14 ene 2006

1-06. TARMAÑONES. 14-1-2006

La Este de Tarmañones.

Vaquería de Escarrilla y Cara Norte. Descenso por el collado con Cochata.
14-01-2006.
Salida 08 h. Llegada 12 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tarmañones procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El final del 2005 quedo marcado por una casi completa carencia de actividades en montaña. Además, yo no pude subir a Santa Orosia a montar el belén y con la excepción de esquiar en Formigal el día de Noche Buena y subir hasta el inicio de la Tosquera el 26, en un día solemne de hielo; ni siquiera pudimos despedir el año con una de nuestras acostumbradas excursiones de fin de año.

            Los días que podíamos salir hacía mal tiempo y para colmo tenemos que llevar a mi abuela al hospital el día 3 y el día 7 se mata Tomás en un accidente de tráfico. Así que, el sábado 14, a pesar de que Rosa tiene que trabajar por la tarde, decidimos salir a dar una vuelta.

            Vamos a ir a Tarmañones o a Pazino con las raquetas. Ha nevado recientemente y la nieve que está sin transformar no es para nosotros.  Con los esquís no tenemos ningún futuro.

            Nos levantamos a las siete y cuarto para marchar pronto para arriba. Ni siquiera vamos a comprar pan.

            Veremos a ver cómo está la nieve en la carretera a la altura de Escarrilla y allí decidiremos.

            La nieve en la orilla de la carretera aparece debajo de Escarrilla, pero a pesar de ello, nos introducimos en la carretera que va hacia Tramacastilla. Está limpia hasta el desvío hacia las naves del ganado. Desde allí la pista está con nieve pisada pues la han limpiado para poder llegar hasta la vaquería. Pongo la tracción en las cuatro ruedas y prosigo con cuidado para arriba puesto que delante llevo poca labor en las ruedas.
Llegada del sol a las Argualas.

            No tengo ningún problema para llegar y aparcar en un pequeño ensanche de la pista junto a las naves del ganado.

            Aparcamos dejando paso y posibilidad de que puedan dar la vuelta y a las ocho y media nos ponemos las raquetas y salimos pista adelante. Estamos a 1320 metros de altitud.

            Por la pista ascendemos suavemente siguiendo las huellas de unos esquís un tanto en dirección noroeste. Enseguida entramos en calor y nos viene bien porque la mañana está fría sin paliativos de tal manera que las manos se nos han quedado un tanto frías   con las maniobras de la partida.

Pacino desde la Este de Tarmañones.

            Alcanzamos la portera para el ganado en el final de la pista y a partir de allí, giramos un poco al oeste y proseguimos el ascenso de manera directa hacia el pico que se ve bastante lejos.

            La nieve está muy profunda y algo suelta sin transformar  de tal forma que  con las raquetas nos hundimos por encima de los 15 centímetros y, consecuentemente, la marcha se hace pesada.

Cara Este de Cochata.

            Ascendemos ya al suave sol de la mañana con las alzas puestas y nos aprovechamos lo que podemos de una huella de esquís. Con ella nos vamos a alargar hasta arriba y así no tenemos que elegir camino. No es gran negocio la huella puesto que en las laderas la raqueta del valle se va un poco por lo que tenemos que progresar haciendo huella con la raqueta de la montaña y emplear la huella de los esquís para la raqueta del valle.

Cochata y Cantero al recién llegado sol de la mañana.

            No vamos hacia el collado con la Punta Cochata como siempre lo hemos hecho cuando hemos venido por aquí, sino que siguiendo una excelente vía orientada al oeste nos dirigimos directos a la cima.

El irresistible encanto de Cochata.

            Las pendientes son suaves pero a pesar de ello las piernas pesan lo suyo con esta nieve y quizás más por el mes de descanso que llevamos. Yo me encuentro cansado todavía del partido del jueves.

La Sur de Cochata y Midi de Ossau.

            Bajo el casquete somital giramos un tanto al norte para superar un pequeño resalte practicado por la nieve venteada y ya de nuevo al oeste  por una suave pendiente perfectamente alomada alcanzamos la Cima de Tarmañones a 1971 metros de altitud cuando son las diez y cuarto.

Llegando a la Cima de Tarmañones. Argualas detrás.

Brecha de Cachiribizas.

Arrieles y Pallas desde la Cima de Tarmañones.

Foratata y Musales.

Macizo de las Argualas desde Tarmañones.

            En el pilote cimero del pico almorzamos un poco al fresco de hielo que campa por la amplia y plana cima, bebemos un poco y contemplamos un dilatadísimo paisaje circular que no por conocido deja de ser absolutamente espectacular: al sur toda la Partacua impecablemente nevada, al oeste de Bucuesa hasta el Midí, al norte desde el Portalet, Arrieles, Pallas, Balaitus y Argualas con Tosquera y Pazino en primer plano y al este Bachimaña, Brazato, Ripera y Tendeñera hasta Santa Elena. Tomamos una cumplida ración de paisaje un tanto frío y ciertamente neblinoso ya que está el cielo ligeramente arañado. Las manos se me quedan frías haciendo fotos y me las caliento con el vaso de café con leche con el que liquidamos el almuerzo.

Bucuesa preside el circo del mismo nombre.

Ibón de las Saleras o de Tramacastilla.

            Media hora después, con ganas de movernos, nos asomamos para contemplar los Ibones de Tramacastilla y Escarra completamente helados marchando para abajo en dirección norte hacia el collado de separación con Cochata.

Midi de Ossau.

            El descenso del casquete somital se realiza por unas pendientes  más consistentes que las de ascenso pero las raquetas se clavan muy bien sobre la nieve polvo y nos permiten bajar con cuidado a buen ritmo.

La Este de Cochata bajando hacia el collado.

            Llegados al collado, giramos paulatinamente al nordeste y continuamos para abajo, por zona conocida, con la precaución de no irnos demasiado para abajo. Por ello hemos de hacer mucha media ladera aprovechando un suave descenso que nos conduzca al encuentro de las huellas de ascenso justamente en el comienzo de la pista.

Filigranería de hielo en Tarmañones.

            Luego por la pista nos bajamos en un momento hasta alcanzar el coche cuando son las doce del mediodía liquidando unos costosos 650 metros de desnivel que nos han propiciado una estupenda mañana de montaña invernal llena de sabor.

            Montados en el coche bajamos con mucho cuidado el tramo de pista nevado que, por cierto, no me da ningún problema y alcanzada la carretera he de parar debido a un ruido que hace la tracción. Luego,  sin perder tiempo nos llegamos a casa cuando son las doce y media, con tiempo para que mi chica pueda ducharse, cambiarse y comer para marchar a trabajar a las dos menos cuarto.

9 dic 2005

28-05. LA HIGA DE MONREAL. 9-12-2005.


La Higa de Monreal desde el este. 25-3-06.
 
Pista que parte de Monreal y Cara Norte.
09-12-2005.
Salida 16 h. Llegada 18 h.
Mixto.
Fácil.
Mariano Javierre.
 
Mapa de la Higa de Monreal procedente de Repsol. Vía en amarillo.

Desde que a principios del 2001 comenzamos a ir a Pamplona con cierta frecuencia y con motivo de los estudios que iba a realizar nuestra hija Biola en la Universidad  de Navarra, comenzó a llamarnos la atención una impresionante mole que se levantaba en la orilla sur de la carretera a  unos 20 kilómetros de Pamplona, justamente enfrente de Monreal. Se trataba de un enorme tetón que aparecía en la distancia completamente aislado en medio de una planicie sobre la que se asentaba Pamplona.

A mí se me ocurrió que teníamos que subir hasta allí aprovechando cualquier ocasión en la que viajáramos a buscarla con un poco de tiempo, pero a Rosa no le llamaba la atención en absoluto y la ocasión no se presentó propicia. Ya estamos en el 2005, Biola está haciendo el quinto año de carrera y si nos descuidamos terminará sus estudios allí y...

El nueve de Diciembre, viernes, estoy de “extraño puente “con motivo de la Inmaculada Constitución y tengo que ir a buscarla a Pamplona. Mi chica trabaja por la tarde y ya no va más: me voy a la Higa.

Lo de Higa me costó localizarlo en Internet. No podía recabar información por ningún lado y Google me salvó ofreciéndome un poco de información pero no gran cosa. Bueno, tampoco creía yo que fuera excesivamente necesaria, pero a mí me gusta saber un poco, aunque no demasiado, de a dónde voy.

He quedado a las siete y por tanto, he de aprovechar la tarde. Por eso a las dos menos cuarto me pongo en carretera.

El día está soleado aunque un tanto ventoso a partir del mediodía y lo noto en la carretera con algún que otro bandazo interesante y es que en nuestra zona no es demasiado corriente la presencia de viento y yo, al menos, lo extraño cuando hace pues no tengo costumbre.

La Higa desde Salinas.
 
Serán alrededor de las tres y media cuando paro cerca de Monreal para hacer alguna fotografía de la cara este del pico desde la carretera. Aquí y ahora el viento es considerable y las nieblas vuelan alrededor de la cima.

Alcanzo la parte central del pueblo y me voy al sur por una plaza próxima a la carretera. Me lleva al final del pueblo para atravesar el Río Elorz un poco al sur del precioso puente medieval e introducirme en una pista regularmente asfaltada que tiene toda la impresión de ser la que busco. Estamos a 550 metros de altitud.

Me gustaría tener más tiempo pero es la hora que es y dispongo del tiempo que dispongo. Por otra parte no me encuentro con nadie para pedir información y no me queda otro remedio que tomar mis propias decisiones.

En algún momento he advertido la existencia de una indecisa arista un tanto rocosa que ofrece alguna alternativa dentro de un monte generalmente bastante vestido de vegetación que imagino de media montaña con sus consabidas dificultades. También he llegado a pensar que la franja limpia de arbolado bajo la línea de alta tensión que sube hasta la punta podría ofrecer una vía adecuada de ascenso y eso sí, directo pero desde el punto más bajo del pueblo.

Supongo que habrá camino desde el pueblo y trato de localizar algún indicador pero no lo encuentro y decido progresar un poco por una pista,  que indolente,  da un par de enormes lazadas sin ganar prácticamente altura sobre la falda de la montaña. Probablemente el camino que salga del pueblo irá de frente al monte y por eso no lo he localizado. Entro en la ladera de la montaña, paso junto a un desvío y poco más adelante orillo el coche en una vuelta y cogiendo la mochila me echo a caminar pista arriba.

Son las cuatro de la tarde, mi altímetro marca los 675 metros de altitud y voy para arriba sabedor de que la pista, que está muy mal asfaltada pero perfectamente transitable para los coches, me va a aburrir pero no veo nada mejor. Ahora ya de cerca compruebo que mis sospechas eran fundadas: la ladera está muy vestida y no será muy fácil progresar en un medio vegetal tan espinoso y por ende hostil, donde reina la carrasquilla y con tal señora pocas bromas.
 
La pista se va orientando un tanto de la parte este hacia el oeste a la vez que va ganando altura. La tarde es fría pero a todo trapo no se nota gran cosa a pesar de que no me molesta el forro polar.

Algo más arriba me aproximo al tendido de la luz, localizo unas marcas amarillas en la carretera que parecen ser del camino hacia la punta pero desisto de introducirme en el mismo pues tengo mis dudas.

He localizado un rebaño de cabras de enormes y retorcidos cuernos que están podando por alto a las carrasquillas y, a la segunda va la vencida: en otra vuelta de la pista me introduzco al camino.

Enseguida lo pierdo en una ladera caliza sobre la que las cabras han trazado infinidad de ellos. Estoy por encima de los 825 metros de altitud y no me queda otra alternativa que ir para arriba en las proximidades de la afloración rocosa que he localizado desde abajo.

La Cuenca de Pamplona.

Asciendo buscando pasajes limpios que se cierran continuamente por lo que la progresión resulta entretenida conduciéndome continuamente a las rocas.

Poco más arriba las rocas se sumergen en un bosque mixto muy cerrado en el que destacan los bojes musgosos y las carrasquillas talludas que me lo terminan por poner complicado obligándome a progresar a cualquier precio en plan jabalí.

Espero que más pronto que tarde pueda alcanzar alguna de las lazadas de la pista para salir del cirio y poco después aparecen las hayas y se aclara el monte con lo que ya sin ninguna dificultad alcanzo la carretera.

Doy una lazada con la misma, alcanzo el cortafuegos bajo la línea de alta tensión y me introduzco en él para subir más directamente. La verdad es que sube a destajo pero no debo ser el único que lo utiliza a juzgar por los caminillos que encuentro.

La ascensión no es fácil puesto que el terreno está algo húmedo y tanto árboles como arbustos han sido cortados dejando cumplidos tallos y además las ramas no han sido sacadas por lo que el pasillo está bastante enmarañado.

En cuatro ocasiones más atravesaré la carretera y en la última, muy cerca del final ya por la carretera alcanzo la Higa de Monreal o Elomendi situada a 1289 metros de altitud cuando son las cinco menos cuarto.

Sierra de Alaiz desde la Higa de Monreal.
 
En la cima hace frío, corre un fuerte ventarrón y campan las nieblas: todo un sugestivo programa.

Sierra de Izco entre nieblas.
 
Me pongo el cortavientos, el gorro y los guantes y me dispongo a contemplar lo que las nieblas me permitan.

Cadena fronteriza al nordeste. La zona del Orhi.
 
El Anie y los alrededores desde la Cima de la Higa de Monreal.
 
            La cima es amplia y en ella hay un enorme edificio del que emerge una potente antena de comunicaciones adornada de abundantes antenas parabólicas a los que el viento azota impío produciendo espectaculares sonidos. Me acerco a la mesa de direcciones, hago alguna fotografía de la Sierra de Alaiz entre la oscuridad de la niebla hacia el oeste, contemplo la cuenca en la que se sitúa Pamplona entre dos luces y luego, rodeando la instalación me acerco a la Ermita del lado este. Está cerrada a cal y canto pero ofrece un cierto abrigo del viento y a una mala se podría saltar la cerca y abrigarse en el porche. Da la impresión, por lo que he podido ver que posiblemente no haya fuentes en esta montaña caliza, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, sobre todo en verano.

Sierra de Gongolaz al este de la Higa de Monreal.
 
No es necesario para comer cuatro nueces y una mandarina, intentar una fotografía sobre los aerogeneradores de la Sierra de Izco  y salir para abajo despendolado pues no hay más que viento, frío y nieblas.

El descenso no tiene otra historia que marchar pista abajo bien abrigado y con las manos en los bolsillos para entrar en calor hasta que, tentado de nuevo, me introduzco en el cortafuegos y bajo dos o tres tramos del mismo.

Higa de Monreal en Primavera 25-3-06.
 
Luego, de nuevo pista abajo,ya con mejores condiciones ambientales y cuando la tarde va cayendo, alcanzo el coche y fin de una jornada de 600 metros de desnivel. Son las seis y cuarto.

Aspecto invernal de la Higa de Monreal. 26-12-10.
 
Con la calefacción a tope entro en calor carretera de Pamplona. Recojo a Biola a las siete en la universidad y media vuelta para casa. Hoy ni ha sido una jornada agradable como esperaba ni he disfrutado de unos paisajes que sigo desconociendo. Otra vez será. La montaña también tiene estas cosas. 

6 nov 2005

27-05. EL PICO SERRATO. O CIRCULAR A LOS LAGOS DE PANTICOSA. 6-11-2005.

Serrato, Batanes y Xuans desde la Entrada a Pecico. 20-9-08.

Balneario de Panticosa, Ibón de Bachimaña Inferior, Orilla Este de Bachimaña Superior, Balsas de Lumiacha. Ibón de Xuans y Arista Sur del Serrato, Cuello de los Batanes, Ibón de la Basa, Ibón de Labaza y Balneario de Panticosa.
06-11-2005
Salida 07 h. Llegada 14 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre

Mapa de Serrato procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Han anunciado un tiempo estupendo para el domingo día 6 de Noviembre de 2005. El mes sigue con unas temperaturas deliciosas y eso que nos llevamos por delante. Habíamos previsto algo más largo aprovechando que Rosa, por fin, tenía un fin de semana de fiesta pero...

            Finalmente decidimos hacer algo parecido a la Vuelta a los Ibones de Panticosa que ya realizamos allá por el verano del 89 cuando nos estábamos preparando para ir, por primera vez, a los Alpes. Sabemos que la travesía es algo larga, que lo será igualmente dieciséis años después y por ello decidimos madrugar como hace ya mucho tiempo que no lo hacemos aquí por el Pirineo.

            Nos levantamos a las seis de la mañana, compramos pan tierno y marchamos para arriba hasta Panticosa  para llegar al Balneario cuando acaban de dar las siete.


            Aparcamos junto a la Embotelladora, me pongo las botas  y sin más nos vamos de camino cuando van a ser las siete y diez.

            Está amaneciendo y la mañana está un tanto fresquilla mientras atravesamos el Balneario para acercarnos a la Casa de Piedra a 1650 metros de altitud. Es una firme promesa para un día que puede resultar espléndido.

            Son las siete y veinte cuando tomamos el empinado camino que se orienta al norte por la Orilla Derecha del Caldarés de Baños. El camino es conocido en sus múltiples recodos y pasajes. Nos enseña, ya es sabido, el Macizo de las Argualas  recién iluminado por el cálido sol de la mañana, elegimos el camino de la izquierda tras el rellano intermedio y nos acercamos al río con el camino. Vamos progresando en dirección norte únicamente con la inquietud de saber cuánto nos costará alcanzar Bachimaña Inferior.

            Subimos a ritmo normal la Cuesta del Fraile y siempre con la idea de que se nos hace largo nos plantamos en el puente del ibón cuando son las ocho y media. Hemos subido en hora y diez, como en nuestros mejores tiempos: 600 metros, sobre 500 metros por hora.

Bachimaña Superior, Piedrafita, Zarre y la Punta de la Canal de Pecico.

            La Vuelta de los Ibones no tenemos intención de darla tal y como lo hiciéramos la primera vez. No queremos llegar hasta la presa del Bramatuero inferior y por tanto iniciamos el rodeo del Ibón de Bachimaña Superior por su Orilla Este. Hemos dejado el camino transitado y nos vamos por el que no le gusta ni un pelo a mi chica. Dice que es un continuo sube y baja pero yo no creo que sea peor que el de la orilla este y, para ir hacia Bramatuero, desde luego que es más corto.

            Pasamos junto a la Casa de Aragonesas y comprobamos que no han limpiado casi nada. Bueno, allí, junto a la casa, está el barracón portátil que subieron. Se supone que continuarán larán, larán. ¡Joder qué país!

            Eso sí, han tendido 300 ó 400 metros de manguera de plástico y allí está y esperamos que no pase a engrosar el ya cumplido paquete de basura que hay en la zona.

            Pasamos por la base de un par de pequeños corredores que se elevan por la ladera este del ibón y tras superar la escorrentía vestida de hielo, junto al escalón rocoso de la mitad del ibón alcanzamos un potente cono de deyección  relleno de abundante material de arrastre y tomamos para arriba en dirección este.

            La Pared Este de Bachimaña no es una completa desconocida para nosotros pero tenemos claro que por un lado o por otro nos ha de permitir acceder a la zona alta de la travesía, alrededor del Pico Serrato.

            Tras subir un primer resalte medianamente inclinado accedemos a un rellano pedregoso desde el que se perfila una larga arista en la que se adivina una depresión central.

            Unos metros más arriba se confirma nuestra sospecha y nos introducimos en un amplio corredor que se va cerrando poco a poco hasta convertirse en un estrecho y sombrío desfiladero en el que se encuentra asentada una fina capa de nieve de la semana.

Basa Central de la Lumiacha.

            Buscamos el mejor camino entre un lecho de grandes bloques graníticos y alcanzamos fácilmente el horizontal y estrecho collado desde el que avistamos la lóbrega Pared Oeste del Pico Serrato manchada levemente de nieve. Estamos a 2480 metros de altitud y nos encontramos frente a las Balsas de Lumiacha: ¡Bingo!

            Son las nueve y media de la mañana cuando nos incorporamos al amplio barranco que asciende en dirección sur desde el Ibón de Bramatuero Inferior.

Cara Sur de Paternrille desde las Balsas de Lumiacha.

            Contemplamos las balsas a la vez que vamos tratando de localizar la vía más cómoda para continuar nuestro ascenso.

Ibón y Pico Xuans.

            Dudamos un poco pero finalmente se impone la lógica: nos orientamos con la Peña de Xuans y, de esa manera alcanzamos el Umbral del Ibón de Xuans al que llegamos con el sol.

            Son las diez de la mañana, estamos al sol, a 2600 metros de altitud y decidimos parar a almorzar un poco junto al desagüe del ibón. Es buen lugar para ello en una mañana auténtica de postal.

            Se trata de un precioso y recóndito circo lacustre en el que destaca el Pico Xuans al sur y el Pico Serrato al este, dos soberbias pirámides del más puro granito del Batolito de Panticosa.

            Un cuarto de hora más tarde continuamos camino y encontramos huellas sobre la nieve cuando vamos a incorporarnos a la orilla este del ibón. Son de ayer y aunque no son necesarias con tan poca nieve, al menos nos sirven para confirmar camino sobre la amplia pared sudeste del ibón.

            Transitamos inicialmente la orilla este del ibón para, casi de inmediato, abandonarla  por una vía más franca  y más directa a la zona norte de la pared en la que nacen los Paredones del Pico Serrato.

            Son menos de 200 metros de desnivel que subimos fácilmente y que nos depositan sobre el amplio collado, en la zona de la Arista Sur del Pico Serrato.

            En su día hicimos Peña Xuans y el primer Diente de Batanes hasta la brecha. Hoy nos vamos a subir al Serrato.

            Estamos sobre los 2750 metros, giramos a nuestra izquierda y comenzamos a ascender por la amplia y suave loma vestida de grandes bloques cubiertos de nieve, hasta que la arista se empina y nos ofrece su ladera este, soleada, con poca nieve y con aspecto de que será relativamente fácil describir una travesía en ascenso.

            Así será puesto que enseguida aparece a nuestra vista un segundo diente, más atrás del primero y hacia allá nos vamos, más o menos, por las huellas que también se van al pico. Me gusta el estilo del trazador al que le sucedió lo mismo que a nosotros: que no conocía el pico.

La Arista Cimera de Serrato.

            La pared se empina conforme nos aproximamos a la arista que alcanzamos antes de una pequeña zona de verticales diedros.

            Desde arriba advierto que la cima está bastante más atrás, le indico a Rosa que faldee en horizontal mientras yo me las veo un poco, en compañía de las huellas, para bajar hasta la depresión siguiente, abandonando la arista y perdiendo unos metros más para continuar seguidamente con el flanqueo en ascenso.

            Nuestra travesía nos lleva a la vertical de la cima y ascendiendo de frente alcanzamos la arista ya muy próximos a la cima. Nos quedan alrededor de 50 metros muy dentellados y con algún paso en el que hay que hay que poner bastante cuidado tanto con manos como con pies.

Ibón de Xuans desde Serrato.

En la Cima del Pico Serrato.

            Son las once y veinte cuando alcanzamos la Cima del Pico Serrato, también llamado El Peñón, situado a 2881 metros de altitud. Un enorme hito lo confirma.

Bachimaña desde la Cima del Pico Serrato.

            El Pico Serrato es un balcón difícilmente igualable. Hacia el norte se desplega toda la Cadena Fronteriza desde El Gran Pic d’Aratille hasta la Gran Faxa; al este las Neveras  y el Vignemale; al sur los Dientes de Batanes y el Pico Xuans; y al oeste desde las Argualas hasta Punta Zarre. Por abajo estamos rodeados de ibones: Los Bachimaña, los Azules, el de Xuans, las Basas de Lumiacha, Los Bramatueros, los del Serrato, el del Letrero y los de la Rinconada de Bramatuero. Así que, no vamos a discutir si merece la pena o no el esfuerzo.

Marmoleras, Piedrafita y la Cresta del Pecho.

            Hacemos fotografías y diez minutos después nos vamos para abajo pues nos queda tajo.

Vignemale desde Serrato.

La Norte de la Punta y Dientes de Batanes.

            El descenso lo hacemos siguiendo una travesía lo más directa posible en la pared este del pico, coincidiendo con el principio y el final de nuestro camino de ascenso.


La Este del Pico Serrato.

La Norte de Peña Xuans.

Recordando viejos tiempos, siempre nuevos, frente a Xuans.

            En veinte minutos nos bajamos al collado y ascendiendo suavemente alcanzamos el punto más alto del mismo, lugar de grato recuerdo que inmortalizamos esta vez con una foto de mi señora sobre el hielo del ibonciecho lo que en su día fue un baño. Son las doce del mediodía de una jornada absolutamente espléndida.

            Estamos a 1780 metros de altitud y dejando a nuestra derecha la Arista Este del Xuans iniciamos el descenso. Allá abajo está el Balneario de Panticosa.

            Hemos de bajar la enorme pared sur que culmina en la Cima del Pico Xuans. Para ello hemos de descender escalón a escalón y comenzamos con el primero que nos tiene que depositar en el Ibón de la Basa.

Ibón de la Basa desde la Pared Sur de Xuans.

            No recordamos nada del camino y por tanto nos vamos de frente por el primer corredor que nos parece transitable. Son alrededor de 150 metros de desnivel que bajamos por un corredor bastante empinado  hasta que alcanzamos la pedrera que rodea al ibón en su parte central, y allí iniciamos una travesía por la pedrera en dirección oeste para rodear el ibón por su orilla oeste.

Ibón Alto de Labaza desde la Basa.

            No llega a media hora lo que nos cuesta alcanzar el Ibón de la Basa situado sobre los 2650 metros de altitud. Hacemos alguna foto y continuamos para abajo de nuevo en dirección sudoeste.

            Hemos de abordar el descenso del segundo escalón glaciar de unos 200 metros de desnivel que haremos también a través de un par de corredores que nos permiten transitar el escalón desde la Parte Oeste del Ibón de la Basa a la Parte Este del Ibón Superior de Labaza para rodearlo por su orilla este.

La Clásica del Ibón de Labaza y de fondo desde Garmo Negro a La Faxa.

            Se nos va otra media hora parta alcanzar el Ibón de Labaza situado a 2450 metros de altitud. Allí fotografiamos el precioso ibón y la Cara Sur de los Batanes, todo antes de empezar el descenso de verdad.

La Sur de los Dientes de los Batanes.

            Hemos de descender 350 metros  en dirección sudoeste a través de un enorme pedregal granítico hasta que alcancemos sobre un lomo herboso el Camino a los Brazatos. En la parte superior encontramos el Ibón Inferior de Labaza o de Serrato pero luego nos hartamos de granito de todas las dimensiones imaginables recordando nuestro tránsito anterior muchísimo más cómodo con los crampones: ni una sola piedra.

Ibón Inferior de Labaza o del Serrato.

            Sobre los 2200 metros atravesamos la tubería que baja las aguas de los  Ibones  de los Brazatos a la Central de Baños y nos encontramos con las primeras almas vivientes que bajan de los Brazatos. Se trata de un par de “marroquís” a los que dejamos atrás para alcanzar posteriormente a un grupo de cuatro de la tierra que también se quedan atrás ya que nosotros bajamos de frente atajando las lazadas del camino. Hay que liquidar lo más pronto posible los 450 metros de desnivel que nos quedan y que nos han de depositar en el Balneario junto a la fuente de San Agustín, cuando van a ser las dos y media del mediodía, dando así por liquidado un desnivel de 1275 metros.

Precioso skyline de Panticosa con Argualas. Garmo Negro, Pondiellos, Arnales e Infiernos.

            Enseguida nos llegamos al aparcamiento del coche y sin pérdida de tiempo nos vamos carretera abajo. A las tres y diez estamos en casa para comer con nuestra hija Biola.

30 oct 2005

26-05. FORCALLO DE ESPIN. 30-10-2005.

Forcallo de Espín atrás desde la Carretera de Orús.

Espín, Desembocadura del Barranco de Petralba en el Río Basa, Cara Norte de la Sierra de Picardiello y Espolón Central. Vuelta por el Camino del Barranco.
30-10-2005.
Salida 15 h. Llegada 18 h.
Sol.
Bastante fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Forcallo de Espín procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Las Sierras de Portiello y Picardiello se extienden de este a oeste y separan el Valle del Basa, que queda al norte con la Guarguera situada al sur.

            Si por el norte está casi abandonado, posiblemente a causa de unas pésimas comunicaciones que pueden paliarse con la nueva carretera Yebra-Fiscal, por el sur se extiende un auténtico desierto prepirenáico.

            Queremos conocer un poco estas sierras tan próximas y tan lejanas a la vez y para ello decidimos irnos hasta Espín, pues de Orús en adelante no hemos pasado nunca.

            El domingo 30 de octubre de 2005 nos vamos aprovechando que la tarde no tiene mala pinta y no va a hacer justicia con las predicciones meteorológicas  para este largo Puente de Todos los Santos en el que, parece ser, que la sequía del 2005 se está arreglado un poco a tormenta limpia.

            En poco más de media hora pasamos por Yebra, San Julián y Orús; tomamos la pista que pasa por el norte del pueblo y tras 3 kilómetros llegamos a Espín.

            El pueblo que está abandonado pero en el que hay media docena de casas que se ocupan ocasionalmente, está situado en una pequeña loma  al norte junto al Río Basa a 1120 metros de altitud, y nuestro primer problema es encontrar el camino que conduzca al “paco.”

            Lo intentamos por medio del pueblo a través de una pista que conduce exclusivamente a una pilona eléctrica y, dando la vuelta sobre nuestros pasos, nos vamos a la parte este del pueblo  pues por allí debe haber algún medio para bajar hasta el río.

Camino del Forcallo de Espín.
 
            Encontramos trazas de camino y una tubería de agua sin enterrar, y por allí nos vamos para abajo para atravesar el Barranco de Petralba y dirigirnos  al sur para cruzar el Río Basa, unos 40 metros más abajo.
 
            Lo hacemos al este de una brecha que ha abierto el río en la roca y ascendemos fuertemente unos metros para salir del estrecho del río y encontrar una vieja pista que se va al sudeste a la vez que se llena de pinos jóvenes que crecen como pelos y que nos dificultan el paso.

            La pista termina 300 metros más allá en el lecho de un barranquillo subsidiario que lleva las aguas de las últimas lluvias. Le digo a Rosa que no vamos por allí a ninguna parte en un monte que supongo absolutamente vestido, pero a pesar de ello nos vamos un poco más al este ganando unos metros de altitud y alcanzando una grada herbosa por encima del nivel del barranquillo.

            El monte no esta demasiado vestido y hacemos una travesía en suave ascenso aprovechando unos claros en la ladera y progresando en dirección sur. Luego un barranco lleno de margas grises nos permite subir un poco más de tal forma que encontramos un viejo camino  que va un poco al sudeste y decidimos seguirlo.

            Con alguna dificultad pues no está transitado en absoluto, vamos ganado altura  en dirección sudeste introducidos en un amplio barranco  que se eleva hacia la parte alta de la sierra.

Santa Orosia y Oturia desde el Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            El camino termina en una vieja tiradera de madera sobre los 1350 metros de altitud, bastante limpia de vegetación y nos elevamos por ella en dirección oeste hasta alcanzar una silla alojada sobre un claro contrafuerte de la sierra orientado en dirección norte.

            La tiradera se va para arriba en dirección sur para posteriormente adentrarse en la ladera este del contrafuerte, vagando sucesivamente en una y otra dirección sin ganar prácticamente altura, hasta que decidimos finalmente abandonarla por un camino de animales que asciende por medio del vestido bosque y que nos va a permitir ascender  con la ayuda de los bojes  los últimos 70 metros que son muy empinados y que nos depositan en la cabecera de la sierra. Estamos en el Forcallo de Espín a 1500 metros de altitud.

Guara y Fragineto desde las inmediaciones del Forcallo de Espín. 6-7-10.
 
            La divisoria de la sierra está medianamente transitable y nos vamos  unos metros en dirección a Picardiello, en dirección oeste, con intención de visualizar un poco el Valle del Guarga desde allí, pero ni el día es el más apropiado pues está muy neblinoso, ni la hora la más adecuada con el sol en el oeste.

Enebro común con frutos en Portiello.
 
No hacemos apenas fotografías, lo que ya es decir. Hemos empleado aproximadamente hora y media en subir  y a pesar de que queda todavía tarde, diez minutos después, nos vamos para abajo por el mismo camino que hemos traído en ascenso con cuidado de no extraviarlo en tan empinada pared.

Luego, tras bajar la parte superior, en lugar de irnos hacia las indecisas lazadas de la tiradera de madera nos vamos directamente para abajo siguiendo la loma del contrafuerte que se encuentra bastante limpia de vegetación, lo que nos permite alcanzar la tiradera  en el lugar en el que se introduce en la ladera este del contrafuerte.

Enebro de miera también con frutos cerca de Espin.
 
Desde allí nos vamos para abajo hasta una enorme caliza ocre situada en el lugar al que ha llegado el camino, yo siempre tomo referencias, y a partir de ese lugar, desandamos el camino hasta muy abajo, más abajo del lugar en el que lo hemos encontrado a la subida.

Hemos decidido continuar camino abajo: nos tiene que llevar al pueblo necesariamente.

De vuelta en Espín.
 
Alcanzamos unas fajas frente al pueblo y tras perder el camino nos acercamos al lecho del río para cruzarlo por cualquier parte en la vertical de Espín.

Unos metros más al este encontramos el viejo camino empedrado que asciende un tanto al nordeste para salir del lecho del río e incorporarse a la loma en la que se asienta el pueblo.

Todavía volveremos a perderlo pero no nos importa pues nos iremos al encuentro de la pista que se prolonga valle adentro hacia el este y con ella alcanzaremos Espín y el coche cuando van a ser las seis de la tarde, poniendo fin a un paseo de alrededor de 500 metros de desnivel .

Volvemos a casa con la intención de volver en otra ocasión, mejor vestidos de piernas, para reconocer un poco más estas sierras cada vez más colonizadas por la soledad y por las plantas espinosas.