16 jun 1989

4-89. IBONES DE PANTICOSA, XUANS, BATANES OCCIDENTAL Y SERRATO. 18-6-1989.


Arista Sur del Serrato. 5-9-11.

Balneario de Panticosa, Ibones de Bachimaña, Brazato y Lumiacha, Collado del Serrato, Xuans, Batanes Occidental, Serrato, Ibones de la Basa y Labaza y Balneario de Panticosa.
18-06-1989.
Salida 07:30 h. Llegada 18:15.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de los Ibones de Panticosa procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Tenemos que andar a cualquier precio y si es posible en altura, lo que no es excesivamente difícil dentro de la relatividad del concepto de altura.
            La Travesía de los Ibones de Panticosa descrita en el Mapa de la Alpina nos había llamado la atención desde hacía tiempo, pero por una razón u otra la habíamos soslayado; quizás porque parte del recorrido era archiconocido y también porque en la Travesía 85 había sido escenario de un interesante “embarque.”
            Sea como fuere y como una actividad cuyo objetivo fundamental era machacarse cara a los Alpes, decidimos hacerla. Comenzaríamos por el lado suave, haríamos alguna cima en medio y así la convertiríamos en la soba apetecida.


El Caserío de Panticosa. 24-10-17.

            Los preparativos a mediados de Junio no requieren demasiados bártulos y dejaríamos a nuestra hija en su lugar de costumbre pues íbamos a madrugar un poco.
            El domingo 18 de Junio del 89 nos levantamos a las seis y cuarto. Por la ventana habíamos visto que sobre Partacua y Tendeñera hay alguna nubosidad que esperábamos levantara y en media hora estamos en carretera.
            Pronto estamos en Panticosa y encontramos obras en el Escalar que buena falta le hace. No creemos que sea la solución pero menos es nada.


Una de las preciosas Cascadas del Caldarés. 7-8-11.

            En el Balneario de Panticosa hay un follón de coches aparcados. Debe haber “movida” por arriba. Nos llegamos hasta la Casa de Piedra y a las siete y media comenzamos el conocido Camino de Bachimaña.
            Subimos a buen ritmo, adelantamos a un trío en el primer rellano y atajando en la Cuesta del Fraile dejamos atrás a varias parejas, lo que de paso consigue que saque la lengua Rosa.


La Cuesta del Fraile. 7-8-11.

            Sobre las ocho y media estamos en Bachimaña Inferior. Allí encontramos y adelantamos a un grupo de alrededor de 40 chavales acompañados por sus profesores. Quieren ir a los Azules pues por ellos nos preguntan y compadecemos a los acompañantes.
            La mañana es buena y hace sol en medio de un cielo algo arañado.
       Siguiendo el camino de la Orilla Oeste de Bachimaña Superior rodeamos el ibón mientras comentamos el corredor del día del “embarque.” En la cola del ibón atravesamos el barranco algo arriba y dejando a nuestra izquierda las estribaciones más orientales de Punta Zarre nos vamos ascendiendo en dirección este.


Una buena parte del recorrido. 6-9-11.

            Subimos un poco más de lo necesario y tenemos que bajar otro poco para atravesar el Barranco de la Canal y el Desagüe de Bramatuero y colocarnos en la Presa de Bramatuero Inferior. Son las diez menos cuarto, estamos a 2300 metros de altitud y hasta ahora solamente ha sido un paseo a buen paso.
            Echamos un trago de agua pues se hace calorcillo y continuamos por la orilla izquierda del ibón entre toboganes glaciares graníticos y neveros blandos. Seguimos las huellas de una pareja que va delante y que no logramos ver.


Ibón de Bramatuero Inferior desde el Barranco de Xuans.

            El ibón es grande, no lo habíamos visto entero y de cerca nunca y rodearlo se nos hace largo. Al final ganamos la cola, con el camino cruzamos el barranco y subimos por las Laderas de Paterneille. Ascenderemos los 200 metros de desnivel que separan al Ibón Inferior del Superior de Bramatuero. Son las once cuando llegamos a la presa del Superior.
            El ibón se encuentra medio helado pues no es verano y estamos a 2500 metros de altitud. El refugio está en muy malas condiciones. ¿Qué mal habrá hecho para que lo destrocen? No ofrece mucho más abrigo que la intemperie.


Peña Xuans desde el ibonciecho de siempre. 5-9-11.

            Cogemos agua y continuamos elevándonos en dirección sur hacia el Pico Serrato pasando la indecisa zona de las más orientales de las Charcas de Lumiacha. Ascendemos luego un corto pedregal que nos depositará después en el amplio collado entre Serrato y Xuans y  a 2725 metros de altitud. Son las doce y media.
            Reconocemos nuestra embarcada aunque ya no concuerda demasiado con la idea que guardábamos de ella y prácticamente en horizontal nos acercamos a la parte de collado que une Xuans con Batanes. Allí almorzamos próximos a los dos que nos precedían.


En Peña Xuans, detrás los Dientes de Batanes.

            Dejamos las mochilas y nos vamos al Pico Xuans. Está completamente descompuesto pero su arista este es fácil tras un flaqueo al sur. Alcanzamos la Cima de Xuans a 2857 metros de altitud. Contemplamos los alrededores, hacemos una fotografía con los Dientes de Batanes y seguidamente volvemos sobre nuestros pasos sin más preámbulos pues el cielo se va uniformando poco a poco de gris.
            Empleamos en todo ello poco más de media hora y tal y como hemos decidido nos vamos hacia los Dientes de los Batanes, ascendiendo hacia el sudeste unos cortos neveros que tienen esa nieve que se hunde  cinco maravillosos centímetros. Las nubes siguen jugando con el paisaje pero de momento nos respetan.


En el Pico Serrato.

            Alcanzado el Diente Occidental de Batanes, una brecha nos cierra el paso y a eso no hemos venido. Nos volvemos sin alcanzar las otras cimas puesto que para ello habría que descender un nevero en la pared norte para atacar la cima por el este que parece más accesible.
            Son las dos de la tarde cuando decidimos, para compensar, ascender al Pico Serrato aunque parezcamos a unos canarios en la jaula. Lo vamos a hacer flanqueando un poco por la cara este del pico pues aunque está muy descompuesta es accesible. Hacemos dos bonitos pasos en la cresta y alcanzamos la cima ocupada por dos montañeros que también han subido desde el Balneario pero por el lado corto.
            Estamos a 2888 metros de altitud. Charlamos un rato, nos hacen una fotografía con el Vignemale de fondo y sobre las dos y media iniciamos el descenso  en vistas de que el tiempo empieza a amenazar con más insistencia.


Peña Xuans faldeando el Ibón de la Basa. 7-8-11.

            Recogemos en el collado las mochilas y nos vamos para abajo a partir del collado de Xuans con Batanes en dirección al Ibón de la Basa.
            Comienza a gotear indecisamente. La bajada es abrupta y discurre por un terreno completamente descompuesto en el que las rodillas lo acusarán inmediatamente.
            Pasamos el ibón por el nordeste sobre un enorme pedregal granítico para dirigirnos hacia los Ibones de Labaza. El goteo se hace más consistente y nos ponemos las capas.


Pico Serrato desde el Ibón de Labasa. 22-4-03.

            Pasamos el canchal situado al este del ibón y la hasta entonces ligera llovizna se convierte en granizada que, menos mal, no va a durar demasiado, poco más de cinco minutos.
            A la altura de los Ibones Inferiores de Labaza. Serrato,  encontramos algunos hitos y las seguimos pues nos dirigen hacia el Balneario tras la segunda granizada ya que la tarde puede perseverar en lo suyo.
            Rosa lleva los pies fastidiados y pensábamos parar en ibón a remojarlos y comer un poco pero pararse con lluvia no es un asunto agradable, por lo que continuamos, poco a poco, para abajo; luego remite algo la lluvia y nos paramos en un torrente ocasional para que se remoje los pies y comemos unos frutos secos.


Dientes de Batanes desde el Ibón de Labaza. 6-7-09.

          Reanudado el descenso enseguida alcanzamos los primeros retazos de pradera alpina, rododendros enebros rastreros, gravas graníticas escalonadas y agua, la lluvia se resiste a abandonarnos. Alcanzamos un casetón de obras sobre los 2200 metros en el camino a los Ibones de Brazato y decidimos pararnos. Son las cuatro de la tarde.
            El refugio es de hormigón armado en una buena parte, le falta la puerta y las ventanas pero al menos no llueve bajo su techo. Colgamos las capas en unos hierros y sobre unas piedras nos sentamos a comer.


Ibón de Labaza. 7-8-11.

            Llevamos mojado el tren inferior y parados se nota la frialdad en pies y piernas. De todas formas no vamos a estar demasiado pues remite la lluvia.
            Veinte minutos después continuamos para abajo con las capas en la mano. El camino es amplio y bien marcado pues se trata de un viejo camino de servicio de obras en los ibones que facilita el tránsito sobre la brutal pared a base de vueltas y más vueltas.


Tremenda jornada de pedregales graníticos. 7-8-11.

            Vuelve a llover cuando alcanzamos el camino que sube a Brazato: ya sabemos por dónde hemos de continuar.
            Al camino le salen caminos, estamos en un laberinto orientado por el Balneario al fondo. Vuelta a vuelta terminamos el camino en el Balneario. Son las seis y veinte. Nos ponemos las zapatillas y nos vamos para abajo comprobando que han marchado ya casi todos los del mogollón de la mañana y encendemos la calefacción para secarnos un poco. La tarde está cerrada.


De camino al Balneario dejamos atrás la Pared de Labaza. 20-11-15.

            Nos hemos dado una considerable soba, nos hemos mojado y nos hemos secado cuando llegamos a Sabiñánigo que se encuentra sumido en una fuerte tormenta. Otra vez nos hemos vuelto a perder en la misma zona pues no hemos hecho todo el camino tal y como pretendíamos. Nos embarcamos en el 85 y lo hemos vuelto a hacer en el 89. ¿Será nuestro destino en esta parte del Balneario?
            Creemos que eso debe acabar y para ello hay una fórmula magistral consistente en patear la zona a conciencia y terminar así con el problema.

3 jun 1989

3-89. IBON DE BERNATUARA Y PUNTA SANDARUELO O GABIET. 3-6-1989.

      
La Oeste de Sandaruelo o Gabiet. 21-6-09.

San Nicolás de Bujaruelo, Cabaña Sandaruelo. Ibón de Bernatuara, Cara Noroeste y Arista Oeste. Descenso por la Cara Sur.
03-06-1989.
Salida 11 h. Llegada 17:30 h.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Sandaruelo procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La última semana de Mayo del 89 había tenido un tiempo bastante inestable sobre todo por las alturas y los partes meteorológicos anunciaban continuidad pero queríamos ir a monte para andar a cualquier precio y para ello dejamos el sábado a nuestra hija Biola en casa de mi abuela y si la mañana del domingo salía aceptable…
            La mañana del 3 de Junio  sale bastante mal y nubes de desarrollo cubren el horizonte con la excepción de algunos claros al sur. Se suceden las idas y vueltas de la cama a la ventana y dentro de seis semanas estaremos en Alpes.
            A las ocho y media nos levantamos. Nos está pasando con los claros del cielo  lo que al ojo del amo con el caballo: que se van engordando. Vamos a lo que salga, menudo es Bujaruelo para el tiempo.

Puente de San Nicolás de Bujaruelo. 21-6-09.

            A las nueve y media salimos a todo trapo. Pasado Cotefablo y Linás la cosa se pone fea. Tomada la pista en el Puente de los Navarros y llegados al Puente de Santa Ana comienza a llover fina y pertinazmente: una maravilla de mañana.
            Suben vacas a Puerto, un pastor al que invitamos a subir al coche nos confirma el mal tiempo. Enseguida se desmonta y nos desea suerte un tanto incrédulo. Nosotros para arriba.
            En San Nicolás llueve y el horizonte está cerrado. En el coche tenemos poco que hablar. Nos situamos bajo un cubierto, nos ponemos los pantalones y la capa de agua y a las once cruzamos el puente.
            No llueve demasiado pero el camino es un auténtico barranco. Poco después remite la lluvia y el horizonte parece aclararse para dejar de llover enseguida cuando nos cruzamos con una pareja que baja, serán los únicos del día.

Llegando al Puente sobre el Barranco Lapazosa. 21-6-09.

            Hasta quiere filtrarse el sol entre las nubes pero será el único memento del día. Nos quitamos las ropas de agua y continuamos.
            En la pilona del tendido eléctrico que “decora” el valle y llena los bolsillos de la compañía eléctrica sale un camino a nuestra izquierda que se acerca al Barranco de Sandaruelo. Lo cruzamos y salvamos el desnivel vegetal de hayas, bojes, pinos y tejos alcanzando el Praderío de la Plana de Sandaruelo.
            La hierba está harta de agua y algo crecida e inmediatamente tomamos la loma que surge de la pradera dejando a nuestra derecha el barranco y proseguimos por el camino que marcha valle arriba.

Cabaña Lapazosa. 11-8-12.

            En el barro encontramos alguna huella reciente pero no vemos a nadie. Hacemos camino hasta encontrarnos con el barranco que baja de Crapera donde encontramos a un rebeco solitario que pasta a su libre albedrío y que marcha hacia Bernatuara poniendo tierra de por medio.
            Viramos hacia el noroeste y proseguimos por fuerte pendiente sobre pradera en busca del zócalo metamórfico que asoma 300 metros más arriba: subimos próximos al desagüe del ibón.
            Una marmota a la caza de ese calorcillo del sol que se adivina  y que se cuela por entre las masas nubosas no advierte nuestra presencia hasta que no estamos casi encima de ella. La raptamos de su voluntario encantamiento obligándola a refugiarse en alguna madriguera de la Este de Crapera.
            Alcanzado el zócalo rocoso hacemos una travesía horizontal hacia el este que nos encamina a los Portillones  de la Orilla Sur del ibón de Bernatuara. Entramos por el central y contemplamos el recoleto y ahora helado ibón en el fondo de una cubeta perfecta a 2320 metros de altitud.

La Sur de Gabiet o Sandaruelo desde la Cabaña Lapazosa. 21-6-09.

            Tenemos que  atravesar un nevero inclinado hacia el ibón y para eso tallamos huellas con nuestros piolets pues la nieve no cede en absoluto con nuestras pisadas. Lo rodeamos por el oeste y alcanzamos el Collado de Berntuara a 2336 metros de altitud.          
             Las nubes que se han levantado un poco nos dejan ver el horizonte en la zona de los Tapou, Vignemale, Pic de la Sede y Soum de Aspe. A nuestros pies se abre suavemente el amplio y amable Valle de Canau con el Refugio de Lurdes al fondo.
      Especulamos con hacer el pico o no. Hemos subido a buen ritmo y no es mala hora, consecuentemente, nos vamos para arriba, es la una y cuarto.

Ibón de Bernatuara desde la orilla sur. 21-6-09.

            El terreno está algo descompuesto y hay que dar un poco de vuelta para tomar un par de neveros algo arriba porque directamente desde el collado hay una pared elegante. Nos vamos ya a media ladera por la base de la pared norte hasta casi ganar el collado nordeste. De allí para arriba vamos pisando algunas manchas de nieve cuando comienza a nevar suavemente. Luego, por fuerte pendiente y a través de un par de neveros con nieve bastante dura, ganamos la arista oeste tras haber descrito un amplio lazo.
            Encontramos ruta accesible  un poco por el flanco sur de la arista que nos conduce sin problemas a la Cima del Pico Bernatura o Gabiet O Punta Sandaruelo a 2718 metros de altitud. Son las dos y cuarto.
            Sigue nevando con esa nieve característica de altura: copos pequeños y prietos que rebotan sobre las ropas y no mojan. Nos sentamos en el hito de la cima y picoteamos un poco. No estaremos ni siquiera un cuarto de hora y tampoco hace falta puesto que el horizonte está completamente cerrado y la niebla se nos ha echado encima.

Ordesa detrás de Gabiet. 21-6-09.

            Especulamos acerca del camino de descenso. El dilema está en volver por el mismo camino o tirarnos directamente para abajo por la cara sur del pico sin saber cómo estará en la parte final. Decidimos, como siempre, atajar. No podía ser de otra manera.
            Son las dos y media, desandamos un trozo de cresta y llegados al lugar de la decisión nos vamos directamente al sur para abajo con la intención de perder altura hacia el oeste para acortar la pared finalizando como mejor podamos.
            A unos cincuenta  metros alrededor de nosotros se extiende un océano lechoso de nieblas que limita toda nuestra perspectiva, lo que no va a suponer ningún problema de orientación pero nos puede conducir a algún embarque.

Bernatuara, pico e Ibón desde el Hombro Oeste de Gabiet. 21-9-15.

            La pared es extraña: aparentemente terrorífica con 600 metros  de una inclinación sostenida  con una pendiente próxima a los 60 grados con excepción de la base, en la práctica es una auténtica escalera de peldaños naturales de alrededor 60 centímetros de altura por 20 centímetros de ancho que se puede bajar casi por cualquier parte a base de potentes flexiones de piernas. Da lo mismos hacer eses que bajar de frente, son pasos de gigante que hay que practicar medio a saltos entre graveras metamórficas y manchas de pratenses que ocupan cualquier resquicio por minúsculo que sea.
         Bajamos con ritmo suave pues las piernas lo acusan pero deprisa porque el descenso es continuado con la preocupación de que se pueda cortar la pared en cualquier momento sin visibilidad; a la mañana, cuando subíamos, se veía el asunto delicado.

Laladera que bajaremos desde el Collado Este de Gabiet. 21-9-15. 

            En hora y media, tranquilamente  nos bajaremos 700 metros de pared para dejar arriba las nieblas. Sigue nevando y sobre los 1900 metros paramos a comer un poco, será otro cuarto de hora pero realmente es la excusa para beber agua y descansar un poco las rodillas. Luego continuamos el camino e inmediatamente deja de nevar.
            Relajadamente al haber dejado atrás nuestras preocupaciones, continuamos para abajo por la pradera. Llegados a la altura del refugio y paramos a verlo, puede servir como apaño.

Sandaruelo y Pic Blanc de Especieres. 1-8-10.

            A las cinco estamos cruzando el Barranco del Puerto y media hora después en San Nicolás de Bujaruelo absueltos de la preocupación  de haber tenido que dejar el coche abierto ya que habíamos dejado la llave en casa y no lo habíamos podido cerrar.
            Sin pérdida de tiempo echamos los bártulos dentro y nos vamos pista abajo cuando comienza a despejar fuera del valle. Charlamos distendidamente acortando pista y carretera. Estamos satisfechos. Hemos subido 1400 metros en un día que ya dábamos por perdido: esto funciona. Rosa comenta entre inquieta y decidida que el asunto de las escaleras también funciona.

14 may 1989

2-89. ARRIEL. 14-5-1989.


Arriel desde el Barranco de Soba. 14-6-03.

Aparcamiento de la Sarra, Hayedo de Aguas Limpias, Barranco de Soba, Espolón Oeste y Arista Sudoeste.
14-05-1989.
Salida 07:30 h. Llegada 17:30 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Arriel procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            ¡Cuántas veces habíamos pasado nuestra vista del Midi de Ossau al Balaitus sin advertir nada especial que nos llamara la atención!
            La primera vez que subimos hasta el Collado de Arremoulit contemplamos los erguidos neveros del circo francés que continuaban con unas paredes decididamente verticales.
            Desde el Pallas lo descubrimos. Habíamos tardado en ello quizás porque los gigantes de su entorno le hacían una terrible competencia. Pero allí estaba esa pirámide arrogante que a partir de ese día se iba a convertir en una cuenta pendiente.
            Alguna vez bajando el Camino del Aguas Limpias hacia La Sarra nos había comentado Rosa que teníamos que ir al Valle de Soba con las niñas pero el tema se había ido posponiendo por una cosa o por otra.      
            El mal tiempo del próximo pasado Otoño 88 nos había malogrado un par de intentos. En ese mismo invierno y desde Musales decidimos ponerle coto: de ésta ya no pasa, lo haremos como preparación para los Alpes pues daba la impresión que lo del Valle de Soba no era una casualidad como no lo eran la mayoría de los topónimos.

La Cascada del Barranco de Soba y Arriel. 13-7-05.

            El 14 de Mayo es el día fijado ya que el hombre del tiempo nos anuncia el favor de los dioses meteorológicos. Nuestra hija se quedará en casa de la abuela.
            Nos levantamos a las seis y cuarto y media hora después, hechas las faenas de rigor, nos metemos en el coche. Con escasa circulación, en media hora nos ponemos en Sallent como es nuestra costumbre.
            A las siete y media estamos en la Cola del Embalse de la Sarra a 1438 metros de altitud y con las mochilas en la espalda nos vamos Aguas Limpias para arriba en medio de una clara y consecuentemente fresca mañana, una mañanica de Mayo.
            Pasamos Tornadizas y seguidamente atravesamos el Barranco de Balzaroleta que se despeña enorme a estas horas de la mañana. Un poco después alcanzamos el Barranco de Garmo Negro y Soba, y nada más cruzarlo  abandonamos el camino que llevamos para seguir otro a la izquierda del último barranco,  en dirección noroeste, cuando el sol se acerca a nuestro encuentro. Son las ocho y cuarto y estamos a 1600 meteros de altitud.
            Continuamos atravesando un hayedo joven y luminoso todavía con praderío hasta que se abre el valle desembocando en un amplio rellano en el que se juntan los Barrancos de Ferraturas, Soqués y Soba. Dejamos a nuestra derecha un casi derruido refugio pastoril y virando al norte nos vamos por el Valle de Soba.

Vista atrás desde el Valle de Soba. 10-9-08.

            Llevamos ya un buen rato dejando el potente Espolón Sur de Arriel a nuestra derecha cuando nos metemos a la sombra del pico y continuamos por el margen derecho del barranco. La noche ha debido de ser valiente pues la nieve está completamente helada.
            Cruzamos de nuevo el barranco antes de que se angoste demasiado y nos vamos incorporando a la cara oeste del pico siguiendo la dirección del Collado de Soba y teniendo a nuestra derecha la cresta sur.
            Ganamos altura, salvamos el angosto del barranco y sobre un rellano superior que domina todo el valle a 2100 metros de altitud paramos a almorzar pues ya son las diez de la mañana.
            Con veinte minutos tenemos suficiente y como no es cuestión de perder el tiempo continuamos para arriba  ya que la mañana, a pesar de ser espléndida y de encontrarnos al sol, nos obliga a colocarnos los anoraks sobre las sudadas espaldas.
            Cambiamos la pradera por el pedregal a la vez que nos vamos alejando del barranco e incorporándonos a la cara oeste acostada sobre la cresta sur.
            Sobre los 2300 metros encontramos el primer nevero engrosado por los restos de un potente alud que ha bajado del vertical corredor que surge de la cresta sur. La nieve está tan dura que no hay forma de hacer huellas y avanzo de piedra en piedra y tomando rugosidades de la nieve lo que propiciará la clásica discusión acerca de ponernos o no los crampones.

La salida del "basurero" de la Oeste de Arriel. 14-6-03.

            El nevero se empina y hay que atravesarlo. Son, como mucho, cincuenta metros. Al otro lado nos podemos incorporar a la roca con lo que de momento ya no nos serán útiles.
            Tallo peldaños con el piolet como medida para no rodar 150 metros para abajo y en algunos hay que golpear con auténtica fuerza.
            Dejamos atrás el nevero y al incorporarnos a la roca vuelve la calma. Comenzamos a trepar por una pared vertical pero fácil. Enseguida, 50 metros más arriba, se estrecha y nos pone en situación: estamos en un espolón rocoso que sube como un rayo hasta la cresta, defendido por el nevero que hemos atravesado más abajo y que rellena ahora todo el corredor a nuestra derecha, y otro corredor a nuestra izquierda, todavía más tieso, que nace de la misma cima.
            El panorama es interesante a la vez que inquietante, el espolón es bonito a simple vista pero por otra parte no tenemos seguro sobre sorpresas que puedan aparecer en cualquier momento, la nieve aparece espolvoreada sobre la roca, el espolón está bastante descompuesto y en cualquier parte aparece verglás lo que puede conducir a un embarque perfecto. De cualquier forma aceptamos el reto y nos vamos para arriba.
            La pendiente es fuerte pero se sube bien con cuidado y atención, resulta entretenida aunque no por ello deja de quitarnos la respiración.

Balaitus, Frondiellas y la Faxa desde Arriel. 

            El espolón se afila sobre la mitad a la vez que vamos abandonando los últimos retazos de pradera alpina que se mezclan con gravas de granito todo espolvoreado de nieve polvo; luego las gravas ganan tamaño y extremamos el cuidado ya que encontramos tramos de arista bastante afilada en los que la roca está salpicada de verglás: tan pronto estamos en una vertiente como en la otra y los apoyos de manos son continuos, la pendiente rondará los 50 grados. Nos acompaña la inquietud por no saber si la vía tendrá continuidad.
            Son 400 entretenidos metros de desnivel los que nos colocan en el filo de la arista sur del pico que viene de muy abajo. Nos encontramos a 2650 metros de altitud y los 175 metros que restan hay que hacerlos por la arista cimera.
            Nuestras inquietudes por la solución de la vía han desaparecido al llegar a la cresta aunque esté defendida por brutales paredones  y corredores como el que hemos llevado a nuestra izquierda que ahora tendrá una pendiente de alrededor de 70 grados.
            En dirección norte ascendemos cresta arriba en busca de la cima sobre granito vestido profusamente de hielo y alterando tramos de finísimas aristas de nieve que pasamos con un pie a cada lado.
            A las doce hacemos cima en Arriel a 2824 metros de altitud. Se trata de una diminuta planicie simada par todas partes con excepción de la arista por la que hemos accedido.

Lac de Arrious y Arrieles atrás. 8-5-11.

            El día es absolutamente espléndido a este lado del Pirineo, los franceses tienen sus nieblas y sus masas nubosas más al norte, un “chocolate” corriente.
            Extiendes el brazo y casi tropiezas con el Pallas, Balaitus y Frondiellas. También están aquí mismo el Midi, el Pequeño Arriel, Soba y Ferraturas. La nitidez del aire es absolutamente especial a pesar de ello, el sur se viste a lo lejos con su acostumbrada túnica de neblinas.
            Prosigo adelante en la cima para comprobar el acceso desde el Collado de Arremoulit, cuando menos, más problemático por no decir otra cosa.
            Abajo tenemos tres fosas: Soba al sur, que de ella venimos; Arremoulit al oeste y de la que no vamos a disfrutar demasiado debido a las nieblas; y al nordeste la Cubeta Lacustre de los Arrieles vestida con sus blancas galas de hielo y nieve. Nuestros amigos Gabriel y Rosa querían subir hoy a los ibones pero desde aquí no advertimos presencia alguna aunque sabemos de la dificultad  de distinguir al personal en semejante caos.
            Picamos algunas cosillas, nos hacemos una foto con un pétreo trípode de fortuna y a las doce y media iniciamos el descenso.
            Lo hacemos con cuidado y a ritmo a pesar del hielo que todavía persiste sobre las rocas en un espléndido día en el que la temperatura no andará lejos de los 0 grados. Desandamos la cresta sur y seguidamente el espolón con continuos apoyos de manos lo que nos dejará los dedos afinados y las uñas limadas convenientemente.

Pallas desde Arriel.

            Ganamos el nevero con la nieve que quiere comenzar a reblandecer para atravesarlo en diagonal buscando la pedrera y el fondo del valle.
            Son las dos y cuarto, estamos a 2200 metros de altitud cuando paramos en una zona abrigada y bañada por el sol para comer  y de paso aligerar la mochila con absoluta tranquilidad pues lo tenemos hecho prácticamente todo. Se nos hacen las cuatro de la tarde.
            Continuamos al encuentro de los barrancos donde el sol ya ha deshecho el hielo y tras visitar la choza pastoril que está prácticamente derruida nos vamos para abajo en busca del hayedo y del Aguas Limpias.
            A las cinco y media llegamos al Aparcamiento de la Sarra encontrando en el cristal del coche una nota de Gabriel, han empezado a andar a las once y media y quizás por eso no los hemos localizado pues hemos abandonado la cima antes de que ellos llegaran a la cubeta lacustre.
            Hemos visto de lejos sobre el Pequeño Arriel a algún montañero, no sabemos ni por donde han llegado ni por donde se habrán ido, por lo demás todo el Valle de Soba ha sido entero para nosotros. Lo hemos dejado envuelto cuidadosamente en la deliciosa soledad que ya es gracia exclusiva de contados lugares de este Pirineo, algo que solamente se saborea lejos de la fama de otros concurridísimos.

Sin visitantes sale mejor la Oeste de Balaitus y Frondiellas. 

            En el coche hacemos arqueo: casi 1400 metros de desnivel que, a poco que te descuides, se puede convertir en algo normal para picos que sobrepasen los 2500 metros y de estos, por estos pagos, los hay a barullo. Definitivamente hemos hecho una actividad que nos acerca un poco más a nuestros objetivos que no son otros que traquetearnos de buena manera por una parte y por otra rendir interesada visita de cortesía a un solitario del Pirineo.

16 ene 1989

1-89. MUSALES Y SANCHA COLLONS. 16-1-1989.


Arista Este de Musales desde el collado del mismo nombre. 2-12-01.

Embalse de la Sarra, Pista y Refugio de Ibonciecho, Collado de Musales, Arista Oeste, Cima de Sancha Collons, Collado de Musales, Arista Este, Cima de Musales y La Sarra.
16-01-1989.
Salida 08 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.


Mapa de Musales procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Es el Pirineo grande que ni siquiera se puede comparar con las más felices voluntades  de tenerlo. De cualquier excursión te guardas un buen número de proyectos. Luego, solamente es cuestión de que la montaña quiera y de que se tenga tiempo para ellos.
            Te rescatas del “vicio” de los tresmiles y las posibilidades aparecen como flores en primavera. ¿Por qué no ir a Musales?    

Peña Foratata por debajo del Refugio de Ibonciecho. 2-12-01.
    
            No está en otro planeta pero ya se sabe que el personal funciona con determinados parámetros. Los clásicos afamados de la zona lo guardan en el anonimato y está tan en medio que ni te enteras. Tenemos que ir a Musales porque nos apetece, porque Enero lo aconseja y más en este año: poca nieve e irregularmente distribuida en las laderas norte. Estamos en medio del invierno más anticiclónico y más seguro que jamás hemos visto por lo que ni nos tomamos la molestia de consultar la meteorología.
            Salimos temprano pues el día es corto, las noches son de hielo y consecuentemente  hay que ir despacio pues los neumáticos del coche están pidiendo a gritos el relevo. Es noche cerrada y nos llama la atención las luces de Lárrede y Oliván vigilantes del pacífico y entrañable sueño de los pueblos del Alto Aragón.

Refugio de Ibonciecho desde el sur. 6-12-05.

            Sallent duerme oscuro y recogido junto al quieto, blanco y helado sueño del Embalse de Lanuza y llegamos a la Sarra con las primeras luces del día cuando son alrededor de las ocho.
            Comenzamos a caminar por la pista que arranca al otro lado de la pared de la Presa de La Sarra a 1450 metros de altitud, subiremos alrededor de los 3 kilómetros anunciados por el Mapa de la Alpina que luego se convertirá en camino marcado que nos conduzca al Collado de Musales.

Resalte Superior en la Sur de Musales. 1-7-10.

            La pista serpentea suave y amplia entre manchas de hielo helada y rehelada repetidamente, entre prados alpinos quemados por el hielo, alternando con el clásico pinar de pino silvestre hasta que discretamente será desplazado por el pino negro.
            Ganamos altura lentamente, lo que quizás nos vaya bien. La mañana es suave y nos invita a quitarnos el pasamontaña. Nos adelanta un montañero con paso decidido, pensamos que nuestros objetivos serán diferentes.

Crestas del Diablo desde el Collado de Musales. 2-12-01.

            La pista se orienta en todas las direcciones y de esta forma nos permite  admirar cómodamente los alrededores. También se alarga más de lo previsto, el tiempo corre, el altímetro sube y continúa la pista.
            Alcanzamos una portera para el ganado sobre los 2100 metros cuando la pista avanza junto al Barranco de Sancha Collons jalonado aquí por una imponente pared defensiva de aludes y arrastres. Un poco más arriba aparecen los restos de las instalaciones de la Empresa Aragonesas.

Divisoria de Musales desde el pico del mismo nombre. 1-7-10.

            Son las diez pasadas cuando nos acercamos a echar un vistazo a la Casa-chalet, gemela de la Reespumoso y que ha corrido idéntica suerte: asaltada se encuentra en lamentable estado a pesar de no encontrarse en un lugar atrayente, pero casi nada, los vándalos han podido llegar hasta con coche.
            Almorzamos en las soleadas escalinatas de la casa bajo la atenta mirada de Peña Foratata y continuamos luego para arriba en dirección al collado por el que estuvo instalado el teleférico elevador de materiales en época de las obras.

Circo de Piedrafita desde Musales. 3-3-08.

            Al principio lo hacemos por fuerte pendiente herbosa que luego se suaviza en una pequeña cubeta lacustre casi colmatada, el Ibonciecho y ahora cubierta por uno de esos neveros asentados en zonas protegidas.
            Enseguida alcanzamos el pedregal, entre calizo y metamórfico, derrumbado de la cresta y el camino que paciente y sinuosamente nos elevará por un fangal pues  hielo ha revenido, hasta que alcanzamos el Collado  de Musales en medio de un caos de varias toneladas de sirgas, carretillas y estructuras metálicas desmontadas y oxidadas.

En la Cima de Musales con Frondiellas. 2-12-01.

            Son las doce y media de un espléndido día en el que nos disponemos a cobrar el esfuerzo realizado contemplando el Circo de Piedrafita espectacularmente blanco a nuestros pies: Reespumoso está vestido de decidido letargo invernal. Pasamos revista desde Tebarray hasta las Frondiellas; curiosamente, había más nieve en Junio pasado que hoy 16 de Enero de 1989. Empalmamos con el Circo de Arriel para continuar con el de Soba. Le tenemos unas ganas al Arriel… pero todo se andará si así tiene que ser.
            De la Cima de Musales baja el montañero que hemos visto por la mañana y charlamos un buen rato en el collado. Compartimos la idea de que pensábamos estar solos, contentos por encontrarnos.

Cima de Musales. 2-12-01.

            Queríamos ir a Musales pero terminamos acompañándole por la cresta hacia Sancha Collons.  La cresta es practicable y a tramos entretenida. Se encuentra empenachada de nieve lo que nos obliga, cuando nos introducimos en la norte, a hacerla con cuidado.
            Llegados a la Cima de Sancha Collons a 2690 metros de altitud nuestro amigo quiere continuar adelante para hacer otra ruta de retorno al coche y nosotros decidimos darnos la vuelta sobre nuestros pasos pues seguimos queriendo hacer Musales. Nos hace una fotografía y luego cada cual a lo suyo.

Arriel y Pallas desde Musales. 6-12-05.

            Después de hora y media de cresta, ida y vuelta, estamos de nuevo en el Collado de Musales y ascendiendo en dirección oeste, tranquilamente, alcanzaremos la Cima de Musales cuando son las dos y media de la tarde.
            Hemos decidido parar aquí a comer un poco y lo hacemos en compañía de Arriel, Pallas, Balaitus y la Gran Faxa desde este magnífico mirador a 2654 metros de altitud.

Sancha Collons desde Musales. 3-6-15.

            Son las tres de la tarde cuando iniciamos el regreso echando nuestros pasos al sur. Una casi imperceptible neblina sube Valle de Tena para arriba, como salida de las aguas del Gállego. Telera está con cara seria y circunspecta, Izas recogida y bastante nevada para el disfrute de esquiadores y nosotros vamos a tener todo el descenso para contemplar la Partacua.
            Desandamos los neveros y el pedregal para alcanzar la pradera alpina que nos ha de llevar a los restos de instalaciones y a la pista para parar un poco mientras el sol empieza a despedirse.

Bajada hacia Ibonciecho. 1-7-10.

            Alcanzamos la pista en el mismo que lugar que la hemos abandonado, recogemos  una roca con cuarzo blanco cristalizado que guardamos en la mochila y proseguimos para abajo entre atajos  y revueltas.
            Son las seis de la tarde ya casi de noche cuando llegamos al coche, un poco cansados pero satisfechos, depositamos nuestro cuerpo en la comodidad de los asientos y sin prisas iniciamos la vuelta.

El Ibonciecho de Sallent. 2-12-01.

            En la presa hay un coche aparcado, es el de nuestro compañero oscense  que nos espera un poco preocupado según nos dice pues cae la noche. Esto solamente es posible entre gente de montaña.
            Conversamos un poco más pero brevemente pues a todos y a él más, nos queda la kilometrada de vuelta. Nos vamos para casa pero la montaña sabe que volveremos.