista alrededor de un kilómetro y tomamos otra pista que sale en suave ascenso y hacia el sudeste y por donde prosigue el GR. Nos tiene que aproximar al pueblo deshabitado de Larrosa al que llegaremos 20 minutos después.

Larrosa.

Torre de la Iglesia de Larrosa.

Detalle del ábside de la Iglesia de Larrosa.

            Hay que abandonar la pista que prosigue hacia la parte alta de la sierra y en dirección sur descender hasta alcanzar el pueblo, prácticamente derruido a excepción de la torre y el ábside de la iglesia, unos deliciosos ejemplos de la arquitectura popular de la zona.

            Se atraviesa el pueblo y se  prosigue hacia abajo para cruzar el Barranco Dinisuala y proseguir en consistente ascenso por el pinar en dirección prácticamente este al encuentro de la pista que sube desde Acín.

De nuevo en Colluguané.

            Con la pista, tranquilamente y en un cuarto de hora volvemos a Colluguané y cerramos el bucle iniciado a la mañana.

            Solamente nos queda volver en suave descenso hasta el Collado de San Antón para rematar una jornada con un recorrido de alrededor de 20 kilómetros y  en la que hemos movido 1150 metros de desnivel. Son las cuatro de una tarde completamente encapotada que sigue amenazando pero no mucho más que a la mañana. Le hemos robado al calendario un día que estaba condenado a no ser nada.