9 abr 2006

3b-06. PIRINEO NAVARRO POR EL GR11. ETAPA 2. DE OCHAGABIA A NINGUNA PARTE Y VUELTA. 9-4-2006.

Precario refugio para un a noche tempestuosa.

Ochagabía, Santuario de Muskilda, Bordas Botín y Ladera del Collado de las Alforjas y vuelta.

09-04-2006.
Salida 13 h. Llegada 12:30 h.
Desnivel acumulado 550 M.
Distancia recorrida 16000 M.
Mixto.
Muy fácil.
2 d.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa de Ochagabía procedente de Prames. Vía en rojo.
 
Ya hemos tomado decisiones al respecto y, consecuentemente, dejamos los paraguas, tomamos la comida que hemos de emplear de allí en adelante y cerrando el coche nos vamos hacia la Oficina de Turismo para informarnos. Comenzamos la segunda etapa de nuestra travesía.

No saben nada del refugio  situado junto al Paso de las Alforjas, en Muskilda hay fuente pero luego hasta las Casas de Irati no vuelve a haber fuente, por tanto, como solamente podemos llevar dos litros habrá que comprar una botella. Del tiempo nos dicen que hacia la tarde se estropeará un poco y que pueden haber nieblas en altitud.

Compramos una botella de agua en un restaurante a precio suizo y nos vamos hacia la iglesia del pueblo situada en la zona alta del mismo orientados por la torre. Estamos a 775 metros de altitud

Nuestra Señora de Muskilda.
 
El camino sale de la parte trasera de la iglesia y ¡Cómo sale Madre mía! Una calle que es una cuesta salvajemente desconsoladora se convierte de nuevo en un camino empedrado y casi tan inclinado como la calle, cuenta con otro Víacrucis e invariablemente conduce al Santuario de Nuestra Señora de Muskilda tras recorrer kilómetro y medio que se nos hace largo con peso y nos hace sudar de lo lindo. Es una media hora aprovechada la que nos deposita en la Entrada de las Instalaciones del Santuario.

La iglesia está abierta y hay algo de turismo local ya que se puede subir caminando por nuestro camino o mediante 4 kilómetros de carretera perfectamente asfaltada.

Detalle de la puerta labrada de Muskilda.

Hay unos buenos bancos adosados a la fachada sur de la iglesia en los que se puede comer bien pero tras rodearla salimos al exterior por la puerta del aparcamiento de los coches y encontramos allí la fuente y un estupendo merendero en el que vamos a comer pues son las dos menos cuarto.

Sentados a una mesa de piedra de considerables proporciones nos comemos algunas de las razones de la sudada inmediatamente anterior y nos sienta de maravilla, mucho mejor que el repecho, ¡Qué vas a comparar!

Rellenamos agua y a las tres menos cuarto nos ponemos en marcha carretera adelante y prácticamente de llano.  El santuario se encuentra a 1100 metros de altitud y hemos de recorrer aproximadamente un kilómetro de carretera y tomar una pista que  sigue en dirección norte en consistente descenso que no nos agrada un pelo.
 
Desde la Borda Botín contemplamos el cambio de tiempo.

Perderemos sobre 50 metros de altura pero finalmente se arrellana y nos conduce hacia la Borda Botín en la que nos reciben unos perros pastores de ovejas.

Pasamos junto a las instalaciones de la misma y enseguida la pista se convierte en camino  que se orienta al noroeste internándose en la parte baja de la sierra.

Adivinamos que el camino se tiene que ir un tanto a la zona izquierda de la montaña y así será pues se va a buscar unas afloraciones rocosas para ascender en medio de un sotobosque mixto y algo espinoso. Ganamos altura poco a poco y a media ladera nos encontramos con un montañero que baja y nos detenemos a charlar.

Borda Botín y Hayedo Muskilda.
 
Nos dice que ha comenzado esta mañana en la Fabrica de Orbaizeta y que se quiere bajar hasta Ochagabía. Tiene vacaciones y quiere llegar por el GR11. hasta donde pueda sin arriesgar pues va solo. Nos dice que el refugio de cerca del Collado de las Alforjas está cerrado y nosotros le decimos que en Ezcaurre encontrará ya la nieve y que va a tener problemas muy pronto.

Cada cual prosigue luego su camino pero el nuestro va a cambiar ya que nos ha dicho que arriba hacía mucho viento y por tanto, teniendo en cuenta que llevamos adelanto y que más allá del Collado de las Alforjas nos espera el Hayedo orientado al norte y las Casas de Irati quedan lejos todavía, estamos pensando en quedarnos en la parte sur si encontramos algo apetecible.

Cruzamos un torrente con abundante agua y luego otro hasta que nos incorporamos a una pista que  se alarga a media ladera.

Nos vamos un poco por ella y enseguida perdemos las marcas rojiblancas pero proseguimos en busca de un par de cabañas que vemos un poco más adelante. Son las cuatro de la tarde.

Una es una pura ruina y la otra poco menos pero tiene una zona herbosa y protegida en la zona delantera. Además cuenta con un altillo de madera  en el que podemos plantar la tienda si es necesario, abajo ha habido ganado.

Plantación de abetos rojos.
 
Hemos dejado las mochilas y antes de subir a acampar vuelvo pista atrás para localizar la pérdida del camino. He de volver casi  un par de kilómetros hasta el lugar en el que nos hemos incorporado a la pista. El camino la cruzaba y no había que cogerla para nada. Nosotros hemos tenido una falta de concentración, no hemos visto la baliza que cortaba el camino y luego entre fotografiar unas repoblaciones de abetos rojos y las cabañas, adiós muy buenas.

Subimos hasta la cabaña y montamos la tienda pues la tarde se está estropeando un poco y se hace fresco, a pesar de que no son más que las cinco y cuarto.

Cuando nos queremos dar cuenta está goteando, no parece serio de momento pero el asunto estás cambiando vertiginosamente.

 
Tomamos nuestra cerveza con aceitunas tranquilamente pero en vista de que el tiempo no tiene buena pinta decidimos hacer la cena y cenar tranquilamente aunque sea algo pronto. La decisión está tomada: una vez cenados colgamos las mochilas en la pared de la cabaña y nos subimos con media tienda al altillo y allí pasaremos la noche a cubierto.

Monto la tienda sin doble techo sobre una capa de paja seca que hay en el altillo y así pasaremos la noche con mullido.

La noche comienza siendo cómoda y tranquila, luego hará mucho viento y el ambiente se enfría bastante pero...

Cuando a la mañanada se levanta Rosa para hacer un pis nota humedad en el suelo de la tienda. Yo no le hago mucho caso pues es una exagerada pero tiene razón. ¿Qué ha pasado?

            Sencillamente ha nevado, Todo está cubierto de un par de dedos de nieve y por el ventanuco de encima de la tienda y por la juntura de las uralitas del tejado ha penetrado la nieve y al caer sobre la tienda sin doble techo ha mojado el suelo de la tienda en las zonas más bajas. Por eso hemos notado a la mañana  cierta humedad. Las nieblas nos rodean.

            Además de la falta de confort que proporciona la humedad de algunas zonas de la tienda, mi pantalón que dejé al lado del saco está muy mojado, tanto que decidiré no ponerlo y ponerme el de repuesto de Rosa que es un pantalón de chandar.

            Nos hemos quedado un buen rato dentro de los sacos con la secreta esperanza de que se aclarara el día pero finalmente, poco después de las nueve de la mañana nos decidimos  a comenzar el lunes día 10 de Abril. Nos abrigamos bastante, desayunamos de caliente y tras recoger y montar todo en las mochilas nos echamos a la calle cuando van a ser las diez y media.

Puerto de las Alforjas tras la nevada de la noche.

            No ha sido mucha la nieve pero suficiente para cubrir las balizas y disimular bastante los caminos, lo que supone una cierta dificultad para transitar por lugares desconocidos, pero la niebla que baja hasta las inmediaciones del lugar en el que nos encontramos será la causa definitiva para desistir de nuestro proyecto de llegar a las Casas de Irati. Un hayedo con nieblas es algo absolutamente desaconsejable para transitarlo.

Aspecto del hayedo al sur del Paso de las Alforjas.
 
 Consecuentemente retomamos la pista que habíamos traído en dirección contraria, hacemos unas fotos llenas de nieblas y alcanzado el lugar en el que perdimos ayer las balizas nos vamos de vuelta hacia la Borda Botín. No tenemos alternativa de continuación.

Muérdago parasitando un manzano.

 Membrilleos del Japón cerca de Ochagabía.
 
  El repecho tras pasar junto a la borda se hace sentir un poco pero enseguida alcanzamos la carretera asfaltada y con ella nos vamos para abajo. Son 3 kilómetros al encuentro de la luz del fondo del valle en los que nos distraemos haciendo alguna fotografía a unos manzanos colonizados por el muérdago, medio muertos por el parásito.

 A las doce y media llegamos a Ochagabía. Hemos liquidado nuestra segunda etapa de ida y vuelta  en la que habremos recorrido 16 kilómetros y habremos movido 550 metros de desnivel en poco más de cinco horas y media.

 Tenemos la intención de dejar discurrir la tarde para ver como evoluciona el tiempo por si fuera posible mañana dar alguna vuelta bien desde la Fábrica de Orbaizeta o desde Ibañeta. Por tanto cogemos el coche y nos subimos hasta el Santuario de Muskilda, tenemos merendero, agua y la posibilidad de que sequen nuestras pertinencias húmedas al ser un lugar el que corra el viento con facilidad.

Hasta sale un poco el sol y, desde luego, corre el viento lo suficiente para que se seque la tienda, los sacos y mi pantalón a medias. Comemos tranquilamente contemplando los montes de los que nos hemos dado la vuelta, mejor dicho, las nieblas que los siguen cubriendo.

A las dos nos vamos para abajo pues el tiempo se ha estropeado instantáneamente. En Ochagabía nos metemos en nuestro bar de costumbre para tomar un café con leche, leer la prensa, ver el telediario e ir dejando pasar la tarde, a la vez que especulamos sobre el día siguiente y llegamos a la conclusión de que mejor será salir de Roncesvalles o de Ibañeta para recorrer la etapa hacia la Fábrica de Orbaizeta.

Detalle en el desvío de Oroz Betelu.
 
Son casi las cuatro cuando cogemos el coche. En el camino paramos en Abaurrera Alta, luego en la Baja y por último paramos en desvío a Oroz Betelú tras superar Arive.

 La cascada que salía por medio de la roca no funciona hoy ya que solamente se ve cuando hay abundantes precipitaciones pero a pesar de ello paramos en las inmediaciones de la misma y nos subimos hasta la parte superior del roquedo para contemplar el paisaje. Hay un camino perfectamente trazado que sube hasta la parte superior donde hay un mirador.

Hayedo al sur de Garralda.
 
 Luego damos una vuelta por Garralda aprovechando que hay un poco de sol y después, sin más nos llegamos a Burguete, fin de un viaje de 41 kilómetros “en puerco.”

 Buscamos sitio para pasar la noche y lo encontramos a la salida hacia Roncesvalles. Se trata de un lugar tranquilo, parece protegido del viento y esta bajo unas enormes hayas completamente desplumadas todavía

Atardecer sobre el Puerto de Ibañeta.

Hacemos un poco de tiempo y sobre las siete cenamos dentro del coche. Hay que tener un poco más de cuidado pero al menos estamos sentados cómodamente y no corre viento.

Arista Fronteriza de Igalepo al este de Ibañeta.
 
  Luego nos volvemos al pueblo y nos encadamos en otro bar: es el día de los cafés con leche. Allí vamos a estar un buen rato hasta que finalmente y de manera delicada nos dicen que cierran. Es un bar-panadería-kiosco y son casi las nueve.

Hemos decidido dormir dentro del coche por si acaso puesto que el tiempo está medio medio.

Nos tapamos con el doble techo de la tienda y arropamos nuestros sueños con esperanza de que el tiempo mejore.
 
           Para ver la Continuación.

8 abr 2006

3a-06. EL PIRINEO NAVARRO POR EL GR 11. DE ISABA A OCHAGABIA. 8-4-2006.

Hacia el Collado Belozcarre.

Isaba, Santuario de Idoia, Hayedo de Kakueta, Collado Belozcarre, Collado de Kakueta, Merendero Zotrapea y Pista a Escárroz.
08-04-2006.
Salida 18 h. Llegada 13 h.
Desnivel acumulado 625 m.
Distancia recorrida 24000 m.
Sol.
Muy fácil.
2 días.
Agua segura al inicio del camino y en el Santuario de Nuestra Señora de Idoya. También según temporada, en el Hayedo Kakueta.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Isaba-Ochagabía procedente de Prames. Vía en rojo.

            No recuerdo ningún invierno tan aciago como el del 2006.  No pude subir a montar el belén, las vacaciones de Navidad no nos salieron bien, el Calendario de Fiestas de Rosa en el mes de Enero no nos resultó favorable, el tiempo de los fines de semana fue malo generalmente, Rosa se cayó cuando venía de hacer yoga y tuvo un pequeño problema en las últimas vértebras, yo tuve una distensión del ligamento cruzado de la rodilla derecha que se me produjo jugando a fútbol sala que me alejó de toda actividad física a cambio de un reposo relativo... en fin, un cúmulo de circunstancias que  nos dejaron sin esquí en un año de nieves como no se recuerda otro y prácticamente sin salir al monte.

            A primeros de marzo tuvo mi abuela su última recaída y nos dedicamos a cuidarla en los últimos días de su vida. Fueros 18 lastimosos días hasta que  Dios se acordó de ella el día 30 de Marzo.

            Las Vacaciones de Semana Santa estaban encima ya y la verdad es que no teníamos muchas ganas. Lo único que nos apetecía un poco era hacer algo sencillo de montaña y sin complicaciones pues se trataba fundamentalmente de probar mi rodilla. Por otra parte, había mucha nieve en altitud y yo, al menos, me encontraba muy flojo. Así que  combinando la montaña con la vida familiar organizamos una actividad recorriendo el GR11. desde Isaba hasta Burguete, a pesar de que el tiempo anunciado era, como poco, regular.

            Preparamos los bártulos en función de la posibilidad de precipitaciones acuosas anunciadas fundamentalmente para el domingo, y el sábado 8 de Abril a media mañana nos ponemos en marcha, compramos a nuestra hija un regalo de cumpleaños, que había sido el día 5  y que no habíamos podido pasar juntos y sin prisa puesto que  el lunes tenía un examen final y no era cuestión de que perdiera demasiado tiempo con nosotros, nos vamos a Pamplona. Queremos estar un poco con ella y que a la vez aproveche su tiempo para preparar su examen.

                Comemos con ella y luego nos vamos a por el coche para emprender camino hacia Isaba.

            El día está muy decente, soleado por abajo y medianamente nublado por arriba, se trata de un tiempo clásico de primavera y poco a poco, hacia las nubes nos vamos.

            Antes de llegar a Yesa nos desviamos  para llegar hasta Navascués y de allí pasar a Burgui para tomar allí el Valle del Roncal hacia arriba. La tarde sigue medio nublada.

            Llegados a Isaba, son las cuatro y media de la tarde,  damos una vuelta para reconocer el pueblo y tras dejar a Rosa con las mochilas en los jardines de al lado de la carretera junto a uno de los bares, por si se echa a llover o tardo demasiado, me voy hacia Ochagabía.

            Son 24 kilómetros, ya hemos decidido dejar el coche con la mayor parte del avituallamiento allí y no en Escárroz, y tras aparcar a la entrada del pueblo en el aparcamiento que ya conocemos, cierro el coche y con el cortavientos y el paraguas me echo a la carretera para volver a Isaba.

            Nada más salir del pueblo y pasado el desvío de la carretera que sube hasta el Santuario de Muskilda me pongo a hacer dedo y me paran de inmediato. Se trata de un chaval joven que me lleva hasta Izalzu.

            Cruzo el pueblo andando y a la salida me para otro coche. Es un monitor de una de las estaciones de esquí de la zona que va a Isaba a jugar un partillo de fútbol sala para celebrar el fin de temporada.

            Todavía cogerá a tres chavalas en Uztarroz pero a las cinco y media estoy sorprendiendo a Rosa que casi no se lo cree. Yo tenía muy claro que en montaña te paran siempre y era muy buena hora para que hubiera circulación desde Ochagabía a Isaba. Son las consabidas historias de las travesías y los medios de transporte en la montaña.

            Tratamos de coger agua por si las moscas y nos dicen que en Idoya hay fuente y que a la salida del pueblo también hay otra fuente.

Camino al Santuario de Idoya.
 
            Por lo tanto son las seis de la tarde del sábado 8 de Abril y nos ponemos en camino a 814 metros de altitud. Nuestros objetivos se van cumpliendo, la tarde está incluso medio soleada y ahora tras alguna duda en el comienzo, tomamos un camino por la orilla derecha de un pequeño barranco. Se trata de un venerable camino sombreado y empedrado que cruza enseguida el barranco y se empina hacia el Santuario de Nuestra Señora de Idoya.

El Santuario de Idoya.

            Hemos pasado junto a la fuente anunciada pero no hemos cogido agua. El camino nos mete en calores aunque será por poco tiempo. Enseguida se acaba el Calvario que nos ha acompañado desde el principio y llegamos al Santuario de Idoya. Se trata de una un pequeño conjunto de edificios bastante deteriorados a los que se le ha adjuntado un merendero sobre unos minúsculos prados rescatados del bosque mixto. Hay un grupo de paseantes.

Parte trasera del Santuario de Nuestra Señora de Idoya.
 
Nos quitamos las mochilas que, de momento, pesan y nos vamos a reconocer el lugar.  El reconocimiento es corto y la conclusión es que no ofrece casi ninguna posibilidad de pernocta a cubierto en caso de lluvia que ese era nuestro objetivo. Por lo tanto, cogemos agua, hacemos alguna foto y continuamos en dirección oeste tras abandonar el santuario.

Salimos de llano pero inmediatamente nos sumergimos en el bosque en el que el camino nos regala con un fuerte ascenso o así nos lo parece. Nos mete en calores de nuevo en una tarde medianamente cálida y medio despejada.

El bosque mixto nos conduce a un espinar un tanto incómodo pero enseguida alcanzamos una borda completamente derruida y asentada sobre un pequeño espolón en el que se arrellana el camino.

Poco después las hayas se hacen más abundantes y nos introducimos en el hayedo de la Ladera Nordeste de Kakueta. Allí el camino se amplia, atravesamos un  recién nacido barranco en el que hubiéramos podido coger agua y nos vamos aproximando al Collado Belozcarre.

El camino se hace pista maderera y aprovechando que atraviesa una zona arrellanada buscamos un buen lugar para plantar la tienda pues son las siete y media, queda un poquillo para alcanzar el collado y no sabemos cómo puede estar el otro lado para encontrar un buen sitio y acampar.

Estamos sobre los 1250 metros de altitud y sobre un mullido de hojarasca de haya plantamos nuestra tienda e invitados por la humedad general del ambiente nos introducimos en la misma para hacernos la cena que liquidamos con cierto apetito.

Nos hacemos nuestro vaso de café con leche caliente, montamos los sacos y antes de las nueve nos ponemos horizontales dispuestos a descansar, han sido 436 metros subidos pero mentalmente ha sido una jornada tras la que ha de llegar otra en la que esperamos estar mejor.

La noche es buena, nos respeta la lluvia y con eso solamente ya estamos encantados.

Nuestro campamento bajo el Collado Belozcarre.
 
El domingo 9 lo comenzamos sin demasiadas prisas pasadas las siete de la mañana. El día está muy decente de momento.

Recogemos la tienda casi seca, desayunamos, hacemos las mochilas y antes de las ocho estamos en marcha.

Continuamos en dirección oeste y en suave ascenso aproximándonos al Collado Belozcarre. La tiradera de madera que llevamos se prolonga hasta las inmediaciones del collado para unirse con una pista que sube por nuestra izquierda y alcanzar el suave Collado de Belozcarre a 1370 metros de altitud tras quince minutos de camino.

El Horizonte Oeste desde el Collado Belozcarre.
 
Orhi desde el Collado Belozcarre.

            Nos recibe un extenso praderío pirenaico suavemente hundido hacia el norte y un camino que en dirección oeste prosigue sin perder altura prácticamente.

Hacia el Collado Kakueta.
 
Dejamos a nuestra izquierda las suaves pendientes de Kakueta y tras admirar entre la bruma de la mañana  la majestuosa estampa del Orhy nos aproximamos, siempre a través del praderío hacia el Collado Kakueta que situado a 1365 metros de altitud es recorrido por una pista que sube del sur.

Inesperada mañana en el Collado Kakueta.

Collado Belozcarre desde el de Kakueta.
 
Van a ser las nueve menos cuarto cuando tomamos la pista y nos vamos por ella prácticamente en horizontal. El sol se abre paso entre la nubosidad y nos alegra un poco la mañana pensando en las malas previsiones meteorológicas que había para hoy. Suaves rachas de viento se encargan de ventilarnos un poco y de paso remueven la nubosidad.

El norte está brumoso.

Lagunilla Zotrapea.
 
La pista sube y baja suavemente y se alarga hacia el oeste  para cruzarse, poco más adelante con el GR13. en la Lagunilla de Zotrapea, ciertamente encantadora.

En la Lagunilla del Merendero Zotrapea.
 
Rodeamos la lagunilla haciendo algunas fotos y continuamos luego pista adelante al encuentro del Merendero Zotrapea situado a 1300 metros de altitud y en estado bastante descuidado. Suponemos que debió conocer tiempos mejores.

Otra más del Orhi en medio de la bruma.

Poco más adelante paramos a almorzar cuando son las diez menos cuarto. Se nos va media hora relajadamente con el tema al suave sol de la mañana y recostados sobre los troncos de dos pinos silvestres de considerables proporciones.

Zona kárstica bajando a Ochagabía.
 
Nos queda una suave y larga bajada y en ello nos vamos a ocupar. Son aproximadamente 6 kilómetros hasta la bifurcación con la pista a Ezcárroz. En ese tramo localizamos una cabaña que a pesar de estar bastante abandonada puede servir como refugio ocasional y poco más adelante una cabaña de cazadores en muy buen estado. La zona está llena de puestos artificiales para la caza de palomas.

No vemos gente por el GR., únicamente nos cruzamos con un par de caminantes que no parecen hacer senderismo precisamente.

La pista se hace larga finalmente puesto que hay que añadir otros 6 kilómetros más, que lazada a lazada nos bajan poco a poco.

El Orhi desde cerca de Ochagabía.

Localizamos Ochagabía pero nos va a costar llegar todavía un poco más.

Mata de violetas en Ochagabía.
 
A la una menos cuarto entramos en Ochagabía situado a 775 metros de altitud por la zona nordeste, justamente por el aparcamiento en el que tenemos el coche.

Con esto terminamos la primera etapa en la que hemos tenido que recorrer 24 kilómetros, hemos empleado seis horas y cuarto y habremos subido entre ayer y hoy 626 metros y bajado 665 metros.
 
          Puedes ver la Continuación.

6 abr 2006

2-06. EL CORREDOR NORTE DEL CAMPO DE TROYA. 13-4-2006.



El Corredor Norte y el Campo de Troya desde el norte.

Aparcamiento de Anayet en Formigal y Corredor norte.
13-04-2006.
Salida 15 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Campo de Troya procedente de Prames. Vía en amarillo.

           Lo habíamos visto siempre que esquiando en Formigal tomábamos la Silla de Anayet y teníamos que subirlo. A Rosa no le apetecía ni un pelo pero yo estaba dispuesto a hacerlo algún día de esos de “media jornada” pues era suficiente.
 
Campo Troya desde el Corral de las Mulas.

            La ocasión se pone a tiro el día de Jueves Santo hoy 13 de Abril del 2006. Rosa sale de trabajar a las dos y a las tres partimos del Aparcamiento de Anayet situado a 1750 metros de altitud.

            El día está cálido y soleado, sencillamente espléndido y merece la pena salir al monte aunque no se disponga de demasiado tiempo.

            La nieve está completamente transformada, no es muy profunda por lo que se camina muy bien y de caminar por la nieve se trata a partir del aparcamiento, en dirección sudeste y ganando altura continuamente.

 Son unos primeros campos de nieve suavemente inclinados que subimos alejados de las afloraciones rocosas en las que menudearán las trampas de nieve para alcanzar un minúsculo rellano en el que comienza la pared que conduce al corredor.

La pared se va empinando suavemente  para conducirnos enseguida a la una loma alargada que es el Cerrojo Norte del Ibón de Culibillas que completamente nevado no resulta fácil de adivinar.

Acercándonos al Corredor Norte de Campo Troya.
 
Lo bordeamos por su lado este a la vez que vamos girando poco a poco al sur  y pasando sobre una minúscula loma  nos deposita en el rellano sobre el que se yergue el corredor.

Se trata de un corredor amplio divido longitudinalmente en dos secciones, la del oeste más corta y erguida que cuenta con restos de pasados aludes y la del este un poco más larga, contará por encima de los 250 metros, muy sostenida y prácticamente directa. Empezaremos por esta última pero utilizaremos las dos.

La nieve se holla bien pero el corredor se empina y aconseja ponerse los crampones cosa que hacemos cómoda y tranquilamente disfrutando de un agradable sol que inunda el corredor un poco más de lo que esperaba.

Parte derecha o este del corredor.
 
Con los crampones subimos un primer tramo siguiendo unas huellas algo débiles pero enseguida las abandonamos y comenzamos a hacer lazadas en la pared como procedimiento de subir lo más cómodamente posible ya que la pared se yergue considerablemente.

La nieve está muy buena, casi pegajosa  pero se cramponea de maravilla. Una primera diagonal nos lleva al dorso central del corredor y sobre el mismo trazamos unas lazadas sobre la parte más convexa y erguida del corredor hasta pasar junto a algunas minúsculas afloraciones rocosas. Es curioso como todo el mundo busca en las paredes estos lugares de paso como seguro más psicológico que real.

Enseguida damos una lazada hacia el este para cruzar de nuevo la mayor parte del corredor y salir a un minúsculo descansillo por encima del muro y en el origen de los restos de alud de la zona oeste.

Balaitus y Frondiellas desde la Norte de Campo Troya.
 
La última parte del corredor  que tendrá alrededor de 80 metros la vamos a subir en diagonal hacia el este, se trata de un tubo un tanto amplio y bastante erguido cubierto de nieve reciente y completamente pegajosa que nos permite alcanzar la salida del corredor sobre la arista que lo delimita por el este.

Cima de Campo de Troya.

Pasamos unos metros de arista medianamente inclinada y alcanzamos la arista  somital del pico. La parte occidental de la misma está un tanto dentellada pero se puede pasar sin grandes dificultades. Nosotros nos vamos hacia el este, faldeamos un monolito y tras atravesar una pequeña cuenca rellena de nieve ascendemos el diminuto casquete somital para alcanzar la cima del Pico Campo de Troya situado a 2218 metros de altitud cuando son las cuatro y media. Hemos subido 500 metros en hora y media.

La Partacua dese Campo de Troya.
 
Escarra y su corredor Norte.

Barranco Culibillas y Diente de Anayet.
 
La cima se encuentra en medio de la Estación de Esquí de Formigal y los 360 grados de horizonte son impresionantes: La Partacua por detrás de Tres Hombre, la Rinconada de Bucuesa con Escarra, la Arista y el Valle  de Anayet con el Diente, Espelunziecha y la arista fronteriza con el Midí, el Puerto Viejo de Sallent con Ferraturas culminando en los Arrieles y el Pallas jugando a escondite, el Balaitus con las Frondiellas y las Crestas del Diablo con el Cristales, la Arista de Musales elevándose hasta el Tebarray, Las Marmoleras y el Piedrafita como antesala de los Infiernos y las Argualas, Tendeñera un tanto lejana... Bueno, bueno, los de la familia.

Pico Royo desde Campo Troya.

La Arista Cimera de Campo de Troya desde la Cima en la parte este.
 
Peyreget y Midi.

Echamos un trago, comemos unos dulces, hacemos unas fotos y a las cinco iniciamos la vuelta siguiendo idéntico camino tras contemplar algunos corredores de respeto en la parte nordeste del pico.

Arrieles.
 
Un corredor orientado sobre el Este de Campo de Troya.

Los zuecos de los crampones son de tamaño natural y a Rosa le molestan bastante más que a mí. Yo bajo bien y podría haberlo hecho de frente pero Rosa lo hace con más cuidado ya que le resultan francamente desagradables además de que también se le hacen más grandes.

Iniciando el descenso del Corredor Norte de Campo de Troya.
 
De cualquier forma el descenso del corredor es una delicia que se remata con la parte final en la que la nieve no es muy profunda. A las seis menos cuarto llegamos al prácticamente desértico Aparcamiento de Anayet comentando que hoy habrá sido un buen día para el esquí de travesía que a nosotros nos gusta, con la nieve tan transformada que hay. Pero este año ha sido fatal para nosotros entre mi rodilla y la columna vertebral de Rosa. Bueno, nos queda la esperanza de que el año próximo sea mejor.
 
La Norte de Campo de Troya.

Nos tomamos una cerveza al fresco de la nieve del lugar y a las seis y media nos llegamos a casa liquidando una de nuestras relampagueantes salidas al monte.