Cala de Caldes, Salinas de Addaia, Arenal
d’en Castell, Ses Salines, Playas de Fornells y Aparcamiento y Playa de Cavallería.
06-05-2026.
Desnivel acumulado 250 m.
Distancia recorrida 31000 m.
Tiempo efectivo de marcha 07:15 h.
Mixto.
Fácil.
En una actividad de senderismo con
materiales para la subsistencia no es demasiado fácil hacer una media que ronde
los 4 kilómetros por hora aunque quede lejos de los estándares del camino en
horizontal y sin carga que es de 5 kilómetos a la hora. Así que será
conveniente no engañarse y hacer una programación adecuada para no tener que
caminar de sol a sol.
El agua hay que llevarla y reponerla no se
hace en cualquier caserío por lo que hay que controlar los lugares de acopio.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
La noche en Cala de Caldes es cómoda, cálida, húmeda y por encima de todo larga pues alrededor de medianoche ya se nos acaba el sueño y empezamos con las vueltas y con el recuento de molestias: las clavículas nos recordaban que allí había tomate y los pies molestaban más de lo deseable y esperado pero… se hicieron las seis de la mañana del 6 de Mayo de 2026 y nos echamos al día bastante descansados.
Con
la costumbre que no se nos había olvidado recogemos, desayunamos, enmochilamos
y alrededor de las siete y cuarto nos ponemos en marcha con todo el día por delante y que está
bastante despejado.
Inicialmente
caminamos a la sombra de la mañana, avanzando hacia el interior alrededor de 4
kilómetros entre fincas agrícolas rodeadas por muros de piedra seca que no
acertamos a saber cómo pueden estar en tan buen estado. Las puertas de madera
hechas industrialmente se encuentran en muy buen estado y la mayoría de los
pilares de ellas están hechos de piedra picada lo que supone una inversión
millonaria pero el Gobierno de las Islas sabrá en qué invierte el dinero.
Se suceden pequeños subes y bajas hasta que nos aproximamos a las Salinas de Adaia enclavadas en una zona más verde de lo que tenemos en general. Allí, orientados al norte y llevando el agua a nuestra derecha avanzamos en medio de un paisaje llano con el Caserío del Port de Addaia al fondo al que llegaremos por un camino muy sombreado.
Cruzamos la
urbanización un poco por el sur de la misma y enseguida pasando por la
Urbanización de Caves Noves nos llegamos al Arenal d’en Castell con su doble
cala.
Ni siquiera nos
molestamos en buscar la Font des Codolar ya que había averiguado que un codolar
es un torrente lleno de piedras que canaliza el agua cuando hay precipitación
consistente.
Es una zona
agrícola en la que localizamos a las primeras vacas, pocas eh, de la raza
mahonesa que reconocemos por sus colores blanco y negro.
La playa tiene
unas pasarelas de madera que facilitan su tránsito y poco más adelante,
alrededor de las diez y cuarto nos sentamos en una sombra para echar un bocado
con ganas pues las clavículas siguen molestando
al igual que los dedos de los pies y eso que la mayor parte del camino
ha sido liso y bastante amplio.
Media hora después
continuamos por un tramo de camino sombreado que termina depositándonos en la
Carretera de Mao que un kilómetro después coincidirá con la que viene de Es
Mercadal, para acercarnos a la Urbanización de Playas de Fornells.
No hemos entrado a
Ses Salines donde decían que había una fuente pues no creemos de su existencia
por lo visto hasta ahora; además estos tramos de carretera con sol algo plomizo
no nos invitan a enrollarnos sino a poner la marcha de resistencia bien por el
arcén o por un buen tramo de carril bici.
A la entrada hay
una circular. En medio tiene un enorme olivo con dos bancos a la sombra y allí
nos sentamos para comer fresquitos pues ya es la una. Bueno, para comer,
quitarnos las botas para que se aireen los pies y descansar un poco
aprovechando la brisilla que corre.
Alrededor de las
dos menos cuarto nos llegamos a la urbanización y compramos agua en el único
Supermercado, según nos dicen, de toda la urbanización. Nos ha sobrado con la
que llevábamos desde Es Grau y eso es bueno.
Unos cientos de
metros por la urbanización nos llevan a Cala Tirant en la que una línea de
pasarelas de madera rodea a la cala que abandonaremos por su parte oeste
iniciando un remonte encementado.
Continuamos por
una calle perteneciente a una urbanización fallida y luego nos liamos con una
serie de subidas y bajadas rodeando la costa acantilada desde la que vemos en
la distancia el Faro de Cavallería. Se trata de un tramo bastante virgen y con
indudable encanto.
Son las tres y
media de la tarde cuando alcanzamos la carretera que lleva al Faro de Caballería
al que no iremos pues hay cinco kilómetros largos entre ida y vuelta y
“nuestros hornos” no están para esos bollos.
La carretera
atraviesa por medio las Ruinas de la Ciudad Romana de Sanisera que visitamos
aunque poco tienen que ver.
Echamos un buen
trago de agua y tomamos la carretera en sentido contrario al faro con la vista
puesta en nuestra derecha ya que inmediatamente tiene que estar, en un pequeño
altozano, la Ermita de Camides Far y pensando en una ermita tradicional
suponíamos que nos propiciaría un lugar decente para vivaquear.
No la
localizaremos en medio del bosque mediterráneo con sotobosque intrincado y
consecuentemente proseguimos por la carretera un poco más de un kilómetro hasta alcanzar el Aparcamiento del
Faro de Caballería donde la dejaremos
para acercarnos a las Playas de Cavallería y Ferragut que están juntas.
Hay que recorrer
las dos playas, cosa que hacemos por la orilla del agua, más cómoda que la
arena seca y con ganas de finalizar nuestra jornada que hemos prolongado ya
algo más de los previsto.
Desde mitad de
playa visualizo una pequeña edificación en la Punta Ferragut y hacia ella nos
dirigimos saliendo del arenal mientras
seguimos nuestro camino y a la que llegamos cuando son las cuatro y cuarto.
Se trata de una
caseta de pescadores que está ya abandonada. Tiene un porche cubierto orientado
al este que podría ser útil en caso de lluvia pero corre una brisa fría y
molesta que no invita a quedarse a su amparo, por lo que buscamos la parte
oeste de la casa que a sotavento nos propicia mejores condiciones y allí nos
quedamos.
Soltamos las
mochilas y nos bajamos a la orilla rocosa del mar para remojarnos los pies cosa
que agradecemos y que servirá para comprobar el deterioro de los mismos que ya
llevamos con algunos esparadrapos. Quieren caer algunas gotas en una tarde
ligeramente ventosa y frescucha.
Disponemos de
tiempo para descansar, buscar algún sitio cómodo para vivaquear, que los hay y
hacernos la cena que compartiremos con un par de gaviotas dispuestas a comer de
nuestra mano.
Alrededor de las ocho nos metemos en los sacos
aprovechando una depresión próxima un tanto arenosa y bastante protegida del
viento. Si lloviera tenemos el cubierto muy cerca.
En horizontal y
bastante cómodos hacemos el arqueo del día en el que hemos recorrido una
distancia que no bajará de los 31 kilómetros y en cuanto a desniveles, no son
fáciles de calcular pero estimamos alrededor de los 250 metros. Nos dormiremos
enseguida convencidos de que tras nuestra “entree” el asunto debe empezar a
mejorar.
Otras actividades en la zona:
Cami de Cavalls E. 1. Mao-Cala de Caldes. 5-5-26.










