15 may 2026

44-26. CAMI DE CAVALLS E. 2. CALA DE CALDES-PLAYA DE CAVALLERIA. 6-5-2026.

Dejando atrás Cala Tirant y sus pasarelas de madera.

Cala de Caldes, Salinas de Addaia, Arenal d’en Castell, Ses Salines, Playas de Fornells y Aparcamiento y Playa de Cavallería.

06-05-2026.

Desnivel acumulado 250 m.

Distancia recorrida 31000 m.

Tiempo efectivo de marcha 07:15 h.

Mixto.

Fácil.

En una actividad de senderismo con materiales para la subsistencia no es demasiado fácil hacer una media que ronde los 4 kilómetros por hora aunque quede lejos de los estándares del camino en horizontal y sin carga que es de 5 kilómetos a la hora. Así que será conveniente no engañarse y hacer una programación adecuada para no tener que caminar de sol a sol.

El agua hay que llevarla y reponerla no se hace en cualquier caserío por lo que hay que controlar los lugares de acopio.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Cala de Caldes-Playa de Cavallería procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            La noche en Cala de Caldes es cómoda, cálida, húmeda y por encima de todo larga pues alrededor de medianoche ya se nos acaba el sueño y empezamos con las vueltas y con el recuento de molestias: las clavículas nos recordaban que allí había tomate y los pies molestaban más de lo deseable y esperado pero… se hicieron las seis de la mañana del 6 de Mayo de 2026  y nos echamos al día bastante descansados.

            Con la costumbre que no se nos había olvidado recogemos, desayunamos, enmochilamos y alrededor de las siete y cuarto nos ponemos en marcha  con todo el día por delante y que está bastante despejado.

De camino a las Salinas de Addaia.

Inicialmente caminamos a la sombra de la mañana, avanzando hacia el interior alrededor de 4 kilómetros entre fincas agrícolas rodeadas por muros de piedra seca que no acertamos a saber cómo pueden estar en tan buen estado. Las puertas de madera hechas industrialmente se encuentran en muy buen estado y la mayoría de los pilares de ellas están hechos de piedra picada lo que supone una inversión millonaria pero el Gobierno de las Islas sabrá en qué invierte el dinero.

Cruzando las Salinas de Adaaia.

            Se suceden pequeños subes y bajas hasta que nos aproximamos a las Salinas de Adaia enclavadas en una zona más verde de lo que tenemos en general. Allí, orientados al norte y llevando el agua a nuestra derecha avanzamos en medio de un paisaje llano con el Caserío del Port de Addaia al fondo al que llegaremos por un camino muy sombreado.

Cruzamos la urbanización un poco por el sur de la misma y enseguida pasando por la Urbanización de Caves Noves nos llegamos al Arenal d’en Castell con su doble cala.

Las primeras vacas de Mao que vemos.

Ni siquiera nos molestamos en buscar la Font des Codolar ya que había averiguado que un codolar es un torrente lleno de piedras que canaliza el agua cuando hay precipitación consistente.

Es una zona agrícola en la que localizamos a las primeras vacas, pocas eh, de la raza mahonesa que reconocemos por sus colores blanco y negro.

En el Arenal d'en Castell.

La playa tiene unas pasarelas de madera que facilitan su tránsito y poco más adelante, alrededor de las diez y cuarto nos sentamos en una sombra para echar un bocado con ganas pues las clavículas siguen molestando  al igual que los dedos de los pies y eso que la mayor parte del camino ha sido liso y bastante amplio.

Media hora después continuamos por un tramo de camino sombreado que termina depositándonos en la Carretera de Mao que un kilómetro después coincidirá con la que viene de Es Mercadal, para acercarnos a la Urbanización de Playas de Fornells.

Caminamos cerca de la costa acantilada.

No hemos entrado a Ses Salines donde decían que había una fuente pues no creemos de su existencia por lo visto hasta ahora; además estos tramos de carretera con sol algo plomizo no nos invitan a enrollarnos sino a poner la marcha de resistencia bien por el arcén o por un buen tramo de carril bici.

A la entrada hay una circular. En medio tiene un enorme olivo con dos bancos a la sombra y allí nos sentamos para comer fresquitos pues ya es la una. Bueno, para comer, quitarnos las botas para que se aireen los pies y descansar un poco aprovechando la brisilla que corre.

Ruinas de la Basílica de Cap des Port des Fornells.

Alrededor de las dos menos cuarto nos llegamos a la urbanización y compramos agua en el único Supermercado, según nos dicen, de toda la urbanización. Nos ha sobrado con la que llevábamos desde Es Grau y eso es bueno.

Unos cientos de metros por la urbanización nos llevan a Cala Tirant en la que una línea de pasarelas de madera rodea a la cala que abandonaremos por su parte oeste iniciando un remonte  encementado.

A la Entrada de Fornells comemos a la sombra de un precioso olivo.

Continuamos por una calle perteneciente a una urbanización fallida y luego nos liamos con una serie de subidas y bajadas rodeando la costa acantilada desde la que vemos en la distancia el Faro de Cavallería. Se trata de un tramo bastante virgen y con indudable encanto.

Son las tres y media de la tarde cuando alcanzamos la carretera que lleva al Faro de Caballería al que no iremos pues hay cinco kilómetros largos entre ida y vuelta y “nuestros hornos” no están para esos bollos.

Dejando atrás Fornells.

La carretera atraviesa por medio las Ruinas de la Ciudad Romana de Sanisera que visitamos aunque poco tienen que ver.

Echamos un buen trago de agua y tomamos la carretera en sentido contrario al faro con la vista puesta en nuestra derecha ya que inmediatamente tiene que estar, en un pequeño altozano, la Ermita de Camides Far y pensando en una ermita tradicional suponíamos que nos propiciaría un lugar decente para vivaquear.

Ya vemos el Faro del Cap de Cavallería al que no iremos.

No la localizaremos en medio del bosque mediterráneo con sotobosque intrincado y consecuentemente proseguimos por la carretera un poco más de un  kilómetro hasta alcanzar el Aparcamiento del Faro de Caballería donde la dejaremos  para acercarnos a las Playas de Cavallería y Ferragut que están juntas.

Hay que recorrer las dos playas, cosa que hacemos por la orilla del agua, más cómoda que la arena seca y con ganas de finalizar nuestra jornada que hemos prolongado ya algo más de los previsto.

La zona de nuestro Segundo Vivac entre Ferragut y Cala Mica.

Desde mitad de playa visualizo una pequeña edificación en la Punta Ferragut y hacia ella nos dirigimos saliendo del arenal  mientras seguimos nuestro camino y a la que llegamos cuando son las cuatro y cuarto.

Se trata de una caseta de pescadores que está ya abandonada. Tiene un porche cubierto orientado al este que podría ser útil en caso de lluvia pero corre una brisa fría y molesta que no invita a quedarse a su amparo, por lo que buscamos la parte oeste de la casa que a sotavento nos propicia mejores condiciones y allí nos quedamos.

Jara en la Playa de Cavallería.

Soltamos las mochilas y nos bajamos a la orilla rocosa del mar para remojarnos los pies cosa que agradecemos y que servirá para comprobar el deterioro de los mismos que ya llevamos con algunos esparadrapos. Quieren caer algunas gotas en una tarde ligeramente ventosa y frescucha.

Cenamos con compañía en Punta Ferragut.

Disponemos de tiempo para descansar, buscar algún sitio cómodo para vivaquear, que los hay y hacernos la cena que compartiremos con un par de gaviotas dispuestas a comer de nuestra mano.

 Alrededor de las ocho nos metemos en los sacos aprovechando una depresión próxima un tanto arenosa y bastante protegida del viento. Si lloviera tenemos el cubierto muy cerca.

Ocaso en Punta Ferragut.

En horizontal y bastante cómodos hacemos el arqueo del día en el que hemos recorrido una distancia que no bajará de los 31 kilómetros y en cuanto a desniveles, no son fáciles de calcular pero estimamos alrededor de los 250 metros. Nos dormiremos enseguida convencidos de que tras nuestra “entree” el asunto debe empezar a mejorar.

Otras actividades en la zona:

Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.

 

14 may 2026

43-26. CAMI DE CAVALLS E.1. MAO-CALA DE CALDES. 5-5-2026.

En la Cala de Sa Mesquida termina el primer tramo de asfalto.

Puerto de Mao, Sa Mesquida, Es Grau, Cap Favaritx y Cala de Caldes.

05-05-2026.

Desnivel acumulado 350 m.

Distancia recorrida 27500 m.

Tiempo efectivo de marcha 07 h.

Mixto.

Fácil.

Se trata de un recorrido de dos y un poco más de las etapas convencionales del Cami de Cavalls que como comienzo puede estar bien aunque podríamos haberla alargado un poco más. La autosuficiencia tiene sus ventajas y sus inconvenientes y hay que hacer una planificación adecuada para no cometer errores que habría que pagar y al contado.

El agua hay que llevarla en cualquier época del año sabiendo que en determinados tramos no podremos reabastecernos. Es imprescindible controlar esos puntos de abastecimiento.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Mao-Cala de Caldes procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

En alguna ocasión nos había pasado por la cabeza el asunto del Cami de Cavalls, una ruta circular de senderismo en la Isla de Menorca, pero se quedó en algo remoto y carente de motivación.

Pasados los años supimos más: la actividad se organizaba en veinte etapas bastante ligeras, estaba constituido íntegramente por el GR223 muy bien señalizado y con una longitud de alrededor de 190 kilómetros, ¡también un desnivel de alrededor de 4000 metros! podía ser un reto de cierto interés y les propongo a mis chicos echarle un tiento pero a nuestra manera, advirtiéndole a mi chica que no era precisamente  un agradable “paseo marítimo” sino que podía ser un reto de fuste.

Cenando en el Ferry Barcelona-Mao

Juan lo ve bien, como siempre y mi chica que lleva una temporada padeciendo con sus pies y con la moral un tanto maltrecha está llena de dudas, pero como ya imaginábamos terminará sumándose a la empresa.

Se puede hacer el Cami de Cavalls de todas las formas imaginables: corriendo, alguno lo hace en diecisiete horas; en bici, andando e incluso a caballo y claro, nosotros lo intentaríamos en siete jornadas y sin saltarnos nada, que el personal acostumbraba a picarse algunos tramos utilizando taxis y en modo subsistencia lo que nos metía bajo un triple azote: la longitud de las etapas algo exigente; el peso pues llevaríamos lo necesario con la excepción de la tienda ya que no se puede acampar  y consecuentemente vivaquearíamos y la disponibilidad de agua que debería ser importante.

Al final del Puerto de Mao localizamos las balizas del GR223.

De los dos sentidos posibles elegimos el contrario al de las agujas del reloj partiendo de Mao y haciendo cuatro etapas hasta Ciutadella y tres de vuelta a Mao. Serían 6 vivacs y una noche de Albergue en Ciutadella para pegarnos un buen remojón que agradeceríamos sobremanera y lavar ropas que también ya que imaginábamos que no podríamos refrescarnos ni en ríos ni en barrancos y el agua del mar no sería lo más recomendable en nuestras circunstancias.

Con estas premisas fijamos una fecha ente abril y mayo con días largos, con temperaturas muy agradables para caminar aunque sabíamos que en esa época podía haber algunas lluvias.

Llegando a Sa Mesquida.

Reservamos lo necesario para comenzar el 4 de Mayo de 2026, viajamos a Tiana con la furgo por la mañana con tiempo, para estar unas horas en casa de nuestros hijos y nietos y para que al final de la tarde, Oscar nos llevará con tiempo al Puerto de Barcelona al objeto se tomar el Ferry de Trasmed que partía a las 22:30 horas.

Embarcamos cuatro gatos pues el ferry se mantiene en esta época gracias al transporte de mercancías y perdidos en semejante barco cenamos unos bocatas de reglamento con unas naranjas y unas cervezas frescas, nuestra forma de aprovechar el tiempo adaptándonos a las circunstancias conocidas y no dependiendo de aquello que no controlábamos.

Gladiolos silvestres en toda Menorca.

Luego en las butacas cada cual intentará dormir lo que pueda o al menos descansar pues éramos sabedores que a las siete de la mañana atracaría el ferry en Mao y comenzaría  nuestro Cami de Cavalls sin solución de continuidad.

A la hora prevista del 5 de Mayo de 2026 el ferry atraca en el Muelle del Puerto de Mao y nosotros, ya desayunados según nuestro programa, seguimos al funcionario que nos acompaña hasta la salida de las instalaciones situadas en la parte noroeste del puerto. Es una zona de afueras y en obras.

Es Grau desde la albufera.

Expectantes como no podía ser de otra manera y algo desubicados buscamos y encontramos las balizas rojiblancas del GR223 y las encontramos en el final del puerto donde una teórica ría, debía de llegar al mar pero no; la ría no tiene agua y buscamos nuestro camino entre las obras pues hemos de ir al oeste.

Creo que este finde se celebró la Carrera del Cami de Cavalls y a los corredores, a consecuencia de las obras, les marcaron un trazado a través de unas instalaciones de la Comandancia Naval de Mao. Nosotros no podemos pasar y hemos de buscarnos la vida, lo que se saldará con una media hora larga de camino alternativo y un par de kilómetros de los que suman y ¡empezamos bien!

Hay tramos de camino que son tan amplios como una pista.

Una carreta sin circulación, indicada a Sa Mesquida nos lleva finalmente al GR y por ella avanzaremos alrededor de 3 kilómetros guiados por las balizas y con algún poste indicador de direcciones. Entramos en descenso suave a la urbanización de Sa Mesquida y la atravesamos para alcanzar la pequeña cala, primera de una serie que va a ser numerosísima.

 Allí aparece el primer de los, alrededor de 2000 postes de madera indicadores del GR, el número 7 de la etapa 01. Hay que decir como comprobaremos después que en las carreteras no los hay y tampoco en las calas.

Cap Favaritx aparece muy lejano.

El cielo tiene algo de nubosidad que únicamente resta luminosidad  y montados en nuestro camino que empieza con pequeños subes y bajas, nos vamos de cala en cala en la zona de Binillauti.

El terreno es pedregoso y con la vegetación arbustiva clásica del Mediterráneo y con la vista puesta en todo lo que nos rodea avanzamos al norte llevando a nuestra derecha el mar: siempre a nuestra derecha.

Desde una cala en la Albufera de Es Grau vermos la Torre de Rambla.

Un par de kilómetros más adelante, nos hemos alejado un poco de la costa, aparece una carretera que viene de Mao y con ella nos llegamos hasta las inmediaciones de Es Grau donde termina la primera atapa convencional de poco más de 10 kilómetros. Van a ser las once menos cuarto.

Dejamos las mochilas y nos alargamos al pueblo para comprar agua pues sabemos que a partir de allí no hay lugares donde aprovisionarse en un buen tramo de camino. Un kilómetro entre ida y vuelta nos dejan con 9 litros de agua en el cartel de la segunda etapa donde echamos un bocado pues no sabíamos que había unos bancos de camino al pueblo. Preferimos peso a incertidumbre por escasez de agua.

Hay zonas de pasarelas de madera y casitas de pescadores en calas desiertas.

Continuamos entrando en la Albufera de Es Grau por un camino ancho, transitado, llano y sombreado hacia la Cala Tamarrels. Visualizamos la Isla Colom y en la distancia, enseguida aparecerá el perfil del Cap de Favaritx  con su faro.

No localizamos la Font de Se Oli, pero no nos extraña y no contábamos con ella ya que no localicé nada en internet y continuamos un tramo de cala en cala visualizando la Torre de Rambla a la que no iremos y pasando por Cavaller y Morella ya siempre con la vista puesta en el faro; luego, las Playas de Tortuga y Capifort.

De cala en cala hay siempre subes y bajas.

Es la una y media cuando alcanzamos la carretera que continúa hacia el faro. Hacer calorcillo pero la brisa marina lo suaviza convenientemente y junto al cartel nos sentamos a comer en unas piedras, no es difícil encontrarlas.

Alrededor de las dos y cuarto dejamos las mochilas y nos vamos de ligero hasta el faro. Será poco más de medio kilómetro

Favaritx es un faro precioso.

Al faro no se puede acceder pero si rodearlo y fotografiarlo. Se trata de uno de los reconocidos Faros de Menorca decorados con bandas negras sobre el fondo blanco inmaculado de la isla. El paseíto nos servirá para comprobar que los hombros nos están molestando pues las mochilas pesan, que las piernas acusan la falta de costumbre para hacer camino y que los pies están algo recalentados: nada que no esperáramos.

Recuperadas las mochilas continuamos al oeste un par de kilómetros más  y luego por camino con subes y bajas entre pequeñas calas alcanzamos el Pou de Caldes, una prominencia con casa arruinada desde la que vemos la Cala de Caldes a la que hay que bajar pues allí está nuestro final de etapa.

Foto con el Faro de Cap Favaritx.

Atajamos ligeramente en descenso y llegados a la pedregosa playa, soltamos las mochilas y nos vamos a remojar los pies es un ratito agradable entre el agua que remueve la posidonia muerta. Son las cuatro y cuarto.

Nos hemos proscrito bañarnos para evitar las molestias de la sal en la piel y no tenemos nada mejor que volver a las mochilas en un lugar arenoso y llano, sacar las esterillas y ponernos a descansar pues son las cinco menos cuarto. Sin querer, el asunto se saldará con una agradable siestecilla.

Los terrenos están rodeados con vallas de piedras y puertas de madera en toda Menorca.

Luego me calzo y me voy a dar una vuelta para ver si pesco algo. Lo que encuentro un poco más atrás de la playa es una zona verde en la que hay un pozo de agua para animales que tiene algún uso en la casa de pescadores que hay allí: tiene un banco de piedra adosado a la pared de la misma, una mesa de madera bajo la estructura de un sombrajo veraniego u unos sillones de palés sobre un trozo herboso y llano y allí, con todas esas comodidades vamos a montar nuestro vivac.

En el exterior de una casita de pescadores tendremos nuestro cómodo primer vivac.

Nos organizaremos allí, preparemos nuestra cena medio caliente que ajusticiaremos con ganas, beberemos en condiciones pues contamos con agua sobrada y sobre las ocho, extendemos las esterillas y nos metemos en los sacos. Hemos aprovechado el día cumpliendo nuestro programa, habremos recorrido alrededor de 27,5 kilómetros  y con un desnivel de alrededor de 350 metros en una etapa que, curiosamente, es considerada de las llanas. Ha sido nuestro estreno en la isla y hemos entrado en contacto con todas las especias con las que tendremos que aderezar nuestro plato.

 

  

 


2 may 2026

42-26. RACA EN UNA VENTANA METEOROLOGICA. 1-5-2026.

Pala Superior de la Raca vertiente norte.

Aparcamiento de Astún, Pistas de Salida y sarrios, Prado Blanco y Raca.

01-05-2026.

Salida 14:15 h. Llegada 17 h.

Mixto.

Fácil.

Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Raca procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Llevamos unos días en los que estamos inmersos en un tiempo inseguro y primaveral, las temperaturas son agradabilísimas pero la nubosidad muy asidua en los cielos nos regala con chaparrones a granel. Así pues, llevamos la semana en blanco y tenemos ganas de salir a ventilar el piojo.

            Mayo se estrena con la promesa de que a la tarde igual no tenemos precipitaciones y nosotros vamos a tratar de aprovechar la promesa. Es 1 de Mayo de 2026 y comemos pronto para marcharnos a Astún a ver qué sale.

Han labrado una buena parte de las Pistas de Astún en la Zona Raca.

            Son las dos pasadas del mediodía cuando aparcamos en la base de la estación a 1700 metros de altitud, cuando un esquiador vuelve. Nosotros preparamos los bártulos y  con los esquís en la mano nos vamos en busca de la Pista de Salida.

Llegar a Prado Blanco está complicadillo.

            Fuera de las pistas tenemos herbosa primavera y dentro, tras un porteo de cinco minutos nos encontramos las pistas labradas y ya nos tienes foqueando y haciendo jeroglíficos por los montones de las orillas. La nieve está blandita y del mal el menos.

            Hemos empezado foqueando al oeste y ahora nos introducimos al sur por la Zona de Sarrios que es por donde van a avanzar los cortes limpiando una pista para vehículos y que se eleva vuelta a vuelta por medio de la estación.

En Prado Blanco.

            La pista llega a Prado Blanco y nosotros la tendremos que cruzar media docena de veces, con cuidado y sin descalzar, pero es un coñazo y nos cuesta una hora larga alcanzar Prado Blanco situado sobre los 2000 metros de altitud.

            Suponemos que la limpia llega hasta la estación término del futuro Teleférico Candanchú-Astún y a partir de allí contamos con las pistas que guardan todavía una enorme cantidad de nieve.

Foto de Cima en la Raca.

            Salimos de Prado Blanco tomando la Pista de la Raca vestida de nieve algo blanda pero muy agradable que permite un foqueo cómodo que en poco más de cuarto de hora sin necesidad de hacer vueltas maría nos permiten alcanzar la Cima de la Raca situada a 2277 metros de altitud cuando van a ser las cuatro.

La nieve de la Raca está muy primavera pero se esquía bien.

            Hacemos una foto de cima y un par más a los alrededores excesivamente neblinosos, echamos un café y tras hacer la transición nos vamos para abajo a disfrutar de la nieve de la parte alta de la Raca que a pesar de todo está muy bien.

            En el Rellano de Prado Blanco es otra cosa y nos toca remar un pelín. El resto entre cortes resulta muy agradable y con algún cuidado nos llegamos al primer nevero en el que hemos comenzado a foquear.

Peleando con los cordones de nieve.

            Son las cinco cuando terminamos nuestra jornada de compromiso con casi 600 metros de desnivel acumulado. Hoy es Luna Llena y nos acordamos de que esta actividad la habíamos realizado en repetidas ocasiones pero de noche, ya hace unos años que nos la saltamos.

Bajando por Sarrios.

Todavía se pueden hacer algunas cosillas por estos valles pero se van complicando y pueden o no compensar pues hay que portear algo, foquear con cortes y esquiar más bien poco. Hoy ha sido nuestra 31 salida de esta temporada a pesar de que la hemos tenido complicadilla. Ahora nos toca otra cosa y no sabemos cómo estará el tema dentro de quince días para echar la despedida en Benasque o por allí.


30 abr 2026

1-81. NUESTRO PRIMER ANETO Y TAMBIEN PRIMER TRESMIL. 15-8-1981.

Los cuatro en la Cima del Aneto.

Aparcamiento de la Besurta, Refugio de la Renclusa, Portillón Superior Glaciar de Aneto y Paso de Mahoma.

15-08-1981.

Salida 18 h. Llegada 16:30 h.

Sol.

Fácil.

2 días.

Rosa Casas, Gabriel Miranda, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa del Aneto procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

En 1981 no íbamos prácticamente a la montaña y lo hacíamos excepcionalmente. Nuestra primera fotografía en la montaña es de Junio del 77 en Bachimaña con nuestros amigos Rosa y Gabriel. Estábamos en Sabiñánigo y alguna remota inquietud nos llevaba de excursión. Teníamos de Santa Orosia cuando comenzábamos a mozear pero esas no cuentan pues eran fotografías de personas y no de la montaña.

No vuelvo a tener fotos de montaña hasta 1981, era la época en que se hacían muy pocas fotos pues con alguna servía para el recuerdo pero de aquel día guardo media docena. ¡Joder que exceso…!

Exceso o premonición. Aquel evento, como se dice ahora, podía ser trascendente y nos pareció que había que documentarlo: era el Aneto.

Nosotros que vivíamos en las puertas de la Montaña y a espaldas de ella, habíamos visto Alpes en Suiza allá por el verano del 88. Eran otras montañas más grandes que los Pirineos en los que habíamos realizado algunas marchas a Ibones con los amiguetes.

Del año 81 recuerdo pocas cosas más allá de que fui portador de la Antorcha Olímpica de la Universiada y que nos compramos una caravana: habíamos pasado de la Tienda de Campaña a la Caravana.

Aquel verano marchamos con la caravana a pasar unos días al Mediterráneo en Valencia. Era a primeros de agosto y nosotros bastante activos por aquel entonces nos debimos de cansar de tanto calor y tanta playa y sobre la marcha cambiamos la playa por la montaña: iríamos a Benasque que yo guardaba imágenes de una guía de Cayetano Enríquez de Salamanca que, entre otros lugares, ponderaba Senarta y de la que bebía con frecuencia.

Volvimos a casa, compramos en Ferrer unas chirucas para Rosa que nos parecían la leche, cambiamos de ropas y el 13 de Agosto de viaje a Benasque paramos en Graus a visitar a José M.ª Lacoma, un buen amigo que andaba levantando la Caja Rural en Huesca por aquel entonces. En su oficina nos dice que el día 15 se conmemoraba el XXV Aniversario de la colocación de la Virgen del Pilar en la Cima del Aneto, que… sube “todo el mundo” y ponen hasta cuerdas fijas…

Una de chicos en el Aneto con Vallibierna al fondo.

“Subirá mucha gente” La frase zumba en mi cabeza mientras subimos a Benasque, aparcamos, compramos un mapa de la Alpina y nos vamos a un bar, creo que era el Sayó, el de las escaleras de entrada desde la calle principal, Benasque era un pueblo.

En aquella época no había móviles pero cualquier establecimiento público que tuviera teléfono te permitía llamar y recibir alguna llamada. Echamos un trago, llamamos a nuestros amigos, les comentamos el tema y acordamos que en un rato nos volvían a llamar. Poco después nos comunican que se apuntan, que llegarán al día siguiente por la tarde y que traerán la tienda de campaña y algo de comida. Nosotros les esperaremos en Senarta.

No teníamos ningún problema. El glaciar no nos preocupaba en absoluto, teníamos ropa y mochilas y como única herramienta cogí un par de ramas de boj de la Pista de Coronas  y me preparé un par de palos que utilizaríamos como bastón y no para espantar grietas.

Solamente teníamos que esperar  a que llegaran el viernes por la tarde y lo hicieron un poco más tarde de lo acordado pues tuvieron algún problema con el R8, pero reunidos en Senarta, hicimos recuento de pertenencias, metimos los bártulos en el coche y nos subimos hasta el final de la pista en la Besurta.

Aparcamos a 1900 metros de altitud, terminamos de montar las mochilas y nos subimos seguidamente hasta el Refugio de la Renclusa con alguna duda que se resolvió fácilmente. Buscar un lugar plano y con hierba no resultó demasiado fácil pero montamos la tienda finalmente junto al barranco, luego cenamos, visitamos el refugio y la Capilla de la Virgen del Pilar y caída la noche nos empiltramos. No recuerdo si teníamos esterillas, creo que no.

A 2160 metros de altitud en una noche cálida, cuatro en una tienda de tres, como que estábamos algo apretujados y lo que sí recordamos es que se nos hizo mucho calor especialmente a Gabriel, nos sobraban los sacos y resultaría complicado dormir un poco. Aquella noche Rosa hizo el Paso de Mahoma un montón de veces, je,je…

Habíamos previsto levantarnos cuando se hiciera de día pero lo que no sabíamos que estábamos junto al camino de subida y claro, tanto las voces de los que comenzaron a pasar sobre las tres de la mañana, cuando ni siquiera habían puesto el camino, como los destellos de las frontales acabaron con una noche de puro trámite en la que cada cual dormitó abrazado a sus respectivas inquietudes.

Al fin, casi agradecemos el follón y nos levantamos cuando se hacía de día, desayunamos un poco de leche con algo de mojar, montamos las mochilas y nos echamos al camino con gentes que iban por delante y por detrás. Son las seis de la mañana.

Gabriel con San Marcial rodeado de las chicas.

Rosa llevaba un jersey de lana, unos pantalones tiroleses de pana, medias y gorro también de lana y un anorak fino, Gabriel y Rosa llevaban pantalones de pana, calcetines de lana con botas y unos chubasqueros y yo llevaba un jersey fino y unos pantalones de pana con un chubasquero que ni siquiera me puse y una gorra, además nuestros bastones de boj. La comida y el agua así como la ropa que nos quitábamos iba en tres mochilas.

Del camino hacia el Portillón Superior que no había que buscar sino seguir a los de delante, recuerdo muchos bolos de granito y que subíamos sin problemas pues teníamos costumbre de caminar, era una capacitación que nos venía de serie.  No sé por qué llevando a nuestra izquierda la Arista de los Portillones pasamos de largo el Portillön Inferior y sorteamos alguna mancha de nieve adelantando gente, tenemos tanto temple como inexperiencia en la montaña a pesar de ser medio montañeses.

Los Ibones de Paderna y la Renclusa se quedan muy abajo y por delante aparece el Glaciar de la Maladeta, nos dirán.

Charlábamos con la gente y en algún momento coincidimos con un montañero catalán que conocía el terreno y con el que llegamos al Portillón Superior.

- ¡Ese es el Aneto!

- No jodas, ¡Ese…!

Nosotros creíamos que sería algo que requiriera un impagable esfuerzo y lo teníamos allí mismo.

Nuestro acompañante  invitó a las chicas a una rodaja de limón con un terrón de azúcar como si fuera un elixir mágico y compartimos un poco de chocolate. En algún momento tuvimos que avisar a uno que llevaba piolet y que nos recriminó con incierta autoridad por no llevar materiales adecuados, que cuidara que nos iba a sacar algún ojo, pero sin más.

A Rosa, sus cletas nuevas le estaban cobrando el peaje en forma de ampollas pues siempre ha tenido los pies delicados para las botas, pero de cualquier forma pisamos hormigas sobre el glaciar sin problemas, un glaciar que se extiende a partir del Portillón Superior  y que recorreremos en diagonal sobre una huella que se camina bien pues está bastante pisada.

En la Misa del XXV Aniversario de la Virgen del Pilar en el Aneto. 

Atravesamos la mayor parte del glaciar y nos acercamos a las rocas de la Cresta Oeste hasta que alcanzamos una deliciosa cubeta de hielo en cuyo fondo azulea una amalgama divina de hielo y agua. Se trata del Ibón Helado de Coronas y esa imagen no se me borrará jamás de la memoria.

            A partir de allí la huella se empina un poco pero el sol y las botas de los que llevamos delante han dejado una huella cómoda de transitar en la que aparecen escalones en alguna parte un poco más tiesa. Nos plantamos arriba con garbo Rosa con siete u ocho ampollas.

Del Paso de Mahoma con la cruz detrás no recuerdo más que nos echamos sin más para pasarlo, teníamos buenas manos para agarrarnos a esas piedras, no nos importaba gran cosa lo que hubiera debajo y llegamos a la cima en tres horas y media pues eran las nueve y media de la mañana.

Nosotros nos criamos en la calle sin televisión y nuestros entretenimientos eran juegos en los que habitualmente corrías, saltabas, patinabas sobre el hielo o cualquier cosa deslizante, trepabas a cualquier árbol o saltabas cualquier pared. Las chicas solían jugar prácticamente a lo mismo aunque de forma reducida debido a la tradicional educación recibida. No éramos esquiadores a pesar de que nos lo habían puesto “a guevo” pero teníamos cierta costumbre en manejarnos con nieve ya que las nevadas eran frecuentes todos los inviernos. Nuestra amiga Rosa sí esquiaba algo.

            Con todo ello os puedo asegurar que en el glaciar estuvimos más cómodos y seguros que otras veces con los crampones puestos, poseíamos una forma física impecable y no entrenada, teníamos una competencia natural envidiable para ese medio y con las condiciones de ese día y se había consumado satisfactoriamente la tan llevada y traída  historia acerca de realizar una actividad montañera sin la superación de los académicos pasos intermedios. 

            La realidad es muy terca y años después también sería el Montbalanc nuestro primer cuatromil en Alpes adornado con el Maldito en travesía para seguir lloviendo sobre lo mismo.

Glaciar del Aneto y Cresta del Medio desde la Cima del Aneto.

Había gente ya y bastantes que fueron llegando. Calculo que estaríamos algo por encima de las 100 personas, lo que es una burrada para aquellos momentos, cuando sobre las diez y media o las once de la mañana se ofició una Misa alrededor de la Cruz, de la imagen de la Virgen del Pilar y de una imagen de San Marcial que creo que es el Patrón de Benasque.

Sobre todo contemplamos unos paisajes que nos llamaban poderosamente la atención: los glaciares que rodeaban al pico, el Circo de Coronas, La Cresta del Medio, las Maladetas, el  Vallibierna… unas sublimes imágenes que nos siguen acompañando a pesar del paso de los años. Eso era otra dimensión pero no notamos que nos viniera demasiado grande.

Estaríamos en la cima alrededor de tres horas entre unas cosas y otras; el día estaba espléndido y recuerdo que estuve en camiseta o con el jersey fino que llevaba y no soy especialmente caluroso.

Comemos nuestro bocadillo prefabricado y mapa en mano nos entretenemos contemplando los alrededores generalmente pedregales enormes y glaciares, unas sublimes imágenes que nos siguen acompañando a pesar del paso de los años

Luego sobre las doce y ya de por libre nos fuimos para abajo a ritmo mucho más lento que a la subida pues a Rosa le estaban matando las sentaduras. Las huellas están algo deshechas pero no hay problema pues la nieve está blanda.

De vuelta por el Glaciar del Aneto.

De nuevo en el Portillón Superior echamos la vista atrás: allí se queda nuestro Aneto mientras notamos un cosquilleo en nuestras almas y algo de cansancio que hasta entonces no habíamos notado. Terminaremos el glaciar con los pies hartos de agua y al final se nos hará larga la vuelta.

En la Renclusa recogimos la tienda, reorganizamos las mochilas y nos bajamos al coche, son las cuatro y media, para volver a Senarta. Comimos un poco, luego Gabriel y Rosa marcharon de vuelta a Sabi y nosotros nos quedamos en Senarta.

Al día siguiente subiríamos a Cregüeña pues no era cuestión de desperdiciar un día de vacaciones ya que no estábamos cansados en absoluto, Rosa con chancletas playeras pues estábamos que lo tirábamos.

Después  hemos vuelto, en media docena de ocasiones al menos y por diferentes vías, al Aneto pero nunca hemos subido en tan poco tiempo, lo que me recuerda, en una ocasión, subí desde el Centro de Sabi a Santa Orosia en una hora y treinta y seis minutos y eso que entonces no había carreras de montaña.

¡Eramos unas bestias pardas! De esas a las que, de cuando en cuando, les pasa por la cabeza eso de que la gente va la montaña de cualquier manera. ¡No hay nada nuevo bajo el sol!

Ahora, con el paso del tiempo, casi de una vida en la montaña, no dejo de sonreírme cándida y beatíficamente cada vez que recuerdo esta ascensión y en voz baja no dejo de decirme ¡Bravo chavales!