17 jul 2008

13a-08.PIC GOURDON EL PRIMER PLATO DE LA JORNADA TRAS LA APROXIMACIÓN AL CIRCO DEL PORTILLON. 17-7-2008.

La Este de Gourdon desde Tusse de Mont Arque.

Granjas de Astau, Collado de Espingo, Lac Sausat, Refugio del Portillón de Oo. Tusse de Montarque, Collado del Pluviómetro, Cara Sudeste y Arista Sur.
17-07-2008.
Salida 15 h. Llegada 09 h.
Nieblas.
Bastante fácil.
Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Gourdon procedente del IGN. francés. Vía en amarillo.

            Desde el año 2002 que había programado hacer todo lo que se pudiera del Circo del Portillón de Oo había llovido bastante. Tanto como para que en el año 2004 nos hiciéramos la parte de Literota y en el 2007 la zona del Maupas. Ahora, es Julio de 2008 nos vamos con Juan para allí. Hay que conocer el Valle de Oo.

            Rosa tiene dos días de permiso y descanso corto pero lo vamos a aprovechar. Sale del trabajo el miércoles 16 a las seis de la mañana, a las diez se pone en pie y a las diez y media de la mañana estamos recogiendo a Juan en su casa.

            A las once menos cuarto por la Guarguera nos vamos hasta Ainsa y luego Bielsa para pasar por el túnel. Empleamos una hora y tres cuartos, lo previsto. Luego a San Lary Soulan, Arreu, San Aventín, Oo y por fin las Granjas de Astau. Son las dos de la tarde y nos ha costado menos de lo calculado pues suelo hacerlo sobrado.

            Aparcamos a la sombra  en el amplísimo aparcamiento frente a las granjas, preparamos un poco de comida, comemos y al tajo.

            Las Granjas de Astau están a 1170 metros de altitud y el refugio del Portillón de Oo esta a 2570 metros de altitud. He previsto otras cuatro horas de camino.
Desde las Granjas de Astau.

            Partimos en dirección sur  junto a las instalaciones hoteleras y tomamos la pista que se alarga en dirección sur, ya hemos descartado el caminillo que conduce al Valle de Esquierry. Son las tres de la tarde y arriba nos esperan las nieblas pero mientras tanto vamos a disfrutar de un mediodía cálido y soleado.

            La pista atraviesa la pradera alpina a la derecha del barranco y se introduce en el bosque mixto. Es el GR10.  muy transitado en el que encontraremos a mucha gente en ambas direcciones.

            La pista describe unas lazadas y, alrededor de de los 1300 metros de altitud encontramos un coche del Hotel del Lago aparcado en una revuelta y, a partir de allí, la pista se convierte enseguida en un camino muy transitado que nos regala con el frescor de las cumplidas sombras que se agradecen, pues el repecho nos ha metido en calores.

Lac de Oo y su esplendorosa cascada.

            Con la marcha de resistencia puesta avanzamos hasta que, tras un pequeño rellano, alcanzamos el Lago de Oo y su refugio en la orilla norte del mismo junto a la pared de la presa. Hemos metido una hora.

            Bordeamos en ascenso y en dirección sudeste el lago mientras contemplamos hechizados la parte Terminal de la espléndida Cascada de Oo.

             Seguimos en ascenso a la vez que viramos al norte y el cielo se cubre de nieblas altas coincidiendo con nuestra salida del bosque, que se soluciona en una verdísima pradera alpina. No hay pérdida posible.

Bajo el Collado de Espingo.

            Enseguida nos enfrentamos al Collado d’Espingo y al coronarlo se despliega ante nosotros todo el rellano intermedio del valle. Allí está el Refugio d’Espingo unos metros por encima del lago del mismo nombre, el camino se ahonda en busca del Lac Saussat y  detrás está la ladera que cierra la preciosa cubeta y que es recorrida por el caudaloso torrente que baja de Coume de l’Abesque.

            Estamos sobre los 1975 metros de altitud, ha transcurrido otra hora más pues son las cinco de la tarde y es una pena que las nieblas estén sobre los 2400 metros de altitud y nos cierren el horizonte, pero esto es la Vertiente Norte de los Pirineos. ¿Por qué habremos tardado tanto en venir?

            En el refugio de Espingo  nos comentarán que hay que perder 100 metros de desnivel para alcanzar en dirección norte el Lac Saussat y bordearlo por el este siguiendo un camino enlosado hasta coincidir con el barranco y continuar ya en ascenso en dirección norte y por la orilla izquierda del Barranco de Oo hasta alcanzar el rellano en el que se asienta el recóndito Lac de Coume de l’Abesque.

Saussat desde Coume de Abesque.

            El ibón está prácticamente colmatado y semienterrado por una potente capa de nieve de alud. Nosotros cruzamos el barranco por una pasarela metálica, giramos con el camino hacia el sudeste para apartarnos de la erguida pared por la que salta tumultuoso el desagüe del Lac Gelat. La Tusse de Montarque, que no vemos  pues está tapada por las nieblas divide la pared que cierra el valle en dos y nuestro camino ha de transitar en fuerte ascenso la parte este.

Bajo el Lac del Portillón de Oo.

            Ya no hay gente y solamente nos queda perseverar en nuestra tarea, ganar altura en la pared vuelta a vuelta hacia el este para girar al norte en la zona superior de la misma y alcanzar el rellano bajo el Lac del Portillón de Oo.

            El camino llanea, se nos hace un tanto pestoso a través de neveros residuales y nos conduce al Refugio del Portillón de Oo situado inmediatamente al norte de la pared que represa el Lac de Oo. Son las siete de la tarde, estamos a 2570 metros de altitud y hemos terminado el tajo del día que se ha saldado con 1500 metros de subida y 100 de bajada.

            El Refugio es un edificio bastante moderno, de mediano tamaño, cuenta con 80 plazas pero en el comedor hay espacio para algunas más. Consta de dos plantas y ofrece una suntuosa zona libre. Nos organizamos, confirmamos nuestra reserva y tratamos de otear los alrededores a pesar de las nieblas que rondan alrededor del refugio. En las inmediaciones hay algunas edificaciones de pequeño tamaño para servicio del embalse y un refugio de emergencia.

            Alrededor de las ocho cenamos en compañía de alrededor de 35 montañeros más en un semivacío comedor muy caliente. Luego, sobre las nueve y media, nos subimos a la habitación Perdiguero que compartiremos con media docena de personas más.

            Se hace calor en la habitación y antes de media noche me quito ropa y me destapo bastante. La noche resulta larga y la dormimos a empentones. Siempre pasa lo mismo la primera noche de refugio y eso que no contamos con el roncador titular del refugio.

Pico Royo subiendo a la Tusse.

            A las cinco ya mueve el francés. Los españoles, es jueves 17 de julio, lo hacemos a las seis y media pero como somos breves con nuestras cosas a las siete y cuarto marchamos del refugio la gente ha salido casi toda ya.

Cara Este de la Tusse de Mont Arque.

            Partimos en dirección oeste por encima del refugio. Hay un variado número de caminos que se dirigen hacia la Tusse de Mont Arque. Se trata de un pico que está en medio de la cubeta glaciolacustre y no sabemos si se sube o se faldea pero enseguida comprobaremos que se puede ir un poco por cualquier parte. Nosotros tomamos un camino en dirección oeste que tras atravesar un diminuto vallecillo nevado se encarama a vueltas por la pared y nos lleva directamente a la Cima de la Tusse de Montarque a 2889 metros de altitud. Son las ocho de la mañana.


Collado Inferior de Literola por encima de las nieblas.

            Se trata de una alargada, plana y bicéfala cima orienta de nordeste a sudoeste, absolutamente vertical por su partes norte que cae verticalmente al Valle de Oo y al oeste que se precipita sobre, el Lac Glace que fotografío completamente “glace”, 200 metros verticales más abajo.

Lac Glace desde la Cima de la Tusse.

Jean Arlaud y Gourgs Blancs desde la Tusse.

            La arista desciende fuertemente por terreno amplio hasta alcanzar un, también amplio, collado al sudoeste, algo por debajo de los 2800 metros de altitud. Vamos orientados por la presencia de un viejo pluviómetro en un promontorio próximo en la arista que estamos transitando.

El Gourdon desde el Collado del Pluviómetro.

El Pluviómetro.

            Unos metros al norte del pluviómetro se encuentra el amable y completamente nevado Collado del Pluviómetro en la cabecera de las amplias rampas glaciares que se elevan hacia el sur en busca de la arista fronteriza y que son una parte importante del Glaciar del Seil de la Baque.

            En el collado descubrimos una enorme tartera mixta que hemos de atravesar primero en suave descenso para luego irregularmente acercarnos a la base del Gourdon que es nuestro primer objetivo del día. Al sur del mismo, inconfundibles, están el Collado de Gourgs Blancs, el espectacular pico de Jean Arlaud defendiendo de manera aguerrida al Gourgs Blancs y al otro lado o norte el Espijeoles y detrás más.

Jean Arlaud desde el Collado del Pluviómetro.

            Queríamos ir al Collado de Gourgs Blancs para ascender la arista norte pero, sobre la marcha, decidimos  dirigirnos al oeste-noroeste y acortar hacia la Arista Sudeste del pico.

Nuestra vía hacia Gourdon.

            Para ello terminaremos perdiendo alrededor de 100 metros hasta el fondo de un vallecillo que canaliza materiales hacia el Lac Glace y remontando brevemente el nevero de fondo tomamos el dorso rocoso más bajo de la cara sudeste del pico y nos vamos de frente para arriba.

Atrás queda el Glaciar de la Baque.

            Se trata de una pared medianamente inclinada, bastante descompuesta que se puede transitar un poco por cualquier parte. Recorremos una vía directa a través de materiales metamórficos de variadísimos colores, salvando algún nevero residual y  siempre aproximándonos a un rellano de la arista sudeste bajo el casquete somital del pico.

Hacia la Arista Sudeste de Gourdon.

            Desde el rellano contemplamos nuestro futuro camino hacia Espijeoles que ya vendrá luego y también las paredes que defienden la cima. Se trata de unas placas claras, lisas y verticales que nos cierran el paso directamente.

La Norte de Jean Arlaud y Gourgs Blancs.

Cima de Gourdon.

Cinco de los Lacs de Isclots y Caillauas.

            La alternativa consiste en virar un tanto al oeste para aproximándonos a la arista sur y salvarl unas placas por la parte de menor potencia. Allí encontramos un tramo de pared muy inclinada pero con buen granito que nos permite el paso con alguna pequeña dificultad. La continuación es hacia la arista sur por terreno medianamente inclinado y algo descompuesto que nos conduce a la cima del Pico Gourdon situado a 3034 metros de altitud. Son las nueve y cuarto de una mañana en la que las nieblas bailan de una punta a otra rebosando de los valles.

La Arista de Gourdon a Espijeoles.

Arista Belloc-Espijeoles.

Tusse de Mont Arque.

Descenso hacia el collado  con Espijeoles.

4 jul 2008

12-08. TEIDE POR LA RUTA 0-4 DE TACADA. 4-7-2008

 
El Teide desde encima de Altavista.


Playa del Socorro, Icod Alto, Piedra de los Pastores, Llano de los Guancheros, Refugio Altavista y Lomo Tieso. Descenso a la Pista de Montaña Blanca.
04-07-2008.
Salida 06 h. Llegada 11 h.
Bastante fácil.
2 días.
Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.
 
Mapa del Teide Sección norte procedente de publicidad. Vía en rojo.

Sección Central.

Sección Sur.
 
            Al Teide no se va por casualidad. Hay que ir a la Isla de Tenerife, y no es precisamente el Prepirineo.

            Por razones que no vienen al caso iríamos inicialmente a Tenerife para pasar ocho días. Serían de playa y en Tenerife está el Teide.

            Al Teide se puede subir al estilo “guiri”, el teleférico te deja a 3550 metros de altitud con lo que resta una “enorme” ascensión de 168 metros de desnivel pues, no en vano, se trata de la mayor altitud de España.

            Conocía la opción más común y decididamente montañera que consistía en partir del aparcamiento de vehículos bajo la Montaña Blanca, situado sobre los 2350 metros de altitud y primero por pista y luego por camino ascender  por encima de los 1400 metros de desnivel. Esta opción podía realizarse de noche con lo que se podía llegar a la cima para contemplar el amanecer.

            También conocía la llamada Ruta 0-4 que suponía el reto de ascender desde la playa a la cima, lo que suponía un ascenso mínimo de 3718 metros de desnivel y esas ya eran palabras mayores a pesar de contar con el refugio Altavista situado a 3259 metros de altitud.

            ¿Y cómo pretendía hacerlo yo? Pues muy sencillo: haríamos la Ruta 0-4 pero de tacada y pasando del refugio para ver el anochecer en la cima, vivaquear allí y ver el amanecer. Rosa, cómo no, se pone por las nubes, y yo, una vez más, me tendría que ganar el cielo.

            El 30 de Junio nos vamos a Madrid y el 1 de Julio volamos a Tenerife… Puerto de la Cruz, ya hemos visto nuestro objetivo.

            El día 2 tomamos la guagua y nos vamos hasta la Playa del Socorro. Quiero reconocer el camino en lo relativo a la salida de la playa puesto que me parece lo más complicado de la actividad. Rosa se queda en la playa y yo con una mochila pequeña me marcho de reconocimiento.

            Dispongo de algo de información que he sacado de Internet, especialmente la que me ha proporcionado mi amigo Balaitus. Lo había hecho el año pasado y la localicé en pirineos3000. Había colgado un montón de fotos y finalmente terminé poniéndome en contacto con él, vía particular. Además me facilitó unos enlaces de Miguel su amigo canario.

            Entre fotos y planos de detalle y un librillo de excursiones en Tenerife que me facilitan compuse un mapa de escala 1:20.000 con casi toda la ruta. Creo que cuento con información suficiente.

            La estrategia era simple: ir al amanecer al punto de partida en la Playa del Socorro y llegar a la cima antes de anochecer. Eran 3718 metros de desnivel para los que teníamos suficiente tiempo con todo el día. Dormiríamos arriba, veríamos anochecer y amanecer para luego tomar el teleférico en descenso, pues suponíamos que estaríamos muy cansados como era lógico.

            A pesar de ello y como opción b, suponiendo que el calor nos atacara más de la cuenta, podríamos parar y continuar el ascenso de noche. Si nos iba todavía peor teníamos permiso de ascensión de 9 a 11 de la mañana para el día siguiente. Se trataba de un margen que consideraba excesivo pero allí estaba a nuestra disposición. Para ello íbamos a llevar material de vivac, comida y agua desde abajo, pasando del refugio, del que teníamos regular información.

            En poco más de hora y media, con embarque inicial aunque breve y algunas dudas hasta alcanzar el Barrio de Tigaiga, alcanzo el Mirador de la Corona guiado bastante bien por las indicaciones que poseo pues el camino no está balizado en modo alguno. Además localizo la Fuente de la Corona de la que, un abuelo me confirma, que es buena para beber y, allí recogeremos una parte del agua necesaria, no me fío del todo.

            No puedo sacar demasiadas conclusiones para la marcha real puesto que ni el peso ni la hora serán los mismos, a pesar de ello, si que creo que nosotros podemos: estoy seguro.

            El Puerto de la Cruz está en la costa norte de la Isla de Tenerife. Los vientos alisios al chocar con la ladera norte de la montaña hacen algo similar a lo que sucede en los Pirineos: originan nubosidad de retención que mayoritariamente se suele estacionar de los 800 a los 1500 metros. Lo sabía, y hoy las he dejado ligeramente por encima de los 800 metros de altitud, pero no creía  que sucediera tan asiduamente. El pico solamente lo veremos un día desde la playa. También lo vimos a la llegada a la isla pero estábamos en el sur.

            El Valle de la Orotava suele estar cubierto y el cierre oeste del mismo que es por donde vamos a subir, también.

            El día 3 nos vamos hasta la parada de los taxis, próxima. Hemos decidido ir en taxi hasta la misma playa puesto que a pesar de que la guagua sale a las seis y tarda prácticamente lo mismo que el taxi sin tráfico, nos deja en la carretera y hay que bajar 100 metros de desnivel con lo que perderíamos un cuarto de hora. Hay que cuidar al “coco” para que todo salga de manera aceptable.

            El viernes 4 de Julio de 2008 llega a las cinco y media de la mañana. Desayunamos y a las seis estamos en la parada de taxis de la Estación de guaguas. Es todavía de noche, no hay ningún taxi pero inmediatamente llega uno. Quince minutos después nos deja en la Playa del Socorro.

En la Playa del Socorro.
 
            Bajamos las escalinatas hasta la arena, hacemos una foto nocturna todavía, ponemos el altímetro a cero y… ¡Adelante! El Teide nos espera.

            Son las seis y veinte, la única carretera de salida de la playa lo hace en fuerte ascenso y en dirección casi este, hasta que se divide en las proximidades de la TF 5., para incorporarse a la misma o pasar por debajo y hacerlo en sentido contrario. Como no hay demasiado tráfico nos incorporamos directamente hacia  el oeste sin pasar por debajo y 100 metros más adelante, cruzamos la misma justamente en frente del lugar donde hay que abandonar ya la carretera.

Camino de las Vueltas de Icod.
 
            En dirección sur arranca de la carretera una pista de tierra muy suelta que da acceso a una serie de platanares escalonados al lado derecho de la misma teniendo al otro lado una ladera prácticamente inculta.

Desde Icod Alto.
 
            Empieza a ser de día y, enseguida, comienza a ascender,  llega a un depósito de agua vallado y tras una fuerte lazada alcanza la casa más baja del Barrio de Tigaiga, en el lugar donde charlé con sus ocupantes y acabaron la mayor parte de las dudas el día del reconocimiento.

            La pista continúa ahora asfaltada, en fuerte ascenso, en dirección sur y por medio de fincas de cultivo que riegan por goteo. Se trata de una largada interesante que cruza la carretera entrando de lleno en el barrio.
 
            Inmediatamente al otro lado de la carretera hay una pequeña capilla y frente a ella giramos al sudeste y continuamos por una calle que cuenta con un par de rellanos. Nos conduce a otra capilla, actualmente vallada por una obra y es allí donde giramos de nuevo al sur e iniciamos el Camino de las Vueltas de Icod el Alto al que un cartel, más adelante, llama Camino del rey.

            Se trata de una estrecha pista empedrada que inmediatamente se cierra al tráfico de vehículos y se empina como solamente lo hacen los viejos caminos que tratan de abreviar. Se cumple la primera hora de marcha.

            Vuelta a vuelta el camino gana altura  de manera consistente sacándonos del “falso rellano” de Tigaiga, nos permite contemplar el camino realizado y nos aproxima a la Carretera de Icod el Alto.

            Llegamos a ella por encima de unas obras de mejora pero sabemos que hemos de caminar en ascenso por la misma alrededor de un kilómetro, hasta casi alcanzar el restaurante del Mirador del Lance a 560 metros de altitud.

            Las obras han actuado a ambos lados de la carretera pero no han modificado el camino que parte 150 metros antes del restaurante, desde la carretera en ascenso de nuevo hacia el sur.
 
Aparece el Teide.

            El camino poco transitado incita a la duda resuelta el día anterior, pero inmediatamente gira dos veces seguidas a nuestra izquierda y se orienta de nuevo al sur a través de una empinada calle, no demasiado rectilínea, que atraviesa el Barrio del Lance. La carretera sigue en ascenso ahora más suave saliendo del barrio, nos muestra el Teide en la distancia,  pasa junto a una casa y enseguida, un camino a nuestra izquierda, transita por delante de una última casa que fue donde charle con el dueño de la misma acerca de las fuentes de la zona y se va directamente hasta el Mirador de la Corona. 

            Nosotros no tomamos ese camino sino que proseguimos por la carretera, pasamos junto a una capillita y enseguida alcanzamos la  valla de madera que protege el acceso a la Fuente de la Corona o Dornajito, a la derecha de la carretera, cuando van a ser las ocho.

            Hemos subido con tres litros y aquí cogeremos tres litros y medio más. Creemos que con ello será suficiente.

La fuente, más que manar, llora el agua, con un chorrín desconsolador. Calculo que el aprovisionamiento se nos llevará por encima del cuarto de hora y por lo tanto, propongo aprovechar el tiempo y comernos unos mini bocadillos a la vez que echamos un trago de agua pero sin pasarse, cuesta tanto rellenar…

La mañana ha salido sin nubosidad, ni por abajo ni por arriba de momento. Nos han anunciado un buen día que no sabemos en qué consistirá. De momento hemos sudado pero es que el ritmo sin correr ha sido interesante.

Volvemos a la carretera y en el cruce con la que sube de Icod el Alto por el oeste nos vamos para arriba. Enseguida llegamos al inconfundible Mirador de la Corona situado a 760 metros de altitud cuando son las ocho y veinte de la mañana.

Antenas varias, saltaderos de parapentistas, capillita, mirador, Valle de la Orotava… No les dedicamos ni un solo instante. Rosa enfila la pista terrosa de salida en dirección norte por la parte izquierda de la ladera y para arriba saliendo de las últimas terrazas cultivadas y entrando en un bosque tipo laurisilva a través de la cual se va a desarrollar, durante un buen trecho, nuestro camino.

La pista terrosa y húmeda en la que localizo huellas recientes de ascenso peatonal y que ha sido transitada por algún coche, es en realidad un cortafuegos que sube directo por la parte este de la ladera, atajando las lazadas de la pista que sube por el oeste.

Pasamos junto a la Fuente de Pedro, también a la derecha de nuestro camino, decorada con hortensias al igual que la otra y de la que nos dirán que regatea también el agua y enseguida alcanzamos el Mirador del Asomadero. Allí hacemos una foto y nos asomamos al valle de la Orotava inusualmente limpio de nieblas que hace rato se han bajado a bañar a la playa. Estamos a 1087 metros de altitud.

Abunda el laurel, el brezo de tamaño considerable, el tamarizo, el eucalipto, el enebro, la retama y el helecho acompañado de algunos musgos y líquenes en las zonas más húmedas y sombrías. Además de la presencia de una importante profusión de especies que no conozco, especies que capturan agua y que retienen entre sus hojas propiciándonos un ligero remojón en un trozo de camino estrecho por el que el autor de las huellas no ha pasado ya que las telas de araña así lo señalan.

Nuestro camino coincide con la pista y con el caminante. Se trata de José Luís, un pamplonés que se ha “bailado” los Sanfermines y que se ha venido por aquí con la intención de reconocer para posteriormente subir al Teide desde la Playa. Maneja una información similar a la nuestra.

Ha salido de Icod el Alto, quiere ir hasta el Portillo y charlamos con facilidad puesto que nuestras filosofías sobre la montaña son muy parecidas. Lleva un poco de menos ritmo que nosotros entre fundamentalmente porque su objetivo para el día es menos ambicioso que el nuestro. Nosotros atemperamos ligeramente la marcha y subimos charlando muy a gusto. Nos interesa especialmente  puesto que nos ayuda a evadirnos del camino y dejar que el piloto automático funcione, cosa que hoy será especialmente necesario.

A pesar de ello continuamente controlamos el camino pero solamente al principio puesto que luego, pillado el truquillo, hay que ir siempre por la izquierda que casi siempre es lo más empinado.

No debemos pasar por el Crucero de Corral Quemado y sí localizamos el caminillo que se va hacia el área recreativa de Chanajiga. Tampoco localizamos la Choza Viera y Clavijo, pero poco después alcanzamos el enclave de la Piedra de los Pastores situada a 1602 metros de altitud y charlamos brevemente con un empleado del parque que nos lo confirma aunque no sea necesario. El lugar conoció tiempos mejores.
 
Más arriba de la Piedra de los Pastores.

Atravesamos la pista que va de izquierda a derecha y seguimos casi invariablemente al sur y en ascenso aunque ahora bastante más suave.

Entramos a la desoladora zona del incendio sobre la corona forestal en la que abunda el pino canario y para que todo no resulte desagradable pues el paisaje ahora si lo es, comprobamos que hay un número importante de pinos que están rebrotando por las zonas altas de las copas.

Se hace un poco de calor, echamos algún trago prácticamente sin detenernos y enseguida nos ponemos de manga larga y nos calamos los sombreros de paja. La zona con vegetación más reducida deja entrar bastante el sol.
 
José Luís tenía idea de parar, pero viendo que nosotros queremos llegar hasta la Cruz de Fregel  para hacer allí una buena parada,  se decide a continuar ya que calculamos por la altitud que no quedará más allá de media hora.

Sobre los 2050 metros de altitud nuestro camino coincide con la pista y por ella, girando ligeramente al oeste-sudoeste y ya muy llana nos aproxima al amplio collado que suponemos será la Degollada de la Fortaleza también llamada la Degollada del Cedro.

Cruz de Fregel.
 
Enseguida avisto la encalada Capilla de la Cruz de Fregel que reconozco de inmediato rodeada de pinos que nos regalarán la última sombra antes de salir a la soleada Cañada de los Guancheros.

La capilla está en el mismo collado a 2084 metros de altitud. Son las once y veinte de la mañana, llevamos 5 horas de camino y nos hemos subido 2100 metros lo que no está nada mal y permite que vayamos descontando ya pues hemos superado la mitad.

Soltamos las mochilas y nos sentamos respaldados en los troncos de los pinos. Vamos a comer tranquilamente y a descansar. Tenemos merecidas ambas cosas

Se había hecho un poquillo de calor y ganas de parar últimamente y por ello agradecemos la fresca sombra. Comemos y bebemos tranquilamente contemplando la Montaña Blanca y los abundantes lagartos que han olido la comida.

El descanso se agradece pero nosotros no somos dados a esto y a pesar de haber previsto un periodo bastante más dilatado no estamos allí ni siquiera una hora. A las doce y cuarto continuamos camino.

Teide tras la Cañada de los Guancheros.
 
Es un cruce de pistas y caminos pero no hay duda, hay que bajar hasta la parte baja de la Cañada de los Guancheros. La pista da una lazada  larga para bajar 40 metros, pero de forma directa y en dirección sudoeste, un caminillo nos baja a la zona arenosa de la cañada.

Desde arriba hemos localizado sobre la arena el camino que viene del portillo y se orienta  hacia el oeste transitando paralela a los Riscos de la Fortaleza y en dirección sur, aunque algo más débil, el camino que se introduce en una zona de retamas y que, evidentemente, conduce hacia Montaña Blanca de manera rectilínea.

Degollada Fortaleza desde el llano de los Guancheros.
 
Nuestro compañero se viene con nosotros hasta Montaña Blanca en lugar de marchar directamente al Portillo. Hacemos algunas fotos en el fondo y proseguimos adelante hasta entrar inmediatamente entre retamas, lugar en el que comenzamos a encontrar hitos de piedras. Nos pueden evitar alguna pequeña vuelta pero nada más.

Tenemos delante de nosotros una largada de alrededor de 5 kilómetros para la que calculo entre hora y media o dos bastante complicadas pues se han terminado las sombras. Se trata de un infierno esperado que parece confirmarse de inmediato pues se nota como sube el calor por las piernas, pero el tema no irá a más, por suerte. Vamos a comprobar de inmediato lo del buen día augurado.

En la zona del incendio he querido advertir la presencia de una discretísima brisa que ya no guardaba relación con la mañana. A la sombra de los pinos de la Degollada de la Fortaleza también movía pero se trataba de un collado orientado de norte a sur. Ahora, entrados en la zona de resecas retamas y tan pronto como salimos del puro fondo de la cañada, la brisa entra del norte y aunque de manera intermitente pero decididamente benévola nos va a acompañar en la parte más tórrida del camino y del día.

Retamas floridas y Teide.
 
Ascendemos muy suavemente entre la Montaña de los Tomillos al este y la Montaña Negra al oeste aunque son prácticamente imperceptibles.

En Medio del Llano de los Guancheros.
 
Una hora después salimos de las retamas y entramos en una zona desértica de arenas claras en relación con el oscuro tono volcánico general, es la Montaña Blanca y encontramos los  primeros Huevos del Teide: bloques negros de basalto, de alrededor de 50 metros cúbicos, que debieron rodar cono abajo y en rellano se han quedado.
 
Tajinaste azul y Huevos del Teide.
 
Enseguida localizamos la pista que conduce a la cima de la Montaña Blanca, viene prácticamente del sur atravesando entre Montaña Blanca y Montaña Rajada pues ha nacido en la última zona de aparcamiento para vehículos.

Inicio del sendero de Lomo Tieso.

Nosotros viramos un tanto al sudoeste bien orientados y alcanzamos la pista que tentadora nos ofrece atajos. Sabemos que no estaba permitido transitar fuera de los senderos autorizados pero no deben preocuparse demasiado por el tema ya que adentrarse en un medio tan meteorizado y tan suelto es un suicidio seguro. No es terreno para trazarse el camino en el que, se asientan algunos tajinaste azules de considerable talla. Los guardas dicen que hay mucho más, lo que, evidentemente, no discutimos

La pista alcanza el Collado de Montaña Blanca para marchar hacia la plana cima pero unos metros antes, estaremos algo por encima de los 2700 metros de altitud, en un suave lomo en el que sigue corriendo la brisa paramos a comer otro poco y a descansar. Son las dos menos cuarto y vamos muy bien aunque la sed comienza a hacerse sentir. Hemos bebido poco intencionadamente.

Montaña Blanca desde Lomo tieso.
 
Media hora después reemprendemos la marcha hacia el oeste y nos introducimos en el Sendero de Lomo Tieso. El camino es inconfundible y transita una pared bastante inclinada sobre la que desarrolla continuas zetas que facilitan el ascenso ya que, a estas horas llevamos algo de tralla en las piernas.

Estancia de los Ingleses.

Enseguida alcanzamos la Estancia de los Ingleses, un pequeño rellano sobre los 2900 metros, en el que hay unos huevos. Se puede descansar en alguna pequeña sombra y hay algún vivac.

Subimos con ritmo que nos parece suave pero persistentemente, somos expertos y sabemos que los 550 metros que nos separan del refugio no los van a regalar. A pesar de ello el último tramo se nos atraganta un pelín, bueno, es un pequeño peaje al día que llevamos.

Refugio Altavista.
 
A las cuatro menos cuarto alcanzamos el Refugio Altavista situado a 3254 metros de altitud. ¡Ya queda menos!

El refugio es de medianas dimensiones, está abierto pero con las dependencias cerradas a excepción del salón. Luego llegará el guarda que es un funcionario del parque.

El refugio pertenece a la Federación de Montaña, no da de comer y solamente ofrece literas y mantas además de aseos. Tiene una cocina libre muy bien montada y el mobiliario es estupendo. El tema del agua lo tienen crudo pues la suben con el teleférico y la llevan de depósito en depósito. La botella de medio litro vale 3 euros.

Charlamos con el guarda que nos atiende muy amable y nos confirma que hay una sola guagua que baja a las cuatro de la tarde.

 No tenemos prisa en llegar a la Rambleta pues hasta las cinco de la tarde no se marchan los guardas pero se nos va el tiempo sin apenas enterarnos. A las cinco y media salimos de nuevo para arriba. Nos esperan otros 300 metros para los que calculamos otra hora más.

El camino continúa en dirección oeste, en constante ascenso y perfectamente arreglado, es imperdible. Pasamos relativamente cerca de la cueva del hielo a la que no vamos y finalmente, con ganas, tomamos el tramo último del camino que se arrellana en dirección sur al encuentro de la estación superior de teleférico y de la Rambleta tas unos pequeños sube y bajas.

A las seis y media alcanzamos la cadena de la Rambleta lugar en el que se establece el control de acceso a la cima. Nosotros nos vamos hasta los edificios del teleférico. Todo está desierto pero en la penúltima pilona hay unos operarios realizando alguna reparación.

Subiendo el último tramo se ha hecho calor pero nos ha seguido acompañando la brisa que ahora a la sombra de los edificios resulta muy fresca.

 Merodeamos un poco por los alrededores y veinte minutos después pasamos la cadena de la Rambleta a 3550metros de altitud. Aquí comienza el Sendero Telesforo Bravo de uso restringido. Se trata de un camino perfectamente escalonado de manera artificial que recorre en fuerte ascenso una clara arista bastante erguida y en dirección noroeste.
 
Fumarolas.

Solamente hay 150 metros de desnivel hasta alcanzar la parte sur del cráter que se hacen, aunque cortos, bastante pesados y en los que notamos los vapores de azufre que vierten las fumarolas del sur del cono volcánico. No hace falta decir que el Teide es un volcán apagado pero con reducida actividad. 

Llegando a la parte sur del cráter.

A las siete y diez nos asomamos al cráter y por su borde este ganamos altura hasta alcanzar la Cima del Teide situada a 3718 metros de altitud. ¡Conseguido! Son las siete y cuarto. Nos hace los honores un alemán muy amable que no habla nada de español pero que nos hará un completo reportaje fotográfico.

Cima del Teide.

La cima del pico es un doble promontorio de rocas claras al igual que todo el entorno próximo. Corona un cráter un tanto elíptico  de entre 70 y 100 metros de diámetros y que tendrá una profundidad máxima de alrededor de 40 metros. Nosotros proseguimos por la parte alta del cráter en suave descenso hasta la parte noroeste y por allí accedemos suavemente al interior.
 
La Fortaleza y el Picón.
 
Ligeramente al noroeste de la cima, en un lugar en el que las emanaciones son mínimas y sobre uno de los vivacs que hay decidimos quedarnos. Se trata de un rellano de gravas amarillentas y cubiertas de polvo azufroso y que arrellanaré a mi estilo dejando un lecho impecable para dormir.

Sombra vespertina del Teide.

Recorremos un poco todo admirado un paisaje un tanto monótono con las nubes muy bajas que cubren el mar, charlamos con Biola desde la zona orientada al teleférico, con un sol radiantemente vespertino y una temperatura extraordinaria aunque nosotros estamos un tanto destemplados.

Luego nos bajamos a nuestro vivac, deshacemos las mochilas, cenamos y volvemos a la cima para  fotografiar la sombra vespertina del Teide cuando se pone el sol.
 
Nuestro vivac en el Teide.

Baja un poco la temperatura y no tenemos nada mejor que hacer, nos empiltramos. Son las nueve y hay que descansar ya que, a mí al menos, sed no me falta. Beberé una burrada. Rosa, en cambio no tiene sed.

Dormitamos el anochecer que nos regala una noche, suavemente ventilada en la que nos acuna una carpa espectacularmente estrellada. Algunas estrellas son como puños.

Disponemos de calefacción central: Rosa en las piernas y yo en la espalda. A mi se me hace hasta calor y, desde luego, nos salva el plástico ya que las emanaciones queman los plásticos. Tendré cumplido testigo en la espaldera de la mochila y un pequeño agujerito en mi saco de dormir.

A media noche notamos alguna vaporada no demasiado molesta y el cielo pierde transparencia, no sé si a causa de una cierta neblina de altura o consecuencia de la proximidad del amanecer.

Amanecer desde nuestro vivac.

Sobre las seis de la mañana, es de noche todavía, me levanto y me voy a la cima. Espero. Estoy solo. Quiere iniciarse el alba.

Luego, en la cima, vamos a recibir al amanecer y a los primeros que están llegando a la cima entre ellos el alemán. La temperatura es estupenda.

Amanecer en la Cima del Teide.
 
Disfrutamos de un amanecer espléndido y espectacularmente rojo a las seis y veinticinco de la mañana. ¡Ha merecido la pena este amanecer!

Salida del sol en la Cima del Teide.

Charlamos con el personal especialmente con un gallego que nos pregunta. Se ha enterado que somos los del vivac.

El amanecer culmina con la salida del rojo sol por el horizonte.

Luego recogemos el vivac y nos volvemos con todo a la cima

Inciando el descenso.
 
Estamos de cine, ni rastro de cansancio. Es extraordinario. Consecuentemente pensamos en no tomar el teleférico y bajarnos hasta el aparcamiento de los coches y así conocemos una zona más. Son las siete y media.

Boca sur del cráter.

La Cima del Teide desde la Boca Sur.
 
Bajamos el Sendero Telesforo Bravo y nos llegamos hasta la Rambleta. Algunos se van a esperar al teleférico que llegará a las nueve y nosotros nos vamos hacia el refugio.

Un relajado descenso nos lleva por camino conocido al Refugio Altavista cuando son las ocho y media de otro espléndido día, hermano del de ayer.

No hemos desayunado arriba, hemos comido alguna galleta de chocolate y lo vamos a hacer a la sombra del refugio. Hemos conservado dos litros de agua para la vuelta y nos hacemos un vaso de leche.
Montaña Blanca desde Lomo Tieso.

Media hora después nos vamos para abajo. Delante de nosotros baja un montañero, es el gallego con el que hemos hablado en la cima.

Comentamos que tenemos la intención de llegar al aparcamiento y allí habrá que hacer dedo puesto que la guagua no pasa hasta las cuatro de la tarde.

-Si queréis… yo voy hasta el Puerto de la Cruz

-¡Acongojante!

Pista de Montaña Blanca.

A ritmo y conversando relajadamente nos liquidamos el Sendero de Lomo Tieso y tomamos la Pista de Montaña Blanca para llegarnos hasta el lugar donde la alcanzamos ayer en el ascenso.

Luego la pista desciende suavemente orientada al sudeste durante alrededor de 2 kilómetros para girar directamente al sur y bajar alrededor de otro medio kilómetro y alcanzar el aparcamiento de los coches situado a 2350 metros de altitud. Son las once y cuarto.

Allí está la TF 21. y su coche aparcado. Nos montamos y nos vamos hacia la zona del Portillo.

Creo que es allí donde paramos pues Anxo Carracedo que así se llama, tiene hambre. Le ofrecemos nuestra comida sobrada, nosotros tomamos una caña con limón, el un café con leche y una pasta, invitamos y luego bajamos hasta el Puerto de la Cruz.

A las doce y media nos despedimos en la zona de Martiánez y a la una menos cuarto estamos en nuestro apartotel.

El Teide se ha saldado con 3800 metros de desnivel subidos y 1400 metros bajados y con una sencillez pasmosa. Rosa ha quedado asombrada y encantada y yo con la frase que tenía para matar sus impenitentes dudas: “Si algo sabemos hacer, es caminar”.