3 sept 1988

12-88. GARMO NEGRO Y ALGAS. 3-9-1988.


La Sur del Garmo Negro. 

Cima Argualas, Arista Oeste y Cara Sur, Collado de Argualas, Garmo Negro, Collado de Argualas, Algas, Cara Norte, Majadas Alta y Baja, Ibones de Ordicuso y Balneario de Panticosa.
03-09-1988.
Salida 12 h. Llegada 13 h.
Sol.
Fácil.
2 d. 
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Garmo Negro y Algas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Son las doce. Hacemos el descenso de la Cima de las Argualas  situada a 3042 metros de altitud por el mismo camino para desmontarnos de la cresta pues queremos comer en la Cima del Garmo Negro. La lógica aconseja bajar al fondo del circo superior para tomar el camino normal. La alternativa es perder 100 metros, la mínima altura posible y cruzar bajo las Algas  para alcanzar el Collado Superior de Argualas.

Feniás, Algas y Algas Norte desde Argualas.1-8-12.

            Aprovechando la pedriza más estable  faldeamos bastante horizontales y alanzamos la cresta sobre los 2950 metros de altitud en el Collado Alto de las Argualas. Hemos perdido lo mínimo y desde aquí abordamos el ascenso final un poco por cualquier parte de su cara sur.
            Nos encontramos de nuevo con los tres montañeros de la mañana que descienden; quieren ir, de paso, a las Argualas y les recomendamos que sigan nuestro camino sin perder altura. Le regalan a nuestra hija sus mejores elogios.

Argualas desde la Nordeste de Algas Norte. 18-8-13.

            Enseguida estamos en la Cima del Garmo Negro que compartimos con un variado grupo de vascos. Los comentarios son de nuevo para Biola a la que invitan a chocolate.
            Disfrutamos de la cima a 3051 metros de altitud ya que la pisamos por primera vez. Es un día espléndido y disponemos de una vista difícil de igualar: desde el Anie hasta Mondarruego pasando por Oroel y la Brecha de Telera, Guara al fondo, enorme Montañesa, Ordesa al completo con las tres Sorores, Robiñera, La Munia, Posets, Vignemale, Mdi de Bigorre, Serrato, Xuans, Infiernos en nuestra mano, Balaitus, Frondiellas, Pallas, Mdí de Ossau, Arriel, el Pico de Pondiellos pequeño y próximo y sus ibones azules, nítidos y sencillamente encantadores; además, imponente, blanquísima, arrogante y solitaria la Foratata todo ello en un día que mejora las previsiones meteorológicas.

Infiernos desde la Cima del Garmo Negro.

            Comemos como si estuviéramos en casa disfrutando con deleite de la misma y del lugar. Luego, tras la foto de rigor el grupo se va para abajo y quedamos solos en la gloria. Después llegan un par de burgaleses sencillos y cordiales con los que charlamos plácidamente. Les informamos del Corredor Sur de los Infiernos que está aquí mismo, del Midí de Ossau que quieren hacer al día siguiente y nos hacen los dientes largos con los Alpes y el Montblanc en el que han estado recientemente y de nuevo, elogian e invitan  a Biola a chocolate alemán.

Balneario de Panticosa desde el Garmo Negro. 18-8-13.

            Son las tres de la tarde, ¿y por qué no hacer el Pio de las Algas y así completamos el circo y la jornada? Iniciamos el descenso en busca del Collado Alto de Argualas bajando por la cresta y llegando al collado con la tarea de convencer a Biola, cosa que conseguirá su madre.
            Enseguida estamos de nuevo cuesta arriba y sin ningún problema, a las cuatro menos cuarto alcanzamos la Cima del Pico Algas tras remontar 75 metros después de haber perdido 100. Estamos a 3021 metros de altitud y tras deambular un poco por la cresta  nos sentamos a descansar un poco.

La Norte del Garmo Negro y el Circo Lacustre de Pondiellos. 19-10-14.

            Tras una foto con el disparador automático y un pétreo trípode de fortuna iniciamos el descenso. Bajamos hasta el circo superior y en el final del nevero del fondo  paramos para beber un vaso de leche  mientras que mis señoras se remojan los pies en el agua que es pura nieve.

Marmoleras de los Infiernos desde Grmo Negro. 22-8-98.

            Nuestros amigos que han subido hasta Argualas aciertan a pasar junto a nosotros, Biola les invita a galletas de chocolate, a regañadientes y seguidamente se pierden para abajo tras desearnos mutuamente suerte: son los sencillos y entrañables encuentros en la montaña.
            Luego poco a poco nos vamos ladera abajo hasta que llegamos a nuestra tienda a 2450 metros cuando se marcha el sol.

Ibones de Pondiellos desde Garmo Negro. 

            Desde nuestra envidiable atalaya disfrutamos de Serrarto, Xuans, Batanes, Labaza, Bacias, Brazato y Catieras. Bajo nosotros y en la Majada Alta hay tres diminutas tiendas. La tarde está mejor que la anterior lo que no impide el descenso de la temperatura con la usencia del sol.

Algas Norte desde Garmo Negro. 22-8-98.

            Estamos contentos  y satisfechos  y Biola está encantada con la tienda que es ahora su juguete favorito. Pasaremos una tarde copia de la anterior y mientras las chicas recogen haré la buena obra del día recogiendo unas latas que han sido abandonadas por allí para bajarlas con nuestra basura. El asunto no merece más comentario. Luego caerá silenciosamente la noche raptando la luz de nuestros ojos.

Garmo Negro desde Algas Norte. 1-8-12.

            Me despierto a las siete, mis señoras duermen plácidamente, tras una noche más corta y menos molesta pues el cuerpo se acostumbra a todo.
            Despierta Biola y tras comentar lo acordado en voz baja, a dúo y no precisamente celestial, entonamos a voz en cuello el “cumpleaños feliz”, es 4 de Septiembre y mamá cumple años, treinta y tantos  pero algunos más a juzgar por los tirones de oreja ya que Biola pierde la cuenta un par de veces. Estamos contentos.
            Luego, a regañadientes como en muchas ocasiones, nos levantamos, desayunamos y tras desmontar el campamento lo alojamos en nuestras mochilas. Lo hacemos sin prisa pero sin pausa puesto que queremos pasar por los Ibones de Ordicuso y llegar a comer al Plan de Baños.

Balneario de Panticosa desde la Majada Alta. 18-8-13.

            A las diez menos cuarto iniciamos el descenso disfrutando plácidamente de un día excelente de nuevo.
            Enseguida estamos en la Majada Alta y sobre los 2150 metros abandonamos el camino con la intención de no tener que recupera terreno de camino a los ibones tras abandonar el que baja por el Barranco de las Argualas por miedo a un embarque.

En la Majada Baja. 18-8-13.

            Me adelantaré a prospeccionar camino y cruzamos a media ladera y hacia el oeste. Luego tomamos un corredor herboso que se cierra por lo que derivamos al sur en busca de continuidad aceptable. Lo que encontramos es una encerrona por miedo a caer en ella, que nos corta el paso a cada momento entre pinos y paredes y de granito. Terminaremos alcanzando el canchal tras perder la altura que no queríamos perder llegando el camino de la Majada Baja tras perder, una hora, de paso. Pero siempre que llueve…
            En la pedrera no topamos con una culebra de buen tamaño que toma al sol en su hábitat de costumbre, nos llena de desagrado justo al contrario que nos ocurre con la marmota anterior.

Ibones de Ordicuso desde Argualas. 1-8-12.

            Una herbosa pendiente en dirección nordeste nos conduce a los recoletos Ibones de Ordicuso o de las Ranas para almorzar un poco junto a uno de los mismos y abandonar en descenso los 2100 metros a los que se encuentran.
            Bajamos por el camino a un ritmo excelente pues Biola baja como un alud a 450 metros por hora y es la una y cuarto cuando llegamos a la Pradera del Balneario de Panticosa que está tomada por el ejército.

Los Ibones de Ordicuso. 14-7-18.

            Celebramos el cumpleaños con las provisiones que al efecto habíamos dejado en el coche y en el barranco y luego la consabida visita a Panti, el pobre pierde color a todo trapo y con ello se va a perder, si alguien no lo remedia, el ilusionante proyecto que conocimos como Nievelandia y del que solamente quedan tristes restos y las ilusiones que despertó en muchos.
            Luego carretera abajo que nos espera el Festival de Jota de Larrés que está en fiestas.

Para ver el Comienzo.

11-88. ARGUALAS. 3-9-1988.


Argualas desde Algas. 1-8-12.

Balneario de Panticosa, Mallatas Baja y Alta, Collado Bajo de Argualas, Cara Norte y Arista Oeste.
03-09-1988.
Salida 16 h. Llegada 11.45 h.
Sol.
Fácil.
2 d.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Argualas procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Estamos rematando un verano redondo en medio de la duda que supone elegir actividades en función del tiempo: habíamos casi propuesto nuestra actividad tresmilista para el fin de semana siguiente jugando con nuestra buena suerte y con la preocupación que procura el montaje de un campamento de altura. ¡La de veces que nos fue por nuestras cabezas!
            La semana comenzó inestable continuando con un breve temporal que cumplimentó fielmente las predicciones meteorológicas que la tele anunciaba con un par de días de antelación. Parece ser que desde que cambiaron los satélites, no fallan una y entre descenso de temperaturas para el viernes con cierta nubosidad y el ascenso posterior  para el sábado y domingo decidimos salir.

Cascada de Argualas 18-8-13.

            Pronto están listas las mochilas copia de las de la semana pasada  reducidas por la fuerza de la gravedad que comprobamos en los aledaños de la Canal del Pan.
            Tenemos una situación de cierzo que llena de nubes la vertiente norte del Pirineo conforme avanza el día pero estamos decididos.
            Son las dos y media de la tarde pasadas del 2 de Septiembre de 1988  cuando cargamos las mochilas en el coche para subirnos hasta el Balneario de Panticosa. Hace calor tras los cristales y el Pantano de Búbal está bastante lleno regalándonos bellas imágenes para compensar que no se puedan resucitar los pueblos anegados, librándonos de la mortal cinta que rodea siempre a los pantanos vacíos. Alguna vela inmaculadamente blanca besa la tersa superficie del agua… es nuestra alma de marineros.

En la Majaba Baja 18-8-13.

            Entre el no falta mucho, el parece que han ensanchado algo y mira ese corredor de aludes vamos entreteniendo.
            La embotelladora de la Sociedad de Aguas de Panticosa funcionando pues parece ser que a los árabes les ha gustado el agua y el lago es un nítido espejo en el que se miran delicadamente los verticales paredones del circo glaciar a 1650 metros de altitud.
            La sombra de los servales de cazadores acoge a nuestro coche del que rescatamos las mochilas y rodeando el lago por su orilla izquierda, cruzamos el Caldarés de Baños y tomamos en dirección oeste el camino por la Orilla Izquierda del Barranco de Argualas, mientras, los servales van dejando sitio a los fresnos y tan pronto como el camino abandone la pradera serpenteando por la cara oeste del circo aparecerá el dominio del pino negro.

Argualas y Garmo Negro desde la Majada Alta. 3-10-16.

            Son las cuatro de la tarde, el sol está muy vivo todavía, el viento remolonea demasiado al abrigo del circo y enseguida nos calentamos pues empezamos a buen ritmo alcanzando enseguida la Majada Baja de las Argualas.
            Caen 300 metros de desnivel en la primera hora, echamos un trago y proseguimos un poco hacia el norte para virar de nuevo al oeste y alcanzar la Majada Alta de Argualas a 2250 metros de altitud con las últimas zonas herbosas y llanas para acampar como nos confirman tres montañeros que descansan de su jornada.
            Nos enfrentamos al desacuerdo entre la realidad aconsejable y el deseo proyectado: queremos acampar más altos.

Corredores hacia la Pared Este de Garmo Negro. 18-8-13.

            Mientras picotean algo mis chicas me voy para arriba a ver si localizo algún lugar no sin antes acordar que miren en una loma próxima y si digo algo, aunque no me entiendan, que comiencen a subir.
            Subiré a todo trapo alrededor de 200 metros mirando  y tras dar algunas vueltas localizo un rellano herboso minúsculo y prácticamente horizontal de tres metros cuadrados en un viejo pedregal granítico relleno posteriormente  de arenas y limos, en los que ha nacido la hierba y que nos va a permitir plantar nuestra tienda y dormir con las espaldas al menos sobre el mullido de la rígida pradera alpina reseca.

Garmo Negro y Aguja de Pondiellos desde la Majada Alta. 18-8-13.

            Les indico que llenen las cantimploras a tope antes de subir cuando son las seis menos cuarto y aunque no es pasa hora el sol que se cuela por el Collado de las Argualas nos anuncia su próximo ocaso. Juntos de nuevo continuamos ascenso por una de las varias chimeneas que hay practicables y en dirección norte superamos el resalte vertical rocoso que configura este circo intermedio para desembocar en una serie de escalones rocosos que se alternan con otros herbosos, en medio de los cuales queremos montar nuestro campamento.
            Llegamos justo para despedir al sol, son las seis y cuarto y estamos, según denuncia el altímetro a 2450 metros de altitud: lo que pretendíamos.

Hacia el Collado de Argualas. 18-8-13.

            -El sitio es bueno.
             -Casi mejor que el que había abajo… pero el agua…
         -No te preocupes, está a diez minutos como mucho en el Barranco de Pondiellos, o así lo espero.
            Lo comprobaré enseguida pero era lógico con los crecidos neveros que quedan todavía en el collado.
            Montamos la tienda enseguida a seis manos no sin tener que sustituir un par de clavijas por piedras atadas a los vientos. Deshacemos las mochilas  y nos vestimos: con qué rapidez cae la tarde y desciende la temperatura. La noche va a ser fresca.

Argualas desde Garmo Negro. 18-8-13.

            Preparo un abrigo para el campin y hacemos la cena caliente que  tomamos dentro de la tienda protegiéndonos de la brisa que nos arruga el cuello. La sopa y la tortilla con jamón están  sublimes, luego dulces y salados par picar,  un vaso de leche caliente y unas partidas a la oca y que se fastidie la miseria.
            Luego mientras mis chicas recogen yo voy a fregar un poco y a coger agua. La noche cae poco a poco sobre el Balneario de Panticosa, contestado tímidamente por las lucecillas que aparecen entre las copas de los árboles de la pradera.

Arista Oeste de Argualas. 4-9-10.

            La tienda nos procura un ambiente tibio y acogedor, los aislantes liman irregularidades del suelo y los sacos nos arropan dulces en una noche que se presume larga pues son las nueve y cuarto cuando apagamos la frontal.
            No podemos decir que cuando nos queremos dar cuenta ya es de día, la noche ha sido fresca rondando los 4º centígrados y las irregularidades insignificantes del suelo se han ido agrandando y situado en lugares impertinentes, pero se hacen las ocho de la mañana cuando el sol se asoma por el Collado Alto de Brazato plantificándose en nuestra tienda.

Garmo Negro desde la Cima de Argualas.

            Nos levantamos, desayunamos y preparamos las mochilas para ponernos en camino alrededor de las nueve y cuarto en medio de un claro día que nos llena de esperanza.
            Transitando entre manchas herbosas que rodean la Sur del Garmo Negro dilatamos la entrada a la gran pedrera que rodea al pico y que hemos de atravesar para alcanzar el Collado Inferior de las Argualas.

Ibones de las Argualas o de los Forners. 1-8-12.

            Nos adelantan tres montañeros pero nosotros a nuestro ritmo vamos ganando altura para situarnos en el Collado Bajo de Argualas situado a 2850 metros de altitud  a las diez, siguiendo hacia el oeste por un pedregoso espolón que se dirige al cuello entre Argualas y Algas.
            Paramos a picar algunas cosillas mientras le indico a Biola que vamos a subir primero a una cima y luego a la otra en la que hay unos señores.

Argualas y Algas desde Algas Norte. 18-8-13.

            Continuamos al oeste para alcanzar por fuerte pendiente la Cresta de las Argualas. Ya nos queda poco pero habrá que estudiar  cómo hacemos el tramo final, sobre el que tenemos nuestras dudas pues la vez anterior que ascendimos a esta cima era invierno, estaba nevado y el tramo final fue francamente vertical; ahora sin nieve podía presentarse algo complicado pues el amplio corredor sur que se abre a sus pies es, como poco, muy peligroso.
            Salvamos un par de pasos aéreos con facilidad y aparece al comienzo del corredor sur  unas trazas de senda que lo atraviesan y se sitúan en un espolón que nos conduce con facilidad a la Cima de las Argualas situada a 3046 metros de altitud. Biola llega delante.

Algas y Argualas desde Feniás. 2-8-12.

            Son las doce menos cuarto y es el segundo tresmil de nuestra hija. Lástima que desde aquí no podamos enseñarle la Gran Faxa que fue el primero.
            Recorremos la cima con sus tres puntas, son todas para nosotros pues el movimiento está por abajo y en el Garmo Negro, hacemos la foto de la constancia, descansamos un poco y continuamos pues la jornada que nos queda todavía es larga.

Para ver la Continuación.

14 ago 1988

10-88. PICOS DE ASTAZU. 14-8-1988.


Cara Oeste del Gran Astazu. 19-8-02.

Gavarnie, Refugio de Espugettes, Cabaña de Pailla, Rochers Blanques, Collado de Astazu, Astazus Petit y Gran, Collado de Astazu, Hotellería du Cirque y Gavarnie.
14-08-1988.
Salida 19:30 h. Llegada 18:30 h.
Sol.
Bastante fácil.
4 p.
2 d.
Rosa Casas, Gabriel Miranda, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Astazu procedente de Geoportail. Vía en amarillo.

            En el Puerto de Bujaruelo montamos en el coche y nos vamos sin pérdida de tiempo para abajo. Qué bien se está sentado pero nos queda todavía un buen repecho por delante.
            Paramos en Gavarnie, recogemos una bolsa con comida y tras atravesar el pueblo nos dirigimos hacia el circo por la derecha del barranco hasta el aparcamiento de un restaurante muy próximo al comienzo del camino que hemos de hacer.
            Las mochilas pesan bastante a estas horas y si pesan por la jornada que llevamos encima, pesan todavía más porque nos encontramos por debajo de los 1400 metros de altitud en un día francamente cálido en el que hemos de subir por encima de los 2000 metros.

Hay que abandonar el Fondo del Ciro de Gavarnie para remontar al Refugio de Espuguettes. 10-4-17.

            El camino se empina pronto en dirección este y se introduce en el Bosque de Arribama, lo que haya que hacer mejor hacerlo pronto. Un par de jinetes que suben a caballo por el transitado camino nos llenan de envidia.
            Poco después alcanzamos el Plateau de Pailla y enseguida avistamos el refugio perdido allá arriba. Hemos salido del bosque y la pradera alpina se inclina salvajemente obligando al camino a dar un considerable rodeo serpenteando hacia el norte, el atajo queda de frente.
          Me decido por el atajo: sudo como un búfalo y estoy loco por terminar el día pero estoy dispuesto a liquidar los 250 metros de desnivel que nos quedan lo antes posible.

Astazus y Picos de la Cascada de Gavarnie. 30-6-05.

            Son veinte minutos de brevísimas paradas para tomar aire y continuar con un ritmo que me parece infernal. He cometido el error de subir con camisa y camiseta que llegarán empapadas, me las quito y las pongo a secar en unas piedras, luego llegarán los demás desperdigados.
            Mi filosofía montañera me indica que las nueve menos cuarto de la tarde es tarde para rematar una jornada que hemos comenzado a las siete de la mañana, que algo ha fallado y que habrá que arreglarlo de alguna manera. De momento está cayendo la noche, sabemos las costumbres de los refugios y lo único con lo que contamos es que tenemos literas para dormir.
            Todos estamos cansados después de esta jornada y con pocas ganas de preparar la cena. La suerte es que el Refugio de Espuguettes es poco convencional y el comedor está con luz hasta las diez. Así que preparamos la cena y cenamos tranquilamente para luego preparar las mochilas del día siguiente a la vez que charlamos con un grupo de españoles que vienen a ser los hijos de los que hemos encontrado en Marboré. Ellos quieres subir por la Cresta de la Hount Blanque y nosotros por el Collado de Astazu, camino que desconocemos y del que nos indican lo que recuerdan que no es demasiado.

La Norte de los Astazus y el Corredor Swan desde Pailla. 14-8-88.

            Nos vamos a las literas a las diez bastante pasadas, los siete en la misma habitación con lo que se prolonga la conversación y el jolgorio toma considerables proporciones por lo que hemos de cortarlo pues al día siguiente todos tenemos tajo.
            ¡Con qué facilidad cerramos los ojos y dejamos que nuestros pensamientos se evaporen al calor de las mullidas colchonetas!
            Algún reloj ha sustituido al tradicional gallo. Nos enteramos entre mantas que está lloviendo este 14 de Agosto de 1988. Es temprano todavía, así no hay prisa pero una vez despiertos y con el sueño hecho polvo nos levantamos.

Astazus desde el Balcón de Pineta. 9-7-06.

            La mañana nublada, casi tenebrosa, está movida por un viento del sur que esperamos empuje  a los nubarrones que tenemos al norte pero nuestros compañeros se empiltran de nuevo pues con la roca mojada no quieren saber nada.
            Desayunamos y damos tiempo a que la mañana se decida pero seremos nosotros los que tomemos la iniciativa.
            El sur está bastante claro y confiamos en nuestra fortuna y en que nuestro camino no discurre demasiado lejos del fondo del Circo de Gavarnie. Si la cosa se pone fea tenemos la Cabaña Pailla o la Hotelleríe del Circo para poder cambiar de ruta y conocer el Fondo del Circo de Gavarnie con la Gran Cascada y sus alrededores.

Ordesa desde el Prequeño Astazu. 

            Desandamos camino bajando hasta la Cabaña de Pailla perdiendo unos buenos 250 metros con lo que nuestro altímetro se sitúa sobre los 1780 metros gravando negativamente nuestra actividad. Van a ser las ocho cuando salimos del Plateau de Pailla para entrar en el pinar que rodea la Hount Blanque. Vamos hacia el sur y el cielo se aclara.
            El final del pinar está cubierto de flores de nieve de extraordinarias dimensiones. No podemos evitar la tentación de coger unas cuantas y guardarlas entre las hojas del mapa. Dejamos el pinar cuando la ladera se había puesto absolutamente abrupta y nos incorporamos a las Rocas Blancas  ganando un sendero perfectamente señalizado con abundantísimas señales de pintura amarilla y roja que destacan sobre el blanco lechoso de la caliza.
            El camino se convierte en un laberinto de solución inimaginable que alterna repetidas trepadas por canales descompuestas y verticales con travesías aéreas y horizontales  para salvar un par de espolones verticales por medio de un camino que es un tratado completo de imaginación. Ahora entendemos el cuidado que nos habían recomendado en este tramo, en  el que señales de pintura, incluso con cortos intervalos de 5 metros, lo hacen imperdible.

Gran Astazu desde el Pequeño. 19-8-02.

            Son las nueve y media cuando dejamos atrás el laberinto y comenzamos a subir el pedregal calizo que ha de desembocar en el amplísimo corredor que separa a Marboré de los Astazu.
            Hemos ido ganando altura  pues desde el inicio de las paredes rocosas no hemos dejado de subir y cuando cruzamos el barranco estamos sobre los 2400 metros de altitud. Ahora el camino se allana momentáneamente y nos coloca en el centro del corredor, queda mucho tajo y el ritmo que llevamos es algo lento por lo que yo no voy cómodo ni mental ni físicamente.
            Paramos a almorzar pues vamos a llevar tres horas de camino. La mañana se termina de aclarar aunque todavía es fresca en los lugares donde aún no ha llegado el sol.

Pimenes desde el Collado entre los Astazu. 9-7-06.

            Lo que viene después del almuerzo es peor pues cogemos una pedrera de gravas absolutamente inestables de alrededor de 200 metros de desnivel y con una pendiente que nos sabe a 60º, de esas que hay que superar a base de generosísimo esfuerzo, pues si no das el paso siguiente de inmediato corres el riesgo de perder el anterior y que subimos dando media docena de pasos casi a la carrera para detenerte a respirar en el lugar seguro que has elegido previamente. Gabriel sube muy flojo, Rosa a su lado y nosotros vamos descargándonos mutuamente nuestros nervios.
            Por medio del infierno del canchal alcanzamos el nivel del nevero terminal que defiende el collado. No hay huellas en el nevero y por el centro que es la zona que hemos supuesto como más accesible hay una decidida pared con una fisura no apta para nosotros.
            Sabemos que hay paso y con paciencia franciscana recorremos metro a metro con la vista la pared del circo y el nevero y adivinamos más que vemos la solución en la parte izquierda del mismo justamente donde el nevero es más largo y está más empinado. De haberlo sabido hubiéramos girado más al este con lo que hubiéramos pillado la pedrera más transversalmente y podríamos haber salvado la parte final del nevero al que nos dirigimos.

Desde la Cima del Gran Astazu. 

            Con cuidado abro huella en el nevero en dirección a una chimenea que surge del mismo y que cada vez con más seguridad parece practicable. Alcanzada la misma localizamos viejísimas y casi imperceptibles huellas en una ruta que confirma su escaso tránsito.
            La trepada es entretenida e interesante. Nos lleva en un momento hacia la fisura central del circo como si quisiera que contempláramos las dificultades vencidas por algún rápel que atestigua un lazo de cordino en la parte superior de la misma. Luego vuelve a la izquierda de nuevo para acostarse después y facilitarnos un buen camino al este para alcanzar por la loma de esquistos calizos el plano y nevado Collado de Astazu.
            Son las doce y estamos a 2950 metros de altitud. Al este se abre, encajonado por Astazus, Cilindro y Perdido el grisáceo anfiteatro morrénico que remata en el brutal tajo del Balcón de Pineta. En el nevero están fresquísimas las huellas de un par de rebecos que huyen de nuestros ruidos hacia la base del Cilindro de Marboré  poniendo nieve de por medio.

El enorme Rellano del Balcón de Pineta desde el Gran Astazu. 9-7-06.

            Por cresta fácil salvamos el breve desnivel que nos separa del Pequeño Astazu y sus 3012 metros de altitud. El tajo al norte es impresionante pero la cresta se alarga hacia el este y el pliegue ligeramente inclinado hacia el sur por el que transitamos se pone  vertical por lo que hemos de recorrer un delicado pasillo al norte de la arista hasta alcanzar un nuevo tramo suavemente descendente que nos lleva a la salida del Corredor Swan, poco practicable a estas alturas de la temporada ya que la nieve solamente cubre algunos tramos del mismo.
            Sin perder mucho tiempo  continuamos por entre media ladera y la cresta para acabar finalmente a toda cresta en la Cima del Gran Astazu a 3080 metros de altitud. Una pequeña cruz de hierro arrancada de su lugar original se encuentra sobre un gran hito de piedras dominando la cima. Poco más adelante hacia la Brecha Tucarroya hay un pequeño enterramiento de basura, es una mala solución pero antes de que quede esparcida… yo prefiero bajarla para abajo.
            Es la una y cuarto, el día está seguro aunque por el sur aparecen discretas pero consistentes masas nubosas. El Marboré, el Cilindro, el Cuello del Cilindro, El Perdido, El Glaciar Norte del Perdido y el Ibón de Marboré son solamente para nosotros: la postal no tiene precio.

Pequeño Astazu desde el collado entre los Astazu. 19-8-02.

            Iniciamos la vuelta con algún pesimismo por mi parte pues no me salen las cuentas horarias. No puedo remediarlo, estoy cansado, nervioso y aburrido y lo que debería ser un sudado placer se está convirtiendo en un desastre a un ritmo excesivamente lento y no se trata de una apreciación personal sino que lo denuncia la hora.  Se trata de desandar el mismo camino sin embarques  ni improvisaciones.
            Alcanzado el inicio del destrepe Gabriel cambia de marcha de tal forma que en lugar de descender luego el pedregal lo hacemos por la nieve y al trote de tal manera que  alrededor de las tres menos cuarto estamos comiendo en el barranco algo más abajo de donde hemos almorzado y con eso está todo dicho.
            Estamos contentos, nos remojamos los pies y liquidamos todas nuestras provisiones haciendo la del pobre: “antes reventar que sobre” y  nos bebemos casi medio barranco. Ha cambiado completamente el panorama.

Collado de Marboré y Pequeño Astazu. 19-8-02.

            Continuamos a ritmo decente el descenso de las Roches Blanques. Ganado el camino en la inclinada pradera lo abandonamos por el que baja directamente al Hotel del Circo de Gavarnie, Gabriel y Rosa lo conocen.
            Lo que parecía una senda poco transitada desaparece enseguida y a su encuentro nos vamos pared abajo. No la encontramos  en unos tramos que de cuando en cuando se ponen casi verticales lo que nos obliga a cambiar de dirección con frecuencia.
            Derivamos hacia un barranco que se resuelve con un escalón impracticable y vuelta para atrás. Dando vueltas, tumbos y resbalones por un pinar seco inhóspito e inclinado alcanzamos finalmente el fondo del circo 200 metros más abajo de la hospedería. Son las seis menos cuarto.

19-8-02.

            El último tramo ha resultado desconsolador y nos ha castigado las rodillas cosa que notaremos pista abajo. Mi cansancio también es mental pues me esperan tres  horas de coche y me acostumbra a tentar el sueño desesperadamente.
            Empujamos nuestras anatomías por entre una multitud de viandantes y unas interminables reatas de burros, mascando el polvo y presas de la pesadez de una tarde tórrida  que se ha nublado alcanzamos el coche, son las seis y media.
            Montamos en los coches nos echamos carretera abajo. Gabriel va delante  mientras yo tengo miedo de que me visite el sueño al amor de la comodidad.

El Circo de Gavarnie.23-8-14.

            Nos han aconsejado volver por Lurdes y vamos a cambiar de ruta y así no cruzaremos ni el Soulor ni el Aubisque. Llegamos a Lurdes que circunvalamos casi interminablemente y eso que no bajamos de 100 kilómetros a la hora. Pasamos Betharram, echamos las luces y nos enfrentamos al torrente de coches que vienen de la frontera pero no me pega el sueño.
            Estamos a las nueve en el Portalet, echamos un trago en Escarrilla y ya de noche, llegamos  borrachos de ganas, a Sabi con nuestro regalo a petición de nuestra hija: una cantimplora de “agua de nieve.”

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