28 jun 1992

7-92. TRES FRONDIELLAS POR ARRIEL. 28-5-1992.

Corredor a Frondiellas Central. 4-5-09.

Embalse de La Sarra, Llano Cheto, Ibones de Arriel, Cara Oeste, Frondiella, Central y Frondiella Norte.
28-06-1992. 
Salida 06:15 h. Llegada 11 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Frondiellas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

          Disfrutábamos en el Pico Sudoeste de las Frondiellas reponiéndonos de las prisas del ascenso, pues nos habíamos quedado dormidos en el Chalet de Aragonesas de Respumoso.
           Disfrutábamos y a la vez sufríamos la decepción der no poder alcanzar otra cima más al sudoeste en la Arista Robach, pues una fuerte brecha nos lo impide en este momento.
          La solución nos la ofrece una cordada que sube  por la cara oeste procedente de los Ibones de Arriel, pero hay que bajar un buen trecho por la pala nevada y no queremos invertir  tiempo en ello, fundamentalmente porque tenemos intención de hacer hasta el Anónimo y desconocemos el patatar.
          Nos proponemos volver pero por el lado de Arriel acampando abajo y tal… desde entonces ha pasado bastante tiempo y han cambiado bastante las cosas. Lo cierto es que estamos a finales de Junio del 92, nos encontramos a cuatro pasos de marchar a los Alpes por segunda vez y estamos en plena vorágine de hacer metros. Las Frondiellas pueden ser un buen plato.

El Hayedo de Aguas Limpias. 28-6-10.

            El domingo 28 lo empezamos a todo trapo a las cinco de la mañana y veinte minutos después estamos en la carretera. Es completamente de noche.
            Vamos rápido, sin circulación y cuando está amaneciendo estamos en la Sarra, poblada de pescadores más madrugadores que nosotros por lo visto.

Cruzando la Cascada de Arriel. 13-7-05.

            A las seis y diez nos echamos a andar, bien podemos decirlo, con todo el día por delante; aunque también es cierto que vamos a necesitarlo pues arrancamos a 1450 metros de altitud y queremos crestear por encima de los 3000.
            Rosa va delante rompiendo el fresquillo de la mañana y echando del camino a las mulas que merodean por el Llano de las Fetas. Poco después transitamos el hayedo vestido con una imponente fronda y el día nos ha facilitado decididas muestras de que va a ser excelente.

Cascada Inferior de Arriel. 21-6-93. 

            Una hora después estamos en el Paso del Onso y, por una vez, tomamos el camino correcto sobre los rododendros y no lo abandonamos hasta alcanzar la Cubeta Lacustre de Arriel por su desagüe natural. Son las ocho y diez.
            Seguimos el camino que transita entre los ibones y atravesamos los neveros con nieve dura que tienen los pies a remojo en los mismos. En ellos encontramos huellas tiernas  de alguien que pasó ayer muy tarde o lo ha hecho esta mañana. Me inclino por la segunda opción cosa que comprobaremos enseguida: unos metros más arriba, en la pedrera, hay un montañero que no sabemos de dónde ha salido.

Ibón Inferior de Arriel. 14-7-05.

            Nos paramos a almorzar en el fondo de la cubeta próximos al Ibón Superior. Hay que reponer fuerzas antes del repecho pues estamos a 2250 metros de altitud todavía.
             A las nueve menos veinte nos vamos, encaramándonos al pedregal situado inmediatamente al sur del Desagüe del Glaciar de la Frondiella, en dirección al lugar en el que hemos localizado al montañero que nos antecede. Vamos en busca del pequeño Ibón Helado pero para ello primero tendremos que alcanzar la parte superior del espolón para, ya por nieve en la que hay diminutos huellas sobre la nieve venteada y bastante helada, meternos barranco arriba hasta alcanzar el rellano en el que se asienta el ibón.

Ibón Alto de Arriel con Arremoulit al fondo. 14-7-05.

            Lo dejamos a nuestra izquierda a 2400 metros de altitud con una nieve que no ha sido azotada por el viento y que está buena.

Anónimo y Frondiellas desde Balaitus. 13-7-05.

            Contemplamos lo que nos parece una cordada sobre la base del Corredor Sudoeste de Balaitus. Nos servirán para marcar diferencias pues nosotros estamos buscando lugar apropiado para irnos a nuestra derecha, al este, saliéndonos del barranco por el primero de los corredores paralelos que ascienden a la aquí recién nacida Arista Wallon.

Cima Norte de las Frondiellas.

            Perdemos la huella y tomamos dirección casi sur para, por suaves campos de nieve, ir ganando altura fuera de los escarpes situados a nuestra izquierda. La decisión  se convertirá en un enorme error pues nos meterá sobre interminables campos de nieve de los que, tras arduo y desolador esfuerzo, saldremos al reencuentro de la huella que transita bajo la Cresta Wallon, dirigiéndose al norte a través de tres resaltes consecutivos.

Cara Norte de Frondiellas y Anónimo. 14-7-05.

            La Arista Robach nos ha tentado, atraído y embarcado consecutivamente. Ibamos y vamos a ella pero todo a su debido tiempo.
            Alcanzamos una huella que está hollada fundamentalmente en descenso sobre nieve un poco más consistente que nos conduce directamente al estrangulamiento de la pared que es paso obligado.

Aguja Cadier desde la Frondiella Norte. 14-10-12.

            La pared que de pronto se ha puesto en pie cuenta con una buena huella, cuando las cosas se complican todo el mundo se pone en fila, que nos permite pasar fácilmente el estrangulamiento y acceder al nevero somital vestido con nieve más dura a pesar de que está casi al sol y sobre la que vamos a mejorar el ritmo anterior.
         La nieve se va perdiendo entre los huecos de la pedrera terminal y a las once menos cinco llegamos a la Cima de la Frondiella Central a 3069 metros de altitud. Nos hemos chupado 1630 metros de desnivel a 350 metros por hora.

Frondiella Central desde la Norte. 4-5-09.

            Continuamos en dirección norte por la cresta sobre nieve profunda y enseguida alcanzamos la Cima de la Frondiella Norte situada a 3068 metros de altitud.

15 may 1992

6-92. PEÑA RETONA POR LA CANAL ANCHA. 15-5-1992.

Cara Este de Retona. 21-5-05.

Pista de Lana Mayor, Canal Ancha y Cara Este.
15-05-1992.
Salida 06:45 h. Llegada 12 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Retona procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            El tiempo está excesivamente caluroso en este mes de Mayo. Vamos, que va a juego con el Invierno que hemos tenido. ¿Será verdad lo del efecto invernadero?
            El domingo pasado hicimos las Llenas y hoy 16 nos vamos a Peña Retona antes de que se estropee el tiempo y en previsión de que a fin de mes tendremos la Comunión de Biola.
            Tenemos alguna referencia del Mapa de la Alpina y algo que hemos hablado con Miguel pues el asunto viene ya de lejos. La Canal Ancha estará llena de nieve, pero ¿cómo estará la nieve? Más vale no pensar en ello. De cualquier forma todo dependerá de la noche.
            Rosa quiere madrugar, es algo inevitable para subir con la nieve en medianas condiciones. Por tanto a las seis menos cuarto salimos de casa: un madrugón como en nuestros mejores tiempos, se aproximan los Alpes 92.

Detalle de la Entrada a la Canal Ancha. 14-6-07.

            Una hora de coche nos espera. Carretera asfaltada hasta Piedrafita y una pista labrada en tierno por los todoterrenos que en esas condiciones las dejan destrozadas, luego. Suerte que está seca y a puro de pericia nos vamos hasta casi donde queríamos llegar. Tampoco la última vez llegamos hasta donde queríamos pues el agua que había bajado por medio la había dejado impracticable para nuestro R-9. Hoy en el segundo alud que corta la pista completamente nos tenemos que quedar. Nos servirá de nevera.
            La mañana está espléndida a las siete menos cuarto. Estamos a 1750 metros de altitud, metemos los anoraks en las mochilas y nos vamos adelante por la pista para abandonarla poco después  e introducirnos en la pradera.
            Media hora después, hechas las deducciones oportunas, estamos frente a la Canal Ancha: hemos llegado juntos con el sol.
            Hemos subido 100 metros y tenemos todo el tajo blanco ante nosotros pues la nieve baja hasta abajo.

Parte Alta de la Canal Ancha a Retona. 14-6-07.

            El primer contacto es desolador por necesidad: una continua trampa de nieve que nos obliga de momento a ir de piedra en piedra y a ponernos las polainas. El inicio del corredor, poco inclinado no es para menos ahora que está recibiendo ya el sol.
            Ascendiendo en dirección sudoeste nos acercamos hasta la boca de la Canal: ¡Por algo la llaman Canal Ancha! Habrá unos 80 metros entre las paredes de la entrada y de cualquier forma no tendrá menos de 20 metros en ningún punto, al menos de lo que se ve desde aquí.
          Una huella titubea al igual que lo hacemos nosotros y la desestimamos de momento. La pendiente que ha ido creciendo suavemente será de alrededor de 30 grados. La nieve blanda en la que al principio nos hundíamos hasta la rodilla se ha ido endureciendo pero a pesar de ello la huella es profunda y requiere un generoso esfuerzo: subimos con un ritmo de 30 pasos y no va más. La situación es preocupante, o estamos hechos unos guiñapos o es que nos estamos pasando de revoluciones.

Casquete Somital Este de Retona. 21-5-05.

          Vamos poco a poco progresando en la Canal y ganamos la sombra con la esperanza de que se endurezca la nieve, lo que así sucede: con qué inefable comodidad hacemos huellas de media bota dando por bueno el evidente esfuerzo que requiere.
            Poco después coincidimos con la indecisa huella que ahora es más precisa y el asunto cambia un rato: progresamos como si fuéramos en avión.
          Sobre las ocho y cuarto y en una roca que sobresale en medio de la canal nos paramos a almorzar, algo que se está convirtiendo últimamente en inusual.

Circo Lacustre de Bucuesa desde Retona. 21-5-05.

            Continuamos después, igualmente a la sombra, con nieve dura y por la huella que sube y se inclina hasta los 40 grados, pero estamos bastante arriba y avistamos el collado en el que va a morir la canal.
            Salimos al sol y subimos la salida de la canal por la parte izquierda a través de un tramo mixto de calizas descompuestas y hielo podrido con algo más de inclinación que culmina con una gravera terrosa nacida en el mismo collado. Son las nueve de la mañana y estamos sobre los 2600 metros. Todo está quieto incluso el aire.

En la Cima de Retona, Bucuesa al fondo.

            La continuación se inicia de manera evidente en dirección noroeste a través de un canchal calizo que se cierra con una pequeña pared que franqueamos por nuestra izquierda, e inmediatamente aparecen hitos  que nos conducen por un segundo canchal al nevero de la cresta  que nos cortara finalmente el paso al convertirse en el paredón somital roto por  una brecha fácil que nos deposita directamente en la Cima de Peña Retona a 2745 metros de altitud. Son las nueve y media hemos hecho 700 metros de canal en hora y tres cuartos, a 400 metros por hora que estimamos interesante y en total 930 metros en un tiempo normal.
           Tomamos un limón en una mañana absolutamente calurosa que nos trae a la memoria por la hora  y las condiciones meteorológicas a la Cima del Cilindro 87 de grato recuerdo.

Salida de la Canal Ancha de Retona. 21-5-05.

            Contemplamos largamente un conocido paisaje y por ello quizás más querido, hacemos la fotografía del recuerdo con los Ibones de Bucuesa, especulamos sobre Escarra y la Pala de Ip, divisamos Sabiñánigo bajo la imponente neblina que lo cubre y media hora después nos vamos para abajo.
            El camino que nos baja hasta el collado nos permite admirar largamente la Pala de la Horca de la Lana Mayor, la Peña Zarrambucho, el Tríptico, la Cima Capullo, en fin, casi todo el cresterío que remata en Peña Telera.
            Ya en el collado vuelve mi señora con las consabidas andadas de los descensos, suerte que hace tiempo que no le hago ni caso. Lentamente ganamos la nieve de la canal que, ahora blanda, se ahoya al capricho de “ambos dos.” Descendemos la canal por cualquier parte, de frente y sin destrozar la huella de subida que a alguien le irá bien.

Vertiente Sur de la Salida de la Canal Ancha y Peña Puerto Rico u Horca de Lana Mayor. 21-5-05.

            A la subida hemos visto la huella de un “culembajen” desde muy arriba. Bajamos próximos a él una zona llena de trampas de nieve en la que Rosa se hunde como una navaja y tiene sus problemillas para sacar algunas veces las piernas.
            Superada una pequeña cintura sobre la mitad de la canal, momento que estaba esperando, saco de la mochila un saco de plástico de los de abono, lo abro con la navaja, nos sentamos sobre él y para abajo por el canalizo que alguien había practicado.
            Bajamos de frente con los pies y los piolets porque a pesar de que la nieve está muy blanda, la pendiente es considerable y hay que controlar la velocidad. Bajamos sentados sobre nieve que va reteniendo Rosa encima del saco y tenemos que pararnos a quitarla un par de veces pero haremos un desnivel de 300 metros en un periquete.

Canal Ancha desde la salida. 21-5-05.

            Llegamos casi hasta el final de la nieve con lo que nos evitamos la mayoría de las trampas de nieve pero a cambio la mojadura nos llega hasta la cintura, algo que no sabe el grupo de navarros, una docena, entrados en años que inician a estas horas el ascenso de la canal. Son  las once.
             Se nos miran llenos de envidia suponemos, pues nosotros ya hemos hecho lo que ellos están comenzando y que nosotros estamos bajando como un alud. Luego posiblemente nos recordarán agradecidos de la huella que tienen hecha y que los primeros ya han tomado.
            Cogemos florecillas al sol que nos va secando y cuando nos llegamos al coche nos tomamos la lata que hemos puesto a refrescar bajo los restos del alud, con la tranquilidad del que sabe que a las doce de la mañana hemos terminado la actividad. Disfrutamos un rato al sol que va secando nuestras ropas, que buena falta les hace y poco a poco nos vamos para abajo por la pista charlando distendidamente  y descansados.

Descenso de la Canal Ancha. 

            Es poco más de la una cuando llegamos a casa: a la ducha y a comer con Máximo y Carmen. Madrugar puede ser bueno para esto, por ejemplo.  

10 may 1992

5-92. LLENAS DE LA GARGANTA Y DEL BOZO. 10-5-1992.

Cara Oeste de la Llena de la Garganta. 13-6-09.

Barrera Pista de Aisa, Refugio Saleras, Abrevadero del Embudo de Aspe, Cara Sur Llena de la Garganta, Paso Napazal, Arista y Cara Este, Llena del Bozo, Paso Napazal, Cara Oeste y Llena de la Garganta.
10-05-1992.
Salida 07 h. Llegada 14:45 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Llenas de la Garganta y del Bozo procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

               No sabemos a dónde pero si tenemos claro que hoy, domingo 10 de Mayo de 1992, nos toca.
           Mi abuela está ingresada en Huesca, el domingo pasado bajamos a visitarla renunciando a nuestro proyecto y esta semana lo haremos el sábado al objeto de poder disponer del domingo.
            A la vuelta de Huesca se raja una rueda y a esas hora es un problema. Nos quedamos sin rueda de recambio y asumiremos el riesgo. Hemos decidido hacer las Llenas que hace poco más de un mes se nos resistieron por culpa de las botas.

Vertiente Sur del Macizo de Aspe. 12-11-15.

            Rosa decide madrugar, con lo poco que le gusta y el despertador suena a las cinco y media de una noche a la que esperamos le suceda un día estupendo, estamos en mayo y el cambio de hora se nota bastante.
            A las seis estamos en marcha para que, poco después nos sorprenda la variante de Jaca recién estrenada. Vamos despacio y con cuidado ya que no llevamos rueda de recambio.
            Se va haciendo de día y pasamos a la carretera estrecha que nos conduce hasta  Aisa. De allí para arriba 9 kilómetros de pista asfaltada con algún que otro bache.

Corredor entre las Llenas drel Bozo y de la Gargnta desde el Abrevadero de Aspe. 12-11-15.

              Dejamos el coche vuelto cuesta abajo como hacemos siempre que aparcamos en una pista y a las siete y cinco nos vamos para arriba por un valle que empezamos a tener bastante conocido.
            Atravesamos la mancha de bojes en dirección norte y nada más llegar al praderío dejamos a nuestra izquierda el Refugio Pastoril de Saleras, cruzamos el Barranco de Napazal y tomamos la loma herbosa  que nos llevará en busca del Abrevadero situado bajo el Embudo de Aspe, que es lo que nos guía. Subimos a buen ritmo y lo alcanzamos en cincuenta minutos.
            Unos montañeros suben tras nosotros. Irán al Aspe, nos dicen mientras cogemos agua.

Detalle de la Este de la Llena del Bozo. 12-11-15.

            Viramos al noroeste en busca de la entrada del valle que conduce a la Brecha Wallon o de Napazal siguiendo un camino suave a media ladera. Nos esperan los conocidos neveros que ya hemos visto de lejos.
            Alcanzamos la nieve que se deja hollar pues está buena. No nos preocupa la vuelta a pesar de ello. El tiempo, decididamente primaveral se ha tragado las huellas del día anterior por completo aunque de momento no hacen falta.
            Vamos virando poco a poco al norte, hemos tomado el nevero de la ladera izquierda y por encima de un gran bloque alcanzamos el centro del corredor cuando éste empieza a empinarse. Subimos de frente el fuerte resalte del corredor por su derecha junto a unas rocas que quedan a nuestra izquierda.

Iniciando el ascenso de la Este de la LLena del Bozo. 13-6-09-

            La montaña es un medio tan variable que difícilmente puede hacerse uno a esa idea si no se posee una notable experiencia. El corredor que nos obligó a darnos la vuelta hace poco más de un mes es hoy un paseo a pesar de que quizás haya más nieve. Cada vez me resulta más difícil aconsejar con precisión sobre cualquier montaña: lo que para uno es algo evidente para otro puede ser un auténtico laberinto. Esa inconfundible ruta puede ser una placentera pala nevada un día  o un inmisericorde pedregal otro o una peligrosa trampa sumida en la niebla, o un auténtico cristal sobre el que no se sostienen ni los gatos.
            Superado el fuerte resalte continuamos para arriba al encuentro del collado por una pendiente suave.

Casquete Somital Este de la Llena del Bozo. 12-11-15.

            En las proximidades del Collado Wallón o Napazal nos saluda el viento. Estamos a 2330 metros de altitud y tras contemplar el estrecho y vertical corredor norte que nos conduce al Bosque de Sansanet, en el que hemos estado repetidamente, nos vamos a nuestra izquierda en dirección noroeste por una cresta soleada, vertical, fácil y limpia de nieve.
            Las calizas ocres alternadas con pradera alpina dan paso a la pedrera suave de calizas grises. Subimos despacio pues a Rosa no le ha gustado nada el segundo plato y está ahora inapetente.
            Nos hemos ido adentrando en la pared para posteriormente volver a la cresta y abandonarla pues se complica decididamente para abordar la Pared Somital Sudeste.

La Norte de la Llena del Bozo desde los Lomeros de Aspe. 13-6-09.

            No convencido de que un par de pasos complicadillos nos pueden permitir salvarla, nos vamos un poco al centro de la pared con la esperanza de que pasos más fáciles nos permitan poner los pies en el nevero somital.
            La lógica, una vez más,  nos ha colocado sobre la vía correcta. Inmediatamente alcanzamos la Cima de la Llena del Bozo a 2566 metros de altitud. Son las diez menos cuarto y nos hemos tragado lo que habíamos adelantado antes.

Aspe, Llena de la Garganta y del Bozo desde Ruabe del Bozo. 6-11-10.

            Almorzamos un poco al sol y al abrigo de las iras del viento. Entre tanto dejamos volar nuestra vista desde los próximos Bernera y Bisaurín continuando con la Mesa de los Tres Reyes, el Anie y Midi; los más distantes ya Pallas, Arriel, Balaitus, Frondiellas, Faxa, Zarre, Infiernos, Argualas, Escarra, Telera y Collarada; hasta los también próximos Aspe y Llena de la Garganta, siendo éste último en el que se concentra nuestra atención.
            A las diez y cuarto iniciamos el descenso en busca de nuevo de la Brecha Wallon o Paso de Napazal desandando el camino de subida.
            Bajo reflexionando sobre la Pared Oeste de la Llena de la Garganta. El collado desemboca en una vertical pared, por tanto, no hay nada que hacer por allí. El fuerte nevero inferior no está conectado con el suave nevero somital, hay un importante resalte  que los estrangula en tres canales y el dilema es ¿cuál de los tres?

Cima de la Llena del Bozo, al fondo la Llena de la Garganta.

            No alcanzo la solución en el descenso, así que habrá que irse aproximando para decidir sobre la marcha.
         Tomamos el camino que sale del mismo collado en dirección al estrangulamiento y  que enseguida se pierde en el nevero y por tanto no aporta nada interesante.
          La nieve está bastante buena, pero dada la inclinación de la pared que en las proximidades del estrangulamiento estará sobre los 45º, nos ponemos los crampones: nos aportarán seguridad y ganaremos tiempo.

Llena de la Garganta desde la del Bozo. 6-11-10.

            La pared está pendiente  pero nosotros estamos bastante bien. Cuando nos encontramos casi arriba, en contra de la opinión de Rosa me decido por el corredor situado a nuestra izquierda: es el más largo pero un escalón rocoso cubierto en parte  por una cascada de hielo lo hace, a priori, accesible para nosotros; y es por allí por donde podemos ganar el nevero somital ascendiendo una zona mixta aparentemente sencilla.
            En el final del nevero inferior encontramos una repisa de hielo originada por una escorrentía del escalón rocoso y hacemos travesía a nuestra izquierda para salvar la primera parte del escalón fuera de la cascada de hielo. Luego volvemos a nuestra derecha para proseguir el ascenso a través de una zona mixta de hielo y roca que se las trae.
            Pasamos la zona entre arañazos de crampones sobre la roca húmeda y estampidos de hielo podrido que cede ante la presión de los crampones o los golpes del piolet. Terminamos el paso buscando el hielo como locos, a pesar de que Rosa no quiere ni verlo pues nuestras herramientas son más útiles sobre hielo malo que sobre roca.

Las Pedreras de la Oeste de la Llena de la Garganta. 13-6-09.

            Cinco entretenidos minutos nos permiten salvar el resalte y unos pasos mixtos ya fáciles nos llevan a una clavija con unos cintajos: nosotros a pelo.
            El mapa de la Alpina no dicen nada de esto y deberían de avisar, no de la clavija sino de la dificultad.
            Encontramos dos hitos que confirman un poco más que hemos tomado la vía correcta y por el nevero blando que se empina  al final, alcanzamos la Cima de la Llena de la Garganta. Son las doce y estamos a 2599 metros de altitud; hemos empleado hora y cuarto en subir los 270 metros de desnivel.
           Contemplamos idénticos paisajes que desde el pico anterior a la vez que nos tomamos una naranja con azúcar.
        Nos preocupa el resalte, aunque yo mentalmente creo que he encontrado la solución: nos quitaremos los crampones para hacer los pasos rocosos y alcanzado el nevero, si es necesario, haremos una repisa en la nieve y nos los volveremos a poner tranquilamente.

El Corredor de la Llena de la Garganta desde la faja de entrada. 13-6-09.

            Me pongo las polainas pues con la nieve costra y mis pantalones tiroleses se me araña la pierna y se me mojan los calcetines, y nos vamos para abajo hasta el resalte. Allí nos quitamos los crampones y nos vamos a la derecha del resalte para iniciar el descenso por la roca húmeda pero limpia de hielo. Son unos 25 metros que resultan más sencillos de lo que esperábamos, ahora con mejor adherencia.
            Cuando vamos a alcanzar el nevero, en lugar de abordarlo, nos vamos continuando por las rocas de nuestra derecha que nos ofrecen un paso fácil, al encuentro del pedregal que desde arriba baja bastante  sobre la pared. Una vira larga e inclinada nos entretiene un poco pero nos deposita casi en el pedregal que descendemos en toda su longitud.
            Ya de nuevo sobre la nieve continuamos bajando de tacones, estamos algo abajo y ya no son necesarios los crampones. Disfrutamos de un largo descenso sobre una pared inclinada pero sin riesgo de caídas que remataré con un estupendo “culembajen” envidia de mi señora que lo intenta cuando la nieve ya casi no lo permite.

Rampa Somital de la Llena de la Garganta. 13-6-09.

            Caminando sobre el fondo del corredor comentamos la diferencia con la vez anterior y alcanzamos el último escalón que bajamos por medio del corredor con una nieve que empieza a estar algo blanda y nos va a hacer trabajar un poco.
            Contemplamos el perfil desafiante de un rebeco recortado en cielo sobre un pitón de la Cresta Sur de la Llena de la Garganta que nos vigila concienzudamente y pronto abandonamos la nieve para alcanzar enseguida el abrevadero.
            Es la una y media y nos sentamos a comer. Cerca de nosotros hay gente descansando y esperando. Deben ser los que hemos visto esta mañana sobre la Cima del Aspe, las otras dos cimas han sido todas nuestras.
            La Vía Normal del Aspe se veía limpia así como la de la Llena del Bozo; menuda diferencia con la Llena de la Garganta. Tenemos nuestras serias dudas de que esa sea la ruta normal ya que de normal no tiene nada en absoluto.

En la Llena de la Garganta al fondo Llena del Bozo. 

            Disfrutamos al sol de unos ratos deliciosos al igual que lo hiciéramos el día que ascendimos al Aspe y a las tres menos cuarto nos ponemos de nuevo en marcha para recoger y tomarnos la naranjada que habíamos dejado enterrada en la nieve a la subida. Media hora después  y en medio de un mediodía caluroso estamos en el coche.
            Nos vamos carretera abajo con cuidado hablando de los Alpes que, como poco, se van acercando pues este año es año de Alpes. Rosa tiene miedo del Cervino y yo del peso de las mochilas en las crestas y del tiempo que puede hacer aunque esto último no dependa de nosotros.
            De nuestra cuenta queda el hecho de ponernos en forma física y mentalmente y creo que nos hace falta más el segundo que el primero pues hoy henos movido 1300 metros  con un tramo que tenía un importante grado de dificultad y yo al menos me encuentro muy bien.
              A las cuatro y cuarto estamos de nuevo en casa después de haber aprobado una asignatura que se nos había quedado pendiente.

21 mar 1992

4-92. SIERRA DE LA ESTIVA. BOZO, NAPAZAL, PETRITO Y MESOLA. 21-3-1992.



Loma Norte de Petrito y Mesola al sur del Collado del Bozo. 10-5-07.

Barrera Pista de Aisa, Barranco Napazal, Cara Sur de la Llena de la Garganta, Collado y Punta del Collado del Bozo, Napazal, Petrito y Mesola. Descenso por el Barranco Canaliza.
21-03-1992.
Salida 08:30 h. Llegada 15 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Sierra de la Estiva procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Habíamos decidido hacer las Llenas de la Garganta y del Bozo a pesar de que el tiempo que anunciaban para el 21de Marzo del 92 no era decididamente bueno. Habían anunciado tantas veces que se estropeaba que ya ni lo creíamos.
            En las mochilas llevamos los piolets que pensábamos utilizar más como bastones que otra cosa sobre nieve blanda y hasta los crampones.
            Quieras que no, 18 kilómetros a Jaca, 24 a Aisa y 9 más hasta el final de la pista nos dejan a 1550 metros de altitud y se nos llevan una hora de coche. Son las ocho y media de la mañana cuando empezamos a caminar en medio de un crecido viento, pensamos que “alguien habrá debido dejar la portera del puerto abierta” pero no es así, desde luego.

La Corona de Aspe desde Saleras. 12-11-15.

            Pasamos la portera y nos adentramos en un valle conocido y dominado por un ventarrón más insistente que interesante. Los corredores de los picos a los que nos dirigimos están vestidos de blanco y en sus puntas las nieblas se apelmazan. Debajo, la todavía cenicienta pradera nos espera  y sobre todo ello el viento.
            Cruzamos a la Orilla Izquierda del Barranco de Napazal y por la suave y herbosa loma vamos ascendiendo en dirección a los tres Picos de la Garganta de Aisa. Vamos por camino conocido en busca del abrevadero de la base del Embudo del Aspe.
            Hay cierto trasiego en altura y las nieblas comienzan a descender. Alcanzar el abrevadero se nos lleva una hora y la continuación es a nuestra izquierda en busca del valle que culminará  en el Paso de Napazal.

Vertiente Sur del Macizo de Aspe. 19-7-15.

            Allí nos espera la nieve. Atravesamos los primeros neveros ganando altura poco a poco por una clara huella y sobre nieve dura estupenda para caminarla.
            Una vez que hemos alcanzado el fondo del valle superamos el primer resalte e iniciamos el ascenso del amplio corredor a la vez que la nieve se va endureciendo, la huella va reduciéndose y aumenta la pendiente.
            Buscamos unas rocas a nuestra izquierda para ponernos los crampones pues no hay forma de continuar sin ellos y decidimos almorzar ya que Rosa tiene apetito y posiblemente  el día no nos ofrezca mejores condiciones para ello. Aquí al amparo del viento se está bien pero suponemos que tan pronto como alcancemos el collado se abrirá la caja de los vientos. Suben dos tras nosotros.

Macizo Bernera y Llena del Bozo desde el Estarrún. 10-5-07. 

            Rosa ha cambiado de botas, son un poco más grandes y no le entran los crampones. No podemos aflojar los tornillos y no queda otra que echarlos a la mochila. Tallo peldaños con el piolet, en contra de la voluntad de Rosa,  para alcanzar un abrigo sin nieve bajo la pared. Vamos a intentar superar este fuerte escalón por nuestra derecha a ver si podemos incorporarnos a la roca y salir del empantullo.
            Cada peldaño se me lleva no menos de seis golpes con el piolet. Hay que picar para poco más arriba tomar un canalón por el que se sube bien.
            Unos metros más arriba el canalón se convierte en pared por lo que tendremos que desandar algo e incorporarnos de nuevo a la nieve.

Praderío bajo el Embudo de Aspe. 10-5-07.

            Tallar cuarenta peldaños se lleva lo suyo en una pared que es puro hielo con una pendiente cercana a los 45º a pesar de que tallo peldaños para gigantes.
            Situados a nivel con el final del resalte iniciamos una travesía para alcanzar un pequeño pedregal con lo que creemos haber salido del embarque de momento.   
            El corredor se allana para para elevarse luego 100 metros más hasta la Brecha Wallón o Collado de Napazal. Estaremos sobre los 2200 metros de altitud y la superficie del corredor es un auténtico cristal pulido por el viento y no se tienen ni los gatos. La decisión es inevitable pues los que venían detrás aprovechando nuestras huellas tampoco llevan nada que nos permita regular los crampones: vámonos para abajo.

Cerca del Abrevadero del Embudo de Aspe. 19-7-15.

            Iniciamos el descenso por el otro lado, la derecha del corredor y aprovechando las rocas escalonadas que nos permiten bajar muy abajo. De escalón en escalón nos ponemos a una veintena de metros del final de la pared. Luego nos incorporamos a un corredor en el que podemos tallar huellas con la puntera de mis botas.
            Dos parejas que suben también sin crampones desisten con nuestra información  y dicen de marchar directamente al Collado del Bozo para hacer algo en la otra parte del circo y confirman mi idea de que hay paso.

Collado del Bozo desde la Llena del Bozo. 13-6-09.

            Inmediatamente terminan los problemas. Hemos decidido cambiar las Llenas por la Sierra de la Estiva.
            Contorneamos la Llena del Bozo por su ladera sudeste sin perder altura pues por una parte hemos de atravesar la Depresión de la Foya de Aragüés y por otra alcanzar con el mínimo esfuerzo el Collado del Bozo que está a 2019 metros de altitud.
            Alcanzamos a las dos parejas que han salido delante de nosotros  y les adelantamos pues llevan menos ritmo que nosotros. Son de Pamplona y asiduos de la montaña.

Valle de Aisa y la Madalena. 6-11-10.

            Hemos de perder altura bajando hasta el fondo de la Foya de Aragüés para tomar la amplia vira  sobre los Llanos Superiores de Napazal y alcanzar fácilmente el Collado del Bozo tras faldear fácilmente algunas de las Estribaciones Orientales de Bernera.
            Del collado que ya conocíamos  parte en dirección sur la Sierra de la Estiva. Se trata de un suave paseo atravesando una serie de lomas sucesivas en suave ascenso hasta alcanzar el Pico Mesola con 2177 metros de altitud. Es un sube y baja con desniveles por debajo de los 100 metros para pasar por las cotas 2085, 2128 y 2135 para virar un tanto al sudoeste y alcanzar la amplia Cima de Mesola a 2168 metros previo paso por Napazal. Un suave paseo en condiciones normales pero que hoy con este solemne ventarrón del que Rosa se defenderá ocasionalmente echándose al suelo, se ha convertido en penoso e infernal exigiéndonos un considerable esfuerzo.
            La cresta continúa pero ya decididamente para abajo en busca de las proximidades de Aragüés del Puerto. Nosotros hemos sobrepasado el espolón que baja hasta el refugio pastoril de la entrada del valle por el que pensábamos descender y por tanto tomamos el valle paralelo que baja hasta la carretera, pensando que apareceremos cerca de donde hemos aparcado el coche.

La Punta del Collado del Bozo. 6-11-10.

            La bajada es fuerte pero se puede hacer por cualquier sitio buscando un descenso cómodo. Además nos pone al abrigo del ventarrón y eso es algo que agradecemos.
            A media ladera paramos a comer en un abrigo del barranco. Luego cogemos unos bulbos de asfódelos que están arrancados y una matas de violetas que plantaremos en nuestro jardín.
            El barranco que nos ha permitido un cómodo descenso se cierra al final junto a la carretera, pero estamos ya abajo.
            Subo unos metros por la carretera para recoger el coche y saludo a los navarros que han bajado por Napazal. Las bordas están atestadas de coches con matrícula de Navarra: tenemos el valle medio colonizado.
            La tarde aquí abajo es espléndida ahora a las tres de la tarde, algo que poco o nada tiene que ver con lo que hacía y tiene que estar haciendo en las crestas. ¡A ver si por fin aciertan los del tiempo¡