8 ene 2012

3-12. HIELO EN LA PEÑA DEL COL DE L’IOU. 8-1-2012.

Peña del Col de L'Iou.

Aparcamiento bajo el Portalet d’Aneu, Cabaña Senescau, Ladera Sudoestre de Peyreget y Col de L’Iou.
08-01-2012.
Salida 12 h. Llegada 16 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre
 
Mapa de la Peña del Col de L'Iou procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Hace una mañana escandalosamente anticiclónica y antes de que el aburrimiento nos pueda vamos a darnos una vueltecilla con los esquís. Hay poca nieve pero sabemos dónde encontrarla sin tener que darnos una panzada de porteo.

            Son las doce de la mañana cuando con ciertas dificultades estacionamos bastante fuera del Aparcamiento de la Cabaña de Arraille al norte del Portalet. Vamos con la idea de  disfrutar un ratillo.

            La nieve de la orilla de la carretera está dura como una peña y nos complica el acceso a la ladera herbosa que nos permitirá alcanzar el Puente del Barranco d’Aneu situado sobre los 1710 metros de altitud.

            Con los esquís al hombro hemos de atravesar también el puente sobre el Barranco que baja de la zona de Arazures y remontando ligeramente alcanzar el llano en el que nos calzamos los esquís.
 
Muchos pelados en la Sur de Arazures.
 
            En el rellano bajo la Cabaña Senescau hay muchas peladuras y la delgada capa que cubre la pradera está muy dura. Son días de mucho rehielo y la nieve está muy dura.
 
Hacia Peyreget.

            Subimos tranquilamente a la hora de los paseantes y en medio de un buen número de ellos hasta que abandonamos la ruta que se orienta hacia el Col de Soum de Pombie y  proseguimos en dirección noroeste hacia la zona del Col de L’Iou.
 
            El barranquillo que baja de la sudeste de Peyreget tiene poca nieve, está muy cortado y por lo tanto decidimos atravesarlo bastante arriba para avanzar prácticamente por la Ladera Sur del Peyreget un poco más altos de lo acostumbrado. La gente anda desperdigada por el rellano pero las huellas son poco visibles: los crampones, esquís y raquetas mellan poco la superficie de la nieve.

            Ganamos altura tranquila y progresivamente solventando las pequeñas dificultades que suponen la frecuente aparición de placas de nieve cubierta de una capa de hielo cristalino.
 
Peña Arazures.

            Tramo a tramo nos colocamos ya por encima y al este de la Falsa Peña del Col de L’Iou a la que le hemos visto con su cristalina y brillante loma sur y seguimos faldeando por encima del minúsculo collado que la separa de la ladera de Peyreget.

          Tratamos de faldear la hoya bajo el Col de L’Iou y terminamos por poner las cuchillas no sin antes de que arrastre mi bodi ladera abajo comprobando que es muy difícil la detención con esta nieve.
 
Ventisca en el Col de L'Iou.

            Con las cuchillas puestas se acaban los problemas y alcanzamos enseguida el Col de L’Iou que es una auténtica cristalería y nos precisamente de Bohemia. El viento que nos ha recibido está firmando el estado de la nieve.
 
La cima vestida de hielo cristalino.

Peña Peyreget.
 
            Estamos prácticamente a 2218 metros de altitud, llevamos los crampones pero no los vamos a sacar de la mochila, la prácticamente plana cima de la Peña del Col de L’Iou se va a quedar sin nuestra visita. Es puro hielo mezclado con los materiales metamórficos del terreno que afloran o emergen bajo el hielo transparente que difícilmente se puede esquiar sin hacer polvo los esquís.
 
Desde el Col de L'Iou.


            Son las dos menos cuarto, nos abrigamos del viento, recogemos los bártulos y cinco minutos más tarde nos vamos para abajo en busca de abrigo para comer al sol.

Echando un bocado frete a Peña Arazures.
 
            Los tramos de nieve dura que pillamos se bajan muy bien, otra cosa es cuando has de cruzar placas de hielo cristalino en los que, con poca velocidad no puedes hacer otra cosa que salir de ellos como buenamente puedes.
 
Hielo cristalino.
 
            Al abrigo de un enorme bloque de la hoya situada bajo el Col de L’Iou nos sentamos a comer y a contemplar los juegos que las nieblas hacen con la Peña de Arazures. Más al sudoeste queda al contraluz la Peña de la Glera y atrás, discreta y recóndita, Canal Roya. Son las dos y media.

            Remontar con los esquís un par de metros con desnivel prácticamente inexistente para salir por encima del tubo que lleva al rellano de descenso nos cuesta un  imperio.
 

Arista de Ferraturas.

            Conseguido nuestro propósito, emprendemos el descenso siempre a un nivel superior del acostumbrado y aproximadamente  por los resaltes que hemos subido y que ahora, olvidándonos de la dureza de la nieve y del tremendo ruido de los cantos de los esquís, no se baja mal del todo. Por lo demás el día es cálido, luminoso: casi maravilloso.
 

            Cruzamos el barranquillo muy arriba y alcanzamos la bajada directa hacia la Cabaña Senescau para llegarnos a las inmediaciones de los puentes.

 
            Solamente nos queda cruzar y remontar la ladera con los esquís al hombro y finiquitar, a las tres y media, un paseo agradable y complicadillo. Han sido tan solo 500 metros de desnivel pero las condiciones de la nieve no han sido las deseables ni por aproximación.

            Compartimos nuestra acostumbrada lata de cerveza mientras recogemos bártulos deseando que una buena nevada cambie las condiciones actuales de la montaña. La verdad es que está para tener extremo cuidado con ella. Es la razón por la que cuelgo una actividad que, colgada con anterioridad,  no ofrece variaciones reales.

5 ene 2012

2-12. PUNTA ORDICUSO POR EL CORREDOR NORTE. 5-1-2012.

Punta Ordicuso desde la Majada Baja.

Balneario de Panticosa, Majada Baja, Cara Norte, Corredor Norte y Arista Oeste.
05-01-2012.
Salida 08 h. Llegada 13 h.
Sol.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Punta Ordicuso procedente de Prames. Vía en amarillo.

            En Punta Ordicuso ya habíamos estado en una ocasión. Fue en Septiembre de 2006 y recuerdo perfectamente que se trata de una cima muy bien defendida por todas sus caras con la excepción de la Arista Noroeste, pero esa baja de las Argualas y como que no es muy buen plan. Se trata por tanto de uno de esos picos carillos y consecuentemente poco visitados, de esos que nos encantan y que forman parte de esa montaña con mayúsculas que adoramos.

            Hoy 5 de Enero de 2012 nos vamos a hacer nuestro particular regalo de Reyes.

            Recogemos a nuestro amigo Juan y nos plantamos en el Balneario de Panticosa, echándonos a andar a las ocho y media de la mañana como hemos previsto. Queremos estar de vuelta en casa para comer y no tenemos mucho tiempo que perder.

            La mañana está espléndida y con inversión térmica: 3º bajo cero en Sabi y 2 sobre cero en el Balneario. Tomamos el camino que en dirección oeste nos tiene que conducir a la entrada de la Majada Baja. Hay nieve espolvoreada junto al ibón y el camino limpio pues solamente aparecen algunos retazos de nieve.

            Recorremos en ascenso las zetas de la orilla izquierda del Barranco de las Argualas entre bloques de granito y pinos negros que colonizan la ladera y enseguida alcanzamos a unos esquiadores que, cómo no, van al Garmo Negro.
 

            Les adelantamos en la entrada de la majada, ellos se van hacia la Majada Alta y nosotros nos quedamos solos: todo para nosotros.

            El rellano de la majada está medianamente nevado y con la nieve sin transformar, así que tendremos que pelear con el bolerío de granito que aflora y con las trampas de nieve que nos irán emenizando el suave ascenso. Hemos salido a 1638 metros de altitud y estamos sobre los 1900 metros.

            Atravesamos toda la majada en dirección oeste-sudoeste  pero sin meternos en el Desagüe de los Ibones de Ordicuso en el que suponemos nieve más profunda.

            A nuestra derecha se queda el barranco por el que se puede acceder de manera más directa hacia el Collado Inferior de las Argualas y que está limpio de nieve debido a su perfecta orientación sur mientras nosotros nos metemos de frente a la Pared Norte de Ordicuso para ascender un primer y corto resalte con nieve profunda que nos conduzca a una enorme rampa iluminada ya por el sol.

 
            Hemos descartado la idea de progresar por el Barranco Desagüe de los Ibones de los Fornes suponiendo gran acumulación de nieve sin transformar, lo que supondría de hecho una vía más directa y alcanzada la rampa hay que seguir para arriba sin más con la esperanza de que la nieve se endurezca y sea clemente con nosotros.

            Nos vamos relevando en la apertura de huella hasta que llegamos a una zona alomada y batida por el viento en la que bajo una pequeña capa de nieve suelta aparece nieve dura, nos ponemos delante con los crampones para hacer huella a Juan que sube sin ellos y resbala de cuando en cuando.
 

            Terminará por parar a poner crampones mientras nosotros nos vamos para arriba rematando la rampa a la altura de la Hoya de los Fornes. Estamos sobre los 2350 metros de altitud.

            La Hoya tiene una salida natural que es un amplio corredor orientado al oeste y la derecha del desagüe  de los dos recónditos Ibones de los Fornés pero para ello hay que atravesar completamente la irregular superficie de la hoya perfectamente nevada.
 

            Nosotros estamos ligeramente por encima de la hoya y nuestra vista se va, directamente y en medio de la ventisca que nos azota impíamente, al Corredor Norte de Ordicuso. Pero antes de alcanzar la entrada hemos de hacer un importante faldeo  de este a oeste y no nos parece que vaya a resultar gratis.
 
 
            Iniciado el faldeo de la cara norte del pico, nos ponemos a cubierto de la ventisca y emprendemos la apertura de una huella en nieve muy profunda que nos lleve en gradual ascenso a la entrada del corredor sin concesiones.

 
            Ya en la parte derecha del corredor, aquí, muy amplio, la pendiente se acentúa por lo que ya da un poco lo mismo por dónde progresar.

 
            La nieve sigue igual de profunda y decidimos atravesarlo en ascenso en busca de las rocas de la izquierda del mismo con la esperanza de que la nieve está más transformada y no nos haga trabajar tanto. Juan se ha puesto delante  y ya no lo va a dejar: el jabalí de Castejón de Monegros está… como siempre.
 
            Yo espero a mi chica que lleva menos ritmo que nosotros, la pongo delante y con la marcha de resistencia nos vamos para arriba sobre profundas y amplias huellas cuando no por una especie de zanja abierta en los puntos en los que aparece alguna laja lisa. Subiré el corredor casi en sofá.
 
            El corredor tendrá alrededor de 200 metros de desnivel y una pendiente que, en la zona intermedia que es la más erguida se acercará a los 45º. Pero con esta nieve carece de sensación de verticalidad cambiada por trabajo de apertura de huella.

            Divisamos y desechamos una rama de corredor que se va un poco al este del mismo, fundamentalmente porque no conocemos cómo puede estar la salida y alcanzamos enseguida la parte superior del mismo cuando se allana en busca de la arista terminal.
 

            Salimos al sol y tras unos cortos metros mixtos y erguidos alcanzamos la Arista Oeste de Ordicuso por encima de los 2575 metros de altitud.

La Oeste de Punta Ordicuso.
 
            Allí tomamos la arista que en suave ascenso y en dirección este nos conducirá tras atravesar algunos suaves dientes en ascenso y siempre por la vertiente sur a la alargada cima de Punta Ordicuso situada a 2606 metros de altitud.
 

Argualas, Garmo Negro y Aguja de Pondiellos.
 
            Son las once y cuarto de la mañana, vamos un pelín justos de tiempo, pero a pesar de ello echamos un bocado, hacemos algunas fotos y contemplamos unos alrededores amplios y extraordinarios: al oeste las Peñas de Feniás  y un ignoto circo que conduce a las Argualas y que llevo tiempo teniéndolo en cartera; las Argualas espléndidas con su arista sudeste que se baja hasta las Majadas; al norte el Garmo vestido de blanco por el que ascienden los esquiadores de la mañana convertidos en  unas diminutas moscas en un pan de leche y la Aguja de Pondiellos que es la antesala de Bachimaña con el Nuevo refugio y Bramatuero que enlaza con Brazato, ¡qué poca nieve hay este año!, destaca como telón de fondo Marcadau, Paterneille, Serrato, Xuans, Batanes y la blanca cara Norte de Baciás tapada por la Punta del Puerto; al este Brazato, Piniecho y casi toda la Sierra de Tendeñera y al sur el Valle de Tena oscuro y profundo enmarcando la Peña Gabarda, la parte Este de la Partacua cerrando hacia el oeste y a nuestros pies el nevado y diminuto Ibón de las Algas, ese que bautizara como “solamente para sarrios”.
 
Majada Baja e Ibones de Ordicuso.

 
            Diez minutos más tarde, a pesar de que se está de maravilla aquí al sol, desandamos la arista en dirección oeste y alcanzada la entrada al corredor nos vamos para abajo.

Hacia el Valle de Tena y el Ibón de las Algas completamente blanco.
 
            El descenso será sensacional, relajado y agradable, tanto por la huella como por fuera de ella la nieve que tanto nos ha hecho pelear en la subida nos compensa en el descenso.
 
La poco conocida Vertiente Sudeste de Argualas.

Ibones de Ordicuso.
 
Padre e hija

            El corredor se nos escurre por entre las puntas de los crampones y la travesía, ahora en suave descenso es sencillamente deliciosa al encuentro de la ventisca que nos espera encastillada en su lugar habitual. La perturbación anunciada se asoma plana y profunda por el norte.

Serrato Xuans Batanes y Vignemale.
 
            Las profundas huellas de la mañana se han borrado rellenas de nieve polvo por la ventisca pero es lo mismo, cuesta abajo no hay problema y esta nieve no moja.

 
            En la rampa larga somos azotados reiterada y consistentemente por la ventisca que acuchilla nuestros rostros hasta que alcanzamos el último resalte que nos conduce a la Majada Baja.
 
Paterneille y Bachimaña.

            Hemos de desandar toda la Majada extremando los cuidados con las trampas de nieve y los bloques graníticos débilmente cubiertos de nieve hasta que nos sentamos en unos bloques y nos quitamos los crampones y las polainas colgándolos con los piolets en las mochilas. Son las doce y veinte.
 
Corredor Norte de Ordicuso.
 
Bien nevada está Bacias

            Bajamos el resto de la Majada medio al trote y de allí para abajo rápidos y abreviando pues el tiempo vuela.

            En la Cubeta del Balneario de Panticosa hace calorcillo al amparo de un brillante sol de mediodía. Pero nosotros no lo disfrutamos gran cosa. Hemos liquidado 975 metros de desnivel en una jornada extraordinaria de montaña, nos montamos en el coche y nos vamos para casa sin prisa pero sin pausa. A la una y media estamos en casa: misión cumplida y otro día más.

            A la tarde, la ventisca que nos ha azotado en la rampa se bajará al valle y luego al llano ventilándolo todo de forma considerable en una noche ventosa de las pocas que se recuerdan en Sabi. 

1 ene 2012

1-12. CANAL ROYA PARA ESTRENAR EL 2012. 1-1-2012.

FELIZ AÑO NUEVO.
 
Aparcamiento Cabaña de Arraille, Pla de la Gradillera y Arista Norte.
01-01-2012.
Salida 10 h. Llegada 14 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Canal Roya procedente de Prames. Vía en amarillo.

            “¿Y te lo vas a perder en la cama?” Decía Jorge García Dihinx en su última previsión meteorológica hecha el 29 de Diciembre.

            -Desde luego que no, nos dijimos algunos, que estamos considerando muy seriamente la adopción de nuevas costumbre frente a las más inmovilistas por tradicionales.

            La mañana de Navidad abandonamos la cama pronto para subir hasta la Majada de Isún dando contenido a una mañana casi siempre poco útil. Despedimos el 2011 en Espelunciecha el día de los Inocentes y hoy, para empezar el año con buen pie, renunciamos el tradicional Concierto de Navidad de la tele e incluso al Concurso de Saltos de Garmich Parterkirchen y  nos vamos a Canal Roya. ¡Gracias Jorge!


 
            La mañana en Sabi está cubierta con nieblas bajas que se disipan por encima de Bubal dejando una mañana de postal cuando llegamos al aparcamiento junto a la Cabaña Arraille al inicio del descenso del Portalet.

            Localizado el hielo que perla el asfalto del aparcamiento y con  el que hay que “estar al loro” con las botas de plástico, son las diez y media pasadas cuando nos bajamos en busca del puente sobre el Barranco d’Aneu, con los esquís al hombro, y no es buen síntoma que en estas fechas haya tan poca nieve en este paraíso invernal. Lo suyo sería cruzar el barranco sin necesidad del puente.


            El Valle d’Aneu, que tantas veces hemos recorrido, está como siempre: amable, acogedor y soleado a estas horas de la mañana aunque vestido de poca nieve y dura pues ha habido mucho rehielo y me tomo tiempo si no llovió algo ayer.


            Pasamos junto al Centro Pastoral, y tras el primer resalte aparece la zona intermedia del valle pastoreada por la Peña de la Glera. Hay que escuchar el monótono sonido de los esquís que nos lleven para arriba.

Peña de la Glera.
 
            La nieve sigue muy dura además de bastante irregular. Vamos, todo menos cómoda pero… más arriba, a la entrada del Rellano de la Gradillera, nos introducimos en la sombra y la nieve empieza a mejorar apareciendo más regular. Contemplamos la luminosa Peña de Arazures al noroeste y al oeste las luminosas Palas de Canal Roya que nos parecen distantes pero sabemos que no.

Peña Arazures.

Canal Roya.
 
            Vamos pasando gente “Bonne anee” nos dicen y así lo deseamos y esperamos para todos, mientras nos acercamos a las palas somitales de la vertiente noroeste del pico.



            Bajo la pala superior iniciamos el característico flanqueo en busca del Col de Houer o de la Gradillera avanzando en dirección oeste. La nieve está buena y subimos en procesión pues hay una sola huella y no demasiado marcada.

 
            La llegada al collado es luminosa ofreciéndonos un precioso contraluz de la cima en la que hay personal.

            Proseguimos ligeramente al oeste de la arista en busca de las rampas más suaves puesto que la nieve de nuevo está dura. Unas conocidas zetas nos conducen  para arriba en medio de un numeroso grupo galo que lleva las cuchillas puestas. Nosotros no lo haremos pero en algún paso más erguido y con la nieve muy acristalada pues eso.

Un cafetito caliente.
 
            Son las doce y media un pelín pasadas cuando alcanzamos la Cima de Canal Roya a 2345 metros de altitud, una cifra completamente armónica. Hay gente y buscamos un sitio cómodo para nuestras maniobras habituales.

 
            Echamos un traguillo de acuarius, cuidado con la manía que mi chica le ha pillado al brebaje, pero sobre todo bebemos paisaje conocido y no por ello menos placentero.

El Este.
 
            Hacemos alguna foto para nuestro recuerdo y brindamos por el nuevo año con café con leche caliente teniendo por testigo al Aspe.

El Oeste.

El Valle de Aneu.

            Allí están casi todos los que imagináis: Tendeñera, Telera, Aspe Bisaurín y  un porrón de cimas de los Valles Occidentales más distantes. Panticosa y Sallent también, delante Foratata. A ambos lados la Arista de Canal Roya tanto hacia el Mala Cara como hacia el Portalet. Nos hacen una foto con ese espléndido montón de piedras… el Midí, omnipresente señor de estos valles.

 
 
            Echamos una última visual al Valle d’ Aneu sembrado de hormigas y tras montarnos en los esquís nos vamos para abajo.


            Dos giros cortos arriba y casi de plano nos catapultan para abajo. Somos pésimos esquiadores, lo sabemos pero nos conocemos; y cuando eso sucede los miedos de mi chica se despeñan ladera abajo para propiciarle un descenso celestial. La nieve está muy dura pero ¡Dios mío, qué bien se baja!

                        Llegamos al Col de Houer con una sonrisa que no nos cabe en el casco. ¡Con qué poco se puede ser feliz!

            La soleada pala bajo el collado está blandita y acogedora luego más  dura pero sencillamente maravillosa. Descendemos placenteramente las suaves rampas que en un día no muy lejano fueron una fuente inagotable de estrés y de despropósitos.

 
            Salidos de la Sombra de la Peña de la Glera, bajo los Rellanos de la Gradillera, la nieve está ya muy blanda. ¡Quién nos iba a decir que nos llegaría a molestar la nieve blanda!


 
            Solamente queda descender sin historia los últimos metros, alcanzar el rellano y remontar con los esquís al hombro hasta el coche que está donde lo dejamos a 1720 metros de altitud.

            Recogemos los bártulos, compartimos una cervecita “semilight” al fresco de la nevera local y nos “alavamos” puesto que nos espera la comida familiar de Año Nuevo. A las dos y media estaremos peleando con los langostinos, la montaña ya para otro día, que no falte,  que no tarde y que no se le ocurra faltar a nadie.