29 ago 2015

2.15. PIZ BOE, BEC DE MESDI Y SASS PORDOI. 29-7-2015.

Arista Sudoeste de Boe.

Paso Pordoi, Forcella Pordoi, Piz Boe, Cresta Strenta, Forcla de Ciamorcens, Refugio Boe, Forcella de Antersas, Bec de Mesdi, Refugio Boe, Forcella Pordoi, Sass Pordoi y descenso al Paso Pordoi.
29-07-2015.
Salida 07 h. Llegada 14:15 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Boe procedente de Kompass. Vía en amarillo.

            En Cortina de Ampezzo nos liamos de camino al Paso Falzarego pues nuestro ton-ton está empeñado en ponérnoslo jodido  por esas carreterillas que sirven de comunicación entre las  casas que están sembradas a boleo por la campiña y la llegada a la carretera resulta épica. Luego un puerto italiano hasta el Paso Falzarego, un descenso intenso hasta Arabba y otro ascenso en el que las revueltas, una treintena,  están numeradas, nos conduce al Paso Pordoi situado a 2243 metros de altitud.

            El programa va de película el lugar es envidiable, tenemos tarde por delante para orientarnos cosa sumamente sencilla en este lugar, el cielo está rabiosamente azul y la temperatura es envidiable incluso a esta altitud.

Sass Pordoi y Sass de Forcia desde el Paso Pordoi.

            Reconocemos la amplitud del paso y sus aledaños con nuestro camino para el día siguiente y tras cenar nos empiltramos alrededor de las nueve y media con el propósito de descansar tras contemplar los espléndidos perfiles del Sassolungo al oeste de Paso Pordoi.

            Una noche espléndida, al igual que todas las anteriores nos deposita, a las seis y media de la mañana, día 2 en brazos del 9 de Julio de 2015.

           Ni siquiera calentamos la leche del desayuno y a las siete ligeramente pasadas tomamos el camino al norte. Es la SS627.

       Hay una placa conmemorativa de Fausto Copy y unas escalinatas de madera ascienden sostenidamente entre el crecido praderío. La Forcella Pordoi nos guía.

Rellanito tras la ladera herbosa del norte del Paso Pordoi.

          Tras el primer resalte aparece un breve rellanito oculto que se empina seguidamente entre bloques rocosos  a la vez que empiezan a aparecer materiales bajados de las paredes.

          Ascendemos un amplio corredor situado entre dos bastiones rocosos importantes  en el que que todavía se asienta el verderío y siempre por camino muy transitado  vamos dejando atrás la cubierta vegetal conforme nos acercamos a la enorme pedriza que se descuelga por la vertiente sur de la Forcella Pordoi.

La Forcella Pordoi desde debajo del canchal.

            De nuevo una zona más suave entre grandes bloques bajados de las paredes de Sass de Forcia, al este de la forcella, nos depositan en el claro canchal que no nos preocupa ni por su longitud ni por su pendiente ya que sabemos que hay camino y además tenemos cumplida experiencia de subirlos incluso sin camino.

Acercándonos a la Forcella Pordoi.

            Camino y atajos de descenso recorren el canchal por el que ascenderemos alrededor de 300 metros. Un transitado camino zetea finalmente entre paredes bajo el cable por el que suponemos suben materiales hasta la forcella ya que  al oeste se encuentran las Paredes de Sass Pordoi,  a cuya cima llega un teleférico, nos deposita en la brecha de la Forcella Pordoi situada a 2850 metros de altitud.

            Son las ocho y cuarto y allí mismo está el Refugio de la Forcella Pordoi, de medianas dimensiones y en el que su mascota, un cochino, recorre la terraza en busca de almuerzo para terminar metiéndose al comedor.

Piz Boe desde la Forcella Pordoi.

            Dos caminos parten del refugio: el que asciende hacia el noroeste conduce a Sass Pordoi y el que llanea al nordeste nos ha de conducir al Piz Boe que se muestra amable y al fondo de la cabecera del Vallon de Foss que se ahonda al norte.

            Tras una corta parada para “alufrarlo” todo tomamos el camino que recorre en horizontal la Cara Norte de Sass de Forcia, convertida en un canchal que se asemeja a Ordesa. No hay gente todavía puesto que no funciona el teleférico pero suponemos que se tratará de una zona muy transitada.

            Poco más adelante el camino se abre en dos, dejamos para la vuelta el que viene del Refugio Boe y nos vamos en ascenso en busca de la Arista Sudoeste de Piz Boe.

La Sudeste de Boe nos marca el camino

            Tras el resalte alcanzamos un rellano amplio en el que se asienta un pequeño refugio de fortuna hecho con tablas y cerrado  y enseguida continuamos con el ascenso por una loma amplia que de inmediato se viste de resaltes rocosos bastante amables.

Ultimos resaltes subiendo a Piz Boe.

            Comenzamos a cruzarnos con gente que baja del pico pues en su cima está la Cabaña Piz Fassa y enseguida aparecen sirgas, a nuestro juicio innecesarias, que al menos indican un ascenso cómodo y fácil sin necesidad de buscarlo.

Cima de Piz Boe con la Marmolada detrás.

            Tras un resalte viene escalonado un siguiente y el proceso se repetirá otra vez más,  siempre en una amplísima arista  medianamente inclinada y  fácil que terminará por depositarnos en la Cima del Piz Boe situada  a 3152 metros de altitud cuando son las nueve y diez.

            La cima es amplia tiene buenas vistas pero es sencillamente horrorosa con un refugio de amplia terraza, un v. c. “alpinistico” y un panel pasivo descomunal y horripilante.

            Tratamos en vano de localizar al este la Zona de Lavaredo pero nos perdemos en un océano de cumbres desconocidas para nosotros y eso que el Valle de Arabba nos orienta, nicamente al sur localizamos la Marmolada y al noroeste el Sassolungo.

Hacia la Forcella de Ciamorces.

            Echamos un bocado con calma contemplando paisaje  y tratando de olvidar este adefesio y alrededor de las diez continuamos en suave descenso por la arista norte adelante.

            Se trata de alcanzar la Forcella de Ciamorces situada a 3110 metros de altitud. Hay un camino que nos conduce a ella fácilmente. A partir de aquí el camino, se trata de la SS638, sigue ahondándose hacia el Refugio Boe pero nosotros continuamos por la Cresta Strenta para ver si llegamos o no al Piz Lech Dlace.

            Un poco transitado camino recorre la cresta que es muy fácil, gira al nordeste sobre las paredes que por debajo defienden la arista y alcanzan un punto alto tras el que descendemos unos metros para  contemplar  una sirga que faldea un pequeño resalte en descenso.

Piz Boe desde la Cresta Strenta.

            Lech Dlace no está muy lejos, vemos el camino que recorre la arista  pero lo que no vemos es la vuelta hacia el refugio Boe que es nuestro siguiente objetivo y la prudencia por una parte y la priorización de objetivos nos indican dar la vuelta tas contemplar el diminuto Lago Lech Dlace a estas alturas de la temporada con muy poco agua.

            Enseguida volvemos a la Forcla de Ciamorces y atajando un poco alcanzamos de nuevo el camino que en dirección noroeste desciende al encuentro de las paredes.

Superequipado descenso hacia el Refugio Boe.

            A la entrada de las paredes que tomamos por un único punto de rotura de las mismas, un tramo superacondicionado con escalerillas de madera y sirga pasamanos nos permite salvar cómodamente la cabecera del corredor y continuar para abajo resbalando la pedriza. El camino de subida que es diferente, zetea un poco más al sur y tiene unas sirgas para superar el tramo erguido.

Desde debajo del paso equipado que rompe los Paredones de la Cresta Strenta.

            Hay ya movimiento de gentes en los alrededores del Refugio Boe al que llegamos enseguida. Estamos a 2873 metros de altitud en un altiplano entre profundos barrancos un poco por todas partes.

Llegando al Refugio Boe.

            Son las once de la mañana y hemos venido a conocer. Consecuentemente nos vamos a dar una vuelta para alcanzar algún lugar que nos muestre nuevas perspectivas de la zona.

Desde Antersas el Bec de Mesdi y la Torre Berger.

            Para ello tomamos  la SS647 con la que ascenderemos brevemente a L’Antersas un pequeño promontorio que se interpone a la llegada a la Forcella de Antersas para lo que hay que descender casi 100 metros puesto que se encuentra a 2840 metros de altitud.

            A nuestra derecha  y en dirección norte ya se ha ahondado el Val de Mesdi extraordinariamente vestido de paredones. Nos va regalando espectaculares imágenes de los paredones entre  los que destaca la Torre Berger en la ladera izquierda del valle y una colección de torres inimaginables aquí en la misma forcella.

            Una ferrata sube hasta aquí y las SS 647 y 649 prosiguen al noroeste. Nosotros las abandonamos y proseguimos por libre al norte por las inmediaciones de las paredes que a nuestra derecha se van descolgando hacia el Val de Mesdi.

Bec de Mesdi desde la Forcella de Antersas.

            Un poco por cualquier parte y en mediano ascenso ganamos altura. Luego tras el primer resalte, un rellanito nos enseña una cima con hito cimero y proseguimos nuestro ascenso para alcanzarla muy fácilmente.

Altiplano de Meisules desde el Bec de Mesdi.

            Se trata del Bec de Mesdi situada a 2970 metros de altitud y en el extremo este del Altiplano de Meisules, una zona extraordinariamente calcinada y meteorizada cuyo borde superior describe un amplio arco hasta orientarse  casi al sur.

            Nos llama la atención un torreón con una cruz y gente por lo que proseguimos  por la cabecera del altiplano adelante iniciando el arco que describe el mismo.

            Se trata de un tránsito fundamentalmente horizontal con pequeños sube y bajas que nos conducen poco después al camino que hemos abandonado en la Forcella de Antersas.

La Sudoeste del Piz Pisciadu.

            El pico que nos ha traido hasta aquí es el Pisciadu. Hay un camino que desciende a la Forcella Pisciadu y desde allí asciende al pico o baja al refugio del mismo nombre que localizamos al noroeste en el valle que limita el altiplano.

            Estamos muy cerca de los 3000 metros, el asunto está ya un poco visto pero Juan quiere ver algo más y se alargará por la cabecera del altiplano hasta alcanzar otra cima  siguiendo los consabidos sube y bajas breves. Se tratará de Piz Miara situado a 2964 metros de altitud y coronado con un enorme Cristo modernista.

Iniciando la vuelta por el Altiplano Meisules.

            Nosotros emprendemos tranquilamente la vuelta puesto que hay distancia de por medio.

            Lo vamos a hacer siguiendo la SS 649 que nos ha de devolver directamente al Refugio Boe  descendiendo el altiplano hasta la Forcella de Antersas para remontar de nuevo l’Antersas y alcanzar el Refugio Boe.

Piz Boe volviendo hacia el refugio del mismo nombre.

            Ya en el refugio Boe, atestado de gentes, pasamos sin pérdida de tiempo y continuamos con un suave ascenso hasta alcanzar el Col Turont.

            Siempre por el transitado camino de los turistas de Boe rodeamos el circo hasta alcanzar el Collado Aut de nuevo rozando los 3000 metros de altitud  y descendemos suavemente contemplando en la distancia el refugio de la Forcella Pordoi.

Forcella Pordoi desde el Col Aut.

            Un camino transitadísimo y con algunos tramos de sirga innecesarios nos permiten cerrar el bucle que habíamos abierto a la mañana. Diez minutos después alcanzamos el Refgugio de la Forcella Pordoi donde hemos quedado con Juan. Es la una del mediodía.

            Todavía me alargaré hasta Sass Pordoi. Son cinco minutos de camino transitadísimo en los que se ganan unos metros de altura y luego otros cinco en una rampa ligeramente inclinada que conduce hasta  el arranque de las paredes del sur a donde llega el teleférico.

            A 2950 metros de altitud hago alguna foto mientras recorro la cabecera de las paredes y me vuelvo para abajo todo en medio del personal que sube y baja.

            A la sombra del refugio espera Rosa. Juan llegará a la una y media al trote y con sed. Echamos un trago y continuamos con el descenso.

Descenso desde la Forcella Pordoi.

            Bajamos los primeros metros por el camino establecido y con cuidado de no arrastrar el culo en las zonas de arenilla sobre superficie dura hasta que tomamos la primera rampa de pedriza descompuesta y la patinamos cómodamente hasta su término.

            Todavía deslizaremos un par de tramos algo más cortos pero con ello nos liquidamos toda la parte del corredor de pedrizas. Después a la marcheta continuamos camino abajo con el piloto automático que nos deposita en el Paso Pordoi tras fotografiar unas milenrama un tanto amoratadas.

Milenrama suavemente amoratada cerca del Paso Pordoi.

            Hemos liquidado a muy buena hora la jornada a pesar de los 1350 metros de desnivel que hemos realizado en un recorrido fundamentalmente largo. La furgo nos espera al sol por lo que levantamos el ala de inmediato tomando la carretera con dirección a Canazei.

            Nada más entrar en el arbolado y aprovechando un ensanchamiento tras una de las múltiples revueltas de la carretera paramos a la sombra.

            En el barranquillo que hay en las inmediaciones nos daremos un remojón y comeremos luego más frescos que unas lechugas recién regadas y sin prisa: tenemos mucha tarde y pocos kilómetros que hacer.

28 ago 2015

1.15. TRES CIMAS DE LAVAREDO Y MONTE PATERNO EN CIRCULAR DESDE AURONZO. 28-8-2015.


La Norte de las Tres Cimas de Lavaredo.

Refugio Auronzo, Collados de Medo y Forcellina, Refugio Locatelli, Galerias de Paterno y Ferrata Innerkofer, Cima Paterno, Forcella Pasaporto y Collado y Refugio de Lavaredo.
28-08-2015.
Salida 07:15 h. Llegada 12:30 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Lavaredo y Paterno procedente de Tabacco. Vía en amarillo.

            “Tenía unas ganas de ver estas paredes…”, repetía Juan a cada momento mientras íbamos rodeando las Tres Cimas de Lavaredo.

            Ni sé ya el tiempo que llevaba posponiendo nuestra cita con las Dolomitas, ese macizo calcáreo que tenía que ser algo semejante a Ordesa y que era, según decían, único en Alpes.

            Yo me sabía la película de antemano. Había, además de las razones que atraían para conocerlo y que todo el mundo sabe,  un par de razones de auténtico peso que posponían el proyecto: el tiempo de verano en  Dolomitas suele ser de lo peor de los Alpes y hacer 3000 kilómetros no nos seducía gran cosa y menos para no poder disfrutar del espléndido paisaje que esas montañas podían ofrecer. Ya habíamos estado en La Bernina y conocíamos el patatar de carretera. Pero a pesar de ello el 2015 sería el año de las Dolomitas.

            Maldito internet que nos tuvo todo el verano consultando la   meteorología de Cortina de Ampezzo. Desde primeros de Julio las  previsiones no traían otra cosa que nubes y tormentas y, consecuentemente, decidimos posponer  el viaje a finales de Julio para aguardar alguna ventana de buen tiempo más adelante.

            Algunos amiguetes de GMS. marcharon a primeros de Agosto y disfrutaron de buen tiempo. Nosotros lo haríamos a finales pero el tema meteorológico seguía igual mientras por aquí disfrutábamos de un espléndido verano. Incluso llegué a programar una alternativa en el Pirineo de Lérida.

Cimas de Lavaredo desde el Lago Antorno.

            Sería casi el 20 de Agosto cuando me dice Rosa, que también participaba en las tareas de control meteorológico, que había aparecido el sol en las previsiones que teníamos a nueve días. No nos lo podíamos creer al día siguiente cuando se confirmaba la ventana de buen tiempo y se prolongaba en los días próximos.

            Terminamos de preparar los bártulos que ya estaban medio medio y tan pronto como marche Carlos, el hijo de Juan, a Londres nos pondremos en viaje. Será el 25 de Agosto.

            Eran un par de días de carretera para llegarnos al macizo, cuatro días de actividad programada y otros dos de vuelta a casa. Finalmente decidimos empezar por Cortina, al oeste, entrando al norte desde Dobiacco, para salir por el este y la estrategia  nos invitaba a adelantar en lo posible el viaje para descargar un poco esos dos días y darnos tiempo para situarnos allí y disponer el comienzo.

            Son las siete y media de la tarde cuando nos metemos en viaje y por primera vez no marchamos por el Portalet sino que lo hacemos por Bielsa que nos pone en Lannemezan con cierta rapidez. A las once y media estamos en nuestra particular área de descanso de Auterive tragándonos un  bocadillo para dormir con los puños prietos y con la ventaja mental de haber ganado tiempo necesario para nuestros propósitos.

            El día 26 va a ser una jornada de viaje completa desde las seis  y media de la mañana. Carcasonne, Becieres y Mompellier por fuera para atajar luego hacia Orange y llegar a muy buena hora a Gap que era donde suponíamos pasaríamos noche. Luego Briancon tras pasar por Argentiere la Beesse con nuestros recuerdos de Ecrins y bajarnos hasta Susa para quedarnos allí.

            El día 28 nos echamos a la carretera a las siete menos cuarto para pasar Turin  con algo de tráfico y luego Milan con un par de tangenciales que nos pasaportan hasta el Lago de Garda donde nos metemos un baño.

            A partir de allí la circulación se complica un poco, las carreteras se estropean algo, pasamos Trento, Bolzano y por Bruneck hasta Dobiacco. Son carreteras de montaña con tráfico veraniego vespertino abundante en las que avanzamos despacio en medio de una tarde espléndidamente soleada.

Hacia el Col de Medo desde el Refugio Auronzo.

            Por el Valle de Landro pasamos junto al lago del mismo nombre y nos situamos en pleno corazón de las Dolomitas de Ampezzo: estamos rodeados de torres calizas claras, Dolomías,  por todas partes. En Carbonin tomamos la carretera al Lago Misurina y entramos en territorio del Parque Natural de las Dolomitas de Ampezzo.

            Paramos para hacer una foto hacia lo que suponemos el Cristallo y tropezamos con unos robellones que a  la noche liquidaremos placenteramente.

            Unos kilómetros más arriba y antes de alcanzar el Lago Misurina un desvío a nuestra izquierda nos pone en la Carretera  al Refugio de Auronzo que es de uso restringido.

            El primer repecho es de órdago, tendrá alrededor del 18 % y hay que ponerle las pilas a la furgo para subir los primeros 100 metros de desnivel.

            Enseguida alcanzamos el Pequeño Lago de Antorno situado a 1866 metros de altitud, son las seis y media de la tarde y estamos donde queríamos estar más o menos. Es un pequeño lago rodeado de praderío salpicado con abetos y alerces que tiene una pequeña fuente, lugar para aparcar  y la virtud de regalarnos la Sur de las Tres Cimas de Lavaredo en un preciso espejo.

            Nos quedamos para pasar la noche y así mañana nos subiremos el resto de repecho que se anuncia de órdago.

            Cenamos y nos acostamos pronto para dormir una cálida noche de luna llena.

En busca de la Noroeste de las Tres Cimas de Lavaredo.

            El 28 de Agosto de 2015 llega para nosotros a las seis de la mañana. Las mochilas están preparadas y tras el desayuno nos vamos  carretera adelante en busca de la barrera.

            Un par de kilómetros de carretera que asciende muy poco nos llevan a la barrera en la que nos aflojan 24 euros tras lo que comienza es ascenso de verdad. Se trata de una serie de revueltas orientadas al nordeste que obligan a un ascenso sin descanso en una pendiente de alrededor del 20 %. No serán más allá de 4 kilómetros pero nos meten en el “rellano” vestido de praderío en el que se asientan una serie de aparcamientos escalonados en torno al Refugio Auronzo situado 2320 metros de altitud al sur de los Paredones de las Tres Cimas de Lavaredo.

            Dejamos la furgo en la parte baja de la zona de aparcamientos  y nos subimos andando hasta el refugio en busca de orientación pues queremos hacer la circular en el sentido de las agujas del reloj.

            Son las siete y cuarto de la mañana cuando del aparcamiento más alto situado a 2350 metros de altitud tomamos un caminillo que se orienta al oeste en busca de las paredes pero nosotros queremos tener perspectiva sobre las mismas y preferimos perder unos metros para tomar otro camino más transitado y separado de ellas que ofrezca más perspectiva sobre las mismas.

 Tres Cimas de Lavaredo desde el Noroeste.

            El camino, transitadísimo y vacío a estas horas llanea ondulado para alcanzar enseguida el Collado de Medo a 2320 metros de altitud, en una arista alomada que desciende al sudoeste desde la Cima Oeste de Lavaredo. Charlamos con un montañero que va en busca de materiales de escalada que dejaron en la base de la pared.

            En el Collado de Medo el camino se orienta al norte y suavemente ondulado y en descenso sigue rodeando al Grupo de Cimas de Lavaredo hasta alcanzar enseguida un nuevo collado desde el que nos asomamos a  una de las paredes norte más famosas de los Alpes. Hasta ahora hemos contemplado las paredes del sur y la Arista Oeste de la Cima Oeste de Lavaredo.

            Desde aquí contemplamos el ondulado Rellano Lavaredo vestido de praderío y situado al norte de las paredes bajo las pedrizas que han bajado de las mismas y al contraluz de la mañana la incógnita de las paredes del Monte Paterno que son nuestro inquietante  objetivo.

Vista atrás desde el Collado Forcellina con la Cabaña Lagalm.

            Unos metros más abajo y en dirección nordeste pues seguimos las balizas de la SS105. alcanzamos la Cabaña Langalm y proseguimos hacia el Collado de la Forcellina con la vista puesta en la imagen, cada vez más frontal, de las Tres Cimas de Lavaredo.

            Fotografiamos el prestigioso conjunto desde los Lagos de la Forcellina a 2245 metros de altitud y proseguimos al nordeste con la vista puesta en el Refugio Locatelli.

Contraluz del Monte Paterno.

            De por medio tenemos la depresión de la Cabecera del Valle Rinbon que se ahonda al noroeste y que hemos de atravesar. Para ello el camino se ahonda casi un centenar de metros, alcanza el herboso y plano fondo del valle en este punto y nos muestra una sombría imagen del Paterno cuyas pedrizas de su cara oeste terminan aquí mismo. Estamos por debajo de los 2200 metros.

Remontando hacia el Refugio Locatelli.

            Del rellano parte el camino que vuelta a vuelta se va a tirar un repechón de alrededor de 250 metros. La mañana está deliciosa a la sombra del Paterno pero nos va a meter en calores.

Las Tres Cimas de Lavaredo desde el Refugio Locatelli.

            Son las nueve de la mañana cuando alcanzamos el Refugio Locatelli a 2405 metros de altitud situado en un amplísimo collado entre las Torres de Toblin al norte y el Paterno al sur.

La espectacular Cara Noroeste de Monte Paterno.

            Visitamos la ermita que hay en las inmediaciones del refugio, contemplamos los dos Lagos de Piani situados al este del collado y un refugio con aspecto de ser libre donde se encuentra el inicio de la Arista Norte del Monte Paterno.

Los Lagos de Piani desde la Forcla de Toblin.

            Deambulamos un cuarto de hora por el collado hasta que tomamos la arista en dirección sur por un transitado camino y con ciertas dudas pues hay un par de caminos muy transitados en las pedrizas del oeste del pico y no podemos creer lo que vemos.

Fantástica la Noroeste de Monte Paterno.

            Tras un primer gendarme en plena arista que faldeamos siguiendo el camino nos llegamos a la base de la pared: lo que vemos ni es fácil ni difícil, nos parece sencillamente imposible.

Iniciando la Norte de Monte Paterno.

            El rodeo de otro gendarme por su base nos sitúa en la entrada de las Galerías del Paterno. Se trata de unos túneles pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial excavados parece ser por el ejército italiano. Consta de dos tramos que recorremos con las frontales, el primero corto y escalonado nos permite asomarnos a alguna aspillera para contemplar paisaje y ganar unos metros.

Llegando a las Galerías del Paterno.

            A continuación un segundo tramo largo, erguido y con escalones de 40 centímetros nos hace ganar altura de manera considerable y rápida. Cuenta con una sirga pasamanos.

Desde una aspillera de las Galerías de Paterno.

            Terminamos  las gallerías sobre los 2620 metros de altitud en un ventanal orientado al este y aparece ante nosotros la Ferrata Innerkofer: es bastante tiesa, tiene línea de vida, buena roca por lo que vemos y de momento se ha desvanecido la imagen terrorífica que la arista nos regalaba desde abajo.

            Nos colocamos casco, arnés y disipador que para eso lo hemos traído y nos metemos en la pared: mi chica empieza delante pues le gusta lo que ha visto.

Primer tramo de la Ferrata Innerkofer.

            No hay grapas ni clavijas fuera de las que soportan la línea de vida pero no son necesarias ya que la roca es firme y llena de excelentes presas incluso en las zonas de roca más desgastada. Se inicia con un muro vertical fácil y tras un par de quiebros en zeta se introduce en un corredor que enseguida se acuesta algo.

            Asciende la pared en dirección sudeste y tras el corredor  hay una amplia vira que flanquea  horizontalmente un corredor, también  amplio, para introducirse en otro estrecho, largo y rectilíneo que desemboca en la base de una afilada aguja apuntada por el sol.

Bajo la torre que domina el Collado Este de Paterno.

            Se puede ascender por el fondo del corredor que es estrecho y uniforme pero la sirga sube por el dorso exterior del mismo. A estas alturas ya nos hemos percatado de que la vía es fácil incluso sin sirgas y dejamos de utilizar los disipadores y hasta las sirgas en la mayor parte del recorrido.

            Adelantamos a gente que sube asegurando cada paso y alcanzamos el Collado Este de Paterno  donde termina el segundo tramo de sirgas.

Las dos opciones de la Zona terminal de la Ferrata Innerkofer.

            Desde el descansillo contemplamos la continuación que tiene dos alternativas. Una marcha a rodear un  pilar en diagonal ascendente y la otra, la que tomamos nosotros, toma un corredor vertical y fácil con muy buenas presas que enseguida se encajona y permite un ascenso agradable además de que se acuesta ligeramente.

            El próximo término de las dos sirgas marca el final de la ferrata. De allí para arriba, una rampa escalonada y llena de caminillos practicados sobre pedriza que aflora de la roca madre nos deposita rápidamente en la cima tras pasar un corredor corto y fácil sin equipamiento.

Foto de Cima en Monte Paterno.

            Son las diez y cuarto de la mañana cuando alcanzamos la Cima de Paterno situada a 2744 metros de altitud. Se trata de una cima amplia que culmina una ladera somital en la que hay una gran cruz de hierro. Hacemos fotos y contemplamos un paisaje muy desconocido para nosotros lleno de torres y agujas: son las Dolomitas.

            Hay gente pues se trata de una cima muy visitada. Se van y llegarán más mientras nosotros echamos un bocado y descansamos del casco que no de la ferrata.

            En un momento me asomo a la parte sur de la arista que se despeña brutalmente para ver si por un casual nuestra continuación estuviera por allí pero por suerte no.

            Desde el Collado este al que hemos llegado sale un camino que se marcha arista este adelante pero no conocemos, luego sabríamos que era una alternativa fácil de descenso a la vía convencional. Nosotros no conocemos como para improvisar y menos en este medio tan hostil aparente y realmente.

            No son las once cuando nos vamos para abajo adelantando a un grupo antes de que alcance la ferrata. Utilizando la sirga que rodea el dorso nos descolgamos enseguida hasta el Collado Este del Paterno, de paso conocemos las dos alternativas y en lugar de tomar el corredor que hemos ascendido continuamos descenso por la vertiente sur, hay un grupo grande por debajo.

Hacia la Forcella de Pasaporto.

            Se trata del Corredor de Cadin de Pasaporto un amplio corredor lleno de basura y de caminillos en el que hay que poner cuidado con dos cosas: no tirar nada y no arrastrar el culo.

            Bajamos por cualquier parte, nos cruzamos con el numeroso grupo que sube desperdigado y resoplante  y tomamos finalmente un caminillo que arranca de la parte central del corredor y se introduce en la pared de la Arista Sur de Paterno.

            Una serie de viras más o menos ascendentes, transitadas y fáciles nos permiten ir atravesando la pared, también asomarnos al Rellano de Lavaredo y poco después alcanzar la Forcella de Pasaporto a 2520 metros de altitud. Son las once y media.

            Se trata de una amplia brecha que permite el paso a la ladera oeste de la arista por la que continuamos para abajo ya con la vista puesta en la amplia Forcla de Lavaredo.

La Cara Sur del Monte Paterno.

            Las paredes son espectaculares a ambos lados de la arista pero un par de túneles cortos solucionan el paso. Poco más adelante y ya por la pared oeste otro par de tramos equipados con sirga permiten atravesar un par de corredores nacidos de las agujas de la arista mientras nos cruzamos con gente que empieza la ferrata en dirección contraria a la nuestra.

            Poco después acaba la segunda sirga y tomamos el camino que arrancando de la base de las paredes desciende suavemente hasta la amplia Forcla de Lavaredo situada a 2454 metros de altitud situada entre Monte Paterno y La Cima Pícola de Lavaredo.

            En el final de la ferrata nos hemos topado con el personal  que es multitud en el collado y lo será a partir de este momento. Los autobuses llegan alrededor de las once.

            Juan quiere ver a los escaladores de la Norte de Lavaredo y volverá por la base de las paredes mientras que nosotros remataremos la circular.

Las Torres de La Cima Pícola de Lavaredo.

            Casi sorteando a la gente que sube o está aparcada en cualquier parte nos bajamos hasta el Refugio de Lavaredo  situado a 2347 metros de altitud, asediado por el personal y situado en el plano del mismo nombre.

            Hemos bajado hasta aquí para tener perspectiva de las impresionantes Agujas de la Cima Pícola y tras echar unas visuales y unas fotos proseguimos por un amplísimo camino que es pista y que prácticamente de llano y en dirección primero sur y luego oeste nos ha de devolver al Refugio Auronzo tras pasar junto a una capilla en mitad del camino.

Epilobium de vuelta al refugio Auronzo.

            Nos hartamos de contemplar las paredes de la vertiente sureste con el ansia de guardarlas para siempre  hasta que a las doce y media cerramos el bucle abierto a la mañana en el Refugio Auronzo con alrededor de 700 metros de desnivel acumulado.

            Hacemos alguna foto a un mapa mural pues no disponíamos de mapa para la actividad y nos bajamos a la furgo.  Juan llegará un buen rato después con tortículis de tanto mirar para arriba.

            Como no tenemos mucho más que hacer por aquí nos montamos en la furgo y nos vamos para abajo en busca de sombra. Enseguida encontraremos sombra para comer, un barranco para remojarnos y de nuevo robellones. ¡A quién le amarga un buen plato de robellones fritos!

Lago Misurina con el Grupo Sorapis al fondo.

            Luego tranquilamente continuaremos el descenso, pasaremos la barrera, también junto al Lago Antorno para llegar finalmente al Lago Misurina, al fin.

            Se trata de un amplio lago utilizado para fines turísticos que fotografiamos y contemplamos brevemente pues no merece demasiado la pena.

            Nos espera un corto descenso para  alcanzar el Paso Tres Cruces, llanear un poco  y despeñarnos hasta Cortina de Ampezzo en una carretera que, típicamente a la italiana, baja brutalmente. Son las cinco de la tarde de un día de iniciación en Dolomitas.