13 may 2012

27-12. BACIAS A CUALQUIER PRECIO. 13-5-2012.

La Noroeste de Bacias desde el Collado Alto de Brazato.

Balneario de Panticosa, Camino a Brazato, Corredor a Ibones Altos de Brazato, Collado Alto de Brazato y Cara Noroeste.
13-05-2012.
Salida 09 h. Llegada 16 h.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Bacias procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Mi chica está emperrada con que esta temporada no hemos subido a Brazato. Durante todo el invierno las laderas de Brazato y Labaza han estado limpias de nieve y no han dado muchas posibilidades. Llega la Primavera y con ella las  abundantes nieves a su cita acostumbrada pero en medio de una meteorología extraña, unas temperaturas escandalosamente elevadas se llevan la nieve al galope… pero hay que ir a Brazato. Bueno, igual nos vamos a Bacias por el mismo precio y a cualquier precio.

            Es 13 de Mayo de 2012 y son las nueve de la mañana cuando con los esquís en la mochila comenzamos con las Escaleras de la Fuente de San Agustín iniciando el camino en dirección este, una de las tres por las que los Glaciares de Panticosa labraron la Cubeta Lacustre del Balneario.

            La mañana, con una temperatura altísima pues estamos a 14 grados a 1650 metros de altitud, tiene algunas nieblas sobre el Macizo de las Argualas y algunas nubes altas desperdigadas por un cielo plomizo y caliginoso con tendencia a convertirse en tormentoso.

            Hemos podido ver la parte intermedia de la Pared de Labaza y me ha dado muy mala espina. No sé si será suficiente portear los esquís hasta el lomo herboso situado a media altura en la pared.

            Enseguida alcanzamos los para aludes del camino y vuelta a vuelta nos vamos para arriba. Subimos a ritmo y bastante cómodos a pesar de que las botas, tan grandes y tan rígidas son un incordio, entrando en calor a pesar de que el sol no nos da todavía.

            En el inicio de la Pedrera de Labaza, bajo la pared comprobamos que solamente guarda un par de corredores estrechísimos y mentalmente posponemos el final del porteo al rellano bajo el Corredor de los Brazatos Altos.

            Con paciencia franciscana hacemos más camino que nunca. Es la forma más cómoda de progresar con las botas de esquí. No nos dejamos ni una sola vuelta.
 

            Alcanzamos el Lomo Herboso, luego los desvíos altos para entrar en el Barranco de Brazato, hacemos las lazadas del pinar más alto y nos acercamos a la base del corredor  donde el camino prosigue al este hacia el Lago de Brazato.

Esta bueno el Corredor a los Ibones Altos de Brazato.

            Pasamos la tubería y avistamos nuestro corredor: la pedrera inferior está absolutamente limpia de nieve y un reducido nevero conduce al gran bloque de granito que se asienta en medio del mismo. De igual forma, la terraza inclinada que conduce al lago está completamente limpia.

Brazato, Tablato y Foratura.
 
            Bolo a bolo, siguiendo el camino escrupulosamente atravesamos la pedrera granítica de grandes proporciones y finalmente entramos en el nevero. Son las once de la mañana.

 
            Hay una vieja huella de raquetas y la aprovechamos para subir el primer tramo con ellas hasta el gran bloque de granito que estrangula el corredor. La nieve está blanda y afloran o se traslucen abundantes piedras. Se podría subir con los esquís pero no bajar.

Tras el Gran Bloque nos podemos calzar al fin los esquís.
 
            Superado el bloque nos calzamos los esquís. Son las once y diez, hemos porteado más de dos horas y estamos a 2350 metros de altitud. Estábamos ya decididos a portear hasta la cima si hubiera sido preciso.


            En el umbral inferior de los Ibones de Brazato todavía estamos a punto de tener que quitarnos los esquís pero con cuidado atravesamos un lomo entre piedras y alcanzamos un ibonciecho al sur de la cubeta lacustre.

            La nubosidad se ha ido desarrollando entre esporádicos claros de sol y ahora está tan alta como negra: no sé si no nos remojaremos.
 
Ibonciecho de Brazato.

            Rodeamos el ibonciecho por el nordeste y subiendo un pequeño resalte nos asomamos al Ibón Sur de Brazato que ya tiene algunas medialunas acuosas por lo que habrá que rodear en lugar de atravesarlo.

            Un largo flanqueo prácticamente horizontal nos permite rodearlo por el sur y proseguir en suave ascenso orientados hacia el Collado Alto de Brazato o Puerto Viejo que es nuestro horizonte entre los Picos de Labaza y la Punta del Puerto.

Collado Alto de Brazato.
 
            Coincidimos con otra vieja huella que viene desde el Lago de Brazato y alcanzamos la cubeta del Ibón de Brazato Este.

            Lo dejamos  de inmediato a nuestra izquierda o norte y foqueamos las suaves rampas que se van en busca del collado ya próximo mientras contemplamos las amenazadoras y negras nubes que ya nos regalan alguna gota de agua.


            Son las once y veinte cuando alcanzamos la parte inferior del Collado Alto de Brazato a 2570 metros de altitud iniciando un suave giro al sur para enfrentarnos a la Pared de Bacias.

            Paramos a echar un trago de café con leche y comer una barrita pues a pesar del ligero viento que corre por el collado el asunto no tiene buena pinta y habrá que abreviar.

            La Cara Noroeste de Bacias está muy bien nevada salvo las crestas que la limitan y nos enseña un paretazo medianamente consistente que nos va a requerir un corto aunque generoso esfuerzo.
 

            Iniciamos un largo flanqueo siempre en suave ascenso al objeto de ganar altura y alcanzar la zona erguida  en la parte este de la pared pues nos parece más cómoda para los esquís. La zona próxima a la arista que enlaza con la Punta del Puerto está sembrada de pequeñas afloraciones rocosas y nos gusta menos.

            Atravesada casi toda la pared  iniciamos hacia el sur una serie de zetas por nieve blanda que hay que resolver con vueltas marías puesto que la pared se yergue bastante.

            El tiempo no ha ido a peor y cuando alcanzamos la Arista Nordeste en las inmediaciones de la cima el viento comienza a soplar de lo lindo por lo que alcanzamos una pequeña depresión medianamente abrigada y sin cornisas de nieve nos quitamos los esquís y los preparamos para el descenso.

Cima de Bacias.

            Inmediatamente alcanzamos la cima por un tramo mixto  y hacemos fotos junto al montón de piedras que señalan la Cima de Bacias a 2758 metros de altitud. Son las doce y media pasadas.
 

            El cielo está encapotado, sigue amenazador pero las nubes se han levantado ligeramente. No es un buen día para la fotografía pero allí está Vignemal menos espectacular que en otras ocasiones. Lo mismo sucede con el Alto valle del Ara y las Agujas de Chabarrou o el conjunto de Infiernos, Garmo Negro y Argualas y algo parecido sucede con la Sierra de la Partacua.

Lago de Brazato.

Labaza y Batanes.
 
El Collado Alto de Batanes espera.
 
            Aquí mismo la Punta del Puerto, el Lago y Pico de Brazato, los Ibones de Espelunz y el Barranco de los Batanes sugiriéndote caminos que nunca has recorrido y que esperas conocer algún día. ¡El Pirineo es tan grande…!

 
            Nos calzamos los esquís y nos vamos para abajo sin pensarlo más: una pequeña diagonal para salir de la arista y unos giros seguidos en la parte más erguida de la pared hechos sobre nieve blanda pero noble  nos sacan del resalte y nos colocan en la diagonal por la que cruzaremos toda la pared en suave descenso al encuentro del Collado Alto de Brazato. Sabemos que será un disfrute pírrico pues no esquiaremos más allá de media hora estirándolo a tope y con toda la tranquilidad del mundo.


            Siguiendo escrupulosamente la trayectoria de subida alcanzamos el Collado Alto de Brazato, rodeamos los dos ibones grandes junto a los que hemos pasado a la subida y en el promontorio al sudoeste del Ibón Sur de Brazato nos sentamos a comer en nuestro “sofá” un bloque granítico en el que acostumbramos a pararnos. Estamos a 2480 metros de altitud y es la una y media.

Habrá que salir para abajo a todo trapo.
 
            Comemos más solos que la una. En todo el día no veremos a nadie y nos resulta ciertamente extraño pues Brazato es una zona concurrida en primavera.

 
            Media hora después nos volvemos a calzar los esquís, pasamos junto al ibonciecho, nos introducimos en el corredor, sorteamos con cuidado la zona pelada y tras descender un siguiente tramo de corredor con mucho ojo nos llegamos a las inmediaciones del gran bloque  y damos por finiquitada la pobre esquiada de la jornada sabiendo que nos queda Benasque como nos queda París.

            A las dos y media, hemos compuesto las mochilas perfectamente, nos vamos para abajo armados de paciencia.

            El descenso en el que atajamos de cuando en cuando no se hace excesivamente largo. Hace calor y en algunos momentos hasta quiere asomarse el sol que no necesitamos para nada.

            Más abajo de los para aludes alcanzamos a tres chicas que han debido subir a dar un paseo. Serán casi los únicos seres vivientes que hemos visto hoy ya que solamente hemos visto a un par de rebecos y alguna choba. Ha sido un día extraño.

            A las cuatro menos cuarto ponemos fin  a nuestra Jornada de Brazatos en el que hemos movido 1125 metros de desnivel que no han sido ningún regalo pero… ¡Sarna con gusto no pica!

10 may 2012

26-12. CUYALARET Y GRALLERAS NORTE. 10-5-2012

Cara Este de Cuyalaret. 
 
Aparcamiento de la Frontera del Portalet, Barranco Nordeste y Cara Este de Cuyalaret, descenso de la Este de Cuyalaret, Corredor Norte y Arista Sudoeste de Gralleras. Descenso por el Corredor Norte y Barranco Nordeste de Cuyalaret.
10-05-2012.
Salida 09 h. Llegada 14 h.
Sol.
Muy fácil.
Rosa Mª. Martínez Y Mariano Javierre.
 
Mapa de Cuyalaret procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Llevamos una primavera en la que los días buenos salen con cuentagotas. Para hoy 10 de Mayo de 2012 lo han dado bueno aunque no para los esquiadores, la temperatura a las nueve de la mañana en el Aparcamiento de la Frontera del Portalet es de 14 grados centígrados.

            Nosotros no somos buenos esquiadores, pero con esta nieve nos solemos apañar y  hoy no puede ser una excepción.

            Estamos solos en el aparcamiento pequeño, a 1795 metros de altitud y con los esquís en la chepa nos ponemos en camino avanzando prácticamente en horizontal y en dirección sudoeste. Llevamos a nuestra izquierda la Arista Fronteriza.
 

            La pradera alpina que está verdeando echa agua por todas partes en los lugares en los que ya han desaparecido las nieves recientes de primavera y los barranquillos bajan  con bastante agua por lo que se tratará de mantenerse siempre en la orilla sur  de los mismos.

            Un ratillo después alcanzamos los primeros neveros pero vemos cortes un poco más arriba cuando el rellano nos deposita en el corredor que nace al sudeste de Punta Cuyalaret.
 
 
            Porteamos media hora hasta que nos calzamos los esquís e iniciamos el ascenso del suave corredor que se encuentra bastante bien innivado. Hay alguna huella del día anterior pero ya se sabe que con estas temperaturas no se hacen viejas. Nosotros ascendemos marcándonos nuestra ruta de descenso siempre segura y lo más lejos posible de las piedras que afloran abundantemente.
 

            Descartamos la idea de cambiar al corredor que baja del Col de Aneu a pesar de que tiene muy buena pinta y proseguimos nuestro camino prefiriendo lo que hemos visto.

            El corredor tiene una pendiente suave y uniforme y nos permite una subida cómoda al sol de la mañana que ya quiere calentar.
 

            Alcanzamos la base de la Cara Este de Cuyalaret y abandonamos el corredor sin saber que luego volveríamos.

            Del corredor salimos en dirección casi norte para progresar por la Cara Este de Cuyalaret en suave ascenso buscando las zonas nevadas entre afloraciones rocosas. Siempre con una trayectoria sinuosa ganamos altura en la cara este del pico sin caer en la tentación de ir a buscar su arista nordeste en la que hemos visto demasiada roca.
 

            Remontamos tratando de reconocer rampas cómodas que ya transitáramos en su día hasta  que la rampa final se yergue un poco más, momento en el que  describimos una travesía en busca de la arista y tras atravesar con cuidado una zona con poca nieve y roca debajo alcanzamos las inmediaciones de la cima y dejando los esquís hacemos los últimos metros andando  para alcanzar inmediatamente la limpia Cima de la Punta Cuyalaret situada a 2291 metros de altitud.

            Son las once menos cuarto, la mañana está sencillamente espléndida y nos brinda una de las delicadas soledades montañeras que se disfrutan auténtico deleite.
 

            Hacemos algunas fotos con un cielo adornado de cierta nubosidad de poco desarrollo que esperamos vaya creciendo cuando la pila de la cámara fotográfica se despide y ni siquiera hemos hecho foto de cima.

            Echamos un café con leche y un dulce contemplando espléndidos y conocidos alrededores: Aspe, Acue, Canal Roya, Castrillo de Acher, Aneu, Mauhourat, Midí, Pallas, Peyrelue, Foratata, Infiernos, Argualas, Sabocos, Anayet y aquí mismo el Gralleras al que vamos a ir sin que ahora lo pensemos.
Corredor al Collado de Gralleras Norte. 5-5-13.

            Un cuarto de hora después nos vamos para abajo tras comprobar los estragos que ha hecho la lluvia posterior sobre la nieve caída tanto en la Canal Roya como en Aneu y constatando en contraposición que la Cubeta Lacustre de Anayet está escandalosamente cubierta de nieve lo mismo que la Norte de Arroyer as.

            Nos calzamos los esquís e iniciamos un descenso que resultará placentero además de corto. La nieve está muy blanda pero resulta muy noble a la hora de girar.

            Siguiendo el camino trazado a la subida alcanzamos el final de la cara este en las inmediaciones del corredor cuando localizamos a una pareja que sube por el corredor y antes de irnos para abajo decidimos ascender el corredor que no conocemos de aquí para arriba.

            Un par de giros nos depositan en el corredor. Allí ponemos las pieles de foca y tras saludar a la pareja de franceses nos vamos para arriba en dirección sur. Estamos sobre los 2000 metros de altitud y van a ser las once y cuarto.

            El corredor prosigue en suave ascenso encajonándose durante un corto tramo para ampliarse formando un perfecto circo bajo la arista fronteriza.

            Hay una huella prácticamente imperceptible por lo que haremos nuestra propia huella que aprovechará la pareja que se viene detrás de nosotros a bota pelada.
 
Hombro Sudoeste de Gralleras Norte desde Gralleras Sur. 6-4-14.

            Alcanzamos tranquilamente el Hombro Sudoeste de Gralleras, lugar al que llegamos con los esquís en la primera ocasión que ascendiéramos al pico pero viniendo del Valle de Espelunciecha.
 
Corredor del hombro a la Arista Cimera de Gralleras Norte. 8-5-10.

            Sobre los 2200 metros dejamos los esquís y nos vamos a Gralleras: vamos a trepar un poco con las botas rígidas que siempre le pone un punto de interés.
 
La Arista cimera desde la Cima de Gralleras Norte. 3-3-13.

            El Gralleras tiene un acceso muy sencillo a partir del collado de separación con la Campana de Aneu al que se puede llegar por ambas vertientes de la Arista Fronteriza.   La Arista Sudoeste que vamos a subir tiene un muro de alrededor de 30 metros en los que hay que emplear las manos a pesar de estar muy bien escalonado y contar con buena roca metamórfica. La entrada está bastante tiesa pero enseguida se acuesta un poco y nos conduce  a una pequeña brecha por la que se accede al resto de la arista que prácticamente de llano nos conduce a la Cima de Gralleras Norte a 2261 metros de altitud, cuando son las doce menos cuarto.
 
Cuyalaret desde Gralleras Norte. 6-4-14.

            Contemplamos un paisaje similar al de Cuyalaret pero nuestra atención se va a la espléndida imagen de la Campana de Aneu con su vertical paredón oeste y especulamos acerca de la ladera sudoeste y la conveniencia o no de descender hacia el Gralleras Sur  y desde allí, por el Puerto de Canal Roya bajar por el Valle de Espelunciecha y hacer una circular, pero la desestimamos fundamentalmente por dos razones: que la ladera está muy cortada y con mucha roca y que además estamos en Espelunciecha con muchísima frecuencia.

            Un cuarto de hora después desandamos camino en la arista, destrepamos la pared y nos llegamos hasta el lugar donde hemos dejado los esquís para buscar un poco el abrigo del viento de collado y sentarnos a almorzar.

            Alrededor de las doce y media recogemos bártulos nos montamos en los esquís y nos vamos a disfrutar del corredor que hemos subido.

            Orientado al norte tiene una espléndida nieve, bastante mejor que la de la Este de Cuyalaret y nos permite un descenso corto pero auténticamente delicioso. Luego, la parte baja del corredor que hemos subido por la mañana, vestida de nieve blanda se baja sin más, con todos los cuidados, para no hacer un traje de rayas a las suelas de los esquís.

            Llegamos al punto donde hemos calzado los esquís a la mañana, los quitamos, los colocamos en la mochila y al paso nos volvemos hasta el Aparcamiento del Portalet

            Es la una y media del mediodía cuando llegamos a la furgo que marca 30 grados centígrados lo que significa una auténtica burrada.

            Hemos liquidado un muy aceptable paseo en el que hemos movido 800 metros de desnivel y hemos conocido un corredor estupendo para nuestras inquietudes y competencias esquiadoras.

            Nota: las cinco últimas fotos no pertenecen al día de la actividad. Corresponden a actividades con fecha indicada en el pie.               

2 may 2012

25-12. PICO DE LOS MONJES TODO PARA NOSOTROS . 2-5-2012.

Llegando a la Antecima Sudeste del Monjes.

Aparcamiento de Astún, Barranco Escalar, Ladera Este de Belonseiche, Ibón de las Truchas, Cara Oeste y Arista Sur. Vuelta por el Ibón de las Truchas.
02-05-2012.
Salida 10 h. Llegada 15 h.
Mixto.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Monjes procedente de Prames. Vía en amarillo.

            Comenzamos ayer el mes de Mayo con mal tiempo en el Valle d’Aneu y subimos con nieblas y nevando hasta el Pla de la Gradillera. Era muy buena hora pero nos bajamos. Luego al mediodía, cuando ya estábamos abajo, querían levantar las nieblas pero…

            Hoy 2 de Mayo de 2012 tenemos un cielo de postal y nos vamos al Pico de los Monjes pues ya hace unos años que no hemos subido.

            Son las diez cuando fotografiamos el Arnoussere y el Arnousse, iluminados por el sol desde Candanchú, recordando el mal tiempo que tuvimos hace unos días. Pero de vez en cuando pasan esas cosas y ya es sabido que en los cuartos de estar no suele nevar.

            A las diez y media y con los esquís en la mochila iniciamos el ascenso de la ladera por la orilla izquierda del Barranco Escalar. Pasamos bajo la Silla de Truchas e inmediatamente nos ponemos los esquís. Estaremos sobre los 1730 metros de altitud.


            El Barranco Escalar está de un blanco que molesta perfectamente orientado al sur. Tiene las clásicas coladas de su ladera izquierda y en el rellano los barrancos de primavera que te obligan a transitar un tanto alejado del cauce del mismo.

            Esta temporada prácticamente no se ha podido subir, pues ha sido pobre de nieves. Pero ha llegado la primavera y nos ha dado un mes de abril con más nieves que aguas, pero que han sido casi mil.

            Ha helado débilmente pero a estas horas la nieve húmeda blandea un poco y te permite ir por donde quieras en un valle que está desierto y que cuenta con una vieja huella en su orilla izquierda.

            La vertiente derecha, que es la primera que subiéramos con los esquís, es una auténtica tarta de nata que a mi chica le apetece poco por el tema de los aludes. No tiene huella y… habrá que abrirla.


            Cruzamos el barranco bastante antes de que se encajone y buscamos un corredorcillo paralelo al mismo y pegado a la Pared Este del Belonseiche  para empezar a ganar altura.


            Alcanzamos una terracilla por encima del barranco y aunque no recuerdo exactamente el lugar por donde se desarrollaba la huella, tengo claro que hay que separarse del mismo para alcanzar las terrazas inclinadas superiores que se alargan hasta la Cubeta Lacustre del Ibón de Escalar.


            Tomamos un corredor bastante erguido pero que con nieve profunda se sube bastante bien a fuerza de brazos, que nos deposita en un descansillo. Creo que hemos dado con el trazado natural de la huella.


            Desde aquí hacemos una pequeña diagonal ascendente, cruzamos un barranquillo muy relleno y elegimos un segundo corredor similar al anterior y que igualmente perpendicular al barranco nos permite elevarnos otra treintena de metros y alcanzar las inclinadas terrazas que vamos buscando.

Antecima Oeste del Pico de Astún.

            Subimos con un delicioso sol en las espaldas y hacer huella sobre la nieve virgen que está estupenda es un auténtico disfrute. Dejaremos una huella de libro sobre unas palas de nieve tan uniformes que no nos obliga a hacer ni un solo quiebro.


            Un poco por encima del barranco alcanzamos el dorso por el que se inicia la subida al Belonseiche y descendiendo ligeramente nos introducimos en la Cubeta Lacustre de Escalar. Estamos a 2080 metros de altitud.

Sobre el Ibón de Escalar.

            Atravesamos y no con cierta precaución por medio del ibón pues ya tiene algunos ojos y coincidimos con la huella que ha subido por la orilla izquierda del barranco: un esquiador y un raquetero pero al menos son de ayer.

            Salidos de la superficie del ibón echamos un café con leche con unos dulces y proseguimos enseguida para arriba. Son las doce y hemos terminado la primera parte de la ascensión.

En las inmediaciones del Puerto de Jaca.

            La ladera sur del Pico de los Monjes que hemos visto desde el borde de la cubeta lacustre, está perfectamente nevada aunque se trata de una capa no demasiado gruesa de nieve reciente y húmeda, se dejará subir igual de bien que el barranco, pero no se suele afrontar directamente.
            Nosotros tomamos el corredor que en dirección nordeste nos eleva suavemente hacia el Puerto de Jaca y alcanzo el rellano bajo el mismo viramos al noroeste y proseguimos para arriba a media ladera transitando las vestidas campas de nieve sin llegar a la arista que es por donde han progresado las huellas. Nosotros queremos ver subiendo cómo ésta por donde queremos bajar.


            De nuevo hacemos huella sobre nieve virgen marcándonos el descenso por si fuera necesario como así será.

            La nieve nos permite una subida persistente y cómoda que nos deposita en la Arista Noroeste de la Antecima, una pequeña cúpula nevada en la que se dejan los esquís.

            Avanzamos unos metros por la arista y en un nicho que el  viento  ha practicado, dejamos los bártulos, nos abrigamos pues corre biruji y nos vamos a por el casquete somital del pico.


            Hay que atravesar, tras un brevísimo descenso, una fina arista  prácticamente horizontal de nieve que nos deposita en el arranque mixto del casquete somital. Nos quedan alrededor de 70 metros por subir.
            La huella está deshecha en el descenso y habrá que rehacerla primero por dos cortos tramos empinados de nieve alternando con cortos pasos de roca metamórfica con muy buenas presas.


            Nos deposita en un tramo de arista nevada que se sube muy bien hasta alcanzar tras un pequeño flanqueo otro corredor empinado y corto en el que de nuevo hay que rehacer la huella.

            Alcanzamos un pequeño hombro nevado y desde allí alternando algunas afloraciones rocosas la huella zetea por la nieve  y nos deposita en la afilada Cima del Pico de los Monjes situado a 2346 metros de altitud. Es la una y diez.



            La afilada cima del pico nos muestra unos alrededores inmaculadamente vestidos de blanco y absolutamente vírgenes sobre los que pastorea señorial el Midí d’Ossau.  Destaca la mole rocosa del Pic Casterau, Ayous de blanco y Bious Artigues de verde profundo y primaveral, la Pene de Lapassa y el Caillabet de Rebecq, el Canal Roya, Mala Cara, el Pico de Astún, la Raca y el trío de Anayet con las Negras, el Aspe al Sudoeste pues Collarada ya está cubierta y aquí mismo el Escalar y detrás el Belonseiche, Benou, Arnousse y Arnoussere.

Hacia La Raca.

Hourquette.

            Echamos una última mirada al Pic de la Hourquette tan próximo, nos perdemos con las nieblas hacia Gazies y Sesques y nos vamos de inmediato para abajo. Han ido apareciendo espesas nubes por el sur  y desarrollándose nubosidad de evolución un poco por cualquier parte y concretamente en nuestra vertical. En algún momento del final de la subida han caído algunas bolisnas y el mediodía no es especialmente luminoso ahora.


            Descendemos tranquilamente el casquete somital utilizando las huellas que nos hemos hecho, desandamos la arista y cuando alcanzamos el emplazamiento de los esquís nieva, lo que no nos preocupa, otra cosa muy distinta es la visibilidad que ha bajado alarmantemente.

            Rosa se toma una biodramina y sin más dilación emprendemos el descenso cuando no se ve ni un pijo.

            Lo primero que hacemos es tomar  una rampa estrecha entre dos incipientes afloraciones rocosas y alcanzar nuestra huella de subida, con ella iremos atravesando la inclinada terraza de nieve que hemos subido y que nos ha de bajar hasta las inmediaciones del Puerto de Jaca.

Allá se queda el Monjes.

            La nieve está blanda y profunda, la visibilidad es escasa, el relieve de la nieve inexistente y el descenso resulta penoso. Además, la pastilla del mareo no ha hecho su  efecto todavía y mi chica baja completamente mareada.

            Bajamos el corredor bajo el Puerto de Jaca  completamente a huevo girando de punta a punta según nos indica la pendiente y bastante abajo nos salimos del mismo para iniciar el faldeo alto sobre el Ibón de Escalar.

            Pasamos alguna pequeña colada y tras desbloquear los esquís, remontamos suavemente sin poner las pieles de foca hasta alcanzar la pista que enlaza con el Ibón de Truchas.

            Mi chica llega mareada todavía y cabreada. Yo me muevo bien con las taloneras sueltas ayudado de los brazos pero ella dice que no, aunque no se pare para ponerse las pieles de foca.

            Echamos una última visual al Pico de los Monjes sobre el que se ha abierto un claro momentáneo y proseguimos ahora prácticamente de llano y en dirección sudeste para rodear un buen tramo de la Arista de Astún.


            La travesía que a mí no me preocupa ni por las coladas clásicas de la arista que ya han caído ni por hacerla con los esquís limpios es una media hora de trabajo que asumo tranquilamente. Para Rosa es un pequeño martirio a pesar de que el mareo se le irá pasando.

Aspe al fondo.

            Siempre por encima de la caja de la pista que está en muchos tramos completamente rellena siendo una ladera continua progresamos orientados por la Silla de Truchas, mientras que el tiempo empeora paulatinamente y de nuevo vuelve a nevar cuando alcanzamos las inmediaciones del Ibón de las Truchas situado a 2125 metros de altitud.

            Son las dos y media. Sentados en una de las sillas al final del remonte y a cubierto pues nieva, comemos que ya es hora.

            Sigue nevando, el valle está cerrado y el ibón ni se distingue cuando alrededor de las tres nos ponemos de nuevo en marcha pues hay que bajar como sea.

            Tomamos la pista que baja alrededor del curso del desagüe del ibón y nos vamos para abajo sobre una nieve blanda, húmeda y muy pesada. Un esquiador desciende del Collado de Astún y también pasa lo suyo. Hay días que son así.

            Tratando de girar lo justo nos llegamos a la parte baja de la Astún encontrando la nieve muy húmeda y mejor de esquiar. Llueve.

            Son las tres y media de la tarde cuando llegamos al coche rematando una jornada desigual en la que hemos movido 700 metros de desnivel.