8 abr 2006

3a-06. EL PIRINEO NAVARRO POR EL GR 11. DE ISABA A OCHAGABIA. 8-4-2006.

Hacia el Collado Belozcarre.

Isaba, Santuario de Idoia, Hayedo de Kakueta, Collado Belozcarre, Collado de Kakueta, Merendero Zotrapea y Pista a Escárroz.
08-04-2006.
Salida 18 h. Llegada 13 h.
Desnivel acumulado 625 m.
Distancia recorrida 24000 m.
Sol.
Muy fácil.
2 días.
Agua segura al inicio del camino y en el Santuario de Nuestra Señora de Idoya. También según temporada, en el Hayedo Kakueta.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Isaba-Ochagabía procedente de Prames. Vía en rojo.

            No recuerdo ningún invierno tan aciago como el del 2006.  No pude subir a montar el belén, las vacaciones de Navidad no nos salieron bien, el Calendario de Fiestas de Rosa en el mes de Enero no nos resultó favorable, el tiempo de los fines de semana fue malo generalmente, Rosa se cayó cuando venía de hacer yoga y tuvo un pequeño problema en las últimas vértebras, yo tuve una distensión del ligamento cruzado de la rodilla derecha que se me produjo jugando a fútbol sala que me alejó de toda actividad física a cambio de un reposo relativo... en fin, un cúmulo de circunstancias que  nos dejaron sin esquí en un año de nieves como no se recuerda otro y prácticamente sin salir al monte.

            A primeros de marzo tuvo mi abuela su última recaída y nos dedicamos a cuidarla en los últimos días de su vida. Fueros 18 lastimosos días hasta que  Dios se acordó de ella el día 30 de Marzo.

            Las Vacaciones de Semana Santa estaban encima ya y la verdad es que no teníamos muchas ganas. Lo único que nos apetecía un poco era hacer algo sencillo de montaña y sin complicaciones pues se trataba fundamentalmente de probar mi rodilla. Por otra parte, había mucha nieve en altitud y yo, al menos, me encontraba muy flojo. Así que  combinando la montaña con la vida familiar organizamos una actividad recorriendo el GR11. desde Isaba hasta Burguete, a pesar de que el tiempo anunciado era, como poco, regular.

            Preparamos los bártulos en función de la posibilidad de precipitaciones acuosas anunciadas fundamentalmente para el domingo, y el sábado 8 de Abril a media mañana nos ponemos en marcha, compramos a nuestra hija un regalo de cumpleaños, que había sido el día 5  y que no habíamos podido pasar juntos y sin prisa puesto que  el lunes tenía un examen final y no era cuestión de que perdiera demasiado tiempo con nosotros, nos vamos a Pamplona. Queremos estar un poco con ella y que a la vez aproveche su tiempo para preparar su examen.

                Comemos con ella y luego nos vamos a por el coche para emprender camino hacia Isaba.

            El día está muy decente, soleado por abajo y medianamente nublado por arriba, se trata de un tiempo clásico de primavera y poco a poco, hacia las nubes nos vamos.

            Antes de llegar a Yesa nos desviamos  para llegar hasta Navascués y de allí pasar a Burgui para tomar allí el Valle del Roncal hacia arriba. La tarde sigue medio nublada.

            Llegados a Isaba, son las cuatro y media de la tarde,  damos una vuelta para reconocer el pueblo y tras dejar a Rosa con las mochilas en los jardines de al lado de la carretera junto a uno de los bares, por si se echa a llover o tardo demasiado, me voy hacia Ochagabía.

            Son 24 kilómetros, ya hemos decidido dejar el coche con la mayor parte del avituallamiento allí y no en Escárroz, y tras aparcar a la entrada del pueblo en el aparcamiento que ya conocemos, cierro el coche y con el cortavientos y el paraguas me echo a la carretera para volver a Isaba.

            Nada más salir del pueblo y pasado el desvío de la carretera que sube hasta el Santuario de Muskilda me pongo a hacer dedo y me paran de inmediato. Se trata de un chaval joven que me lleva hasta Izalzu.

            Cruzo el pueblo andando y a la salida me para otro coche. Es un monitor de una de las estaciones de esquí de la zona que va a Isaba a jugar un partillo de fútbol sala para celebrar el fin de temporada.

            Todavía cogerá a tres chavalas en Uztarroz pero a las cinco y media estoy sorprendiendo a Rosa que casi no se lo cree. Yo tenía muy claro que en montaña te paran siempre y era muy buena hora para que hubiera circulación desde Ochagabía a Isaba. Son las consabidas historias de las travesías y los medios de transporte en la montaña.

            Tratamos de coger agua por si las moscas y nos dicen que en Idoya hay fuente y que a la salida del pueblo también hay otra fuente.

Camino al Santuario de Idoya.
 
            Por lo tanto son las seis de la tarde del sábado 8 de Abril y nos ponemos en camino a 814 metros de altitud. Nuestros objetivos se van cumpliendo, la tarde está incluso medio soleada y ahora tras alguna duda en el comienzo, tomamos un camino por la orilla derecha de un pequeño barranco. Se trata de un venerable camino sombreado y empedrado que cruza enseguida el barranco y se empina hacia el Santuario de Nuestra Señora de Idoya.

El Santuario de Idoya.

            Hemos pasado junto a la fuente anunciada pero no hemos cogido agua. El camino nos mete en calores aunque será por poco tiempo. Enseguida se acaba el Calvario que nos ha acompañado desde el principio y llegamos al Santuario de Idoya. Se trata de una un pequeño conjunto de edificios bastante deteriorados a los que se le ha adjuntado un merendero sobre unos minúsculos prados rescatados del bosque mixto. Hay un grupo de paseantes.

Parte trasera del Santuario de Nuestra Señora de Idoya.
 
Nos quitamos las mochilas que, de momento, pesan y nos vamos a reconocer el lugar.  El reconocimiento es corto y la conclusión es que no ofrece casi ninguna posibilidad de pernocta a cubierto en caso de lluvia que ese era nuestro objetivo. Por lo tanto, cogemos agua, hacemos alguna foto y continuamos en dirección oeste tras abandonar el santuario.

Salimos de llano pero inmediatamente nos sumergimos en el bosque en el que el camino nos regala con un fuerte ascenso o así nos lo parece. Nos mete en calores de nuevo en una tarde medianamente cálida y medio despejada.

El bosque mixto nos conduce a un espinar un tanto incómodo pero enseguida alcanzamos una borda completamente derruida y asentada sobre un pequeño espolón en el que se arrellana el camino.

Poco después las hayas se hacen más abundantes y nos introducimos en el hayedo de la Ladera Nordeste de Kakueta. Allí el camino se amplia, atravesamos un  recién nacido barranco en el que hubiéramos podido coger agua y nos vamos aproximando al Collado Belozcarre.

El camino se hace pista maderera y aprovechando que atraviesa una zona arrellanada buscamos un buen lugar para plantar la tienda pues son las siete y media, queda un poquillo para alcanzar el collado y no sabemos cómo puede estar el otro lado para encontrar un buen sitio y acampar.

Estamos sobre los 1250 metros de altitud y sobre un mullido de hojarasca de haya plantamos nuestra tienda e invitados por la humedad general del ambiente nos introducimos en la misma para hacernos la cena que liquidamos con cierto apetito.

Nos hacemos nuestro vaso de café con leche caliente, montamos los sacos y antes de las nueve nos ponemos horizontales dispuestos a descansar, han sido 436 metros subidos pero mentalmente ha sido una jornada tras la que ha de llegar otra en la que esperamos estar mejor.

La noche es buena, nos respeta la lluvia y con eso solamente ya estamos encantados.

Nuestro campamento bajo el Collado Belozcarre.
 
El domingo 9 lo comenzamos sin demasiadas prisas pasadas las siete de la mañana. El día está muy decente de momento.

Recogemos la tienda casi seca, desayunamos, hacemos las mochilas y antes de las ocho estamos en marcha.

Continuamos en dirección oeste y en suave ascenso aproximándonos al Collado Belozcarre. La tiradera de madera que llevamos se prolonga hasta las inmediaciones del collado para unirse con una pista que sube por nuestra izquierda y alcanzar el suave Collado de Belozcarre a 1370 metros de altitud tras quince minutos de camino.

El Horizonte Oeste desde el Collado Belozcarre.
 
Orhi desde el Collado Belozcarre.

            Nos recibe un extenso praderío pirenaico suavemente hundido hacia el norte y un camino que en dirección oeste prosigue sin perder altura prácticamente.

Hacia el Collado Kakueta.
 
Dejamos a nuestra izquierda las suaves pendientes de Kakueta y tras admirar entre la bruma de la mañana  la majestuosa estampa del Orhy nos aproximamos, siempre a través del praderío hacia el Collado Kakueta que situado a 1365 metros de altitud es recorrido por una pista que sube del sur.

Inesperada mañana en el Collado Kakueta.

Collado Belozcarre desde el de Kakueta.
 
Van a ser las nueve menos cuarto cuando tomamos la pista y nos vamos por ella prácticamente en horizontal. El sol se abre paso entre la nubosidad y nos alegra un poco la mañana pensando en las malas previsiones meteorológicas que había para hoy. Suaves rachas de viento se encargan de ventilarnos un poco y de paso remueven la nubosidad.

El norte está brumoso.

Lagunilla Zotrapea.
 
La pista sube y baja suavemente y se alarga hacia el oeste  para cruzarse, poco más adelante con el GR13. en la Lagunilla de Zotrapea, ciertamente encantadora.

En la Lagunilla del Merendero Zotrapea.
 
Rodeamos la lagunilla haciendo algunas fotos y continuamos luego pista adelante al encuentro del Merendero Zotrapea situado a 1300 metros de altitud y en estado bastante descuidado. Suponemos que debió conocer tiempos mejores.

Otra más del Orhi en medio de la bruma.

Poco más adelante paramos a almorzar cuando son las diez menos cuarto. Se nos va media hora relajadamente con el tema al suave sol de la mañana y recostados sobre los troncos de dos pinos silvestres de considerables proporciones.

Zona kárstica bajando a Ochagabía.
 
Nos queda una suave y larga bajada y en ello nos vamos a ocupar. Son aproximadamente 6 kilómetros hasta la bifurcación con la pista a Ezcárroz. En ese tramo localizamos una cabaña que a pesar de estar bastante abandonada puede servir como refugio ocasional y poco más adelante una cabaña de cazadores en muy buen estado. La zona está llena de puestos artificiales para la caza de palomas.

No vemos gente por el GR., únicamente nos cruzamos con un par de caminantes que no parecen hacer senderismo precisamente.

La pista se hace larga finalmente puesto que hay que añadir otros 6 kilómetros más, que lazada a lazada nos bajan poco a poco.

El Orhi desde cerca de Ochagabía.

Localizamos Ochagabía pero nos va a costar llegar todavía un poco más.

Mata de violetas en Ochagabía.
 
A la una menos cuarto entramos en Ochagabía situado a 775 metros de altitud por la zona nordeste, justamente por el aparcamiento en el que tenemos el coche.

Con esto terminamos la primera etapa en la que hemos tenido que recorrer 24 kilómetros, hemos empleado seis horas y cuarto y habremos subido entre ayer y hoy 626 metros y bajado 665 metros.
 
          Puedes ver la Continuación.

6 abr 2006

2-06. EL CORREDOR NORTE DEL CAMPO DE TROYA. 13-4-2006.



El Corredor Norte y el Campo de Troya desde el norte.

Aparcamiento de Anayet en Formigal y Corredor norte.
13-04-2006.
Salida 15 h. Llegada 18 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Campo de Troya procedente de Prames. Vía en amarillo.

           Lo habíamos visto siempre que esquiando en Formigal tomábamos la Silla de Anayet y teníamos que subirlo. A Rosa no le apetecía ni un pelo pero yo estaba dispuesto a hacerlo algún día de esos de “media jornada” pues era suficiente.
 
Campo Troya desde el Corral de las Mulas.

            La ocasión se pone a tiro el día de Jueves Santo hoy 13 de Abril del 2006. Rosa sale de trabajar a las dos y a las tres partimos del Aparcamiento de Anayet situado a 1750 metros de altitud.

            El día está cálido y soleado, sencillamente espléndido y merece la pena salir al monte aunque no se disponga de demasiado tiempo.

            La nieve está completamente transformada, no es muy profunda por lo que se camina muy bien y de caminar por la nieve se trata a partir del aparcamiento, en dirección sudeste y ganando altura continuamente.

 Son unos primeros campos de nieve suavemente inclinados que subimos alejados de las afloraciones rocosas en las que menudearán las trampas de nieve para alcanzar un minúsculo rellano en el que comienza la pared que conduce al corredor.

La pared se va empinando suavemente  para conducirnos enseguida a la una loma alargada que es el Cerrojo Norte del Ibón de Culibillas que completamente nevado no resulta fácil de adivinar.

Acercándonos al Corredor Norte de Campo Troya.
 
Lo bordeamos por su lado este a la vez que vamos girando poco a poco al sur  y pasando sobre una minúscula loma  nos deposita en el rellano sobre el que se yergue el corredor.

Se trata de un corredor amplio divido longitudinalmente en dos secciones, la del oeste más corta y erguida que cuenta con restos de pasados aludes y la del este un poco más larga, contará por encima de los 250 metros, muy sostenida y prácticamente directa. Empezaremos por esta última pero utilizaremos las dos.

La nieve se holla bien pero el corredor se empina y aconseja ponerse los crampones cosa que hacemos cómoda y tranquilamente disfrutando de un agradable sol que inunda el corredor un poco más de lo que esperaba.

Parte derecha o este del corredor.
 
Con los crampones subimos un primer tramo siguiendo unas huellas algo débiles pero enseguida las abandonamos y comenzamos a hacer lazadas en la pared como procedimiento de subir lo más cómodamente posible ya que la pared se yergue considerablemente.

La nieve está muy buena, casi pegajosa  pero se cramponea de maravilla. Una primera diagonal nos lleva al dorso central del corredor y sobre el mismo trazamos unas lazadas sobre la parte más convexa y erguida del corredor hasta pasar junto a algunas minúsculas afloraciones rocosas. Es curioso como todo el mundo busca en las paredes estos lugares de paso como seguro más psicológico que real.

Enseguida damos una lazada hacia el este para cruzar de nuevo la mayor parte del corredor y salir a un minúsculo descansillo por encima del muro y en el origen de los restos de alud de la zona oeste.

Balaitus y Frondiellas desde la Norte de Campo Troya.
 
La última parte del corredor  que tendrá alrededor de 80 metros la vamos a subir en diagonal hacia el este, se trata de un tubo un tanto amplio y bastante erguido cubierto de nieve reciente y completamente pegajosa que nos permite alcanzar la salida del corredor sobre la arista que lo delimita por el este.

Cima de Campo de Troya.

Pasamos unos metros de arista medianamente inclinada y alcanzamos la arista  somital del pico. La parte occidental de la misma está un tanto dentellada pero se puede pasar sin grandes dificultades. Nosotros nos vamos hacia el este, faldeamos un monolito y tras atravesar una pequeña cuenca rellena de nieve ascendemos el diminuto casquete somital para alcanzar la cima del Pico Campo de Troya situado a 2218 metros de altitud cuando son las cuatro y media. Hemos subido 500 metros en hora y media.

La Partacua dese Campo de Troya.
 
Escarra y su corredor Norte.

Barranco Culibillas y Diente de Anayet.
 
La cima se encuentra en medio de la Estación de Esquí de Formigal y los 360 grados de horizonte son impresionantes: La Partacua por detrás de Tres Hombre, la Rinconada de Bucuesa con Escarra, la Arista y el Valle  de Anayet con el Diente, Espelunziecha y la arista fronteriza con el Midí, el Puerto Viejo de Sallent con Ferraturas culminando en los Arrieles y el Pallas jugando a escondite, el Balaitus con las Frondiellas y las Crestas del Diablo con el Cristales, la Arista de Musales elevándose hasta el Tebarray, Las Marmoleras y el Piedrafita como antesala de los Infiernos y las Argualas, Tendeñera un tanto lejana... Bueno, bueno, los de la familia.

Pico Royo desde Campo Troya.

La Arista Cimera de Campo de Troya desde la Cima en la parte este.
 
Peyreget y Midi.

Echamos un trago, comemos unos dulces, hacemos unas fotos y a las cinco iniciamos la vuelta siguiendo idéntico camino tras contemplar algunos corredores de respeto en la parte nordeste del pico.

Arrieles.
 
Un corredor orientado sobre el Este de Campo de Troya.

Los zuecos de los crampones son de tamaño natural y a Rosa le molestan bastante más que a mí. Yo bajo bien y podría haberlo hecho de frente pero Rosa lo hace con más cuidado ya que le resultan francamente desagradables además de que también se le hacen más grandes.

Iniciando el descenso del Corredor Norte de Campo de Troya.
 
De cualquier forma el descenso del corredor es una delicia que se remata con la parte final en la que la nieve no es muy profunda. A las seis menos cuarto llegamos al prácticamente desértico Aparcamiento de Anayet comentando que hoy habrá sido un buen día para el esquí de travesía que a nosotros nos gusta, con la nieve tan transformada que hay. Pero este año ha sido fatal para nosotros entre mi rodilla y la columna vertebral de Rosa. Bueno, nos queda la esperanza de que el año próximo sea mejor.
 
La Norte de Campo de Troya.

Nos tomamos una cerveza al fresco de la nieve del lugar y a las seis y media nos llegamos a casa liquidando una de nuestras relampagueantes salidas al monte.

14 ene 2006

1-06. TARMAÑONES. 14-1-2006

La Este de Tarmañones.

Vaquería de Escarrilla y Cara Norte. Descenso por el collado con Cochata.
14-01-2006.
Salida 08 h. Llegada 12 h.
Sol.
Fácil.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Tarmañones procedente de Prames. Vía en amarillo.

            El final del 2005 quedo marcado por una casi completa carencia de actividades en montaña. Además, yo no pude subir a Santa Orosia a montar el belén y con la excepción de esquiar en Formigal el día de Noche Buena y subir hasta el inicio de la Tosquera el 26, en un día solemne de hielo; ni siquiera pudimos despedir el año con una de nuestras acostumbradas excursiones de fin de año.

            Los días que podíamos salir hacía mal tiempo y para colmo tenemos que llevar a mi abuela al hospital el día 3 y el día 7 se mata Tomás en un accidente de tráfico. Así que, el sábado 14, a pesar de que Rosa tiene que trabajar por la tarde, decidimos salir a dar una vuelta.

            Vamos a ir a Tarmañones o a Pazino con las raquetas. Ha nevado recientemente y la nieve que está sin transformar no es para nosotros.  Con los esquís no tenemos ningún futuro.

            Nos levantamos a las siete y cuarto para marchar pronto para arriba. Ni siquiera vamos a comprar pan.

            Veremos a ver cómo está la nieve en la carretera a la altura de Escarrilla y allí decidiremos.

            La nieve en la orilla de la carretera aparece debajo de Escarrilla, pero a pesar de ello, nos introducimos en la carretera que va hacia Tramacastilla. Está limpia hasta el desvío hacia las naves del ganado. Desde allí la pista está con nieve pisada pues la han limpiado para poder llegar hasta la vaquería. Pongo la tracción en las cuatro ruedas y prosigo con cuidado para arriba puesto que delante llevo poca labor en las ruedas.
Llegada del sol a las Argualas.

            No tengo ningún problema para llegar y aparcar en un pequeño ensanche de la pista junto a las naves del ganado.

            Aparcamos dejando paso y posibilidad de que puedan dar la vuelta y a las ocho y media nos ponemos las raquetas y salimos pista adelante. Estamos a 1320 metros de altitud.

            Por la pista ascendemos suavemente siguiendo las huellas de unos esquís un tanto en dirección noroeste. Enseguida entramos en calor y nos viene bien porque la mañana está fría sin paliativos de tal manera que las manos se nos han quedado un tanto frías   con las maniobras de la partida.

Pacino desde la Este de Tarmañones.

            Alcanzamos la portera para el ganado en el final de la pista y a partir de allí, giramos un poco al oeste y proseguimos el ascenso de manera directa hacia el pico que se ve bastante lejos.

            La nieve está muy profunda y algo suelta sin transformar  de tal forma que  con las raquetas nos hundimos por encima de los 15 centímetros y, consecuentemente, la marcha se hace pesada.

Cara Este de Cochata.

            Ascendemos ya al suave sol de la mañana con las alzas puestas y nos aprovechamos lo que podemos de una huella de esquís. Con ella nos vamos a alargar hasta arriba y así no tenemos que elegir camino. No es gran negocio la huella puesto que en las laderas la raqueta del valle se va un poco por lo que tenemos que progresar haciendo huella con la raqueta de la montaña y emplear la huella de los esquís para la raqueta del valle.

Cochata y Cantero al recién llegado sol de la mañana.

            No vamos hacia el collado con la Punta Cochata como siempre lo hemos hecho cuando hemos venido por aquí, sino que siguiendo una excelente vía orientada al oeste nos dirigimos directos a la cima.

El irresistible encanto de Cochata.

            Las pendientes son suaves pero a pesar de ello las piernas pesan lo suyo con esta nieve y quizás más por el mes de descanso que llevamos. Yo me encuentro cansado todavía del partido del jueves.

La Sur de Cochata y Midi de Ossau.

            Bajo el casquete somital giramos un tanto al norte para superar un pequeño resalte practicado por la nieve venteada y ya de nuevo al oeste  por una suave pendiente perfectamente alomada alcanzamos la Cima de Tarmañones a 1971 metros de altitud cuando son las diez y cuarto.

Llegando a la Cima de Tarmañones. Argualas detrás.

Brecha de Cachiribizas.

Arrieles y Pallas desde la Cima de Tarmañones.

Foratata y Musales.

Macizo de las Argualas desde Tarmañones.

            En el pilote cimero del pico almorzamos un poco al fresco de hielo que campa por la amplia y plana cima, bebemos un poco y contemplamos un dilatadísimo paisaje circular que no por conocido deja de ser absolutamente espectacular: al sur toda la Partacua impecablemente nevada, al oeste de Bucuesa hasta el Midí, al norte desde el Portalet, Arrieles, Pallas, Balaitus y Argualas con Tosquera y Pazino en primer plano y al este Bachimaña, Brazato, Ripera y Tendeñera hasta Santa Elena. Tomamos una cumplida ración de paisaje un tanto frío y ciertamente neblinoso ya que está el cielo ligeramente arañado. Las manos se me quedan frías haciendo fotos y me las caliento con el vaso de café con leche con el que liquidamos el almuerzo.

Bucuesa preside el circo del mismo nombre.

Ibón de las Saleras o de Tramacastilla.

            Media hora después, con ganas de movernos, nos asomamos para contemplar los Ibones de Tramacastilla y Escarra completamente helados marchando para abajo en dirección norte hacia el collado de separación con Cochata.

Midi de Ossau.

            El descenso del casquete somital se realiza por unas pendientes  más consistentes que las de ascenso pero las raquetas se clavan muy bien sobre la nieve polvo y nos permiten bajar con cuidado a buen ritmo.

La Este de Cochata bajando hacia el collado.

            Llegados al collado, giramos paulatinamente al nordeste y continuamos para abajo, por zona conocida, con la precaución de no irnos demasiado para abajo. Por ello hemos de hacer mucha media ladera aprovechando un suave descenso que nos conduzca al encuentro de las huellas de ascenso justamente en el comienzo de la pista.

Filigranería de hielo en Tarmañones.

            Luego por la pista nos bajamos en un momento hasta alcanzar el coche cuando son las doce del mediodía liquidando unos costosos 650 metros de desnivel que nos han propiciado una estupenda mañana de montaña invernal llena de sabor.

            Montados en el coche bajamos con mucho cuidado el tramo de pista nevado que, por cierto, no me da ningún problema y alcanzada la carretera he de parar debido a un ruido que hace la tracción. Luego,  sin perder tiempo nos llegamos a casa cuando son las doce y media, con tiempo para que mi chica pueda ducharse, cambiarse y comer para marchar a trabajar a las dos menos cuarto.

9 dic 2005

28-05. LA HIGA DE MONREAL. 9-12-2005.


La Higa de Monreal desde el este. 25-3-06.
 
Pista que parte de Monreal y Cara Norte.
09-12-2005.
Salida 16 h. Llegada 18 h.
Mixto.
Fácil.
Mariano Javierre.
 
Mapa de la Higa de Monreal procedente de Repsol. Vía en amarillo.

Desde que a principios del 2001 comenzamos a ir a Pamplona con cierta frecuencia y con motivo de los estudios que iba a realizar nuestra hija Biola en la Universidad  de Navarra, comenzó a llamarnos la atención una impresionante mole que se levantaba en la orilla sur de la carretera a  unos 20 kilómetros de Pamplona, justamente enfrente de Monreal. Se trataba de un enorme tetón que aparecía en la distancia completamente aislado en medio de una planicie sobre la que se asentaba Pamplona.

A mí se me ocurrió que teníamos que subir hasta allí aprovechando cualquier ocasión en la que viajáramos a buscarla con un poco de tiempo, pero a Rosa no le llamaba la atención en absoluto y la ocasión no se presentó propicia. Ya estamos en el 2005, Biola está haciendo el quinto año de carrera y si nos descuidamos terminará sus estudios allí y...

El nueve de Diciembre, viernes, estoy de “extraño puente “con motivo de la Inmaculada Constitución y tengo que ir a buscarla a Pamplona. Mi chica trabaja por la tarde y ya no va más: me voy a la Higa.

Lo de Higa me costó localizarlo en Internet. No podía recabar información por ningún lado y Google me salvó ofreciéndome un poco de información pero no gran cosa. Bueno, tampoco creía yo que fuera excesivamente necesaria, pero a mí me gusta saber un poco, aunque no demasiado, de a dónde voy.

He quedado a las siete y por tanto, he de aprovechar la tarde. Por eso a las dos menos cuarto me pongo en carretera.

El día está soleado aunque un tanto ventoso a partir del mediodía y lo noto en la carretera con algún que otro bandazo interesante y es que en nuestra zona no es demasiado corriente la presencia de viento y yo, al menos, lo extraño cuando hace pues no tengo costumbre.

La Higa desde Salinas.
 
Serán alrededor de las tres y media cuando paro cerca de Monreal para hacer alguna fotografía de la cara este del pico desde la carretera. Aquí y ahora el viento es considerable y las nieblas vuelan alrededor de la cima.

Alcanzo la parte central del pueblo y me voy al sur por una plaza próxima a la carretera. Me lleva al final del pueblo para atravesar el Río Elorz un poco al sur del precioso puente medieval e introducirme en una pista regularmente asfaltada que tiene toda la impresión de ser la que busco. Estamos a 550 metros de altitud.

Me gustaría tener más tiempo pero es la hora que es y dispongo del tiempo que dispongo. Por otra parte no me encuentro con nadie para pedir información y no me queda otro remedio que tomar mis propias decisiones.

En algún momento he advertido la existencia de una indecisa arista un tanto rocosa que ofrece alguna alternativa dentro de un monte generalmente bastante vestido de vegetación que imagino de media montaña con sus consabidas dificultades. También he llegado a pensar que la franja limpia de arbolado bajo la línea de alta tensión que sube hasta la punta podría ofrecer una vía adecuada de ascenso y eso sí, directo pero desde el punto más bajo del pueblo.

Supongo que habrá camino desde el pueblo y trato de localizar algún indicador pero no lo encuentro y decido progresar un poco por una pista,  que indolente,  da un par de enormes lazadas sin ganar prácticamente altura sobre la falda de la montaña. Probablemente el camino que salga del pueblo irá de frente al monte y por eso no lo he localizado. Entro en la ladera de la montaña, paso junto a un desvío y poco más adelante orillo el coche en una vuelta y cogiendo la mochila me echo a caminar pista arriba.

Son las cuatro de la tarde, mi altímetro marca los 675 metros de altitud y voy para arriba sabedor de que la pista, que está muy mal asfaltada pero perfectamente transitable para los coches, me va a aburrir pero no veo nada mejor. Ahora ya de cerca compruebo que mis sospechas eran fundadas: la ladera está muy vestida y no será muy fácil progresar en un medio vegetal tan espinoso y por ende hostil, donde reina la carrasquilla y con tal señora pocas bromas.
 
La pista se va orientando un tanto de la parte este hacia el oeste a la vez que va ganando altura. La tarde es fría pero a todo trapo no se nota gran cosa a pesar de que no me molesta el forro polar.

Algo más arriba me aproximo al tendido de la luz, localizo unas marcas amarillas en la carretera que parecen ser del camino hacia la punta pero desisto de introducirme en el mismo pues tengo mis dudas.

He localizado un rebaño de cabras de enormes y retorcidos cuernos que están podando por alto a las carrasquillas y, a la segunda va la vencida: en otra vuelta de la pista me introduzco al camino.

Enseguida lo pierdo en una ladera caliza sobre la que las cabras han trazado infinidad de ellos. Estoy por encima de los 825 metros de altitud y no me queda otra alternativa que ir para arriba en las proximidades de la afloración rocosa que he localizado desde abajo.

La Cuenca de Pamplona.

Asciendo buscando pasajes limpios que se cierran continuamente por lo que la progresión resulta entretenida conduciéndome continuamente a las rocas.

Poco más arriba las rocas se sumergen en un bosque mixto muy cerrado en el que destacan los bojes musgosos y las carrasquillas talludas que me lo terminan por poner complicado obligándome a progresar a cualquier precio en plan jabalí.

Espero que más pronto que tarde pueda alcanzar alguna de las lazadas de la pista para salir del cirio y poco después aparecen las hayas y se aclara el monte con lo que ya sin ninguna dificultad alcanzo la carretera.

Doy una lazada con la misma, alcanzo el cortafuegos bajo la línea de alta tensión y me introduzco en él para subir más directamente. La verdad es que sube a destajo pero no debo ser el único que lo utiliza a juzgar por los caminillos que encuentro.

La ascensión no es fácil puesto que el terreno está algo húmedo y tanto árboles como arbustos han sido cortados dejando cumplidos tallos y además las ramas no han sido sacadas por lo que el pasillo está bastante enmarañado.

En cuatro ocasiones más atravesaré la carretera y en la última, muy cerca del final ya por la carretera alcanzo la Higa de Monreal o Elomendi situada a 1289 metros de altitud cuando son las cinco menos cuarto.

Sierra de Alaiz desde la Higa de Monreal.
 
En la cima hace frío, corre un fuerte ventarrón y campan las nieblas: todo un sugestivo programa.

Sierra de Izco entre nieblas.
 
Me pongo el cortavientos, el gorro y los guantes y me dispongo a contemplar lo que las nieblas me permitan.

Cadena fronteriza al nordeste. La zona del Orhi.
 
El Anie y los alrededores desde la Cima de la Higa de Monreal.
 
            La cima es amplia y en ella hay un enorme edificio del que emerge una potente antena de comunicaciones adornada de abundantes antenas parabólicas a los que el viento azota impío produciendo espectaculares sonidos. Me acerco a la mesa de direcciones, hago alguna fotografía de la Sierra de Alaiz entre la oscuridad de la niebla hacia el oeste, contemplo la cuenca en la que se sitúa Pamplona entre dos luces y luego, rodeando la instalación me acerco a la Ermita del lado este. Está cerrada a cal y canto pero ofrece un cierto abrigo del viento y a una mala se podría saltar la cerca y abrigarse en el porche. Da la impresión, por lo que he podido ver que posiblemente no haya fuentes en esta montaña caliza, por lo que habrá que tenerlo en cuenta, sobre todo en verano.

Sierra de Gongolaz al este de la Higa de Monreal.
 
No es necesario para comer cuatro nueces y una mandarina, intentar una fotografía sobre los aerogeneradores de la Sierra de Izco  y salir para abajo despendolado pues no hay más que viento, frío y nieblas.

El descenso no tiene otra historia que marchar pista abajo bien abrigado y con las manos en los bolsillos para entrar en calor hasta que, tentado de nuevo, me introduzco en el cortafuegos y bajo dos o tres tramos del mismo.

Higa de Monreal en Primavera 25-3-06.
 
Luego, de nuevo pista abajo,ya con mejores condiciones ambientales y cuando la tarde va cayendo, alcanzo el coche y fin de una jornada de 600 metros de desnivel. Son las seis y cuarto.

Aspecto invernal de la Higa de Monreal. 26-12-10.
 
Con la calefacción a tope entro en calor carretera de Pamplona. Recojo a Biola a las siete en la universidad y media vuelta para casa. Hoy ni ha sido una jornada agradable como esperaba ni he disfrutado de unos paisajes que sigo desconociendo. Otra vez será. La montaña también tiene estas cosas.