27 jul 1985

3-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 3. RESPOMUSO-BACHIMAÑA. 27-7-1985.


Ibón de Tebarray e Infiernos con Garmo Blanco. 27-8-18.

Ibon de Respomuso, Ibón de Llena de Cantal, Collado de Tebarray, Ibones Azules y Bachimaña, Balneario de Panticosa y Vuelta a la Casa de Aragonesas en Bachimaña Inferior.
27-07-1985.
Desnivel acumulado 1250 m.
Distancia recorrida 20000 m.
Tiempo efectivo de marcha 07 h.
Sol.
Fácil.
Senderismo.
Se trata de una etapa clásica que enlaza los Circos de Piedrafita y Bachimaña, un lugar en el que los ibones son abundantísimos y de considerable tamaño. La pena es que los más grandes han sido represados con lo que pierden parte de su encanto y además las obras lo han dejado todo lleno de basuras.
Agua en Los barrancos del recorrido y los Ibones de Respomuso, Llena de Cantal, Tebarray y Bachimaña. También en el Balneario de Panticosa pues prácticamente no hay ganadería con la excepción de los Praderíos de Campo Plano.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Respomuso-Bahimaña procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            No hay mucho donde escoger pero dormiremos en una de las habitaciones de la casa que dan al Ibón de Respomuso  y que está medio decente. Tiene dos jergones en buen estado y colchonetas de gomaespuma. Estamos dispuestos a pasar una noche cómoda en compensación con la anterior.
            Hacemos nuestra cena a base de puré de patatas y huevos que compramos ayer en Sallent y que con cuidado han venido hasta aquí para propiciarnos un  alimento  de poco peso y apetitoso. Un café con leche y galletas nos pasaportan para una noche que todavía no ha caído del todo.

Desde la Presa de Respomuso la Gran Faxa y la Chalet de EIASA.

            Estamos cansados pero no rendidos, los pies van bien especialmente los de Rosa que ha cuidado caminando a ratos con las zapatillas. Los hombros estupendos.  Finalmente cortamos la conversación y dejamos que cada mente se vaya a lo suyo, la mía a los neveros que hemos visto hacia Tebarray.
            Dormimos de un tirón y son las seis y cuarto cuando desembarcamos en el 27 de Julio de 1985. Una mañana todavía vestida de gris dormido que reposa indecisa sobre las aguas del Ibón de Respomuso a 2130 metros de altitud.

Circo de Piedrafita desde Campo Plano. 4-8-13.

            Una hora después nos echamos al camino bajando hasta la Capilla de la Virgen de las Nieves. Allí encontramos a la pareja que se acaba de levantar y nos adelantamos con la esperanza de que nos alcancen y así hacer una  parte de la jornada juntos.
            Cruzamos sobre la pared de la presa del ibón y contemplamos la enorme serenidad de sus 55 hectáreas de superficie de agua además de la considerable magnitud de la pared de la presa.

Camino en la Orilla Sur de Respomuso. 1-7-10.

            Continuamos un  poco por la orilla izquierda en dirección sudeste, esperamos,  pero no viéndolos venir decidimos seguir a nuestro ritmo. La decisión será un acierto puesto que a pesar de llevar una posición privilegiada en el valle no lograremos verlos tras nosotros.
             Dejamos en frente de nosotros el esqueleto de lo que se puede convertir en un espléndido refugio y poco después el grisáceo y abovedado tejado del Refugio Peñalara o Alfonso XIII. Vamos hacia el este en dirección a Campo Plano hasta la altura de la Forqueta de Piedrafita. Allí nos reorientamos claramente al sur para tomar el Barranco de Piedrafita incorporándonos a las primeras lomas cubiertas de fresca pradera alpina.

El Barranco de Llena de Cantal y Tebarray. 1-7-10.

            La mañana clara y serena nos ha saludado con un sol radiante  y juguetón que se entretiene con las Puntas de Pecico hasta que se decida definitivamente a ganar altura en el cielo. Nosotros entre tanto y por la orilla izquierda del barranco vamos ganado altura, dejamos a nuestra izquierda el Pico Campo Plano y alcanzamos la Cubeta Lacustre del Ibón de Llena de Cantal, a los pies del pico del mismo nombre en el que se inicia el Cresterío de los Picos del Pecho.

Ibón de Llena de Cantal y Collado de Piedrafita. 

            Son las ocho y cuarto cuando a la sombra se nos hace un poco de fresco mientras echamos un bocado. Entre tanto contemplamos el escarpado circo impecablemente defendido  por empinados neveros  que cierran el paso y que por algún lugar deberemos forzar.
            Seguidamente continuamos en busca del primer nevero que alcanzaremos sobre los 2500 metros de altitud y que es de una considerable extensión. Poco inclinado lo atravesamos de frente aprovechando que la nieve no está demasiado dura. Luego continuamos por un pedregal metamórfico astillado hasta alcanzar el camino practicado en la pedrera que distinguíamos ya de lejos.

Vista atrás desde el Collado de Tebarray al Circo de Piedrafita y Frondiellas-Balaitus. 30-6-12.

            Cuanto más nos aproximamos al cierre del circo más se va inclinando el camino. Nos encontramos en la base de los neveros superiores y ya por debajo ha quedado la severa Cubeta del Ibón de Llena de Cantal y mucho más abajo la verde y luminosa Pradera de Campo Plano.
            Continuamos en dirección al Pico Piedrafita suponiendo que tendremos el paso por alguno de sus collados aunque habrá que ver por dónde ya que desde aquí el aspecto sigue siendo inquietante al menos. Pero nos aguarda una sorpresa: la nieve tiene profundas y marcadas huellas que seguimos sin duda por el, ahora, empinado nevero en el que Rosa se ayudará con el piolet mientras los crampones seguirán durmiendo en el fondo de las mochilas.

El Collado de Tebarray desde más arriba del Ibón de Llena de Cantal. 4-8-13.

            Paramos frecuentemente para contemplar el paisaje  pero el motivo fundamental es recobrar el aliento. Hemos subido un poco al sudeste y giramos al sudoeste y enseguida  comienzan a aparecer piedras que nos conducen a un estrecho y empinado corredor  que acaba en una minúsculo y ventilado collado: el Collado de Piedrafita deducimos sin duda, pues si damos un tropezón caemos de cabeza en el Ibón de Tebarray bajo una inclinada e inestable pedrera de materiales metamórficos propios de la zona. Estamos a 2782 metros de altitud, es el techo de nuestra travesía por el momento.

Collado y Pico de Tebarray desde el Collado de los Infiernos.4-8-13.

            Son las diez y cuarto y tras despedirnos rápidamente del Circo de Piedrafita nos situamos al amparo del viento para fumarnos un cigarro mientras contemplamos el terso y recóndito Ibón de Tebarray aprisionado por los Picos Tebarray, Marmoleras  e Infierno Occidental. A su alrededor un firmamento pardorojizo y centelleante: el sol refulge en los limpios astillamientos de las pulidas rocas metamórficas.
            Continuamos en descenso a media ladera de la Cara Sudoeste de las Marmoleras para alcanzar el Collado Norte de los Picos del Infierno.

Bajando del Collado de los Infiernos. 3-7-07.

            A las diez y media entramos en el Circo de Bachimaña con un objetivo inmediato: llegar a comer el Balneario de Panticosa; mientras inicalmente bajamos un potentísimo nevero. Un trote de alrededor de veinte minutos nos baja 250 metros y nos deposita en el Ibón Azul Superior. Más despacio que nosotros van en dirección contraria algunos montañeros con los que nos saludamos distanciándonos rápidamente.

Vertiente Este del Collado de los Infiernos desde el Azul Superior. 27-8-18.

            Estamos ya en zona conocida. Bajamos por la Orilla Izquierda del Barranco de los Azules. Más abajo el brillante Bramatuero bajo y en el fondo el Enorme Ibón de Bachimaña Alto. Dejamos a nuestra izquierda Punta Zarre y tras rodear por la izquierda los dos Ibones Azules nos dirigimos hacia la Cola de Bachimaña atravesando el barranco para situarnos en la orilla derecha y alcanzar directamente el camino que bordea el gran ibón actualmente represado.
            El descenso del nevero al trote tendrá como consecuencia además de la ganancia de tiempo unas rozaduras en los pies de mi esposa.

Ibón Azul Inferior. 28-9-05.

            Hemos cambiado la calcinada roca metamórfica por el familiar Granito Magmático del Pirineo Axil y tras rodear los dos Ibones de Bachimaña y atravesar el puente de madera del inferior nos acercamos hasta la Casa Refugio de Aragonesas.
            Son las doce cuando tras quitarse las botas envío a mi esposa para abajo. Entre tanto vaciaré una de las mochilas en la que pondré la cantimplora y algunas ropas de abrigo, pues aunque el día es bueno, en la montaña nunca se sabe.

Bramatuero y Bachimaña Superior desde la Zona de Pecico. 20-7-16.

            Seguidamente me lanzo para abajo a la carrera. Mi esposa no pierde el tiempo tampoco y la alcanzaré al final de la Cuesta del Fraile. Sin peso, cuesta abajo, ligeros de ropa y por camino conocido nos presentamos en el Balneario de Panticosa en algo menos de una hora. El día es cálido aquí a 1630 metros de altitud.
            En nuestros planes entraba una comida a base de alimentos  que durante la travesía no podríamos comer algo simple como ensalada variada, algo de pescado fresco y fruta.
            En Casa Belío nos dicen que pueden hacernos algún bocadillo que si queremos algo diferente debemos ir al Hotel Mediodía.

La Casa de EIASA. de Bachimaña. 19-7-16.

            En  el hotel nos ofrecen elegir entre dos primeros que no nos apetecen gran cosa y dos segundos de carne, que no pueden servirnos ni una triste ensalada ni una trucha. Lo solucionamos levantándonos de la mesa y marchándonos sin comer. Volvemos a Casa Belío para comer algún bocadillo aunque sea el socorrido  jamón con queso. La verdad es que empezamos a estar de un humor bastante regular y  a duras penas y a base de cerveza podemos pasar los bocadillos. No venden fruta y lo que ya es el colmo, cuando estamos pagando, observamos como uno de los camareros de la tienda-bar sirve en una mesa un plato de tomate arreglado en ensalada.
            Puedo afirmar que jamás he estado tan cerca de morder o de cometer una atrocidad incalificable y con nuestra caja de leche, será la única satisfacción que vamos a obtener aquí, nos dirigimos a los teléfonos públicos para comunicarnos con nuestras familias y perder de vista al Balneario.

Llegando al Balneario de Panticosa. 20-9-08.

            Están estropeadas todas las cabinas y entonces, nuestro estado de ánimo es un coctail de rabia, desesperación y abatimiento. Juan el de Casa Berdón de Sabi que lleva el estanco va a ser nuestra salvación. Le contamos el asunto y nos indica que desde la Oficina del Ayuntamiento de Panticosa que tiene aquí  podremos llamar. Está cerrada, habrá que esperar pero finalmente conseguimos veinte segundos de comunicación, con ello tenemos bastante.
            Agradecemos el servicio y salimos cuesta arriba como alma que lleva el diablo, maldiciendo como fulibusteros. ¡Lástima de bombazo!

Cuesta y Salto del Fraile subiendo a Bachimaña. 8-7-05.

            De todas formas, ahora comprendemos como un montaje de este calibre estropea todas las posibilidades, que son muchas, y se convierte en algo anticuado, ruinoso, inoperante y obsoleto; una preclara basura que no encontrará a nadie con suficientes arrestos para ponerlo patas arriba, pues medidas intermedias no creo que sean válidas.
            Estamos más tranquilos cuando perdemos de vista al Balneario y por camino que nos conocemos casi de memoria pues no en vano es sin duda el que más veces hemos recorrido en este Pirineo, nos deslizamos Caldarés de Baños para arriba haciendo en poco más de una hora los 600 metros de desnivel que nos sitúan de nuevo en el Ibón Bajo de Bachimaña. Con ello rematamos a las cuatro y media de la tarde un día que supone el ecuador de nuestra travesía. Nos encontramos mejor que nunca y tenemos motivos para estar machacados pues son ya tres días  y hoy por ejemplo nos hemos subido y bajado alrededor de 1300 metros.
            La Casa de Aragonesas de Bachimaña a 2170 metros de altitud y que en su día también fue forzada está en lamentable estado especialmente su cocina, pero al ser más pequeña, los destrozos también son menores. Con unas hojas de rumex alpino barro la tarima de la única habitación que la conserva y allí pasaremos la noche. Queda mucha tarde para estudiar el mapa y pasear los alrededores convertidos en un basurero similar al de Respomuso.

Croquis de Respomuso a bachimaña. 

            Encontramos a un grupo de jóvenes montañeros con los que charlamos largamente de la montaña con el internacional lenguaje del esfuerzo y del placer por el objetivo conseguido. Ellos se van para abajo y nos regalan algunas verdura que no van a utilizar.
            Para la cena hacemos nuestra sopa de sobre y nos preparamos una ensalada de tomate y cebolla, curiosamente lo que no hemos podido lograr en el Balneario y que comemos con escandaloso deleite  junto con unas patatas fritas con longaniza  y una lata de sardina, vaso de café con leche incorporado. Posiblemente la alimentación más que suficiente ha colaborado positivamente en la marcha de la travesía.
           

26 jul 1985

2-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 2. LA SARRA-RESPOMUSO. 26-7-1985.


Ibón de Respomuso. 13-7-05.

La Sarra, Llano Cheto, Barranco e Ibones de Arriel, Collado de Arremoulit, Ibones de Arriel e Ibón de Respomuso.
26-07-1985.
Desnivel ascendido 1050 m.
Desnivel descendido 370 m.
Distancia recorrida 15000 m
Tiempo efectivo de marcha 08 h.
Sol.
Fácil.
En una travesía se suceden las etapas. Hoy nos ha correspondido una corta tras la anterior larga, en un entorno lacustre especialmente espectacular.
Agua en La Sarra, en los Barrancos de Aguas Limpias y Arriel y en los Ibones de Arriel y Reespomuso. No hay problema.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de La Sarra- Respomuso procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            En el picnic de la Sarra, a la luz de las linternas y en el fogón de butano preparamos nuestra cena: una sopa, un bocadillo que traemos de casa y un buen vaso de café con leche con galletas tostadas. Barro con una rama de boj un trozo del refugio junto a una de las paredes y amontono las piedras como protección para el viento que campa por sus respetos mientras Rosa prepara la cena.
           Cenados, preparamos el desayuno y extendemos los sacos sobre el enlosado suelo que ha quedado decente a pesar de que los “dueños del mundo” han hecho fuego dentro y habrá un carretillo de cenizas además del refugio decorado al negro humo.

Camino de Tornadizas hacia el Llano Cheto. 30-6-10. 

            Antes de meternos en los sacos comprobaremos con satisfacción el buen estado de nuestros pies  sabedores de que en ello va el futuro de nuestra travesía.
            El suelo de granito del Pirineo Axil de la mejor calidad ya en la oscuridad se nota duro pero no nos preocupa, el lugar es más que aceptable y suponemos que en “el reino de los justos” no vamos a notar ninguna diferencia con el más mullido de los colchones.

Las delicias del Hayedo de Aguas Limpias. 5-6-07.

            La noche se pasa entre alguna que otra vuelta que certifica la dureza de la piedra.
            Nos despierta la luz de la mañana del 26 de Julio de 1985, a las siete y media pasadas. No tenemos ni demasiadas prisas ni ganas en comenzar la jornada pero hay que ponerse en pie y contemplar una mañana que nada tiene que ver con la noche anterior pues está completamente despejada.

En el Paso del Onso. 5-6-07.

              Desayunamos nuestro vaso de café con leche y galletas, recogemos los sacos, enmochilamos los bártulos y a las nueve menos cuarto nos echamos con miedo las mochilas sobre los hombros pero se puede aguantar. Ayer partíamos de los 1196 metros de Canfranc y hoy de los 1450 metros a los que se encuentra el Puente de las Faixas.
           Por la Orilla Derecha del Aguas Limpias alcanzamos enseguida el Llano de Tornadizas. Entramos en calor y comenzamos a funcionar como si nada hubiera pasado el día anterior. De los hombros no sabemos nada: ¡milagroso!

Cascada Inferior de Arriel. 5-6-07.

            Enseguida alcanzamos el hayedo que poco a poco se espesa oscuramente fresco. El barranco discurre por el fondo de un tajo estrecho y profundo  que se estrecha y acerca en el Paso del Onso para desembocar en el comienzo del Llano Cheto.
            El valle se allana y ensancha y nos detenemos bajo una vieja haya para echar un bocado antes de que el camino se vuelva a empinar como esperamos. Hemos previsto pequeños almuerzos y meriendas a base de embutido o queso con un poco de pan al objeto de completar la  alimentación, para  repartirla un poco por toda la jornada y procurarnos descansos entre periodos de esfuerzo.

Pedrera en la Sur de Arriel de camino a los ibones. 5-6-07.

            Pasan de las diez cuando cruzamos con el camino el Barranco de Arriel y poco más adelante  abandonando el marcadísimo camino principal que marcha a Respomuso volvemos al norte  y superamos el escarpe en fuerte ascenso entre pendientes herbosas y escalones graníticos para alcanzar de nuevo el lecho del Barranco de Arriel. A nuestros pies se ha quedado el Llano Cheto que contemplamos desde una visión inédita para nosotros.

 Ibones de Arriel desde el Desagüe del Ibón Helado. 3-9-13.

            Lo que viene a continuación, además de ser tan empinado como lo anterior, es un pedregal granítico desconsolador correspondiente a la Cara Sur del Pico Arriel. Hemos encontrado trazas de camino que se pierden en el barranco que atravesamos con intención de proseguir en principio por su orilla derecha. El pedregal se empina y se mezcla con toboganes de grava que dificultan un poco más la subida, lo que nos invita a buscar la piedra más gorda que encontramos próxima a la Ladera de Arriel, en dirección a un potente nevero recostado sobre la misma.

Collado de Arremoulit  desde el Ibón Alto de Arriel. 9-8-09.

            Serán alrededor de 300 metros de desnivel los que superaremos piedra a piedra de un tirón, lo que nos ha puesto a prueba. No hemos llegado muy sobrados pero nos encontramos bien. Junto al nevero nos comemos un limón con azúcar y descansamos un poco mientras el altímetro señala los 2200 metros.
            Seguimos hacia el norte para terminar el pedregal alcanzando el collado que imaginamos como parte del cerrojo glaciar. Cuál no será nuestra sorpresa cuando la pedrera se allana y se enfrenta a un escalón en la Falda de Arriel, la fosa de los ibones se encuentra al este y nosotros nos hemos pasado.

Ibones de Arremoulit desde el collado del mismo nombre.

            Cambiamos de dirección y continuamos hacia el este por una pedrera en la que se suceden sin descanso lomas y depresiones para avistar enseguida uno de los ibones inferiores. Son las doce y media cuando deambulando por terreno escabroso, pues no hemos querido bajar al camino que recorre los ibones, aparecemos en un pequeño collado desde el que dominamos la mayor parte de la cubeta lacustre.

Arriel y Collado de Arremoulit desde el Collado de Lavedán. 25-9-15.

         Finalmente y una vez que hemos disfrutado de una estampa sencillamente encantadora nos decidimos a bajar. Tiene algo de especial la paz y la soledad que se respira aquí. El recuerdo es imborrable y como todo recuerdo, infinitamente mejor que la realidad, lo que aquí es francamente difícil.
            Levantamos la vista y allí está, escoltado por los Collados de Lavedán y Arremoulit la arrogante Pirámide del Pallas y más a nuestra izquierda otra inquietante pirámide, el afilado y encumbrado Arriel.

Ibón Inferior de Arriel. 14-7-05.

            Recorremos por la orilla oeste el más alto de los ibones al objeto de dejar las mochilas a mano y con las cantimploras, unos frutos secos, los anoraks y el tomavistas nos dirigimos al oeste hacia el Collado de Arremoulit. Es un paseo sin carga por un pedregal, a estas horas ya familiar, que conduce a un inclinado y estrecho corredor que concluye en el collado. Hemos salvado rápidamente el desnivel y estamos a 2440 metros de altitud; es la una y media del mediodía de un magnífico día ventilado por el correspondiente viento de los collados.

De Arriel a Frondiellas nnuestro camino a Respomuso desde la Divisoria de Ministirio. 10-9-08.

            Pasamos a la vertiente francesa y nos protegemos un poco del viento. Hemos llegado hasta aquí para contemplar el Circo de Arremoulit. Allí están los escarpados neveros acostados en la Cara Este de los Arrieles, bajando a beber en los remotos y dormidos Ibones de Arremoulit con su soleado refugio en medio de ellos. En la parte este del circo, escalonado por el Pitón Von Martin está el Pallas.

La Presa de Respomuso coronada por Campo Plano y Llena de Cantal. 30-6-10.

            Echamos un trago con unos cacahuetes y un cigarro y cambiamos de vertiente para contemplar el Circo de Arriel. Enseguida se nos va la vista desagüe arriba del Glaciar de las Frondiellas hasta el Balaitus: enorme, altísimo y enigmático. Luego la Cresta de las Frondiellas nos devuelve a la Cubeta de Arriel y me lo llevo todo con el tomavistas.
            Nos vamos poco a poco para abajo refugiándonos en la magnífica belleza del circo: estamos comenzando a descubrir el Pirineo y nos gusta.

La Casa de EIASA. desde la Presa de Respomuso. 

            Alcanzamos de nuevo las mochilas cuando el reloj marca las tres y es hora de comer. Calentamos una lata de judías que nos sabe a gloria, una lata de sardinas y un nescafé calentito; todo tiene sitio en nuestros estómagos pues de apetito vamos bien.
            Son las cuatro y media cuando nos vamos por la orilla izquierda de los ibones, andando el camino que sigue el desagüe de los mismos hasta la bifurcación que tomamos a la izquierda de los mismos ascendiendo brevemente. El camino nos ha de llevar a media ladera de la soleada Cara Sur de las Frondiellas hasta el Ibón de Respomuso.

Campo Plano y Llena de Cantal desde Respomuso y mucha basura. 

            El camino que recorremos data de la época en la que se realizaron las obras hidráulicas en los ibones. Forma parte de la red de caminos que permitía el acceso del personal y las comunicaciones en tan escarpados lugares. A 2100 metros sigue la trayectoria de un gran canal subterráneo que conduce las aguas de los Arrieles al enorme Embalse de Respomuso. Son 5 kilómetros que se recorren con absoluta tranquilidad disfrutando de una hermosa tarde, de un fin de jornada ya próximo y de las magníficas vistas de la Vertiente Izquierda del Aguas Limpias y de la Zona Sudeste del Circo de Piedrafita.
            Son las seis y cuarto cuando llegamos al Chalet de Aragonesas, en las inmediaciones del Embalse de Respomuso. Sabemos que ha sido forzado y que ahora está abierto. Lo que encontramos es un auténtico desastre. Está destrozado por dentro, le han arrancado alguna puerta, derribado alguna pared, el aseo está lleno de basura, los jergones y los colchones revueltos con escombros, es la manifestación más clara del vandalismo desmedido e inoperante. La cocina está ocupada por unos montañeros a juzgar por los materiales que vemos.

Croquis de la segunda etapa.  

            Alrededor de la casa hay montones de basura. Bajamos hasta la Capilla de la Virgen de las Nieves junto a la presa y está por el estilo con la salvedad de que al ser un edificio construido en piedra el deterioro es menor pero no queda títere con cabeza: en el interior han hecho fuego y la sacristía está patas arriba. Terminamos preguntándonos por la suerte de males que habremos cometido para merecernos esto: la prueba definitiva de una sociedad enferma. Es la última pincelada de un funesto cuadro pintado por el descontrol y al amparo de éste, la desidia de los constructores de las obras que dejaron la zona convertida en un caos de construcciones ahora destrozadas y un basurero de cables y chatarra esparcida por los alrededores del ibón.
            Hemos encontrado en la capilla a una pareja de Sabiñánigo que quiere ir a los Infiernos. Saldrán antes que nosotros  y por ello nos despedimos para subirnos a terminar la tarde y dormir en el chalet.

Para ver la Continuación.

25 jul 1985

1-85. CANFRANC-ORDESA 85. ETAPA 1. CANFRANC-LA SARRA. 25-7-1985.


Ibónes de Anayet y Espelunciecha desde el Diente de Anayet. 23-7-14

Canfranc Estación, Barranco de Canal Roya, Ibonciechos de Anayet, Ibones de Anayet, Barranco Culibillas, Corral de las Mulas, Sallent y La Sarra.
25-07-1985.
Desnivel ascendido 1350 m.
Desnivel descendido 1050 m. 
Distancia recorrida 22000 m.
Tiempo efectivo de marcha 09:00 h.
Sol.
Fácil.
Se trata de una larga etapa de senderismo que hubiera sido más agradable sin tratar de visitar los Ibonciechos, inexistentes prácticamente, de Anayet. A cambio hacer los 7 kilómetros de carretera en coche ha compensado sobradamente.
Agua  en Canfranc, en el Barranco Canal Roya, en las Surgencias del Ibón de Anayet, en Sallent y en la Sarra. Cuidado con los barrancos por el ganado.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Canfranc-la Sarra procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Salir a la montaña cuando la residencia habitual está prácticamente en la montaña es un proceso normalmente sencillo y breve, con la ventaja adicional de que puedes observar directamente el tiempo que con bastante aproximación vas a tener sin salir todavía de casa.
            Así era la montaña que conocíamos, generalmente a salvo de mojaduras y temporales, evidentemente  bastante cómoda. Una hora de coche nos colocaba en ruta ya no apta para vehículos, lo que no era más que un simple paseo: una hora de coche por la mañana y otra por la tarde, de vuelta salvo alguna ocasional noche pasada en refugio que no era más que la excepción a la regla general.
            El proceso de ir y subir media jornada para pasar la otra media bajando y volviendo, no por asumido dejaba depositada en nuestra mente la idea  de la inestimable pérdida de altura, ¡con lo que costaba ganarla!

La Entrada al Túnel de Canfranc. Recordando. 6-8-11.

            La solución al despilfarro era evidente: la travesía, pero ese peregrino concepto en nuestra reducida experiencia montañera era algo que debía esperar a nuestra maduración en un medio en el que nos estábamos iniciando con evidentes inquietudes.
         Una travesía que discurra por rutas no pateadas con anterioridad y que pretenda contar fundamentalmente con tus propios medios requiere además de experiencia una buena capacidad de organización. Se podría teorizar al respecto pero lo mejor puede ser que cada cual desarrolle sus propias posibilidades.
            Del “querer” al “estar” todo dispuesto dista lo mismo que del dicho al hecho, pero tendríamos tiempo suficiente para fijar una ruta inédita para nosotros en un Pirineo enorme y desconocido también para nosotros, sin demasiadas complicaciones con los medios de transporte y con un tiempo limitado: pretendíamos un amplio desplazamiento entre media y alta montaña y queríamos autoabastecernos.

La Entrada a la Canal Roya. 6-8-11.

            Todo esto, con ser poco nos colocaba en un disparadero para el que no contábamos con suficientes mapas como comprobaríamos después, ganas e ilusión en cantidades tantas como inexperiencia.
            Contábamos con el ferrocarril y un Land Rover que hacía una especie de servicio en Pineta. Vivíamos en Sabiñánigo e iríamos de Canfranc a Pineta en cinco días.
            Reparto de jornadas, ruta a seguir, campamentos, abastecimientos, comunicaciones, comidas, ropas, equipos diversos… un follón bastante considerable, ruta previa que hay que recorrer necesariamente más conociendo que no nos gusta demasiado la improvisación. Aparecen las listas y el peso se convierte en una auténtica amenaza pues me liaría a pesarlo todo y como premio el pasar de 30 a 25 kilos finalmente, todo incluido. Bajar de allí ni nuestros materiales lo permitían, ni la seguridad mínima lo aconsejaba, ni la mínima comodidad lo recomendaba y aun así hubo que renunciar a llevar un segundo piolet, llevaríamos una cuerda de tan solo 9 metros y nos dejábamos en casa mis zapatillas pero nuestra ilusión podía con todo.

Sobre la Cabaña Lacuars dejaríamos el fondo del valle. 6-8-11.

            Todo quedó bastante bien atado menos el tema de los campamentos que con la excepción de una noche en Góriz, el resto podía salir bien o dejarnos a cubierto, bajo un plástico, de la noche y las estrellas.
            Salvaríamos lo mejor que pudiéramos las dificultades familiares: no les gustaba ni un pelo nuestro proyecto y nuestra hija se quedaría en casa de su abuela paterna aunque podía quedarse en cualquiera de las dos.
            Todo quedaría dividido en dos partes: 7 kilos para mi señora y casi 18 kilos para mí, la ropa puesta y sin agua. Cuando el día anterior me eché a la espalda la mochila os aseguro que un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo.

Los Ibonciechos Orientales de Canal Roya con más agua que en el 85. 6-8-11.

            El pueblo, sabiñánigo, está en fiestas, nos despedimos de los amigos pues a la vuelta nos marcharíamos a la playa a la carrera, disfrutamos del desfile inaugural de fiestas, bebemos zurracapote de las peñas, pero en medio de tanta algarabía festiva, nuestras mentes están en otros lugares.
            Tras una noche de inquietud, nervios e insomnio el despertador, a una hora prudencial nos llama al 25 de Julio de 1985. Son las ocho, desayunamos, cargamos con las mochilas y nos vamos a la estación cruzándonos con los últimos borrachines de la primera noche de fiestas y con algunos conocidos que nos desean suerte. Sacamos billetes y esperamos la llegada del ferrobús, por una vez, puntual.
            Son las nueve y media cuando arranca el tren y nos sentamos en un mullido asiento de un vagón media vacío. Casi nunca vamos en tren y dejamos que discurra el paisaje entre conversaciones intrascendentes en una mañana típica de Julio en la que el sol va a calentar de lo lindo pues ya lo está haciendo.

El prácticamente colmatado Ibonciecho Oriental de Canal Roya. 6-8-11.

            Dejamos que discurra el tiempo que se nos hace eterno y nos desembarazamos sin apetito de nuestro almuerzo hasta que la Tubería del Embalse de Ip nos anuncia que nuestro viaje está a punto de finalizar.
            Al sol de las diez y media de la mañana de Canfranc nos colocamos las mochilas y abandonamos la estación para tomar la carretera con dirección al Somport. Estamos a 1196 metros de altitud. Nada más terminar el pueblo y a la altura del Túnel Internacional, ahora fuera de servicio, saco el tomavistas e inmortalizo el momento y el garbo de mi señora carretera adelante. Tendré tiempo para considerar lo pesado que se puede hacer el día ya que el suave ascenso de la carretera lo acusan las rodillas. Me consolaré con el fuerte ritmo que lleva Rosa por delante y con el convencimiento de que todos los comienzos son duros.

Ganado en la Rinconada de Anayet. 16-9-04.

            Dejamos a nuestra derecha la Pared de Col de Ladrones y el acceso a Izas para continuar por la derecha del Aragón un poco más hasta que llegamos a la boca del siguiente valle y tras consultar el mapa abandonamos la carretera para introducirnos  en un pequeño bosque de pino silvestre y boj recorrido por un tortuoso camino que se adentra en la Canal Roya con 3 kilómetros de pista
            El camino se acerca al barranco del mismo nombre y por la derecha se encuentra con una vieja pista simada a tramos. Hemos dejado el bosque y la pista se convierte en gravera de rivera con lo que se terminan los anunciados 3 kilómetros. El camino mantiene su ritmo de ascensión y nosotros el nuestro que bastantes esfuerzos nos cuesta.
            Cruzamos el barranco y hacemos un breve descanso junto a un refugio pastoril situado bajo la Punta de las Negras cuando todavía no son las doce. Tomamos la decisión de proseguir al este abandonando el lecho del barranco para incorporarnos por las campas herbosas bajo el Falso Anayet y alcanzar directamente los ibones más bajos.

La Canal Roya desde las pedrizas hacia la Rinconada de Anayet. 23-7-14.

            El panorama ha cambiado, mejor dicho, lo hemos cambiado nosotros y ladera arriba vamos haciendo nuestro propio camino: ganamos altura rápidamente aunque nuestros esfuerzos nos cuesta pues la ladera está francamente empinada, no nos andamos con rodeos y el sol calienta lo suyo. Estamos ansiosos por alcanzar los primeros ibones.
            Superados los 2000 metros vamos virando un poco al sur. Hemos detectado la presencia de una pequeña charca prácticamente desecada y empezamos a tener, como coloquialmente se dice, la mosca tras la oreja.

Camino en la Rinconada de Anayet visto desde la Vía del Sarrio al Diente de Anayet. 23-7-14.

            La Cresta de Peña Blanca, alargadamente escarpada nos vigila desde la entrada del valle, quizás nos compadezca por nuestra inquietud. Son las dos de la tarde cuando me adelanto en un amplio escalón bastante horizontal en plena ladera y alcanzo una pequeña zona hundida y vestida de abundante vegetación propia de zonas lacustres colmatadas y tras breve conciliábulo decidimos parar a descansar y comer junto al lecho de un menguado barranco. Estamos cansados, acalorados y un poco defraudados pues o no hemos sido capaces de encontrar los Ibones Bajos de Anayet o se han evaporado.
            Comemos con no demasiada gana nuestro bocadillo de tortilla de patatas con jamón, una fruta y un vaso de leche teñida con dos terrones de azúcar, lo más nutritivo y apetitoso por 38 gramos.
            Son las tres menos cuarto cuando tras consultar de nuevo el mapa. El Falso Anayet ó El Diente y el Anayet nos cierran el paso al sur por lo que habrá que marchar un poco al este como procedimiento de alcanzar la Rinconada de Anayet y por ella la cubeta lacustre.

En los Ibones de Anayet.

            Comenzamos a perder altura, atravesamos una pequeña cubeta lacustre recorrida por un barranquillo y nos asomamos al fondo de la Rinconada. Entonces se nos aclara definitivamente la situación. Hay que perder altura en diagonal por una inestable pedrera hasta alcanzar la rinconada en el fondo de la pared por la que baja la cascada y ascender este escalón para alcanzar la Majada de Anayet en la que se asientan los ibones.
            A pesar de nuestros empeños en perder lo mínimo posible tendremos que situarnos en la base de la pared y ascender el zócalo de paredes marrones y grises que escalonadamente la conforman. La ruta es evidente  y nos permite fácilmente superar la pared y ganar los últimos escalones herbosos que son el inicio de la majada en la zona más próxima al Diente de Anayet. Hemos empleado hora y media en un trayecto apresurado que se suponía horizontal a priori.

Iniciando el Barranco de Culibillas. 2-6-07.

            Por fin y a nuestra izquierda localizamos el mayor de los Ibones de Anayet y hacia allí nos dirigimos para llegar a su orilla y soltar las mochilas casi con rabia.
            Rosa se remoja los pies, echamos una gaseosa mientras charlamos con cuatro excursionistas bajo la severa mirada del Diente de Anayet. Algún día subiré, pienso. Mientras, dejo distraídamente que la mirada vague al norte. Entre Peña Blanca y una masa nubosa, elegante, rotundo, firme, solitario e iluminado aparece el Midi de Ossau. Habíamos subido dándole la espalda y solamente por esto ya habría merecido la pena el esfuerzo realizado.
            Inmortalizo al Midi con mi señora junto al Ibón de Anayet con la cámara de fotos, pasamos un rato encantador y nos proponemos volver para acampar con tranquilidad, pero tenemos que remprender la marcha.

El Barranco Culibillas en un final de Primavera florido. 6-6-08.

         Son las cinco cuando comenzamos el descenso del Barranco Culibillas en dirección este, confirmando la trayectoria fundamental de la travesía. Hemos estado por encima de los 2200 metros y nos espera el Corral de las Mulas tras descender alrededor de 600 metros.
            Barranco abajo alternamos tramos de pedregal con otros de praderío llevando a nuestra izquierda la afilada Cresta de la Garganta. Descendemos a buen ritmo animados por la proximidad de la pista que nos ha de seguir llevando para abajo. El praderío está lleno de ganado vacuno. Es una pena que se desperdicien tantos y tantos prados, alimento inestimable para una ganadería que podría ser una importante fuente de recursos para mantener la población en sus valles. Aquí no es el caso.

Anayet bajando hacia el Corral de las Mulas.

            Alcanzamos la pista cuando el sol ya nos acaricia más que molesta y lo agradecemos. Nuestro ritmo se ha ido pausando sin darnos cuenta posiblemente debido a la jornada que llevamos en nuestras piernas.
           
           Caminamos entre ganado y turistas. ¡Se habrá corrido la voz de que el monte es sano y saludable!
        Los hombros nos molestan un poco y se nos hace larga la pista mientras comentamos la posibilidad de que alguno de los coches nos baje hasta Sallent pues caminar 7 kilómetros por la carretera no resultará nada agradable. Pero eso será para mañana pues nuestro plan es acampar en el Corral de las Mulas utilizando el abrigo de la entrada o alguna dependencia.

El Corral de las Mulas ya está cerca. 2-6-07.

            Desistimos de tan tentadora idea pues no creemos que haya nadie que nos pueda coger aunque solamente sea por razones de espacio pero no por ello y a modo de terapia psicológica, en el caso de que bajaran a Rosa al menos que se llevara mi mochila, yo bajaría descargado y así más ligero. Ni que decir tiene que estoy loco por quitármela de encima.
            El Corral de las Mulas está cerrado, el porche tiene un par de dedos de estiércol, el agua está lejos y con tanto ganado es un problema al no conocer las fuentes que las habrá. Un par de kilómetros más abajo está Formigal y alguna posibilidad encontraremos… es momento de tomar decisiones pues son las siete y cuarto.
            Un coche que sube por la pista hacia la carretera nos ayuda a tomar decisiones. Para y nos invita a bajar hasta Sallent, lo que aceptamos de buena gana.

 
El Corral de las Mulas. 14-7-11.

            Nos deslizamos carretera abajo conversando acerca de la montaña pero mi mente está en otro tajo: nuestro programa acaba de cambiar sustancialmente.
            Son las siete y media de la tarde cuando estamos en Sallent donde habíamos programado comprar y telefonear. Estudiamos la situación y decidimos aprovechar la ventaja que tenemos con respecto al programa previsto: compramos unas cosillas también previstas pues a la mañana siguiente las tiendas abrirán tarde para nosotros.
            El asunto del teléfono es un poco más complicado pues están en fiestas y es muy mala hora. Decidimos esperar un poco echando una cerveza y nos acordamos del hermano de Rosa, le comunicamos las novedades y a las ocho y media estamos dispuestos para marchar hacia La Sarra, a una mala tenemos el abrigo de la cola del embalse.

La Sarra a la luz de la mañana. Llegamos ya de noche. 10-9-08.

            Tomamos la vieja carretera que sube a la Urbanización del Formigal en lugar de hacerlo por las huertas. Cualquier abrigo nos puede servir. Poco después abandonamos la carretera y nos vamos por otra que parte a nuestra derecha. Se trata de la Carretera Privada de Aragonesas que es la empresa que explota los lagos de esta zona del Pirineo y que nos introduce en el Valle del Aguas Limpias.
            No encontramos nada, el chalet de la orilla de la carretera está completamente cerrado y por tanto sabemos hasta dónde tendremos que llegar. Estamos cansados física y mentalmente. La nadada ha sido considerable, el sol nos ha machacado lo suyo, cambiar de programa ha alargado nuestra marcha aunque nos beneficiará a posteriori y la inexperiencia nos ha castigado con la inquietud y el nerviosismo. Para completar el cuadro quieren caer algunas gotas y en los 4 kilómetros de la carretera aparecen más cuestas de las esperadas.
            La tarde ha ido cayendo y llega la noche con unas gotas que nos preocupan pues estamos en la pared de la presa. Es solo cuestión de unos momentos. Dejamos a nuestra derecha el edificio de la central y avistamos el oscuro picnic poco más delante de la fuente del final del Embalse de la Sarra a 1450 metros de altitud.

Croquis de la Etapa 1.

            Son cerca de las diez de la noche cuando llegamos a trompicones en una noche oscura. Soltamos las mochilas en el banco de piedra con una idea en mente: mañana no vamos a ser capaces de colocar las mochilas sobre los hombros. Nos parece estar flotando en el aire.
            A pesar de todo estamos satisfechos: hemos superado la primera prueba de fuego, tenemos un techo para dormir y casualmente llevamos adelanto con el programa. El tiempo y nuestros hombros son dos reconocidas amenazas y los pies una incógnita.

Para ver la Continuación.