7 jun 2006

8-06. LA ATALAYA. 7-6-2006.

Cuculo, San Salvador y la Atalaya desde Berdún. 12-3-06.

Barranco Carbonera, Cuello Betito, Sal Salvador y Arista Oeste.
07-06-2006.
Salida 17 h. Llegada 20 h.
Mixto.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de la Atalaya procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Es el 7 de Junio de 2006 por la tarde nos vamos hasta Santa Cruz de La Serós para tomar allí la carretera hacia San Juán de la Peña.

            Subimos 3 kilómetros más y en la vuelta de la balsa de agua recogida del barranco que atraviesa la carretera inmediatamente, aparcamos el coche y nos disponemos para la marcha cuando son las cinco y veinte de la tarde.

            Vamos a subir por el Barranco Carbonera. El tema está pendiente desde aquella mañana del 0toño del 96 en la que subimos a San Salvador y Cuculo pero desistimos de hacerlo por este barranco ya que el sotobosque estaba muy mojado, Rosa estaba recién operada de nuevo de la garganta y una mojadura podría sentarle peor que una pedregada.

            Subimos por San Juán sin saber que, como en esta ocasión, el Prepirineo nos puede mostrar lugares agradabilísimos y llenos de sabores especiales.

Paredones de San Juan de la Peña.
 
            Iniciamos el camino a 1025 metros de altitud, en dirección oeste y en fuerte ascenso que nos separa de inmediato del barranco.

            Por su orilla izquierda progresamos la primera parte en la que se arrellana enseguida el camino atravesando un bosque mixto nacido al amor de la humedad del  barranco en un medio fundamentalmente seco.

            Poco más arriba el camino cruza el barranco, lugar en el que nos incorporamos al hayedo de la orilla derecha del Carbonera.

De camino a Cuello Betito. 27-10-96.
 
            Ascendemos  fuertemente en este tramo y entramos en calor que se compensa con el agradable frescor del  hayedo, hasta alcanzar las primeras afloraciones rocosas situadas debajo de los paredones orientados al norte de San Juán apellidado precisamente de la Peña.

Oroel desde el Hayedo Norte de San Salvador.
 
            Luego recuperamos el hayedo superior y alternando abetos centenarios, lazada a lazada, enseguida alcanzamos el Cuello Betito situado a 1376 metros de altitud.

Oroel desde Cuello Betito. 27-10-96.
 
            El lugar que recordamos por los champiñones que recogimos la vez anterior, es una pequeña planicie medianamente inclinada en la que se disputan el espacio tanto el fresco pastizal como el frondoso bosque. Nosotros la recorremos hasta la parte superior, dejamos al norte la subida al Pico Cuculo y tomando la dirección sur, iniciamos el ascenso a través del amplio cortafuegos que nos ha de conducir, quince minutos después, a la Cima de San Salvador.

El Gállego rompiendo las Sierras Exteriores desde San Salvador.
 
            Son las siete menos veinte cuando alcanzamos la ermita situada en la punta junto al vértice geodésico. Estamos a 1547 metros de altitud, hemos subido en una hora y nos sentamos a la sombra de la ermita a echar un trago, comer alguna cosilla y descansar un poco.

            La Ermita de San Salvador está abierta y muy limpia además de recogida. Resulta acogedora y te hace olvidar el edificio anexo del repetidor y su espantosa antena pregonando los desmesurados destrozos del desarrollo tecnológico actual.

Buitre leonado.
 
            Hacemos algunas fotos que saldrán regular puesto que es un día neblinoso y poco después tomamos dirección oeste y proseguimos loma adelante primero en descenso para recuperar enseguida casi todo lo perdido.

La Arista Oeste de la Atalaya.
 
            Pasamos una redondeada punta con subida y bajada incorporada para seguidamente ascender suavemente y alcanzar la Cima de La Atalaya, situada a 1536 metros de altitud. Son las siete y cuarto.

San Salvador desde la Atalaya.

Otro guapo buitre desde la Atalaya.

Paredones de la Sur de San Juan.
Cuculo desde la Atalaya.
 
            Se trata de una auténtica atalaya puesto que en este punto la arista oeste se derrumba brutalmente hacia las tierras de Alastruey, Arbués y Bailo. Nos permite contemplar la amplia zona sur que parece conducirnos a la salida natural de las aguas que utiliza el Gállego para atravesar las sierras exteriores entre Riglos y Murillo y nos enseña la Cara Oeste de Cuculo. El pedazo de Pirineo que se divisa desde aquí es ciertamente interesante pero queda hoy muy lejos. Hasta Oroel se quiere difuminar con la neblina, mas no podemos hacer otra cosa que volver sobre nuestros pasos. Los buitres leonados sobrevuelan el lugar quizás en busca de algo suculento para la cena que aparezca, por milagro, de la paridera próxima

 Cuculo desde San Salvador. 27-10-96

De vuelta en la Ermita de San Salvador.
 
            La vuelta es un agradable caminar  cuesta abajo al encuentro de los lugares más atractivos del camino contemplando las imágenes que a la subida quedaban a nuestra espalda.

La Sur de Cuculo.

Oroel desde el Collado Betito otra vez.

            El lugar en el que el camino cruza el barranco es uno de esos encantadores lugares que siempre recuerdas en los días en el que el calor te azota impíamente. Es simplemente una auténtica delicia para los sentidos sumido en la semioscuridad de la tarde del hayedo.

Espectaculares hayucos en el Barranco Carboneras.
 
       Ni he podido hacer la foto del barranco ni podré fotografiar una esplendorosa vicia que encontramos en el camino ya casi en el coche.

            A las ocho y media hemos liquidado los 600 metros de desnivel de la tarde y estamos echando una visual a Santa Cruz de la Serós, el pueblo está que se sale como casi todo este Pirineo. Parece ser que se ha librado de aquella burrada que hablaba de 3000 viviendas pero la presión del turismo se hace notar de manera clarividente. ¡Qué le vamos a hacer!

5 jun 2006

7-06. PEÑA DUASCARO. 5-6-2006.

La Oeste de Peña Duáscaro desde el Molar.

Barrera de la Pista  de las Cutas, Rellano de  Santa Ana, Pista de las Cutas, Mirador del Molar y Arista Este.
05-06-2006.
Salida 11 h. llegada 17 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Peña Duáscaro procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Ordesa nos gusta. Rosa dice con la boca pequeña que no, pero continuamente trata de recordarme que “esta primavera no hemos ido”.

            Yo, sin proponérmelo procuro que eso no suceda. Me pasa con Ordesa como a lo del toro, que hasta el rabo sigue siendo toro. He procurado recorrer el parque como supongo que lo han debido recorrer los guardas, y solamente lo supongo, porque la opinión que tengo al respecto del colectivo de los mismos es mejor que me la guarde, cualquier oído no está capacitado para escuchar calificativos tan gruesos. ¡Qué mala suerte he debido tener con la guardería!

            Pero si me dan a elegir, prefiero las alturas, el Ordesa de los dosmil para arriba que el Ordesa de los turistas. Desde las alturas la “basura” pasa más desapercibida además de que el aire es mucho más limpio y se respira tan bien...

            Es 5 de Junio de 2006. Hace 11 días que me hicieron la artroscopia de menisco y me encuentro sorprendentemente bien. Tengo que ir trabajando la rodilla poco a poco y para ello he hecho bicicleta estática, he subido y bajado más escaleras de las que el médico me recomendó, he caminado de llano suavemente, ayer hice un poco de bicicleta por carretera y hoy nos vamos a dar un pequeño homenaje por las alturas para distraer la vista.

            Tenemos todo el día puesto que Rosa va a trabajar por la noche y tras levantarnos a las nueve menos cuarto, hora de auténtico pecado, nos echamos a la carretera a las nueve y media pasadas para marchar hasta Torla en medio de una inenarrable mañana. ¡Qué relieves tiene la cara sur de la Sierra de Tendeñera!

Mondarruego desde Torla.

            Cruzamos el crecido Arazas por el puente del cámping y nos vamos por el camino viejo de Turieto para tomar la Pista de las Cutas que sube en dirección a Fanlo.

            Van a ser las once menos cuarto cuando alcanzamos la barrera de la pista situada a 1180 metros de altitud. Me corto un pequeño bastón de una rama de avellano pues me he dejado los bastones en casa y nos echamos pista adelante y de corto, para disfrutar de un espléndido día.

            Vamos a subir por la pista puesto que aunque sabemos que es mucho más larga que el viejo camino, es más lisa y uniforme además de más suave para mi rodilla.

            Nos cruzamos con una pareja de extranjeros que sube por el camino y que, por cierto, ya no volveremos a ver y suavemente nos vamos para arriba.

            La pista asciende a base de grandes lazadas para vencer el desnivel por el que baja el Barranco Estatón persiguiendo la dirección nor-nordeste y cruzándose repetidamente con el camino, hasta que alcanzamos las filtraciones del barranco en los inestables materiales de la morrena, lugar en el que se suele cortar con frecuencia a pesar de las repetidas labores de contención.

Duáscaro y Diazas desde Santa Ana.

            Una lazada más nos deposita en el Rellano de Santa Ana ocupado por un reducido número de cabezas de ganado vacuno que van a tener, a no tardar mucho, problemas de hierba y de agua en los resecos puertos de este Pirineo.

            Pasamos junto a la deliciosa a la vez que rústica Ermita de Santa Ana situada a 1500 metros de altitud y proseguimos el enorme giro que da la pista en el rellano al encuentro del barranco para coger agua y dejar a refrescar una cerveza para la vuelta.

Cascada en el Rellano de Santa Ana.

            Lo hacemos en el remanso de la cascada del barranco donde empieza la conducción e iniciamos la enorme lazada de la pista que nos ha de devolver a la loma derecha del barranco, lugar por el que sube el camino, tras atravesar el barranco por última vez.

            Nuestro objetivo que se ve desde el Rellano de Santa Ana se va aproximando poco a poco pero todavía nos quedan los tramos de pista trazados frente al Molar. Para ello hemos de transitar las soleadas lazadas de la loma hasta que la misma se arrellane y se vista de pino negro a la vez que nos enseñe los primeros paredones de la orilla derecha del Barranco de Arazas. “Ya estamos arriba”.

            Por detrás del Mirador del Rey se asoma el delicado casquete somital del Mondarruego y sin demora aparecen las fajas superiores de Mondarruego hasta los Murallones de la Gatera y las fajas superiores del Gallinero por delante del Taillón.

            Mueve una ligera y delicada brisa que hace todavía más agradable la mañana si cabe y con la vista entretenida hacemos los últimos tramos que nos depositan en la vuelta del Mirador del Molar.

Mondarruego desde el Molar.

            Dejamos la pista y por un cortísimo camino alcanzamos el primer mirador situado sobre los 1980 metros de altitud. Es la una y cuarto y ahora toca disfrutar como compensación al esfuerzo de la subida.

La Faja del Mallo desde el Molar.

Allí está la Foya de Narronal y pendiente nuestro paso hasta los Murallones de la Gatera por la Faja del Mallo. Vemos el saco desde el que nos dimos la vuelta, la filtración en la que cogimos el agua, el corredor por el que subimos a la Fajeta del Tardiador, el Valle de Bujaruelo y el de Otal con los picos de Fenez, Otal y Tendeñera. Hasta Sabocos se asoma a nuestra vista.


Tozal del Mallo.

            El Tozal del Mallo puede pasar desapercibido para cualquiera que no conozca bien el patatar, todo aplastado en las paredes inferiores del Mondarruego. El Gallinero nos enseña todo el esplendor de su cara sur surcada por las clásicas fajas entre la que se reconoce perfectamente la de las Flores y en medio el Circo de Salarons con el Llano de Millaris en el que todavía se asientan restos de nieve que se va encumbrando hasta coronar entre Gabietos y Taillón.

            El Circo de Cotatuero con sus desconocidas gradas que terminan con la incomparable cascada, ahora cumplida y espumosa, queda bajo el cuidado de la arista fronteriza de la que se aprecia desde el Col de la Cascada Hasta el Monteperdido todavía de blanco; aunque da la impresión de que el deshielo viene este año algo adelantado y solamente queda esperar que no sea poco blanco para tanto verano.

            El Tobacol con las Paredes de la Fraucata nos llevan la vista hacia el fondo remoto del cañón que se alarga y se retuerce hacia Soaso. De alllí regresamos por Custodia y más aquí los paredones de Punta Acuta, el cónico casquete somital de Punta Diazas y la cara oeste de Peña Duáscaro mostrándonos el impresionante paredón de su cara norte que se despeña hasta le fondo del cañón.

            Comemos junto al mirador al sol y sombra de un viejo y aguerrido pino negro atracándonos de paisaje. Luego Rosa tomará un poco el sol hasta que pasadas las dos, recogemos los bártulos y en dirección este proseguimos pista adelante en suave ascenso.

            Hemos parado a comer para descansar mi rodilla y ahora, en lugar de ir directamente a la arista oeste del pico, pasaremos por el sur del mismo con la pista y a la altura del collado de separación con Punta Diazas abandonamos la pista y a media ladera por el pastizal  alcanzamos de nuevo la arista este.

Acuta y Diazas desde Duáscaro.

            Casi en horizontal y una vez encontrado el camino nos vamos por el mismo hasta la alargada y casi plana cima de Peña Duáscaro situada a 2156 metros de altitud.

Gallinero y Taillón.

Barranco de Cotatuero.

Taillón.

La Oeste de Acuta.

Tobacol y los Murallones de la Fraucata.

Marboré detrás de Cotatuero.

            Son las tres menos cuarto. Hacemos algunas fotos más, contemplamos el camino que desciende por los murallones hasta el Mirador de Calcillaruego, recorremos una vez más todo el universo que nos muestra el incomparable lugar y sin más iniciamos el descenso que prevemos un poco más corto que la subida.

            En suave diagonal a través de la reseca pradera alcanzamos la pista y con ella nos vamos para abajo recortando un par de lazadas. Luego vendrá el largo de la ahora soleada pista pero bajamos a ritmo. Lo peor será que la cerveza está calentorra ya que el agua baja muy  soleada. Para una vez que le apetece a mi señora...

Ermita de Santa Ana.

            Pasamos por el Rellano de Santa Ana, fotografío la ermita y persistiendo con nuestro ritmo de bajada pasamos las defensas de la morrena y nos llegamos al coche con ganas cuando son las cinco. Hemos liquidado 1000 metros de desnivel y mi rodilla está de cine. Bueno, mucho mejor así.

Pliegue Tumbado de Torla.

            Pista abajo en el coche fotografío el pliegue tumbado de Torla y sin más pero aligerando un poco nos volvemos para casa, no sin antes parar a coger agua fresca en la fuente de Linás de Broto para llegar a casa a las seis y media, liquidando así una jornada deliciosamente inesperada, sobre todo para mi chica que no se lo puede creer. 

11 may 2006

6-06. SAN ADRIAN DE SASABE. 11-5-2006.

Ermita de San Adrián de Sasabe.

Borau y orilla izquierda del Barranco Lupan. Vuelta por la carretera.
11-05-2006.
Desnivel acumulado 150 m.
Distancia recorrida 4000 m.
Tiempo efectivo 00:50 h.
Sol.
Muy fácil.
Agua en Borau y en la Fuente de San Adrián.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de San Adrián de Sasabe procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Puede parecer mentira pero no habíamos estado nunca en la ermita. Muy nombrada por diversas razones pero...

            El jueves 11 de Mayo tengo que ir a las seis de la tarde al Hospital de Jaca para hacerme unas radiografías de torax como preoperatorio  para limpiarme el menisco interno de la rodilla derecha. Luego, y aprevechando la conyuntura, nos podríamos acercar hasta Borau y de allí a la Ermita de San Adrián de Sasabe que está muy cerca. El fin de semana pasado no pudimos hacer ninguna salida  y nos apetece pues Rosa tiene descanso semanal.

            A las seis estamos en el hospital y poco antes de las siete llegamos al pueblo de Borau tras pasar el pequeño puerto que lo separa de Aratorés.

            Recordamos que el pueblo se queda al sudeste de la carretera y llegando al Barranco de la Fonteta, aparcamos el coche junto a la carretera y,  no encontrando camino alguno junto al barranco, nos vamos de camino carretera adelante. Si no encontramos el camino por el monte, en el peor de los casos encontraremos la pista y haremos el recorrido a la inversa.

            Iniciamos la marcha en ascenso por la carretera asfaltada y en dirección oeste. Dejamos a nuestra izquierda la iglesia del pueblo en la parte alta del mismo e iniciamos un pequeño descenso virando al norte.

Fachada Principal de la Ermita Románica de San Adrián de Sasabe.
 
            Al final del descenso encontramos el Barranco de Borau y en sus inmediaciones las indicaciones del camino hacia la Ermita de San Adrián de Sasabe.

            El camino discurre por la orilla izquierda del barranco y enseguida se aparta de la misma elevándose ligeramente sobre la Ladera Oeste de la Loma del Cajigar, a la vez que se despeja del arbolado propio del barranco.

            Transitamos en suave ascenso terrenos calizos propios del Permotrías que tan buena piedra le han proporcionado a este país y enseguida nos introducimos en el bosque mixto por el que transita un amplio camino con huellas de vacuno.

            La tarde está espléndidamente soleada incluso a estas horas y el camino que es agradable se arrellana y se llena de humedad obligándonos a salvar finalmente un auténtico lodazal en las proximidades de la Vaquería del Pelaire.

            Por no tomar la pista que sale de la vaquería a nuestra izquierda nos vamos un poco al norte siguiendo caminos difuminados que no son más que de animales y terminamos por tener que bajar al barranco por donde podemos ya que la ermita nos ha parecido verla en el fondo.

Capitel de la Puerta Principal de San Adrián de Sasabe.
 
            Son las ocho menos cuarto de la tarde cuando alcanzamos la Ermita de San Adrián de Sasabe situada a 1080 metros de altitud. Estamos en la confluencia de los barrancos de Lupan y de Cancil y la verdad es que el edificio que consta de una sola nave de planta rectangular tiene un canalillo  para recoger las aguas que se filtran inmisericordes hacia el edificio románico del Siglo XI, construido en un lugar bastante inadecuado. Resulta muy característico el sonido de las aguas corrientes que salen del interior del edificio en restauración

Ábside de la ermita de San Adrián de Sasabe.

            Hacemos algunas fotografías, fundamentalmente de la fachada principal y del ábside trasero y nos sentamos a contemplar unos preciosos manojos de aquilegias delicadamente floridas a la vez que comemos una fruta.

Preciosas aquilegias.
 
            Luego tomamos la pista, ahora asfaltada, que en dirección sur nos ha de llevar de regreso hasta el puente en el que cerramos el bucle tras veinte minutos de camino en suave descenso.

            Ascendemos hasta la parte alta del pueblo, fotografiamos un par de preciosos nísperos de europa y a las ocho y media nos vamos con el coche de vuelta para casa.

            Hoy ha sido un simple paseo en el que habremos movido alrededor de 150 metros de desnivel y que se puede hacer en cualquier momento del año.

1 may 2006

5-06. PUNTAS DEL PUERTO Y BACIAS. 1-5-2006.

Bacias desde la Punta del Puerto.

Balneario de Panticosa, Ibones Altos de Brazato, Collado Alto de Brazato, Cara Norte y Arista Noroesteoeste de la Punta del Puerto, Arista a Baciás. Descenso por el Lago de Brazato.
01-05-2006.
Salida 07 h. Llegada 14 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de las Puntas del Puerto y Bacias procedente de Prames. Vía en amarillo.

            En Baciás  habíamos estado con anterioridad. En una primera ocasión visitábamos por primera vez los Ibones de Brazato, fue el 3 de Junio del 90. Recordamos que también subimos a la Punta del Puerto. Aquel día había un flautista en la cima. Unos años después volvimos una tarde de domingo con María Josefa Betrán. Aquella tarde era fría y con nieblas en la cima fue una excursión rápida.

            Vamos a volver a Baciás. Rosa siempre dice de volver y queremos hacer una cosa relativamente corta con intención de regresar a casa a la hora de comer. Por tanto, el lunes 1 de Mayo de 2006 madrugamos y nunca mejor dicho, son las seis de la mañana cuando nos levanta el despertador.

            Es curioso como cada vez nos apetece menos madrugar, en el supuesto caso de que nos haya apetecido alguna vez. Pero somos lo suficientemente mayores como para asumirlo y además abreviar en los trámites de la marcha. A las seis y media estamos en la carretera y a las siete y diez en el Balneario de Panticosa.

            Hemos de dejar el coche en el aparcamiento de la Embotelladora, que por cierto, tiene una excavación importante y; cada vez, un poco más lejos.

            Hay gente recién llegada pero nosotros nos perdemos inmediatamente con las mochilas al hombro.

            La mañana está impecable y tras los casi diez minutos de rigor que cuesta llegar hasta donde solíamos aparcar, comenzamos a abandonar el fondo de la cubeta lacustre en la que se asienta el Balneario de Panticosa, situado a 1650 metros de altitud, pasando junto a la Fuente de San Agustín y tomando el conocido camino de los Brazatros que se orienta al este.

La Arista de Bachimaña.

La Pared de Labaza desde el hombro herboso.

            Entramos en calor al encuentro de los primeros restos de nieve en las orillas del serpenteante camino hasta que, poco más arriba, en el rellano copado por el pedregal granítico bajado de Labaza, cogemos ya nieve casi continua, para desaparecer en el dorso herboso y característico de la subida a los ibones en los que la gente suele tomar distintas alternativas de camino según quiera ir a las diversas zonas de los escalonados ibones.

Picos de la Foratura desde debajo de Brazato.

            Nosotros seguimos en el camino más elevado y tras atravesar la tubería horizontal proseguimos en fuerte ascenso y en dirección nordeste por la pedrera granítica que  conduce a los Ibones Altos de Brazarto.

Los Tablatos y el Collado Bajo de Brazato.

            Los neveros que están muy hollados nos permiten progresar a buen ritmo puesto que la nieve está bastante dura y así no necesitamos poner los crampones.

Sobre uno de los ibones Altos de Brazato.

            El sol nos recibe a la entrada de la cubeta lacustre en la que se encuentran los tres ibones más altos. Dejamos a nuestra izquierda, blancamente helado, el situado más al oeste y atravesamos el intermedio a la vez que fotografiamos  el Macizo de las Argualas de manera insólita.

            Por suaves campos de nieve nos aproximamos en dirección este al Collado Alto de Brazato cuando estamos próximos a los 2500 metros de altitud.

Contraluz sobre el Collado Alto de Brazato y la Punta del Puerto.

            Vamos al encuentro de la Huella que a media ladera rodea la Punta del Puerto en dirección a Baciás  y, como queremos subir a la Punta del Puerto para transitar luego la arista, tomamos la dirección sudoeste y tras atravesarla y cruzar dos afloraciones rocosas nos encaramamos a la rocosa arista oeste del pico. Vamos a ver qué tal se nos da pues yo le he visto posibilidades. Unicamente queda el riesgo de que esté muy mixta y nos obligue a poner los crampones.
            La arista granítica está muy descompuesta pero hemos encontrado algunos hitos a la entrada y ya no tenemos dudas. Ascendemos por encima de los 150 metros a través de la pedrera y bordeamos por nuestra derecha un primer resalte con lo que comienza la parte más rocosa del casquete somital del pico.

En la Noroeste de la Punta del Puerto.

            En dirección este ascendemos los últimos metros de la arista que son fáciles y alcanzamos la Cima de la Punta del Puerto situada a  2732 metros de altitud cuando  son poco más de las nueve y media de la mañana.

            En la ocasión anterior en la que hicimos el pico, ascendimos  por la cara norte corrigiendo nuestra dirección a Baciás.

            La mañana está un poco fresca pero sencillamente espléndida. Las condiciones de la nieve y el día son el premio adecuado al madrugón.

Ibones Altos de Brazato desde la Cima de la Punta del Puerto.

            Hacemos algunas fotos, contemplamos la laberíntica Fosa Lacustre de los Ibones de Brazato toda vestida de blanco, disfrutamos aunque sea brevemente la agradable soledad del momento y continuamos luego arista adelante en dirección sudeste hacia Baciás.

            La arista que ya hicimos en su día es fácil. Hoy está mixta y la nieve algo dura todavía a estas horas; por tanto, utilizamos la roca en cuanto nos es posible pues vamos sin crampones y dando alguna vuelta que otra bajamos el fuerte resalte un poco por el sur y alcanzamos el collado de separación entre las dos puntas, lugar por el que acceden algunos de los que suben desde el Lago de Brazato.

La Punta del Puerto desde la Norte de Bacias.

En el collado situado alrededor de los 2650 metros decidimos perder unos metros sobre la cara norte y alcanzar la huella que conduce a la cima de Bacías. El casquete somital del pico en su cara norte tiene nieve continua y nos obligaría a ponernos los crampones.

Desde Serrato a las Agujas de Chabarrou.

Detalle de los Batanes, Aratille y Neveras.

            Alcanzada la huella sobre los 2625 metros es simple cuestión de seguirla y alcanzar poco después en dirección casi norte la cima de la Punta Baciás a 2760 metros de altitud. Son las diez y cuarto.

Tendeñera y Ripera desde Bacias.

Gran Faxa, Cambalés, Aragón y la Pequeña Faxa desde Bacias.

            Hacemos fotografías de los alrededores que son dilatádísimos, siempre vistos y siempre agradables y que nos llenan de recuerdos puntuales y entrañables: el Corredor de la Moskowa, la Cabecera del Ara, el Gran Pico Aratille, la recóndita y nevada Peña Aragón, el Corredor Este de la Arista de Bachimaña, la Aguja de Pondiellos toda rocosa ella, el Ripera inmaculadamente vestido de blanco, las Puntas de la Foratura...Se trata de un delicioso almuerzo al amor del sol de la mañana.

Ibón Alto de espelunz desde la Arista Sur de Baciás.

            Media hora después en dirección sur iniciamos el descenso de la arista que nos ha de conducir al Collado de Baja Baciás. La arista es fácil y se pueden faldear los restos de nieve de la misma con relativa facilidad.

Punta del Puerto bajando al lago de Brazato.

            Luego, la arista se arrellana y la abandonamos para introducirnos en las amplias campas de nieve que rodean al Lago de Brazato. ¡Qué maravilla de lienzo blanco refulgiendo al cálido sol de la mañana! Deambulamos de un rellano a otro con pereza de bajar hasta el fondo, no queremos ponernos los crampones para no mancillar tamaña delicadeza.

Lago de Brazato desde la cola.

Sudoeste de Bacias desde el Lago de Brazato.

            Rodeamos la cola del Embalse de Brazato y sobre unas afloraciones rocosas  de mitad de la orilla oeste nos paramos para que Rosa tome un poco el sol: es su querencia casi nunca satisfecha.

La Sur de la Punta del Puerto.

Ibón Inferior de Brazato desde el Lago de Brazato.

            Me harto de hacer fotografías al Negro Brazato, al cálido Tablato y a la impecable cara sudeste sobre la que hemos transitado entre punta y punta poco antes. Media hora después continuamos el rodeo del lago, localizamos el refugio prácticamente enterrado en la nieve, atravesamos el puente sobre la presa y nos vamos para abajo seguidamente utilizando al máximo los neveros que encontramos a nuestro paso  y cuando no los buscamos.

            Pasamos por la caseta bajo el Ibón Inferior de Brazato. Está destartalada completamente pero alguien ha colocado unos tablones como altillo sobre un par de tijeras de madera del tejado que permiten pasar una noche en seco como único lugar de todo el refugio aislado de la humedad y de la basura.
Prímulas hirsutas.

            Luego en horizontal salimos de las proximidades del barranco y nos incorporamos al camino en la loma herbosa antes del Rellano Granítico bajo el Corredor de Labaza.

            Hasta allí nos bajamos por los neveros. Luego queda el largo camino lleno de lazadas hacia el fondo de la Cubeta Lacustre del Balneario al encuentro de la cerveza que hemos dejado enterrada en uno de los primeros neveros que hemos encontrado a la mañana para que nos haga olvidar un poco el nefasto chocolate que está montado con la rehabilitación.

            Dejamos el camino principal y terminamos saliendo junto a la Casa de Piedra cuando son las dos menos veinte. Hemos liquidado 1185 metros de desnivel con una nieve como no la recordamos mejor.

            Hay que atravesar todo el Balneario para coger el coche, bajar con algo de circulación hasta Panticosa para volvernos a casa y poner fin a un fin de semana de los que nos encantan.