18 jul 2007

11-07. LA CORONA DEL MALLO DE CAMINO A TELERA. 18-7-2007.

La Oeste de la Corona del Mallo y Peña Blanca desde la Sur de Telera.

Pista de lacuniacha, Majada Sarronal, Canal del Burro, Corredor de Faja Campanal o Cara Este y descenso por la Faja Noroeste de Peña Blanca Brecha de Cachibirizas, Telera, Brecha de cachiribizas, Punta Queba y Canal del Burro.
18-07-2007.
Salida 8 h, Llegada 18 h.
Mixto.
Algo difícil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Corona del Mallo procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Hemos vuelto de Túnez de nuestras socorridas vacaciones del 2007, dentro de cuatro días nos vamos a los Alpes, así que hay que ponerse las pilas. Por tanto nos vamos a la Corona del Mallo para hacer una vía que creo que puede salir bien.

            ¿Cuántas veces hemos estado en Peña Blanca…? Si, pero la Corona del Mallo es otra cosa y allí no hemos estado. Es el18 de Julio, el tiempo está mediano pero mejor no va a salir en esta semana.

            Llegamos a Lacuniacha y nos vamos por la pista que hacia el sur nos acerca a la Selva de Búbal para aparcar el coche en el inicio de uno de los caminos que conduce a Plana Terrosa a 1400 metros de altitud.

            Son las ocho menos cuarto cuando iniciamos la marcha en dirección oeste y en suave ascenso para atravesar los prados escalonados rodeados de setos naturales y salir poco a poco a la pradera alpina salpicada de pinos y enebros que nos conduce a la Majada Sarronal.

Arco Natural de Piedrafita.

            Fotografiamos el Arco Natural de Piedrafita y pasando por el este del mismo nos introducimos en  el amplísimo cono de deyección de un barranco que nace en el collado de separación entre Peña Blanca y la Corona del Mallo y que articula la enorme pared este de estos dos picos dejando al sur del mismo la Conocida Canal del Burro.

Pared Este del Campanal

            Nuestra pared es un murallón de 700 metros de altura. Hace tiempo que creo que podemos pasar por allí y vamos por ella.

            La pared cuenta con cuatro resaltes calizos. Los inferiores que se ven no nos ofrecen dudas pero los otros dos están tapados por las nieblas.
            El barranco se empina pero relleno de materiales bastante estables nos ofrece una buena progresión hasta alcanzar el primer resalte, son unos 35 metros bastante inclinados pero lleno de repisas escalonadas que no nos presentan complicación alguna.

En la Base del Segundo Resalte, Peña Blanca arriba.

En buen momento la flor de nieve.

El Segundo Resalte de la Pared del Campanal.

            La continuación es una faja muy inclinada y mixta de verdura que nos conduce enseguida a la base del segundo resalte también compuesto de una sucesión de lajas de calizas ocres, verticales y escalonadas que se pueden subir por cualquier parte, siempre a la izquierda de un potente torreón que se encumbra directamente en la Corona del Mallo. Son alrededor de 60 metros un tanto atléticos que se suben con relativa facilidad pues se encuentran bien escalonados.
            Superado el resalte la continuación es una pared muy inclinada llena de verdura y de espectaculares flores alpinas y que nos enseña el tercer resalte. Se trata de una barrera vertical de calizas claras que no tiene ni buen ni mal aspecto pero que hay que estudiar.

Aster alpino.

            En la zona sur de la pared hay una brecha que desde abajo ya hemos descartado y un par de corredores estrechos que inspecciono al llegar a la base del resalte y que desechamos porque además de verticales están rellenos de pratenses húmedas y sin escalonar. Nos decidimos por la parte norte de la misma. Se trata de un zócalo de alrededor de 30 metros de los que su tercio inferior es vertical. Juan sube la primera parte pero decidimos asegurar a Rosa con la cuerda puesto que es un IIIº claro y a Rosa después del accidente le da un poco de “cosa”.

            Hay tres o cuatro opciones y mi chica se decide finalmente por subir un poco a la derecha del paso que ha forzado Juan, yo lo haré por libre a la izquierda  y terminaré paseando por medio de la pared con excelente roca, mientras la socia pelea por la parte que tiene peor roca pero que le ofrece un poco de abrigo mental.

            El resto del resalte se escalona un poco, mixto de caliza y pratenses, y lo subimos con mucho cuidado pues la hierba está humedecida por las nieblas. Mi socia se queja pero encontramos preciosas flores de nieve.
            Las nieblas volanderas nos permiten una visibilidad decente pero nos siguen cubriendo unos metros por encima de nuestra situación. A pesar de ello nos dejan ver el cuarto y último resalte que podemos salvar por la parte sur de la pared, lugar por el que se disipa.
A media ladera bajo los Paredones de Peña Blanca.

            Nos dirigimos hacia los Paredones Somitales de Peña Blanca en una ladera bastante inclinada y con hierba peligrosa, y alcanzamos un espolón herboso y medianamente plano bajo los claros Paredones Calizos de Peña Blanca.

Dorónicum grandiflorun en la Este de Peña Blanca.

            Comprobamos la imposibilidad de subir a Peña Blanca directamente por su vertiente este, tomamos la pedrera de calizas claras bajo los paredones y nos vamos en dirección norte flanqueando en suave ascenso hacia el Collado Norte de Peña Blanca, al norte del mismo está nuestro objetivo.

            Es una travesía que no reviste otra dificultan que la ansiedad que nos proporciona la niebla al no dejarnos ver lo que querríamos y mucho menos disfrutar del paisaje.

Vertiente Sur del Casquete Somital de la Corona del Mallo, única zona amable.

            Casi en horizontal alcanzamos el pequeño collado e inmediatamente la cima de la Corona del Mallo a 2392 metros de altitud. Son las once de la mañana.

Inolvidables.

            Se trata de una pequeña cima medianamente inclinada y vestida de verdura limitada por brutales paredones a su alrededor a excepción del collado que la une a Peña Blanca. Encontramos unos Ramilletes de Edelweis inolvidables.

La Norte de Peña Blanca desde la Corona del Mallo.

            Nos sentamos a almorzar contemplando el jugueteo de las nieblas que nos rodean y que ocultan tanto el paisaje lejano como el próximo. Nos interesaría ver la subida a Peña Blanca desde aquí pues es una de nuestras opciones.

Corazón de Piedrafita desde la Corona del Mallo.

Telera desde el Espolón Noroeste de la Corona del Mallo.

            No será posible pues lo que creemos ver en algún instante no es de lo más recomendable en un día de nieblas como este y tres cuartos de hora más tarde decidimos continuar con el proyecto inicial: tengo vista una faja inclinada que une el Collado Norte de Peña Blanca con la parte alta de la Canal de Cachibirizas y por allí queremos continuar.

Casquete Somital Noroeste de la Corona del Mallo.

            Hay un pequeño espolón vertical de cabeza herbosa inmediatamente al noroeste de la Corona del Mallo y hasta allí nos dirigimos. Nos enseña la Canal de Cachibirizas pero no la faja que buscamos. Por ello, tendremos que ascender el primer resalte de la Arista Norte de Peña Blanca, muy descompuesto y cubierto de calizas claras astilladas y echar de nuevo la visual.

Brecha de Cachiribizas desde la Faja Noroeste de Peña Blanca.

            Son 30 metros suaves y fáciles y allí aparece nuestra faja: la Faja Noroeste de Peña Blanca. Es terreno de sarrios, rebecos y no nos gusta gran cosa pero… podemos pasar aunque no vemos la incorporación a la pedrera de la Canal de Cachibirizas.

            Se trata de una faja entre verticales paredones de calizas claras, de una anchura media de alrededor de 30 metros inclinadísima y rellena de calizas claras astilladas, claramente descendentes y con una longitud de alrededor de 600 metros.

            En la base de la pared superior encontramos el tránsito más cómodo pero la pared en la que podemos apoyarnos de cuando en cuando está destrozada. Juan que baja delante, sobre todo en la parte inferior, tirará media pared. A pesar de la limpieza, el tramo inferior y que no veíamos desde arriba resulta altamente delicado y nos obliga a abandonar la base de la misma y descender la faja con exquisito cuidado ya que el material firme está cubierto de una delgada capa de caliza suelta absolutamente inestable. Hay una opción más cómoda y segura que consiste en abandonar la pared a mitad de la faja y bajar directamente por un espolón más estable y medianamente cubierto de verdura pero que conduce bastante más abajo a la canal de Cachibirizas pero si luego hay que remontar…

Faja Noroeste de Peña Blanca desde la Brecha de Cachiribizas.

            El tema se nos lleva un rato pero finalmente alcanzamos la Canal de Cachibirizas y en ella el camino a la Brecha de Cachibirizas. La Corona del Mallo debe ser un pico muy poco visitado por los montañeros, quizá algún escalador en tránsito y poco más. Yo le tenía ganas y nos servirá para no olvidar que existen vías exclusivamente para “montañeros experimentados”.

La Oeste de Peña Blanca.

            En diez minutos nos subimos los últimos metros de canal y alcanzamos la Brecha de Cachibirizas a 2361 metros de altitud cuando son las doce y media. Y, puestos aquí, ¿por qué no nos vamos a Telera? ¡Quién nos va a quitar el gusto! a pesar de que las nieblas no se van pero suben con nosotros.
            Hacemos la travesía en horizontal por la nordeste de Peña Parda contemplando diversas perspectivas de la faja que acabamos de bajar y llegado al corredor ascendemos al noroeste el conocido y fácil corredor de gratos recuerdos que nos deposita en la cubeta existente entre Parda y Telera.

Peña Blanca y Corona del Mallo desde la Sur de Telera.

            Sin tocar fondo ni ascender hasta el Collado de Telera nos vamos en ascenso por la arista sudeste siguiendo transitado camino hasta alcanzar la Salida de la Gran Diagonal que conserva todavía algo de nieve. Poco después alcanzamos la Cima de Peña Telera a 2762 metros de altitud cuando es la una y media de un día en el que las nieblas no nos van a abandonar del todo.

Diversidad cromática de la genciana verna.

            Echamos un trago al abrigo del viento entre comentarios de las diferentes vías de acceso a este pico: la normal desde el Ibón de Piedrafita con sus dos variantes, la norte o la sur de Peña Parda, la original subida desde el refugio Furcunfiecho a la Brecha, la de la Arista Oeste por la Canal Ancha, la subida desde el Refugio de Usabas al Collado de Telera, la subida por la Gran Diagonal en la cara norte y la de hoy por la Corona del Mallo. Quince minutos después de unas cuantas malas fotografías nos vamos para abajo para rodear Peña Parda por el sur.

Volviendo a la Brecha de Cachibirizas.

             A las dos y cuarto nos detenemos a comer en la Brecha de Cachibirizas, hay sitio.

            Hasta una marmota de altura nos viene, despistada ella, a visitar. Comemos con sed aunque no nos faltará agua.

            A las tres menos cuarto nos vamos por el sur de Peña Blanca para alcanzar Punta Queba y bajar la Canal del Burro que Juan no conoce.

            Hacemos la travesía perdiendo alrededor de 100 metros del nivel de la brecha, bastante más abajo del lugar por el que lo hicimos en su día aunque en dirección contraria. El repecho desde el fondo, por fin al sol de la tarde se hará largo pero tras el mismo pasaremos las campas al sur de las Puntas Blanca y Queba y nos asomaremos ya a la vertiente norte.

            El descenso desde el Collado Este de Punta Queba consiste en faldear ya en descenso la cara norte del pico y tomar la Canal del Burro por el terreno más cómodo fuera de los verticales corredores que bajan directos e intransitables hasta el praderío inferior. El sol nos calienta la “chepa” de lo lindo.

Nuestra subida a la Corona del Mallo desde la Canal del Burro.

            Ya casi abajo paramos a coger té de roca: está en su punto. Se nos va casi una hora en la faena para luego alcanzar los prados de la Majada Sarronal y despedirnos de nuestra pared de ascenso que en algún mapa la llaman la Faja del Campanal posiblemente porque a la Corona del Mallo la llaman también el Campanal.

            Luego tratamos de llegar al coche de la manera más directa y cómoda posible pues estamos algo traqueteados, no en vano han sido 1500 metros de desnivel lo que hemos movido y fuera de camino. A las cinco y media nos metemos en el coche y, poco después estamos echando un cumplido trago de agua en la Fuente de Piedrafita. 

2 jul 2007

10-07. VIVAC EN LOS INFIERNOS. 2-7-2007.

Vivac en la Cresta de los Infiernos.

Balneario de Panticosa, Barranco de las Argualas, Majadas Baja y Alta, Collado de Pondiellos y Cara Sur. Descenso por el Collao de los Infiernos e Ibones de Bachimaña.
02-07-2007.
Salida 15 h. Llegada 15 h
Mixto.
Bastante fácil.
2 d.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de los Infiernos procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Nuestra vida montañera se inició un tanto tardíamente y, más bien, despacio. Aprendíamos un poco de aquí, otro poco de allá e íbamos progresando fundamentalmente de manera autodidacta. Resolvíamos nuestros retos conforme nos surgían según nuestros propios propósitos. Hicimos una montaña más bien cómoda y contando siempre con buen tiempo, primero en verano y luego alargando la estación por ambos extremos. Nos convertimos en unos machacas y unos trepadores que es lo que somos.

            Para el hielo recibiríamos la inestimable ayuda de Juan en los Alpes pero eso sería a posteriori y nuestra actividad en invierno tardaría en llegar. Nosotros no pasamos ninguna Noche Vieja en alguna cabaña o refugio para hacer actividad al día siguiente. Eramos más urbanitas que todo eso y quizás por ello todavía nos seducen algunas cosas como vivaquear en altura.

            Estrenamos nuestros sacos de dormir en el Balaitus y este 2007 podríamos ir a vivaquear a los Infiernos. No hay mucho sitio en esa arista pero he visto una foto que muestra un par de sitios en el Infierno Central.

            Rosa no ha hecho nada serio después de su accidente y si hemos de marchar a los Alpes bien tendrá que probarse haciendo trabajar a los brazos. Podríamos subir por el Corredor Sur y bajar por Tebarray.

            Acordamos con Juan la marcha y con el contento y la fiesta de Rosa el 2 de Julio a las dos menos cuarto nos metemos en el coche. A las dos y media estamos en el Balneario de Panticosa, aparcamos en la quinta puñeta, cada vez más abajo, y nos metemos en marcha a 1640 metros de altitud.

            El tiempo previsto es mediano, no será malo para caminar pero ya veremos cómo sale para el resto.

            Contorneamos el Ibón de Baños por su orilla derecha y nos metemos cuesta arriba por la orilla izquierda del barranco de Argualas. El camino es conocido y todo el mismo transita en dirección nor-noroeste.

            Nos espera una subida de 1400 metros y habrá que negociarla con paciencia.

Garmo Negro y Aguja de Pondiellos.

            Alcanzamos tranquilamente la Majada Baja de las Argualas y camino arriba nos vamos hacia la Alta a ritmo aceptable a la vez que busco un bastón para que Rosa pueda utilizarlo en algún nevero que esperamos este muy blando a estas horas del día y en esta temporada, ya que no llevamos ningún material al efecto.

Argualas desde la Majada Alta de Pondiellos.

            Ya en la Majada Alta pasamos un poco por encima del emplazamiento de nuestro campamento con Biola y nos orientamos hacia el Collado de Pondiellos, atravesamos algún nevero residual bastante blando y progresamos por debajo de las paredes del Pico de Pondiellos buscando terreno que va alternando ya los materiales metamórficos con el granito de base, pero siempre por el terreno más estable.
Bajo el Collado de Pondiellos.

            La verdad es que se nos alarga un poco la llegada al Collado de Pondiellos  sobre los 2800 metros de altitud pero claro, van ya casi 1200 metros de cuesta y no estamos en nuestros mejores momentos, pues a pesar de que la experiencia siempre es un dato a favor, los años no nos pasan sin más. Son las cinco de la tarde.

La Sur de los Infiernos desde el Collado de Pondiellos.

            Entre perder 50 metros de desnivel para coger agua en los Ibones de Pondiellos o jugárnosla a cogerla de los neveros de la cara sur de los Infiernos preferimos faldear incómodamente sin perder altura y comprobar así de paso lo dilatada y descompuesta que está la Cara Oeste del Pico de Pondiellos, de gratos recuerdos.

Arnales.

            Pasamos a la altura del Collado de Saretas  y nos vamos hacia el Corredor Sur de los Infiernos pero no para subirlo porque está lleno de nieve y no llevamos material sino para subir por la Cara Sur del Infierno Central. Sabemos que se sube por allí aunque no lo hemos hecho nunca. La verdad es que este año hay más nieve de la que esperábamos y eso es un problemilla más para resolver.

            El corredor está defendido por un pendiente nevero que se prolonga bastante vertical y a ambos lados del mismo con lo que hay que subirlo ineludiblemente.

            Debajo del nevero encontramos la abundante escorrentía del mismo antes de que se filtre en la pedrera y resolvemos nuestro primer problema. Cargamos con cuatro litros y medio de agua y echamos un buen trago además de un descansillo.

            Entre tanto, un montañero baja, con ello comprobamos que la pared es perfectamente transitable y además nos hace huella en el nevero: ¿se puede pedir más?

            Es un extranjero que no dice ni Pamplona pues va sin material y las ha pasado regulín.

            Tomo sus huellas con una piedra en cada mano para que no se me enfríen al contacto con la nieve y para frenar por si patino, y me voy tranquilamente para arriba reafirmando las huellas que han quedado regulares pues hay alguna sobre hielo duro. Serán sobre 40 metros bastante erguidos pero que no ofrecen dificultad. Mi seño detrás, dirá que sin mirarse, es la primera nieve que toca desde su accidente y Juan dándole  confianza detrás.
Remontando la Sur de los Infiernos siempre al oeste del corredor.

            La incorporación desde el nevero a la pared es un poco chunga por no confiarla a un paso fuerte de brazos y piernas, pero por la incipiente rimalla hago una pequeña travesía que facilita el tránsito y nos deposita en la pared.

Parte Superior del Corredor Sur de los Infiernos.

            Es una pared de IIº grado que se puede subir por muchos lugares de similar dificultad. Se trata de una pared metamórfica llena de repisas, viras y escalones por las que se progresa con continuos apoyos de manos en el caso de que no se busque demasiado el mejor camino. Está bastante limpia debido a la verticalidad de la misma y nosotros tratamos de seguir la vía en las proximidades del corredor.

Azul Superior desde la Cresta de los Infiernos.

            La pared tendrá una altura un poco por debajo de los 200 metros y se sube bien. El último tramo se acuesta un poco y se llena de basura pero nos deposita en el collado de separación entre el Infierno Oriental y el Central. Son las siete menos cuarto.

Aguja de Pondiellos, Garmo Negro y Algas desde la Cresta de los Infiernos.

            Tras echar las vistas de rigor a la vertiente norte de los picos ascendemos a la cima del Infierno Central, el más alto de los tres y situado a 3082 metros de altitud en busca del vivac de la fotografía.

Infierno Este desde el Central.

            Dejamos las mochilas en la cima y mientras Rosa trata de hablar con nuestra hija Biola, Juan y Yo nos vamos cresta adelante en busca de lugares de vivac. Lo que hay aquí en el Central es regularcillo.

Desde el Infierno Este el Central y el Occidental.

            Bajamos desde la cima hasta alcanzar la arista de las marmoleras que horizontal y estrecha no nos ofrece nada apetecible, menos para tres y ascendemos para ver hasta el Infierno Occidental de 3073 metros de altitud. Hay un vivac en la misma cima y otro un poco al este de la misma y con ellos será suficiente.

            Damos la vuelta sobre nuestros pasos y reunidos con Rosa dejamos allí las mochilas, bajamos hasta el collado al que hemos llegado y nos subimos hasta la cima del Infierno Oriental situada a 3076 metros de altitud.

            Hacemos algunas fotos, charlamos al sol y a la ligera brisa que nos seca el sudor de las ropas, contemplamos dilatadamente un paisaje que no por conocido deja de resultar agradable y espectacular y nos volvemos en busca de las mochilas. La experiencia nos dice que a pesar de que quedan muchos ratos de luz, la tarde va de camino y enseguida se hará fresco a esta altitud.

            Recorremos la arista de este a oeste y alcanzamos los emplazamientos de vivac en
la Cima Oeste.


Cenando en el Infierno Occidental.

 
            Hay un lugar para dos que hay que trabajar un poco y un trozo de camino con pedreguilla fina que puede servir para otro aunque está un poco desamparado.

Sudoeste de Marmoleras, Piedrafita y Cambales.

            Puesto ya en trabajar el sitio para dos arancaré algunas piedras de un lado rellenando los huecos con pedreguilla y quedará el vivac útil para los tres juntos. Luego con Juan defendemos el viento por tres lados del vivac y a la cena.

Vignemale desde los Infiernos.

            El sol muy horizontal calienta poco, una brisa fresca ventila la cresta y enseguida nos tenemos que abrigar de buena manera. Podríamos haber cenado de manera más agradable pero al final la leche que calientan Rosa y Juan mientras yo tiendo los sacos y las esterillas nos sienta muy bien. La continuación es evidente: a los sacos. Son las nueve pasadas.


Tendeñera.

            Dentro de los sacos se está bien. Es de día, queda luz todavía para rato y charlamos cómodamente pues parece que habilitar el lugar ha sido una suerte. Dejamos un vivac chalanero, de los que solemos dejar cuando los hacemos

            Son las diez pasadas y el ocaso no se va a producir sobre el horizonte sino que se realizará sobre una espesa capa de nubes muy profunda, aunque tenemos la cabeza hacia el oeste y para verlo hay que incorporarse sobre las esterillas.

Estamos cómodos pero la noche será larga y llena de vueltas. Tendremos tiempo de dormir, notar el soplo intermitente de la brisa, contemplar la presencia de un océano de estrellas con el Triángulo de verano sobre nuestras cabezas y la tardía aparición de la Luna Llena entre las dos cimas que están hacia nuestros pies. El brillo de la luna es esplendoroso y nos acompañará durante toda la noche.

            Casi se hace fresco, a mi esposa se le hará frío como siempre, y a la mañana llegará la hora de las nieblas que nos cubrirán concienzudamente y que llenarán de rocío nuestros sacos.

            Las nieblas retrasan la llegada del sol que será alrededor de las nueve de la mañana y será entonces cuando nos incorporemos al nuevo día sin prisas.

            Desayunamos, recogemos tranquilamente y sobre las diez iniciamos el descenso tomando la arista oeste inmediatamente en descenso.

            Enseguida nace un espolón potente orientado hacia el nordeste pero nosotros proseguimos por nuestra arista o en sus proximidades siguiendo transitados caminos en una zona metamórfica muy descompuesta. Es una pena que las nieblas nos oculten o estropeen los paisajes pero al menos no hemos tenido tormenta y con eso ya estamos contentos.

            Seguimos bajando en diagonal la pared para pasar muy cerca de la arista por encima de otra marmolera orientada al oeste, recorrer unos tramos de arista y cambiar a la vertiente norte tan pronto como los neveros que se encaraman hasta la misma nos lo permiten.
Ibón y Pico Tebarray. 3-7-07.

            Una enorme pedrera metamórfica que conforma el lado sur de la Cubeta del Ibón de Tebarray, nos permite en dirección norte alcanzar el Collado de los Infiernos situado a 2721 metros de altitud.

            Recuperamos un pendiente de Rosa que se le ha soltado y caído, por suerte sobre la nieve y tomamos sin prisa los blandos neveros que en dirección este nos han de bajar hasta los Ibones Azules.

Paso entre Bachimaña y Arnales desde el Azul Superior. 3-7-07.

Pico Piedrafita. 3-7-07.

            A la orilla del Azul Inferior, junto al emplazamiento del refugio metálico que ya se han llevado puesto que estaba completamente inservible, nos paramos a almorzar tranquila y dilatadamente a base de los restos de la noche anterior y otras lindezas traídas al efecto.

            Luego, cansinamente, nos llegamos a la Cola del Embalse de Bachimaña, cruzamos cada cual a su manera el barranco de los Azules y nos vamos contorneando el embalse por su orilla derecha.

Detalle del rododendro florido en Bachimaña. 3-7-07.

            Comentamos las faenas de adecentamiento de los alrededores del Ibón de  Bachimaña Inferior con especial dedicación a un tramo de pista que han construido y que no nos da muy buena espina y seguidamente nos echamos para abajo por la Cuesta del Fraile con ganas de terminar la jornada pero con mal ritmo. Bueno, no cuesta en total cinco horas la vuelta. Es más larga que la subida pero creo que nos hemos pasado un poco.

            El resumen es que hemos hecho una travesía circular sobre los Picos del Infierno recorriendo un camino que parcialmente desconocíamos y hemos movido alrededor de 1500 metros de desnivel, lo que no está ni bien ni mal pero ya empiezan a ser metros para nosotros.

27 jun 2007

9-07. A BUCUESA DESDE TRAMACASTILLA. 27-6-2007.



Ibón de Bucuesa.
 
Ibón de las Saleras, Pista a Lana Mayor, Puerto de Lana Mayor y Canal del Pan.
27-06-2007.
Desnivel acumulado 600 m.
Distancia recorrida 14000 m.
Tiempo efectivo 04:00 h.
Mixto.
Bastante fácil.
La subida normal de la Canal del Pan utiliza el corredor más amplio y situado al oeste de la canal. Los otros dos no suelen ser transitados.
Agua en los Manantiales de Goluso y en la Fuente e Ibón de Bucuesa o en el ibón.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Bucuesa procedente de Prames. Vía en amarillo.

            La Pista del Puerto de Acumuer llevaba ya un montón de años cerrada y disponer de llave no resultaba muy fácil. Así que hubo que cambiar de ruta y acceder a Bucuesa a través de la Pista de Piedrafita. Habíamos descubierto una vía corta para acceder al Ibón de Bucuesa y ciertamente la aprovechamos. Subimos a Bucuesa en cualquier momento entre Noviembre y Mayo ya que durante el invierno la cerraban.

            En Piedrafita se inventan Lacuniacha y debido a ello a por cualquier otra razón, que no se sabe, se cierra la pista y no se facilita la llave a nadie sin “pedigree”.

            No por ello dejamos de ir a Bucuesa o de pasar por allí pero ya no lo hacemos como una escapada  de cualquier momento.

            La pista de Tramacastilla se había cerrado también pero nosotros contábamos con la posibilidad de nuestro amigo y compañero Jorge Pardo que nos la facilita la llave de la misma cuando no la posibilidad de que nos la presten en el pueblo. Unos años antes las tormentas rompen la comunicación entre Tramacastilla y Piedrafita pero, tras ser reparada, se cierra al tránsito de vehículos con valla de alambre.

            A finales de Abril del 2007, en uno de nuestros paseos encaminados a la recuperación de Rosa, localizamos a un coche que transita la pista y se va hacia Tramacastilla. La portera de alambre está abierta pero si te pillan dentro del Puerto de Piedrafita te empapelan.

Ibón de Tramacastilla o de las Saleras.
 
            El 27 de Junio a la salida del colegio nos subimos hasta Tramacastilla, le pedimos la llave a Toño el Hermano de José Ramón de Mariana y nos llegamos hasta el Ibón de Tramacastilla. Justo a la entrada del Puerto de Piedrafita, aparcamos el coche junto a la pista, nos cambiamos de ropa y nos ponemos en marcha.

            Son las dos menos cinco, estamos a 1670 metros de altitud y nos vamos pista adelante en dirección sudeste para  avanzar  por la misma poco más de un kilómetro y alcanzar la valla de alambre que está abierta y cuenta con una rudimentaria reja canadiense para disuadir del paso al ganado vacuno.

La Norte de la Partacua.
 
            En la siguiente vuelta de la pista atravesamos el barranco y la abandonamos ya en dirección este para avanzar por la Rinconada de Lana Mayor, siempre en suave ascenso teniendo como objetivo la parte sur de la Rinconada de Armenuso donde se encuentra la Canal del Pan.

Circo de Bucuesa desde Lana Mayor.
 
            Calculamos una media hora de camino la que hemos hecho para ponernos a la altura del lugar en el que comenzábamos a caminar cuando subíamos por la Pista de Piedrafita, pero el puerto no se nos hace largo y enseguida alcanzamos las Fuentes de Goluso y desde allí seguimos ya camino muchas veces transitado.
 
Escarra.

            Pasamos frente a la Canal Ancha con muy poca nieve y enseguida nos enfrentamos a la Canal del Ganado ya próximos a las calizas de la base de la misma para abordar la pedrera inferior del circo, en una diagonal conocida pero sin huellas de tránsito reciente, que nos ha de llevar, ahora en fuerte ascenso a la entrada de la Canal del Pan.

Margaritas.

Canal y Punta Armenuso.
 

Llegando a la Canal del Pan.

Entrando a la Canal del Pan.

En mitad de la Canal del Pan.
 
            La Canal del Pan es un estrecho corredor  que tras la laja de entrada se ensancha inmediatamente convirtiéndose en una amplia pared de 2º, que se puede pasar un poco por cualquier parte. Son 50 metros que Rosa sube sin ningún problema como ya esperaba.

Ibón y Pico Bucuesa.

            Salidos de la canal, un suave paseo en dirección sur nos lleva a la orilla del Ibón de Bucuesa a 2120 metros de altitud.

Nevera y Cuchillares desde Bucuesa.
 
Detalle de Peña Nevera.

            Son las cuatro menos cuarto y junto a la fuente, que limpio después de coger agua y que cubriré después, nos ponemos a comer.

La Oeste de la Pala de los Rayos.
 
            Comemos al fresco del cielo ligeramente cubierto y contemplamos un conocido paisaje aderezado con la Pala de los Rayos, Samola Alta, Nevera, Cuchillares, Bucuesa, el Aguila y Armenuso.

Ibón de Aurín.
 
En Bucuesa.
 
            Media hora larga después nos asomamos un poco hacia el Ibón de Aurín y Peña Retona y nos volvemos a la Canal del Pan iniciando el descenso.

En el Corredor Central.

En la Parte Superior del Corredor Central.
 
            A media canal hago una travesía hacia el sudeste y me introduzco con cuidado en el Corredor Central. Lo conozco, está muy descompuesto y lleno de basura pues no se transita y con cuidado lo escalo. Tiene algún paso de 3º y no más allá de 25 metros de altura. El objetivo es picar un poco a mi “seño”, tiene que trabajar los brazos.

            Salgo por arriba y seguidamente vuelvo a bajar la pared de la Canal del Pan hasta casi alcanzarla ya que ahora continúa para abajo.

El Corredor Este.
 
            Cuando casi estoy a su altura me acerco a la entrada del Corredor Sur que nace justo en la base de la canal.

            -¿A dónde vas por allí?

            -Voy a acercarme a la entrada de este otro corredor, a ver cómo está.

              ¡No está mal!

            -¡Espera, que subo!   

            - Je, je…¡Conseguido!

            El Corredor Sur nace en la brecha de entrada de la Canal del Pan, tiene un acceso muy complicado pero nosotros lo abordamos un pelín más arriba. Rosa sube unos metros y luego en travesía horizontal me alcanza.

En el Corredor Este de la Canal del Pan.
 
            La entrada es el único paso con buen material de todo el corredor. Es un bloque calizo redondeado con una buena presa para el pie izquierdo y un firme agarre para las dos manos. Nos deposita en un estrecho, descompuesto y vertical corredor con más material suelto que firme, de alrededor de 40 metros de altura que subimos con algún que otro intercambio de opiniones en la parte intermedia.

            Es un corredor no transitado que será de 2º superior pero de esos que a la gente no le gusta por estar lleno de basura. A mí me gusta. Es de esas partes “pestosas”, por otra parte muy corrientes en la montaña, por las que la gente prefiere no pasar puesto que exigen un cuidado especial que te hace sentir un poco más vivo y que te llena de satisfacción por el simple hecho de tener que encontrar esos apoyos firmes y suficientes para progresar con seguridad.  

            La salida discurre  por el lado opuesto a una vistosa y vertical placa, alcanzando al ensancharse un poco los asentamientos de la pradera en la parte soleada del corredor.

            De nuevo arriba, tomamos la Canal del Pan para abajo definitivamente, y de tacada, nos bajamos la pedrera en busca de una “amarrosa” en la que hay champiñón.

Preciosa genciana en Lana Mayor.
 
            Luego recogemos unas flores de nieve y nos vamos puerto abajo ligeramente al norte del camino que hemos traído en ascenso.

            Alcanzamos la pista en el lugar que la hemos abandonado y enseguida, un pelín cansados de momento, nos llegamos al coche cuando son las siete y cuarto de una tarde estupenda para el monte y para fotografiar el Ibón de Tramacastilla con el Arriel, el Pallás y Foratata que están invitados a la misma.

            Devolvemos la llave en Tramacastilla y a las ocho y media en casa. Hoy ha sido un paseo especial en el que solamente hemos movido 600 metros de desnivel pero ha resultado interesante. Ir a Bucuesa siempre lo es para nosotros.