16 jul 2012

40a-12. PIC DE ESTIBE AUTE. 16-7-2012.




Estibe Aute desde sus lagos.

La Fruitiere, Cabaña de Pouey Cout, Lacs de Estibe Aute, Col de Estibe Aute y Arista Nor-noroeste. Descenso hasta el Barranco de Lutour y Cabaña del Lac de Estom.
16-07-2012.
Salida 09 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Juán Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Estibe Aute procedente del IGN francés. Vía en amarillo
 
            Cuando con ciertas dificultades fuimos capaces de sustraer nuestra vista del Macizo de Vignemale, enseguida se posó en una cadena de cimas situadas al nordeste del mismo y en los tremendos valles que se articulaban entre ellas. Primero desde Baysellance la Seda parecía asequible, posteriormente desde el Valle de Lutour el Labas resultaba inquietantemente enigmático, pero aunque no muy frecuentados, debíamos de rendirles nuestra visita de cortesía.
            Este verano 2012 no haremos nuestra acostumbrada salida larga pero a cambio haremos escapadas que pueden resultar sumamente útiles y la primera llega el 16 de Julio.
            Son las seis de la mañana cuando nos metemos en el coche y las ocho y media cuando estamos aparcando en la Fruitiere recién entrados en el Valle de Lutour y a 1371 metros de altitud. Previamente nos hemos chupado el Portalet el Aubisque y el Soulor, llegar a Pierrefite Nestalas y subirnos hasta Cauterets que nos recibe con rancios recuerdos de nuestra primera visita al Vignemale allá por el 88.

Labas.

            Reorganizamos las cumplidas mochilas y a las nueve menos cuarto nos ponemos en camino valle adelante y en dirección sur: preside el Labas.
            El transitadísimo camino atraviesa el barranco por un puente y marcha suavemente en ascenso por la orilla orográfica derecha. Caminamos a la sombra mientras que el sol inunda la cabecera del valle en una mañana absolutamente espléndida.
            Sube bastante gente, a pesar de ser lunes, que vamos dejando atrás  mientras que el camino se introduce en el pinar que baja hasta mojar sus pies en el barranco.
            Poco más arriba dejamos ligeramente al este la característica Cabaña de Pouey Caut y un poco más arriba el acartelado desvío que parte hacia el este en busca del Refugio Russell. Estaremos alrededor de los 1550 metros de altitud.
            Enseguida el camino cambia de orilla y cuando queremos darnos cuenta estamos ante el inicio de otro camino que en dirección oeste se elevará en busca de los Lacs de Estibe Aute. Atención porque no hay más que un hito de piedras en un vulgar caminillo que parte del principal del fondo del valle. Estamos a 1600 metros de altitud y este será nuestro camino.

 
            Aligeramos las mochilas a la sombra de un pino negro y recogemos un par de robellones que están deliciosamente agusanados, será nuestra única frustración de estos días. Son las diez menos cuarto cuando emprendemos el nuevo camino en dirección oeste.
            Suavemente inclinado en principio, enseguida se yergue por la orilla derecha de un torrente seco en el que blanquean los cantos rodados de granito. Creemos que derivará un poco más arriba hacia el norte para salvar un potente resalte de paredes también graníticas que dividen la pared en dos pero no será así sino que lo hará hacia el sur de la enorme ladera que tenemos que subir.
            Sobre los 1800 metros de altitud  el camino se va en ascenso hacia el sur practicando una serie de lazadas sobre una ladera mixta de verdura y granito desprovista de arbolado y al sol de una espléndida mañana de verano.

 
            Dejamos a nuestra izquierda un indeciso caminillo que quiere marchar en busca del Lac de Estom y proseguimos en ascenso girando al norte una vez alcanzada la altura de la parte superior de los paredones.
            El camino es imperdible y medianamente transitado nos lleva en ascenso al encuentro de una depresión seca que no es el presumido desagüe de los lacs que lo hacen por la parte norte de la pared pero desde allí contemplamos la primera estampa de nuestro objetivo que es el Pic de Estibe Aute.
            El ascenso se hace largo así como la enorme diagonal que cruza prácticamente toda la ladera aproximándose a la salida natural de los lacs en la zona alta de la misma que se ha arrellanado un tanto.

            Divisamos un diminuto laquette en la salida de aguas del circo y  alcanzamos el cierre del circo lacustre señalado con un par de hitos a prueba de nieblas. Desde allí y orientándonos al sudoeste recorremos una considerable pedrera granítica con materiales de grandes proporciones que en suave declive nos conduce al Lac Pequeño de Estibe Aute; una irregular y poco profunda mancha de agua por la que desagua el circo. Al sur se encuentra el Lac Grande de estibe Aute. Estamos a 2328 metros de altitud y en el brazo de separación de ambos lacs nos sentamos a almorzar cuando son las once de la mañana  para  reponernos de un repecho interesante.
            Media hora después atravesamos el brazo de separación de los lacs y  nos enfrentamos a la tartera que se convierte en corredor y nos debe de conducir en dirección sudoeste  al Col de Estibe Aute.
Lacs de Estibe Aute.
 
            Al objeto de avanzar lo más cómodamente posible iniciamos el ascenso inmediatamente, para alejados del fondo del barranco progresar en suave ascenso y a media ladera, transitar la ladera izquierda, escalonada de praderío, atravesando los mínimos tramos de pedrera posible.

 
            Pasamos muy altos sobre el estrangulamiento intermedio y afrontamos el tramo final de subida que es el más erguido y descompuesto un poco por medio buscando los tramos más firmes.

 
            Son las Doce y media cuando alcanzamos el Col de Estibe Aute  situado a 2622 metros de altitud. Estamos en la divisoria con el Valle de Gaube y la imagen de la Cara Norte de Vignemale resulta tan espectacular como siempre. A nuestros pies está el rellano del Refugio de Ouletttes.

 
            A nuestra izquierda tenemos la arista nor-noroeste que es nuestro inmediato objetivo.

 
            Se trata de una arista suave y amplia que se transita muy bien hasta que alcanzamos el primer resalte, lugar en el que hay que empezar a apoyar las manos  y superar pequeñas dificultades siempre ligeramente en la vertiente oeste en la que hay establecida una línea de hitos, el lado este está cortado por paredes.

 
            Un segundo resalte en la arista que no ofrece dificultades especiales nos conduce a una brecha  en la que hay que buscar un poco el paso; tras ella aparece el resalte somital que ascendemos un poco por cualquier parte empleando las manos con algún paso que a lo sumo será de segundo ya que se trata de una zona de lajas graníticas.

 
            Es la una y diez cuando alcanzamos la cima del Pic de Estibe Aute, el punto culminante de la arista que separa los Valles de Gaube y Lutour, a partir de aquí la arista gira al este se alarga en descenso hasta el Arraille y prosigue decididamente al este: allí están nuestros objetivos siguientes que son la Seda y Labas.

Labas y Seda.
 
            En la amplia y apacible cima en la que hay una estaca en el monolito cimero hacemos fotos y contemplamos un amplio paisaje del que destacamos al norte el Ardiden del que recorremos su vía sur por la Brecha de Agudes y el Refugio Russell, el Chanchou y Cestrede  más próximo, al este Neouvielle y el Circo de Estaube, luego casi al sur el Circo de Gavarnie con su irrepetible skyline. Después siguiendo hacia el oeste territorio comanche desde Fenez al oeste toda Tendeñera, Panticosa, Midí de Ossau discreto, Piedrafita, Gran Faxa, Frondiellas, Balaitus, hasta Guara.
 
Laquettes de Estibe Aute.

            Echamos un bocado y permanecemos casi una hora en la cima. Tenemos tiempo para estudiar el Wallón de Labas el corredor a su arista norte, el Col de Labas, la Norte de la Seda que no tocaremos y que quisiéramos atravesar para ver y  las cimas que conforman el Circo Lacustre de Aspe. Son las dos de la tarde cuando iniciamos el descenso.

 
            Recorremos la arista aproximadamente por el lugar de subida disfrutando del mediodía hasta que alcanzamos el Col de Estibe Aute, allí, sin miedo a las pedreras nos vamos tranquilamente para abajo un poco por medio buscando el tránsito de pedreras de buen tamaño por las que bajamos con comodidad. También aprovechamos los reducidos neveros que todavía anidan en el fondo del corredor.

 
            A las tres de tarde alcanzamos el pasillo de separación de los dos lacs y buscando los hitos del cierre lacustre nos vamos para abajo sin prisa pero sin pausa.

 
            Adelantamos a unos cuantos visitantes de los lacs y bajamos la pared siguiendo exactamente el camino de subida de tal forma que a las cuatro y cuarto alcanzamos el depósito de material que hemos dejado por la mañana.
            Damos una pequeña vuelta por el pinar para comprobar primero que hemos cogido los dos únicos robellones y segundo que se encuentran completamente agusanados y a la sombra recomponemos las mochilas y echamos un buen trago de agua.

 
            Media hora después nos incorporamos al camino del fondo del valle y proseguimos el ascenso en dirección sur y por la orilla izquierda del barranco.
            Enseguida el camino se empina y subimos la zona escalonada con calor con carga y sin demasiadas ganas pero sabemos que queda muy poco.
            Nos distraemos con las cascadas que adornan el barranco y saludando al tropel de caminantes que baja hacia la Fruitiere.

Lac de Estom y nuestros objetivos próximos.
 
            Van a ser las cinco y media cuando pasamos Junto al Refugio del Lac de Estom a 1804 metros de altitud. Echamos una visual al circo cuyo fondo alberga al Lac de Estom y nos vamos ligeramente al este del refugio en busca de la Cabaña de Estom.
            Se encuentra a un centenar de metros del refugio, la encontramos con la puerta y las ventanas cerradas y va a ser toda para nosotros puesto que ya muy tarde llega un grupo muy numeroso que decide vivaquear en los pinos.
 

            La Cabaña de Estom tiene una bancada de hormigón para poderse acostar una decena de personas, hay una colchoneta de gomaespuma muy grande y dos o tres mantas. También cuenta con un fuego bajo recrecido con bloques de granito y una desvencijada mesa metálica. Está bastante limpia aunque con las paredes y los techos renegridos por el humo del hogar. En la parte trasera hay una surgencia que nos facilitará el agua fresca para beber y allí nos vamos a quedar.  
            Deshacemos las mochilas organizamos un poco lo nuestro, nos damos un lavazo y  secamos un poco el sudor de las ropas antes de que se vaya el sol que aquí lo hará pronto.

Clavelinas de Pastor.
 
            Disponemos de una enorme tarde para descansar de los 1700 metros subidos y de los 1470 metros bajados, para reponer líquidos pues hoy ha sido una jornada de sol toledano y para hacernos una cena casi pantagruélica: ni siquiera nos haremos el café con leche. Como había que portear relativamente poco pues nos hemos excedido con la comida.
            Después de cenar nos damos una vuelta por la orilla del lac y los alrededores del refugio y a las nueve y media nos hemos puesto horizontales y dispuestos a despedir la jornada desde el cómodo mullido del colchón de gomaespuma. Hemos porteado la tienda y las esterillas para nada pero eso es algo que nunca se sabe y no es conveniente jugar con la suerte ya que nunca se sabe si estará de tu parte.

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30 jun 2012

39-12. TEBARRAY DESDE SALLENT. 30-6-2012.

Tebarray desde más arriba del ibón de la Sartén.

Ermita de San Pedro de Sallent, Pinar de San Juan, Barranco de Pondiellos, Ibónes de las Albas y la Sartén, Ibón de Tebarray y Arista Sur. Descenso por la Cara Sudoeste y Barranco de Pondiellos.
30-06-2012.
Salida 07 h. Llegada 13 h.
Sol.
Fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tebarray procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El Tebarray es un viejo conocido que visitáramos allá por noviembre del 91 en una larga caminata ya con nieve profunda a partir de Bachimaña tras vencer las dudas que el pico nos había despertado acerca de si por Panticosa o Por Sallent.

            Había ganado la opción de  partir desde el Balneario de Panticosa debido a la mayor altitud del punto de partida que desde Sallent, además de contar con un transitado camino; pero la duda quedaba en pie, duda que se convertiría en reto, años después, también en Octubre del 2005  y con nieve, cuando lo contemplamos mágicamente luminoso y desafiante desde  la Arista de Torozuelo antes de cambiar de valle y visitar los recónditos y encantadores Ibones de las Alvas y la Sartén.

            Madrugamos hoy 30 de Junio de 2012 y a las seis estamos recogiendo a Juan y a las seis y media entramos en Sallent para buscar el inicio del camino.

            Sabemos que el camino parte de las inmediaciones de la Ermita de San Pedro en la orilla izquierda del Barranco de Pondiellos a 1300 metros de altitud y lo tomamos pero desistimos inmediatamente pues nos parece que se aleja del Barranco de Pondiellos

            Sallent ha cambiado mucho en los alrededores del barranco y consecuentemente los inicios de los caminos han debido de cambiar por lo que lo buscamos hacia la zona de acampada pero sin demasiado éxito, así que nos vamos al nordeste ascendiendo por los pequeños prados medio enterrados en un sotobosque en el que impera el rosal silvestre. Vamos a ver cuánto nos ayudan las vacas puesto que son las únicas que practican trochas entre el inclinado praderío adyacente al Pinar de San Juan.

            Ascendemos con alguna dificultad y bastantes pinchazos de los rosales hasta que un poco más arriba alcanzamos un lomo aclarado donde predomina el praderío y dejando de ganar altura nos vamos en horizontal hacia el norte en busca del camino que suponemos sube por la orilla izquierda del Barranco de Pondiellos. Desde aquí vemos la silueta tornasolada del Pico Tebarray muy lejos al contraluz del este


            Perdiendo unos metros y un rato alcanzamos un camino que suponemos más transitado por vacas y pescadores que otra cosa pero con el nos vamos suavemente para arriba por la orilla izquierda del barranco.

            No hay hitos pero al rato localizamos una baliza azul marino y no sé por qué respiramos puesto que el camino se pierde continuamente además de obligarnos a jabalinear con frecuencia.


            Poco más adelante alcanzamos el camino que nosotros buscábamos y que se acerca al barranco desde más arriba. A partir de allí presenta hitos que vamos siguiendo y enseguida alcanzamos la Majada de Pondiellos donde el barranco se ensancha.

            Es la confluencia del Barranco de Pondiellos con el Barranco de las Albas y la subida directa a Tebarray se puede realizar por la orilla derecha del Barranco de Pondiellos, pero nuestro objetivo no va por allí: daremos una pequeña vuelta, rodeando al Garmo de la Mina o Chiminel y de paso visitaremos los Ibones de las Albas y la Sartén.



            Hemos subido en dirección nordeste y aquí nos orientamos al sudeste y nos enfrentamos al Barranco de las Albas. Estamos a 1820 metros de altitud cuando dejamos el fondo del barranco principal y nos enfrentamos a la duda de por dónde superar el resalte.

            El Valle tiene un doble desagüe. Recuerdo que terminamos bajando por medio de los dos después de probar el descenso cerca del menos caudaloso y situado más al este y adjunto al Garmo de la Mina. Hoy estamos ya en la orilla izquierda de la Cascada de las Albas y nos vamos de momento para arriba.

            Localizo el lugar por donde bajamos en su día  en la orilla derecha del barranco principal pero seguimos por la izquierda hacia arriba con la intención de cruzarlo más arriba. Hemos visto un punto donde se arrellana la cascada brevísimamente y al otro lado hay una rampa herbosa bastante erguida pero que nos va a permitir salir del barranco.


            El barranco baja crecidísimo y espumosamente primaveral pero nos permite cruzarlo con más facilidad de la supuesta en principio un poco por debajo de los 2000 metros de altitud; luego ascendemos la rampa herbosa que hemos localizado y que nos saca a un pequeño lomo desde el que accedemos a un barranquillo herboso y prácticamente seco que se va para arriba paralelo al que hemos abandonado.

Calderones.


            Por el barranquillo lleno preciosos y vistosos calderones ganamos altura a la vez que se acuesta poco a poco y nos deposita en un rellano herboso bajo el cierre de los ibones de las Albas. Todavía hemos de seguir en ascenso a la sombra del Garmo de la Mina hasta que alcanzamos la cola del Ibón de las Alvas situado a 2200 metros de altitud.


Ibón de las Albas.

            Van a ser las nueve cuando nos sentamos a la orilla del ibón a echar un bocado. A la sombra se hace fresco en las espaldas sudadas y desprotegidas de las mochilas, así que, no vamos a perder demasiado tiempo y un cuarto de hora después proseguimos barranco arriba al encuentro del Ibón de las Sartén.


            Se trata de una ladera metamórfica en la que anida ligeramente sobre la parte norte el diminuto Ibonciecho de las Alvas. A partir de allí crece hacia el sudoeste la metamórfica Arista de Torozuelo de gratos recuerdos.


            Poco más arriba nos enfrentamos al corredor que nos permitiera bajar de la arista para alcanzar el Ibón de la Sartén al que llegamos ahora por la orilla derecha del desagüe del mismo.


            Son las nueve y media un poco pasadas cuando alcanzamos la orilla noroeste del Ibón de la Sartén situado a 2400 metros de altitud.

            Nuestras mentes se van atrás en el tiempo para rescatar la belleza plástica de este maravilloso rincón  sumergido entre el Garmo de la Mina al norte, la Punta Torozuelo al sudoeste,  Zerez, Feniás y Algas al sur y el Garmo Negro al este.

Ibón de la Sartén.

            Hacemos algunas fotos, disfrutamos brevemente del momento y del lugar y siguiendo el quiebro del barranco proseguimos ahora en dirección norte en suave ascenso y en busca del pequeño Collado Este del Garmo de la Mina.


            Desde el collado a 2420 metros de altitud se abre una larga incógnita que es una travesía ascendente en busca del Ibón de Tebarray y posteriormente del pico perfectamente visible desde aquí.

            Se trata de una travesía en una ladera ascendente sin rastro alguno de camino y en la que se intercalan depresiones sucesivas que habrá que ir afrontando conforme vengan.

Garmo Negro.

            A nuestra derecha tenemos la larga Arista Oeste del Garmo Negro que conforma el cierre de la Cubeta Lacustre de Pondiellos y que prosigue en forma de pared por debajo de la misma. Nosotros iniciamos la travesía por debajo de la misma en un terreno mixto, bastante estable que nos conduce hacia la Cascada de Pondiellos por la que se despeñan las aguas de los ibones.


            Antes tenemos que enfrentarnos a un resalte de una veintena de metros verticales que presenta una amplia fisura vertical muy escalonada que vamos a probar antes de faldearla muy por abajo en una cuenca muy hundida y rodeada de paredes.

            Se trata de una serie de pasos de segundo grado que superamos tranquilamente. En la cabecera del resalte proseguimos en busca del Barranco de Pondiellos bajo la Cascada Superior.

            El paso del barranco a pesar de la cantidad considerable de espumosas aguas que lleve resulta muy sencillo y la continuación nos lleva a una zona de mármoles grises, medianamente inclinados pero extraordinariamente adherentes que pasamos bien siguiendo en suave ascenso. Nos recuerda que estamos faldeando las Marmoleras de los Infiernos en su parte más occidental.

            Proseguimos en suave ascenso por un terreno en el que nosotros nos desenvolvemos a las mil maravillas ya en busca de entrar al Barranco de Tebarray.

            Un rato después llegamos al barranco sobre los 2550 metros de altitud que está relleno de nieve en su fondo. Juan inicia su ascenso por la nieve y nosotros por su orilla derecha, se puede subir un poco por cualquier parte hasta que se estrangula un poco en las inmediaciones del ibón.

            Sin ningún problema alcanzamos la Cola del Ibón de Tebarray situado a 2700 metros de altitud. El Ibón de Tebarray es uno de esos rincones del pirineo que tiene una magia mineral inigualable de la categoría del Lac de Opale, del ibón de Tucarroya o del Ibón de Basa de la Mora, del  Lac Vert de Maupás o del Ibón de la Escarpinosa.


            Son las diez y media. La superficie del agua del ibón está absolutamente irisada agitada por el viento, un viento más fuerte que frío pero que contrasta con la tremenda calima que estamos padeciendo en estos últimos días.

            Allí tomamos la cara sur del pico y negociamos el ascenso con el viento. Se trata de una ladera metamórfica que se puede subir por cualquier parte y cuando se hace fresco te haces una lazada al sur y cuando se te hace calor la haces al norte; todo en constante ascenso en busca de un rebaño de cabras domésticas que se ha enterado con el viento  de nuestra presencia.


            Son las once de la mañana cuando alcanzamos la Cima del Pico Tebarray situado a 2916 metros de altitud. Hacemos fotos al Macizo de Frondiellas, Balaitus, Arista del Diablo y Cristales, luego al Este Canbalés, Aragón y discreta la Faxa, los Zarre, Gaurier, Piedrafita y Marmoleras al este, los Infiernos, el Garmo Negro y el Algas al sur y hacia el oeste la Partacua perdiéndose en la Moleta, Anayet, el Midí y la Arista Oeste del Portalet culminando en Arriel y Pallas.

Llena de Cantal.

Ibón de la Sartén.

Marmoleras y Piedrafita.

            Buscamos el abrigo del viento hacia Llena de Cantal y echamos un trago mientras picamos paisajes y recuerdos. Los valles franceses llevan el gorro puesto.

            Media hora después nos ponemos de pié al viento y nos vamos para abajo con un trotecillo ligero que mitigue los efectos de la ventolera por medio de la cara sudoeste.

            Bajamos por cualquier parte orientados por el fondo del Barranco de Pondiellos y buscamos los tramos más descompuestos para patinar como podemos las pedrizas, siempre con la vista muy abajo tratando de anticipar soluciones a los resaltes que aparecen desperdigados por la pared.

            Nuestra trayectoria tiene en general una dirección sudoeste hasta bajar en diagonal al sur y con cierto cuidado un pequeño muro relleno de bastante verdura que aparece sobre los 2500 metros de altitud.
            La continuación es por una ladera un poco más clemente tratando de no introducirnos en el encajonado Barranco de Pondiellos que ha recogido las aguas del Barranco de Tebarray y para ello hay que evolucionar por su orilla derecha descendiendo un tanto al este.

            Localizamos a una pareja que sube y nos acercamos pensando que quizás traten de visitar los Ibones de las Alvas y la Sartén. Nos encontramos sobre los 2100 metros de altitud y son una pareja de Huesca que suben a Tebarray, uno de ellos ha perdido una apuesta al encontrarse con nosotros. Yo también la hubiera perdido.

            Echamos media hora de agradable charrada y luego cada uno a lo suyo. Son las doce y media.



            La parte inferior de la pared es un resalte bastante vertical que no se puede pasar por cualquier parte pero una poco clara línea de hitos nos conduce a un corredor muy quebrado y lleno de verdura que orientado un tanto al oeste nos baja hasta la Majada de Pondiellos. Desde allí fotografiamos con mejor perspectiva la zona de los Barrancos de las Algas y tras cruzar el Barranco de Pondiellos tomamos el camino por su orilla izquierda.

            Alcanzada la zona de las escorrentías del Barranco de Torozuelo paramos a comer a la agradable sombra de un pino negro, el viento se ha quedado por arriba y se hace calor.

            Media hora después reemprendemos camino y en un momento concreto abandonamos la orilla del barranco y nos vamos por un camino que prosigue horizontal atravesando la ladera cubierta de pradera alpina al encuentro del Pinar de San Juan.

            Hay una serie de trochas de vacas en su tránsito constante por los puertos, no juraría que la travesía del puerto la hagamos siguiendo el camino, pero de cualquier forma utilizamos las que nos parecen más convenientes que nos aproximamos al pinar en las inmediaciones de una caseta pastoril de lo más rústico que imaginarse pueda.

             Allí, aparece un camino ni demasiado transitado ni limpio, que a través del pinar primero lo transita un poco horizontalmente y cuando está a la altura de Sallent, se decide a bajar para atravesar los prados más bajos y depositarnos en la pista de servicio de los mismos que hemos desechado esta mañana.
Inicio y final del camino junto a la Ermita de San Pedro.

            Son las dos y media la tarde y hemos liquidado una jornada interesante previo pago de 1650 metros de desnivel reafirmando la idea de que estos casi tresmiles suelen ser la leche en casi todos los sentidos.

            A las tres y cuarto, antes de lo esperado, estamos cada mochuelo en su olivo. 

27 jun 2012

38c-12. CASCO. 27-6-2012.

Corral Ciego y Casco desde nuestro vivac.

Paso de los Sarrios, Corral Ciego, Cara Sur y Arista Este. Vuelta al Paso de los Sarrios, Brecha de Rolando, Refugio de Sarradets y Col de Tentes.
27-06-2012.
 Salida 08 h. Llegada 14 h.
Sol.
Fácil.
Clara Abadía, Raúl López, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre

Mapa del Casco procedente de Prames. Vía en amarillo.
 
            Tras una noche extraordinaria, no para nuestros compañeros a los que se les han pinchado los colchones, nos despertamos  con el día sobre las cinco de la mañana pero en el saco se está bien y son las siete y cuarto cuando, sin prisas, nos ponemos de pié en el 27 de Junio de 2006.

            Recogemos con sigilo y esperamos a que despierten cosa que harán sobre las ocho de la mañana.

            Desayunamos y tras recoger un poco el campamento. Son las ocho y media de la mañana cuando nos ponemos en marcha hacia el Corral Ciego con el sol ancho patalero. Para ello remontamos la descompuesta ladera que nos permite alcanzar la base de la Pared Sur del Casco tras ascender  40 metros de desnivel en dirección norte.

La Sudoeste del Casco con la entrada al Corral Ciego.
 
            Estamos a 2750 metros y tomamos la senda que se introduce en suave ascenso hacia el este para entrar en el  Corral Ciego. La nieve está muy buena y una más que aceptable huella nos permite avanzar seguros sin la necesidad de poner los crampones. Es un tramo de nevero que ya hiciéramos ayer de vuelta del Perdido.

Entrando al Corral Ciego.
 
            Enseguida la huella se abre en dos y nosotros tomamos la que marcha al norte pues hemos decidido hacer en primer lugar el Casco. Mientras tanto damos tiempo a que la nieve a la sombra blandee un  poco más.

 
            Hago huella cuidadosamente ya que la existente es meramente testimonial y superando una treintena de metros medianamente erguidos salimos del nevero para transitar por el borde sur de la pala que conduce hacia la Cima del  Casco.

            Hay un nevero residual que rellena el centro de la pala llegándose hasta los paredones somitales y en principio habíamos pensado superarlo por el oeste pero ya en el ajo comprobamos que llega hasta la pared lo que nos va a obligar a atravesarlo por lo que decidimos subir por su orilla este y así fuera el problema.

 
            Hay caminillos por la orilla este del nevero pero son de bajada sobre una ladera medianamente erguida y bastante descompuesta en la que hay que buscarse la vida. Pero apenas será a lo largo de 100 metros de desnivel y no constituyen mayor problema buscando afloraciones de caliza madre. Unos minutos más tarde alcanzamos ya sobre materiales más estables la Arista Este del Pico.

Taillón y Bacillac desde la Este del Casco.
 
            El collado entre el Casco y la Torre  es amplio, llano y vestido de verticales paredones en su vertiente norte que inicia un suave ascenso hacia el casquete somital del Casco sobre materiales bastante cuarteados pero estables.

Cojín de silene acaulis.
 
            Enseguida, un corredor descompuesto y fácil nos introduce en la pared y unos pasos también fáciles nos retornan al filo de la arista. Allí, unos quiebros escalonados nos permiten superar unos bloques y ganar un poco de altura hasta que la arista se acuesta un poco y sin ningún problema nos deposita enseguida en la amplia y plana Cima del Casco a 3006 metros de altitud.


Torre de Marboré.
 
            Son las nueve y cuarto de la mañana  y en la cima visualizamos parte de los recorridos de los dos días anteriores, hacemos algunas fotos  y un cuarto de hora después, sin prisa pero sin pausa, iniciamos el descenso.


            El descenso no tiene otra historia que desandar el mismo camino que hemos llevado en ascenso pero ahora buscando los terrerillos para bajar con la más absoluta comodidad que poco o nada tiene que ver con el ascenso,

            Llega el momento de la decisión entre sí Torre si o si Torre no, y como el personal parece no tener gran interés en el asunto, ante ligeras discrepancias decido bajarnos al campamento y emprender la vuelta tranquilamente.

Allá se queda la Torre de Marboré.
 
            A la salida del nevero Raúl pone un pie en una trampa de nieve y la otra rodilla golpea con una piedra con lo que se hace un par de cortes, uno de ellos bastante profundo.

            Llegados al campamento lo curo de emergencia pues sangra bastante y tras almorzar un poco y montar las mochilas iniciamos el regreso. Son las once y cuarto.

En el Paso de los Sarrios.
 
            Remontamos hasta la Base de las Paredes de la Sur del Casco, pasamos el Paso de los Sarrios y en descenso la cadena que hay instalada. En los neveros siguientes nos cruzamos con una cordada que viene en sentido contrario, les dejamos paso introduciéndonos en la rimaya y casi tenemos un pequeño altercado con el guía italiano que tiene una filosa descomunal e irresponsablemente me pasa la cuerda por la espalda para asegurar al grupo mientras que detengo a uno que ha perdido un pie e inicia el descenso nevero abajo. Menudo plan y luego que pasan cosas. Nadie baja a recuperar ni la botella de agua ni un bastón que ha caído unos pocos metros.


Vertiente Sur de la Brecha de Rolando.
 
            Visto lo visto, arreamos para arriba y que el guía se apañe con sus clientes.

Vertiente Norte de la brecha de Rolando.
 
            Alcanzamos la Brecha de Rolando enseguida y nos vamos nevero abajo por fuera de la huella o conservándola para los que suban pero no hay que preocuparse que bajan detrás un trío de imbéciles  que la van a dejas hecha un patatar. Siempre pasa lo mismo.

Desde el Col de Sarradets.

            En el refugio de Sarradets al que llegamos en un cuarto de hora desde la Brecha, echamos un trago y proseguimos.
 
Casco desde el Col de Sarradets.

            En el Col de Sarradets nos echamos nevero abajo y luego lazada a lazada nos llegamos hasta el barranco que cruzamos con cuidado porque baja crecidísimo.

            Luego tratando de no perder demasiado tiempo desandamos camino hasta el Collado de Bujaruelo y hacemos la carretera despacio puesto que le empieza a molestar la rodilla a Raúl.

            Son las dos y cuarto de la tarde cuando llegamos al aparcamiento del Col de Tantes poniendo fin a nuestro recorrido en Ordesa en el que hemos movido un desnivel de 2900 metros.

Tráfico pirenaico en el Aubisque.
 
            Montados en el coche nos llegamos a Gedre donde paramos a comer un poco para proseguir hasta Arrens, El Aubisque y el Portalet seguidos para llegarnos directamente al ambulatorio de Sabi, a las seis de la tarde, donde aplicarán  la rodilla de Raúl cuatro puntos de sutura.

           Después un refresco en casa y carretera de nuevo hasta Huesca, hay que ver el España- Portugal. 

           Aquí tienes, por si quieres, el Principio.