Es Canutells, Binissafuller, Binibequer Viel
y Nou, Son Ganxo, Punta Prima, Calas Alcaufar y Sant Esteve, Es Castells, Es
Vilars y Puerto de Mao.
11 y 12-05.2026.
Desnivel acumulado 300 m.
Distancia recorrida 33000 m.
Tiempo efectivo de marcha 08:30 h.
Sol.
Fácil.
2 días.
Suele ser algo habitual que terminemos con
ganas cualquier actividad ya que se trata de un reto y más si es algo de cierta
consistencia y en esta ocasión se confirma esa realidad: terminamos con ganas
fundamentalmente por culpa de nuestros pies ya que el resto lo damos por bueno
incluso el peso de las mochilas y no se nos escapa que Cami de Cavalls hubiera
sido muy distinto sin esa pejiguera.
La meteorología nos acompañó y nos
facilitó la consecución del reto que al final se nos hizo algo monótono como
suponíamos a priori pero había que conocer Menorca, cosa que no sé si logramos.
El agua hay que llevarla y en este caso,
para siete días comprarla y el asunto requiere una planificación previa pues no
en todas las urbanizaciones y pueblos hay servicios. Nosotros llevamos un
máximo de tres litros cada uno en los momentos en que cargábamos a tope y nos
sobró, pero creo que nosotros pasamos con poca agua. No tuvimos que llamar en
ninguna casa para que nos dieran un poco de agua.
Solamente vimos una fuente y en
Ciutadella.
Juan Castejón, Rossa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
La
noche está algo más despejada que las anteriores y la humedad ambiental lo ha
impregnado todo, lo que es habitual ya, cuando nos levantamos al 11 de Mayo de
2026. Esto está tocando a su fin.
En
poco menos de una hora hacemos nuestras tareas muy sabidas y a las siete nos
ponemos en marcha. Diez minutos después entramos en Es Canutells, vemos el
merendero pero no hubiéramos estado mejor para dormir, si acaso la cena hubiera
sido un poco más cómoda.
Ni
siquiera nuestro camino nos lleva a la playa sino que enseguida nos mete en una
carretera interior en la que falta alguna baliza del GR. Sabemos que la
carretera tiene que ser breve, vemos un desvío
pero no lo comprobamos y al rato cerca de la siguiente baliza que no
vemos nos damos la vuelta para comprobar lo que tendríamos que haber comprobado
a la primera y el embarque se nos lleva media hora.
Un
tramo interior de alrededor de alrededor de 4 kilómetros nos devuelve a la
costa en Benissafuller cuando son las nueve menos cuarto, para recorrer la
urbanización y visitar la cala del mismo nombre.
Continuamos
junto a la costa con un paseo marítimo que recorre una serie de urbanizaciones
seguidas hasta que alcanzamos Benibequer Viel todo encalado de blanco y de
nuevo nos liamos marchando junto a la costa cuando el GR. se ha ido por dentro.
Es
un día con mucho sol y algo más de calor y nuestros embarques no ayudan pero…
Callejeamos
un poco por el interior y sin solución de continuidad alcanzamos Benibequer
Nou. Allí encontramos un merendero y nos sentamos en una de las mesas a la
sombra, que se agradece, para echar un bocado pues son las nueve y media.
Con
veinte minutos tenemos suficiente y a la salida de la urbanización encontramos
otra algo más dispersa que atravesaremos
en el límite entre las vallas de los chalets y la costa, un poco menos
masificada que enseguida nos llevará a Biniancolla con su cala y poco después a
Son Ganxo.
Vamos
al oeste sudoeste viendo ya la Isla del Aire con su faro hasta que alcanzamos
la Playa de Punta Prima cuando son las once. Luego, a la salida de la
urbanización tenemos un tramo de vegetación arbustiva, cerca de la costa y que
recorremos con la vista puesta en la Torre de Alcaufar Vell avanzando al
noroeste.
Nuestro
camino no la visita pero Juan y yo nos acercamos desviándonos del camino. Es un
torreón de porte sólido y sobrio y a su sombra corre una brisa deliciosa pero
estamos en otros menesteres.
A
Rosa ya no le pregunto cómo le van los ibuprofenos, los pies mal, aunque hoy va
más ligera supongo que con ganas de acabar.
A
mi meñique derecho que va forrado de esparadrapos ya no le cogen todas las
ampollas que tiene y cada vez que paramos a algo, los siguientes apoyos y no
pocos me obligan a cojear hasta que me acostumbro al dolor y no tengo mejor solución que caminar un poco
más despacio por lo que me tienen que ir esperando.
Salidos
del torreón para alcanzar la Cala Alcaufar me adelanto y enseguida me pasa Juan trotando como si tal
cosa. Se que el hecho carece de intención pero me deja con la impresión de que
estoy hecho una porquería y además estoy algo enfadado pues mis chicos con la
escusa de pegarse una ducha, se les ha ocurrido la feliz idea de buscar un
hotel en Mao. ¡Si les habrá abandonado el desodorante!
Por
una causa mayor se cambia un programa y no pasa nada. Yo les había propuesto
seis vivacs y ellos lo aceptaron y ahora, por una puñetera ducha hay que
cambiarlo… pues bien, yo no participo y que se las ventilen.
Joder
si se las ventilan: Rosa llama a nuestra hija Biola y claro que nos busca
hotel, pues no hay pocos; además yo ya había estudiado el asunto pero como les
parecío bien el último vivac en Cala Figuera…
Bueno,
luego se descolgará Juan con que lleva levantadas las uñas de los dedos gordos
y dos o tres dedos ensangrentados pero no se los ha protegido con esparadrapo a
lo que yo diré amén y a otra cosa.
En
la Cala de Alcaufar, son las doce, volvemos al interior en un largo y caluroso
tramo entre paredes de piedra y tierras de labor, de lo poco virgen que queda
en esta parte sur de la isla que sufre la influencia de Mao.
En
el caserío localizamos un merendero con sombra, compramos unas cervezas frescas
en un super próximo y nos sentamos a comer.
Serán
alrededor de 4 kilómetros que se hacen pesados con el calor, los que nos llevan
a la Cala de Sant Eteve que solamente tocaremos por su fondo para continuar un
poco más y alcanzar la carretera que nos lleve a Mao.
Vemos
el Castell de Sant Felip con su bandera ondeando al viento pero ya no estamos
para muchas contemplaciones, un kilómetro nos lleva a la entrada de Es Castells
con su característico molino de aspas y un tramo más de aceras al siguiente
molino que señala la entrada a Es Vilar. Junto a la Gasolinera de la Galp está
el Hotel Son Vilar. Son las tres menos cuarto.
Identificada
la reserva, pagamos la tasa turística y subimos a la habitación. Juan se queda
con la ducha toda para él solo mientras que nosotros nos subimos a la piscina y nos metemos un baño
campanillero, es una piscina pequeña pero el agua está divina.
Luego
nos duchamos y cambiados de ropas nos vamos al centro de compras. Malditas las
ganas que teníamos pero nos damos un paseo para comer al gusto: cervezas,
carne, frutas, ensalada y algunos dulces de capricho.
Cenamos
pronto y nos ponemos horizontales, hemos empezado a recuperar los pies. La
noche será larga y calurosa y se nos hace raro la cama blandita.
El
12 de Julio de 2026 comienza a una hora de relax son las siete y cuarto y sin
prisas nos echamos a la calle sobre las ocho y media de camino al puerto. Para
ello hay que avanzar, con el GR. hacia el Centro de Mao para callejear por la
parte antigua y bajarnos luego hacia el fondo del Puerto donde se ubica el
Puerto Deportivo y allí cerramos nuestro Cami de Cavalls para entrar en el
puerto y embarcar sobre las diez y media. Habíamos llegado con tiempo sobrado.
En
la última etapa habíamos caminado entre unas cosas y otras alrededor de 33
kilómetros con alrededor de 300 metros desnivel acumulado incluyendo la
aproximación al puerto del día siguiente.
En
el ferry y después de contemplar el Puerto de Mao que en el viaje de ida no
pudimos contemplar al ser una hora poco propicia, también vemos el lugar para
el vivac que finalmente no hicimos, tenemos tiempo suficiente para cerrar
nuestro Cami de Cavalls que con sus 5 etapas completas y dos medias nos habían
permitido recorrer 207 kilómetros, embarques incluidos y alrededor de 2750
metros de desnivel acumulado aunque esta cifra no es demasiado fiable.
En
Barcelona casi no nos dejan desembarcar y tenemos que salir con los camiones.
Oscar nos recoge y luego en casa nos hace una barbacoa como nos había
anunciado.
Al día siguiente y tras llevar a los críos al cole nos venimos para Sabi finalizando nuestro tema Menorca y el imprescindible Cami de Cavalls. Bueno, no ha estado nada mal pero tampoco conviene exagerar y una nota importante: No hemos tenido en ningún momento la más mínima falta de agua; de hecho, en mi mochila llegó a casa una botella de litro y medio.



