1 may 1990

3-90. PEÑA DE OTAL O ARAÑONERA POR EL NORTE. 1-5-1990.

Otal Fenez y Royo desde los Murallones de la Gatera. 29-10-06.

Cabaña de Otal, Barranco y Cara Norte de Otal, Collado Royo y Tubos de la Este de Otal.
01-05-1990.
Salida 09:15 h. Llegada 16 h.
Sol.
Bastante fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Marino Javierre.

Mapa de Otal procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            ¿Cuántas veces habíamos mirado a la Sierra de Tendeñera y contemplado en su extremo este, más allá del Pico Tendeñera que da nombre a la sierra, al penúltimo diente de la misma? La contestación es sencilla; siempre que era posible y téngase en cuenta que las Sierras de Partacua  y Tendeñera son el horizonte norte de Sabiñánigo, algo muy nuestro.
            Después de haber estado en Tendeñera y Sabocos había que ir a Otal.
       Eramos al mismo tiempo conocedores de las delicias de estas sierras calizas, paraíso de escaladores; sabedores de los purísimos encantos de las graveras y corredores absolutamente descompuestos donde solamente el rebeco se encuentra en su medio y también sabíamos de los placeres de la nieve primavera; pero teníamos que ir.
      Primero nos arrimamos un fin de semana al refugio del final de la Pista del Valle de Otal: celebramos nuestro aniversario de boda y a nuestra manera en medio de una lluviosa tarde.

En la Cabaña de Otal de gratos recuerdos. 7-11-17.

            Un tiempo después decidimos subir con Miguel Angel Lanaspa y antes de superar el cerrojo que tapona la salida del valle glaciar, una avería en nuestro coche nos invita a darnos la vuelta por si acaso. Luego en Broto comprobarán que no es nada importante y nos volveremos a Ordesa para hacer la Travesía Cotatuero-Salarons.
            El tiempo es bueno, estamos muy cansados pero el amplio puente del Primero de Mayo nos ha permitido adelantar trabajos y decidimos hacer alguna salida.
           La primavera del 90 llegó en invierno y claro, el invierno con sus nevadas llegó con la primavera y ahora tenemos buen tiempo, hace ya algunas noches que no hiela y la nieve, lo sabemos, estará como una sopa pero, a pesar de ello nos vamos y sin madrugar, lo que es algo así como el colmo.

Ladera mixta de calizas sueltas y nieve. 7-11-17.

            Salimos a las ocho menos cuarto, en cuarenta y cinco minutos estamos en el Puente de los Navarros y a las nueve y cuarto en el fondo del Valle de Otal. Cinco minutos después, estamos a 1650 metros de altitud, empezamos a andar barranco arriba para ganar pronto el rellano del pluviómetro todo ello hacia el oeste.
            Viramos al sur para ganar altura que nos permita  adecuadamente salvar las paredes que defienden la base del pico, abandonando el barranco poco antes del pluviómetro. Enseguida el camino se pone empinado, nosotros vamos en busca de un pequeño dorso calizo a través de su pedrera: hemos visto a dos montañeros sobre él a la altura del límite inferior de la nieve.
            Es allí donde nos ponemos las polainas y sacamos los piolets para utilizarlos como bastón. Estamos sobre los 2000 metros de altitud y nos adentramos en nieve continua, blanda y profunda; nos quedan 700 metros por subir y el asunto puede estar valiente.

Atravesando bajo la Norte de Otal. 7-11-17.

            Continuamos por unas huellas, ya que sobre el camino que pensamos como nuestro no vemos ninguna a pesar de que la dirección es sudoeste en lugar de sudeste, pero…
            La nieve está desastrosamente blanda, por la huella no se anda mal pero fuera es peor todavía.
            Subimos un par de pequeñas palas con evidentes esfuerzos, nos calzamos unas cuantas trampas de nieve y en un rellano nos alcanzan tres esquiadores que bajan. Nos confirman que este es el camino que va a Tendeñera y que para Otal se va por los corredores del este del pico.
            Cambiamos de rumbo 120º y nos vamos de frente a los corredores como habíamos pensado en principio.

Corredor al Collado Royo o de Otal iluminado por el sol. 7-11-17.

            -A las doce en el collado. Son las diez y media.
            -¿Tanto?
            -Ya lo verás. Nos encontramos a unos 700 metros de distancia en línea recta y unos 200 metros por debajo del mismo.
         Me clavo hasta más arriba de la rodilla haciendo huella y he de confesar que en aquellos momentos no las tenía todas en llegar. Son unas suaves lomas que vamos haciendo sin perder altura y ganándola muy poco a poco.
        Una hora después hemos pasado bajo la pared norte del pico y estamos en la base de los corredores. Paramos a comer un poco pues no hemos parado a almorzar y tengo algún miedo de que me entre alguna pájara. La nieve está aquí un poco más dura por lo que ya se anda bastante bien, pero para lo que va a durar…

Otal y Fenez desde la Este del Tozal de las Comas. 11-4-10.

            De los dos corredores tomamos el de la izquierda pues es más amplio, parece menos pendiente, va a parar más abajo por lo que resulta más corto y no tiene cornisa terminal. Tiene una pendiente próxima a los 45º y la nieve algo dura con lo que tendré que abrir huella con la puntera de mis botas y para descansar con el piolet, Rosa lleva unas botas con suelas algo limadas.
            A las doce estamos en el collado a 2400 metros de altitud. Creemos que podemos llegar pero ahora en la cara sur vamos a disfrutar de nuevo de nieve profunda y faltan 300 metros de desnivel, que dicho sea de paso, no lo parece a no ser que no veamos la cima verdadera.
            Sin pérdida de tiempo nos vamos próximos a la cresta, ahora por la cara sur y en dirección oeste en busca de la cima tras deshacer la duda con el Pico de Fenez y siguiendo la huella de un rebeco que ha debido de hacer el pico por la mañana.

Otal desde Fenez. 27-6-14. 

            Pensamos en cruzar los corredores que descienden directamente de la cima para subir por la arista sudeste pero cuando estamos empezando la travesía vemos que el corredor central es accesible o así nos lo parece y nos lanzamos a por él.
            La nieve es profundísima y el corredor se pone empinado, serán más de 45º que se convertirán en cerca de 60º en la zona superior. Hago huellas en series cortas pues el asunto no da para más y tan pronto como alcanzamos el espolón rocoso que separa los dos corredores centrales nos encaramamos sobre sus ocres calizas que resultan accesibles a pesar de estar algo descompuesto.
        Progresamos ahora bastante bien pero con mucho cuidado pensando que por el corredor no habríamos podido subir puesto que se ha puesto tieso del todo.

 Casquete Somital de Otal desde el oeste. 24-7-15.

            Se acaba el espolón juntándose los dos corredores y hemos de hacer una travesía a nuestra izquierda para incorporarnos a otro espolón  que prosigue para arriba, nos clavamos hasta la cintura.
            Con el espolón ganamos la antecima. Estamos a escasos 50 metros que hacemos casi sin darnos cuenta entre la duda de si será esta la cima o habrá otra más atrás.
            No hay nada más que una afilada cima de alrededor de 20 metros. Es la una menos diez, nos hemos pasado de la media hora calculada pero estamos en la Cima de Otal a 2705 metros de altitud. Hacemos una foto con la fastuosa Tendeñera al fondo.

En la Cima de Otal. 

            El paisaje es extraordinario a pesar de ser muy repetido. Allí está a nuestra vista  desde la difuminada Peña Montañesa como un enorme navío en medio de un siniestro mar azul hasta la soberana, desafiante y afilada cara Este de Tendeñera, o los majestuosos y próximos Macizos de Vignemale y Ordesa, el desde aquí, delicado Midi de Ossau o el dócil Oroel detrás de la difuminada Val Ancha. No hace falta pasar lista, la formación es completa y espléndida, como tiene que ser.
            Nos toca sol y sombra como en los toros mientras comemos al abrigo del fresco vientecillo que corre en la punta, vientecillo que nos regalará un molesto catarro.
            A la una y media salimos para abajo empujados por el frío. Decidimos bajar por el corredor más largo situado al oeste del que hemos utilizado para subir, entre otras razones porque bajar los espolones resultaría un tanto complicado, farragoso y arriesgado.

Tendeñera desde Otal. 24-7-15.

            El corredor bajará unos 200 metros con una inclinación sostenida de alrededor de 55º. Suerte que nos clavamos hasta bastante más arriba de la rodilla. Bajamos una buena parte de espaldas al valle practicando la técnica  para adquirir  rapidez más que por necesidad. Al final se suaviza la pendiente y enseguida ganamos las huellas que nos llevarán al collado donde vamos a concentrar toda nuestra atención  pues a la subida estaba la nieve bastante dura.
            La nieve ha blandeado bastante y se hace una huella decente. Enseguida bajamos de cara al valle y luego al trote como procedimiento de que Rosa avive el ritmo en las bajadas.
            Tenemos que contenernos para no descender demasiado y colocarnos sobre las paredes del valle lo que nos conduciría a realizar algunas delicadas travesías con nieve blanda hasta la cintura; pero a pesar de ello acabamos finalmente con la nieve y nos quitamos las polainas.

La Nordeste de Otal desde el Royo. 7-11-17.

            Hay poca actividad en el valle, son las tres y media y solamente un par de esquiadores han bajado delante de nosotros. Nos dirán abajo que venían de Tendeñera, Otal ha sido todo nuestro y del rebeco.
            Continuamos directamente en dirección del refugio sin ir al barranco. Al principio lo hacemos de tumbo en tumbo un tanto desacostumbrados, luego sobre el pedregal calizo comprobaremos que a pesar de la soba no estamos mal y no notamos apenas el cansancio.
            A las cuatro estamos en el coche celebrando el asunto con cerveza y nieve que he bajado en la cantimplora. Nos cambiamos de calcetines y en zapatillas nos vamos con el coche para abajo.

El Collado de Otal por el que hemos pasado. 

            Con cuidado pues la pista está regular tras el invierno nos llegamos a San Nicolás de Bujaruelo y luego tragando polvo tras tres coches hasta el Puente de Santa Ana donde se detienen. Luego a la salida de Torla cogemos a un montañero autoestopista, original pájaro de nuestros días que tiene pasta para sus placeres pero a costa de que la asistenta social le facilite alojamiento barato, del que mejor es no acordarse.

Fenez y Otal desde la Faja del Mallo. 2-7-15.

            A las seis menos cuarto estamos en casa; el Festival de Jota anunciado  para las cinco y media  ha sido trasladado de lugar  por capricho de la organización desorganizada. El desorganizador que la organice buen desorganizador será.

15 abr 1990

2-90. EL TURBON POR LAS VILAS. 15-4-1990.


Casquete Somital del Turbón. 22-3-09.

Balneario de las Vilas del Turbón, Barranco Torcida, Captación de Agua, Collado Porroduno, Cabecera del Circo de San Adrián y Arista Norte.
15-04-1990.
Salida 08:20 h. Llegada 16:20 h.
Mixto.
Fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa del Turbón procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Estamos en plenas vacaciones de Semana Santa 90 y como vamos algo cargados de tarea nos conformaremos con subir el domingo 15 de Abril al Turbón.
            Qué lejos quedan algunos lugares desde la comodidad que supone una hora de coche a lo sumo para estar ya en marcha sobre la montaña. Sabiñánigo es para eso un lugar de privilegio, con un a hora de coche tienes  Canfranc, Sallent, Panticosa u Ordesa; ¿se puede pedir más?
            Hemos llegado a campo Tras subir por el Valle del Isábena y cruzar por el Puerto de Fadas pues vamos a aprovechar el largo desplazamiento.
            El tiempo que anuncian absolutamente inseguro nos ha respetado con sacratísima devoción. Hemos estado en Barbaruens en medio de una tarde espléndida y tras no encontrar butano e informarnos del estado de la carretera, tomamos nuestra caravana y nos vamos para arriba en dirección al balneario.
            La carretera es estrechísima aunque está bien asfaltada, son 19 kilómetros de curvas que vamos a subir a golpe de claxon. Suerte que la circulación es prácticamente inexistente pues en otro caso seguro que hubiéramos tenido algún problema.
            La ruta confirma la idea que teníamos sobre la aproximación a esta montaña: vamos dándole la vuelta por el sur para atacarla luego por el norte.
            Llegamos a Egea y unos jóvenes nos dicen que lo malo ya ha pasado. También nos dicen que ayer subieron al pico y que hay bastante nieve.

Inicio del camino en las Vilas del Turbón. 15-4-90.

            De allí para arriba, casi sin darnos cuenta llegamos a los primeros hoteles del Balneario de las Vilas del Turbón. Me voy a buscar un sitio para dar la vuelta y aparcamiento para pasar la noche y unos vascos que bajan del pico me dicen que hay mucha nieve para una cría pequeña pero ya lo veremos nosotros mismos.
            Pasamos la nueva planta embotelladora  y en el ensanche de la vieja, damos la vuelta y aparcamos. Es un buen lugar y está en el inicio del camino.
            Después nos iremos a ver la capilla que está más adelante junto a otro hotel y como no hay mucho que ver, tras reconocer el inicio del camino, nos preparamos la cena y después de liquidarla nos acostamos los tres en la cama grande pues estamos a 1450 metros de altitud y puede hacer frío.
            Nos levantamos a las siete y media, recogemos un poco, acabamos las mochilas, preparamos el desayuno y despertamos a Biola.
            Bien vestidos pues el tiempo puede ser cambiante a las ocho y veinte salimos para arriba con un cielo que se ha ido arañando, aunque lo peor está hacia el sur. De cualquier forma no parece nada serio.
            Tomamos el lado derecho del barranco dejando inmediatamente el inicio de la pista y nos vamos por la huella terrosa y sin vegetación de la conducción del agua. Progresamos por fuerte pendiente sobre gravera caliza entre abundante matorral de boj.
            Con el sol en la espalda vamos quitándonos algunas ropas y dejando atrás restos de viejas conducciones de agua hasta llegar  a una zona vallada y cubierta de pino silvestre situada al amparo de unos paredones calizos que es la zona de captación de las aguas minero-medicinales que comercializan en el balneario.

Bajo la Fuente de Canals. 15-4-90.

            Rodeamos por debajo la zona y encontramos la pista que llega hasta aquí y que se encuentra en bastante mal estado. Estamos a 1750 metros de altitud y continuamos subiendo en busca del collado que aparece más adelante. Lo hacemos por fuerte pendiente en la que se van alternando bojes y genistas sobre pradera quemada por el invierno.
            El tramo es pendiente, el lugar está abrigado y se hace calor. Por arriba se cuelan nubes de escaso desarrollo. Al final la pendiente se empina un poco más y ganamos el apradado collado situado a 1950 metros de altitud. Allí nos recibe un fresco viento que nos pone la ropa.
            Delante de nosotros aparece el siguiente collado al que hemos de ir. Para ello, pues en medio tenemos un pedregoso y profundo valle que se ahonda a nuestra derecha, tenemos que contornearlo hacia el norte para no perder altura y patear sin camino fijo unos canalones en el pedregal calizo en el que todavía se asienta la nieve, son los primeros vestigios resto de las tardías nevadas de esta primavera.
            Absolutamente inestable, protegiendo a Biola de la nieve para que no se mojen ya sus botas, se hace largo y pesado. También es cierto que a pesar de que no lo parezca ascenderemos bastante de uno a otro.
            Próximos al segundo collado paramos a almorzar, son las diez y cuarto, estamos a 2100 metros de altitud y se nos ha hecho hambre.
            Debajo de nosotros, en el fondo del valle hay un grupo de montañeros a los que no volveremos a ver, posiblemente se darán la vuelta.       
            A las diez y media continuamos ya a la izquierda del collado ganando altura  en busca de unos mojones de cemento que creemos encontrar enseguida al frente.

Arista Sur del Castillo del Turbón. 22-3-09.

            No vamos hacia el que hemos visto sino que viramos al sudoeste y continuamos el ascenso por fuerte pendiente nevada. La nieve es profunda y está blanda, por ello cambiamos a Biola de botas poniéndole unas de agua.
            Superado el tramo continuamos por unas suaves lomas nevadas en un día maravillosamente poblado de sol. Vamos a muy buen ritmo.
            Superamos un pequeño corredor con nieve venteada y desde la cresta orientada este-oeste a la que llegamos, avistamos la cima del pico con su vértice geodésico. ¡Qué lejos está todavía! y ¡qué vuelta hay que dar!
            Son las once y diez y para alcanzar la arista del pico hay que pasar dos promontorios siguiendo la cresta, atravesar el valle de separación sin perder altura e incorporarse a la fuerte pendiente que remata en la cresta.
            -Hora y media tenemos.
            -¿Tanto?
            -Ya lo verás.
            Suerte que  Biola va encantada con sus botas katiuskas y de momento seca. Continuamos a muy buen ritmo animados por el “rollo” de que vienen detrás de nosotros.
            Pasamos unas calizas rojizas al atravesar el valle y nos incorporamos, siguiendo las huellas que encontramos en la nieve, a la fuerte pendiente que, de nuevo en dirección norte, nos acerca definitivamente a la cima.
            Pero lo que también hace la pendiente es introducirnos en las nieblas que acaba de cubrir la zona superior del pico, lo que no nos preocupa demasiado ya que sabemos a dónde vamos y ya lo hemos visto hace un rato.

En la Cima del Turbón.

            Comienza a ventisquear y nos vestimos, pero la pared se allana a la vez que comenzamos a virar un poco al este para alcanzar la cresta somital que nos conduce por una amplia arista a la Cima del Turbón.
            Son las doce y veinte, hemos subido en cuatro horas 1050 metros de desnivel pues estamos a 2492 metros de altitud tras haber realizado un dilatado recorrido. La verdad es que el Turbón está lejos en todos los sentidos, pero… siempre hay algo que te mueve, por suerte.
            Nos resguardamos del viento como podemos: al abrigo del vértice geodésico. Hacemos una foto, comemos y bebemos un poco en compañía del viento, la niebla y la nieve, hacía tiempo que no teníamos tanta compañía en una cima.
            Es una cima pequeña y a la vez amplia. Fuera de esto no hay nada que ver excepto el blanco inmaculado de la nieve y la niebla que nos envuelve. Nos hemos quedado sin Ordesa, Robiñera, Perdiguero, Aneto Vallibierna, Besiberri, etc, pero ¡qué le vamos a hacer!
            Un cuarto de hora más tarde nos vamos para abajo por las mismas huellas que hemos hecho en ascenso. Bajamos casi al trote pues la nieve, muy blanda, nos permite el juego. La niebla nos acompaña y el viento en lugares expuestos arrecia.
            Cruzamos el valle y ya fuera de la niebla hablamos con unos franceses que se van a dar la vuelta pues llevan a otros dos más atrás. La cima sigue vestida de niebla.

El Valle de San Adrián desde Fontarruego. 22-3-09.

            El viento arrecia y lo hace de tal forma que se nos lleva a poco que nos descuidamos. Llega a ser tan fuerte que tenemos que pararnos pues en lugar de transitar las lomas nos arrastra hacia la pendiente, hacia los paredones,  ya que mis mujeres queriendo dar un paso adelante dan dos o tres para abajo. Jamás habíamos soportado un viento tan intenso y eso que hemos visitado solemnes collados. Suerte que no es muy frío  y que en poco más de quince minutos dejamos la zona expuesta y va remitiendo poco a poco conforme encontramos abrigo. Casi me he tenido que enfadar con Rosa para que se contuviera  pues marchaba para abajo y yo no podía detenerlas a las dos.
            Casi fuera de la nieve calzamos a Biola con otras botas y calcetines secos y ganamos el collado salvando definitivamente los cortados y colocándonos al abrigo del viento definitivamente.
            Paramos a comer en mitad de la pedrera, son las dos y media y la verdad es que en la cima no apetecía demasiado.
            A las tres y diez reanudamos la marcha, terminamos de atravesar la pedrera y las barras de nieve para alcanzar el otro collado y cambiar de día de allí para abajo: un día claro, cálido y soleado que nada tiene que ver con lo pasado. La verdad es que Biola se ha asustado un poco con el viento y lo cierto es que para ella había motivo más que sobrado.
            Poco después cruzamos de nuevo la pista y en un registro de la conducción de agua bebemos a gusto la auténtica Agua de las Vilas del Turbón, pues se hace sed.
            A las cuatro y veinte estamos en la caravana de nuevo. Hemos empleado menos de tres horas en el descenso.

El Turbón desde Egea. 25-11-08.

            Nos encontramos de maravilla y eso que en este invierno no hemos hecho casi nada: los pies conservados por la nieve.
            De vuelta, la carreta nos parece  más ancha y mejor sin nada de circulación para llegarnos a Campo donde compramos el helado prometido a nuestra hija y sin nada de sueño, ¡oh maravilla!, parece ser que la atención prestada en la primera parte de la vuelta lo ha despistado definitivamente. Luego tras pasar el Puerto del Serrablo nos incorporamos a la riada de coches que va en dirección contraria que termina su puente al igual que nosotros.

            A las siete y media en casa.

25 feb 1990

1-90. PEÑA MONTAÑESA POR LA COLLADA. 25-2-1990.


Peña Montañesa. 

Collada, Cara Nordeste y Arista Este.
25-02-1990.
Salida 09:15 h. Llegada 13:30 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Montañesa procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Estamos en medio del trafago que supone la construcción de nuestra casa, un lío de pronóstico reservado; condenados voluntariamente a prescindir de nuestro particular placer que es la montaña y a pesar de ello surge la ocasión de hacer alguna escapada. Sabemos que será éste el destino del año 90.
            ¿A dónde vamos? Es la pregunta que requiere una respuesta tamizada convenientemente. Algo no muy largo pues yo al menos estoy más sobado de lo normal.
            La Peña Montañesa puede ser algo apropiado para el momento: no está muy lejos, es corta la ascensión y no es muy alta por lo que no puede haber mucha nieve en este invierno-veranillo  que padecemos y menos mal porque si no, no habría forma de andarla. Además, la tenemos en nuestra agenda desde hace bastante tiempo esperando disfrutar de un paisaje que se promete extraordinario.
            Queremos para la actividad un día impecable y tal como está el tiempo no puede ser de otra manera: hay hasta incipientes calimas y no hemos llegado siquiera a Marzo.

Montañesa y Cotiella desde el Puerto del Serrablo. 26-1-08.

            Decidimos hacerla sin miedo a la pista y en plan “sobrao”: poca mochila y un piolet por si acaso. Vamos bastante bien informados pues Michel Sebastien en su obra “Las 100 mejores ascensiones en el Pirineo” la describe con bastante detalle.
          El cielo, cuando nos levantamos al 25 de Febrero, está un poco arañado por el norte aunque limpio al este; así que, adelante.
            Media hora después estamos en el coche camino de la Guarguera. Rosa se va a marear como va siendo casi habitual en ella,+ pero una hora después estamos en Boltaña, enseguida Ainsa y ya por buena carretera dejamos atrás la entrada a Añisclo y en La Espuña nos vamos a la derecha custodiados impenitentemente por la Peña Montañesa.

Casquete Somital de Montañesa desde la Tuca. 9-6-12.

            Preguntamos allí y en Ciresa, nos pasamos de largo y tenemos que retroceder para tomar la única pista que sale de nuevo a nuestra derecha.
            Es una pista de caliza bien cuidada aunque peligrosa para las ruedas de los coches que entre pinos silvestres autóctonos y otros de repoblación va serpenteando la cara oeste de la montaña. Con cuidado, tomamos agua en una fuente y en media hora nos hacemos los 5’5 kilómetros de pista.
            En un ensanche hay un coche aparcado y una tienda. Tomamos las primeras planchas de hielo   y dejar el coche pues el collado se adivina próximo.

Montañesa desde la Collada. 30-4-11.

            Son las nueve y cuarto, tomamos los bártulos, enterramos en la nieve unas latas de cerveza y nos vamos para arriba. La pista se ha allanado y discurre entre pinos negros tachonada de hielo.
            En diez minutos alcanzamos el collado. Seguimos la pista que continúa para abajo, pasamos el abrevadero y continuamos en busca del evidente comienzo del camino que esperamos encontrar.
            La pista pierde altura y damos la vuelta enseguida  pues deducimos que el camino tiene que partir del mismo collado.

Inicio del pedregal en la Nordeste de Montañesa. 30-4-11.

            Se nos va un cuarto de hora pero lo encontramos: sale del mismo collado en dirección oeste por medio de un bosquecillo de roble, pino silvestre y haya que dejarán paso inmediatamente al boj y al pino negro.
            Caminaremos alrededor de un cuarto de hora casi de llano  para desembocar en el amplísimo corredor que el camino atraviesa también en horizontal, falsamente guiado por hitos pues es evidente que lo nuestro va a ser el corredor en el que también encontraremos hitos hacia arriba en dirección sur.

El el Centro del Corredor Nordeste de Montañesa. 

            Paramos a almorzar, son las diez  y nos espera una pala de nieve, es cara norte, de unos 400 metros y nosotros a pelo. Mientras comemos los bocadillos hago con la navaja y con boj un par de bastones  y un par de “machetes” que podemos emplear. Hemos venido en plan “sobrao” y ahora caemos en la cuenta de que aunque la cima está a 2300 metros y no había nieve, tenemos que subir por la cara norte y si hay nieve.
            Un cuarto de hora después nos vamos para arriba en dirección sudoeste, por pendiente moderada y a través de una escombrera caliza manchada de nieve. Enseguida desaparecerá la pedrera bajo el manto blanco y continuo de nieve primavera. El sol ya alto calienta lo suyo y la nieve blandea ya.

Ordesa y Castillo Mayor ndesde la Cima de Montañesa. 18-6-94.

            Dejamos atrás los últimos pinos negros a la vez que la pendiente se empina  para acercarse a los 45 grados. Poco a poco la mañana va entrando en calor definitivamente y comenzamos a sudar. De cualquier forma subimos bastante bien a pesar de que no hemos hecho nada este invierno.
            Una hora después la pendiente estará próxima a los 55 grados y estamos muy arriba. En algunas zonas comienza a desaparecer la nieve pero nosotros continuamos en ella pues a pesar de que abrir huella con nieve blanda es tarea pesada sobre todo si se hace seguido, es mucho mejor que progresar por una pedrera caliza empinada y convertida en una gravera.
            Dejamos  a nuestra  izquierda unos testimoniales y aguerridos pinos negros  y nos vamos a por los últimos y pedregosos metros del corredor. Terminamos trepando espolones rocosos que al menos nos ofrecen pasos firmes. Hemos subido 450 metros en hora y cuarto, en verano debe ser un delicado martirio.

En la Cima de Peña Montañesa.

            Pasadas las once y media ganamos el collado limpio de nieve y ya sobre la cara sur, por camino suave y en dirección noroeste salvamos los últimos 100 metros de desnivel y alcanzamos la Cima de la Peña Montañesa con sus 2298 metros de altitud. Van a ser las doce.
            Paramos junto al vértice geodésico en medio de una cima amplia y llana y nos abrigamos pues el viento campa por sus respetos. Luego comemos unas naranjas y nos empapamos de paisaje. Ciertamente es un mirador extraordinario pero se encuentra un tanto alejado de su paisaje. Nosotros lo esperábamos menos remoto.

Descendiendo la parte intermedia del Corredor Nordeste de la Montañesa. 30-4-11.

            A pesar de ello identificamos desde una nueva perspectiva: Bisaurín, Telera, Tendeñera, Ordesa, las Cutas, Punta Suelza, detrás Machimala, Posets, Cotiella y al fondo Sierra Negra. Más al este el Turbón y al sur los pantanos en medio de la llanura. Es una pena que el día esté neblinoso y que difumina un tanto el paisaje, nada importante desde luego, ante la inseguridad anunciada por las predicciones meteorológicas.
            Un buitre leonado nos deleita con sus magistrales evoluciones por los alrededores, todo queda inventariado. Hacemos un par de fotografías y a las doce y media, satisfechos ya nos vamos para abajo, primero tranquilamente, del collado para abajo más deprisa por la gravera y luego sobre la nieve como motos, mi desposa practica la clavada de talones.

Otra más de Solana y Montañesa. 12-5-07.

            Alcanzados los pinos hacemos una fotografía del corredor y dejamos de buscar la nieve para alcanzar enseguida las inmediaciones de la pista cuando nos cruzamos con una pareja, deben ser los de la tienda, que no tienen demasiada buena pinta; a la una y media estamos en la pista, hemos bajado en una hora.
            Nos vamos al praderío entre bojes a descansar a tomar el sol y a comer tranquilamente disfrutando de un agradable mediodía como sabemos.
            Son casi las tres cuando emprendemos la pista para abajo en busca del coche encontrando a un coche francés que ha subido un poco más que nosotros pero no hemos visto a sus ocupantes.
            A las cuatro menos veinte estamos en Ciresa. Abrimos las cervezas que están heladas al haberlas dejado en la nieve y nos damos una vuelta por el pueblo en busca y captura de los innegables encantos  de los pueblos de nuestro Pirineo.
            A las cuatro paramos en Laspuña, damos otra vuelta sobre el solanar en el que se encuentra sin saber que mi cuñado está comiendo en el pueblo.

Peñas Solana y Montañesa desde la Espuña. 16-11-08.

            Luego carretera abajo me pega el sueño y pasado el Puente sobre el Ara en Boltaña decido parar a echar una cabezada.
            Bajando el Puerto del Serrablo cogemos unos plantones de pino silvestre que crecen como pelos, visitamos por fuera la casa de Joaquín Calvo y a las seis y media con la esperanza de volver pronto a la montaña con nuestra, hija estamos en casa.

30 dic 1989

14-89. PUNTA COCHATA Y PEÑA DEL CANTERO. 30-12-1989.


Punta Cochata una de mis "amadas."4-12-11.

Prados de Escarrilla, Puerto de Escarrilla, Collado y Cara Sudoeste de Cochata, Cara Oeste, Collado con Cantero, Corredor Sur y Peña del Cantero. Cara Norte, Embalse de Escarra y Collado Sudoeste de Cochata.
30-12-1989.
Salida 09:45 h. Regreso 16 h.
Sol.
Fácil.
Ascensión.
Rosa Mª. Martínez y Biola y Mariano Javierre.

Mapa de Cochata procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            No soy amigo de las despedidas porque asumo a mi manera la realidad incuestionable de que todo o casi todo es perecedero, cómo no, el tiempo.
            La gente se apresta a despedir el 89 y a recibir el 90, los medios de comunicación se encargan convenientemente. El Plegamiento Alpino del Terciario bien pudo ser debido a los medios de comunicación en el caso de que existieran; hacen su agosto en las mentes del personal y al fin nos hemos enterado de que comienza una década de la que se esperan toda suerte de maravillas, igual a chorradas, en boca del primer comunicador que no tiene mejor cosa que decir.
            También estoy convencido de que lo que pasa puede haber sido rico y siempre irrepetible aunque en su momento nos haya podido parecer anodino y vulgar pero no verbi gracia de los medios de comunicación. Volver sobre el tiempo y recordar… quiero lo que ha sido mío.

Tarmañones, Cochata y Cantero desde la parte baja del Puerto de Escarrilla. 22-12-15.

            El Invierno ha comenzado como una continuación del Otoño: muchas nubes de desarrollo vertical que nos privan del sol y queríamos ir al monte para “despedir tan manida década” que para nosotros ha sido especialmente significativa: con ella podríamos decir que empezamos con la montaña y queremos terminarla en ella. Por medio  han quedado 58 tresmiles, 8 cuatromiles, incontables sudores e inmensas satisfacciones  pero…

La Nordeste de Cochata y Cantero. 4-12-11.

            El sábado 30 de Diciembre prevén mal  tiempo, ni siquiera habíamos preparado las mochilas y la Peña Montañesa puede esperar.  Nos llama el despertador a las ocho, el cielo está limpio.
            Nos levantamos, preparamos bártulos y a las nueve estamos en el coche. Media hora después tomamos una pista que sale al sur del Túnel de Escarrilla,  está estupenda  y un kilómetro más adelante nos deposita junto a unos cazadores en medio de los prados.

La Susoeste de Cochata y Cantero. 4-12-11.

            ¿Cuántas veces habíamos visto desde la Entrada al Túnel de Escarrilla aquel arrogante pico que se  encumbraba allá arriba?
            Eso debe de andar por Escarra. ¡Vaya pinta que tiene con ese paretazo!

Detalle de la Este de Cochata. 25-5-03.

            La pista prosigue en buen estado pero nos vamos andando en medio de una formidable mañana: ha helado pero el sol no puede tardar en asomarse sobre Tendeñera. Más arriba se abre en dos  y continuamos hacia el norte.
            Atravesamos un precioso hayedo, luego una portera abierta y cambiamos la pista por un amplio camino que se adentra en el Betato en dirección noroeste. La ruta está clara: vamos al collado de separación entre Tarmañones y Cochata y nos acompañan los hitos rojiblancos de la Ruta Pirenaica.

La Oeste de Cochata. 22-12-15.

            El camino serpentea entre bojes, rosales silvestres, enebros rastreros y pinos negros mientras vamos dejando a nuestra derecha en enorme pedregal que se descuelga de la Peña del Cantero mientras pienso en el acierto de los topónimos de esta tierra.

Pared Inferior de la Oeste de Cochata. 22-12-15.

            Sin darnos cuenta estamos en el collado. Hemos salido desde los 1225 metros de altitud y estamos a 1775 metros. Solamente nos quedan 150 que trataremos de negociar como podamos.
            Comenzamos a pisar manchas de nieve mientras nos vamos incorporando a la pedrera a la vez que rodeamos un poco el pico en busca de alguna vía fácil fuera de la vertical pared sudeste.

Cima de Cochata con Midi y Ferraturas. 4-12-11.

            Hemos dejado a nuestra izquierda las suaves y blancas laderas de Tarmañones, avistamos el Ibón de Escarra y nos dirigimos por un lomo alternando gravas y pratenses a la única vía que es evidente señalada con un hito deshecho que reharemos.

Escarra desde Cochata. 22-12-15.

            Una trepada fácil de alrededor de 50 metros por una roca en buen estado nos permite ganar por entre sabinas rastreras que no había visto nunca por estos lugares, la Cima de Punta Cochata  a 1901 metros de altitud. Son las once y media.
            La cima es un pasillo estrecho y horizontal defendido por verticales paredones a su alrededor. Lo comprobaré siguiendo las huellas en la nieve de algún visitante del día anterior y a la vez advertiré que no hay paso directo hacia la Peña del Cantero.

Cantero desde el faldeo de la Oeste de Cochata.

            Nos sentamos en la punta, picoteamos un poco, echamos un trago y contemplamos el paisaje: al sur la Norte de la Partacua vestida con túnica blanca desde Escara hasta Peña Blanca; al norte Tres Hombre como avanzadilla de Midi, Peirelue, Ferraturas, Soques, Soba, Arríeles, Pallas, Baalitas y Fondillas; delante y muy cerca Foratata y Musales y aquí mismo Pacino; al este Piedrafita, Infiernos, Algas, Argualas, Serrato, Xaans, Labaza,  Bacías y Tendedera desde Otal a Peña Roya: pantalla panorámica a todo color en medio de una estupenda mañana.

En el Collado de Separación entre Cochata y Cantero. 4-12-11.

            Biola ha subido contenta y destrepamos en un  momento siguiendo el mismo camino, luego buscando la nieve por la que daremos algunos saltos y trotes en busca del sol a la vez que rodeamos por el oeste para tomar seguidamente  hacia el collado de separación entre Cochada y Cantero saliéndonos un poco de la pared y del Pedregal oeste.
            Perdemos alrededor de 175 metros y ya por entre piedras heladas y nieve nos vamos en busca del collado donde nos recibe de nuevo el sol.

Arista Norte de Cochata desde la Cima de Cantero. 4-12-11.
      
            El collado es una afilada cresta horizontal de 100 metros  absolutamente descompuesta y astillada que separa dos enormes pedregales. Al otro lado nos espera un corredor corto y fácil que rematamos con una pequeña trepada y que nos permite superar los 70 metros que hay entre el collado y la cima de la Peña del Cantero situada 1872 metros de altitud.

Lago de Escarra desde la Ladera Oeste de Cantero. 4-12-11.

             Se trata de una amplia loma inclinada hacia el Barranco de Escara y cortada tanto al este como al oeste. Hoy no llegaremos hasta Pacino, otro día será. Nos vamos  al trote sobre las huellas de un rebeco, Biola está de fiesta.

En el Ibón de Escarra. 

             Hemos de proseguir el descenso en dirección norte  hasta una brecha en la pared oeste que nos permite salir de la nieve y por el pedregal alcanzar el praderío que nos llevará hasta la Orilla del Ibón de Escara a 1630 metros de altitud.

La Casa-chalet de Aragonesas en Escarra. 5-3-15.

            En el Chalet de Aragonesas, apoyados  en su pared oeste y sentados en unas losas comemos ventilados  por un intermitente y fresco “gris” que baja desde Tres Hombres refrescándose sobre el hielo que cubre el ibón.

La Oeste de Cantero y Cochata. 5-3-15.

            Tomamos un poco de turrón y tras recoger nos volvemos en dirección este en busca del collado entre Cochata y Tarmañones iniciando el regreso a muy buena hora.
            Luego, en el descenso a media ladera hacemos una foto cogiendo las dos cimas visitadas y entre charlas y juegos nos llegamos al coche cuando son las cuatro de la tarde. Mis mujeres dirán que no esperaban una excursión tan gratificante y yo confirmaré mi tesis de que esta tierra nuestra es única y siempre gratificante. 

 
Luces de atardecer sobre la Sudeste de Cantero volviendo a Escarrilla.

            Ya desde el coche contemplamos Escarrilla para continuar en busca de la niebla que rellena el valle y asciende ya  por encima de Santa Elena.
         En Santa Elena nos subimos hasta la ermita y localizaremos una buena tosca que puede convertirse en el espantabrujas de nuestra futura casa. Mojada pesa más que un moro muerto y colocarla en el portamaletas requiere un trabajillo.
            Encerrados luego en casa celebraremos la Noche Vieja  adelantada con pescados y mariscos.